Autor, Literatura, luján

Subsuelo, Marcelo Luján

Si con Moravia ya supimos que Luján es un tipo sin escrúpulos, en Subsuelo se lleva la palma.

Quizá los incautos seamos nosotros ya que el propio autor escoge la siguiente cita como preludio a su texto:

Sólo los idiotas creen en la realidad del mundo,

lo real es inmundo y hay que soportarlo.

Jacques Lacan

En este caso los protagonistas de la historia son varios adolescentes, en concreto dos mellizos a los que les ocurre una situación que les condicionará de por vida y les hará mantener un secreto. La culpa, el dolor y el silencio acompañarán a ambos en un intento de seguir con su vida.

SubsueloLa historia, una novela de apenas 230 páginas, es potente y dura. Una novela que empiezas y no te suelta, en la que, eso sí, abundan los saltos temporales, los cambios de ubicación, frecuentemente entre párrafo y párrafo, por lo que hay que estar muy atento para entender quién es quién en esta historia y qué le va sucediendo a cada uno, algo que en ocasiones resulta complejo.

El estilo es directo, crudo, con diálogos escuetos y donde el poder de la narración va de la mano de las descripciones de los acontecimientos y de los sentimientos de los personajes. Al autor le bastan un puñado de ellos para articular una historia que consigue agarrarnos el estómago en un nudo que solo podremos soltar cuando la terminemos. Con escasas descripciones, Subsuelo es una historia creada para apabullar al lector que se acerque a ella.

El sentimiento de empatía que genera el texto consigue meter al lector de lleno en la trama y compartir con los personajes las dichas que les depara el destino. Pasarlo mal, como ellos hacen, sentir un movimiento en el estómago, respirar con dificultad o simplemente gritarle al libro que no, que ya basta.

Sin embargo, Luján es un tipo que no se detiene en sutilezas, sino que actúa como una apisonadora a la que importa poco lo que se lleva por delante. No tiene problema en causar dolor, dañar, lesionar, o hacer sufrir a cualquiera de los personajes que se cruzan en la trama. Lo hace en el presente pero también en el pasado, utilizando los recuerdos para continuar lesionando a los personajes. Le da también igual que el lector piense que ya ha tenido suficiente, que la crueldad para con un personaje ya ha superado el límite humano.

Al haber leído anteriormente Moravia, he ido más prevenida a la novela y podría hacerme una idea sobre lo que me iba a encontrar, pero aún así el Premio de Novela Negra Hammet 2016 ha supuesto un revulsivo de carácter y estilo, un choque frontal que espolea al lector y que consigue marcar a fuego al incauto que se acerque al texto.

Quizá como en la cita de Lacan, es idiota pensar que alguien ya ha tenido bastante y que la historia, o la vida le debe algún tipo de compensación.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La fuerza del texto, la potencia del estilo del autor.
  • No es nada previsible.

Contras

  • Abundancia de saltos temporales: a la vez que nos mantiene pegados al texto, también puede hacer que perdamos el hilo o que nos confundamos en los acontecimientos.

Gracias a Atram y a Jesús por la recomendación.

Namaste.

Autor, Hernández, Literatura

El dolor de los demás, Miguel Ángel Hernández

El dolor de los demás comienza con una de esas frases que se te enquistan en la piel:

Hace veinte años, una Nochebuena, mi mejor amigo mató a su hermana y se tiró por un barranco.

Página 16

La frase es poderosa por ser contundente. Pero además, lo es porque sabemos que es real, que lo que hay detrás no es ficción: el mejor amigo de Miguel Ángel, Nicolás, mató a su hermana Rosi tras cenar en Nochebuena con su familia. 20 años después Hernández decide investigar un hecho que le marcó tanto como adolescente, y para ello mantendrá conversaciones con las personas que conocieron el caso, revisará las noticias publicadas sobre el suceso y tratará de localizar el expediente, de 1995, antes de que el mundo fuese totalmente informatizado y organizado en Internet.

El-dolordeLa narración se fragmenta en dos partes: de un lado, capítulos en segunda persona del singular, en el tiempo real de 1995. Por otro, la investigación posterior, en primera persona, que incluye las rutinas y actividades del autor mientras va consiguiendo información y va desenterrando sus recuerdos.

Así, desde el punto de vista del chaval sobrepasado por la situación, el autor nos hace partícipes de una situación dura, de la incomprensión y del estado de shock del Miguel Ángel del pasado. Los momentos de incertidumbre y dudas, para después ir comprendiendo la magnitud del caso.

Además, podemos conocer la reflexión sobre los recuerdos que le quedan de ese momento, el presente y su día a día y la inevitable comparación con el chico de 18 años, sus pensamientos, sus ilusiones, y sobre todo la forma de enfrentarse a un suceso brutal y traumático.

Decían en la presentación del libro, a la que tuve la ocasión de asistir, que este libro no se lee, se bebe. Tenían razón. El libro atrapa, desde una doble vertiente: la de la investigación, la de conocer qué sucedió más allá de la primera frase de la historia, pero también de una forma íntima, acercarse a la vida de uno mismo de otra época, al dolor y a la sorpresa, pero también a la nostalgia, la memoria y el pasado. Es interesante porque al conectar al pasado incluye muchos temas y reflexiona sobre su modo de ver la vida, sobre el modo que tenemos en valorar a las personas, sobre lo que nos parece principal y accesorio, sobre cómo el lugar en el que nos encontramos nos hace mirar la realidad con un cristal diferente.

El dolor de los demás es un libro que nos plantea muchas cosas, pero que también nos hace reflexionar, nos pone en la piel del amigo que acaba de escuchar la frase inicial, nos hace pensar en nosotros mismos, en los que nos rodean, en cómo asimilar determinadas cosas:

¿Podemos recordar con cariño a quien ha cometido el peor de los crímenes? ¿Es legítimo hacerlo después de haber comprendido la parte del otro? ¿Podemos amar sin perdonar? ¿Es posible llevar flores a la tumba de un asesino?

Página 295

Hay libros que hablan por sí mismos: palabra que les dedicamos es estéril comparado con un texto poderoso, sugerente e inteligente. Este es un buen ejemplo.

En cada uno de los recuerdos, también, siempre, la mancha de la noche en que sucedió la tragedia, la oscuridad del crimen, como un cuchillo, cortando el flujo de la memoria. Un denso mur de niebla en el que se proyectaban imágenes, como sombras chinescas, mezclándose con lo sucedido, adquiriendo la textura sombría del dolor, la perplejidad del instante en que Nicolás dejó de se rmi amigo y se convirtió en un ser monstruoso.

Página 99

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • Las posesiones, Llucía Ramis.

  • Una novela rusa, Emmanuel Carrère.

Pros

  • La fuerza del texto.
  • Cómo se van incluyendo y sugiriendo diversos temas y reflexiones.

Contras

  • El uso de la segunda persona del singular, que aunque es efectivo, a mí no me gusta nada.

Namaste.

Autor, Del Molino, Literatura

La mirada de los peces, Sergio del Molino

En muchas ocasiones me ocurre que, descubro a un autor y después leo varias obras en poco tiempo. Precisamente eso me sucedió con Sergio del Molino, ya que, tras leer La España vacía, me entró la curiosidad cuando vi en la mesa de novedades La mirada de los peces. No trascurrió demasiado hasta que lo leí.

Sergio-del-MolinoEn este caso, del Molino nos trae una historia casi autobiográfica en la que nos cuenta la vida de su profesor de filosofía del instituto, su decisión de morir dignamente y cómo le marca en la vida del autor.

No se trata una novela que profundice en el tema de la eutanasia y tampoco ahonda en el aspecto filosófico: del Molino nos acerca a sus recuerdos y sus experiencias, rememorando el pasado y todo lo que le contenía: desde el barrio, los amigos hasta la novia y las ocupaciones de esa época. Ahí toca una parte fundamental el profesor, pero como hilo conductor de viaje al pasado.

La historia se puede clasificar como autobiográfica, aunque nunca sabremos hasta qué punto el autor incluye partes noveladas, la mayoría mantiene un eco nostálgico de mirada al pasado y de comparativa con un presente que quizá no se parece a cómo lo habíamos imaginado. La muerte de su profesor será el punto de partida para reflexionar, además de coincidir con otros compañeros que van aportando su visión de un docente clave en la historia de varias generaciones.

A lo largo de las páginas se engarzan distintos temas, realizando un paralelismo entre la vida del autor en la actualidad y la de aquel muchacho que comenzaba la Universidad. Así, distintas temáticas van surgiendo, invitando a la reflexión, pero sin profundizar en ellas, simplemente mencionando los temas, algunos pasados (preocupaciones, sueños, problemas de entonces) y otros actuales, además de la interesante mirada del propio yo por la versión actualizada de uno mismo: cómo me veía entonces y cómo veo ahora que debía de ser esa misma persona.

El aburrimiento te convierte en Sísifo. Subes tu piedra maldiciendo la subida, pero no consientes que nadie te la cambie por otra cosa. Quieres tu maldita piedra, con su mismo peso y su misma textura de granito. Achica los horizontes de una persona, limita su mundo, dale lo mismo cada día a la misma hora. En unos años, rechazará todo lo que altere esa rutina que en verdad detesta, como se detesta a sí mismo.

Página 13

La idea original me pareció interesante, de hecho se trata de una lectura ágil, rápida, dinámica. Sin embargo, posteriormente me sentí muy al margen del sentimiento que parece dar unión a la historia: la nostalgia. Me ha parecido una historia que podría haberme aportado más, que con otro enfoque me habría parecido otra cosa. Y es que la realidad es que la historia me ha dejado muy fría. Sí, me gusta cómo narra Del Molino, no te das cuenta y acabas leyendo páginas y paginas, pero en general se me ha hecho fría, aséptica, floja y con poco interés.

Algunas de las ideas se repiten a lo largo del texto, además de que cada vez veo con más escepticismo esta inclusión del autor como personaje protagonista, que me recuerda a Javier Cercas y a El impostor.

En resumen, esperaba otra cosa, y me temo que esta historia no la recordaré dentro de cinco años. Una pena.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • El estilo del autor.
  • Lectura ágil.

Contras

  • Se le podía haber sacado más jugo al texto.

  • No me convence la inclusión como personaje del propio autor.

Namaste.

Autor, Cusk, Literatura

Tránsito, Rachel Cusk

Al terminar A contraluz, tenía claro que debía regresar a la obra de Cusk. Esta era la opción perfecta al comprobar que la mayor parte de los lectores decían que incluso era mejor que aquélla.

TránsitoLo cierto es que ambas historias tienen mucho en común: una mujer, narradora en primera persona de su propia vida tras un cambio significativo. En el caso de Tránsito, una mudanza tras el fin de una relación sentimental. En A contraluz, una viaje a Grecia. Tanto una como otra incluyen diversos temas, hilos que nos van sugiriendo los secundarios o que la propia narradora se plantea, nuevas situaciones que hacen reflexionar a su protagonista.

Novelas aparentemente sencillas, cotidianas, sin ninguna floritura. No existen tramas complejas ni nada que las haga espectaculares, no tenemos una intriga ni fuegos artificiales.

Sin embargo, no hay nada de eso porque no es necesario, dado que Cusk crea una historias intimistas, llenas de reflexión, de pensamientos y de muchos, muchos párrafos subrayables:

Todas las cosas que había echado por la borda en busca de un futuro nuevo, ahora que lo que había saltado por la borda era ese futuro, precisamente, conservaban un poder acusador cada vez mayor, tanto, que ame asaltaba el temor de estar siendo castigada en proporción directa a algo que ni siquiera había sido capaz de evaluar o enumerar. Tal vez, añadí, nunca queda del todo claro qué deberíamos conservar y qué deberíamos destruir.

Página 32

Pensaréis que realmente no he contado nada. Tenéis razón. Lo verdaderamente importante es el retrato fotográfico del ambiente, de una vida normal y corriente, como pudiera ser la nuestra, sencilla, común, nada fuera de lo normal; pero llena a la vez de aristas: con miedos y desafíos, incertidumbre y recuerdos. Así, el paso del tiempo, la maternidad, el futuro o el amor son temas que se van hilando mientras crea un ambiente complejo, lleno de melancolía:

Lo que ella había aprendido de los libros era otra cosa, una cosa que no esperaba: la historia de la soledad es mucho más antigua que la historia de la vida.

Página 123

Llego al final de la reseña y no sabría decir cuál me ha gustado más. Lo que sí que sé es que Cusk era una narradora certera, capaz de utilizar los huecos de silencio para hacer pensar al lector, que condensa toda una vida en apenas 200 páginas, usando además unos pocos secundarios.

El destino, dijo, no es más que la verdad en su estado natural. Cuando dejas las cosas al azar, puede llevar mucho tiempo, dijo, pero sus procesos son exactos e inexorables.

Página 218

Hipnótica, escribí en la reseña entonces. Ineludible, digo ahora.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • La cantidad de fragmentos destacados desde las primeras páginas.
  • Cómo va hilando los temas.

Contras

  • El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

Autor, Literatura, Solmssen

Una princesa en Berlín, Arthur R.G. Solmssen

Una princesa en Berlín llevaba, sin exagerar, unos tres años esperando en el estante. Aunque la historia me atraía (Berlín, época de entreguerras) tuvo que esperar demasiado hasta que me decidí a leerlo.

Una-princesa-en-BerlínObviamente, las expectativas eran elevadas. Muchos habían sido los que me comentaban lo interesante que era su lectura, lo bueno que era el libro. Quizá mi visión de lo que me iba a encontrar ha perjudicado la lectura en sí, pero bueno, ya sabemos que los lectores somos todo lo que hemos leído y contra eso poco podemos hacer.

El título nos adelanta mucho de lo que nos vamos a encontrar en la historia: Berlín, 1922, la ciudad experimenta un cambio que acabará con el ascenso al poder de un pintorcillo austriaco. Mientras tanto, un joven estadounidense nos narra su vida lejos de Estados Unidos, cómo decide acabar en la capital alemana al beneficiarse de la hiperinflación. Allí entablará amistad con aristócratas, periodistas y con princesas, aprovechando sus contactos para mantener al lector informado del barullo social y político del ambiente.

Una princesa en Berlín es muchas cosas: una historia de amor, una novela histórica y un libro muy plano. Ocurren pocas cosas, no se mantiene en ningún lado atisbo de tensión o intriga y la acción avanza muy lentamente, llegando incluso a aburrir. Tampoco es que existan demasiadas descripciones, simplemente la sensación es que el autor no sabe muy bien dónde va a parar y para que no se note demasiado se van añadiendo páginas de esqueléticos diálogos en los que se suprimen los verbos auxiliares, generando confusión en el lector que no sabe quién dice qué.

En general, se me ha hecho una historia muy densa: los personajes me parecían esbozos a los que se les saca poco partido y en particular, me parecía que este intento de historia ya lo había leído en otra ocasión y con mejores resultados.

Pedí la cuenta. Cuando la trajeron, estaba cuidadosamente detallada y sumaba 790.650.000.000 de marcos. Muy serviciales, habían calculado al cambio especial de 31 dólares con 63.

– ¿Puedo ver esa cuenta? – preguntó Alfred, poniéndose las gafas de leer, y antes de que yo pudiera evitarlo, la tomó.

(…)

– ¡Esto es ultrajante!

– ¡No es culpa nuestra, señor!

– ¿De dónde ha sacado este Kurs? Usted sabe muy bien que a las dos eran veintiséis mil millones.

– ¡Pero ahora son las dos de la madrugada, Herr Baron! Tenemos que defendernos…

– ¿E inventan por ello un nuevo Kurs? ¿El Kurs nocturno del Adlon?

– El cálculo da menos de veinticinco mil millones por dólar -anunció Christoph, que había estado haciendo cuentas en el reverso de un menú.

– Herr Baron, tenemos que defendernos -dijo el gerente.

– ¿Cómo sabremos cuál será el Kurs cuando depositemos el dinero mañana por la mañana? -preguntó el cajero. Era un joven pálido, colérico, de piel enfermiza y gafas de cristales gruesos. Parecía cansado.

– ¡Usted está cobrando en dólares, hombre! -dijo Christoph en tono de plaza de armas-. ¡Mañana por la mañana valdrán más!

(…)

Cuando terminaron las negociaciones, mi cuenta había sido reducida en un dólar y veintitrés centavos, lo cual difícilmente valía la pequeña escena.

Páginas 398-399

¿Os suena algo? ¿Joven, estadounidense, viviendo en Europa, contándonos los que ocurre en este periodo? ¿Amigo de unos y de otros, un protagonista que se utiliza como testigo de los eventos históricos de un país que no es el suyo?

Ese es el fantasma que me ha acompañado durante toda la lectura: esto lo he leído yo en los libros de Upton Sinclair, este Peter Ellis no es sino una versión sin alma de Lanny Budd, y en general la historia es un intento de Entre dos mundos. O quizá no un intento, sino directamente una simplificación, porque se suprimen los contenidos que podrían resultar más densos: la política, el devenir social, las referencias culturales… quizá una versión más sencilla, y por tanto, más vendible. Y eso sí que me da rabia: que Una princesa en Berlín se mencione aquí y allá simplemente por el hecho de que fue publicada en 1980, porque es más fácil de leer aunque se quede a años luz de la excelencia del amigo Lanny.

Así que, amigos lectores, voy a dejar el libro en el estante que le corresponde y cuando alguien lo mencione preparé mi artillería y recomendaré sin parar a Sinclair. Queda dicho.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • 14, Jean Echenoz.

Pros

  • Interesante para los que se quieran acercar a este periodo histórico

Contras

  • La trama es escasa y el libro se hace denso.
  • Los diálogos esquemáticos, la sensación de tratar de copiar a Upton Sinclair.

Namaste.

Autor, Literatura, Wells

El fin de la soledad, Benedict Wells

Generalmente dejo pasar varios días, o incluso varias semanas hasta escribir la reseña de un libro que acabo de terminar. Lo normal es que necesite reposar el texto, y me suele venir bien tomar un poco de distancia con la historia que acabo de leer.

En unas pocas ocasiones, las palabras me queman en los dedos, me salen solas. Ésta es una de ellas.

El fin de la soledad es una novela de Benedict Wells que ha sido aclamada por la crítica, llegando a ser galardonada con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Benedict Wells es un joven escritor alemán que nos trae la historia de tres hermanos: Marty, Liz y Jules, a los que el horizonte les trae la fractura de su familia tras la muerte inesperada de sus padres. La fatalidad marca un antes y un después en la vida de los tres niños, que pasan de una situación de felicidad y confort a fría rutina de un internado. Desde este momento cada uno de ellos sucumbirá a lo que le espera según cómo van reaccionando y vemos el influjo de su carácter en su evolución, del paso de adolescentes a adultos.

El-fin-de-la-soledadMarty consigue el éxito profesional adoptando una actitud nihilista hacia la vida que le aleja de sus hermanos.

Liz emprende una huida hacia adelante en el mundo de la noche, la juerga y el desenfreno, que acaba en el mundo de las drogas.

Jules se encierra en sí mismo, sintiéndose abandonado por dos hermanos mayores de los que esperaba más atención, sin saber bien adónde dirigirse. El hermano pequeño es el narrador, que nos ofrece su visión, rememorando los momentos que vivió con sus padres antes de su muerte, analizando situaciones que le ocurrieron en el internado y tratando de encontrar el sentido de sí mismo.

Wells emprende una tarea compleja, la de contar un drama sin caer en la exageración y en la lágrima fácil. Sin embargo, desde el primer momento consigue combinar ambas cosas con un estilo limpio y depurado. Hasta ahí la mitad del libro, más o menos.

Porque justo cuando pensamos que el autor no nos puede ofrecer más, rescata grandes secundarios para darnos una lección en toda regla, incluyendo una variedad de temas que analiza y que pone a prueba a sus personajes: el paso del tiempo, el amor, el recuerdo o la enfermedad son sólo cuatro de ellos.

La vida no es un juego que tiene que acabar en cero. La vida no tiene que ajustar cuentas, las cosas suceden, sin más. A veces es justa y todo tiene sentido. Y a veces es tan injusta que uno duda de todo. Yo le quité la careta al destino y vi que no era más que pura casualidad.

Página 239

La sensación que me ha acompañado durante toda la lectura es la de conmoción, la sensación de que Wells comprende a la perfección a los humanos y sabe reflejarlo en su estilo, consiguiendo aportar mucha más profundidad de la que uno inicialmente pensaba. Lo hace sin grandes descripciones, incluyendo poco a poco los temas y añadiendo de forma sutil la melancolía sin caer en la sensiblonería, y a la vez la sensación racional de la comprensión y admisión de la vida como lo mejor que tenemos los seres humanos.

Con El fin de la soledad he conseguido conectar a un nivel tan grande como para decir que hacía mucho que no me emocionaba tanto con un libro. Como para saber que este libro figurará entre los mejores de 2018. Porque trasmite y llega y lo hace de una forma sutil y elegante, sin caer en la rimbombancia ni la exageración. Porque Wells escribe con mucho talento, cómo aborda los temas y cómo consigue, por un lado, que los personajes evolucionen según van ganando años, y por otro cómo determinados secundarios que pensábamos meros accesorios tienen una importancia definitiva en la vida de los protagonistas.

Con El fin de la soledad he sido capaz de llorar lágrimas de tristeza, mantenerlo alejado para no leer más y atraparlo de nuevo para continuar leyendo párrafo a párrafo, conteniendo el aliento, suspirando y deseando que se acabe y que no se acabe a la vez.

Terminé El fin de la soledad en el mes de febrero. Escribí la reseña el mismo día que lo terminé. Hoy, en mitad del mes de mayo sólo os pido que lo leáis, que os acerquéis al enorme libro que Wells nos ha regalado. Porque sí, la buena literatura es siempre un regalo. Gracias también a Malpaso por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Lulu, Mircea Cartarescu.
Pros
  • La evolución de los personajes y los temas que van apareciendo.
  • El personaje de Ava.
Contras
  • La sensación de que se acaba demasiado rápido.
  • La sensación de la tristeza y melancolía desde la primera línea.

Namaste.

Literatura, McInerney

Al caer la luz, Jay McInerney

Al caer la luz es la historia de un matrimonio en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva York. Él, editor. Ella, trabajadora en Bolsa. La vida les sonríe y todo es felicidad. Tienen amor, dinero y amigos, familia y cualquier otra cosa que creen poder necesitar.

De repente, las cosas cambian. Una oportunidad, una chispa, una idea. Quizá la ambición, motivada por el aburrimiento, por la rutina. Quizá el momento que les toca vivir: los volubles años ochenta.

Russell, nuestro editor, decide apostar por sí mismo y huir del camino que llevaba. Corrine, su esposa sabe oler algunos de los animales de la jungla neoyorquina.

– Con el debido respeto -dijo Russell-, los libros no son aparatos de aire acondicionado ni carburadores.

– No desde tu punto de vista.

La mirada de buitre de Melman quedó oculta por una gran nube de humo del puro, y cuando el humo se dispersó, sonreía encantado.

Página 238

Al-caer-la-luzAl caer la luz es una novela curiosa, que describe de manera certera la vida en la Nueva York de los años ochenta. Las oportunidades, la presión y su nueva visión de la vida. A la vez, detalla la relación de un matrimonio aparentemente estable, que comienza a fracturarse de una forma sutil.

Sin embargo también es un libro que puede hacerse pesado y monótono, ya que hacia la mitad del libro la trama se ralentiza, resultando denso y repetitivo. De hecho me planteé primero posponerlo y después abandonarlo. Menos mal que no lo hice.

Continué. Páginas y páginas, capítulos y capítulos, esperando que pasara algo que imaginamos que va a ocurrir. Mientras tanto, tenemos que leer anécdotas, situaciones, circunstancias que van ocupando el espacio que desearíamos que ocupara otra cosa. Y es que no acaba de suceder lo que sabemos que va a suceder. Igual que cuando vemos una tormenta en el horizonte. Vemos las nubes, olemos la humedad, pero por más que abramos el paraguas, no llueve.

Todo esto, habréis imaginado, es buscado. Así es. McInerney mide muy bien los tiempos, consiguiendo que el desarrollo de la trama se detenga para que contraste con el punto álgido de la historia.

Corrie siguió escuchando a la espera del regreso de Russell. Seguro que no sería capaz de aguantar la obra entera, sabiendo lo insensible y cruel que había sido, sabiendo que ella estaba ahí sola, como había temido estar siempre desde la primera vez que su madre, en un incomprensible ataque de rabia, se había internado en la noche.

Página 334

Pero, efectivamente, llegó la lluvia. El olor a humedad, a tierra mojada. La sutileza de darse cuenta que lo anterior, más allá de la lectura previsible que nos enseñaba, había una realidad por debajo que iba a salir al final del libro. Y echando la vista atrás parece uno darse cuenta que todo lo anterior, la sensación de aburrimiento, frustración, monotonía y demás no deja de ser las fases por las que pasa ese matrimonio, cada uno de los años que pasan juntos y las etapas que se van sucediendo.

Así, uno levanta la vista del libro se da cuenta que el autor ha creado un libro curioso, que parecía básico pero que adentra en las sensaciones complejas de un matrimonio, en manejar una relación tras los momentos iniciales cuando todo es nuevo.

No sé muy bien qué es este libro, quizá una novela a dos tiempos, o una historia que sólo apreciarán los lectores pacientes. Quizá no es más que el reflejo de la vida humana, que espera grandes aventuras y después se topa con la rutinaria realidad. Como sea, se trata de una historia que es capaz de mostrarnos una época concreta y a la vez ahonda en las sensaciones de los protagonistas.

FICHA:

Te gustará si te gusta
Pros
  • Cómo nos envuelve en la época que narra.
  • La forma de resolver el final de la historia.
Contras
  • Hacia la mitad el libro se hace monótono.

Namaste.

Auster, Autor, Literatura

4 3 2 1, Paul Auster

4

4 Partes de un libro. 4 vidas. 4 Archies Ferguson viviendo vidas similares. 4 situaciones distintas. 4 jóvenes que ven la vida de distinta forma, que toman diferentes caminos. 4 caminos en los que la literatura forma parte fundamental de la vida del protagonista. Seguimos leyendo, comparamos, para saber cómo le va en esta vida, qué hará en la otra, si en todas pasará por las mismas etapas, si en todas cometerá los mismos fallos. Inevitable pues plantearse lo mismo en la vida propia: ¿qué habría cambiado si no hubiéramos tomado la misma decisión? ¿Cómo habría sido mi vida, y como consecuencia, cómo se habría modelado mi carácter si me hubieran ocurrido otras cosas? ¿Seguiría interesándome lo mismo en ese universo? ¿Pensaría de la misma forma? ¿Tendría los mismos amigos? O simplemente, ¿sonreiría igual?

Te estoy diciendo que nunca sabes si has elegido bien o mal. Para saberlo, tendrías que conocer todos los hechos de antemano, y la única forma de conocer todos los hechos de antemano es estar en dos sitios a la vez, cosa que es imposible.

¿Y?

Y por eso es que la gente cree en Dios.

Página 271

3

3 veces 300 páginas. 3 meses para leerlo. 3 veces que corrí el riesgo de morir aplastada al caer encima de mi cara. 3 veces que me atasqué. Me atasqué porque sobre todo al principio tenía una extraña sensación de Día de la Marmota, como si avanzara para a continuación, retroceder. Se trata de una historia fragmentada, en la que vamos avanzando al unísono. Leemos paralelamente las vidas de Archie: sus infancias, sus adolescencias, y podemos ir comparando qué ocurre en cada una de ellas, y quizá vaticinando lo que pensamos que le ocurrirá después. 3 veces continué. Las últimas 300 páginas leídas a contrarreloj. Un libro que podría haber sido 3 para el propio autor, que acostumbraba a presentarnos historias mucho más breves.

4321

2

2 opiniones enfrentadas. Los que lo califican como prescindible y otros que lo definen como una novela de novelas. ¿Hay 2 Auster? ¿El Auster del pasado, que hay que leer, y el del presente, que hay que evitar? ¿Está el Auster que va a lo esencial y publica libros de 300 páginas y el que se enrrolla y aburre y saca uno de 900? Evidentemente un libro tan largo tiene muchas posibilidades de encallar, de aburrir, y en ocasiones uno se siente cansado de esta propuesta faraónica. En mi caso, ha sido una novela que me ha ganado poco a poco.

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Uno: darme cuenta de que hacía mucho que no leía a Auster. Un muchacho: Archie Ferguson. Un punto de partida común: su nacimiento. El resto es un camino que se va bifurcando. Un adolescente. Un entorno cambiante que influye en lo que le va ocurriendo. Un fondo histórico común: el de Estados Unidos de los 50-60. Un estilo: corrido, sin diálogos y con pocos puntos y aparte. Sin ser farragoso puede detenerse en el entorno político, económico o social para después centrarse en la acción de nuestro protagonista.

Un libro que parte de una premisa, que se pregunta el protagonista al final del libro:

¿Y si hubiera ido a Columbia en lugar de Princeton? Y en tal caso, ¿en qué habría sido su vida diferente de la que ahora llevaba?

Página 927

Las posibilidades, muchas: crear perspectivas y caminos, como en aquéllos libros de Elige tu propia aventura. Aquí no hay que ir saltando de página a página, sino que Auster es más o menos generoso con Ferguson y le plantea ante determinadas situaciones, pequeños cambios, quizá, que originan diferencias muy significativas en la vida de un humano cualquiera.

También es una novela tramposa, en la que el autor nos engaña en determinadas ocasiones, quizá justificadas para no contarnos todo de golpe, para que nos sorprendamos más. No sé, pero no deja de ser una trampa.

Recomiendo leerla poco a poco, alternarla. Pero también recomiendo no dejarla demasiado de lado, leer del tirón una etapa de su vida, y sobre todo, hacerse un esquema con los progresos, para saber, cuando terminamos la parte 1, en dónde nos quedamos con él en la parte 2 para comprender o visualizar qué va a ocurrir.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • Paul Auster, aunque en esta ocasión sea en versión extendida.
Pros
  • Conocer las cuatro historias del protagonista. Comparar, querer leer más para saber qué ocurre en una en concreto. Apostar por lo que le ocurrirá. Reflexionar.
  • Seix Barral ha decidido prescindir de su papel áspero y feo por uno suave (¡bien!)
Contras
  • El inicio se hace un poco cuesta arriba.
  • Un libro largo que en ocasiones se encalla puede hacernos abandonar.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Apegos feroces, Vivian Gornick

Del que se consideró Libro del Año 2017, al menos para el Gremio de Libreros de Madrid, se han dicho muchas cosas. Esto es lo que encontramos en la sinopsis:

Pocas veces en la literatura se ha retratado de manera tan humana, vital y honesta la relación entre una madre y su hija como en Apegos feroces.

Apegos-ferocesEfectivamente, Apegos feroces cuenta la historia de la propia autora y su madre, una inconmensurable mujer con la que repasará el pasado mientras caminan por las calles de Nueva York.

Siendo el tema principal la relación madre-hija, se van abordando muchos otros temas: desde el paso del tiempo, la búsqueda de un hueco en el mundo laboral o las relaciones amorosas.

Pero entonces, partiendo de un tema tan poco original, ¿cómo se consigue que un libro sea unánimemente un libro interesante para crítica y público? Aquí alguna de las claves:

  • La longitud. En un mundo de libros llenos de paja, donde parece que hay que rellenar un cupo en el que se especifican que la novela ha de tener 500 páginas, ser claro y conciso se agradece. Apegos feroces es una historia de menos de 200 páginas, donde no sobra nada, pero lo mejor de todo: donde tampoco falta de nada. La historia no queda coja en descripciones ni se hecha de menos nada.

No sabe que estoy siendo irónica. Ni tampoco sabe que me ha dejado hecha polvo. No sabe que me tomo su angustia de manera personal, que me siento aniquilada por su depresión. ¿Cómo puede saberlo? Ni siquiera sabe que estoy delante de ella. Si le contase que para mí es como la muerte que ni siquiera sepa que estoy ahí, me miraría desde esos ojos en los que se agolpa una aflicción desconcertada, esta niña de setenta y siete años.

Página 104

  • El carácter. Siendo muchos libros intercambiables  (en ellos el estilo de un autor es igual al de otro autor), los libros acaban pareciendo churros, esto es, productos prefabricados idénticos, camisetas de la talla M que sólo se distinguen por la etiqueta. Gornick usa sus palabras para abofetearnos, ya sea con reflexiones, o anécdotas. Cada párrafo demuestra que hay una idea clara detrás, que la autora sabe lo que quiere decir y cómo decirlo para que el lector se pegue a esas páginas que acaba considerando suyas.

La frase siempre hacía mella en mí. La sentía en mis terminaciones nerviosas. El melodrama de la represión, la malicia de la pasividad, la ira por la ausencia de poder, todo esta concentrado en aquellas palabras y lo supe desde la primera vez que las oí.

Página 110

  • Los temas que trata: una historia real, que sale de las entrañas de la autora, de los sentimientos que no quiere reconocer, de los problemas y las diversas situaciones que se le plantean en su vida. Dudas, incertidumbres, pasiones y conflictos. Todas situaciones por las que hemos pasado cualquier hijo de vecino. No me quiero repetir, pero sacaré a relucir el argumento de que para un lector es fácil que se la cuelen cuando el autor cuenta algo que desconoce, pero no lo es tanto cuando habla de cosas a las que estamos acostumbrados. No hay lector más crítico que el que lee de un tema que conoce. Y en el ámbito de las emociones, estamos curtidos, así que es fácil reconocer exageraciones, caricaturas o directamente mentiras y falsedades. Quizá aquí Gornick lo tiene más fácil porque se basa en su experiencia propia, y se nota que lleva tiempo modelando cómo contar lo que siente o lo que piensa.

En cualquier caso, la autora lo consigue: nos revuelve las tripas cuando leemos determinadas situaciones, cuando afronta cambios y se enfrenta a sus inseguridades. Lo hace aportando una visión inteligente y un enfoque muy particular, aún cuando determinadas situaciones nos pueden resultar ajenas, su análisis invita a la reflexión. Eso sí, huye de las lecciones, nos narra su experiencia y su modo de ver las cosas.

Una lectura muy recomendable, enriquecedora, interesante y muy certera.

De pronto, su vida ejerce presión sobre mi corazón.

Página 190

Gracias a los amigos de Sexto Piso y el envío y la recomendación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • Cómo enlaza presente y pasado.
Contras
  • La dureza o incomprensión que traspasan las páginas del libro.

Namaste.

Autor, del Árbol

La víspera de casi todo, Víctor del Árbol

Decía el otro día David Pérez Vega que leer Premios Planeta no es leer literatura. Mi duda se hace extensible a los Premios Nadal. ¿Es literatura? Bueno, por poner un ejemplo Nada de Carmen Laforet ganó el Premio Nadal en 1945 y es considerada por la crítica una de las grandes novelas españolas del siglo XX… Y además con este libro en concreto mi prejuicio se veía más o menos compensado por leer en la portada un autor fiable: Víctor del Árbol, al que conocí leyendo Un millón de gotas.

La-vispera-de-casi-todoLa víspera de casi todo es una novela más o menos corta, si comparamos con otras del autor, de unas 700 páginas. En ella, un policía atormentado por un caso que le asignaron se ve involucrado cuando una mujer ingresada en un hospital le llama para hablar con él. Paralelamente, una mujer huye de su vida y se refugia en la costa gallega, donde conocerá un elenco de personas con las que trabará diferentes relaciones.

En el inicio iremos conociendo los personajes, sus motivaciones y su pasado. Posteriormente, como habréis podido imaginar, ambas historias se cruzan.

Como en sus historias anteriores, la novela es protagonizada por personajes dañados y dolidos, que llevan a sus espaldas dolor y muerte, enfermedad y desolación. Asimismo, los secundarios cobran un papel importante en el desarrollo de la trama. De esta forma, conocemos más a los dos protagonistas, de la mano de quienes interactúan con ellos.

Todos arrastran algo, el qué tendremos que descubrirlo según vayamos leyendo, para acabar conformando una  novela de conexiones entre personajes infelices que tratan de huir del pasado con mayor o peor fortuna.

Sin embargo, a La víspera de casi todo le he visto muchas pero que muchas pegas. La primera, el desequilibrio en la estructura: es una novela descompensada, en la que se aprecian dos velocidades y dos diferencias notables entre la primera y la segunda parte del libro, como si el autor las hubiera escrito en momentos diferentes. Personalmente eso me ha supuesto que hasta un momento bastante avanzado de la historia me estuviera planteando abandonar, porque no veía la trama, porque apenas sucedía nada. Algo que contrasta con un final cerrado de un modo bastante precipitado.

Si nos atenemos a los personajes, lo que destaca es la excesiva importancia de la tristeza en cada uno de ellos. Tanta tristeza, tanto drama, tanta soledad que parece demasiado. Demasiada intensa, demasiadas casualidades, demasiados sentimientos, hasta llegar a un punto en el que parece una parodia de sí misma, una exageración, algo absolutamente increíble con lo que es difícil empatizar. A esto se le suma el estilo, que resulta recargado, artificial, rimbombante, o al menos para mi entender:

Él la miró a los ojos. Aquellos ojos de praderas segadas. Ojos que le sumían en un sueño narcótico, el nudo furioso de la pasión creciendo en la boca del estómago, el pelo de ella rozándole las mejillas como los filamentos de una medusa que le inoculaba un veneno paralizante.

Página 206

Hay una línea muy delgada entre lo real y la pantomima, entre la realidad y la parodia. Es muy fina, pero aún así reconocemos cuándo un actor sobreactúa, cuando alguien no es natural, cuando suena forzado. Es complicado tratar de describir los rasgos de uno y otro pero tenemos muy claro que en un lado están los culebrones y en el otro las grandes películas de la historia del cine.

Para mí esta historia ha sido una tremenda decepción, porque pensaba que me iba a gustar mucho y ha resultado todo lo contrario. Fijaos en el cambio radical: Un millón de gotas acabó entre la lista de lo mejor que leí en 2015, y La víspera de casi todo entre las decepciones de 2017.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El planteamiento es bueno.
Contras
  • Personajes difíciles de creer por el exceso de drama.
  • La descompensación entre el principio y el final.

Namaste.