Autor, Literatura, Mcewan

Ámsterdam, Ian McEwan

Hace ya mucho tiempo que leí mi último libro del autor. Y de vez en cuando, a la hora de escoger lecturas o leyendo reseñas de otros lectores por Internet, me acuerdo de los autores que me gustan, a los cuales leo menos de lo que me gustaría (pongamos por ejemplo a Patrick Modiano, a Penelope Fitzgerald o a Emmanuel Carrère por decir tres).

Así que la compra de este libro en mi última visita a la librería no fue planificada, pero sí el recordatorio que necesitaba para animarme a leer al inglés.

Ámsterdam arranca con la muerte de Molly, una mujer especial que fallece tras una dura enfermedad. En el momento del funeral coinciden dos de sus amigos íntimos para despedirse de ella: un periodista y un músico. Allí se encuentran con el viudo, un hombre al que desprecian y que no creen que nunca ha llegado a estar a la altura de la difunta. El último hombre de esta cuadratura es el Ministro de Asuntos Exteriores, también amigo de Molly.

Entre los cuatro se creará un vínculo al descubrirse unas fotografías comprometidas entre las pertenencias de la fallecida, que va a poner a prueba los principios y la ética de ellos.

En lo que concernía al bienestar de cualquier otra forma viviente sobre la tierra, el proyecto humano no sólo era un fracaso sino un inmenso error desde su inicio mismo.

Página 76

Ámsterdam se centra en la temática de la amistad y su cambio a lo largo del tiempo. También la visión poliédrica que tenemos de los que nos rodean, cómo Molly tenía diversas relaciones con cada uno de ellos y cómo el resto se sorprende al conocer determinados aspectos de ella.

Además también ahonda en la enfermedad en su momento final y en cómo afrontarla, aunque lo que de verdad parece lo fundamental en esta novela es la inclusión de dos dilemas morales para ambos protagonistas, y cómo actúan cada uno de ellos cuando se pondera un tema ético por un lado y el interés personal por el otro. Para el periodista: publicar o no unas fotografías comprometidas en un momento de crisis de su periódico, para el músico, ayudar a una persona en apuros en un momento en el que preferiría no hacerlo. Ambas resoluciones suponen el momento álgido de la historia e influyen en el devenir de los protagonistas.

En lo que concernía al bienestar de cualquier otra forma viviente sobre la tierra, el proyecto humano no sólo era un fracaso sino un inmenso error desde su inicio mismo.

Página 76

Toda esta historia la resuelve McEwan con a su estilo: siendo directo pero perdiéndose en alguna descripción, especialmente cuando de arte de trata. Diálogos frecuentes, que dan dinamismo a la historia, y referencias al pasado que se van dando a conocer poco a poco.

Galardonado con el premio Booker, McEwan es uno de esos autores representativos de la buena calidad literaria de este siglo. Esta novela no destaca tanto como Expiación, pero si que es una muy buena opción para leer una buena historia cuando queráis aseguraros el tiro.

FICHA:

Te gustará si te gustó Expiación, Ian McEwan.
Pros – Los dilemas que plantea y cómo se enfrentan a ellos.
– La visión de la fallecida a través de los recuerdos de los demás personajes.
Contras – Le falta una tilde al título que soy incapaz de comprender.

Namaste.

Autor, Literatura, Portela

Los ojos cerrados, Edurne Portela

Mejor la ausencia primero y Formas de estar lejos después fueron los dos primeros libros que leí de Edurne Portela. Como en otras ocasiones, sin haberlo previsto, me encontré con este título en la librería y decidí leerlo, animada también por las buenas críticas de la novela.

Los ojos cerrados nos cuenta la historia de un matrimonio que decide trasladarse al pueblo para vivir en la casa familiar, huyendo de una ciudad que consideran inhóspita.

Lo que parecía una forma de reconectar con la naturaleza o un modo de impedir la aceleración de sus vidas se acaba convirtiendo en la reconexión con el pasado familiar. Y es que Ariadna conocerá a Pedro, uno de los vecinos más mayores que vive en el pueblo desde siempre y que, aunque ella lo desconozca, tiene relación su familia.

Dios creó la niebla para protegernos de ellos, para poder caminar por estos montes y valles sin ser perseguidos, espantados, machacados, descuartizados, apaleados, acuchillados, por ellos. Cuando Dios sopla su aliento más espeso y pesado, ellos se quedan en sus casas y cierran puertas y ventanas y escuchan temerosos nuestros aullidos de alegría.

Página 101

Paralelamente iremos conociendo la historia del anciano, su infancia marcada por la Guerra Civil y la Posguerra. Estos capítulos se van intercalando con los del presente, por lo que avanzaremos a la par en ambos hilos, hasta llegar a una confluencia cercana en el final.

El problema de Los ojos cerrados es que es una historia de la Guerra Civil. O debería decir, otra. Quizá llegar la última en el imaginario lector de un tema del que se ha escrito tanto va en contra no sólo de la novedad del tema sino también de lo que podemos esperar de él.

Me refiero que la sobreexplotación del tema genera dos cosas: o todas las historias se parecen, o bien es complicado ofrecer al lector algo novedoso. En cualquier caso, mi sensación es que no me he encontrado nada distinto de por ejemplo, lo que nos ofrece El corazón helado de Almudena Grandes: dos personajes que se encuentran y tiene que confrontar lo que conocen de su familia frente a las novedades de lo que descubren muchos años después.

En el pueblo las lindes invisibles que marcaban la separación entre ser y no ser hay lugares que recuerdan, lugares en los que si te detienes a escuchar atentamente, hay voces que te cuentan cosas. Pero tienes que querer escuchar.

Página 195

La cuestión para mí, es que si hubiera sabido que trataba este tema no lo habría comprado y no lo habría leído. Puede ser que mi prejuicio me diga que no queda mucho por contar, pero el tema es que mientras otros periodos históricos me atraen, últimamente el de la Guerra Civil española me repele. Quizá porque tuve una época en la que leí bastante me cansé o quién sabe, pero parece que no he llegado a dar con la historia definitiva que me haga cambiar de idea.

Si a lo anterior sumamos ese rollo new age antiurbanita que está plagando el imaginario de defensores de lo rural que nunca han pisado un pueblo, la cosa me escama. Como vecina de un pueblo esos discursos de volver a las raíces me cansan bastante, y todo ese rollo de pararse para conectar con el entorno me da mucha pereza.

En mi caso, Los ojos cerrados ha sido un libro que no me ha dicho nada. Una pena, porque Portela es una buena escritora, pero en este caso no me ha convencido, y desde el primer momento no he podido conectar con los personajes ni la historia en sí.

FICHA:

Te gustará si te gustó Formas de estar lejos, Edurne Portela.
Los girasoles ciegos, Alberto Méndez.
Pros – El estilo de Portela.
Contras – Poco original.
– No he conectado con los personajes ni con la trama.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (75)

Un mes después me doy cuenta que he olvidado enseñaros los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid, que este año se ha celebrado en el mes de septiembre. Además añado también los de la rentrée literaria y unos pocos que se vinieron conmigo la semana pasada.

Los de la Feria del Libro fuero los siguientes:

  • Corazón de perro, Mijaíl Bulgákov (Galaxia Gutenberg, 2020). Tras la genial El maestro y Margarita sólo tenía claro que tenía que regresar él pronto. Mi sorpresa cuando este título, de reciente publicación, no se encontraba tan fácilmente como yo había pensado. Lo estoy leyendo así que espero traeros la reseña pronto.
  • Divina Comedia, Dante (Acantilado, 2018): como podréis imaginaros, este libro no necesita presentación. Para mí es uno de esos eternos pendientes que creo que va siendo hora de leer. He escogido esta edición porque hablan bien de ella. Un poco cara, eso sí.
  • El Danubio, Claudio Magris (Compactos Anagrama, 2019). Desde hace tiempo me interesa la geografía europea y andaba buscando un libro que mezclara historia y geografía. Pregunté por redes y este título se mencionó varias veces. Parece que es una mezcla entre novela y ensayo. En este caso, la edición es la conmemorativa por el 50 aniversario de la editorial.
  • Correr el tupido velo, Pilar Donoso (Alfaguara, 2021): la hija de José Donoso, el autor de El obsceno pájaro de la noche, que reseñé hace no mucho, es la encargada de escribir la biografía de su padre. Desde que leí Aquéllos años del boom, de Xavi Ayén, la figura de Donoso me llamó la atención por lo desconocido y por su carácter atormentado. Alfaguara rescata este libro que era imposible de encontrar hace unos meses.
  • Mendelssohn en el tejado, Jiri Weil (Impedimenta, 2016). Praga, 1942. Poco más tengo que decir. Eso y que viene recomendado por José Carlos Breto y por Jan Arimany (a los que podéis escuchar en su podcast El café de Mendel).
  • Los extraños, Jon Bilbao (Impedimenta, 2021). El último libro de Jon Bilbao que compré en mi última visita a Moito Conto. Sorprendentemente tengo en casa Estrómboli desde hace varios años pendiente de leer. Sin embargo, de este os hablaré en breve, que ya lo he leído.
  • La desaparición de Adèle Bedeau, Graeme Macrae Burnet (Impedimenta, 2021). El autor de Un plan sangriento regresa con este título. No tenía pensado comprarlo pero fijaos, aquí lo tenemos.

  • Poesía esencial, Mircea Cărtărescu (Impedimenta, 2021) . Poesía. ¿Yo, leyendo poesía? Lo reconozco: nunca me pongo. Pero claro, si el nombre del genial autor rumano aparece en el título la cosa ya cambia. En edición bilingüe.
  • Ayer, Agota Kristof (Libros del Asteroide, 2021). De la autora de Claus y Lucas, de quien también he leído La analfabeta, esta novelita corta recién salida de la imprenta. Uno de esos títulos que se cuelan entre historias más largas por lo corta que es.
  • Ámsterdam, Ian McEwan (Anagrama 1999). Hacía ya mucho mucho tiempo que leí Expiación y posteriormente acabé abandonando Sábado. No tenía pensado regresar al autor pero en una visita a la librería me topé con este y aproveché para llevarlo conmigo en un viaje que tenía programado. La reseña la publico enseguida.
  • Vera, Elizabeth von Arnim (Trotalibros Editorial, 2021). Dicen de ella que es la precursora de Rebeca de Daphne du Maurier. Qué sé yo. Sólo me fío de Marta Marne.
  • Soledad, Víctor Catalá (Trotalibros Editorial, 2021). Un libro mítico en Cataluña que ve la luz al castellano en una nueva edición. Lo ponen por las nubes, espero hacerle un hueco pronto.

Y vosotros, ¿qué libros habéis comprado últimamente? ¿Coincidimos en alguno?

¡Felices lecturas!

Namaste.

Autor, Literatura, Mann

La muerte en Venecia, Thomas Mann

Lo admito: vuelvo a leer a Mann animada por las nuevas ediciones de DeBolsillo de sus obras principales. La verdad es que después de haber sufrido lo que no está escrito con la lectura de La montaña mágica, descarté por completo volver a leer alguna obra del autor, en especial Los Buddenbrook.

Pero claro, ¿por qué no regresar con una novela mucho más corta y de temática muy diferente a aquélla?

En este caso, es otro personaje masculino el protagonista de la historia: Gustav von Aschenbach decide buscar la inspiración viajando a Italia, con objeto de pasar unos días en Venecia y poder conseguir superar un bloqueo escritor.

La trama se centra en dos temas principales: el enamoramiento de Aschenbach de un muchacho llamado Tadzio con el que coincide por casualidad en el hotel, y con el que la adoración que siente por una belleza inaccesible irá en aumento.

La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.

Página 43

Pero además, mientras el protagonista se dedica a seguir con su mirada los juegos y las idas y venidas de Tadzio, lo que ocurre en el exterior se desmorona. La ciudad va convirtiéndose, poco a poco, en un lugar fantasma como consecuencia de la epidemia de cólera que asola el continente.

¿No había tomado una decisión precipitada y errónea, imputable a un estado enfermizo y que en ningún caso debía ser determinante? (…) Demasiado tarde. Tenía que seguir queriendo lo que quería el día anterior.

Página 61

Sorprende, y apabulla leer exactamente, palabra por palabra, a un escritor que en 1912 describió a la perfección lo que vivimos el año pasado: el silencio de las autoridades, el cambio de ánimo de la ciudad, los murmullos y las frases a medio decir, las reticencias, cada ciudadano temiéndose lo peor pero esperando lo contrario, haciendo lo que buenamente puede para huir de la enfermedad y esa sensación de miedo e incertidumbre en el ambiente ante una situación peligrosa de la que no se espera nada bueno.

Mann es universal. Y lo es porque la forma de acercarse a los temas es atemporal, no entiende de circunstancias concretas: la reflexión la hace desde la misma alma humana, desde el común de todos los seres de este planeta. Es capaz de extraer la esencia de los temas, de acercarse a algo que el común de los mortales da por hecho y conseguir analizarlo, medirlo, detallarlo.

Nada hay más extraño ni más delicado que la relación entre dos personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y observan cada día, a todas horas, y no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y no intercambiar saludo ni palabra alguna.

Página 83

Una muy buena forma de acercarse al gigante alemán, con un libro corto, asequible y que rompe los prejuicios de miedo que se le tienen a los grandes clásicos.

Y vosotros, ¿lo habéis leído?

FICHA:

Te gustará si te gustó Diario de un hombre decepcionado, W.N.P. Barbellion.
Lolita, Vladimir Nabokov.
Pros – La visión atemporal del autor de cada tema que menciona.
– Frases destacadas frecuentes que hacen disfrutar de la lectura.
Contras – Con los ojos de un lector del siglo XXI la fijación de Aschenbach con Tadzio es desagradable.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

Bonsái, Alejandro Zambra

El nombre de este autor me perseguía una y otra vez. Probablemente fue la portada de su misterioso gato en Poeta chileno la que se me quedó en la retina, haciéndome recordar, una y otra vez que yo no lo había leído nunca.

En una conversación con el genial Juan Gómez Bárcena le pregunté por qué título debería empezar a leer al chileno, y él me recomendó La vida privada de los árboles. Como pudisteis comprobar le hice caso y acabé comprando la edición de Compactos de Anagrama en la que viene también incluido este título. Finalmente acabé leyendo el primero de ambos. Bonsái comienza como sigue:

Al final ella muerte y él se queda solo, aunque en realidad se había quedado solo varios años antes de la muerte de ella, de Emilia. Pongamos que ella se llama o se llamaba Emilia y que él se llama, se llamaba y se sigue llamando Julio. Julio y Emilia. Al final Emilia muere y Julio no muere. El resto es literatura.

Página 15

De frases y capítulos cortos, Bonsái deja claro por dónde va desde la primera línea. Y es que la historia de Emilia y Julio se bebe de silencios, de una cama y de la página 373 de un libro de Proust.

Una historia sin descripciones, esbozada simplemente.

Cuando Julio se enamoró de Emilia toda diversión y todo sufrimiento previos a la diversión y sufrimiento que le deparaba Emilia pasaron a ser simples remedos de la diversión y sufrimiento verdaderos.

Página 21

Bonsái tiene algo de hipnótico que me es difícil de describir. Quizá sea ese narrador que parece que juega al despiste o que conoce poco más que el lector de los detalles de la historia de amor. Será ese pragmatismo en las descripciones que nos sitúa cerca (porque estamos viviendo también su historia) pero a la vez, lejos (por esa sensación de que los personajes son sustituibles al no hacernos una idea concreta de cómo son).

En cualquier caso lo que propone Zambra es interesante y diferente. Dan ganas de seguir leyéndole, de indagar en ese mundo intimista y lleno de silencios del que nos hace partícipes. Ayuda además que muchas de sus historias sean cortas, leves, aparentemente simples. Sorprende que en tan pocas páginas pueda ser tan personal, o siguiendo el cliché, desarrollar una voz propia y diferente de lo que estamos acostumbrados.

Zambra me recuerda a Halfon en una cosa: el ambiente creado, que nos traslada a un planeta propio, donde los personajes se entremezclan con palabras no dichas y pensamientos que se escapan.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Corta, directa e intimista.
– Ideal para un bloqueo lector o para cuando se tiene poco tiempo.
Contras – No es fácil de describir y deja con ganas de indagar más en su obra.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Hamnet, Maggie O´Farrell

Hamnet (Libros del Asteroide, 2021) es el último libro publicado por Libros del Asteroide de Maggie O´Farrell. Si lleváis bastante tiempo por el blog sabréis que se trata de una de mis autoras fetiche, de las que leo todo lo que se saca.

Por aquí encontráis las reseñas de Tiene que ser aquí, La primera mano que sostuvo la mía y Sigo aquí. Así que podréis imaginar que la publicación de esta nueva novela y su posterior entusiasmo de los lectores que la leyeron me hicieron subir mis expectativas.

Hamnet narra la historia de la familia de Shakespeare, centrándose en especial en el momento en el que conoce a Agnes, la que será su esposa; y en los acontecimientos alrededor de la nueva unión. El título de la novela no es sino el nombre del hijo varón de la pareja, que perderá la vida debido a la peste.

Para que la peste llegue a Warwickshire, en Inglaterra, el verano de 1596, han de suceder dos acontecimientos en la vida de dos personas distintas, y estas dos personas han de encontrarse después.

Página 160

La verdadera protagonista de la historia es Agnes (aquí en lugar de seguir con la tradición O´Farrell escoge Agnes en lugar de Anne), una atípica mujer que vive apartada de la comunidad que se enamora de un prescriptor de latín muy especial. Ella es el origen de la familia, la que anima a su esposo a viajar a Londres y la que ha de cuidar a sus hijos ante la ausencia paterna. Posee un don especial que le hace ver el futuro de las personas. Algo que la

No entiende cómo ni por qué, pero lo sabe. Ella nunca recela de estos momentos de descubrimiento, de cómo de pronto le llega la información al cerebro. Los acepta como un regalo inesperado, con una sonrisa de agradecimiento y una agradable sensación de sorpresa.

Página 174

La estructura de la novela está dividida por saltos temporales: en un lado, el pasado, donde conocemos la vida del autor de Otelo (la forma de vivir de la familia, su relación con su padre). En el otro, la vida presente, cuando su familia va creciendo y los eventos que se desarrollan con posterioridad. En ningún momento se menciona el apellido del autor. Ni siquiera el nombre: siempre es el esposo, el hijo, el padre o, simplemente, el prescriptor de latín. Su brillo existe sólo en chispazos: él sólo es el hijo del guantero.

La autora se apoya en datos biográficos reales para construir una novela en la que el resto depende de su imaginación. Hamnet es la novela de los que no han pasado a la historia: de todos esos secundarios sin los que el genio no se habría puesto a escribir, de las personas que le acompañaron toda su vida. Un homenaje para todas aquellas personas que rodean a los que sí estudiamos en los libros de texto.

Somos testigos de cada una de las emociones por las que pasan los personajes: la frustración de la violencia, el amor, el miedo y la incertidumbre y por último, el dolor:

Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta:salta sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido. La cuestión es no bajar nunca la guardia. No creer que se está a salvo.

Página 187

Hamnet recupera, para mí, la estela de grandes novelas de la autora, como Tiene que ser aquí. Creo además que O´Farrell es una buena autora de novelas más largas, donde puede desarrollar la infinidad de temas que va creando al inicio de la historia. A todos ellos les dedica tiempo, con todos ellos coloca a un personaje secundario llamando a aportar luz a un tema que surge.

Hamnet es, además, un ejercicio de delicadeza, de intimidad, de cercanía. La voz propia y reconocible de una autora capaz de trasmitir muchas emociones de un modo aparentemente sencillo y muy sutil. Ambas cosas acaban creando una conexión con la historia. Cuando piensas que no es para tanto, que la novela no te sorprende, te das cuenta de que O´Farrell te ha llevado a su terreno y estás sufriendo al igual que Agnes, al igual que Hamnet.

Si habéis leído a la autora os va a encantar. Si no, es una muy buena opción para empezar con ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó Tiene que ser aquí.
– La primera mano que sostuvo la mía.
Pros – Directa y aparentemente sencilla.
– La sutileza y sencillez en toda la historia.
Contras – El inicio puede resultar un poco lento.

Namaste.

Literatura

La analfabeta, Agota Kristof

¿Cómo puede titularse un relato autobiográfico de un escritor como La analfabeta? ¿Qué nos estamos perdiendo?

Efectivamente, Kristof se declara analfabeta, a pesar de haber aprendido a leer a los cuatro años. La explicación es que ser analfabeta le viene sobrevenido, al abandonar su Hungría natal por una Suiza en la que se habla un idioma totalmente desconocido para ella: el francés.

Leo. Es como una enfermedad. Leo todo lo que cae en mis manos, bajo los ojos: diarios, libros escolares, carteles, pedazos de papel encontrados por la calle, recetas de cocina, libros infantiles. Cualquier cosa impresa. Tengo cuatro años.

Página 23

En este cortísimo relato Kristof nos habla de su vida de una forma muy esquemática, a través de capítulos escuetos donde narra parte de lo que vivió: su infancia, la familia, la huída de Hungría y sus inicios como escritora, cuando con la nueva lengua consigue escribir y publicar.

¿Cómo habría sido mi vida si no hubiera dejado mi país? Más dura, más pobre, pero también menos solitaria, menos rota; quizá feliz.

Página 47

Si habéis leído previamente Claus y Lucas encontraréis muchos de los elementos que podemos apreciar en su novela: una infancia difícil en un período donde el país ha sido invadido por un ejército extranjero (sea alemán o ruso), la rutina en una ciudad fronteriza, la guerra. También el dolor y la soledad del refugiado, la añoranza de lo que pudo ser y no fue.

Queda claro que las páginas de la genial novela vienen totalmente marcadas por sus recuerdos. Y que la vida de Kristof no dista tanto de la de los gemelos.

Leer a esta autora, sea del tema que sea, es adentrarse en un mundo crudo y directo, sin subterfugios ni redundancias; donde a la verdad se la mira a la cara aunque duela.

La vida de Kristof duele, y no puede ser de otro modo, ya que comparte cicatrices con una tierra europea llena de sangre en un momento histórico, además, plagado de lágrimas y sufrimiento.

FICHA:

Te gustará si te gustó Claus y Lucas, Agota Kristof.
Pros – Interesante y directo.
– Ayuda a comprender a la autora y sus temáticas.
Contras – Muy corto.
– Habría venido bien alguna información biográfica adicional.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Monasterio y Canción. Eduardo Halfon y su mundo

Por casualidad y sin haberlo programado, empecé 2020 igual que lo terminé: leyendo al guatemalteco Eduardo Halfon. El boxeador polaco fue el título que escogí como mi primer acercamiento al autor; el que no esperaba era leer en diciembre Monasterio.

El final del año me pilló sin reseñar Monasterio, como de vez en cuando me ocurre con algunos títulos que voy dejando en el tintero virtual. Lo tenía pendiente y más o menos en mente hasta que Libros del Asteroide edita en 2021 otra historia suya: Canción. Tampoco lo planifiqué pero acabé leyendo también esta última, colándolo frente a otros autores que llevan esperando en el estante mucho más tiempo que Halfon.

Finalmente he decidido juntar ambas historias en una entrada conjunta, quizá para acercaros un poco a los motivos de mi obsesión por el autor.

Monasterio comienza con la historia de dos jóvenes que esperan sus maletas en el aeropuerto de Tel Aviv. Acuden a la celebración de la boda de su hermana, que se casa con un judío ortodoxo.

Mi hermana y su novio anunciaron que, pese a ser un restaurante supuestamente kósher, no comerían nada en un lugar así, un así dicho con énfasis, en itálicas.

Página 37

Se dan cuenta de que su hermana no es la joven con la que comparten recuerdos sino una adulta prácticamente desconocida que ha cambiado todo su comportamiento para adaptarse a las creencias de su marido. Paralelamente, y como viene siendo habitual en el autor, el narrador nos cuenta otra historia: el encuentro fortuito con una joven con la que compartió momentos al otro lado del Atlántico.

Recuerdo (…) a un rabino que pregonaba todo el tiempo a favor del Boca Junior y en contra de los matrimonios mixtos, dejó embarazada a una guatemalteca católica con la que luego se casó (autogol, filosofó entonces mi abuelo).

Página 72

En este caso Monasterio se aleja un poco más de la historia de Halfon pero a fin de cuentas mezcla sus temas típicos: la búsqueda de una personalidad propia al margen de la familia, la cuestión religiosa y el sentimiento de la búsqueda de la identidad. También uno de los relatos de El boxeador polaco ahonda en las relaciones humanas amorosas propias del autor: encuentros pasionales pero huidizos y misteriosos, caminos que se bifurcan y se vuelven a juntar y plantean aquél mantra del qué pudo haber sido.

En cuanto a Canción, en este caso nos acerca a la historia del secuestro de su abuelo paterno, también Halfon, también Eduardo, que acaba siendo capturado por un tipo al que llaman Canción. Aquí los saltos espacio-temporales se alternan con la asistencia del Halfon escritor a un evento en Japón sobre autores del Líbano.

Escritor judío, sí. Escritor guatemalteco, claro. Escritor latinoamericano, por supuesto. Escritor centroamericano, cada vez menos. Escritor estadounidense, cada vez más. Escritor español, cuando ha sido preferible viajar con ese pasaporte. Escritor polaco, en una ocasión, en una librería de Barcelona que insistía -insiste- en ubicar mis libros en la estantería de literatura polaca. Escritor francés desde que viví un tiempo en París y algunos aún suponen que sigo allá. Todos esos disfraces los mantengo siempre a mano, bien planchados y colgados en el armario. Pero nunca me había invitado a participar en algo como escritor libanés.

Página 11

Paralelamente a su historia surrealista en el país nipón, Halfon nos acerca al momento del secuestro de su abuelo, los motivos de las reivindicaciones de los secuestradores y la historia posterior de Canción. En este sentido, como él mismo comentó en la presentación virtual que organizó José Luis (@icarobooks en Instagram), decidió partir ambas historias y presentarlas entrelazadas, en un trabajo de arquitectura fundamental para la estructura del libro.

La sensación perenne que tengo cuando leo a Halfon es la de entrar en un mundo donde todo es posible, donde aspectos que son normales para él resultan curiosos y extravagantes para los que venimos de familias sencillas y homogéneas (familias en las que todo el mundo tiene la misma lengua y todo el mundo proviene de la misma zona). Su rutina nos parece exótica, interesante, llenas de historias de las que queremos conocer más. Esto es: un abuelo polaco, superviviente de un campo de concentración nazi; otro abuelo que huyó de su Líbano natal (¡que entonces no era Líbano porque ni existía!); un tío que habla ladino nacido en Salónica (bivas, kreskas, engrandeskas, komo un peshiko en aguas freskas amén, decía cuando alguien estornudaba) gastronomía variada e internacional; recuerdos olfativos, táctiles, objetos de vidas que nacieron y crecieron en un ambiente y un mundo totalmente diferente a cualquier cosa que podamos haber vivido los demás. La atracción de aquello que desconocemos y encontramos diferente.

Tiene además una cosa que se agradece mucho en un mundo en el que algunos venden sus libros al peso: la brevedad. Halfon no tiene reparo en meter la tijera y recortar, en quitar partes del libro o en ir directamente al tema del asunto. Sus libros no tienen paja porque cualquier información adicional que no fuera de importancia haría perder fuerza a la historia.

Hace tiempo cuando me gustaba un autor me guardaba alguno de sus títulos para no acabar con toda su obra demasiado pronto. Ahora mi visión del asunto ha cambiado diametralmente y prefiero zambullirme en la buena literatura. En este caso, en el mundo de Halfon y en la manera que tiene de contarnos historias.

No sé si me habría topado con el autor por mí misma. Así desde aquí, reitero mi agradecimiento a David Pérez Vega por la recomendación y aprovecho para hacerlo extensible a José Luis /@icarobooks por organizar eventos tan interesantes y a Libros del Asteroide por publicar su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó El boxeador polaco, Eduardo Halfon.
Pros – Inteligente, certero. Demuestra calidad y originalidad.
– El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.

Autor, Literatura, Peskov

Los viejos creyentes, Vasili Peskov

A nadie voy a sorprender admitiendo, a estas alturas de la película, que al igual que una bonita portada, una buena sinopsis puede hacerme comprar un libro. Este es el caso de este título que os traigo hoy.

Los viejos creyentes nos cuenta la historia de los Lykov, una familia de ermitaños que vivía en la taiga siberiana rusa siguiendo las mismas costumbres y usos de la época del zar. Peskov, periodista del Pravda, se encuentra con esta interesante historia y decide acercarse a conocerles personalmente. Nos irá contando, a modo de ensayo periodístico, cómo son y por qué viven de ese modo los miembros de tan peculiar familia, además de hacer un seguimiento de su vida según va ganándose su confianza y según van pasando los años.

Los Lykov, en el cisma en la iglesia ortodoxa del siglo XVII, eligen aislarse y vivir de forma autónoma, sin contacto con ciudades ni personas. Desde entonces la familia sobrevive a base de una dieta basada en patatas, rezando diez horas al día y rechazando casi cualquier cosa que le ofrecían los visitas (desde harina a una cerilla). Su modo de ver la vida se basa en seguir los fundamentos de su religión, interpretada muy estrictamente, lo cual les impide acercarse a cualquier tipo de modernidad por vieja que sea. Malviven en una cabaña, soportando temperaturas que llegan a los -20ºC.

Los viejos creyentes es una historia surrealista, irreal, que parece inventada. Imaginemos al grupo de geólogos que se encuentra con la familia por primera vez y va comentando la llegada al hombre a la Luna mientras los Lykov pregunta quién es el zar actualmente; o conocer que mientras el equipo le pedía instrucciones a su jefa, la familia se miraba extrañada y la respuesta de Agafia, la más joven de la familia, fue: ¡sé y leer y escribir!.

El problema de Los viejos creyentes es la descompensación: por un lado en la primera mitad todo lo que nos cuenta es nuevo. Hay muchas información sobre la zona geográfica en la que se encuentran, la historia de Rusia y el modo de curtir el material que utilizan para vestirse, por poner varios ejemplos. La redacción casi se convierte en un ensayo específico sobre ambos temas por lo que avanzar se hace arduo. Sin embargo, una vez narrado todo lo que hay que contar, esa información deja de ser novedosa e interesante, por lo que Peskov cae en la reiteración de aspectos, situaciones y detalles que ya había aportado antes. Esta situación es natural si pensamos que muchos de los capítulos finales se publicaron en forma de artículo en su periódico, como forma de actualizar la información de la familia para los lectores que les habían conocido hacía tiempo. Al ofrecerlo en forma de libro, la sensación permanente de la segunda mitad es que no nos está contando nada nuevo, y que lo único que nos puede aportar nueva información es conocer cómo se encuentran de salud o qué decisiones han ido tomando con el paso de los años.

En definitiva, merece la pena acercarse a la historia de los Lykov, pero el libro habría ganado mucho reduciendo los capítulos de la segunda mitad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Operación Masacre, Rodolfo Walsh.
Pros – Historia sorprendente e interesante que parece de otro mundo.
Contras – Repetitiva. Habría ganado con menos páginas.

Namaste.

Autor, Literatura, Romeo

Amarillo, Félix Romeo

Hace mucho, mucho tiempo, alguien me recomendó a Félix Romeo. Cualquiera de sus cuatro novelas: Dibujos animados (1994), Discothèque (2001), Amarillo (2008) o la póstuma Noche de los enamorados (2012) eran una buena opción para empezar.

Sin embargo, para mi sorpresa, la edición de Anagrama era imposible de encontrar y la de Debolsillo más de lo mismo, así que la anotación en mi libreta pasó a segunda fila y mis ganas de leer al zaragozano se quedaron esperando.

Por suerte, Plot Ediciones ha reeditado a este autor, así que en cuanto me enteré corrí a mi librería habitual a comprarlo para, por fin, leerlo.

Tuve mis dudas sobre cuál de las cuatro tenía que leer primero, pero El chico de la Consuelo me sacó de dudas al recomendar Amarillo. Fue Aurelio Blanco quien lo relacionó con El dolor de los demás de Miguel Ángel Hernández. Ambos me convencieron.

Amarillo cuenta la historia de Chusé Izuel, amigo de Félix Romeo, poeta y escritor que decidió quitarse la vida tirándose por la ventana.

Era 1992 y todo el mundo parecía eufórico. Todo el mundo menos él. Aunque saber que había otros muchos como él en aquellos mismos momentos tampoco le hubiera servido de nada.

Página 328

El punto de partida en este caso es el final. Romeo empieza con el trágico suceso para tratar de entender algo. Se sirve de cartas, entrevistas y escritos de su amigo con el fin de desgranar su evolución que le llevó a esa decisión.

Quizá tu muerte haya conseguido que me despierte siempre en el mismo día.

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Después Romeo incluye también su propia reflexión personal, tratando de aportar luz a la relación con Izuel; pero volviendo siempre al punto de partida. No es un relato cronológico, sino que salta y regresa, vuelve y repite, a sabiendas de que el principio de esta historia es el final. Porque sin la muerte de Chusé, Amarillo no existiría.

La reflexión sobre su amistad, la evolución del estado de ánimo de Izuel, así como su amistad son objeto de análisis por Romeo, que se aferra a los datos objetivos para intentar entender a su amigo. El texto trasmite lo que pudo sentir Romeo cuando se enteró de la muerte de Izuel: la rabia y el desconcierto, la tristeza por la pérdida y el duelo. Aunque el autor no habla de sí mismo más que en momentos puntuales, la sensaciones se trasmiten muy vivamente. Quizá el parapeto de esa aparente objetividad sea, paradójicamente, lo que nos da la pista sobre la rabia y el dolor de un amigo muy cercano que ha perdido al otro. Y que tal vez, podría haber hecho algo para evitar tan trágico final.

Tu suicidio puede ser entendido como la incapacidad de ser privado de alguien. No es la única paradoja de tu muerte. Tú te tiraste por el balcón de nuestro piso de Barcelona el 27 de febrero de 1992, y yo me siento como si fuera tu asesino.

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El recurso de la reiteración nos acerca a Romeo: a su incomprensión, y a la situación familiar que tenemos todos cuando hay un tema del que no podemos hacer nada, con el que sólo nos queda darle vueltas para tratar de entender algo: no podemos retroceder en el tiempo, pero quizá conocer las razones nos reconforte un poco con nosotros mismos. La frustración de la incomprensión, la inutilidad al no poder hacer nada por evitarlo, sentirse pequeño, ajeno al dolor y sufrimiento de una persona cercana, eso es Amarillo.

Amarillo nos deja con ganas de leer más a Romeo. Una lectura corta, de las que absorben, de las que consiguen que nos metamos de ello en ella, pero que también consigue que reflexionemos sobre nuestra realidad y sobre cómo actuaríamos nosotros.

Qué bien cuando se acierta. Qué bien llegar a una lectura que lleva ahí años y leerla y darse cuenta de que va a  directa a la lista de lo mejor de este 2021.

Leed a Romeo, acercaos a este autor. Y desde aquí las gracias a Plot Ediciones por reeditarlo. Estamos de enhorabuena.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Calidad condensada en pocas páginas. Leer la realidad, respirar el dolor.

Contras

  • Exceso de reiteraciones.

Namaste.