Autor, Leyshon, Literatura

El show de Gary, Nell Leyshon

Leyshon llegó a mi vida por la sorprendente novela Del color de la leche, una de esas historias que nos llegan desde la primera línea, por el estilo como se cuenta y por el potente personaje principal. Así que cuando me encontré con El show de Gary en mi última visita a la biblioteca, pensé que podía volver a probar a leer ésta.

El-show-de-GaryEl show de Gary es el último libro de la autora británica, que en España ha publicado Sexto Piso en 2016. En este caso, nuestro protagonista es Gary, un chaval que está llamado a embaucarnos con sus ojos azul cielo.

Desde la primera línea quedamos atrapados por la red que tiende la autora, como ya hiciera en su anterior novela: un estilo potente que nos invita a seguir leyendo, junto con un protagonista con mucha fuerza y con un inicio prometedor.

La fórmula parece la misma, aunque no se sitúe en el siglo XIX y aunque no tengamos ninguna Mary. En este caso Leyshon sitúa la acción en 1988, si bien acompañaremos a Gary a través del temido cliché bajada a los infiernos. Así, con el Gary adulto, nos cuenta sus memorias: cómo fue su infancia y adolescencia y las diversas y sórdidas situaciones que le llevan a convertirse en un ratero de bar.

La historia queda enmarcada por el estilo particular de Leyshon: frases cortas, estilo directo y escasas descripciones. Diálogos escuetos, donde prácticamente sólo hay exabruptos, y pocos rodeos. Al menos cuando narra su pasado, porque en el momento de la narración nuestro protagonista se permite analizar, desgranar y excusarse, contar sus sentimientos y lo que se le pasaba por su cabeza.

Sé lo que piensas. Pero estoy intentando ser franco contigo y no quiero fingir cosas que no siento. Mira, eso no es tan sincero. Sí que sentí algo mientras lo hacía, mientras estaba en su cuarto, andando entre sus cosas. Fue como si yo destacara. Como si fuese distinto. El mundo está lleno de gente que obedece las normas no escritas de la vida, que almacena cosas que considera propias, que las coloca detrás de puertas endebles con agujeros y esas cosas que llama llaves. Cada uno lleva una encima, un palito mecánico, y cree que eso significa que puede guardar cosas. La gente se pasa la vida juntando cosas y luego guardándolas bajo llave para que otra gente no pueda ponerles un dedo encima.

Página 77

Y así, con todos estos ingredientes, me encontré continuando la lectura, sin parar de leer, queriendo conocer la historia completa, y con objeto de llegar al punto de inflexión. Hasta la mitad, que es justo donde dejé de perder interés. Quizá por los temas que trataba entonces. Mientras que en el inicio conocemos su infancia y adolescencia más adelante tenemos un Gary adulto adicto a las drogas y preocupado por su nueva familia. Algo con lo que, por un lado, no acababa de conectar, pero que por otro, por lo bien que está narrado, acabas formando parte, sin apartar la vista de la narración.

Quizá lo peor que le sienta a El show de Gary es la comparación. Esperar mucho más tras haber leído El color de la leche es a la vez su reclamo y su maldición. Para mí, El show de Gary no ha sido para tanto, como un espectáculo en el que vemos carencias, donde los focos no dan la luz que esperamos, el concierto de uno de esos artistas que parecen venidos a menos con el paso del tiempo. Una pena.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El inicio de la historia.
  • Impoluta edición de Sexto Piso.
Contras
  • La comparación con la anterior novela de la autora hace que apreciemos más las deficiencias de éste.
  • Pérdida de fuerza en la mitad de libro, además de la inclusión de otros temas que no me atraían.

Namaste.

Autor, Literatura, Mairal

La uruguaya, Pedro Mairal

Hay novelas que en poquitas páginas encierran muchas temáticas y una visión de la vida muy personal. En ocasiones damos en el clavo escogiendo un libro que va directamente al grano, sin florituras ni páginas de relleno. Este es el caso de La uruguaya, que con apenas 150 páginas nos plantea la situación de un cuarentón en un día de su vida. El periplo de un viaje que comienza de la siguiente forma:

Me dijiste que hablé dormido. Es lo primero que me acuerdo de esa mañana. Sonó el despertador a las seis.

Página 7

La-uruguayaAsí, acompañaremos a este padre de familia a través de los kilómetros y las horas que le separan con la frontera de Uruguay, donde acude con objeto de recibir un dinero que le adeudan. Su repaso personal lo hace como lo hacemos nosotros a diario, repasando detalles y anécdotas, recordando conversaciones y saltando de un tema a otro sobre las cosas que le preocupan, que tiene pendientes o que ha de recordar. Conoceremos más a este escritor con problemas económicos y la crisis conyugal por la que atraviesa, además de una acuciante crisis de la mediana edad que le hace plantearse muchas cosas.

La sencillez de la historia en sí contrasta con cada una de la reflexiones que nos va aportando sobre distintos aspectos de la vida, como el paso del tiempo, las expectativas frustradas o el amor y el cariño.

Yo no lloro nunca y menos por tristeza. El amor me hace llorar, el cariño. (…) Cuando alguien te patea, quedás alerta como si no hubiera nadie de tu lado, y cuando de pronto alguien te trata bien bajás la guardia y te desarmás. El cariño te derrumba.

Página 121

El estilo directo con Mairal y el uso de saltos temporales para escondernos detalles que después desarrollará para darle más empaque fuerza a la historia son dos de los aciertos de una historia aparentemente sencilla pero que consigue trasmitirnos las sensaciones por las que atraviesa el protagonista: el anhelo de cambiar, el tedio de la rutina y el paso del tiempo, que muestra una realidad muy distinta de aquélla que imaginábamos.

Uno de esos libros con los que quedarse pegado al sofá hasta que se termina. No hay forma de dejar de leer, para conseguir saber cómo acaba su jornada.

Probablemente la frase que más destaca de La uruguaya sea la siguiente:

Entendí que prefería tocar bien el ukelele que seguir tocando mal la guitarra, y eso fue como una nueva filosofía personal. Si no podés con la vida, probá con la vidita.

Página 131

Gracias a los amigos de Libros del Asteroide por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El salto de temas y el uso de la primera persona para el narrador.
  • Las píldoras que va soltando según leemos.
Contras
  • Quizá la historia en sí sea demasiado sencilla.
  • Odio no tener post-it a mano porque me olvido de destacar los fragmentos. Si alguien me sabe decir en qué página está el último, mi TOC os mandará un saludo.

Namaste.

Autor, Literatura, Yoshimoto

Kitchen, Banana Yoshimoto

Hace mucho, mucho tiempo, leí Recuerdos de un callejón sin salida. Ya entonces varios lectores me recomendaron títulos con los que continuar leyendo a Yoshimoto. En mi última visita a la biblioteca, mis pasos me encaminaron a la Y, siendo éste uno de los libros disponibles.

kitchenKitchen se divide en tres pequeños relatos al que el primero da nombre. En él se cuenta la historia de Mikage, que es acogida por una peculiar familia tras la muerte de su abuela. El segundo relato, Luna llena, bien puede considerarse la continuación del primero, al ahondar en la vida de la madre que acoge a nuestra protagonista.

Ante el tema de la pérdida, la autora es austera y consigue un estilo limpio y directo que nos deja fragmentos donde se reflexiona el propio ser y el paso del tiempo, pequeñas pinceladas de su visión del mundo:

Hace poco palpé, por primera vez, con mis manos y con mis ojos, un mundo amplio, una oscuridad profunda y un goce y una soledad sin fin. Me parece que, hasta ahora, he estado mirando el mundo con un ojo cerrado.

Página 20

Sin embargo, no he podido conectar con los personajes. Sus actos me parecían extraños y las descripciones de sus emociones no me han acabado de llenar, como si estuvieran a medio hacer, o como si yo, por ser europea, no entendiera lo que una japonesa da a entender en cada palabra. El estilo además me ha parecido un intento, un borrador, una demostración de lo que podría llegar a conseguir pero sin ese remate final para hacerlo completo.

En cambio el último de los relatos sí que me ha gustado, quizá su nombre de por musical ya me ponía a su favor: Moonlight Shadow. En este caso, la protagonista afronta la muerte de su novio, su pérdida y su recuerdo, y los pasos que va dando hasta conseguir sentir algo de paz.

Me cautiva más un puñado de oro en polvo que el esfuerzo de seguir excavando en el río durante largo tiempo. Y pienso que estaría bien que la personas a las que amo fuera más felices de lo que son ahora.

Página 201

En este caso el relato me ha parecido más trabajado y mejor hilado, con más puntos de unión entre las situaciones.

Pudiera ser que mis gustos se van alejando de la literatura nipona, o que el hecho de que la traducción chirríe en determinados momentos me haya sacado de la historia (personalmente lo achaco a que esta edición tiene traducción del 91 y hay muchos giros del lenguaje que suenan raros o incluso incorrectos). En cualquier caso, y aunque el último relato me ha recordado a la visión que yo tenía de la autora, la sensación al acabarlo ha sido más de alivio que de otra cosa.

Os dejo la reseña de Iván, que es más duro con el libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo construye el último relato.
Contras
  • Poca conexión con los personajes.
  • Da la sensación de que está a medio hacer.

Namaste.

Aramburu, Autor, Literatura

Patria, Fernando Aramburu

El libro del que todo el mundo lleva hablando varios meses llegó a mi lista de lecturas por casualidad. Pedro se ofreció a colmar mi curiosidad prestándomelo, cuando ya había renunciado a leerlo, y no pude rechazar la oportunidad.

PatriaSinceramente, lo primero que me echaba para atrás era su número de páginas. Más de 600, además de un tema, que en mi imaginario se veía árido y áspero: la banda terrorista ETA. Si no recuerdo mal, nunca he leído nada relacionado con el asunto y tampoco me ha atraído especialmente, más bien lo contrario.

El propio Pedro me comentó que no me llevara a engaño, porque Patria engancha desde la primera página. Qué razón llevaba.

El comienzo de la novela coincide con el anuncio de ETA del abandono de las armas. A la primera que conocemos es a Bittori, viuda de un asesinado. Por otro lado, tenemos a Miren, matriarca de otra familia, madre de un miembro de ETA. Ambas, amigas, separadas por el tiempo, la sangre y el odio.

A partir de ahí, Aramburu va aportando información por medio de saltos temporales, para que conozcamos la realidad de las matriarcas. Después, cuando se queda todo en el punto álgido, nos adentraremos en la vida de los hijos, desde su infancia hasta su edad adulta.

Con todos estos elementos, el autor consigue que en ningún momento decaiga la atención del lector, que se descubre a sí mismo leyendo cien páginas de golpe porque quiere saber, necesita conocer, qué ocurrió cuando asesinaron al Txato. Pero de paso, conoceremos las vidas y miserias de dos jóvenes que pierden a su padre, de cómo afrentan el dolor y cómo siguen con sus vidas; además de otros dos jóvenes que tienen a un hermano entre rejas.

Si algo consigue Patria es acercar un tema árido de una forma muy amena y muy global, dando que también se centra en la vida de Joxe Mari, el terrorista: sus motivaciones para unirse a la banda y los pensamientos que se le pasan por la cabeza durante los años de lucha armada, para acabar reflexionando sobre sus actos desde la cárcel.

Además tiene el mérito de conseguir que un lector que no ha conocido ese ambiente de un pueblo vasco en los ochenta, pueda hacerse a la idea de la atmósfera y la tensión que se mascaba entonces.

En mi caso, no diré que es la novela del año, pero sí que me he llevado una grata sorpresa con una lectura de la que desconfiaba. Me ha recordado a Almudena Grandes y su El corazón helado (por suerte sin la manía de la abundancia de enumeraciones que tiene la madrileña).

Algunos dicen que se trata de la novela del terrorismo etarra… otros que aún está por escribir. En cualquier caso, considero que es una lectura muy recomendable para acercarse al tema.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo trata el tema etarra, además de cómo va hilando el resto de temas secundarios, que son variados.
  • El personaje de Arantxa.
Contras
  • Abundancia de reiteraciones sobre cosas que ya ha contado.
  • Estoy enfadada con la edición de Tusquets porque después de buscar cada una de las palabras en euskera en Intenet, me doy cuenta tarde de que HAY UN GLOSARIO AL FINAL DEL LIBRO. ¿Por qué no ponerlo al principio?

Namaste.

Autor, Literatura, Roca

Los surcos del azar, Paco Roca

Me chiva mi libreta de lecturas que la persona que me recomendó este título fue Molinos.

Los-surcos-del-azar,-RocaHabía intentado tomarlo prestado de la biblioteca con anterioridad, como ya hiciera con El invierno del dibujante y con Arrugas, pero sólo en esta ocasión he tenido la suerte de que estuviera libre.

Los surcos del azar tiene como tema central la vida de Miguel, un republicano que huye de la Guerra Civil desde Alicante y acaba enrolado en la Legión Extranjera, luchando contra el ejército del Zorro del Desierto, para terminar en Normandía. Una historia irreal, de esas que si viéramos en una pantalla tacharíamos de invento, pero donde todo lo que se cuenta es cierto. Un periplo en el que se embarcaron muchos jóvenes republicanos que confiaban en que tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los aliados acabarían entrando en España.

El sistema de Roca para afrontar la narración es el mismo que el que tomara Spiegelman con Maus: de un lado, narra los recuerdos de Miguel y de otro, el momento actual en el que el dibujante se sienta con el anciano para que le cuente su vida, y cómo va ganándose su confianza.

Ambas narraciones se distinguen fácilmente por el cambio en el color de las viñetas. también por la cantidad de bocadillos en el presente, frente a la escasez del pasado, donde los dibujos confieren una visión mucho más certera de la situación que va atravesando el protagonista. El presente son la palabras: las que usa Miguel para contarle su pasado a Paco. El pasado son imágenes: las del desierto y el campo de batalla, la de los compañeros y la gente querida.

Al igual que ocurriera con Maus, conocemos un poco más sobre la vida del anciano, el por qué de su carácter huraño y melancólico.

Una opción muy pero que muy recomendable para todos aquéllos que se quieran acercar al cómic desde un punto de vista histórico.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de contarnos la historia de Miguel.
Contras
  • Lo triste de la historia en sí.

Namaste.

Autor, Literatura, Sinclair

Los dientes del dragón, Upton Sinclair

Hace poco me comentaba alguien que hablar de perros, al igual que hablar de niños, sólo se puede hacer con quien los tiene, con los que no se van a escandalizar porque han experimentado en carne propia qué significa tener un hijo o lo mucho que nos conoce nuestro perro.

Los-dientes-del-dragónA veces tengo la sensación de que lo mismo ocurre con Lanny Budd. Que solamente los que hemos disfrutado con la saga de Upton Sinclair sentimos esa fascinación por los libros, el deseo de seguir leyendo y las ganas de que más lectores se unan a nuestro Club. Sé que no soy la única, ya que Julie Salomon, del New York Times, ya comentaba lo siguiente:

Quería hablar con alguien sobre los libros de Lanny Budd. Mi familia había soportado pacientemente mi propensión a evocarlos en un sinfín de conversaciones. Pero cuando uno de mis hijos me frenó un día y me dijo: “Oh, no, ¡otra vez Lanny Budd no!”, decidí que tenía que encontrar a otros incondicionales de la serie.

Pero como ya avisé en la anterior entrada, yo he venido aquí a dar la murga. Y como tal, voy a cumplir mi parte.

Tras Entre dos mundos, dejamos a Lanny Budd momentos después de la caída de la bolsa de 1929, treintañero recién casado con una multimillonaria americana, parece que todo le sonríe. Parece. A fin de cuentas el ambiente en Europa está muy caldeado. Tanto, que está a punto de implosionar.

¡Qué milagrosa le había parecido entonces la vida (…), temblando de pura delicia mientras soñaba con un maravilloso futuro! Nada había salido según lo planeado, y ahora, reflexionando sobre la vida y los años trascurridos, pensaba en cuán pocas ocasiones esta nos daba lo que esperábamos de ella. Los más jóvenes avanzan inconscientes y reclaman a voz en grito lo que creen suyo, pero qué poca idea tienen acerca del dolor que les aguarda. El corazón sufre al descubrir tales verdades, incapaz de expresarlas de modo inteligible, y cada uno ha de seguir finalmente su propio camino y aprender a acusar los golpes que el destino le tiene preparados.

Página 102

Los dientes del dragón comienza de un modo feliz: nuestro querido Budd va a ser padre. El momento dulce y apacible de las primeras páginas se va resquebrajando según van llegando noticias de Alemania. Y precisamente por ese contraste el efecto es mayor. Sinclair usa como recurso la parsimonia para comenzar a contarnos algunas de las cosas que van ocurriendo en el continente: en Alemania, las luchas de poder dentro del partido nazi, hasta la quema del Reichstag. En Francia e Inglaterra, la opinión sobre la nueva situación en el país vecino, siempre desde los ojos de los intereses que tiene cada uno.

Éste es el punto fuerte de este libro: la historia novelizada de la situación que se vivió en la época, sin perder detalle, para que llegamos a comprender por qué Hitler llega al poder.

Y es que si nos paramos a pensar de lo que sabemos de esa momento, seguramente saltemos a los campos de concentración, al frente en sí, no a lo que ocurrió antes. Lo cual resulta doblemente interesante, porque Sinclair concede voz a cada uno de los afectados, y para ello utiliza, como ya hiciera en Entre dos mundos, a los secundarios: periodistas ingleses, soldados alemanes, oficiales del ejército, empresarios judíos; franceses y alemanes, ambos con muchas cosas en común. Y es que si hablamos de los años 30 tenemos que mencionar el Tratado de Versalles, mecha del resentimiento alemán, junto con otros ingredientes: la crisis económica, la inflación y la amenaza del avance bolchevique. Todos esos temas son mencionados por el autor de una forma u otra, tanto directa como indirectamente, y nos vamos acercando a ellos de formas variopintas. Así, podremos conocer cuál es la opinión de esa capa social en la que Budd se mueve, donde no faltan los yates y las fiestas privadas, y donde quizá los problemas parezcan significativamente más pequeños.

Lanny Budd también se había aventurado a subir a ese mismo escenario e interpretaba aceptablemente su papel de príncipe consorte y disfrutaba de él al cincuenta por ciento, mientras el otro cincuenta le obligaba a preguntarse: ¿cuántos de estos invitados podrían salir a bailar si supieran lo que realmente les espera dentro de diez años?

Página 262

Uno de los puntos fuertes de Los dientes del dragón es el poder que tiene el autor de trasmitir cada uno de los sentimientos, además de jugar con que tememos, o más bien conocemos, lo que va a ocurrir a continuación. Así, hacia la mitad del libro nos encoge el estómago con lo que ocurrirá, dando pocos pero importantes detalles, dejando pistas, o simplemente, dando voz a la historia, que no necesita adornos ni artificios.

Me temo que con estas palabras no me he acercado una milésima parte a la subyugación que he sentido al leer a Sinclair, a lo conectada que uno se siente con el destino de sus personajes, al temor de pasar la siguiente página, mientras sabemos que todo lo que nos está contando le ocurrió a personas de carne y hueso, mujeres y hombres que se vieron precipitados al vacío del extremismo más absurdo.

Cuando ya llevamos 600 páginas leídas pensamos que ya conocemos lo suficiente a Sinclair como para hacerse una idea de lo que viene. Craso error. Las 80 páginas restantes noquean, marean, nos hacen parar y reflexionar, aguantar las lágrimas y rumiar lo que vendrá a continuación. A continuación, pero no en este tomo. Sino en el siguiente. Haré lo excepcional para dejaros un fragmento de la última página, donde entendemos el por qué del título:

Lloraba por no haber podido hacer algo más, por no haber actuado antes. Lloraba, no solo por su amigo hundido y atormentado, por toda una familia sumida en la tristeza y el dolor; también por los judíos de Europa y por sus torturadores, no menos dignos de compasión. Eran lágrimas por todo un continente sumido en la desgracia, por el lugar que le había visto nacer y en el que había vivido casi toda su vida. A lo largo de los años había viajado de un lado a otro y en todas partes había visto cómo los hombres labraban la tierra y sembraban dientes de dragón, de cuyas semillas -según la antigua leyenda- un día brotarían hombres armados.

Página 681

Así que si realmente os fiáis de mí, o si sólo vais a escoger uno de los libros que menciono en todo este 2017, que sea éste. Para comprender, conocer, ampliar lo que sabemos, o simplemente, y parafraseando a Kafka, para romper el mar de hielo que llevamos dentro, ese que acompaña a este viejo continente, leed este libro.

No os lo había dicho, aunque supongo que no hace falta: el Club de Lanny Budd es como una secta: se entra pero jamás se sale. Aunque tampoco querréis salir, os lo garantizo.

Desde aquí, muchísimas gracias a los amigos de Hoja de Lata, por atreverse a publicar un libro como éste, y por darme a conocer esta saga. Nunca os lo agradeceré lo suficiente.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con el día a día de los ciudadanos.
  • Las últimas 80 páginas. Brutales.

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

  • Pequeños fallos en las frases en alemán.

Namaste.

Autor, Literatura, Pantoja / Camargo

Rulfo, una vida gráfica, Óscar Pantoja y Felipe Camargo

Un 16 de mayo de 1917, hace exactamente cien años y un día, nacía Juan Nepomucemo Carlos Pérez. Más conocido por su primer nombre y su segundo apellido: Juan Rulfo.

Llamado a revolucionar el mundo de las letras con sólo dos títulos: el conjunto de relatos El llano en llamas y la inconmensurable Pedro Páramo. No necesitó más de 250 páginas para darle la vuelta a la visión de la literatura y dejar su nombre y su impronta para siempre en lo más alto de la literatura en español.

Rulfo-comic

Quizá lo que desconozcamos es el resto. Su infancia, cómo era su familia… qué tipo de situaciones moldearon su carácter, convirtiéndole en lo que acabó siendo. Qué tipo de mundo tenía en su cabeza o por qué no volvió a publicar.

En Rulfo, una novela gráfica, se nos muestran algunos de los eventos importantes de su vida a través de viñetas en blanco y negro. Quizá hay cosas que no necesitan color. La cita que da comienzo al cómic lo deja bien claro.

De los seis a los doce años solo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a mis abuelos: era una casa enlutada.

Precisamente todo eso lo desconocía: su infancia y lo que tuvo que ver, el asesinato de su padre, la Guerra Cristera, la perenne presencia de la muerte en su vida.

El guion de Óscar Pantoja y las ilustraciones de Felipe Camargo nos adentran en el mundo opresivo y triste que le tocó vivir a Rulfo. Rodeado de un México efervescente, cruel y árido, asentó los cimientos de la historia propia del escritor, que después materializaría en su escritura.

Además, nos acerca al momento de la publicación de Pedro Páramo, a la situación de desconcierto que siguió al éxito, a las críticas y las envidias, al intento de Rulfo de asimilar la nueva situación.

Cada año que pasa me gustan más las biografías. Conocer un poco más a los autores que disfrutamos y que sufrimos, saber cómo fue su vida y a qué tipo de situaciones se tuvieron que enfrentar nos ayuda a conocer un poco más por qué su estilo, su temática o sus historias tienen determinados detalles. Si además, una biografía se acompaña de ilustraciones el resultado consigue llevar al lector al ambiente opresivo que a veces no consiguen las palabras.

El ejemplar de Rey Naranjo acaba con el siguiente párrafo:

Esta novela gráfica sobre Juan Rulfo se terminó de imprimir en el mes de febrero de 2017. Con estas páginas celebramos el centenario del autor mejicano. Sus sombras han iluminado nuestro camino.

Sigamos nuestro camino leyendo. Y aprovechemos esta efeméride para leer a Rulfo. Porque a los escritores se les recuerda leyéndolos, acercándonos a su vida, conociéndolos.

Gracias a Rey Naranjo por el envío y por traernos libros tan interesantes como éste.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ambiente opresivo, gris y árido que se trasmite con las ilustraciones.
Contras
  • Exceso de saltos temporales.

Namaste.

Autor, Ferrante, Literatura

Un mal nombre, Elena Ferrante

Tras iniciar la saga Dos amigas con La amiga estupenda es casi imposible no seguir leyendo. Así que leer Un mal nombre era solo cuestión de tiempo. Escogí un momento entre dos tochos para adentrarme de nuevo en la vida de Lila y Lenù.

Un-mal-nombre,-FerranteComenzamos la historia donde la terminamos con el primero de la saga: en el momento de la adolescencia, con una Lila casada y una Lenù estudiosa. Si bien en esta segunda parte la autora decide utilizar el flashback desde la primera página:

En la primavera de 1966, en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos. Dijo que ya no podía tenerlos en su casa por temor a que su marido lo leyera.

Página 17

Así, de nuevo, continuaremos profundizando en la relación de las amigas y en las situaciones a las que se enfrentan. El estrenado matrimonio y la búsqueda de un hijo de Lila y el estudio y las dudas de Lenù, que ve cómo todo su grupo de amigos toma un camino y ella el contrario. El devenir de la zapatería, de la tienda de embutidos. Nuevos amigos y nuevos problemas. Conflictos, puntos de vista diferentes y muchos nuevos asuntos.

Hay momentos en que recurrimos a fórmulas insensatas y planteamos exigencias absurdas para ocultar sentimientos lineales.

Página 316

Me reafirmo en decir que no es un libro que no nos cambiará la vida, ni es una de esas historias profundas ni nada por el estilo. Sin embargo, sí que es una historia adictiva, uno de esos dramas que seguimos viendo o leyendo por curiosidad, que se lee muy rápidamente y que viene genial para momentos en los que queramos leer algo sin calentarnos la cabeza. Porque entre otras cosas, está bien escrito. Los diálogos y las descripciones son creíbles, los personajes están muy bien formados y el retrato de la Italia de la época enmarca muy bien la historia.

Le había devuelto la capacidad de sentir. Sobre todo, le había resucitado el sentido de sí misma. Sí, resucitado. Líneas y más líneas en cuyo centro se encontraba el concepto de resurrección: un extático elevarse, el fin de todo vínculo y, sin embargo, el inefable placer de un nuevo vínculo, un resurgir que era un insurgir, él y ella, ella y él juntos volvían a aprender la vida, apartaban de ella el veneno, la reinventaban como pura dicha del pensar y el vivir.

Página 348

Probablemente me ha gustado más que la primera parte, precisamente porque sabía lo que me iba a encontrar y no tenía una expectativa tan alta como la primera vez. Además, al conocer el tipo de lectura de la que se trataba he podido escoger mejor el momento justo cuando quería leerlo. Si bien me arrepiento de no haberlo leído al poco tiempo de La amiga estupenda (hay referencias que no recordaba), no me gusta continuar un libro con el siguiente del mismo autor.

Quizá el hecho de las protagonistas sean más mayores le de un punto de profundidad y huya de la inocencia y la simpleza de la infancia que planteaba el primero de la saga. Los problemas son más graves, las situaciones más complejas, la historia algo más honda. Sigo sin aguantar (yo diría que hasta me molesta) la relación entre las protagonistas, que considero de dependencia y que llega a la toxicidad. Pero sí, en definitiva se trata de un culebrón. Uno bien empastado, creíble, con buenos y malos, con envidias y amoríos, con desengaños y enamoramientos.

Uno de esos libros con los que perderse un fin de semana como éste, lluvioso y gris, y no moverse del sofá hasta terminarlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • La relación desigual entre las amigas, tóxica.

Namaste.

Fowler, Literatura

Fuera de quicio, Karen Joy Fowler

Hoy os traigo uno de esos libros difíciles de reseñar. Complicado contar algo de la historia sin adelantar información de la trama.

Fuera-de-quicioEste libro entró en mi Plan Infinito tras un comentario de @Silviabroome, librera y bibliófila que nos descubre grandes títulos a través de su cuenta de Twitter. Recuerdo que ella dio dos datos: que era un muy buen libro y que lo mejor era no saber nada de él. Le hice caso.

Posteriormente, Malpaso me envió amablemente este ejemplar a casa. Y ellos, en la contraportada, ya avisan:

Para adentrarse en esta novela, tal y como su autora hubiera deseado, lo ideal sería evitar leer cuanto se desgrana en esta contraportada.

Vaya. Jamás me había encontrado con un aviso similar. ¡Si lo normal es que la editorial cuente, detalle tras detalle, la trama! (quién no se ha encontrado datos que ocurren al final del libro).

En fin. Me tocaba leerlo. Lo hice. Y ahora es el turno de contaros algo a vosotros.

Fuera de quicio es una novela de 300 páginas que empieza como sigue:

La mitad de mi historia se sitúa en el invierno de 1996. Por entonces, ya hacía mucho que habíamos quedado reducidos a la familia que la vieja filmación familiar presagiaba: mi madre, mi padre (…) y yo. En 1996 habían pasado diez años desde la última vez que vi a mi hermano y diecisiete desde la desaparición de mi hermana.

Página 13

Precisamente este párrafo inicial nos da alguna de las claves de lo que nos vamos a encontrar después: cuando nuestra narradora llega a la vida adulta se plantea cómo fue su infancia. Rememora la época en la que en lugar de 3 miembros de la familia, eran 5, sobre la grieta y posterior factura de una ausencia y una desaparición.

Además, Fowler añade otras temáticas, consiguiendo un libro difícil de clasificar en el que es capaz de dejarnos fragmentos como éste:

Obviamente, esa historia que le conté a Harlow (…) no forma parte de la mitad de esta historia. Se la conté a Harlow cuando he dicho que se la conté, así que el acto de contarla forma parte de la mitad de la historia, pero una cosa es el relato y otra el hecho relatado, lo cual no quiere decir que la historia no sea cierta, sólo significa que ya no sé francamente si la recuerdo de verdad o únicamente recuerdo cómo contarla.

El lenguaje tiene este efecto en nuestros recuerdos: simplifica, solidifica, codifica, momifica. Una historia contada muchas veces es como una fotografía de un álbum familiar: al final, reemplaza al momento que supuestamente debía fijar.

Y yo he llegado aquí a un punto, ahora que ha aparecido mi hermano, en el que no sé cómo seguir adelante sin volver primero atrás:, sin volver al final de aquella historia, cuando regresé de la casa de los abuelos a mi hogar.

Y ése resulta ser, además, el momento exacto en el que termina la parte que sé cómo contar y empieza la parte que nunca he contado.

Página 55

Quizá hasta un determinado punto de la historia, sabemos lo que recuerda nuestra narradora. Quizá después sepamos lo que esconde, la realidad de las cosas que no entendía, las situaciones que no comprendía o la información que se le ocultaba.

Lo que está claro, es que cuando se nos aporta determinada información, vemos la realidad con otros ojos y los recuerdos toman un matiz diferente.

A partir de ahí la autora utiliza los sentimientos para ahondar en el tema: la comprensión, la compasión, la rabia. Fowler nos hace reflexionar, buscar información, dudar de cómo habríamos reaccionado nosotros si nos hubiéramos encontrado en una situación similar.

Fuera de quicio resulta una historia sorprendente, de las que se quedan en el estómago e incomodan, de las que nos hace mirar al infinito y pensar, enjugarnos las lágrimas, cerrarlo y conmovernos, pensar en nuestra parte más humana, en aquéllo que nos distingue de los animales. Aunque a veces cueste encontrar eso que se supone que tenemos.

En conclusión, esta novela ha supuesto para mí uno de esos gratos descubrimientos, uno de los títulos que destacan en las lecturas de este año, y una de las novelas que recomendaré sin descanso.

Y desde aquí, mi agradecimiento a @Silviabroome, por descubrirme Fuera de quicio, y a Malpaso, por traernos libros tan sugerentes como éste, además de por enviármelo a casa.

A vosotros, sin dudar: sacad lápiz y papel y apuntadlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los temas que incluye en el libro y cómo va incluyéndolos.
  • Sorprendente y conmovedor.
Contras
  • El nudo en el estómago que nos deja.

Namaste.

Literatura, Serge

El caso Tuláyev, Victor Serge

Hace mucho, mucho tiempo que alguien me habló de este libro. Desconocía al autor, desconocía el título de novela, desconocía su argumento. Simplemente lo anoté y después lo adquirí en la Feria del Libro. Posteriormente tuvo que esperar su turno pero por fin lo he leído.

El-caso-TuláyevEl caso Tuláyev lleva por nombre el del camarada alto cargo del gobierno que un día muere tiroteado en medio de la calle. Quién lo hace y por qué lo hace lo sabemos desde el primer capítulo. Lo que desconocemos es el devenir burocrático de la investigación que dará comienzo cuando se encuentre el cadáver de Tuláyev.

Y es que en El caso Tuláyev narra un conjunto de historias y destinos entrelazados, personajes cómplices que, según el gobierno, han urdido una trama para acabar con la vida de funcionario clave en el poder. En su basta extensión y densidad, conoceremos la vida de todo tipo de personas: humildes oficinistas y leales veteranos, arribistas, sinceros comunistas y viejos teóricos melancólicos del inicio de la revolución. Todos serán detenidos, interrogados y condenados a muerte.

Así, se retratan vidas enteras de una forma pormenorizada, incluso se aporta información suficiente como para protagonizar su propia novela. Su pasado y sus visiones de su vida y del Partido, el cambio de situación conforme pasaron los años, su familia. Para algunos, el mantenimiento de una fe inquebrantable, la resignación ante su sacrificio en beneficio de un interés mayor. En otros, su crítica constante a la situación, un pesimismo alimentado por una basta experiencia viendo desaparecer camaradas.

¡Todo es nuestro!, decía sinceramente en las reuniones públicas del Club de los Ferroviarios y fácilmente hubiera podido decir: ¡Todo es mío!, no sabiendo muy bien dónde terminaba el yo, dónde comenzaba el nosotros. (El yo pertenece al partido; el yo no vale sino por lo que encarna, por el partido, por la nueva colectividad; pero como lo encarna poderosa y conscientemente, el yo, en nombre del nosotros, posee el mundo).

Página 131

Cada capítulo y cada historia conforman una cara de una figura poliédrica basta y compleja, una suerte de red de acusados y de destinos influidos por una investigación cruel y absurda, que pretende concluir consiguiendo la cuadratura del círculo, en la época del Gran Terror soviético.

El estilo de Serge varía según el capítulo. Si los iniciales son más livianos y sencillos, la mitad se transforma en una muestra inmisericorde de nombres y procesos judiciales, pequeña muestra de lo que sufren los persones y de lo que sufrieron los rusos.

El uso de descripciones minuciosas de habitáculos, ropas y paisajes de Serge contrasta con el lenguaje gris y burocrático utilizado para con los personajes, una paradoja en sí misma que consigue acrecentar la sensación de que los personajes viven en una burbuja de perfecta soledad. Aún más, en la soledad obligada del expulsado, bajo la perpetua definición de enemigo de la Patria: la soledad del paria.

Hay momentos de la vida en que se puede esperar todo, incluso en el fondo de la derrota. Vive uno detrás de las rejas de una cárcel y sabe que la revolución llegará, que tiene uno, más allá de las horcas, un mundo delante. El porvenir es inagotable. El porvenir de un solo hombre, agotado, se vuelve el último con cada partida. Casi al final de su viaje, sus apuestas se lo hacían ver bastante claro. Había tomado sus determinaciones hacía mucho tiempo: se sentía disponible.

Página 250

El caso Tuláyev, como muchos otros con temática similar, es uno de esos libros duros y agónicos, que llaman a la pausa y que conviene dejar reposar. Ha sido una lectura muy interesante, uno de esos libros que recomendaré pero de los que me da pena que no sean más conocidos.

Aquí mi pequeño granito de arena para animaros a su lectura. Y si uno de los que me leéis me lo recomendasteis, por favor, comentádmelo para mencionaros (y para deciros: GRACIAS).

Los libros molestos son muy necesarios. Y más en estos momentos convulsos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diversos recursos que usa el autor: comenzar con el asesino, el estilo duro y grisáceo pero la misericordia por el dolor de los personajes.
  • El final, redondo para la paradoja soviética.
Contras
  • Demasiados fallos en la edición para mi exigente gusto.

Namaste.