Autor, Bandi, Literatura

La acusación, Bandi

Anoté hace bastante tiempo este título y lo compré hace unos meses, pero fue Jesús Artacho quien me lo trajo de nuevo a la mente cuando él comenzó a leerlo.

La acusación es el nombre que se le ha dado a la edición conjunta de varios de los textos que Bandi, un autor con pseudónimo residente en Corea del Norte, consiguió sacar del país a través de un familiar.

Bandi, que traducido sería libélula, nos acerca a la realidad del país asiático de la década de los 90, a través de personajes normales y humildes y de las absolutamente increíbles condiciones y situaciones a las que se han de enfrentar. Un mundo en que cada acto personal, hasta los sueños, han de ser controlados por el Partido.

Nada en el mundo es comparable a la decepción y al remordimiento que supone tomar conciencia de que todas las esperanzas y convicciones (…) no son nada más que un espejismo.

Página 89

Como es de imaginar, no es esta una lectura amable sino todo lo contrario. Personas que tratan de hacer una vida normal pero que se ven limitadas por las complicadas exigencias de un sistema político que amenaza cualquier minúscula parte de su intimidad. Ciudadanos que no quieren oponerse al régimen, sino tan sólo vivir tranquilos, pero que son forzados a reprimir su voluntad para adecuarse a las instrucciones gubernamentales.

Los personajes de Bandi son acosados y amenazados por un sistema cruel que les fagocita: una madre que se enfrenta al partido porque a su niño le da miedo la imagen del Líder, un hombre que trata de viajar a su pueblo natal para acompañar a su madre en sus últimos momentos de vida, un jefe de que tiene como objetivo conseguir una cantidad de producción fijada absolutamente imposible de conseguir… todos ellos presionados y sometidos por una maquinaria de opresión que sigue perennemente sus pasos.

Quién soy yo, sino un animal enjaulado para quien la menor distancia bien podría ser miles de li. ¡Sí, soy un animal domesticado!

Página 119

Tengo que admitir que el libro se me ha hecho cuesta arriba, y que a pesar de ser relatos cortos, me ha costado seguir leyendo. Quizá tenga que ver con el estilo esquemático y directo del autor, que huye del componente artístico, evita diálogos y se centra en las descripciones de la realidad. O quizá influya la temática de lo que nos cuenta y la crueldad y aceptación de las personas de que su situación es la que es y jamás cambiará.

El hecho de que, en pleno siglo XXI toda la población de un país viva bajo la tiranía de un dictador que controla sus vidas, sus cuerpos y mentes es algo que me sigue asombrando y espantando a la vez. Lo novedoso en el caso de Bandi es que se trató de la primera vez que un escritor que por entonces residía en el propio país consiguiera publicar sus textos, puesto que hasta 2014 todos los textos que se habían publicado venían de la mano de personas que consiguieron salir de Corea del Norte.

Lo poco que sabemos de Bandi se incluye en el apéndice de la obra, donde nos cuentan cómo consiguió sacar sus páginas del país, y también algunas pautas de quién se puede encontrar detrás del pseudónimo. Del resto poco más se sabe, ya que incluso su agente literario ha llegado a declarar que lleva sin noticias suyas desde 2018, lo cual pone en duda de su situación actual.

Toda la población de aquel país, que se hallaba bajo el hechizo de un brujo, vivía en una ficción ajena a la realidad.

Página 144

A pesar de lo duro de su lectura, considero que es uno de esos textos que hay que leer, como a Solzhenitsin, como a Affonço, como a tantos otros cuyos testimonios nos acercan un poco más a una realidad de la que vivimos al margen, por cuyas palabras se han jugado la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó El infierno de los jemeres rojos, de Denise Affonço.
Un mundo aparte, Gustaw Herling-Grudzinski
Pros – El hecho de que sean relatos ayuda a espaciar la lectura.
– Escuchar directamente el testimonio de los que sufren.
Contras – Estilo no artístico.
– Su lectura se hace dura.

Namaste.

Autor, Literatura, Ulítskaya

Sóniechka, Liudmila Ulítskaya

Diría que anoté el apellido de la autora cuando la vi entre las posibles para el Nobel. Ni me sonaba, la verdad, lo único que recuerdo es que venía recomendado por Macarena, así que me fie de su criterio.

Sóniechka es una joven judía no muy agraciada amante de la lectura. La historia comienza así:

Desde pequeña, recién salida de la infancia, Sóniechka se sumergió en la lectura. Su hermano mayor, Yefrem, el bromista de la familia, no se cansaba de repetir la misma gracia, que sonaba ya pasada de moda en el momento de su invención: «¡De tanto leer, a Sóniechka se le ha puesto el culo en forma de silla y la nariz en forma de pera!»

Página 7

La alegría de nuestra protagonista gana enteros cuando comienza a trabajar en una biblioteca. Allí conocerá a Robert Víktorovich, un tipo que ha pasado por un campo de trabajo soviético con quien conecta en el primer encuentro. De ahí, al matrimonio y a la vida conyugal.

El cambio de vida supone para Sóniechka el olvido de los personajes de sus novelas, con quienes había compartido tantos momentos, para dedicarse en cuerpo y alma a su familia. La amargura comenzará a añadirse a sus días poco a poco, hasta culminar en la decepción de verse relegada como la tercera en discordia.

El capricho prepotente del destino, que en su día había dictaminado que Sóniechka se convirtiera en la mujer de Robert Víktorovich, ahora intervenía en la vida de Tania.

Página 63

Sóniechka es poco más que un relato y poco menos que una nouvelle. No llega a las 150 páginas pero condensa gran parte de lo que podía esperar de la vida una mujer cualquiera de la Unión Soviética. Perfecta para el acercamiento a Ulítskaya, que como Sóniechka proviene de la URSS y también es judía, el estilo me ha recordado a Magda Szabó: directa, concisa, dura y cruda también, tiene ese encanto gris de las descripciones de las rutinas que tan bien les sale a los rusos. Sin reflexiones, eso sí, con el planteamiento escueto de las situaciones, la autora nos deja un regusto agrio, como el que por obligación, le ha de quedar a Sóniechka.

FICHA:

Te gustará si te gustó La balada de Iza, Magda Szabó.
Pros – Sencilla, cruda, directa.
Contras – Deja con ganas de más.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (87)

Os traigo por aquí los libros que me han dejado Sus Majestades los Reyes bajo el árbol:

  • Salvo mi corazón, todo está bien, Héctor Abad Faciolince (Alfaguara, 2022). Del autor he leído ya El olvido que seremos, una preciosa novela que deja con ganas de leer más al colombiano. Tengo por casa Lo que fue presente, los diarios del autor de 1985 a 2006, aún sin leer. Este con que sea la mitad de bonito que su título ya lo tiene todo medio hecho.
  • Hecatombe, William Gerhardie (Impedimenta, 2016) Llegué a Gerhardie por otro libro sobre libros que no recuerdo cuál es… anoté el autor y posteriormente lo he pedido a los Reyes. ¡Aquí lo tenemos!
  • Vivir abajo, Gustavo Faverón (Candaya, 2019). De Faverón he leído por Instagram comentarios muy elogiosos, y los lectores que lo han leído me han recomendado este título, que creo que leeré en breve, ya que la curiosidad me puede.
  • Un amor de Swann, Marcel Proust (Alianza, 2022). Dicen de este título de Proust que es la mejor manera de acertarse a En busca del tiempo perdido, saga que tengo pendiente y que (imagino) algún día tendré que volver a intentar leer. Quizá sea el momento de animarme a regresar al francés.
  • La muerte es mi oficio, Rober Merle (Sexto Piso, 2022). Uno de nazis, ¡hacía mucho! No necesito más la verdad. Creo que últimamente ya no leo tantos libros ambientados en la Segunda Guerra Mundial, así que no me viene mal regresar al tema.
  • El hospital de la transfiguración, Stanislaw Lem (Impedimenta). Del mismo autor leí en su día Máscara, un conjunto de relatos con el que no acabé de conectar tanto como esperaba. De este título hablan maravillas y por eso lleva anotado en mi libreta varios años. Al fin lo tengo en el estante.

Y vosotros, ¿habéis recibido muchos regalos librescos?

Namaste.

Literatura

Mis propósitos para 2023

Sé que muchos de vosotros no le veis sentido a hacerse un propósito literario anual. Algunos consideran que hay que leer lo que le apetece, y ya está.

Yo, como bien sabéis, soy de las que difieren, y me gusta siempre plantearme una lista de 10 títulos que leer en este año nuevo, integrada por libros que llevan mucho en mi lista o en el estante esperando su turno.

En esta ocasión, repite un título que no llegué a leer en 2022. Estos son los elegidos:

  1. La palabra del mudo, Juan Ramón Ribeyro.
  2. Middlemarch, George Eliot.
  3. Poeta chileno, Alejandro Zambra.
  4. Posesión, A.S. Byatt.
  5. Las tierras arrasadas, Emiliano Monge.
  6. El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravka Ugresic.
  7. Si esto es un hombre, Primo Levi.
  8. Los pazos de Ulloa, Emilia Pardo Bazán.
  9. Los hermanos Ashkenazi, Yehoshua Singer.
  10. Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé.

Y vosotros, ¿os planteais algún propósito en este año recién empezado? ¿Habéis leído alguno de los títulos de la lista? ¿Por cuál creéis que debería empezar?

Mis mejores deseos para este 2023 y muchas buenas lecturas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (86)

No quiero cerrar 2022 sin mostraros los últimos libros que he comprado en Moito Conto este mes, más alguna incorporación editorial.

¡Empecemos!

  • Hard Land, Benedict Wells, (Catedral, 2022). Me sorprendí encontrarme con un nombre conocido pero que había olvidado. A Wells le publicaba una editorial que no paga a sus colaboradores y a pesar que El fin de la soledad me encantó le había perdido la pista. Ahora Catedral está publicando su obra. Estamos de enhorabuena porque es un autor muy interesante. Este lo leeré en breve, a ver qué tal.
  • Zama, Antonio di Benedetto (A.hache, 2022). Este título lleva, seguramente, décadas en mi punto de mira, pero nunca encontraba ninguna edición para leerlo. Fue una alegría toparme con él. Hablan maravillas de esta novela.
  • Meridiano de sangre, Comarc McCarthy (DeBolsillo, 2014). Admito que no he leído al autor. Tampoco he visto la famosa película de La carretera, pero pienso enmendarlo pronto. Este me han dicho que es una buena opción para empezar a leerle.

  • Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews (Sexto Piso, 2022). Una novela de la que todo el mundo está hablando genial y que ya he podido leer. El envío corre a cargo de la editorial. ¡Gracias!
  • La cosecha del dragón, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2022). La sexta entrega de la saga de Lanny Budd, de la que ya sabéis que soy fan, promete traernos muchas más aventuras. Qué bien que haya editoriales tan comprometidas por los buenos libros como los amigos de Gijón. Tengo muchas ganas de ponerme con él pero voy retrasada con la lectura de la saga…¡habrá que ponerle remedio!
  • La Biblia de neón, John Kennedy Toole (Anagrama, 1997). Llevo años buscando esta novela, la primera que escribió el autor de La conjura de los necios. Como no había forma de hacerme con ella nueva he acabado recurriendo a la segunda mano. Creo que no será una novela muy significativa pero tenía muchas ganas de hincarle el diente.

Y vosotros, ¿habéís comprado muchos libros en este último mes del año?

Namaste.

Balance de 2022, Literatura

Balance de 2022 (I): lo mejor

Este año me alegra decir que he leído más que los anteriores. Además me da la sensación de que también he leído mejor y que la mayoría de los títulos han sido buenos o muy buenos.

Como siempre, divido los mejores en dos listas: los que me han gustado muchísimo y los libros con los que os daré al turra, el top 5. que añado bajo la categoría de Joyas.

Tras una obligada selección, aquí las mejores lecturas de este 2022 que pronto nos deja:

Destacados

  • Los chicos, Toni Sala. Yo a este tipo no lo conocía de nada y me llevé una sorpresa enorme según iba avanzando en una historia que parece cruda pero que lo va siendo más según avanzas. Brutal.
  • Lo demás es aire, Juan Gómez Bárcena. Os he dado bastante la lata con Gómez Bárcena. Tranquilos que también se la doy a él. Lo demás es aire tiene poco que ver con Ni siquiera los muertos, pero utiliza una técnica similar para trasladarnos al pasado de Toñanes y también tiene como protagonista a un Juan que busca a otro Juan. Tierno, complejo estructuralmente y lleno de historias sencillas. Imposible que no os guste.
  • Trilogía de Copenhague, Tove Ditlevsen. En la reseña comparé esa trilogía con La amiga estupenda de Ferrante y también con Lucia Berlin. Lo cierto es que la historia es parecida a la de las dos amigas pero el tono, sobre todo según vamos avanzando en la historia, se vuelve más oscuro y complejo. Muy recomendable.
  • La desaparición, Julia Phillips. La desaparición de dos niñas es el punto de partida de una historia poliédrica donde otros personajes secundarios han de gestionar un evento que sacude e inquieta a la pequeña comunidad de la península de Kamchatka.
  • Trampa 22, Joseph Teller. Una desopilante novela antibelicista en la que Yossarian, su protagonista, tratará de no caer en la trampa 22 para poder regresar a casa. Lo va a tener complicado.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick. Tiene delito que no haya visto la película y que no supiera nada de esta novela, la verdad. No hagáis como yo y leedla.

Joyas

  • Limónov, Emmanuel Carrère. El año empezó fuerte y fue con el francés y este título de un ruso muy peculiar con el que me acabó obsesionando y volando la cabeza igual que ya lo hizo con El adversario. Limónov es genial. ¡Leedlo!
  • Betty, Tiffanny McDaniel. El nombre de esta niña india se queda en tu mente y no te abandona. Su lectura recuerda a Toni Morrison, con esa calidez y dureza sureña que tan buen resultados ha dado en la literatura.
  • Sinsonte, Walter Tevis. ¿Ciencia-ficción filosófica? Este es vuestro libro. Un mundo en el que la lectura ha desaparecido, donde los robots se han adueñando del mundo, donde todo lo humano es relegado a un segundo plano. No sólo la edición es preciosa, el contenido está a la altura.
  • Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan. Durísimo testimonio sobre la madre de la autora, en un ejercicio de autoficción digno de una maestra. No exageran los que ponen por las nubes a este libro, de verdad.
  • Manuscrito encontrado en Zaragoza, Jan Potocki. Ya me prodigué bastante en la reseña y poco más puedo añadir. Una novela total de la España del siglo XVIII de esas que ya no quedan. Fantástica.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido las mejores lecturas de este 2022?

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

El estrecho de Bering, Emmanuel Carrère

¿Otra vez? Estaréis pensando. ¿Otra vez Emmanuel Carrère? Pues sí, os mando mis disculpas por adelantado.

Este año me ha dado por el francés ya pudisteis ver que comencé el año con Limónov, para después continuar con De vidas ajenas, así que este que os traigo hoy es el tercer título que he leído en 2022 de Carrère y el quinto en total del autor.

Como muchos, desconocía por completo ese título. Y eso Anagrama contaba con ello. Así que cuando primero por redes y después por la librería me topé con él, sabía que lo acabaría comprando. También contaban con ello los señores de Anagrama.

Porque a fin de cuentas, y ya sabemos los lectores del efecto Bolaño, con Carrère está pasando casi casi lo mismo: mucha fama, buenos libros, premios y galardones que les impulsan a publicar todo lo que haya escrito el autor, pasado o futuro. Novela o ensayo, qué más da.

Y así ha sido la publicación de El estrecho de Bering, o al menos así me la imagino yo. Porque este ensayo, publicado en 1986 andaba por ahí y no le interesaba a nadie. Hasta que en 2022 alguien decidió desempolvarlo y mandarlo directo a nuestros libros pendientes, con una más que llamativa fotografía en portada de Hitler y Stalin, para llamar aún más la atención. Con eso también contaban los señores de Anagrama.

En El estrecho de Bering el autor reflexiona sobre las ucronías, es decir, la ficción que surge cuando se cambia un capítulo de la historia. Acude a los primeros escritores ucrónicos para analizar qué habría podido suceder, si, por ejemplo, Napoleón hubiera tenido éxito en la batalla de Waterloo.

El planteamiento es interesante, ya que ficciona y también analiza los cambios que pudo suceder, los eventos que no habrían ocurrido o el impacto en la vida política del momento.

¿Habría escrito Flaubert «Madame Bovary» en Ucronía? Si bien casi todas las obras de arte nos parecen tributarias de su época, del estado de la sociedad, es decir, también de formas de escribir pasadas de moda cuya sucesión quizá esté tan decidida de antemano como la de las crisis ministeriales, ¿no existen algunas que parecen distintas, que no deben nada a nada, que no demuestran anda, huevos de ángeles caídos del cielo de las ideas?

Página 126

Sin embargo, el contenido es, por un lado, excesivamente reiterativo, y por otro, localista: un no francés se verá poco interesado por lo que nos ofrece el autor.

Mi cabreo ha sido máximo al ir avanzando, más y más y darme cuenta de que la fotografía de los dictadores iba a pasar sin pena sin gloria y no iba a tener relación con el contenido del texto. Porque no, en ningún momento Carrère aborda qué habría pasado de no haberse firmado el pacto Ribbentrop-Mólotov.

Pero claro, con eso ya contaban los señores de Anagrama.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Un hijo cualquiera, Eduardo Halfon

Si lleváis un tiempo por aquí ya sabéis que el guatemalteco Halfon se ha convertido en uno de esos autores a los que regreso de forma periódica.

En el blog podéis encontrar entradas de El boxeador polaco, Monasterio, Canción y Duelo y seguro que vendrán más, porque el resto de su obra la tengo en la lista de pendientes.

Así que con esos antecedentes al saber que Libros del Asteroide iba a editar este mismo año Un hijo cualquiera, me hice con él. Como los anteriores, se trata de un libro breve para degustar en la misma tarde.

Halfon nos lleva de nuevo a su mundo, un lugar que se relacionan futuro y pasado y donde siempre el tiempo es relativo. Su hijo lo lleva a reflexionar sobre su familia: sus padres y sus abuelos, y así todo está conectado por un hilo invisible en el que el carácter y las anécdotas llevan de los a unos a los otros.

Añade el autor fragmentos sobre el proceso de escritura, sobre los modos y la necesidad de plasmar por escrito su mundo. También hace lo mismo con el proceso de lectura, donde reconocer que fue un lector tardío que se obsesionó por leer en poco tiempo mucho de lo que tenía pendiente:

Me pregunté qué permanece, entonces, cuando un libro y su autor dejan de existir, cuando ambos se han convertido en polvo y tierra y papeles sueltos. Me pregunté esto: ¿qué debemos hacer, al final, con las bellas palabras escritas por una mano inmunda?

Página 124

Como suele ser habitual, ambos temas son los protagonistas y se va alternando, saltando de uno a otro incluso en el mismo capítulo. Además la autoficción y la autorreferencia son constantes y muchos de los detalles son los propios de su situación, de su visión y el nomadismo de Halfon, como es normal viniendo de tan particular familia.

Un hijo cualquiera adolece de falta de unión entre los relatos, como si faltara un hilo conductor que uniera la obra de manera más compacta. La sensación es que se han escrito en momentos diferentes y alguno de ellos ha sido rescatado de un cajón que no acaba de conectar con el resto de la obra, como si no correspondieran a al mismo contenido.

No es el título que más me ha gustado de Halfon, y si comenzáis a leerle os recomendaría empezar por otro título, pero si os gusta el autor, esta es una pieza más de un puzzle de recuerdos, historias de antepasados y cosas por venir aún por formar.

Y eso es la vida, ¿no?

FICHA:

Te gustará si te gustó Duelo, Eduardo Halfon.
Pros – El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Falta de hilo conductor.

Namaste.

Autor, Literatura, Lomeña

Podio, Andrés Lomeña

Podio (Alianza Editorial, 2022) narra la historia de Paula Sen, una joven nadadora que busca el éxito en su carrera deportiva.

Paula sueña con llegar a lo más alto, con subirse a ese lugar que adelanta el título, con conseguir medallas y éxitos deportivos y, quién sabe, convertirse en una leyenda.

Pero de momento Paula es una adolescente, una muchacha que trata de hacerse un hueco en el inicio de su adultez y que intenta compatibilizar su vida con los esfuerzos y la disciplina de la natación. La acompañaremos en su camino donde se compatibilizan los entrenamientos con la ambición, las dudas en una misma con la comparación perpetua con sus competidoras.

Narrada en segunda persona a excepción de un capítulo, Podio ahonda en el esfuerzo y los sinsabores de los inicios de una carrera deportiva, con especificaciones propias de la natación y combinadas con la vida habitual de una adolescente. De lectura sencilla, tiene capítulos cortos, frases cortas y diálogos con los que es fácil y rápido avanzar. Su longitud lo hace perfecto para leer de una sentada.

Lo más complicado quizá sea tratar de hacernos partícipes de un deporte, describir las competiciones, los virajes y los momentos en el agua. Adolece además de algunos lugares comunes.

Gracias a Alianza por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Libros sobre deporte. Para mí es el primero del tema.
Pros – Entretenido y de fácil lectura.
– Ideal para el público adolescente.
Contras – Los lugares comunes.

Namaste.

Autor, Le Floc´hmoan, Literatura, Mosley

Las Mitford o la pasión por la flema británica

Según avanzaba en la última temporada de los Peaky Blinders (Netflix), me preguntaba si, además de Oswald Mosley aparecería también Nancy Mitford, a la postre mujer del cabeza de los fascistas británicos.

La respuesta fue sí, y a raíz de esa situación me volví a mis estantes para comprobar cómo Las hermanas Mitford de Annick Le Floc´hmoan (Circe, 2003) y Cartas entre seis hermanas, Charlotte Mosley, (Tres hermanas, 2016) seguían esperando turno.

Decidí que había llegado el momento y para leerlas lo hice de forma paralela: leyendo primero el ensayo de Le Floc´hmoan, para recordar qué les ocurría a cada una de las hermanas en la época para después ir leyendo las cartas que se enviaban unas a otras.

Si no conocéis la vida de esta peculiar familia de aristócratas, Las hermanas Mitford de Annick Le Floc´hmoan es una opción perfecta para hacerlo, ya que partiendo cronológicamente va desgranando quién es quién en el conglomerado de los Mitford. Las circunstancias, sus cambios personales y los históricos, sus personalidades y caracteres y la vida que va generando que cambien la relación que tienen los unos con los otros se desmenuzan con bastante detalle.

Si ya conocéis a la familia Mitford, seguramente queráis saber más y prefiráis descubrirlas más detalladamente. En ese caso Cartas entre seis hermanas es una muy buena opción, ya que más allá de un biógrafo leemos las cartas que se han cruzado entre sí Nancy, Pamela, Diana, Unity, Jessica y Deborah. Y aquí es donde aparecen las sorpresas, porque la percepción que tenemos de cada una va cambiando.

Evidentemente la labor de selección, orden y edición de Charlotte Mosley, nuera de Diana, influye, pero creo que deja mucho más claro y sin menos interpretaciones cómo era cada una de ellas.

Si leyendo biografías tenemos la sensación de que Nancy, la novelista y autora de obras como Amor en clima frío, Trifulca a la vista o A la caza del amor es racional, divertida, simpática y muy inteligente, cuando lees sus cartas te das cuenta de que queda bastante peor parada que otras de sus hermanas: miente, exagera, promete y admite jugar a dos bandas.

Mientras, otras hermanas como Diana o Jessica, parecen más directas, más claras en sus intenciones. En definitiva: lo que hacen tiene más consonancia con lo que dicen.

Son muy interesantes la visión de Unity, amiga de Hitler, que se cartea con Diana con asiduidad, y también la de Jessica, en especial cuando emigra a Estados Unidos, de lo cual ya conoceréis si habéis leído Nobles y rebeldes. Sorprende por último, Deborah, la menor, que toma protagonismo en la última parte de las cartas, de la cual lo desconocía (casi) todo y de quien acaban de publicar ¡Esperadme!, de Catedral editorial, la memoria de la pequeña de las hermanas.

En definitiva, si queréis acercaros a la flema británica y pasearos por la historia europea del siglo XX a través de los ojos de una peculiar familia, las Mitford son todo lo que andáis buscando.


Namaste.