Atwood, Autor, Literatura

El cuento de la criada, Margaret Atwood

En ocasiones hay libros que pasan desapercibidos durante un tiempo hasta que algo les devuelve al punto de mira. Para El cuento de la criada fue el estreno de su versión televisiva por parte de HBO. La red se llenó de comentarios elogiosos de la serie y a raíz de esto, la novela que se publicó en 1985 comenzó a ganar protagonismo.

Durante la Feria del Libro de Madrid no dejaba de ver este título en todas las casetas, en muchos blogs, en páginas y en la lista de ventas. Sin embargo, no me acababa de decidir: ¿ver directamente la serie? ¿O mejor leer el libro? Aunque tradicionalmente soy de las que prefieren leer el libro para después ver su versión, lo cierto es que la lista de pendientes me hace relegar determinados títulos a sus versiones, antes que incluirlos en mi lista de futuribles.

El cuento de la criada se enmarca en lo que se enmarca en la categoría de las novelas distópicas: aquellas cuyo punto de partida es una sociedad indeseable, generalmente con un pasado común con el nuestro, como si por algún motivo (guerras, purgas, invasiones…) de repente la sociedad se trasformara.

Ya el primer párrafo de la novela nos sitúa en ello:

Dormíamos en lo que, en otros tiempos, había sido el gimnasio. El suelo, de madera barnizada, tenía pintadas líneas y círculos correspondientes a diferentes deportes. Los aros de baloncesto todavía existían, pero las redes habían desaparecido. La sala estaba rodeada por una galería destinada al público, y me pareció percibir, como en un vago espejismo residual, el olor acre del sudor mezclado con ese toque dulce de la goma de mascar y el perfume de las chicas que se encontraban entre el público, vestidas con faldas de fieltro -así las había visto yo en las fotos-, más tarde con minifaldas, luego con pantalones, finalmente con un solo pendiente y peinadas con crestas de rayas verdes. Allí se habían celebrado bailes; persistía la música, un palimpsesto de sonidos que nadie escuchaba, un estilo tras otros, un fondo de batería, un gemino melancólico, guirnaldas de flores hechas con papel de seda, demonios de cartón, una bola giratoria de espejos que salpicaba a los bailarines con copos de luz.

Página 23

Nuestra protagonista es Defred, un peón en un nuevo mundo, quien con sus ojos nos cuenta su nueva realidad: las rutinas y las personas que tiene a su alrededor: el Comandante y las Marthas, las Esposas y su posición en la casa.

El-cuento-de-la-criadaUno de los puntos fuertes de la historia es mantener la información parcialmente omitida. Al menos en mi caso, desde el primer momento quería conocer qué había pasado para llegar a esa situación, por qué motivo el mundo había cambiado radicalmente, teniendo en cuenta que los recuerdos de Defred se parecen mucho a la vida de finales del siglo XX. Así, lo que propone Atwood es un avance a ciegas donde nos aporta información de la situación actual y de sus rutinas para, después, obtener detalles de la vida pasada de la protagonista. Compartimos su vida para comprender un poco más qué tipo de papel le ha tocado vivir.

Como siempre, no me voy a detener en los detalles concretos de la historia, porque nunca me ha gustado contar de más, y porque en este caso en concreto cualquier información adicional juega en contra de la propia novela, que inteligentemente juega con el intercambio de información.

Lo que sí os puedo decir es que durante las primeras páginas, más o menos la mitad, lo que personalmente quería era leer más y más hasta llegar a comprender cada motivo de la situación y cada detalle. Es paradójico que exista una relación proporcional con el estilo descriptivo y lento de la autora y las ganas de leer. Sin embargo, durante la segunda mitad, a pesar de que la historia gana en dinamismo y hay más acción, aunque se desarrolle la trama me pareció menos interesante y avancé más lentamente, quién sabe por qué.

El estilo de Atwood es pausado y reposado, muy comedido. Se llena de florituras cuando toca, escasean los diálogos al principio y abundan a la mitad… En resumen: la sensación es que todo está pensado y medido, que hay un trabajo grande de escritura y revisión, donde nada es casual, donde la estructura, el avance de la trama y los personajes van apareciendo en el momento determinado, como una buena melodía: en su compás, ni antes ni después.

La novela plantea muchos temas, es una de esas historias con las que surgen debates y posiciones diversas, que anima a comentar y reflexionar. Para mí, refleja algo que se ha demostrado en la historia en múltiples ocasiones: que despojar a un ser humano de su capacidad de decisión, de su libertad y de sus derechos para enmarcarlo en una categoría, es el modo más fácil de controlar una sociedad, de imponer un modo de vivir, pensar y de actuar. Da igual lo que pienses o las preferencias que tengas porque eso entra dentro de una esfera de la que no puedes disponer: no solo es que no puedas hacer lo que quieras (por ejemplo, en esta novela, elegir marido o procrear) sino que ni siquiera debes pensar algo distinto de lo que te dicen los que están al mando. Tu modo de vida dependerá de qué seas: el resto, sobra.

La posición de la mujer en la sociedad juega también un papel clave en la historia, siendo considerada El cuento de la criada como una novela feminista. Soy poco de categorías, la verdad. Lo cierto es que El cuento de la criada es una novela interesante, una buena historia y sobre todo, para mí, el gran (¡por fin!) descubrimiento de mi eterna pendiente Atwood. Una de esas historias que párrafo a párrafo encierran muchas cosas: perfecta para un club de lectura, o simplemente para disfrutar de un libro inteligente, que ya es decir.

Para terminar, dos apuntes: mi agradecimiento a Salamandra por el envío, y el enlace a la reseña de Atram que os cuenta muchas más cosas del libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de Atwood, metódico y calculado.
  • El binomio pasado-presente y cómo se juega con la falta de información, que anima a leer más.

Contras

  • La marcada diferencia entre primera y segunda parte.
  • Acercarse a leerlo con demasiada información juega en contra de la propia historia.

Namaste.

Autor, Cabrera Infante, Literatura

Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante

Anoté este título hace tanto tiempo que me da vergüenza reconocer cuánto. Después lo compré. Lo dejé en el estante y hace unos tres o cuatros intenté leerlo. Llegué a leer unas cien páginas, hasta que me estanqué y decidí devolverlo a su sitio.

Coincidiendo este año con la conmemoración de los 50 años de su publicación, lo incluí en mi propósito de lecturas.

Hasta aquí lo fácil. El resto no lo es tanto.

La trama, si es que se puede considerar como tal, trata de la vida de La Habana: la que conforman los distintos personajes que coinciden en sus noches y en sus garitos, los que tienen relaciones entre sí por negocios, por música, por ocio o por amor. El hilo es más complicado de seguir, más bien recuerda a uno de esos poliedros en los que mirabas por un ojo y veías un conjunto de luces, colores y destellos, donde detrás había una imagen, un conjunto multicolor de luces, líneas y movimientos circulares, todo ello en un ojo que parecía torpe y lento a la hora de captar los matices.

¡Los matices, digo! El ojo de esta lectora se ha sentido prácticamente ciego ante la propuesta caleidoscópica del autor, ante los colores, los brillos y los personajes, todo adornado con saltos circunstanciales, adjetivos sin límites y muchos otros recursos estilísticos; en definitiva, un derroche de estilo que deja a cualquiera picueto.

– ¿Qué te parece Bach a sesenta? -me dice.

– ¿Cómo?- le digo.

– Bach, Juan Sebastián, el barroco marido fornicante de la reveladora Ana Magdalena, el padre contrapuntísticoo de su armonioso hijo Carl Friedrich Emmanuel, el ciego de Bonn, el sordo de Lepanto, el manco maravilloso, el autor de ese manual de todo preso espiritual, El Arte de la Fuga -me dice-. ¿Qué diría el viejo Bacho si supiera que su música viaja por el Malecón de La Habana, en el trópico, a sesenta y cinco kilómetros por hora? ¿El tempo a que viaja sonando el bajo continuo? ¿O el espacio, la distancia hasta donde llegaron sus ondas sonoras organizadas?

– No sé. No había pensado- y de veras que nunca lo pensé, ni antes ni ahora.

– Yo sí-me dice-. He pensado que esa música, que ese sutil concierto grueso- y deja un espacio vacío de sus frases dramáticas pedantes para que lo llene la música- fue creado para oírse en Weimar, en el siglo XVIII, en un palacio alemán, en la sala de música, barroca, a la luz de candelabros, en una quietud no sólo física sino también histórica: una música para la eternidad, es decir, para la corte ducal.

Página 320

La demostración de estilo de Cabrera Infante es una de esas que te sobrecogen por lo absolutamente sobrenatural del uso de cada una de las palabras, líneas, espacios y recovecos de la página. Como si el cubano hubiera apostado a revolver las entrañas del lector con cada uno de los aspectos que le ofrecían la página en blanco. Y cuando digo cada uno, es cada uno. Tomemos, por ejemplo, la página 65, que tras varios párrafos conteniendo el aliento, llegamos a ésto:

Tres-tristes-tigres

Lo que queda claro es que está todo inventado: si te sorprende la edición de La casa de hojas y las originales ideas de Danielewski, con Tres tristes tigres te das cuenta de que Cabrera Infante ya había hecho eso mismo cincuenta años antes.

Y el dueño se achicó, si es que podía hacerlo todavía y

fue el hombre increíblemente encogido, pulgarcito

o meñique, el genio de la botella al revés y

se fue haciendo más y más chico,

pequeño, pequeñito, chirriquitico

hasta que desapareció por

un agujero de ratones al

fondo-fondo-fondo,

un hoyo que

empezaba

con

o

Página 227

Además, desde el punto de vista de la trama, uno se da cuenta de que Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James, no es tan original como pretendía, porque bebe de la influencia de esta novela, del uso de un lenguaje de la calle y de la noche, de los personajes que se ganan la vida como buenamente pueden, de esa urdimbre de personajes de callejón y mugre.

Para mí ha sido una lectura que he disfrutado pero que también he sufrido, un libro al que recurrir dentro de un tiempo, uno de esos títulos que son difíciles de recomendar porque la lectura es exigente. Al mismo tiempo me reafirmo al pensar que, como ya le dije a alguna amiga bloguera, hay que leer más gente muerta.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El derroche estilístico en cada página.
  • La maraña de personajes y subtramas.
Contras
  • Novela exigente con la que es fácil perder el hilo.
  • Requiere concentración y tiempo. No es para todo el mundo.

Namaste.

Autor, Gómez Bárcena, Literatura

Kanada, Juan Gómez Bárcena

Dicen que uno ha de escribir sobre lo que sabe. Es lógico, aunque también peligroso. Por un lado, de lo que sabemos tenemos más información, encarar la historia puede resultar más fácil, y además controlamos el tema, lo cual nos puede ayudar a organizar la trama. Sin embargo, es cierto que los que también conocen esa temática nos pillarán antes en falta cuando lean algo raro, algún detalle de la historia que no se corresponda o cuando chirríe algo.

KanadaLuego hay otra gente que la regla general se la salta. Y eso está muy bien. Nos ofrecen temáticas y perspectivas distintas. Personas que deciden arriesgarse, contar un tema que les resulta ajeno, quizá por las posibilidades que les ofrece para la trama, o quizá porque les va surgiendo mayor rango de temática con los que avanzar.

Una tiene sus prejuicios. Por eso, cuando vi la fecha de nacimiento de este autor, pensé que la temática me sería común. Evidentemente sigo con mi regla de no leer la sinopsis, si no me habría dado cuenta de mi error.

Probablemente Gómez Bárcena sea un suicida. Un pirado. Un saltador sin paracaídas. De otra forma no se entiende que se dedique a situar una historia tan lejos tanto en tiempo como en espacio de lo que (aparentemente) más conoce. Tan lejos del hoy, de la problemática actual.

Pero lo más inaudito no es esto. Es la cara de gilipollas sorprendido que se le queda al lector, ante tamaña obra de despliegue, de demostración de fuerza y estilo, que consigue desde la primera página que dejemos de parpadear, que abramos la boca, que cabeceemos como un pez fuera del agua.

Kanada es una de esas historias que le dan la vuelta a muchas cosas, que comienza donde otras acaban: al finalizar la Segunda Guerra Mundial. El protagonista decide volver a su casa, la que recordaba como hogar, pero que ahora se ha trasformado en una ruina un poco distinta. Exactamente igual que él: superviviente de una guerra letal, que le ha quitado la familia y los recuerdos. Allí tratará de recomponerse.

Si se piensa con detenimiento es tan asombroso el milagro de la lectura. Contemplar un dibujo que no es diferente de los desconchados de una pared o de una procesión de hormigas y vislumbrar en un solo relámpago de lucidez un significado, una idea. Encadenar una reata de signos y armar con ellos un sentido que puede entretenernos o aburrirnos, conmovernos o hacernos desgraciados.

Página 25

Kanada es una novela difícil de definir, difícil de clasificar. Dura. Una lectura de las que te golpean en el corazón y en la boca del estómago, del extraño tipo que quieres releer en cuanto la terminas. Una historia relativamente corta que sorprende por el estilo del autor, por la temática y por la sangrante desesperanza contenida en cada línea.

Kanada es una de esas historias que te reconcilian con la buena literatura, con el perjuicio de que mejor voy a lo seguro y leo algún clásico, con el buen hacer y con el talento que poseen autores contemporáneos que no conocemos, en este caso, Gómez Bárcena que escribe con una fuerza y crudeza desorbitada.

También el planeta en que vives es insignificante, apenas una mota de polvo en el universo, y qué fácil es contener en él la humanidad entera. Tu despacho es en relación a la Tierra más grande que la Tierra en relación al resto del cosmos. Por qué no habrían de caber entonces tus aspiraciones en este cuarto, tan grande o tan pequeño como cualquier otro mundo.

Página 88

Kanada es un libro para recomendar, un libro de esos con los que es una alegría toparse. Así que, amigos de Sexto Piso, gracias por publicarlo, gracias por descubrírmelo y gracias por enviármelo a casa. Va directo a las mejores lecturas de este año. Los buenos libros se merecen muchos lectores, y éste es uno de ellos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor: pulcro y duro.
  • Los temas que van surgiendo y las reflexiones del protagonista.
Contras
  • Tardé algunas páginas hasta entrar del todo en la historia.

Namaste.

Autor, Literatura, Vonnegut

Matadero cinco, Kurt Vonnegut

Matadero-cincoHace tres años que este título pasó a mis estanterías, en una edición de periódico que compré de segunda mano.

Desde hace tres años este título esperaba turno, pacientemente.

Desde hace tres años, mi libro ha visto cómo otros que llegaban más tarde se colaban en la lista y eran leídos mucho antes que él.

Por suerte, los libros no juzgan. Tan sólo esperan. Y éste decidí que ya había esperado lo suficiente.

Matadero cinco empieza de la siguiente forma:

Todo esto sucedió, más o menos.

Página 15

Y el autor no miente. Porque la historia narra el bombardeo de Dresde, la ciudad alemana que fue bombardeada en 1945. Además, Vonnegut escribe con conocimiento de causa, dado que él se encontraba en la ciudad ese día.

Para ello, el autor se desdobla, como narrador y como personaje secundario que aparece en determinados momentos de la historia. ya que el protagonista es Billy Pilgrim, al que conocemos en el segundo capítulo:

Oíd:

Billy Pilgrim ha volado fuera del tiempo.

Billy se ha acostado siendo un viejo viudo y se ha despertado el día de su boda.

Página 41

Sin embargo, el autor dos páginas antes ya nos ha adelantado cómo empieza y cómo termina la historia. Podéis comprobarlo, como hice yo. Realmente eso da igual, porque en las buenas historias lo verdaderamente importante es el camino. Y en este hay multitud de saltos temporales, donde conoceremos la vida de Pilgrim, cómo acaba en el ejército y qué hacía tanto antes como después.

No es fácil contar el argumento de la historia, quizá desgranar detalles le quitaría el impacto de la sorpresa, de lo que está por llegar. Dicen por ahí que se trata de una novela antibelicista, pero más bien yo diría que se trata de una historia donde el tiempo es polvo, y aun así ese polvo es lo único que tenemos los humanos: un grano de polvo en el que hacemos una vida.

El bombardeo y la guerra son utilizados por Vonnegut, a mi entender, para poner en relieve lo pequeños que somos si nos comparamos con un universo gigante (que también ocupa su parte en la historia) y de un tiempo inexorable que trascurre sin que podamos detenerlo.

El tiempo no pasaba. Alguien debía de estar manipulando los relojes, y no tan sólo los eléctricos sino también los de cuerda, pues la segundera de mi reloj de pulsera hacía un tic, dejaba transcurrir un año, y finalmente hacía un tac.

Página 37

Mientras lo leía no podía evitar pensar dos cosas: la primera, lo extraño de esta historia que dan ganas de releer, y la segunda: la alegría de saber que en mi estantería tengo libros de esta calidad, aunque los acabe leyendo tres años después.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La historia de Pilgrim y cómo la cuenta.
  • La inclusión del autor en la trama y el primer capítulo.
Contras
  • Llamadme purista, pero cada vez valoro más las ediciones, y ésta no es precisamente preciosa.
  • El inicio puede despistar un poco.

Namaste.

Autor, Leyshon, Literatura

El show de Gary, Nell Leyshon

Leyshon llegó a mi vida por la sorprendente novela Del color de la leche, una de esas historias que nos llegan desde la primera línea, por el estilo como se cuenta y por el potente personaje principal. Así que cuando me encontré con El show de Gary en mi última visita a la biblioteca, pensé que podía volver a probar a leer ésta.

El-show-de-GaryEl show de Gary es el último libro de la autora británica, que en España ha publicado Sexto Piso en 2016. En este caso, nuestro protagonista es Gary, un chaval que está llamado a embaucarnos con sus ojos azul cielo.

Desde la primera línea quedamos atrapados por la red que tiende la autora, como ya hiciera en su anterior novela: un estilo potente que nos invita a seguir leyendo, junto con un protagonista con mucha fuerza y con un inicio prometedor.

La fórmula parece la misma, aunque no se sitúe en el siglo XIX y aunque no tengamos ninguna Mary. En este caso Leyshon sitúa la acción en 1988, si bien acompañaremos a Gary a través del temido cliché bajada a los infiernos. Así, con el Gary adulto, nos cuenta sus memorias: cómo fue su infancia y adolescencia y las diversas y sórdidas situaciones que le llevan a convertirse en un ratero de bar.

La historia queda enmarcada por el estilo particular de Leyshon: frases cortas, estilo directo y escasas descripciones. Diálogos escuetos, donde prácticamente sólo hay exabruptos, y pocos rodeos. Al menos cuando narra su pasado, porque en el momento de la narración nuestro protagonista se permite analizar, desgranar y excusarse, contar sus sentimientos y lo que se le pasaba por su cabeza.

Sé lo que piensas. Pero estoy intentando ser franco contigo y no quiero fingir cosas que no siento. Mira, eso no es tan sincero. Sí que sentí algo mientras lo hacía, mientras estaba en su cuarto, andando entre sus cosas. Fue como si yo destacara. Como si fuese distinto. El mundo está lleno de gente que obedece las normas no escritas de la vida, que almacena cosas que considera propias, que las coloca detrás de puertas endebles con agujeros y esas cosas que llama llaves. Cada uno lleva una encima, un palito mecánico, y cree que eso significa que puede guardar cosas. La gente se pasa la vida juntando cosas y luego guardándolas bajo llave para que otra gente no pueda ponerles un dedo encima.

Página 77

Y así, con todos estos ingredientes, me encontré continuando la lectura, sin parar de leer, queriendo conocer la historia completa, y con objeto de llegar al punto de inflexión. Hasta la mitad, que es justo donde dejé de perder interés. Quizá por los temas que trataba entonces. Mientras que en el inicio conocemos su infancia y adolescencia más adelante tenemos un Gary adulto adicto a las drogas y preocupado por su nueva familia. Algo con lo que, por un lado, no acababa de conectar, pero que por otro, por lo bien que está narrado, acabas formando parte, sin apartar la vista de la narración.

Quizá lo peor que le sienta a El show de Gary es la comparación. Esperar mucho más tras haber leído El color de la leche es a la vez su reclamo y su maldición. Para mí, El show de Gary no ha sido para tanto, como un espectáculo en el que vemos carencias, donde los focos no dan la luz que esperamos, el concierto de uno de esos artistas que parecen venidos a menos con el paso del tiempo. Una pena.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El inicio de la historia.
  • Impoluta edición de Sexto Piso.
Contras
  • La comparación con la anterior novela de la autora hace que apreciemos más las deficiencias de éste.
  • Pérdida de fuerza en la mitad de libro, además de la inclusión de otros temas que no me atraían.

Namaste.

Autor, Literatura, Mairal

La uruguaya, Pedro Mairal

Hay novelas que en poquitas páginas encierran muchas temáticas y una visión de la vida muy personal. En ocasiones damos en el clavo escogiendo un libro que va directamente al grano, sin florituras ni páginas de relleno. Este es el caso de La uruguaya, que con apenas 150 páginas nos plantea la situación de un cuarentón en un día de su vida. El periplo de un viaje que comienza de la siguiente forma:

Me dijiste que hablé dormido. Es lo primero que me acuerdo de esa mañana. Sonó el despertador a las seis.

Página 7

La-uruguayaAsí, acompañaremos a este padre de familia a través de los kilómetros y las horas que le separan con la frontera de Uruguay, donde acude con objeto de recibir un dinero que le adeudan. Su repaso personal lo hace como lo hacemos nosotros a diario, repasando detalles y anécdotas, recordando conversaciones y saltando de un tema a otro sobre las cosas que le preocupan, que tiene pendientes o que ha de recordar. Conoceremos más a este escritor con problemas económicos y la crisis conyugal por la que atraviesa, además de una acuciante crisis de la mediana edad que le hace plantearse muchas cosas.

La sencillez de la historia en sí contrasta con cada una de la reflexiones que nos va aportando sobre distintos aspectos de la vida, como el paso del tiempo, las expectativas frustradas o el amor y el cariño.

Yo no lloro nunca y menos por tristeza. El amor me hace llorar, el cariño. (…) Cuando alguien te patea, quedás alerta como si no hubiera nadie de tu lado, y cuando de pronto alguien te trata bien bajás la guardia y te desarmás. El cariño te derrumba.

Página 121

El estilo directo con Mairal y el uso de saltos temporales para escondernos detalles que después desarrollará para darle más empaque fuerza a la historia son dos de los aciertos de una historia aparentemente sencilla pero que consigue trasmitirnos las sensaciones por las que atraviesa el protagonista: el anhelo de cambiar, el tedio de la rutina y el paso del tiempo, que muestra una realidad muy distinta de aquélla que imaginábamos.

Uno de esos libros con los que quedarse pegado al sofá hasta que se termina. No hay forma de dejar de leer, para conseguir saber cómo acaba su jornada.

Probablemente la frase que más destaca de La uruguaya sea la siguiente:

Entendí que prefería tocar bien el ukelele que seguir tocando mal la guitarra, y eso fue como una nueva filosofía personal. Si no podés con la vida, probá con la vidita.

Página 131

Gracias a los amigos de Libros del Asteroide por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El salto de temas y el uso de la primera persona para el narrador.
  • Las píldoras que va soltando según leemos.
Contras
  • Quizá la historia en sí sea demasiado sencilla.
  • Odio no tener post-it a mano porque me olvido de destacar los fragmentos. Si alguien me sabe decir en qué página está el último, mi TOC os mandará un saludo.

Namaste.

Autor, Literatura, Yoshimoto

Kitchen, Banana Yoshimoto

Hace mucho, mucho tiempo, leí Recuerdos de un callejón sin salida. Ya entonces varios lectores me recomendaron títulos con los que continuar leyendo a Yoshimoto. En mi última visita a la biblioteca, mis pasos me encaminaron a la Y, siendo éste uno de los libros disponibles.

kitchenKitchen se divide en tres pequeños relatos al que el primero da nombre. En él se cuenta la historia de Mikage, que es acogida por una peculiar familia tras la muerte de su abuela. El segundo relato, Luna llena, bien puede considerarse la continuación del primero, al ahondar en la vida de la madre que acoge a nuestra protagonista.

Ante el tema de la pérdida, la autora es austera y consigue un estilo limpio y directo que nos deja fragmentos donde se reflexiona el propio ser y el paso del tiempo, pequeñas pinceladas de su visión del mundo:

Hace poco palpé, por primera vez, con mis manos y con mis ojos, un mundo amplio, una oscuridad profunda y un goce y una soledad sin fin. Me parece que, hasta ahora, he estado mirando el mundo con un ojo cerrado.

Página 20

Sin embargo, no he podido conectar con los personajes. Sus actos me parecían extraños y las descripciones de sus emociones no me han acabado de llenar, como si estuvieran a medio hacer, o como si yo, por ser europea, no entendiera lo que una japonesa da a entender en cada palabra. El estilo además me ha parecido un intento, un borrador, una demostración de lo que podría llegar a conseguir pero sin ese remate final para hacerlo completo.

En cambio el último de los relatos sí que me ha gustado, quizá su nombre de por musical ya me ponía a su favor: Moonlight Shadow. En este caso, la protagonista afronta la muerte de su novio, su pérdida y su recuerdo, y los pasos que va dando hasta conseguir sentir algo de paz.

Me cautiva más un puñado de oro en polvo que el esfuerzo de seguir excavando en el río durante largo tiempo. Y pienso que estaría bien que la personas a las que amo fuera más felices de lo que son ahora.

Página 201

En este caso el relato me ha parecido más trabajado y mejor hilado, con más puntos de unión entre las situaciones.

Pudiera ser que mis gustos se van alejando de la literatura nipona, o que el hecho de que la traducción chirríe en determinados momentos me haya sacado de la historia (personalmente lo achaco a que esta edición tiene traducción del 91 y hay muchos giros del lenguaje que suenan raros o incluso incorrectos). En cualquier caso, y aunque el último relato me ha recordado a la visión que yo tenía de la autora, la sensación al acabarlo ha sido más de alivio que de otra cosa.

Os dejo la reseña de Iván, que es más duro con el libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo construye el último relato.
Contras
  • Poca conexión con los personajes.
  • Da la sensación de que está a medio hacer.

Namaste.

Aramburu, Autor, Literatura

Patria, Fernando Aramburu

El libro del que todo el mundo lleva hablando varios meses llegó a mi lista de lecturas por casualidad. Pedro se ofreció a colmar mi curiosidad prestándomelo, cuando ya había renunciado a leerlo, y no pude rechazar la oportunidad.

PatriaSinceramente, lo primero que me echaba para atrás era su número de páginas. Más de 600, además de un tema, que en mi imaginario se veía árido y áspero: la banda terrorista ETA. Si no recuerdo mal, nunca he leído nada relacionado con el asunto y tampoco me ha atraído especialmente, más bien lo contrario.

El propio Pedro me comentó que no me llevara a engaño, porque Patria engancha desde la primera página. Qué razón llevaba.

El comienzo de la novela coincide con el anuncio de ETA del abandono de las armas. A la primera que conocemos es a Bittori, viuda de un asesinado. Por otro lado, tenemos a Miren, matriarca de otra familia, madre de un miembro de ETA. Ambas, amigas, separadas por el tiempo, la sangre y el odio.

A partir de ahí, Aramburu va aportando información por medio de saltos temporales, para que conozcamos la realidad de las matriarcas. Después, cuando se queda todo en el punto álgido, nos adentraremos en la vida de los hijos, desde su infancia hasta su edad adulta.

Con todos estos elementos, el autor consigue que en ningún momento decaiga la atención del lector, que se descubre a sí mismo leyendo cien páginas de golpe porque quiere saber, necesita conocer, qué ocurrió cuando asesinaron al Txato. Pero de paso, conoceremos las vidas y miserias de dos jóvenes que pierden a su padre, de cómo afrentan el dolor y cómo siguen con sus vidas; además de otros dos jóvenes que tienen a un hermano entre rejas.

Si algo consigue Patria es acercar un tema árido de una forma muy amena y muy global, dando que también se centra en la vida de Joxe Mari, el terrorista: sus motivaciones para unirse a la banda y los pensamientos que se le pasan por la cabeza durante los años de lucha armada, para acabar reflexionando sobre sus actos desde la cárcel.

Además tiene el mérito de conseguir que un lector que no ha conocido ese ambiente de un pueblo vasco en los ochenta, pueda hacerse a la idea de la atmósfera y la tensión que se mascaba entonces.

En mi caso, no diré que es la novela del año, pero sí que me he llevado una grata sorpresa con una lectura de la que desconfiaba. Me ha recordado a Almudena Grandes y su El corazón helado (por suerte sin la manía de la abundancia de enumeraciones que tiene la madrileña).

Algunos dicen que se trata de la novela del terrorismo etarra… otros que aún está por escribir. En cualquier caso, considero que es una lectura muy recomendable para acercarse al tema.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo trata el tema etarra, además de cómo va hilando el resto de temas secundarios, que son variados.
  • El personaje de Arantxa.
Contras
  • Abundancia de reiteraciones sobre cosas que ya ha contado.
  • Estoy enfadada con la edición de Tusquets porque después de buscar cada una de las palabras en euskera en Intenet, me doy cuenta tarde de que HAY UN GLOSARIO AL FINAL DEL LIBRO. ¿Por qué no ponerlo al principio?

Namaste.

Autor, Literatura, Roca

Los surcos del azar, Paco Roca

Me chiva mi libreta de lecturas que la persona que me recomendó este título fue Molinos.

Los-surcos-del-azar,-RocaHabía intentado tomarlo prestado de la biblioteca con anterioridad, como ya hiciera con El invierno del dibujante y con Arrugas, pero sólo en esta ocasión he tenido la suerte de que estuviera libre.

Los surcos del azar tiene como tema central la vida de Miguel, un republicano que huye de la Guerra Civil desde Alicante y acaba enrolado en la Legión Extranjera, luchando contra el ejército del Zorro del Desierto, para terminar en Normandía. Una historia irreal, de esas que si viéramos en una pantalla tacharíamos de invento, pero donde todo lo que se cuenta es cierto. Un periplo en el que se embarcaron muchos jóvenes republicanos que confiaban en que tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los aliados acabarían entrando en España.

El sistema de Roca para afrontar la narración es el mismo que el que tomara Spiegelman con Maus: de un lado, narra los recuerdos de Miguel y de otro, el momento actual en el que el dibujante se sienta con el anciano para que le cuente su vida, y cómo va ganándose su confianza.

Ambas narraciones se distinguen fácilmente por el cambio en el color de las viñetas. también por la cantidad de bocadillos en el presente, frente a la escasez del pasado, donde los dibujos confieren una visión mucho más certera de la situación que va atravesando el protagonista. El presente son la palabras: las que usa Miguel para contarle su pasado a Paco. El pasado son imágenes: las del desierto y el campo de batalla, la de los compañeros y la gente querida.

Al igual que ocurriera con Maus, conocemos un poco más sobre la vida del anciano, el por qué de su carácter huraño y melancólico.

Una opción muy pero que muy recomendable para todos aquéllos que se quieran acercar al cómic desde un punto de vista histórico.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de contarnos la historia de Miguel.
Contras
  • Lo triste de la historia en sí.

Namaste.