Llegué a Salir de la noche (Libros del Asteroide, 2023) por la recomendación de dos lectores a los que hago caso (Nuria y Fernando). Admito desde aquí que no lo habría leído si no hubiera sido por ellos.
Salir de la noche es la historia de Luigi Calabresi, cuyo padre fue comisario, asesinado en Italia en los años del plomo.
Roma, 1972. Tras semanas de presión social y fake news, el ambiente acusaba a Calabresi de haber tirado por la ventana a Giuseppe Pinelli, un anarquista que se encontraba en el despacho del comisario en el momento de su muerte.
Mario Calabresi nos acerca entonces a la vida de las víctimas: al estupor, dolor y ausencia de un padre que jamás ha visto a sus hijos crecer. Al coraje de una madre que, con dos niños pequeños y embarazada del tercero, tiene que continuar viviendo mientras sabe que el asesino de su marido está suelto.
Había comprendido que, para vivir, es necesario, y fundamental, echar cuentas con nuestro pasado, plantar cara a lo que más nos asusta, ponerles nombre a todas las cosas, incluso a las más dolorosas. Es la única manera de salir adelante.
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Calabresi nos acerca a los duros años del plomo en Italia, familiarizando al lector no italiano sobre la situación de la época: la escalada de violencia y tensión entre facciones políticas dispares, los rumores y las acusaciones que terminan en amenazas, asesinatos y muertes.
Lo importante, siempre lo he pensado, es no dejar de ser uno mismo, mantener la fe en las propias ideas, respetar la historia de uno. Si es así podemos entrar tranquilamente en cualquier parte. Casi en cualquier parte.
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Sorprende encontrarse con un libro así. Digo sorprende porque a pesar de que en España también tuvimos una época de asesinatos y tensión social, aquí apenas se habla de las víctimas, y no consigo recordar ningún libro de este estilo que haya tenido algún tipo de repercusión.
Sentí que lo mejor era mirar hacia delante, caminar, comprometerme a pasar página, respetando la memoria. Tenía que llevarlo conmigo al mundo, no humillarlo en la polémica y en la rabia, para no traicionarlo. Había que apostarlo todo al amor por la vida.
No he cambiado de idea desde entonces.
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Salir de la noche es una oda a la familia, a la fuerza de seguir adelante y al amor que se comparten. Es también un libro triste, emotivo, duro por lo absurdo de la violencia, frustrante por saber cuántos niños huérfanos ha conseguido la división política, amargo por saber que lo que nos cuenta sigue ocurriendo.
Las últimas páginas se leen con un nudo en la garganta, con la frustración de saber que este animal que somos es capaz de lo mejor y también, por desgracia, de lo peor.
Hacedme caso y leedlo. Este es un libro necesario.
Me recomendaron La gran fortuna (Libros del Asteroide, 2020) por Instagram. Este título da comienzo a la Trilogía Balcánica, la historia de un matrimonio de ingleses que viven en Rumanía, en la época de la Segunda Guerra Mundial.
En la trilogía acompañaremos a la pareja por su periplo por el sur de Europa: La ciudad expoliada (Libros del Asteroide, 2022) y Amigos y héroes (Libros del Asteroide, 2023) completan la historia, y desde Bucarest viajarán a Grecia, tratando de huir de los nazis.
Las tres novelas de Manning tienen parte de autobiográficas, pues la propia autora se casó con un miembro del British Council a quien acompañó cuando fue destinado a Bucarest; pero además son consideradas una de las más importantes historias ambientadas en la época, por su realidad a la hora de trasmitir los momentos bélicos.
Esta es la primera de las dos trilogías dedicadas a los Pringle, la segunda, la Trilogía del Levante. Ambas fueron adaptadas a la televisión con mucho éxito.
Así las cosas, y animada por @erzaqui, esperaba enamorarme desde la primera línea de esta pareja de británicos que mi mente relacionaba con el dandy Lanny Budd.
Poco que ver: los Guy Pringle regresa a Bucarest con Heather, con quien acaba de casarse, para seguir trabajando como profesor universitario. Es 1939 y el ambiente está caldeado en Europa. Sin embargo, la comunidad británica piensa que se encuentran lejos del lugar del conflicto, que Rumanía se mantendrá al margen.
La gran fortuna tiene dos temáticas principales sobre la que se basa toda la narración: el descubrimiento del carácter del cónyuge, puesto que se han casado sin conocerse demasiado y la descripción certera de la denominada París del Este.
Acompañamos a Heather a conocer más a Guy, que le parece haber cambiado ahora que tiene público. Ella es una mujer joven, inocente e inexperta, que ha idealizado al muy insulso Guy y que, con una paciencia suprema, sabe perdonarle en cada una de sus desconsideradas decisiones.
Guy (…) pensaba mucho más en sí mismo de lo que la gente se imaginaba. Y cuando ella misma se dio cuenta de todo eso, se preguntó, confusa, qué clase de compleja criatura – aunque todo el mundo la considerase la persona más fácil del mundo – era el hombre con quien se había casado.
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El otro punto que destaca es la ambientación. Es genial encontrarse con descripciones tan buenas del ambiente social en Bucarest, una zona de la que, a pesar de haber leído mucho e la Segunda Guerra Mundial suele pasar más desapercibida. Berlín, París, Ámsterdam… son ciudades que conocemos qué sucedía y cómo se estaban desarrollando los acontecimientos y cómo se iba informando de la opinión pública. Pero el resto de los países, bueno, son los del margen. Para Manning Rumanía es el centro de atención y como tal es capaz de describir la relación entre la comunidad rumana y la británica y también los intereses, estrategias y política del país.
Todo lo anterior centrándose en la comunidad británica de la que forma parte su marido, y en el día a día rutinario de los quehaceres simples: cenas de gala, eventos, paseos o búsqueda de entretenimientos… lo describe de forma tan certera que somos los lectores los que sienten el tedio y el aburrimiento de un sistema encorsetado, clasista y aburrido de estos ingleses. (Qué lejos de la realidad actual del balconning y Magaluf)
En resumen, me ha gustado conocer más a la Rumanía de la época pero en general, se me ha hecho denso y algo aburrido porque visto en perspectiva, no sucede demasiada cosa.
Tampoco ha ayudado a que el personaje de Guy se me haya hecho absolutamente insoportable, hasta el punto de no entender qué le ve la protagonista a un tipo tan creído, desconsiderado y egoísta como su marido, hasta el punto de desear cualquier cosa (un affaire, una discusión, el divorcio…)
-Seguro que conseguimos salir de aquí. – Saldremos de aquí porque no tenemos otra opción – añadió ella-. Nuestra gran fortuna es la vida. Y debemos conservarlo.
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Aún con todo Manning tiene algo que atrapa con esa exquisita ambientación, la sensación de encontrarse a gusto en una narración sin saltos ni acción pero delicada y trabajada, del tipo de novela que te hace sentir bien, perfecta cuando quieres andar sobre seguro.
He comprado tanto en abril que aún os enseño los títulos que se han venido a casa con motivo del Día del Libro. Si miro lo que (ya) he comprado en mayo me asusto pero eso lo dejamos para otra entrada:
El mundo de los prodigios, Robertson Davies (Libros del Asteroide, 2007). Por algún motivo sin determinar leí los dos primeros tomos de la Trilogía de Depford, El quinto en discordia y Mantícora, pero no acabé leyendo su final, y ni siquiera tenía el tercer título en mis estantes. De ahí que lo pidiera por mi cumpleaños, porque este año la termino sí o sí. Reseña.
Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). No sé bien de de este libro me atrajo más el precioso título o las buenas recomendaciones de la historia, junto con saber que el autor es checo, zona por la que me estoy decantando últimamente.
La única historia, Julian Barnes (Compactos Anagrama, 2002). Hay autores muy conocidos que todo el mundo lee pero que a mí no me ha dado tiempo a conocer. De Barnes el libro más famoso es El sentido de un final, pero no estaba en la librería y acabé comprando este. No es muy largo.
Valle de nubes, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2023). La segunda parte de la trilogía escocesa me pilla sin haber leído la primera, Canción del ocaso. Hablan muy bien de ella y la edición es preciosa.
A lo lejos, Hernán Díaz (Impedimenta, 2023). Si de alguien hemos visto un desdoblamiento es de Díaz, que ha publicado casi a la vez dos libros en dos editoriales diferentes: en Anagrama Fortuna y este western en Impedimenta. Le eché el ojo primero a este, pero de Fortuna también están hablando genial. No soy muy asidua de los western pero creo que también conviene salir de la zona de confort.
Leer es un riesgo, Alfonso Bernardinelli (Círculo de Tiza, 2016). Mientras que las novelas me estoy centrando en los países exsoviéticos, en la no ficción el tema es la literatura. Me he ido haciendo con títulos de esos considerados obligatorios, y este es uno de ellos.
El desierto de los tártaros, Dino Buzzati (Alianza, 1976). De este título no sé mucho, no es novedad, tampoco demasiado conocido. Sólo sé que hay una opinión unánime respecto a su calidad que incluye al mismo Borges, que firma el prólogo de esta edición.
La gran fortuna, Olivia Manning (Libros del Asteroide, 2020). Primera parte de la Trilogía Balcánica, me lo han recomendado en múltiples ocasiones pero jamás le daba prioridad. Coincidiendo con el Día del Libro decidí hacerme con él y ponerle por fin remedio a mi falta de lectura. Reseña.
Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon (Jekyll & Jill, 2018). Cada vez me gustan más los libros sobre libros, y este que recopila los gustos del guatemalteco, no podía faltar. La verdad que la portada no es lo más bonita y llamativa que se diga pero bueno, me ha podido la curiosidad.
Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou (Libros del Asteroide, 2016). El título más famoso de la aclamada Angelou es este que os traigo hoy. Eterno pendiente, lo descubrí buceando por Wallapop. No lo hagáis que de ahí se sale arruinado.
Y vosotros, ¿comprasteis mucho el Día del Libro? ¡Contadme!
Porque lo que voy a escribir a continuación son todos los motivos por los que no me ha gustado esta novela y por los que no entiendo el revuelo que está causando y la efusividad en la recomendación de la mayoría de los lectores.
Empecemos por el principio: la ambientación. Florencia y Ferrara, siglo XVI. En pleno Renacimiento, una de las hijas de Cosme de Médici es comprometida con el futuro duque de Ferrara, Alfonso d´Este, con objeto de unir ambas ciudades en alianza y de asegurar un heredero para la familia de Alfonso, y qué mejor que escoger a la hija de la Fecundíssima para garantizar que Alfonso tendrá un hijo.
Desde el primer momento sabemos lo anterior, que hay una boda y que a Lucrezia la asesina Alfonso. Lo incluyen en una referencia histórica antes de empezar la novela y además lo deja claro la autora cuando de forma estructural divide la acción en dos tiempos: el de antes de la boda y el de un año tras el casamiento, cuando la protagonista cree que van a asesinarla.
Me sorprendió que escogiera este sistema, ya que, en proporción, los capítulos que tratan sobre el momento tras la boda son muy cortos y apenas aportan información: es sólo Lucrezia esperando en la fortezza, charlando con su sirvienta o mirando por la ventana. ¿Para qué añadir páginas de un momento temporal que sólo cobra interés al final de la historia?
Y es que el primer problema de El retrato de casada es de base, ya que la trama gira en torno a apenas dos líneas de la wikipedia, porque eso exige a la autora a rellenar el resto, a completar páginas y capítulos de un personaje histórico sin demasiado recorrido: una joven que muere a los 16 años sin haber hecho mucho más que dejar la casa de su padre para vivir en la de su marido.
Justifica este hecho la autora con que se enamoró del retrato de Lucrezia y de su mirada. Sin embargo, esto no es suficiente para convertir a la protagonista en un personaje de primer nivel, lo cual acaba obligando a la norirlandesa a narrar otra serie de cosas accesorias con las que rellenar páginas: comentar cómo funciona el uso del pigmento, añadir detalles descriptivos de los palacios y los ambientes, además del paisaje cuando caminan de camino de un palazzo a otro.
Despliega la autora su particular estilo, sensible y directa, sutil y elegante pero que en esta ocasión me ha sonado a reiterativo, como en este ejemplo:
Podría contarle todo eso a Alfonso, pero entonces le daría claves, puertas y pasadizos para llegar a su interior. Por eso no se lo contó. No quería darle permiso para que llegara a su interior.
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El retrato de casada adolece también de falta de consistencia: durante el primer tercio de la historia, se nos destaca que el propósito de la protagonista es dar un heredero a su marido. Ese es de hecho el motivo de la boda, ese es el papel de la mujer en un matrimonio del siglo XVI. Para darle la importancia que tiene, se repite, se insiste y se comenta sobre esta circunstancia.
Lo que es sorprendente e injustificable es que más adelante el tema desaparece. Ni una mención. Los meses van pasando pero parece que la protagonista ya no piensa en ello, no merece la pena que se mencione si quiera, quizá a O´Farrell le apetezca más mostrarnos lo mucho que sabe de otros temas.
Después, tan de repente como se fue, parece que alguien recuerda que sigue sin quedarse embarazada, y el tema vuelve a cobrar importancia en el final del libro.
¿Cómo se puede justificar lo anterior? ¿Se ha olvidado la autora del tema principal del libro? ¿Será que no importa tanto como parece en un primer momento? ¿O es que el problema es que ese tema no funciona? ¿Que literariamente es un tema aburrido que no aporta mucho al que lee?
Si atendemos a los personajes, el modo arquetípico es tan burdo que asusta. Ella, es curiosa, lista, vivaracha, inteligente, amante de su familia y de los animales. Es guapa pero no mucho, para que no le cojamos tirria. Vamos, que es moderna. Demasiado moderna.
Él es malo. Se ve, se palpa. No sabemos por qué, más que por un sospechoso carácter voluble, pero es malo de solemnidad. Además sabemos que no va a tratar demasiado bien a Lucrezia, así que tampoco necesitamos ahondar en los motivos de su maldad. Por resumir: ¿os acordáis del príncipe de Frozen? Pues ese.
El resto, todo lugares comunes, diálogos reiterativos y un par de situaciones de acción que se sitúan al final del libro.
Si de algo se podía sentir orgullosa O´Farrell era el modo de trasmitir los sentimientos al lector, la forma de generar sensaciones entre los personajes que traspasaban las páginas del libro. Así lo ha hecho con sus historias anteriores, pero por desgracia, esto aquí está reducido al mínimo. Sobre todo porque la pena que podemos sentir para con Lucrezia es simplemente eso, pena. No se puede sacar más.
Me ha dado rabia, pena, tristeza, al comprobar cómo se puede malograr una historia teniendo talento. Cómo podría haber aprovechado la autora al escoger simplemente un personaje histórico con más recorrido y más vida y conflictos, a quien habría podido exprimir mucho mejor aunque sean más conocidos o se hayan explotado más. Eso o haber tirado por el camino del medio: la posible historia de Emilia, la doncella de Lucrezia.
En definitiva, O´Farrell ha tratado de replicar el éxito de Hamnet, escogiendo la misma fórmula con otro personaje histórico sin éxito.
Un mes más os traigo los nuevos libros que han llegado a mis estantes:
Un fantasma en la garganta, Doireann Ní Ghríofa (Sexto Piso, 2023). Los libros también entran por los ojos y eso es lo que me ha pasado con este. Lo poético del título junto con lo hipnótico de la imagen de la cubierta bastó para desear leerlo. El envío corre a cargo de los amigos de Sexto Piso. Aquí la reseña.
Ellas hablan, Miriam Toews (Sexto Piso, 2020). De Toews leí hace no mucho Pequeñas desgracias sin importancia, una historia compleja sobre la vida, el suicidio, el dolor y las decisiones. Cuando vi que una película basada en este otro ha ganado un Óscar, sabía que lo tenía que leer. Envío de Sexto Piso.
Libro del desasosiego, Fernando Pessoa (Acantilado, 2013). Eterno pendiente, quiero leerlo desde hace mucho y al fin me he hecho con esta edición de Acantilado. Dicen de él que es indispensable. Reseña.
El palacio azul de los ingenieros belgas, Fulgencio Arguelles (Acantilado 2003). Al contrario que los anteriores, de este no sabía nada de nada. Fue Fernando quien me lo recomendó, y como me fío de él lo anoté en mi libreta. Espero que me guste mucho más que el Gabinete de las Maravillas…
Retrato de casada, Maggie O´Farrell (Libros del Asteroide, 2023). Probablemente O´Farrell sea un de las autoras que más han aparecido por aquí. De ella he leído (casi) todo lo que se ha publicado:Tiene que ser aquí (Libros del Asteroide, 2017), La primera mano que sostuvo la mía (Libros del Asteroide, 2018), Sigo aquí (Libros del Asteroide, 2019), Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) y La extraña desaparición de Esme Lennox (Salamandra, 2009) así que tenía muchas ganas de hacerme con este título. Que sin, embargo, me ha entrado pereza cuando lo he visto plagando la red y cuando he leído algo de la sinopsis. Parece que no va muy lejana de la historia de Hamnet. Aquí la reseña.
Anoxia, Miguel Ángel Hernández (Anagrama, 2023). Del autor murciano he leído El dolor de los demás (Anagrama, 2018) e Intento de escapada (Anagrama, 2013). La verdad que no tenía pensado comprar este libro, pero la sinopsis me acabó convenciendo.
La guerra no tiene rostro de mujer, Svetlana Alexiévich (De Bolsillo, 2017). De la Nobel he leído Voces de Chernóbil, y estoy ahora mismo con El fin del Homo Sovieticus, avanzando de forma lenta. A la bielorrusa hay que leerla. Todo.
Basada en hechos reales, Delphine de Vigan (Anagrama, 2016, en esta edición 2023). La francesa es una de mis últimas filias, tras el gran éxito de Nada se opone a la noche he leído Las gratitudesy sigo con ganas de más. Por el momento he descartado el último título que ha sacado, Los reyes de la casa, y me he decantado por este. Como los anteriores, no es demasiado largo, es sencillo colarlo entre otras lecturas más densas.
Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?
Os he recomendado alejaros de Wallapop porque, de verdad, puede llegar a resultar un peligro.
¿Empezamos?
Los días contados, Las almas juzgadas, El reino dividido, Miklos Bánffy (Libros del Asteroide, 2009 y 2010). La llamada Trilogía Transilvana es una de esas historia que, como la Trilogía de Deptford, de vez en cuando veo que recomiendan y que tengo siempre en mi radar. Así que cuando vi que vendían estas 3 novelas nuevas y a un buen precio, no lo dudé. Los lectores hablan maravillas.
13,99 euros, Fréderic Beigbeder (Anagrama, 2000): no sé muy bien quién ni cuándo me ha recomendado esta historia, quizá algún podcast quizá algún artículo que he visto por Internet. El tema es que este mismo comprador de Wallapop también tenía este y me acabé animando… lo de ya que estaba puede llegar a ser preocupante además de peligroso.
La espuma de los días, Boris Vian (Alianza, 1993 reimpresión 2017). De mi adorado Vian siempre tengo la sensación de que he leído menos de lo que debiera. Esta es probablemente su novela más conocida, pero yo aún la tengo pendiente. Reseña.
Las muertas, Jorge Ibargüengoitia (Cátedra, 2023). Uno de los muchos títulos que anoté cuando leí el Atlas de literatura hispanoamericana de Clara Obligado era este. Sorprendentemente esta famosa novela no estaba publicada hasta hace bien poco o bien se encontraba descatalogada. Reseña aquí.
Momentos estelares de la humanidad, Stefan Zweig (Acantilado 2002). Para mí la editorial de Zweig es esta. Y este el primero que Zweig, pero lo leí en una edición de Círculo de Lectores y quería tener un ejemplar de este título para su futura relectura.
La vida instrucciones de uso, Perec (Anagrama, 2019): en este caso fue un podcast el que me hizo comprar este libro y poner en mi radar, esta vez de verdad, al escritor francés. La edición es la conmemorativa de Anagrama. Reseña.
Las caras, Tove Ditlvesen (Seix Barral, 2023). De la autora leí Trilogía de Copenhague, que me encantó. Cuando vi que la editorial publicaría un nuevo libro suyo sabía que no me lo podía perder. Reseña.
Jóvenes héroes de la Unión Soviética, Alex Halberstadt (Impedimenta, 2023). Tengo la sensación de que últimamente he cambiado las historias de nazis por las historias de la URSS. No sé, pero no parece casualidad que acabe leyendo más autores soviéticos o ambientados en Rusia, la de antes o después de la Revolución.
Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?
Anoté hace bastante tiempo este título y lo compré hace unos meses, pero fue Jesús Artacho quien me lo trajo de nuevo a la mente cuando él comenzó a leerlo.
La acusación es el nombre que se le ha dado a la edición conjunta de varios de los textos que Bandi, un autor con pseudónimo residente en Corea del Norte, consiguió sacar del país a través de un familiar.
Bandi, que traducido sería libélula, nos acerca a la realidad del país asiático de la década de los 90, a través de personajes normales y humildes y de las absolutamente increíbles condiciones y situaciones a las que se han de enfrentar. Un mundo en que cada acto personal, hasta los sueños, han de ser controlados por el Partido.
Nada en el mundo es comparable a la decepción y al remordimiento que supone tomar conciencia de que todas las esperanzas y convicciones (…) no son nada más que un espejismo.
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Como es de imaginar, no es esta una lectura amable sino todo lo contrario. Personas que tratan de hacer una vida normal pero que se ven limitadas por las complicadas exigencias de un sistema político que amenaza cualquier minúscula parte de su intimidad. Ciudadanos que no quieren oponerse al régimen, sino tan sólo vivir tranquilos, pero que son forzados a reprimir su voluntad para adecuarse a las instrucciones gubernamentales.
Los personajes de Bandi son acosados y amenazados por un sistema cruel que les fagocita: una madre que se enfrenta al partido porque a su niño le da miedo la imagen del Líder, un hombre que trata de viajar a su pueblo natal para acompañar a su madre en sus últimos momentos de vida, un jefe de que tiene como objetivo conseguir una cantidad de producción fijada absolutamente imposible de conseguir… todos ellos presionados y sometidos por una maquinaria de opresión que sigue perennemente sus pasos.
Quién soy yo, sino un animal enjaulado para quien la menor distancia bien podría ser miles de li. ¡Sí, soy un animal domesticado!
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Tengo que admitir que el libro se me ha hecho cuesta arriba, y que a pesar de ser relatos cortos, me ha costado seguir leyendo. Quizá tenga que ver con el estilo esquemático y directo del autor, que huye del componente artístico, evita diálogos y se centra en las descripciones de la realidad. O quizá influya la temática de lo que nos cuenta y la crueldad y aceptación de las personas de que su situación es la que es y jamás cambiará.
El hecho de que, en pleno siglo XXI toda la población de un país viva bajo la tiranía de un dictador que controla sus vidas, sus cuerpos y mentes es algo que me sigue asombrando y espantando a la vez. Lo novedoso en el caso de Bandi es que se trató de la primera vez que un escritor que por entonces residía en el propio país consiguiera publicar sus textos, puesto que hasta 2014 todos los textos que se habían publicado venían de la mano de personas que consiguieron salir de Corea del Norte.
Lo poco que sabemos de Bandi se incluye en el apéndice de la obra, donde nos cuentan cómo consiguió sacar sus páginas del país, y también algunas pautas de quién se puede encontrar detrás del pseudónimo. Del resto poco más se sabe, ya que incluso su agente literario ha llegado a declarar que lleva sin noticias suyas desde 2018, lo cual pone en duda de su situación actual.
Toda la población de aquel país, que se hallaba bajo el hechizo de un brujo, vivía en una ficción ajena a la realidad.
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A pesar de lo duro de su lectura, considero que es uno de esos textos que hay que leer, como a Solzhenitsin, como a Affonço, como a tantos otros cuyos testimonios nos acercan un poco más a una realidad de la que vivimos al margen, por cuyas palabras se han jugado la vida.
Si lleváis un tiempo por aquí ya sabéis que el guatemalteco Halfon se ha convertido en uno de esos autores a los que regreso de forma periódica.
En el blog podéis encontrar entradas de El boxeador polaco,Monasterio, Canción y Duelo y seguro que vendrán más, porque el resto de su obra la tengo en la lista de pendientes.
Así que con esos antecedentes al saber que Libros del Asteroide iba a editar este mismo año Un hijo cualquiera, me hice con él. Como los anteriores, se trata de un libro breve para degustar en la misma tarde.
Halfon nos lleva de nuevo a su mundo, un lugar que se relacionan futuro y pasado y donde siempre el tiempo es relativo. Su hijo lo lleva a reflexionar sobre su familia: sus padres y sus abuelos, y así todo está conectado por un hilo invisible en el que el carácter y las anécdotas llevan de los a unos a los otros.
Añade el autor fragmentos sobre el proceso de escritura, sobre los modos y la necesidad de plasmar por escrito su mundo. También hace lo mismo con el proceso de lectura, donde reconocer que fue un lector tardío que se obsesionó por leer en poco tiempo mucho de lo que tenía pendiente:
Me pregunté qué permanece, entonces, cuando un libro y su autor dejan de existir, cuando ambos se han convertido en polvo y tierra y papeles sueltos. Me pregunté esto: ¿qué debemos hacer, al final, con las bellas palabras escritas por una mano inmunda?
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Como suele ser habitual, ambos temas son los protagonistas y se va alternando, saltando de uno a otro incluso en el mismo capítulo. Además la autoficción y la autorreferencia son constantes y muchos de los detalles son los propios de su situación, de su visión y el nomadismo de Halfon, como es normal viniendo de tan particular familia.
Un hijo cualquiera adolece de falta de unión entre los relatos, como si faltara un hilo conductor que uniera la obra de manera más compacta. La sensación es que se han escrito en momentos diferentes y alguno de ellos ha sido rescatado de un cajón que no acaba de conectar con el resto de la obra, como si no correspondieran a al mismo contenido.
No es el título que más me ha gustado de Halfon, y si comenzáis a leerle os recomendaría empezar por otro título, pero si os gusta el autor, esta es una pieza más de un puzzle de recuerdos, historias de antepasados y cosas por venir aún por formar.
Agosto se fue con algún libro nuevo, y la rentrée ha llegado como todos los años, pisando fuerte. Aquí las últimas incorporaciones, empezamos por los primeros libros que llegaron a mis estantes a finales de agosto y primeros de septiembre:
Podio, Andrés Lomeña (Alianza, 2022). Envío de la editorial, será mi primer libro del autor, lo veréis pronto por aquí. ¡Muchas gracias, chicos! Reseña aquí.
Moby Dick, Melville (Penguin, 2014) : en mi última visita a París regresé a la librería Shakespeare and Co y este es el título que escogí. Soy de las que intentaron leer este tocho en el pasado pero pudo conmigo, espero que esta vez la balanza caiga a mi favor.
As portrait of the your artist, James Joyce. Al igual que el anterior, de mi viaje a Nueva York me traje esta novela. Lo elegí tras visitar la exposición en torno a la conmemoración de 100 de la publicación de Ulises de Joyce en The Morgan Library, muy recomendable.
El oficio de vivir, Cesar Pavese (Seix Barral, 2022): mencionado muy mucho por Alejandro Zambra en su libro No leer, la verdad que él mismo critica determinados aspectos del libro del italiano, pero a mí esta reedición me ha empujado a comprarlo. Cada vez me gustan más los diarios, las notas sobre lecturas y ese tipo de libros, de ahí que no dude en hacerme con ellos, al no tener muchos en casa.
La tercera boda, Kostas Taktsís (Trotalibros, 2022). No me juzguéis: estoy comprando libros por encima de mi capacidad lectora, lo sé. Este es uno de ellos que, me temo, tendrá que esperar a que le toque su turno de ser leído.
El ala derecha, Cegador 3, Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2022): llevo dando la matraca con este señor desde 2011. Que le van a dar el Nobel, ya veréis. Esta es la última parte de su trilogía Cegador, en la impecable edición a la que nos tiene acostumbrados la editorial.
Y los que he comprado en mi última visita a la librería:
La particular memoria de Rosa Masur, Vladimir Vertlib (Impedimenta, 2022). No conozco al autor pero sólo con leer algo de la sinopsis allá hace un par de meses, anoté el título y sabía que en cuanto lo sacaran me haría con él.
Un hijo cualquiera, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2022). El último de los títulos del guatemalteco que ha publicado la editorial, que sabía que no me podía perder. Por aquí habéis visto con anterioridad varios del autor:El boxeador polaco, Monasterio, Canción y Duelo. Seguro que lo leo enseguida, como los anteriores es una lectura muy corta. Reseña, aquí.
Trilogía rural, Federico García Lorca (Trotalibros, 2022). Admito que a García Lorca lo tengo bastante abandonado, seguramente desde alguna lectura obligatoria en el instituto. En esta edición ilustrada se incluyen las tres obras Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Ha sido la ocasión perfecta para hacerme con tres libros que aunque os sorprenda, nunca he llegado a tener.
Sóniechska, Liudmila Ulítskaya (Anagrama, 2022): recomendación de Macarena, la autora se postula con una futurible Nobel. Este será mi primer libro de ella. Una lectura breve. Reseña.
La promesa, Damon Galgut (Libros del Asteroide, 2022): ambientada en Sudáfrica, es la historia de una familia que se reúne para un funeral. Se vino sin planificarlo, me temo que también le tocará esperar.
Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros estas últimas semanas?
Demasiado optimista me las prometía yo cuando dije que a ver si no compraba nada más hasta septiembre… Spoiler: NO.
Veamos, aquí los primeros:
El canon occidental, Harold Bloom (Compactos Anagrama, 2001): un ensayo famosísimo que tenía apuntado desde mucho tiempo pero que no me había hecho con él. El empujón final lo ha dado el curso de crítica literaria de José Carlos Rodrigo. Mi intención es ir leyendo poco a poco mientras alterno con otras novelas o relatos. Lo acabo de empezar. Aquí la reseña.
La leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth (Compactos Anagrama, 2019): un relato muy cortito de un autor al que no he leído nunca. La edición es la conmemorativa de Anagrama.
Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano (Sexto Piso, 2021): la primera novela de esta autora de la que todos están hablando muy bien, que ya he tenido oportunidad de leer y de la que os hablé en esta entrada.
Un tal Cangrejo, Guillermo Aguirre (Sexto Piso, 2022): envío, como el anterior, de los amigos de Sexto Piso. No conozco al autor y las referencias que tengo son buenas, mi opinión, aquí.
Y además…
Los Effinger, Gabriele Tergit (Libros del Asteroide, 2022): quería tener un ejemplar de este libro, una saga familiar en el Berlín del siglo XIX. Un tochazo no apto para salir de casa, claramente. No sé por qué a mí me huele a otoño.
Caso clínico, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2022). Del mismo autor he leído Un plan sangriento, un thiller histórico muy entretenido. La desaparición de Adèle Bedeau en casa, así que este título se vino a casa simplemente porque llevo unas semanas duras en el trabajo y necesitaba un revulsivo.
Serotonina, Michel Houellebecq (Compactos Anagrama, 2022): regalo inesperado de alguien que me conoce muy bien. A este señor francés hay que leerlo. Reseña.
Y vosotros, ¿habéis comprado mucho las últimas semanas? ¿O estáis esperando a la rentrée de septiembre?