Autor, Literatura, Sinclair

Los dientes del dragón, Upton Sinclair

Hace poco me comentaba alguien que hablar de perros, al igual que hablar de niños, sólo se puede hacer con quien los tiene, con los que no se van a escandalizar porque han experimentado en carne propia qué significa tener un hijo o lo mucho que nos conoce nuestro perro.

Los-dientes-del-dragónA veces tengo la sensación de que lo mismo ocurre con Lanny Budd. Que solamente los que hemos disfrutado con la saga de Upton Sinclair sentimos esa fascinación por los libros, el deseo de seguir leyendo y las ganas de que más lectores se unan a nuestro Club. Sé que no soy la única, ya que Julie Salomon, del New York Times, ya comentaba lo siguiente:

Quería hablar con alguien sobre los libros de Lanny Budd. Mi familia había soportado pacientemente mi propensión a evocarlos en un sinfín de conversaciones. Pero cuando uno de mis hijos me frenó un día y me dijo: “Oh, no, ¡otra vez Lanny Budd no!”, decidí que tenía que encontrar a otros incondicionales de la serie.

Pero como ya avisé en la anterior entrada, yo he venido aquí a dar la murga. Y como tal, voy a cumplir mi parte.

Tras Entre dos mundos, dejamos a Lanny Budd momentos después de la caída de la bolsa de 1929, treintañero recién casado con una multimillonaria americana, parece que todo le sonríe. Parece. A fin de cuentas el ambiente en Europa está muy caldeado. Tanto, que está a punto de implosionar.

¡Qué milagrosa le había parecido entonces la vida (…), temblando de pura delicia mientras soñaba con un maravilloso futuro! Nada había salido según lo planeado, y ahora, reflexionando sobre la vida y los años trascurridos, pensaba en cuán pocas ocasiones esta nos daba lo que esperábamos de ella. Los más jóvenes avanzan inconscientes y reclaman a voz en grito lo que creen suyo, pero qué poca idea tienen acerca del dolor que les aguarda. El corazón sufre al descubrir tales verdades, incapaz de expresarlas de modo inteligible, y cada uno ha de seguir finalmente su propio camino y aprender a acusar los golpes que el destino le tiene preparados.

Página 102

Los dientes del dragón comienza de un modo feliz: nuestro querido Budd va a ser padre. El momento dulce y apacible de las primeras páginas se va resquebrajando según van llegando noticias de Alemania. Y precisamente por ese contraste el efecto es mayor. Sinclair usa como recurso la parsimonia para comenzar a contarnos algunas de las cosas que van ocurriendo en el continente: en Alemania, las luchas de poder dentro del partido nazi, hasta la quema del Reichstag. En Francia e Inglaterra, la opinión sobre la nueva situación en el país vecino, siempre desde los ojos de los intereses que tiene cada uno.

Éste es el punto fuerte de este libro: la historia novelizada de la situación que se vivió en la época, sin perder detalle, para que llegamos a comprender por qué Hitler llega al poder.

Y es que si nos paramos a pensar de lo que sabemos de esa momento, seguramente saltemos a los campos de concentración, al frente en sí, no a lo que ocurrió antes. Lo cual resulta doblemente interesante, porque Sinclair concede voz a cada uno de los afectados, y para ello utiliza, como ya hiciera en Entre dos mundos, a los secundarios: periodistas ingleses, soldados alemanes, oficiales del ejército, empresarios judíos; franceses y alemanes, ambos con muchas cosas en común. Y es que si hablamos de los años 30 tenemos que mencionar el Tratado de Versalles, mecha del resentimiento alemán, junto con otros ingredientes: la crisis económica, la inflación y la amenaza del avance bolchevique. Todos esos temas son mencionados por el autor de una forma u otra, tanto directa como indirectamente, y nos vamos acercando a ellos de formas variopintas. Así, podremos conocer cuál es la opinión de esa capa social en la que Budd se mueve, donde no faltan los yates y las fiestas privadas, y donde quizá los problemas parezcan significativamente más pequeños.

Lanny Budd también se había aventurado a subir a ese mismo escenario e interpretaba aceptablemente su papel de príncipe consorte y disfrutaba de él al cincuenta por ciento, mientras el otro cincuenta le obligaba a preguntarse: ¿cuántos de estos invitados podrían salir a bailar si supieran lo que realmente les espera dentro de diez años?

Página 262

Uno de los puntos fuertes de Los dientes del dragón es el poder que tiene el autor de trasmitir cada uno de los sentimientos, además de jugar con que tememos, o más bien conocemos, lo que va a ocurrir a continuación. Así, hacia la mitad del libro nos encoge el estómago con lo que ocurrirá, dando pocos pero importantes detalles, dejando pistas, o simplemente, dando voz a la historia, que no necesita adornos ni artificios.

Me temo que con estas palabras no me he acercado una milésima parte a la subyugación que he sentido al leer a Sinclair, a lo conectada que uno se siente con el destino de sus personajes, al temor de pasar la siguiente página, mientras sabemos que todo lo que nos está contando le ocurrió a personas de carne y hueso, mujeres y hombres que se vieron precipitados al vacío del extremismo más absurdo.

Cuando ya llevamos 600 páginas leídas pensamos que ya conocemos lo suficiente a Sinclair como para hacerse una idea de lo que viene. Craso error. Las 80 páginas restantes noquean, marean, nos hacen parar y reflexionar, aguantar las lágrimas y rumiar lo que vendrá a continuación. A continuación, pero no en este tomo. Sino en el siguiente. Haré lo excepcional para dejaros un fragmento de la última página, donde entendemos el por qué del título:

Lloraba por no haber podido hacer algo más, por no haber actuado antes. Lloraba, no solo por su amigo hundido y atormentado, por toda una familia sumida en la tristeza y el dolor; también por los judíos de Europa y por sus torturadores, no menos dignos de compasión. Eran lágrimas por todo un continente sumido en la desgracia, por el lugar que le había visto nacer y en el que había vivido casi toda su vida. A lo largo de los años había viajado de un lado a otro y en todas partes había visto cómo los hombres labraban la tierra y sembraban dientes de dragón, de cuyas semillas -según la antigua leyenda- un día brotarían hombres armados.

Página 681

Así que si realmente os fiáis de mí, o si sólo vais a escoger uno de los libros que menciono en todo este 2017, que sea éste. Para comprender, conocer, ampliar lo que sabemos, o simplemente, y parafraseando a Kafka, para romper el mar de hielo que llevamos dentro, ese que acompaña a este viejo continente, leed este libro.

No os lo había dicho, aunque supongo que no hace falta: el Club de Lanny Budd es como una secta: se entra pero jamás se sale. Aunque tampoco querréis salir, os lo garantizo.

Desde aquí, muchísimas gracias a los amigos de Hoja de Lata, por atreverse a publicar un libro como éste, y por darme a conocer esta saga. Nunca os lo agradeceré lo suficiente.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Cómo articula lo grande (la Historia) con el día a día de los ciudadanos.
  • Las últimas 80 páginas. Brutales.

Contras

  • El libro es largo, hay que leerlo poco a poco y a su tiempo.

  • Pequeños fallos en las frases en alemán.

Namaste.

Autor, Literatura, Pantoja / Camargo

Rulfo, una vida gráfica, Óscar Pantoja y Felipe Camargo

Un 16 de mayo de 1917, hace exactamente cien años y un día, nacía Juan Nepomucemo Carlos Pérez. Más conocido por su primer nombre y su segundo apellido: Juan Rulfo.

Llamado a revolucionar el mundo de las letras con sólo dos títulos: el conjunto de relatos El llano en llamas y la inconmensurable Pedro Páramo. No necesitó más de 250 páginas para darle la vuelta a la visión de la literatura y dejar su nombre y su impronta para siempre en lo más alto de la literatura en español.

Rulfo-comic

Quizá lo que desconozcamos es el resto. Su infancia, cómo era su familia… qué tipo de situaciones moldearon su carácter, convirtiéndole en lo que acabó siendo. Qué tipo de mundo tenía en su cabeza o por qué no volvió a publicar.

En Rulfo, una novela gráfica, se nos muestran algunos de los eventos importantes de su vida a través de viñetas en blanco y negro. Quizá hay cosas que no necesitan color. La cita que da comienzo al cómic lo deja bien claro.

De los seis a los doce años solo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a mis abuelos: era una casa enlutada.

Precisamente todo eso lo desconocía: su infancia y lo que tuvo que ver, el asesinato de su padre, la Guerra Cristera, la perenne presencia de la muerte en su vida.

El guion de Óscar Pantoja y las ilustraciones de Felipe Camargo nos adentran en el mundo opresivo y triste que le tocó vivir a Rulfo. Rodeado de un México efervescente, cruel y árido, asentó los cimientos de la historia propia del escritor, que después materializaría en su escritura.

Además, nos acerca al momento de la publicación de Pedro Páramo, a la situación de desconcierto que siguió al éxito, a las críticas y las envidias, al intento de Rulfo de asimilar la nueva situación.

Cada año que pasa me gustan más las biografías. Conocer un poco más a los autores que disfrutamos y que sufrimos, saber cómo fue su vida y a qué tipo de situaciones se tuvieron que enfrentar nos ayuda a conocer un poco más por qué su estilo, su temática o sus historias tienen determinados detalles. Si además, una biografía se acompaña de ilustraciones el resultado consigue llevar al lector al ambiente opresivo que a veces no consiguen las palabras.

El ejemplar de Rey Naranjo acaba con el siguiente párrafo:

Esta novela gráfica sobre Juan Rulfo se terminó de imprimir en el mes de febrero de 2017. Con estas páginas celebramos el centenario del autor mejicano. Sus sombras han iluminado nuestro camino.

Sigamos nuestro camino leyendo. Y aprovechemos esta efeméride para leer a Rulfo. Porque a los escritores se les recuerda leyéndolos, acercándonos a su vida, conociéndolos.

Gracias a Rey Naranjo por el envío y por traernos libros tan interesantes como éste.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ambiente opresivo, gris y árido que se trasmite con las ilustraciones.
Contras
  • Exceso de saltos temporales.

Namaste.

Autor, Ferrante, Literatura

Un mal nombre, Elena Ferrante

Tras iniciar la saga Dos amigas con La amiga estupenda es casi imposible no seguir leyendo. Así que leer Un mal nombre era solo cuestión de tiempo. Escogí un momento entre dos tochos para adentrarme de nuevo en la vida de Lila y Lenù.

Un-mal-nombre,-FerranteComenzamos la historia donde la terminamos con el primero de la saga: en el momento de la adolescencia, con una Lila casada y una Lenù estudiosa. Si bien en esta segunda parte la autora decide utilizar el flashback desde la primera página:

En la primavera de 1966, en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos. Dijo que ya no podía tenerlos en su casa por temor a que su marido lo leyera.

Página 17

Así, de nuevo, continuaremos profundizando en la relación de las amigas y en las situaciones a las que se enfrentan. El estrenado matrimonio y la búsqueda de un hijo de Lila y el estudio y las dudas de Lenù, que ve cómo todo su grupo de amigos toma un camino y ella el contrario. El devenir de la zapatería, de la tienda de embutidos. Nuevos amigos y nuevos problemas. Conflictos, puntos de vista diferentes y muchos nuevos asuntos.

Hay momentos en que recurrimos a fórmulas insensatas y planteamos exigencias absurdas para ocultar sentimientos lineales.

Página 316

Me reafirmo en decir que no es un libro que no nos cambiará la vida, ni es una de esas historias profundas ni nada por el estilo. Sin embargo, sí que es una historia adictiva, uno de esos dramas que seguimos viendo o leyendo por curiosidad, que se lee muy rápidamente y que viene genial para momentos en los que queramos leer algo sin calentarnos la cabeza. Porque entre otras cosas, está bien escrito. Los diálogos y las descripciones son creíbles, los personajes están muy bien formados y el retrato de la Italia de la época enmarca muy bien la historia.

Le había devuelto la capacidad de sentir. Sobre todo, le había resucitado el sentido de sí misma. Sí, resucitado. Líneas y más líneas en cuyo centro se encontraba el concepto de resurrección: un extático elevarse, el fin de todo vínculo y, sin embargo, el inefable placer de un nuevo vínculo, un resurgir que era un insurgir, él y ella, ella y él juntos volvían a aprender la vida, apartaban de ella el veneno, la reinventaban como pura dicha del pensar y el vivir.

Página 348

Probablemente me ha gustado más que la primera parte, precisamente porque sabía lo que me iba a encontrar y no tenía una expectativa tan alta como la primera vez. Además, al conocer el tipo de lectura de la que se trataba he podido escoger mejor el momento justo cuando quería leerlo. Si bien me arrepiento de no haberlo leído al poco tiempo de La amiga estupenda (hay referencias que no recordaba), no me gusta continuar un libro con el siguiente del mismo autor.

Quizá el hecho de las protagonistas sean más mayores le de un punto de profundidad y huya de la inocencia y la simpleza de la infancia que planteaba el primero de la saga. Los problemas son más graves, las situaciones más complejas, la historia algo más honda. Sigo sin aguantar (yo diría que hasta me molesta) la relación entre las protagonistas, que considero de dependencia y que llega a la toxicidad. Pero sí, en definitiva se trata de un culebrón. Uno bien empastado, creíble, con buenos y malos, con envidias y amoríos, con desengaños y enamoramientos.

Uno de esos libros con los que perderse un fin de semana como éste, lluvioso y gris, y no moverse del sofá hasta terminarlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • La relación desigual entre las amigas, tóxica.

Namaste.

Fowler, Literatura

Fuera de quicio, Karen Joy Fowler

Hoy os traigo uno de esos libros difíciles de reseñar. Complicado contar algo de la historia sin adelantar información de la trama.

Fuera-de-quicioEste libro entró en mi Plan Infinito tras un comentario de @Silviabroome, librera y bibliófila que nos descubre grandes títulos a través de su cuenta de Twitter. Recuerdo que ella dio dos datos: que era un muy buen libro y que lo mejor era no saber nada de él. Le hice caso.

Posteriormente, Malpaso me envió amablemente este ejemplar a casa. Y ellos, en la contraportada, ya avisan:

Para adentrarse en esta novela, tal y como su autora hubiera deseado, lo ideal sería evitar leer cuanto se desgrana en esta contraportada.

Vaya. Jamás me había encontrado con un aviso similar. ¡Si lo normal es que la editorial cuente, detalle tras detalle, la trama! (quién no se ha encontrado datos que ocurren al final del libro).

En fin. Me tocaba leerlo. Lo hice. Y ahora es el turno de contaros algo a vosotros.

Fuera de quicio es una novela de 300 páginas que empieza como sigue:

La mitad de mi historia se sitúa en el invierno de 1996. Por entonces, ya hacía mucho que habíamos quedado reducidos a la familia que la vieja filmación familiar presagiaba: mi madre, mi padre (…) y yo. En 1996 habían pasado diez años desde la última vez que vi a mi hermano y diecisiete desde la desaparición de mi hermana.

Página 13

Precisamente este párrafo inicial nos da alguna de las claves de lo que nos vamos a encontrar después: cuando nuestra narradora llega a la vida adulta se plantea cómo fue su infancia. Rememora la época en la que en lugar de 3 miembros de la familia, eran 5, sobre la grieta y posterior factura de una ausencia y una desaparición.

Además, Fowler añade otras temáticas, consiguiendo un libro difícil de clasificar en el que es capaz de dejarnos fragmentos como éste:

Obviamente, esa historia que le conté a Harlow (…) no forma parte de la mitad de esta historia. Se la conté a Harlow cuando he dicho que se la conté, así que el acto de contarla forma parte de la mitad de la historia, pero una cosa es el relato y otra el hecho relatado, lo cual no quiere decir que la historia no sea cierta, sólo significa que ya no sé francamente si la recuerdo de verdad o únicamente recuerdo cómo contarla.

El lenguaje tiene este efecto en nuestros recuerdos: simplifica, solidifica, codifica, momifica. Una historia contada muchas veces es como una fotografía de un álbum familiar: al final, reemplaza al momento que supuestamente debía fijar.

Y yo he llegado aquí a un punto, ahora que ha aparecido mi hermano, en el que no sé cómo seguir adelante sin volver primero atrás:, sin volver al final de aquella historia, cuando regresé de la casa de los abuelos a mi hogar.

Y ése resulta ser, además, el momento exacto en el que termina la parte que sé cómo contar y empieza la parte que nunca he contado.

Página 55

Quizá hasta un determinado punto de la historia, sabemos lo que recuerda nuestra narradora. Quizá después sepamos lo que esconde, la realidad de las cosas que no entendía, las situaciones que no comprendía o la información que se le ocultaba.

Lo que está claro, es que cuando se nos aporta determinada información, vemos la realidad con otros ojos y los recuerdos toman un matiz diferente.

A partir de ahí la autora utiliza los sentimientos para ahondar en el tema: la comprensión, la compasión, la rabia. Fowler nos hace reflexionar, buscar información, dudar de cómo habríamos reaccionado nosotros si nos hubiéramos encontrado en una situación similar.

Fuera de quicio resulta una historia sorprendente, de las que se quedan en el estómago e incomodan, de las que nos hace mirar al infinito y pensar, enjugarnos las lágrimas, cerrarlo y conmovernos, pensar en nuestra parte más humana, en aquéllo que nos distingue de los animales. Aunque a veces cueste encontrar eso que se supone que tenemos.

En conclusión, esta novela ha supuesto para mí uno de esos gratos descubrimientos, uno de los títulos que destacan en las lecturas de este año, y una de las novelas que recomendaré sin descanso.

Y desde aquí, mi agradecimiento a @Silviabroome, por descubrirme Fuera de quicio, y a Malpaso, por traernos libros tan sugerentes como éste, además de por enviármelo a casa.

A vosotros, sin dudar: sacad lápiz y papel y apuntadlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los temas que incluye en el libro y cómo va incluyéndolos.
  • Sorprendente y conmovedor.
Contras
  • El nudo en el estómago que nos deja.

Namaste.

Literatura, Serge

El caso Tuláyev, Victor Serge

Hace mucho, mucho tiempo que alguien me habló de este libro. Desconocía al autor, desconocía el título de novela, desconocía su argumento. Simplemente lo anoté y después lo adquirí en la Feria del Libro. Posteriormente tuvo que esperar su turno pero por fin lo he leído.

El-caso-TuláyevEl caso Tuláyev lleva por nombre el del camarada alto cargo del gobierno que un día muere tiroteado en medio de la calle. Quién lo hace y por qué lo hace lo sabemos desde el primer capítulo. Lo que desconocemos es el devenir burocrático de la investigación que dará comienzo cuando se encuentre el cadáver de Tuláyev.

Y es que en El caso Tuláyev narra un conjunto de historias y destinos entrelazados, personajes cómplices que, según el gobierno, han urdido una trama para acabar con la vida de funcionario clave en el poder. En su basta extensión y densidad, conoceremos la vida de todo tipo de personas: humildes oficinistas y leales veteranos, arribistas, sinceros comunistas y viejos teóricos melancólicos del inicio de la revolución. Todos serán detenidos, interrogados y condenados a muerte.

Así, se retratan vidas enteras de una forma pormenorizada, incluso se aporta información suficiente como para protagonizar su propia novela. Su pasado y sus visiones de su vida y del Partido, el cambio de situación conforme pasaron los años, su familia. Para algunos, el mantenimiento de una fe inquebrantable, la resignación ante su sacrificio en beneficio de un interés mayor. En otros, su crítica constante a la situación, un pesimismo alimentado por una basta experiencia viendo desaparecer camaradas.

¡Todo es nuestro!, decía sinceramente en las reuniones públicas del Club de los Ferroviarios y fácilmente hubiera podido decir: ¡Todo es mío!, no sabiendo muy bien dónde terminaba el yo, dónde comenzaba el nosotros. (El yo pertenece al partido; el yo no vale sino por lo que encarna, por el partido, por la nueva colectividad; pero como lo encarna poderosa y conscientemente, el yo, en nombre del nosotros, posee el mundo).

Página 131

Cada capítulo y cada historia conforman una cara de una figura poliédrica basta y compleja, una suerte de red de acusados y de destinos influidos por una investigación cruel y absurda, que pretende concluir consiguiendo la cuadratura del círculo, en la época del Gran Terror soviético.

El estilo de Serge varía según el capítulo. Si los iniciales son más livianos y sencillos, la mitad se transforma en una muestra inmisericorde de nombres y procesos judiciales, pequeña muestra de lo que sufren los persones y de lo que sufrieron los rusos.

El uso de descripciones minuciosas de habitáculos, ropas y paisajes de Serge contrasta con el lenguaje gris y burocrático utilizado para con los personajes, una paradoja en sí misma que consigue acrecentar la sensación de que los personajes viven en una burbuja de perfecta soledad. Aún más, en la soledad obligada del expulsado, bajo la perpetua definición de enemigo de la Patria: la soledad del paria.

Hay momentos de la vida en que se puede esperar todo, incluso en el fondo de la derrota. Vive uno detrás de las rejas de una cárcel y sabe que la revolución llegará, que tiene uno, más allá de las horcas, un mundo delante. El porvenir es inagotable. El porvenir de un solo hombre, agotado, se vuelve el último con cada partida. Casi al final de su viaje, sus apuestas se lo hacían ver bastante claro. Había tomado sus determinaciones hacía mucho tiempo: se sentía disponible.

Página 250

El caso Tuláyev, como muchos otros con temática similar, es uno de esos libros duros y agónicos, que llaman a la pausa y que conviene dejar reposar. Ha sido una lectura muy interesante, uno de esos libros que recomendaré pero de los que me da pena que no sean más conocidos.

Aquí mi pequeño granito de arena para animaros a su lectura. Y si uno de los que me leéis me lo recomendasteis, por favor, comentádmelo para mencionaros (y para deciros: GRACIAS).

Los libros molestos son muy necesarios. Y más en estos momentos convulsos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diversos recursos que usa el autor: comenzar con el asesino, el estilo duro y grisáceo pero la misericordia por el dolor de los personajes.
  • El final, redondo para la paradoja soviética.
Contras
  • Demasiados fallos en la edición para mi exigente gusto.

Namaste.

Del Molino, Literatura

La España vacía, Sergio del Molino

Si el año pasado se habló de un ensayo, fue de éste. Comenzó con un murmullo, comentándose puntualmente en revistas, reseñas y blogs, hasta ir escalando posiciones hasta llegar a colocarse entre los libros más vendidos, los más comentados, los más recomendados. A una lectora que nació y vive en la denominada España vacía este fenómeno no podía resultarle indiferente.

La-España-vacíaAsí que lo compré, y como siempre lo dejé estar y esperé a que llegaran las heladas para comenzar a leerlo, quizá esperando que fuera algo mucho más denso de lo que me he acabado encontrando.

Porque quizá como muchos de los que me leéis, al oír demografía uno no puede más que arrugar el gesto y acordarse de aquéllas aburridas clases en el instituto en las que se ofrecían datos, pirámides de población y siestas infinitas. Pues nada que ver con eso.

Quizá el inicio ya es una declaración de intenciones por parte del autor:

Estoy en el extranjero, a punto de comer, y me doy cuenta de que no me han puesto tenedor. Levanto la mano para pedirle uno al camarero, pero entonces me quedo en blanco. ¿Cómo se dice tenedor en francés? ¿O en inglés? ¿O en italiano? (…) Es absurdo no saber cómo se dice tenedor en cualquier lengua europea porque es la misma palabra en casi todas. (…) Se refieren al tenedor con la misma palabra que emplean para llamar a lo que en castellano llamamos horca o forca: ese tridente de madera que los campesinos usaban para levantar la paja o remover la parva. (…) ¿Por qué en castellano usamos una palabra distinta y tan rara?

Página 21

Vaya comienzo extraño para un ensayo, ¿no creéis? Sin embargo, nos deja detalles de lo que nos vamos a encontrar a continuación. Esto es, estilo nada enrevesado, acercamiento a los temas a tratar desde mucha cultura popular (música, cine, literatura) y asuntos que quizá no nos habíamos parado a pensar detenidamente.

Con el primer capítulo ya andaba yo un poco descolocada, ya me incluía entre los que recomendaban La España vacía, su influjo me había atrapado. Iba por las calles de mi pueblo y por las Villas de mi comarca recomendando un libro que no había acabado de leer, hablando de prestarlo a unos y a otros, y sacando el tema en cualquier conversación que pudiera encontrar un receptor con ganas de escuchar. Así hasta terminarlo, leyéndolo con ganas de saber qué iba a preparar del Molino en el siguiente capítulo y enganchándome hasta quedarme tardes enteras leyendo mucho más de lo que tenía previsto.

Hay dos Españas, pero no son las de Machado. Hay una España urbana y europea, indistinguible en todos sus rasgos de cualquier sociedad urbana europea, y una España interior y despoblada, que he llamado la España vacía. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo, parecen países extranjeros el uno del otro. Y sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía. (…)

Página 16

Del Molino habla de estas dos Españas desde el conocimiento, desde el que ha vivido y ha comprendido ambas realidades. Lo hace analizando la situación, las causas por las que se llegó a esa brecha (que él denomina El gran trauma) y deteniéndose en las peculiaridades del caso español.

Desde el punto de vista de una habitante de la España vacía, mi sensación es que da voz a aquellos, escasos y dispersos, que seguimos viviendo lejos de las grandes urbes. Cualquiera que se haya sentido ridiculizado por el tono de un periodista o de un documental, esa especie de simplificación que rodea el tema rural, donde el urbanita ofrece su punto de vista superficial y bucólico de la vida de un pueblo, para, a la vez, mirar por encima del hombro a sus habitantes al catalogarnos como culturalmente atrasados o directamente paletos, mientras reclama su visión prefabricada del entorno rural que cuadre con su visión preconcebida.

Al mismo tiempo también la visión del urbanita que es visto como forastero aunque lleve media vida viviendo allí, la España Profunda, lo mítico que sigue en el ADN español (Puerto Hurraco, las Hurdes), la idiosincrasia castellana y los pueblos de 10 habitantes.

Quizá la fractura sea lo suficientemente grande como para no poder remediarlo, pero conocer de dónde venimos, la situación de los otros y por qué estamos donde estamos es un gran paso. Para mí este libro es una lectura obligada para cualquiera que quiera saber un poquito más de este extraño pedazo de tierra en el que vivimos.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Los ensayos.
  • Las curiosidades del día a día que uno no se ha parado a reflexionar.
Pros
  • Conseguir que un tema árido se convierta en ameno.
  • La inclusión de temas populares de diversos tipos.
Contras
  • Las notas están al final del libro, algo que resulta incómodo.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell

Esta vez empezaré por el final. Porque la clave de esta novela se encuentra en las últimas páginas:

¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!

Página 460

Tiene-que-ser-aquiTouché. Una única frase para dar en el clavo, para concluir la historia. Porque, ¿cómo de distinta habría sido nuestra vida si no hubiéramos tropezado con aquella piedra?, ¿Qué habría pasado si la decisión a tomar hubiera sido distinta?

De todo eso trata Tiene que ser aquí, de Maggie O´Farrell, de la historia de dos personas: Claudette y Daniel, que se conocen por casualidad. Ella, británica, actriz de éxito que huyó del vendaval en el que se convirtió su vida a una casa alejada de todo; él, estadounidense, profesor, recogiendo la urna con las cenizas de un abuelo al que no conoció. Ambos entrelazan la vida que dejaron atrás antes de encontrarse para continuar juntos en una relación estable que desemboca en un matrimonio feliz.

Es casi indescriptible el alivio que siento cuando me toca. Creo que nuestro idioma no tiene una palabra suficientemente generosa que sea capaz de expresar la euforia que me embarga al hundir la cara en su pelo, al zambullirme dentro de su abrigo y apretar su cuerpo contra el mío. ¡Qué redención, recibir amor! Cuando nos aman damos lo mejor de nosotros. No hay nada que pueda sustituirlo.

Página 340

Sin embargo, el pasado sigue ahí. Nos acompaña como una carga o un equipaje. Y de repente, 20 años después, regresa para ponerlo todo patas arriba, para desequilibrar una pareja que parecía sólida.

No me reconozco. Recuerdo que no sabía si estaría cometiendo un gran error (…), si me estaría equivocando. (…) Ahora tengo que dudar de mi buen juicio, dudar de todo, porque es evidente que no tenía la menor idea de la clase de persona que eres en realidad. No sé cómo pude interpretarte tan mal, cómo pude equivocarme de una forma tan espectacular y no ver cómo eres realmente. (…) Pienso en aquel día y me pregunto cómo pude equivocarme tanto.

Página 202

El lector aparece justo cuando la realidad se resquebraja. Así que de lo demás, del pasado y del futuro, irá enterándose a través de lo que cuenten los protagonistas, pero sobre todo, por medio de los secundarios. Saltando siempre en el espacio y en el tiempo para que comprendamos un poco más de dónde vienen y adónde se dirigen Claudette y Daniel.

La prosa de O´Farrell se articula especialmente con la variedad de temas que se tratan a través de ópticas especiales: la visión de un hermano o un niño, un compañero de viaje o un adolescente. Así, los temas van surgiendo y nos ponen de preaviso sobre lo que está por venir, dejando a los protagonistas narrar determinados momentos de sus vidas.

Los saltos temporales son otra de las características fundamentales en esta novela coral. La conciencia del paso del tiempo, del cambio de los personajes, analizar cómo les trata la vida en ese momento y qué ocasionará lo que viene después nos invita a seguir leyendo hasta terminarlo.

En esta ocasión, acabaré por el principio. Porque supe que esta novela era diferente cuando llegué al tercer capítulo.

Había unos números pequeñitos repartidos por el texto, y abajo, al final de la página, en letra tan pequeña que había que entornar los ojos para leerla, aparecían más datos. Notas a pie de página, le dijo su padre que se llamaban cuando se lo preguntó, y le explicó que los números remitían a la información correspondiente. Le entusiasmó este sistema, le parecía una preciosidad que la narración principal fuera por un lado y ahí mismo, al final de cada página, hubiera información complementaria para aclarar todo lo que no se entendía. En ese mismo instante Niall se dijo que su vida necesitaba notas a pie de página y que él mismo las suministraría.

Página 64

Tienes razón, Niall. También yo quiero mi vida con notas al pie de página. Pero mientras la ciencia hace algo al respecto, me basta y me sobra con acercarme a una novela como ésta, que sí las tiene. Una novela de las que embriagan y envuelven, que nos reconcilia con la realidad, no sólo por cómo está escrita, sino por cómo fluye la vida y el tiempo, cómo nos sentimos unidos a los personajes a través de lugares y sentimientos comunes. Una de esas historias con las que suspirar al ver que se termina. Igualito que en la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El uso de los saltos temporales para contar la historia.
  • La variedad de temas que incluye O´Farrell.
Contras
  • Corred a vuestra librería más cercana, ¡hoy sale a la venta!

Namaste.

Autor, Hesse, Literatura

Frida Kahlo, una biografía. María Hesse

Cuando me encontré esta biografía entre mis regalos navideños, fue una de las sorpresas que siempre alegra ver como regalo. Uno de esos que nos llama la atención en la librería, descartado por un bolsillo insuficiente para alcanzar cada libro que nos gusta.

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Desde siempre la figura de Frida Kahlo me ha atraído. Su vida, su enfermedad, su obra… todo lo que la rodea es complejo y lleno de matices y dolor.

En Frida Kahlo, una biografía encontramos la vida de la mexicana explicada a través de imágenes. Basándose en los datos y utilizando como hilo conductor cuadros, dibujos y fotografías, Hesse crea viñeta a viñeta un acercamiento a la pintora.

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Un trabajo espléndido de documentación e ilustración donde está muy bien pensado qué y cuándo incluirlo, se unen a una edición perfecta, que convierten este cómic como un objeto bellísimo para cualquier coleccionista o interesado de Frida Kahlo.

Las ilustraciones llegan a aparecer hasta en las guardas del principio y del final, detalles de calidad que nos hacen esbozar una sonrisa al leer el lema de Kahlo: viva la vida.

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En definitiva, uno de esos libros bellísimos de adentro hacia afuera.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de ilustrar de Hesse.
  • Impecable edición de Lumen.
Contras
  • ¡Se hace un corto!

Namaste.

Autor, Colwin, Literatura

Felicidad familiar, Laurie Colwin

Tras publicar Tantos días felices, Libros del Asteroide vuelve a publicar a Colwin con esta novela.

felicidad-familiarY en esta Felicidad familiar, la autora nos cuenta la historia de Polly. Miembro de un clan de conocidos abogados y reputado en su comunidad, casada felizmente con otro abogado y madre de dos hijos. Su vida sigue el compás establecido por una melodía que lleva en los genes: hija solícita, madre amantísima, esposa intachable. Ella hace lo que se espera de sí misma, lo que se supone que ha de ser un miembro de la familia Solo-Miller: esos los que miran a los que tienen problemas por encima del hombro, los que juzgan a los demás, manteniéndose en una burbuja de felicidad y corrección. Sobre todo corrección.

Polly es una pieza que funciona perfectamente engrasada. La que nunca se olvida una fecha, la que participa en la vida de sus hijos, la que siempre está perfecta en cada cena y reunión social. Pero además, es la que no debe mostrarse más de allá de lo que se espera de ella. Todo es sencillo así. Cada uno tiene su papel y no hay más que continuar con él hasta el fin de los días.

Sin embargo, en esa melodía arrolladora, Polly se salta un compás, se come una corchea, comienza a ir contracorriente aunque nadie lo note. Nuestra protagonista conoce a un pintor que no puede ser lo más opuesto a su marido, y se convierten en amantes. De repente la verdad sale a la luz: la realidad de que durante su vida ha estado interpretando un papel, de que no es feliz y de que su vida no le place como se supone que debería.

El papel de Polly no consistía en ser elogiada, sino en elogiar; no en ser distinguida, sino en distinguir. Su excelencia se consideraba normal y corriente, no una cualidad por la cualidad por la que hacer alharacas.

Pero había ocurrido algo y Polly no sabía qué. Se sentía como si una mañana hubiera despertado de un sueño profundo y lúcido cuyo contenido ya no pudiera recordar, pero que lo había cambiado todo. Se había abierto una puerta y por ella había entrado Lincoln, que la distinguía y elogiaba por su excelencia, y quería saber todo lo que ella pensaba y sentía.

¿Podía ser falso todo aquello en que había creído desde siempre?

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De repente surge la fractura, la comparación entre el esposo, demasiado ocupado para preguntarle siquiera cómo le ha ido el día, y el amante, un solícito soltero que se dedica a cuidarla. Enfrentada ante dos formas de ver la vida, lo que ha sido frente lo que podría ser, Polly se aturde y se confunde.

Así, todo aquello que veía normal, su papel dentro de una familia que más que por la felicidad de cada uno de los miembros se preocupa por su desarrollo social y el mantenimiento de su estabilidad como familia, las cosas no parecen tan claras.

Acompañamos a la protagonista por cada una de sus fases, la sorpresa, la comparación del pasado con el presente, las dudas sobre los actos y exigencias del resto de su familia, su análisis personal y su huida hacia delante hasta tomar las riendas de su propia vida. Despliega para ello la autora un estilo directo y aparentemente sencillo que da en el clavo de cada asunto, reflejando una situación que bien podría ser real. Es muy fácil meterse en la historia porque Colwin lo hace posible: conseguimos conectar con los personajes, consigue que la madre de Polly nos saque de quicio, que queramos ser Polly para poder tirar del mantel en la cena. Pero también sentimos la desilusión de sentirse timada, frustrada y descolocada. No es nada fácil hilarlo todo en el proceso que atraviesa la protagonista, y sin embargo, Colwin lo hace posible de una manera que podría parecer fácil pero que no lo es. Además, si a eso sumamos que la historia no decae en ningún momento (al revés, queremos llegar al final), Felicidad familiar se convierte en una de esas historias que se disfrutan desde la primera página hasta la última, de esos libros para empezar a leer un fin de semana de mal tiempo y no salir de casa hasta terminarlo.

¿Por qué no este?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo fácil que lo hace la autora para contar muchas cosas.
  • No os perdáis la reseña de Sub_zero.
Contras
  • No sabéis las ganas que he tenido de pegar a la madre de Polly.

Namaste.

Autor, Eco, Literatura

El péndulo de Foucault, Umberto Eco

Si echo la vista atrás y pienso en alguno de los libros que supusieron un pilar en mi vida como lectora, sin duda este libro se encontraría en ese listado.

el-pendulo-de-foucaultRecuerdo que lo leí hace mucho años, que me quedé alucinada con lo que tenía entre manos y que llegado un punto levanté la vista y me quedé con la mandíbula a punto de desencajarse.

Tiempo después, llegué hasta a cabrearme con Eco cuando leí El cementerio de Praga, pero tras el fallecimiento del italiano y, sobre todo, tras este artículo de la Jot Down que firma Josep Lapidario, consiguió que se me empañaran los ojos y que decidiera que lo iba a releer. (Sí, también aparece en el programa de Convénzeme, pero al pobre no le dejan explicarse).

El momento llegó el año pasado, con la llegada del otoño y aprovechando una lectura conjunta.

Nuestros protagonistas son tres: Causabon, Belbo y Diotavelli. Estudiosos amantes de la historia, comienzan a tirar de un hilo conspiranoico que se les volverá en contra un tiempo después. Un hilo en el que aparecen los templarios, los rosacruces, los judíos y hasta Hitler.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

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El péndulo de Foucault es un laberinto de teorías, referencias históricas y literarias y muchas, muchas curiosidades. Una oda satírica a los libros que se pondrían de moda después, los best-sellers pseudohistóricos, los misterios con protagonistas que buscan el Grial, el arca de Noé o la tumba de algún apóstol. Eco lo toma como punto de partida y lo malea, consiguiendo una magnífica pasta en la que, como buen semiótico, cabe todo. Un despliegue de efectos, flashbacks, conocimientos, historias y anécdotas por parte de un enorme escritor que nos muestra una parte de las cosas que le interesan y que conoce.

Me estaba preguntando quiénes somos nosotros. Nosotros, que pensamos que Hamlet es más real que el portero de nuestra casa. ¿Qué derecho tengo a juzgar a éstos, yo que voy buscando a Madame Bovary para armarle un escándalo?

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Y es que desde las citas que enmarcan cada capítulo, hasta los recuerdos evocadores de Belbo, pasando por los diálogos, caben multitud de temas, de reflexiones y de referencias históricas, literarias, cinéfilas, filosóficas. Lógicamente, tomándolo como partida, surgen comentarios y polémicas en muchísimas de las cosas que dicen y hacen esos personajes.

A partir de entonces, todo búho vivo me habría parecido muerto, entregado por Salon a aquella esclerótica eternidad. Observé el rostro de aquel embalsamador de faraones bestiales, sus cejas pobladas, sus mejillas grises, y traté de descubrir si era un ser vivo o una obra maestra de su propio arte.

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Obviamente, en un libro de 800 páginas hay momentos en los que se puede hacer un poco pesado o denso. El mismo autor admitía que las 150 primeras páginas eran una prueba para el lector. La verdad es que lo recordaba mucho más denso. Quizá ahora sabía lo que me esperaba. Mi recomendación es que os toméis vuestro tiempo al leerlo. Veréis cómo en determinados capítulos no queréis dejar de leer. Simplemente dadle un poco de margen.

Volver a leer un libro que nos ha marcado tanto tiempo después es toda una experiencia. Por un lado, la sorpresa de olvidar muchos detalles, de no recordar qué ocurre a continuación, qué fue primero y qué ocurrió después. Sin embargo, conforme avanzaba la familiaridad con personajes, diálogos y las citas que acompañan los capítulos se hacía patente.

Comentar, además, cada fragmento destacado, cada tema polémico que sale a colación, cada opinión que los personajes nos generan no hace más que dar más valor a la historia. Intuir qué es lo que viene y que la otra persona que lee el libro se entusiasme por él, recordar esa misma sensación que uno sintió en la primera lectura… eso lo consiguen los buenos libros.

Y si después de todo el recorrido, de pasar cada página, de acabar con los post-it y de llegar al final uno se pregunta: ¿Ya? Sólo queda añadir: Siempre nos quedará París. Y el Péndulo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El nombre de la rosa, Umberto Eco.
Pros
  • La cantidad de temas que surgen.
  • El estilo de Eco para componer una historia compleja.
Contras
  • El inicio se puede hacer un poco cuesta arriba.

Namaste.