Autor, Literatura, Szabó

La balada de Iza, Magda Szabó

El hecho de evitar leer las sinopsis da muchas veces gratas sorpresas. Éste es uno de esos casos donde se destripa casi cada acción de la novela en la parte de atrás del libro, así que me alegro de tener esa manía convertida en hábito. (INCISO: ¿en qué piensan los editores al poner tanta información? ¿Creéis que invita a acabar leyéndolo? Lo dudo).

Esa ignorancia me ha permitido leer la historia y conocer los personajes sin prejuicios ni conocimientos previos, sorprendiéndome de determinados giros y ahondando poco a poco en sus personajes. No en vano es mi primer libro de la autora, así que no tengo referencias en cuanto a qué esperar de ella.

La-balada-de-IzaLa balada de Iza está dividida en cuatro partes, que corresponden con los cuatro elementos, con relación directa con los personajes principales. Los cuatro protagonistas son los miembros de una familia rural en la Hungría de mediado del siglo pasado: Iza, sus padres y su ex-marido nos narrarán parte de su pasado y su presente a raíz de la muerte del padre, aquejado de una enfermedad.

Como siempre, evitaré contaros información de más. Os dejo el enlace a la ficha del libro en su editorial por si queréis leer la sinopsis entera.

El inicio lo marca el fallecimiento del padre, y las consecuencias que tiene su muerte, que marca el devenir de su viuda y permite a la autora plantear uno de los temas más importantes de la novela: el choque generacional. Una anciana reacia a la modernidad, obligada a cambiar su vida rural por la vida en la capital, con su particular visión del pasado y una hija liberal, médico y divorciada en el marco de los cambios de la Hungría de la época.

Es interesante cómo afronta un tema muy frecuente en el día a día  (los hijos que se hacen cargo de sus padres), pero que apenas he visto retratado en las novelas, evitando la versión de lo políticamente correcto para centrarse en la realidad: una madre desubicada que no parece querer acostumbrarse a su nueva realidad y una hija que se comporta de un modo responsable renunciando a parte de su libertad, pero que no puede evitar sentirse exasperada por la convivencia con ésta.

Posteriormente, el amor de pareja: la relación entre Iza y Antal y su ruptura; la superación personal y el esfuerzo que desembocan en la ambición de la época universitaria de ambos, en la obtención de un título universitario y la consecución de un trabajo que les supone un punto de satisfacción personal.

“Te amaba -pensó Antal-, te amaba como nunca he querido ni querré a nadie, te amaba sin condiciones, sin reproche alguno. Yo siempre fui tuyo y tú nunca fuiste mía, estabas lejos de mí incluso cuando te tenía entre mis brazos. Por las noches a veces me entraban ganas de sacudirte para que despertaras, gritarte para que me dijeras la palabra que te hiciera ser tú misma, que te salvara, y que me indicaras la dirección por dónde ir para poder encontrarte. Cuando comprendí que simplemente eras egoísta y que a cada uno le dabas un trozo de ti misma para que no te molestara e interfiriera en tu trabajo, rompí a llorar. No me oíste, y si me oíste pensaste que sería un sueño, porque sentías amor y respeto por mí y, según tú, un hombre nunca debe llorar.

Sabía que debía dejarte antes de que me infectaras con el tremendo rigor y disciplina con que te defiendes a ti misma y la tranquilidad de tu trabajo, antes de fundirme en ti y empezar a ver las cosas a través de tus ojos, y llegar a pensar yo también que Dorozs no es más que agua, un balneario de vidrio y hormigón, una fuente de divisas, y no una desesperada necesidad de justificar la existencia del antiguo manantial, el anhelo infinito de compensar todos los sufrimientos del pasado y hacer por fin justicia».

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Además, la añoranza por el pasado, los recuerdos que atan a los objetos, los cambios de ciclo, la incomprensión, en muchos casos.

Ya al final, conocemos algo más de Vince, el padre, a través de un personaje secundario que aporta luz a determinados aspectos.

Me sucedió que al salir el primer tema no esperaba que hubiera un cambio en la perspectiva, pensaba que se mantendría centrada en la anciana. Sin embargo, Szabó cambia en cada elemento de punto de vista y nos muestra otra parte de la realidad que los demás desconocen, ganando dinamismo y acción en su desarrollo.

Invade a toda la historia un punto importante de melancolía asociada a la decadencia, como si los personajes mayores tuvieran demasiadas raíces, vivieran del pasado, y los jóvenes carecieran de ellas, resultando inestables. El personaje que empasta la historia, que une y da sentido, es Antal, ex-marido, ex – yerno, que conoce a la perfección la familia Szöcs y que dispone de la suficiente distancia con éstos para valorar más objetivamente cada situación.

Así, esta es una de esas novelas que me han ido ganando poco a poco, que pensaba que se me iba a hacer densa teniendo en cuenta el inicio, pero sin embargo, gana profundidad en cada capítulo, ahonda en los sentimientos humanos, en las relaciones entre padres e hijos, en los cambios. La sensación de que con cada pieza del puzzle, con cada información adicional, va cogiendo otra consideración los diálogos y comentarios que aparecían en el inicio, vemos la realidad con otros ojos, comprendemos acciones y sensaciones, las lágrimas cogen sentido, las relaciones se vuelven complejas, tenemos una visión global.

En cambio, no diría que es una novela que me haya gustado, porque los sentimientos que dejan en el lector no son positivos: es la realidad pura y dura, con alegrías y tristezas, con amor y dolor, y con un final nada feliz: la muerte. Al terminar la última línea, al ver la imagen final del cuadro, una acaba pensando que la muerte no es el peor de los finales, sino la incomprensión. La incomprensión para con los que tienes cerca, no conocer a tus personas más cercanas, omitir información a tu círculo de confianza, mantener una barrera protectora que te separa del resto.

Así que La balada de Iza es una de esas novelas que te incomodan, que reflejan tanto la realidad que molestan, que concentran un mundo en trescientas páginas. Lo que incomoda no gusta, no es grato ni liviano pero explica mucho más que cientos de aquéllas. Lo que nos incomoda nos hace comprender la realidad. Y eso lo hace estupendamente.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • El final, que me ha parecido redondo (al contrario que a Ana Blasfuemia).
Contras
  • El inicio, que se hace un poco denso.
  • Incomprensibles y abundantes erratas en esta edición.

Namaste.

Autor, Literatura, MacLauchlin

Una mariposa en la máquina de escribir, Cory MacLauchlin

Tengo que reconocer que siento fascinación por las historias de personas con finales trágicos, el inexpugnable misterio de saber por qué tomaron una decisión tan espantosa como el suicidio, el tratar de comprender qué les tenía que pasar por la cabeza para hacerlo, cómo debieron de ser esos días para llegar a tal extremo.

Forma parte de la historia de la literatura la vida de John Kennedy Toole, el famoso autor de La conjura de los necios, pero conviene resumirla aquí: profesor de inglés, simultaneó su trabajo con el proceso de escritura de su obra magna. Sin embargo, nunca la vio publicada, a pesar de que mantenía correspondencia para su futura publicación con Gottlieb, uno de los más famosos editores de la época (por poner dos ejemplos, editó a Ray Bradbury y a Toni Morrison). Tras tiempo de desazón y desesperación, Toole huyó de su casa, donde vivía con sus padres, comenzó un viaje por Estados Unidos que duró dos meses y, cansado de vivir o de afrontar el fracaso, paró en su paisaje favorito y se suicidó.

Después, lo que ya sabemos: el tesón de una madre por ver publicada la historia, y con posterioridad, el éxito absoluto: publicada, traducida, súperventas y premiada con el Pulitzer, ahí es nada.

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Generalmente, cualquier lector que se acerque a La conjura de los necios ya conoce la historia del autor. Y quizá el prejuicio o la curiosidad por saber cómo era la historia de aquél autor que se obsesionó con su obra.

Mi fascinación se ve incrementada por las circunstancias de la muerte y por la información. En un mundo como el de hoy, donde todo está escrito y todo se comparte, parece mentira que una muerte de hace tan sólo 50 años quede entre brumas. Porque sí, señores, la señora madre de Toole decidió destruir la nota de suicidio. ¿Qué diría? ¿Sería una autoexculpación? ¿Justificaría sus actos? ¿O simplemente pedía perdón?

Es inevitable, por tanto, encontrarse lagunas en una historia como ésta. Y ya sabemos, las lagunas se pueden rellenar con teorías más o menos certeras, suposiciones o invenciones. Ésta, Una mariposa en la máquina de escribir, es otro acercamiento a la vida de Toole. Pero obviamente, no el primero.

He leído alguna reseña que tacha a MacClauchlin de no mojarse, de somero o simple, en el sentido de exculpar a Thelma, la madre, de no mojarse a la hora de sacar el hacha de los prejuicios.

A falta de leer el resto de las biografías del autor, parece que en este caso, MacClauchlin no quiere dar nada por sentado, o al menos juzgar desde el punto de vista subjetivo una serie de actos que sólo podemos valorar desde fuera. Parece indudable que muchos factores jugaron en contra de Toole, y que tampoco tenemos la información necesaria como saber otras muchas, así que no me parece mala opción ponerse el uniforme de árbitro y no juzgar. Si hay algo que no soporto son las opiniones incluidas en argumentaciones supuestamente objetivas: básicamente ésto lo resumo en mi sempiterna frase: Por favor, no invente.

Si Toole era o no homosexual, alcóholico, asexual, o lo que fuera poco importa ya. Lo verdaderamente importante es la historia que nos dejó: un personaje inmortal vestido con un gorro de cazador, la historia por antonomasia de la ciudad que le vio nacer. Nunca Nueva Orleans fue tan palpable.

Donde se hace hincapié en este caso es el proceso de escritura de la novela, las influencias, las referencias y la construcción de unos personajes que en muchos casos eran sacados de su círculo de influencia.

Una mariposa en la máquina de escribir es una historia bien escrita, aunque peca de repetición en algunos casos, de corta y pega en otros, pero que consigue mantenernos pegados a las páginas aún conociendo el final de la historia, aún sabiendo quién iba a decir qué. La edición de Anagrama tiene fallos, inexplicablemente sólo en el último tercio de la historia, y la traducción podría mejorarse.

Por desgracia, o como consecuencia de mi fascinación, al terminar la lectura se nos queda un sabor amargo en la boca, al saber que aquél autor que decidió no vivir más no conoció su éxito, murió sintiéndose un desdichado y un perdedor.

Pero claro, cómo se iba a imaginar John Kennedy Toole que 50 años después de escribirla su novela iba a estar más viva que nunca, que lectores de todos los países aclamarían la sucesión de desopilantes historias del mayor admirador de Boecio que jamás hayamos conocido.

Namaste.

Autor, Literatura, Trapido

El hermano del famoso Jack, Barbara Trapido

A veces me da por pensar en la línea editorial un catálogo literario. En este caso, de Libros del Asteroide. Qué tienen en común los títulos de su editorial, qué no. Y precisamente veo semejanzas con algunos de sus otros libros, como por ejemplo, Canciones de amor a quemarropa, de Nikolas Butler o ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, todas historias personalísimas en las que se analiza los sentimientos partiendo de la base del paso del tiempo.

El hermano del famoso JackAmigos que cambian, amores que se malogran, desilusiones y esperanzas, pero también nuevas aventuras y personas, recuerdo y melancolía por el pasado, reflexiones y reencuentros.

En todas ellas encontramos personajes jóvenes que esperan algo de la vida y obtienen otra cosa. En el caso del libro que os traigo hoy, una joven conoce una peculiar familia a través de una simple comida donde coinciden. Después, el lazo que se crea entre ellos, padres e hijos, y el devenir y el crecimiento de esos adolescentes que quince años después serán treintañeros. La huida de la protagonista a Italia y su regreso, sus cambios y su nuevo amor.

Una familia atípica que genera empatía; una joven que busca su camino. Amor, tristeza y melancolía.

Lo curioso es pensar cómo un tema tan repetido en infinidad de historias no es el mismo y evoluciona y cambia, surgiendo matices y detalles, escogiendo personajes peculiares y sensitivos, que aportan la diferenciación necesaria para que la novela se deslice y continuemos leyendo sin darnos cuenta, disfrutando de lo que nos narra.

Me gustan este tipo de historias porque me reconcilian con lo más humano que hay en mí. Más allá de la tecnología, de la robotización, de los superhéroes, los asesinatos y las intrigas, lo que queda debajo son personas que marcan la diferencia, ilusiones, amistad y amor. Más allá de las noticias de televisión, la publicidad y los informativos, más allá de ese mundo frenético al que parece llevarnos la sociedad actual…. existe debajo una realidad analógica, sencilla y casi animal: los sentimientos, las sensaciones, los recuerdos.

En definitiva, El hermano del famoso Jack es un libro que he disfrutado mucho y que resulta perfecto para estas tardes de desconexión y manta.

Gracias a los amigos de Libros del Asteroide por el envío. Cuánto me gusta el marcapáginas y la postal a juego. ¡Soy fan!

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Personajes atípicos y diálogos muy ágiles.
  • Cautiva y embruja desde el principio.
Contras
  • La parte de Italia pierde fuelle.

Namaste.

Autor, Literatura, Muñoz Molina

El invierno en Lisboa, Antonio Muñoz Molina

Touché. ¿No voy y digo que la música no es un tema fácil de abondar en una novela y llega Muñoz Molina y demuestra lo contrario? ¡Si es que no se pueden decir esas cosas, que nunca se sabe qué nos espera la siguiente lectura!

El invierno en Lisboa es una historia de amor envuelta a ritmo de jazz. El pianista Biralbo y la sutil Lucrecia compartirán un amor a vueltas del tiempo y el lugar, de los problemas y las situaciones.

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El narrador es un amigo de Biralbo que debido a su confianza va conociendo los entresijos y los detalles de su relación, un narrador parcial que a lo largo del tiempo nos ofrece más o menos información y que va rellenando sus lagunas a medida que lo vamos haciendo nosotros.

La historia tiene un punto a novela negra, con su parte de misterio y peligro, y al mismo tiempo, al ambiente de tugurio, alcohol y tabaco de la época, una especie de nebulosa en la que la música juega papel primordial, donde las notas enmarcan a los personajes y enredan la trama.

– Pero un músico sabe que el pasado no existe – dijo de pronto (…)- esos que pintan o escriben no hacen más que acumular pasado sobre sus hombros, palabras o cuadros. Un músico está siempre vacío. Su música deja de existir justo en el instante que ha terminado de tocarla. Es el puro presente.

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El pasado no existe para un músico, pero las notas parecen perseguir con sus ecos el destino de Biralbo. El infortunio y la persecución nos llevan a la capital lusa, como meta de la trama que se hilvana a través de los años.

No sé si soy yo o es la edad pero cada vez me gustan más las novelas que abarcan varias décadas, porque si el autor lo sabe hacer bien tiene en su mano la capacidad de mostrar los cambios de los protagonistas a lo largo del tiempo, y eso me parece muy interesante. Conocer cómo han acabado sus sueños, dónde están sus pretensiones y cuáles son sus miedos, y comparar con lo que nos narraban de su juventud.

Muñoz Molina tiene la capacidad de jugar con las palabras y exprimirlas, sacando lo mejor de cada una y omitiéndolas cuando lo considera necesario. No marea, no juega a la demostración absoluta de su buen hacer. Simplemente llega y lo demuestra. Y si con Plenilunio se sacaba de la manga una historia con cadáver incluido, ahora le da por recrear la vida bohemia de un pianista y de hacerlo bien.

Un libro cortito, pero que no se queda en simple ni liviano, donde capítulo pesa y donde los fragmentos destacados se acumulan.

Mirando a Biralbo, inescrutable y solo cínico, feliz tras las gafas oscuras, observando desde la barra del Metropolitano la elegancia inmutable y apátrida de sus gestos, yo me preguntaba si aquéllas canciones seguirían aludiendo a Lucrecia.

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Una novela perfecta si queréis adentraros en la obra de Muñoz Molina, por su brevedad e intensidad.

Al tocar levantaban resplandecientes arquitecturas translúcidas que caían derribadas luego como polvo de vidrio o establecían largos espacios de serenidad que lindaban con el puro silencio y se encrespaban inadvertidamente hasta herir el oído y envolverlo en un calculado laberinto de crueldad y disonancia. Sonriendo, con los ojos entornados, como si fingieran inocencia, regresaban luego a una quietud como de palabras murmuradas. Siempre había un instante de estupor y silencio antes de que comenzaran los aplausos.

Página 129.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor mezclado con el ambiente y la temática que recrea.
  • Poderosos personajes.
Contras
  • Para mí, Seix Barral tiene un tipo edición incómoda.

Namaste.

Autor, Kepler, Literatura

En la mente del hipnotista, Lars Kepler

En el subconsciente de todo lector hay miedos, fobias y otras cosas que nos dan hacen sentir repelús. Es lógico y racional par el ser humano sentir debilidad por su casa: el lugar en el que se siente a salvo y tranquilo. Por eso no es raro que inherentemente a cualquier persona, estemos más preparados para enfrentarnos a la incertidumbre en la calle que en casa. A lo que me refiero: sabemos que ahí fuera pueden ocurrir muchas cosas: accidentes de tráfico, caídas o resbalones, hurtos o robos, empujones o peleas, en definitiva: vernos involucrados de una manera u otra en situaciones en las que nuestra integridad física se vea afectada.

En-la-mente-del-hipnotistaPor contra, la casa de uno es el refugio, el lugar en el que estamos a salvo, donde dejamos de prestar atención a injerencias externas y nos relajamos, donde la tranquilidad ha de ser la pauta, donde se encuentran nuestras cosas y nuestras personas más queridas.

Así que cuando abro las páginas de En la mente del hipnotista y me encuentro a una persona que vigila los movimientos de mujeres cuando están en su casa, no puedo evitar sentir un escalofrío. Que levante la mano quien no ha notado alguna vez esa sensación de que alguien le está vigilando, de sentirse observado, o de escuchar un ruido extraño o una llamada a la puerta a horas intempestivas.

Si además a este hecho se suma la circunstancia de que el acosador graba en vídeo los movimientos de sus víctimas y que en cuanto el vídeo sale a la luz, la persona aparece muerta… el punto de partida no es otro que una sensación desagradable que, paradójicamente, nos invita a seguir leyendo.

Con esta premisa, la policía no puede sino sentirse perdida, a dos pasos del asesino. ¿Cómo saber cuál es la siguiente víctima? ¿Cómo reconocer a esa mujer normal y corriente? ¿Adónde han de acudir? En este punto entre el psiquiatra Bark, que tratará de ayudar para esclarecer los hechos.

Una trama que comienza fuerte pero que continúa embalada, que se embrolla y nos despista, pero donde todo está calculado de antemano. Personajes que buscan la verdad, no demasiado descritos pero perfectamente perfilados, situaciones al límite, que dejan al lector con el corazón en un puño y la boca abierta, expectante. Crueldad, delincuencia, obsesión y ventanas abiertas, persianas descorridas y sonidos en la cocina. Ruidos extraños, un cajón abierto y sombras que parecen moverse.

Una novela de esas que nos mantienen pegados a sus páginas, pendientes no sólo de resolver quién es ese maldito acosador, sino si esa mujer, sí, la que camina tranquilamente por su casa, va a poder vivir para contarlo.

Yo de momento voy a cerrar la puerta con llave. Nunca se sabe.

FICHA:

Otras opiniones
Pros
  • Te mantiene pegado a sus páginas desde la primera línea.
Contras
  • Hace pasar algún que otro mal rato.

Namaste.

Autor, Coetzee, Literatura

Desgracia, J.M. Coetzee

Hay veces que los libros se anotan por varias coincidencias, a veces por reseñas muy positivas, como es el caso de este libro que os traigo hoy, que llegó recomendado por Isi e Icíar hace ya bastante tiempo.

No sé si os pasa, pero mencionar que no he leído determinados autores me da un poco de vergüenza. Por diversas cuestiones (modas, premios, reconocimiento de los críticos…) parece que a veces esos apellidos están por todas las partes, encumbrándolos como los nuevos referentes de la literatura de su país. En este apartado incluyo a autores como Vonnegut, DeLillo, Houellebecq, Pynchon, Bukowski, Franzen o Coetzee. Si bien con algunos ya he enmendado mi desconocimiento (es el caso de Las partículas elementales, La subasta del lote 49, ….) en otros casos no llega nunca el momento.

Revisando mi libreta, decidí, contra todo pronóstico, que le tocaba a Desgracia. Seguramente decantara la balanza la procedencia del autor. Como en tantas otras ocasiones, no conocía la trama porque no quería conocerla. Prefiero siempre llegar al libro por los méritos y porque me fío de otros lectores que sabiendo de más. Lo cual, como siempre, puede ser bueno o malo, porque pareciera que nos tiramos al vacío de una piscina sin conocer muy bien la temperatura del agua. Si queréis hacer lo mismo que yo, saltaos los próximos dos párrafos.

El protagonista de Desgracia es un profesor universitario, un docente de reconocido prestigio que imparte clases en una ciudad de Sudáfrica. En el inicio del libro conocemos que mantiene una relación con una prostituta, y que su universo se tambalea cuando ella decide dejar de quedar con él. Comienza después una nueva relación con una joven alumna, siendo posteriormente acusado de agresión sexual. La cosa se complica cuando nuestro Humbert particular decide no doblegarse ante las exigencias de la comisión de investigación y acaba siendo despedido.

Posteriormente, el protagonista decide irse a vivir con su hija Lucy, que reside en una granja en el campo. La temática cambia lo suficiente como para conocer la otra cara de David Lurie, además de los problemas del apartheid y su relación con su hija. Allí vivirá una vida rural y tranquila hasta que todo se pone patas arriba.

Si tuviera que describir lo que he sentido al leer Desgracia, por orden cronológico quedaría tal que así: molestia y tensión en el inicio, incomodidad y rechazo, pasando por estupor, una presión en el estómago, sorpresa y rabia.

Y es que, aquí hay una cosa objetivamente clara: que Coetzee es muy bueno. Es uno de esos autores que consigue que te levantes de la silla, que te sacuden el corazón o que consiguen clavarte una aguja en la boca del estómago. Una sensación permanente de desgarro en cada página que vamos pasando: todo es incómodo, desagradable, nos hace mantenernos en tensión, desconfiar.

Coetzee es un autor molesto que además disfruta con ello y se ensaña. Se saca unos personajes de la manga que son todos y cada uno de ellos, absolutamente odiosos, crueles o brutales, irracionales o demasiado sensibles, débiles o demasiado orgullosos… incomprensibles cada uno por un aspecto en concreto.

Por eso no puedo adorar a un autor que me hace pasarlo tan mal, no puede figurar en ese universo porque no me trasmite pasión, sino frialdad. Y sí, valoro cómo saca el bisturí y nos desgrana la realidad, describe, relata y analiza, pero no siento ese calor que sí me trasmiten otros autores.

Coetzee es un autor molesto, porque, siguiendo la metáfora de la piscina, está llena de agua helada, y cuando ya estás mojado, tratando de mantener la respiración, tiritando y pensando en el epitafio de tu tumba, por una esclusa secreta te caen cubitos por encima y para terminar de redondear el círculo, el autor sale de su escondrijo para reírse de ti en tu cara. Y claro, lo único que sale de entre los dientes castañeantes es farfullar: Ni puta gracia, Coetzee, no ha tenido ni puta gracia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Ojos azules, Toni Morrison. (En cuanto a la brutalidad).
Pros
  • Brutal el estilo del autor.
Contras
  • Desgarra demasiado. Mi recomendación: en cuanto lo terminéis, leed algo más amable.

Namaste.

Autor, Bradbury, Literatura

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

Este regalo de Bartleby me vino que ni pintado para acercame a los relatos (que voy leyendo tímidamente y de forma discontinua) y además, para tachar de mi lista uno de esos títulos obligatorios y que suelen figurar al lado de otras historias tan suculentas como 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley.

Crónicas marcianas es un conjunto de relatos que tienen en común el tema: la colonización de Marte por parte de los humanos. A pesar de esa teórica uniformidad, no pueden ser más distintos entre sí: algunos son largos y analíticos, otros puramente descriptivos y científicos, y otros mucho más cortos y poéticos.

crónicas_marcianas2Además, el tono utilizado por Bradbury varía de uno a otro, algunos nos recuerdan vivamente a Fahrenheit 451 y otros parecen sacados de un artículo divulgativo de una revista científica. Los personajes cambian, desde los científicos que se adentran en el planeta la primera vez hasta los del final, más tranquilos y reflexivos.

Pero está clara una cosa: más allá del tema de ciencia-ficción lo que se aborda aquí es al ser humano como especie, su visión de superioridad y su crueldad, pero también la capacidad de empatía y sentimentalismo. Todo este aspecto filosófico es lo que destaca y el verdadero hilo de Crónicas marcianas, el que nos muestra las distintas caras de los humanos según cada situación.

Éste es uno de esos libros que gustan a casi todos los lectores: no se hace pesado, es inteligente y entretenido pero además nos sacude al cambiar de punto de vista o al usar golpes de efecto que nos cogen desprevenidos y nos hacen esbozar una sonrisa. Imposible escoger un fragmento, habría que poner un relato entero para comprender la complejidad y al mismo tiempo, la aparente simpleza del planteamiento del autor, lo inteligente de los diálogos y sus paradójicas consecuencias.

Si con Fahrenheit 451 el mundo era absolutamente pesimista y horroroso, aquí el pesimismo se diluye en pro de otros factores, con algunos personajes que nos dan un respiro.

Como siempre, el estilo del autor es el directo e incisivo, incluyendo descripciones someras y diálogos cuando lo considera necesario. Bradbury corta y mide, sabe que lo directo atrapa, que de nada sirven grandes descripciones si no tenemos debajo una historia que se asiente, que un personaje no es más perfecto por tener una descripción detalla de su aspecto físico, sino que se define por sus actos y palabras.

Perfecto para leerlo cuando estamos en medio de una crisis lectora. El tipo de libros que levantan a un muerto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo equilibra diálogos y descripciones.
  • Lo incisivo de su visión y el modo en el que va aflorando el
Contras
  • Relatos desiguales, por eso unos impactan más que otros.

Namaste.

Autor, Krakauer, Literatura

Hacia rutas salvajes, Jon Krakauer

Soy bastante maniática en algunas cosas, tengo que reconocerlo. Tengo mi taza para tomar el té, la taza para el desayuno y la taza para beber algo a media mañana. Miro mal a cualquiera que vaya a usar una de mis tazas para beber algo, a pesar de que tenga otras diez a en el estante. No presto libros antes de leerlos. Al hacer un examen uso el bolígrafo que estaba utilizando en clase, quizá con la vaga esperanza de que el bolígrafo haya retenido algún tipo de información. Corro siempre con la misma música, el mismo álbum del mismo grupo. Cuando escojo un libro ha de ser diametralmente opuesto al que acabo de terminar: si he terminado un libro de un autor austríaco que trata sobre ajedrez he de leer algo de un autor no europeo con temática distinta y con el tono más diferente posible.

Hacia-rutas-salvajesAsí que escoger esta historia después de Novela de ajedrez era jugar a la ruleta rusa. A fin de cuentas, mi manía de leer lo menos posible las sinopsis no ayuda a tener la información suficiente como para hacerse una idea de lo que nos vamos a encontrar. Si a eso sumamos que muchos de los libros que tengo esperando en la estantería están escritos por centroeuropeos, o transcurren en el siglo XX, la cosa se complica.

Una amiga me recomendó Hacia rutas salvajes hace por lo menos quince años. No exagero. Después se quedó en mi lista, me desentendí de él y no supe que hasta hicieron una película sobre él. Mejor, supongo.

Decidí que fuera el primer libro para estrenar mi Kindle, aprovechando que me iba de viaje.

Hacia rutas salvajes es una historia de no ficción. Primera sorpresa. La historia de investigación del viaje de Christopher McCandless, un muchacho aventurero que murió con 24 años en Alaska. Un suceso trágico sorprendente de un protagonista que cambió su vida de la noche a la mañana para caminar solo por toda Norteamérica, de norte a sur.

La intrahistoria de Hacia rutas salvajes nos cuenta que Krakauer dio con la historia cuando le encargaron escribir sobre la noticia para un periódico. Después, tras reunir información decidió dedicarle más páginas porque consideró que daba para una historia más larga, y le salió este libro.

Visto así, la historia no puede interesarme menos. Las historias de viajes no acaban de gustarme, como no lo hizo Kerouac como no me gustaba ver a Willy Fog. Será otra de mis manías.

Pero como las cosas sólo se saben cuando se prueban, y sabiendo que el tono, el ritmo del hilo conductor y la distribución de la información influye mucho en la percepción del lector, aquí marca la diferencia el autor: Krakauer consigue aligerar el tono de una historia trágica para conseguir que queramos acompañar al joven, y lo hace racionando la información, omitiéndola cuando es necesario y jugando con el elemento temporal.

Es cierto que en ocasiones parece que se repite demasiado, y que en el inicio la sensación es que le está hablando a un lector que ya sabe del tema, así que no pude evitar sentirme algo perdida cuando daba por hecho que ya conocíamos la noticia. Debe de ser complicado escribir de algo que ya se conoce y no resultar aburrido y conseguir mantener el interés del lector. Desde mi punto de vista, siempre es más complicado reestructurar algo que ya tienes que empezar desde cero.

Hecho el balance de la historia en sí, me ha resultado una bocanada de aire fresco, un cambio radical de estilo y temática, una historia de naturaleza y soledad, con psicología del personaje y amor a la tierra, de la búsqueda del individuo pero que no pierde la ligereza y consigue dejarnos pegados a sus páginas. Quizá sea porque a la sorpresa inicial le sigue un punto sobrecogedor y asombroso, que nos hace pensar que no puede ser verdad, pero donde confluye la realidad con el absurdo. El ser humano nunca dejará de sorprendernos.

En conclusión: un acierto totalmente inesperado.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Sobrecogedora historia. Y al mismo tiempo, con un puntito que se me antoja absurdo.
Contras
  • Aunque lo parezca no sólo es una historia de un viaje. Es mucho más.
  • Balance extraño entre resultar repetitivo y contar de menos al principio.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Novela de ajedrez, Stefan Zweig

Hay libros que deberían ser de cabecera. Hay autores que debería ser obligatorios leer, por el estilo que derrochan, la inteligencia con la que cuentan las cosas y lo bonito que lo hacen en general.

Novela-de-ajedrezSólo necesité leer Momentos estelares de la humanidad para saber que Zweig entraba de lleno en esa categoría. Después me regalaron este ejemplar de Acantilado en el que se recogen once novelas de Zweig y supuse que iba a disfrutarlo mucho, y la verdad es que no me equivocaba.

De las novelas que incluye el volumen, una de las que más me han recomendado es ésta que os traigo hoy. Así que como la tenía anotada decidí escoger ese título.

Novela de ajedrez trata, como ya nos adelanta el título, de ajedrez. De la historia de un hombre que acaba obsesionado con el juego, de cómo le cuenta su pasado a un tripulante de un barco en el que ambos comparten viaje y tiempo muerto.

Mi sorpresa al darme cuenta de que aquellos empujoncitos a unas figuras de un tablero era lo mismo que mis devaneos por los espacios del pensamiento podría compararse a la de un astrónomo que a fuerza de cálculos complicados sobre un papel deduce la existencia de un nuevo planeta, y después lo ve realmente en el cielo, un astro blanco, claro, sustancial.

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Zweig desarrolla la historia con su personal estilo, que mezcla lo mejor de lo científico con lo mejor de la poética, esto es, siendo certero y preciso pero dándole a las palabras la sonoridad y la adjetivación necesaria para que la historia resulte bonita y poética. Como es habitual, añade su visión decadente y pesimista de la sociedad del siglo XX, en el que se adentra en temas políticos y sociales para enmarcar la historia del protagonista.

Apabulla pensar en cómo el autor condensa tanto en unas pocas páginas, cómo nos contagia cada uno de los sentimientos que quiere trasmitir en sus páginas. Y me sobrecoge pensar en cuánto se habrá quedado en la traducción, en lo supongo, complejo que ha de ser traducir a un genio como éste.

La verdad es que todas las palabras que os pueda decir de este libro son en vano. No puedo recoger la magnificencia de un autor ni en quinientas ni en diez mil palabras. Así que mi recomendación es la siguiente: que leáis a Zweig, en esta novela o en cualquier otra, que conozcáis al genio austríaco. Y si decidís comprar esta edición os aseguro que cada euro está amortizado antes de que empecéis a leer. Porque os lleváis a casa una edición preciosa e incólume con la que vais a disfrutar muchas horas.

Personalmente, al pensar en este libro siento una inmediata paz. Saber que está ahí para rescatarme de cualquier lectura aburrida, o recurrir a él cuando no sé qué leer, es algo que me tranquiliza mucho. Como digo siempre, a los genios hay que leerlos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Exquisito y soberbio estilo de Zweig. Envolvente y sugerente.
  • Condensar todo su estilo en unas pocas páginas. Ahí es nada.
Contras
  • No poder leerlo en su alemán original. Tiempo al tiempo…

Namaste.

Autor, James, Literatura

La vuelta del torno, Henry James

Hay libros que están en el imaginario de todos, títulos que están ahí y que sabemos que leeremos pero a los que parece que nunca les llega el momento. Desde hace mucho tiempo tenía en mente leer Otra vuelta de tuerca, pero el momento se hizo de rogar, y mis ganas de leerlo aumentaron cuando me enteré de que Libros del Asteroide le había dado una vuelta a la traducción y a su título y lo sacaba a la luz bajo el nombre La vuelta del torno.

La vuelta del tornoQuizá algunos no habréis leído esta historia, pero aunque nunca nos hayamos acercado a la sinopsis (como era mi caso) sí que sabemos que se trata de una de las novelas más importantes sobre fantasmas, hasta el punto de considerarla como uno de los mejores ejemplos de literatura gótica.

La historia de La vuelta del torno arranca con un grupo de amigos que se reúnen y se cuentan historias de miedo. Uno de ellos narrará la historia de una joven institutriz que se muda a un caserón para hacerse cargo de unos niños a los que les rodea una extraña situación.

La joven institutriz decidirá hacerse cargo de los dos niños en la solitaria mansión a pesar de los misterios que se van desarrollando: la indiferencia del tío de los pequeños que no quiere ser informado de nada de lo que ocurra, los extraños comportamientos de los niños o la existencia de tenebrosas sombras que van y vienen. En definitiva: todos y cada uno de los elementos clásicos en este tipo de novela enmarcado en un estilo sutil y sencillo que nos da las pistas y nos envuelve en la historia.

Ya conocía al autor por Gabrielle de Bergerac, y es un placer leerle. Uno de esos autores que hacen fácil lo difícil: con las palabras certeras nos arropan y nos acunan, no necesitan muchos párrafos para vertebrar una historia que tiene más misterio porque no tenemos tanta información. La sensación permanente de placidez con el estilo de James y de incomodidad por lo que nos está contando.

A la vez, James consigue ambientar perfectamente tanto la época con la situación, enseñarnos lo justo de los personajes y jugar a la ambigüedad para que la mente del lector haga el resto.

Sin embargo, no he podido conectar con la historia en sí, quizá esperaba otro desarrollo de la trama más directo o quizá esperaba más miedo. La verdad es que no lo sé. Pero es uno de esos casos en los que está tan, tan bien contado que merece la pena acercarse a este título.

Si sois de los que huyen de los clásicos por su longitud y complejidad, podéis probar a leer esta novelita corta. Seguro que James no os dejará indiferentes.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Una nueva traducción siempre es motivo de alegría.
  • Soberbio el estilo de James. Pulcro, elegante e inteligente.
Contras
  • No he podido conectar con los personajes y su trama.

Namaste.