Autor, Literatura, Mann

La montaña mágica, Thomas Mann

Cuando un lector se plantea acercarse a los grandes títulos de la literatura, hay novelas que han de aparecer obligatoriamente. Ésta es una de ellas.

_DSC1437En esta ocasión, para mí era inevitable sentir una especie de vértigo al contemplar tamaña obra: cuantitativamente, dado que se trata de un libro que supera las mil páginas, pero también cualitativamente, por lo complejo que se antoja el mundo de Mann.

Fueron varias personas las que me recomendaron cogerlo con paciencia, leer poco a poco, y precisamente eso hice. Mi método de lectura fue el de leer un capítulo y después alternarlo con otra novela más liviana. Teniendo en cuenta que La montaña mágica sólo tiene 7 capítulos no parece una idea demasiado descabellada, además de que las subdivisiones dentro de cada capítulo son muy variables, algunas sólo una decena de páginas y otras 80.

Por si fuera poco, el estilo del autor, las reflexiones, la complejidad de las ideas que describe, consigue que el avance en la novela sea leo. Como muestra os dejo un fragmento de las primeras páginas.

El individuo puede tener presente toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades- pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada, al fin y al cabo-, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo. Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, aunque la época no pueda dar una respuesta satisfactoria, aunque la época a la pregunta “¿para qué?”, se requiere bien una independencia y una pureza moral que son raras y propias de una naturaleza heroica, o bien una particular fortaleza de carácter. Hans Castorp no poseía ni lo uno ni lo otro, y no era, por tanto, más que un hombre mediocre, eso sí, en uno de los sentidos más honrosos del término.

Página 51

Efectivamente: Hans Castorp es nuestro protagonista. Un joven que llega al sanatorio de las montañas en el que se sitúa la historia a visitar a su primo, que se cura de una dolencia. Lo que en principio iban a ser unas pocas semanas tomadas como vacaciones se convierten en una estancia mucho más larga. Desde este momento se acostumbrará a la vida pausada de los internos, establecerá relaciones con ellos y hasta se enamorará.

Aconstumbrándonos al estilo pausado y al lento devenir de los acontecimientos (entre menús de desayunos, café al mediodía, comida, merienda y cena), a las recomendaciones de los doctores respecto al reposo, y a más y más comida, en uno de los momentos culminantes de la obra se oye un alarido. Es el mío.

Resulta que la editorial Edhasa en su edición Diamante de 2006 decidió que no hacía falta traducir un diálogo en francés. Ya había comprobado que no traducían nada, pero bueno, si son un par de frases me puedo defender, que tampoco es ruso. Pues no. Llegados a este punto, de la página 486 a la 497 el diálogo transcurre la mitad en francés: esto es, Hans continua en español y Clavdia lo hace en francés. La que más habla en ella, claro.

¿Qué es el tiempo? Un misterio omnipotente y sin realidad propia. Es una condición del mundo de los fenómenos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿acaso no habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿Habría movimiento si no hubiese tiempo? ¡Es inútil preguntar! ¿Es el tiempo una función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil continuar preguntando! El tiempo es activo, posee una naturaleza verbal, es “productivo”. ¿Y qué produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aquí no es el allí, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían calificar perfectamente de reposo e inmovilidad. El entonces se repite sin cesar en el ahora, y el allá se repite en el aquí.

Página 498.

Tras este suceso, decidí dejar el libro, hojeé unas cuantas páginas más adelante pero decidí que no iba a seguir leyéndolo. Reconozco el portento de Mann, me quito el sombrero ante su escritura, cómo une frases, cómo continúa enlazando temas, como si todo eso fuera fácil. Pero ante tanto maremágnum no pude evitar marearme, y la puntilla que me hizo acabar como una piltrafa fue la edición y su fallo infinito. Así que decidí que no era para mí. Me quito el sombrero ante todos vosotros que lo habéis leído, porque a mí se me ha hecho una carrera de obstáculos en la que parecía que no avanzaba.

Lo asumo: La montaña mágica ha podido conmigo.

Supongo que lo volveré a intentar en un futuro. No sé. Eso ya se lo dejo al tiempo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Mann es un genio: brutal la cantidad de fragmentos a destacar.
  • El retrato de la sociedad de la época.
Contras
  • Lectura ardua y compleja.
  • Fallo en la edición de Edhasa que malogra la lectura.

Namaste.

Brooks, Literatura

Lolito, Ben Brooks

Hubo una época en la que mirara donde mirase, allí estaba este título. Artículos, blogs, secciones en el periódico, editoriales, carteles… igual que pasa ahora con Instrumental de Rhodes, ocurría hace un par de años con Lolito. Llegó la feria del libro y me contuve de comprarlo, esperando a leer suficientes opiniones como para descartarlo o tirarme a la piscina, y ya el pasado año lo compré.

lolitoLolito nos cuenta la historia de un joven de 15 años al que su novia le ha sido infiel. Su huida hacia delante para tratar de mitigar el dolor de sentirse engañado pasa por ligar por Internet, ahogarse en cualquier bebida alcohólica y dedicarse al hedonismo más basto.

Etgar es además un adolescente de este siglo, de ahí la profusión de temas que a día de hoy consideramos normales en nuestras conversaciones diarias pero que resultan algo chocantes a la hora de verlas reflejadas en un texto más serio: desde vídeos de gatitos, pasando por memes, comentarios de series de televisión o conversaciones de chats.

Precisamente la inclusión de este tipo de temas, añadido a la abundancia de diálogos y a las escasas descripciones consiguen que sin pensarlo demasiado, el lector avance a una velocidad muy rápida, aupado por un estilo moderno y diferente, de esos que huelen a nuevo, a pesar de que el protagonista pueda resultarnos poco menos que excéntrico.

Sinceramente, no sabía qué esperar de esta historia. Algunos decían que no era para tanto, otros que era muy bueno, que Brooks está asentando los cimientos para convertirse en un autor de culto en unos años. (Una reseña muy completa es la de Sergio). Mi duda y mi curiosidad por saber qué me parecería a mí se acrecentaba conforme iban pasando los días.

¿Y sabéis qué? Pues que en mi opinión, ni una cosa ni la otra. Me ha parecido un estilo rompedor y bien diferenciado de otros, sorprendente e interesante, pero no deja de ser una especie de Trainspotting del nuevo siglo, con menos yonkis y más alcohol. Una historia que engancha desde la primera página y que me ha venido genial para animarme tras una lectura mucho más seria y farragosa.

Sólo acuérdate de comprobar que continúas teniendo los brazos y las piernas y el torso y la cara. Estás vivo. Seguirás vivo durante mucho tiempo. Todo lo que te pasará ya me ha pasado antes a mí, y a tu madre, y a tu abuelo. Y hemos sobrevivido. Por ahora. No hay problemas nuevos, sino nuevas formas de solucionarlos.

Página 215

Es cierto que no es el tipo de libros que suelo leer ni tampoco del tipo que me cambiará la vida, pero me ha entretenido bastante y para mí con eso es suficiente. Para leer literatura de la que cambia la vida pero para eso ya tengo a otros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo mezcla temas actuales con los miedos y el amor.
  • Edición impecable de Blackie Books. Preciosa portada.
Contras
  • Hay acciones o partes que se me antojan totalmente ajenas a mi experiencia y me parecen surreales.

Namaste.

Autor, Chirbes, Literatura

Crematorio, Rafael Chirbes

En la batalla por ganarle tiempo al tiempo, por leer más, conocer más autores y leer más libros, corremos el riesgo de ser atropellados por el día a día, por retrasar lecturas y posponer autores. Eso mismo me ocurrió con Chirbes, anotado desde hacía mucho en mi libreta y que adelanté cuando ya era demasiado tarde: en el momento del fallecimiento del autor. En ese instante decidí que ya había esperado demasiado, me acerqué a una librería y compré este ejemplar.

crematorioCrematorio narra la historia de una familia en el momento de la muerte del hermano menor, mostrando las relaciones entre ellos, sus problemas y la opiniones de cada uno de ellos. En el marco de esta peculiar familia, destaca la figura de Rubén, importante constructor de la costa mediterránea.

Nos retrotraemos a 2005, una época en la que nos creíamos los mejores, donde reinaban los comentarios de “compra, que va a seguir subiendo”. Donde los más listos eran los que más defraudaban. Una época llena de tejemanejes a lo grande y a lo chico, de abusones y caraduras, la España más hortera sacando pecho. Además nos vamos a la costa valenciana: el centro del huracán.

En este contexto, tenemos un elenco de personajes que me han resultado (todos ellos) odiosos: el patriarca que se ha hecho a sí mismo a poseer una empresa constructora con mucho dinero y pocos escrúpulos, la hija, que le critica pero se aprovecha de él en todo lo que puede, el hermano del patriarca dispuesto a pregonizar las bondades de su forma de vida…

En el libro se distinguen dos partes muy diferentes. En el inicio se nos presentan los personajes y sus tramas, conocemos sus cuitas y situaciones, pero hacia la mitad del libro el tono objetivo se sustituye por uno reflexivo, donde se incluyen valoraciones filosóficas, referencias literarias o populares, reflexiones sobre el paso del tiempo o la futilidad de la vida.

Es el verano. La mesa está puesta. Nadie puede recordar eso. Sólo yo. Y cuando yo no lo recuerde, habrá dejado de existir. Silvia conoce el jardín, la balsa, tendrá otros recuerdos, recuerdos parecidos (las infancias se parecen), pero o este recuerdo, no esa decoración vegetal, esas palabras dichas ese día, en ese lugar, el fondo asmático de la respiración del aire entre los árboles, el fragor de la copa del viejo eucaliptus formando un rugoso telón sonoro. Lo pienso, y me parece un despilfarro: haber vivido y luego dejar de vivir. Haber grabado todo eso en algún lugar y luego cubrirlo para siempre.

Página 17

Es a partir de este momento cuando se ralentiza la trama y el estilo se convierte en una continuidad, se prescinde de los diálogos y se unen frases y frases hasta conseguir párrafos enteros sin un solo punto y aparte, donde se encadenan temas, sensaciones y acciones.

Cuando envejeces te das cuenta de que el tiempo que no has vivido es irrecuperable, de que te faltan las cosas que dejaste a otro vivir por ti. (…) El amor no es eso. Ni siquiera deseo de propiedad, un deseo más difuso que tiene que ver con carencias que a veces uno sólo imagina, y las busca fuera sin saber que tiene en sí mismo lo que busca. A ella le pareció nada más que un hipócrita sermón moral para quitársela de encima, lloró desesperada, y tardó mucho tiempo en perdonárselo.

Página 264

Justo en este instante, Crematorio se me empezó a hacer bola, a atragantárseme. Si en las primeras páginas me llegó a recordar Middlesex, la magnífica obra de Eugenides, el resto de la novela se convierte en una masa confusa y lenta, que se me hizo bastante pesada.

Miriam, mirándolo todo con ojos de propietaria que ha dejado a cargo del servicio el cuidado de la casa durante algún tiempo, hasta que vuelva de vacaciones, de un viaje; así de claro, uno se puede burlar de alguien con los ojos, ni siquiera levantando las cejas, sólo dándole un brillo especial a la mirada, pero para eso también hacen falta dos o tres generaciones de clase como mínimo, de no ser así se sobreactúa, a una se le pone cara de mala de culebrón venezolano de los que pasan en televisión a la hora de la siesta, cuando las marujas han terminado de fregar los platos y se sirven un café y se fuman un cigarrito, los niños ya en la guardería, en el instituto, papá todavía en el trabajo, ese momento de intimidad en el que dicen gozar, pero que es cuando se les cae de verdad la casa encima, cuando se dan cuenta de que no tienen nada que hacer, de que no son nada ni podrán serlo.

Página 45

Dicen de Crematorio que es una historia de la crisis. Nada más lejos de la realidad. Chirbes ahonda precisamente en lo contrario: en la construcción más ramplona, en las urbanizaciones en plano antes de que fueran lugares fantasma. La crisis vino después, por eso es muy fácil juzgar desde nuestra visión conocedora del pasado, a un momento pretérito. He escuchado un podcast en concreto que me ha causado estupor y rechazo a partes iguales, y pecaba precisamente de eso: valorar con la información de 2015 los hechos acaecidos hace una década. Pero además, la sobrevaloración del contexto histórico la época en la que se ambienta la historia, que resulta simplemente el marco en el que se encuentran los personajes, esto es, el autor sitúa a la familia Bertomeu en aquélla época porque es lo que conoce, porque es allí donde se encuentra. Sin embargo, la verdadera trama de la novela es la familia. Esa familia que no se parece a ninguna otra porque, parafraseando a Tolstoi, sus infelicidades son distintas a las demás.

En conclusión, una historia que me ha gustado, pero en general se me ha hecho un poco desigual, consiguiendo que leyera muy rápidamente las primeras páginas pero que me cansara en la segunda mitad, como si se hubiera desinflado conforme pasaban los capítulos. Es cierto que hay reflexiones muy interesantes, otras destacadas, pero o bien esperaba más o pensaba que fuera más equilibrado.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El inicio, el dinamismo y la relación entre los personajes.
  • La abundancia de referencias de múltiples tipos.
Contras
  • La segunda mitad, que se me ha hecho densa.
  • Los insufribles protagonistas (muy bien creados, muy reales pero inaguantables)

Namaste.

Literatura, Parent

Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, Gail Parent

Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York es uno de esos libros que entran por los ojos: de un lado, el poderoso título. De otro la imagen que ilustra su portada rosa.

En mi caso, apareció de golpe en mi vida viéndola por todas partes, y de repente, al abrir el buzón ahí estaba, esperándome y prometiendo una divertida e hilarante historia.

_DSC1425 (3)Tengo que confesaros que suelo desconfiar de las novelas que nos venden como humorísticas, porque en muchos casos no me han parecido graciosas, y sin embargo, en otras ocasiones, historias que aparentemente no lo eran sí me lo han parecido, así que no sabía si me iba a parecer tan humorística como decían.

La desconfianza venía acrecentada por la comparación con Bridget Jones. Leí su Diario hace muchos años y me pareció una lectura simplona, absurda, que rallaba lo desagradable y que no aportaba demasiado. El humor era contado, más bien abundaba la vergüenza ajena y la superficialidad de la historia.

Así que… ¿realmente me iba a gustar esta novela?

En cuanto al argumento, sí que es cierto que parte de la base de una joven que busca marido, igual que la inglesa. Con la diferencia que, mientras que Jones ya pasa de los treinta, Sheila es presionada por su madre para, en general, triunfar: encontrar la vida perfecta.

Conforme trascurre la novela acompañamos a Sheila a la universidad, sus mudanzas y primeros trabajos y cómo no, sus pretendientes, las diferentes historias que consiguen que se plante en los treinta sin marido y que decida el suicidio como última opción.

Además, conocemos a sus amigas, siendo Linda la más destacada, que nos deja diálogos como el que sigue:

(Linda ha roto con su novio y se lo cuenta a Sheila)

– ¿Por qué, Linda? No me digas que también votó a Nixon.

– No, votó a Kennedy. Se lo pregunté el primer día.

– Entonces, ¿qué pasa?

– No le encantó El guardián entre el centeno.

– ¿Ese es el único motivo?

– ¿Es que no lo entiendes, Sheila? Es mi libro favorito. Lo he leído diecisiete veces. No podría casarme con alguien a quien no le guste Salinger. No querría que ese tipo de hombre fuera el padre de mis hijos.

Página 91

Son muchos los fragmentos en los que aparece el humor, disfrazado de críticas a la sociedad, de ironías en actos y conversaciones, una constante que también es capaz de aparecer camuflada de tristeza o de rabia.

Doctor, cada vez que pienso en la boda de mi hermana, me dan ganas de vomitar. Empiezo a tener náuseas y no sé por qué. Estoy feliz por mi maldita hermana, que se va a casar antes que yo. Estoy muy feliz por la muy zorra.

Página 162

Así, capítulo a capítulo, nos encontramos devorando un libro muy inteligente, que nos muestra la realidad tal y como es: los sueños que imaginamos de niños y la cruda realidad que nos espera en el futuro; las presiones de los familiares para conseguir el mejor trabajo, el mejor marido y la mejor casa; y la desesperanza al ver los sueños incumplidos, al darse cuenta que no todo es como pensábamos.

Por eso no entiendo la comparación con Bridget Jones, ya que flaco favor le hace. Si aquélla novela destilaba literatura facilona, de piscina en agosto, ésta es una historia más mordaz, más detallista, que se fija no sólo en el histrionismo de su protagonista como en la vida de sus conocidos, que incluye otros aspectos más reales, que no se conforma con la superficialidad.

Si el libro de Fielding destilaba literatura fácil, aquí lo que destila es inteligencia por los cuatro costados, la sensación de que no se queda en la superficialidad de la situación en sí, sino que ahonda en la sociedad, la cultura y la realidad compleja en la que influyen muchos factores.

Una historia que he disfrutado mucho, de esas que lees un capítulo y te encuentras habiendo leído cinco de golpe, irónica e inteligente. Perfecta para regalar estas Navidades.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La mezcla de ironía y realidad.

  • El personaje de Sheila.

Contras

  • ¡El prejuicio a la hora de encarar el libro puede hacer que no lo leamos!

Namaste.

Autor, Dostoievski, Literatura

El jugador, Fiodor Dostoievski

Cuando los compañeros del Café Literario comentaron la posibilidad de leer este libro conjuntamente, no lo dudé. No sólo porque llevaba mucho tiempo en mi lista de pendientes sino porque el autor ruso me gusta mucho, y tras leer sus novelas más famosas y largas (Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov y El idiota), ésta parecía la mejor opción para continuar leyéndole.

el-jugador-webComo os comenté en el anterior IMM, cuando acudí a la librería no sabía qué edición escoger, pero me decidí por esta de Sexto Piso por su buena apariencia, la tapa dura y la calidad de las páginas. Suponía un par de euros más pero creo que mereció la pena.

La intrahistoria de esta novela nos dice que Dostoievski escribió El jugador en 26 días, los que necesitaba para entregar la obra a su editor según el contrato que había firmado. ¡Menos de un mes!

En ella el autor utiliza su propia experiencia personal con el juego para recrear a Alexéi Ivánovich, un joven de carácter inestable enamorado hasta la médula y que vive entre los vaivenes de la alegría y la desgracia más absoluta.

Sin embargo, el inicio comienza con una trama mucho más mundana: el nerviosismo de una familia por que se muera una tía que promete dejar en herencia cantidades imponentes de dinero. La tía en cuestión, que nos regala diálogos y sarcasmo a raudales, decide plantarse en la casa de su futuro heredero y hacer que todo salte por los aires gastándose su dinero en el casino. Ésto, y la relación tóxica entre Alexéi y Polina conforman dos de los temas fundamentales de la novela.

Y a ésta, pensé, esperaban ver en la tumba, enterrada y dejándoles la herencia. ¡Ésta nos entierra a nosotros y a todo el hotel!

Página 87

Por lado, el tema del dinero se plasma en diferentes personajes: la avaricia en la familia del general ruso, la ausencia de escrúpulos con tal de obtener alguna migaja, en conclusión: la ejemplificación de una sociedad en la que cuanto más tienes más vales. Por otro, el amor, en sus vertientes positiva y negativa; el amor interesado y ficticio y el amor incondicional que fomentan la autodestrucción en un personaje de por sí desequilibrado.

Ambos temas confluyen al final de la historia, que cuenta con un tono autobiográfico claro, donde se destapa la desesperación de Alexéi y su huida hacia delante.

El estilo, en este caso, omite muchas de las reflexiones típicas de Dostoievski que podemos encontrar en sus novelas largas, para ganar en dinamismo incluyendo diálogos y escasas descripciones. Los capítulos son cortos y animan a seguir leyendo, además de medir bien la organización de la trama para conferir a la historia un trato homogéneo que consigue que queramos seguir leyendo más.

Me ha parecido una historia curiosa, porque reconozco al autor que me encantó con otras obras, pero al mismo tiempo me ha sorprendido en otros aspectos, en cómo consigue condensar todo en una novela que no pasa de las 200 páginas. ¡Alta literatura condensada en píldoras, donde no sobra nada! Si dudabais si leer al autor ruso porque os echaban para atrás sus novelas más largas, esta es una opción perfecta.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo condensa los temas y los reúne al final.

  • El personaje de Alexéi, que no tiene desperdicio.

Contras

  • Echo de menos las reflexiones de sus novelas largas.

Namaste.

Literatura, Pitol

Trilogía de la memoria (I): El arte de la fuga, Sergio Pitol

Es curioso cómo llegan determinados libros a nuestra vida. Hace bastantes años, pongamos que 9, usaba el metro a diario. Allí, durante un tiempo, se incluían pósters en los vagones con fragmentos de obras literarias con objeto de fomentar la lectura. No puedo evitar ahora mirar qué leen los demás, y entonces no podía evitar leer el fragmento del vagón que me tocara. En muchos casos eran fragmentos arquetípicos de la literatura: El Quijote, Alicia en el país de las maravillas… de esos que tenemos interiorizados. Clásicos y menos clásicos. En otros casos eran textos de libros en los que pensaba ¡horror! ¿Cómo han podido incluir este libro? En los menos, eran libros desconocidos para mí.

Aquél día, leí el fragmento que me tocaba y me quedé con la boca abierta. Desconocía a ese autor llamado Pitol. Nunca había oído hablar de ese título que figuraba debajo del fragmento.

Como hago siempre, anoté el título en mi libreta y lo dejé estar. Pasado un tiempo encontré por casualidad este título que agrupa tres de los autorretratos literarios de Pitol: El arte de la fuga, El viaje y El mago de Viena.

Trilogía-de-la-memoriaLa primera vez que intenté leerlo fue un fracaso. Llegué hasta la página 73 y lo abandoné. Un tiempo después, con la experiencia previa de El cuaderno gris de Josep Pla a mis espaldas, decidí encararlo de otra manera. Lo he leído a sorbos y poco a poco. He tardado pero por fin os puedo contar algo de él.

El arte de la fuga narra parte de la vida de Pitol en Europa, describe su primera visita a Venecia (cómica y absolutamente filosófica), pero a la vez analiza, comenta y destripa la literatura, con capítulos en los que aparecen desde Galdós hasta Faulkner. Donde analizar el hecho de escribir, sus influencias, y donde cita muchos, muchos libros.

Si me seguís ya sabréis que me encantan este tipo de libros. El hecho de leer un libro que más parece una conversación entre alguien que ha leído mucho y que nos comenta y recomienda más libros. Me parece una oportunidad perfecta para saber y conocer más, para reflexionar y llevarse anotadas múltiples citas y títulos. Porque precisamente eso me ha pasado en las tres partes de este libro, que está marcado por todas las partes y me llevo decenas de títulos.

Así que voy a dejar de escribir y os pongo alguna de las citas de El arte de la fuga.

Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas. Uno está conformado por tiempos, aficiones y credos diferentes.

Página 42

La memoria trabaja con la misma lógica oblicua y rebelde de los sueños. Hurga en los pozos ocultos y de ellos extrae visiones que, a diferencia de las de los sueños, son casi siempre placenteras. La memoria puede, a voluntad de su poseedor, teñirse de nostalgia, y la nostalgia sólo por excepción produce monstruos. La nostalgia vive de las galas de un pasado confrontado a un presente carente de atractivos. Su figura ideal es el oxímoron: convoca incidentes contradictorios, los entrevera, llega a sumarlos, ordena desordenadamente el caos.

Página 73

Jamás la literatura se ha sentido a gusto en medio de estrecheces dogmáticas; se rebela hasta de los mismos cánones creados por ella cuando ya los considera innecesarios. Se inconforma también cuando se la trata de enclavar en una sola región. El deseo de abolir fronteras culturales se presenta en el mismo momento en que alguien fija las fronteras reales, las necesarias a la tribu, a la razón del Estado.

Página 157

La lectura es un juego secreto de aproximaciones y distancias. Es también una lotería. Se llega a un libro por caminos insólitos; tropieza uno con un autor de modo en apariencia casual y luego resulta que no puede dejar de leerlo nunca.

Página 249

Doy gracias por haber ganado el gordo en esta lotería. Porque sin aquél día en un vagón de metro jamás habría llegado a este libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Las múltiples referencias literarias.
  • Cómo une anécdotas, recuerdos y literatura y además analiza el proceso de escritura.

Contras

  • Hay que leerlo despacio  y poco a poco.

  • Vais a tener que aguantar otras dos entradas para El viaje y El mago de Viena. Avisados quedáis.

Namaste.

Autor, Literatura, Mercer

La librería más famosa del mundo, Jeremy Mercer

La obsesión de los lectores por libros que hablan de libros, libros sobre librerías, sobre lectores, sobre bibliotecas, es algo asombroso. Muchos coincidimos en que, simplemente al ver alguna de estas palabras en el título nos ayudan a dar el paso y escoger ese libro. Es normal, buscamos encontrar la misma fascinación que nosotros tenemos al entrar en una librería, al recordar cómo mirábamos los libros cuando eramos niños, a conocer un poco mejor cómo se vive y se trabaja en uno de estos magníficos lugares.

DSC_0126No es de extrañar, por tanto, que al leer este título y observar la imagen que acompaña al libro para sentirse atraído por él. La librería a la que se refiere el título es, nada más y nada menos, Shakespeare and Company, una librería célebre situada en París. Fue Sylvia Beach la que abrió sus puertas, por donde pasaron autores que pasaron a la historia de la literatura como James Joyce o Ernest Hemingway. Posteriormente, tras el parón que supuso la Segunda Guerra Mundial, un nuevo dueño escogería el nombre y le daría una vuelta para acabar convirtiéndola en una librería-hostal indefinible.

Y es que Whitman, el nuevo dueño, decidió que cualquiera que necesitara dormir en la librería podría hacerlo, siempre que ayudara en las tareas de la librería y se adaptara al extraño método por el tras la hora del cierre se desplegaban catres que invadían cada hueco del establecimiento. A la hora de abrir, los catres se guardaban como podían y cada uno de los inquilinos realizaba su función, entre ellas, la de escribir o leer que imponía el propio Whitman.

Así, el propio autor, Jeremy Mercer permaneció semanas entre las paredes de Shakespeare and Co, y nos cuenta lo que vivió: historias de otros inquilinos, escritores en su mayoría. La vida de Whitman y su modo de llevar a cabo su peculiar idea.

El libro es un relato autobiográfico, donde se incluyen anécdotas, historias, comentarios sobre libros e impresiones del paso de Mercer por la librería. Además, comentarios políticos y filosóficos, reflexiones de varios tipos consiguen crear un collage que tiene como vértice principal la librería.

Inevitable después considerar obligatoria la visita a la librería al viajar a París.

FICHA:

Te gustará si te gustan

  • Los libros sobre libros.

Pros

  • La historia de la librería.
  • Impecable edición de Malpaso.

Contras

  • En algunas páginas, demasiada política para mi gusto.

Namaste.

Autor, Literatura, Pérez-Reverte

El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte

Hacía mucho que no leía nada del autor. Aunque hace muchos años leí prácticamente todo lo que había publicado pero después ya no he ido actualizándome con sus nuevas publicaciones. Sin embargo, este título lo tenía mi madre por casa y lo cogí prestado.

La verdad es que lo dejé esperar en la estantería mucho tiempo, quizá eso debería haberme dado una pista de que algo no iba bien, de que quizá no quería leerlo. Pero quién sabe, porque tengo tantos libros que esperan muchos que no le puedo echar la culpa a ellos…

DSC_0123 (1)Total, que un buen día decidí empezarlo.

En primer lugar, quisiera detenerme en uno de los principales temas de la novela, que ya adelanta el título: el tango. Quizá hayáis subido una ceja, dudando sobre la conveniencia de un tema así en una novela, como hice yo. Pues sí, tenéis razón. Cada página que iba leyendo me cercioraba de que un baile no es un tema demasiado bueno para una novela. Para los escépticos: varios personajes hablan durante del tango antiguo, en contraposición al europeizado, se suceden páginas y páginas de descripciones del sentido del baile, de los movimientos y el aspecto musical. A mí esto me parece absurdo y aburrido, a no ser que se trate de un ensayo específico para estudiantes de música o similar.

Absurdo porque uno se ve leyendo algo que no está hecho para este medio, convertir lo flexible en algo con reglas, conseguir circunscribir algo no medido, en una descripción detallada de cada movimiento, en fin, la cuadratura del círculo.

No sé si me entendéis, pero mi sensación era que algo no cuadraba, como ver un pez fuera del agua, como si se estuviera haciendo algo que no tiene sentido. Como los americanos desarrollando un bolígrafo capaz de usarse en la estación espacial, con horas de investigación para que bajara la puta tinta cuando podrían haber hecho como los rusos y llevar lápices. Un atentado contra la razón y lo lógico, contra la sencillez y la normalidad.

Para mí, en relación al tema del tango, no se hace justicia ni con el baile en sí ni con el lector. Me explico: no es bueno para la novela, porque la para, la hace aburrida y absurda, y tampoco lo es para la difusión del baile porque ni esto es ni debe ser un ensayo y a lo mejor a mí el tango me da igual.

Por si fuera poco hay más. Una más que evidente diferencia entre dos partes, la primera, lenta y pesada, la del tango; la segunda, activa y dialogante, mucha más dinámica, que deja con la sensación de que se escribieron en diferentes tiempos y se han juntado después. Una idea que no desaparece a tenor de la forma utilizada para juntarlas. Vamos, que se ve el loctite a la legua. Y aunque nos juremos y perjuremos (cuando somos nosotros los que hemos roto el jarrón) que no se ven las junturas, lo digo para siempre: SE VEN. DIGAMOS NO AL AUTOENGAÑO.

Se ve porque el tono no es el mismo, porque el hilo del inicio se pierde y se medio encuentra después, SE NOTA.

La ingeniería del corta y pega no acaba ahí. Muchas veces es más sutil, pero existe y no hay que ser muy listo para darse cuenta. SE NOTA. Traerse consigo los personajes de una novela antigua y cambiarle el nombre no es una buena idea. NUNCA. Y cuando conoces la obra de un autor la cosa canta más, y te encuentras diciendo los nombres que tenían antes, que por supuesto, para el lector son los originales. Los primeros que conocimos.

La mujer fuerte y sensual pero insegura y sola; el protagonista bebedor que no sabe muy bien qué hacer por su vida; el malo que busca sacar tajada de la situación. No, por mucho que se llamen distinto no son diferentes. Son los mismos perros con distinto collar.

Que se lo digan al señor Follett y su Mundo sin fin, cuando los lectores de Los pilares de la tierra jugábamos al quién es quién. (Ah, mira, esta es Aliena pero con otro nombre, y este Jack, y este…)

En conclusión, todo un despropósito que me aleja cada vez más de aquél autor que en su día me gustó y ahora no hace más que repelerme.

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • El estilo de Pérez-Reverte.

Pros

  • La segunda parte es mucho más dinámica que la primera.

Contras

  • Complicado escoger un tema que le vaya peor a una novela.

  • La unión entre la primera y segunda parte huele a ingeniería en la edición. Y SE NOTA.

Namaste.

Autor, Literatura, Nückel

Destino, una novela en imágenes, Otto Nückel

Cuando la editorial Sans Soleil se puso en contacto conmigo para enviarme este libro, desconocía totalmente tanto el título como al autor.

DSC_0117Indagando por Internet, me entero que Nückel publicó esta historia en 1926, siendo una de las primeras novelas en imágenes, precursoras, por tanto de las novelas gráficas. El medio que utilizó fueron los grabados en plomo, hasta llegar a los doscientos.

Nückel era un artista de pies a la cabeza. Tanto, que además de ilustrar para novelas de Mann o de Hoffmann decidió lanzarse a la loca idea de publicar una novela exclusiva de dibujos. Sin una sola letra. Una tarea de locos, de intrépidos y valientes.

No es nada fácil meter al lector en la historia de una forma tan potente utilizando tan solo el trazo en blanco y negro. El uso de las luces y sombras, las posturas de las figuras, y sus fotos fijas que inician el movimiento, las muecas de las caras, todos y cada uno de los detalles consiguen no sólo que nos metamos en la vida de una mujer, su día a día y sus situaciones de pobreza y miseria, sino que sea necesario volver a empezarlo para captar todos y cada uno de los aspectos que se nos muestran.

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La sordidez, la tristeza, la grisura y la desazón forman también parte de la historia, la sensación de soledad y abandono, la desesperanza que trasmite en cada grabado, en cada página. Aunque parezca mentira, ahí están. Lo que muchos no consiguen con una profusión de colores y técnicas, con diálogos y acción, Nückel lo consigue con su mano firme.

Ante una demostración tan clara del talento uno no puede más que quitarse el sombrero.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Maus, Art Spiegelman.

Pros

  • Curioso que con trazos sencillos se llegue a un nivel de detalle tan grande.

Contras

  • Necesaria una relectura.

Namaste.

Autor, Literatura, Toole

La conjura de los necios, John Kennedy Toole

En los albores del blog os hablé ya de esta novela imprescindible, un clásico del siglo XX de esos que hay que leer y releer.

DSC_0094Ya entonces, cuando llegué a la última página de la novela, sabía que no iba a ser la última vez que leyera La conjura de los necios. La excusa fue el Ignatius Day que se celebró el 9 de julio, una divertidísima celebración entorno a la novela de John Kennedy Toole.

Lo cierto es que esta excusa me permitió, además de leerlo, hacerme con un ejemplar de Compactos de Anagrama.

La sensación de leer un libro que ya conoces es siempre curiosa. Sabes lo que va a ocurrir, conoces a los personajes y hasta quizá te acuerdes de pasajes concretos, pero sin embargo, eres capaz de captar nuevos detalles que pasaron desapercibidos la primera vez.

Regresar a Reilly y compartir con él esos momentos quince años más tarde se hace raro. Nos reconocemos pero hace mucho que no sé nada de él. Sé por dónde va a venir Toole, qué giros de la trama se suceden, pero aún así no puedo evitar sorprenderme, reírme, encontrarlo más irónico, más inteligente, más complejo.

Por otro lado, me apena no haberlo leído en inglés. Porque las conversaciones con Jones se me hacen bastas, con ese slang castellanizado que no pega, que parece de plasta. Entiendo que el traductor no podía hacer más. La nota para mí misma es que la próxima vez lo leeré en la versión original.

Nueva Orleans es también la protagonista de una historia que parece simple pero que se va embrollando página tras página, una ciudad que encumbra a Reilly, y que le acompaña en su camino tratando de vencer a la Diosa Fortuna. El problema es que ella tiene otros planes e Ignatius deberá sortear los obstáculos que le obligan a salir de su cuarto para buscar trabajo. Una cruel rueda del destino que le aleja del estudio de Santo Tomás de Aquino y le obliga a confraternizar con sus congéneres.

Me habría gustado dejaros algún fragmento destacable, pero me he dado cuenta de que no soy capaz de traeros uno solo, y tampoco me gustaría desvelaros información de más a aquellos que no lo hayáis leído. Lo que sí que puedo aseguraros es que Ignatius es uno de esos personajes universales, que se quedan en la retina para siempre, que forman parte del imaginario colectivo. Él y sus circunstancias: su sable, sus perritos calientes y su gorra de cazador.

Recuerdo como si fuera ayer una frase que me espetó mi hermana cuando le dije que no había leído El proceso, de Kafka: ¿y puedes dormir bien por las noches? Es una frase que uso como mantra, y que me viene que ni pintada para cerrar esta entrada. Porque si no lo habéis leído, ya estáis tardando.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El Quijote, Cervantes. (Eso dicen, fallo mío que NO HE LEÍDO EL QUIJOTE).

Pros

  • El personaje de Ignatius.
  • Cómo está hilada la trama.

Contras

  • La inevitable absurda traducción del slang.

Namaste.