Autor, Literatura, Zusak

La ladrona de libros, Mark Zusak

La ladrona de libros es uno de esos libros que se cruzan en el camino de un lector. No sólo porque hay mucha gente que lo ha leído y lo comenta en sus espacios literarios, ni porque se haya adaptado a la gran pantalla. Por si fuera poco, me topé con un podcast de la BBC en la que hablaban de él, así que al final acabé leyéndolo.

Zusak nos acerca a la historia de Liesel Meminger, una niña que comienza a vivir con unos padres adoptivos en la Alemania de mitad del siglo XX.

Efectivamente, como os podréis imaginar, se trata de una novela con malos malísimos, con nazis y guerra por doquier. Pero es cierto que también se destacan otros temas, como la amistad o la solidaridad, además de conferirle a los libros el estatus de objeto de devoción, por una niña que sólo puede robarlos. La importancia de la palabra escrita, la fijación por mantener unos objetos prohibidos, el refugio en la lectura son muchos aspectos que aparecen y que atraerán a cualquiera que le guste la literatura.

Una de las cosas más llamativas de la novela es la narradora, ya que no es otra que la muerte, que se cruza en el camino de la protagonista en varios momentos y que aporta los saltos temporales necesarios para conferirle a la trama una tensión constante, adelantando información algunas veces, animándonos a saber más.

Bien es cierto que no deja de ser un best-seller, esto es, el estilo es sencillo y la trama es entretenida. No esperéis gran profundidad o un estilo muy característico. Pero también es de justicia admitir que es una novela honesta: aporta lo que promete, y eso es muy de agradecer. No se embarra en capítulos sin sentido (ahora mismo estoy pensando en Suzanne Collins) ni añade paja por doquier (ejem, Martin, ejem).

Es una historia triste y enternecedora, de una niña fascinada por los libros, recomendable para aquéllos que busquen intriga y que no quieran complicarse la vida leyendo libros sesudos. A mí me ha gustado, y más todavía al leerlo en un inglés plagado de palabras alemanas. Un Zusak que sabe cómo enfocar la historia, qué omitir, qué contar. No siempre es fácil.

Ahora me queda ver la adaptación del cine. Y, por supuesto, completar el reto de Isi

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los saltos temporales y la narración de la muerte animan la historia.
  • El amor por los libros que desprende.
Contras
  • Hacia la mitad del libro el ritmo decae.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Los tres violines de Ruven Preuk, Svenja Leiber

Tengo que reconocer que una de las cosas que me empujó a asistir a la presentación de Los tres violines de Ruven Preuk fue el planteamiento de la novela. La inclusión de un personaje protagonista sinestésico, esto es, que fuera capaz de ver la música no puede sino llamar la atención de cualquiera con un mínimo conocimiento musical.

Si encima añadimos que a Preuk le toca vivir en la Alemania de provincias del pasado siglo, la novela ya tiene los elementos necesarios como para hacernos sucumbir.

lostresviolinesRuven Preuk es el hijo del carretero, un muchacho normal con un agudo don para la música. Enseguida comienza a formarse como violinista, superando a cada uno de los maestros que tiene a su alrededor. Un muchacho silencioso que habla a través de las notas, que vislumbra un prometedor futuro gracias a la música.

Ruven se retira. Casi deja de hablar. Pasa horas tumbado en la cama junto al violín. Acaricia el barniz del instrumento, se acerca el dorso al oído y escucha el intestino de la madera. Eres tan liviano. Piensa cuando lo levanta, tan inocente. Y sin embargo me tiranizas. Puedes matarme, lo sabes, pero te falta corazón. Robas el mío, me robas la vida. Los dos estaremos muy solos.

Sin embargo, en el convulso siglo XX los caminos no son rectos. Ni sencillos. Lo previsible no se cumple. La guerra estalla (primero una, después otra) y la realidad difiere bastante de los deseados sueños.

Las marchas no son aconsejables para los padres de las abejas. Por eso todos ellos se quedan en el extranjero y no regresan. Ya puede uno esperar. Esperar por la patria y completamente en vano. Bien es cierto que al final llegan algunas piltrafas humanas, pero sólo en las menos habita aún su vieja alma. Las mujeres acogen esos residuos y nadie les hace preguntas.

Leiber es capaz de organizar una trama compacta, que ni decae ni se presta a la lágrima fácil, sino que reflexiona y evoca muchos temas, desde la esperanza teñida de miedo e incertidumbre de las primeras páginas, hasta la soledad más dolorosa de la mano de Marie, la hija de Ruven, en las últimas.

Aún no soy capaz de saber cómo se puede escribir a la vez de una forma calculada e inteligente pero de forma poética y metafórica, con delicadeza y de un modo muy musical. Quizá se deba a que no es demasiado común dicha combinación: o te alargas e incluyes metáforas o eres escueto y vas al grano. No sé. Lo que sí que entiendo perfectamente es lo que los editores comentaban sobre la compleja traducción, y es que Leiber junta a los sonidos con las palabras, con las sílabas. Evoca música en sus frases.

En definitiva, una novela de las que aplacan, de las que se nos clavan en el corazón, por lo real de la historia, por lo razonable de las sensaciones, por saber que este complejo momento de la historia realmente sucedió. Una historia muy intensa, con frases que uno necesita releer para poder continuar con la lectura. Una trama atrayente, como la luz de la vela, pero con la que hay que tener cuidado, porque quema y hiere.

Los tres violines de Ruven Preuk, es, sin duda alguna, una de las mejores novelas que he leído este año. Una de esas historias a las que exigen una relectura. Una preciosa historia triste que obliga al lector a respirar hondo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Alucinante estilo de la autora.
  • La capacidad de evocar muchos temas distintos más allá de la trama en sí.
Contras
  • Aplaca tanto que hay momentos en los que uno se siente desesperanzado.

Namaste.

Autor, Literatura, Salter

Todo lo que hay, James Salter

De un tiempo a esta parte he escuchado en múltiples ocasiones hablar de James Salter. De su calidad literaria como escritor que es y a la vez, de lo poco que se conoce. Así que lo apunté en la lista, le pregunté a Pedro sobre su opinión al respecto y como tampoco lo conocía compró este ejemplar que después me prestó.

todoloquehayEl libro se centra en la historia de Philip Bowman, un oficial que estuvo en las batallas navales de Okinawa, que pasó por Harvard y que con posterioridad consigue un trabajo en una editorial. Partiendo de esto, Salter narra la historia de la vida de Bowman, de lo que le va sucediendo a él y a las personas con las que se va topando, esto es, cada uno que forma parte del tejido de la vida de Bowman, presentes y pasados, personajes secundarios que se cruzan en su camino tiempo después: amistades, relaciones amorosas, situaciones en el trabajo… etc.

Narrado desde tercera persona y abundando en diversos aspectos cotidianos (como la temperatura, la decoración de las casas, detalles que uno se encuentra en el camino), Salter ofrece una estética muy cuidada, una narración organizada y bien estructurada para contar la vida de un tipo americano normal, que no destaca por ningún rasgo específico.

Sin embargo, por muchas cualidades racionales y de organización que presente el texto, lo que desde mi punto de vista le falta a este libro es alma. Ya conforme lo iba leyendo, llegados a la mitad de la novela, me daba cuenta de que cuenta la historia de una vida, de forma lineal, sin acontecimientos especialmente dramáticos o drásticos, como si se tratara de un diario en el que se carece de reflexión. La sensación con la que me he quedado es que es el típico libro que habré olvidado dentro de un año, porque no me ha trasmitido ninguna sensación, ni buena ni mala.

También me ha recordado a Davies, pero sin ese punto talentoso que tiene el canadiense para hablarnos de cualquier cosa, sin ese añadido de destino, de lo mágico…

En conclusión, la historia de una vida bien narrada pero con poca especie. Me ha llegado a aburrir por momentos, así que no os digo más.

Y vosotros, ¿habéis leído a Salter? ¿Me recomendáis otro libro? ¿Son todos así? Me quedo con la duda de conocer algo más sobre el resto de su obra, de saber qué le han visto otros lectores que yo no he encontrado en la novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Un autor inteligente que sabe organizar y estructurar la novela con un estilo depurado.
Contras
  • Realmente no hay acontecimientos que hagan variar el tono de la novela. No abunda la trama.
  • Puede resultar aburrido.

Namaste.

Autor, Literatura, Thompson

1280 almas, Jim Thompson

De toda la vida Thompson ha sido mi escritor de novela negra favorito. No, he leído a todos y cada uno de los autores, reconozco que es una opinión totalmente subjetiva y sin referencia alguna. Si realmente queréis saber más de novela negra, visitad las páginas web de Aramys y Atram, que ellos sí que saben de lo que hablan.

1280-almasEn fin, a lo que iba. Thompson me ganó cuando, en aquélla época dorada llamada adolescencia leí muchos de autores norteamericanos del Siglo XX, Chandler, Hammet, McDonald, eran algunos, pero Thompson era el jefe.

Así que cuando tanto Aramys como Atram me recomendaron 1280 almas, no lo dudé. Decidí comprarlo en cuanto tuve ocasión, y no me ha defraudado para nada.

Nick Corey es el sheriff de Potts County, población con 1280 almas. Aunque él mismo, ya en la primera página nos avisa que debería estar contento por su situación (buena paga, alojamiento incluido en un lugar privilegiado, una mujer, una amante… por algún motivo no es capaz de conciliar el sueño. Quizá sea porque se acercan las elecciones y su contrincante parece que parte de una situación aventajada, o porque quiera resolver algunos cabos sueltos que tiene en el pueblo, el caso es que su situación cambia drásticamente.

No contaré nada más de la trama para no desvelar demasiado, pero lo que nos encontramos desde la primera página es un ritmo vertiginoso de la mano de un autor que sabe muy bien cómo desarrollar la acción. Sorpresas, giros imprevistos y diálogos directos se unen a un gran personaje principal que es capaz de hacernos sonreír mientras enmarcamos las dejas y exclamamos con incredulidad.

La verdad es que necesitaba una lectura de este tipo, ágil y rápida pero no por ello descuidando la calidad del estilo o la trama. Una historia que engancha desde el principio y que viene muy bien para épocas en las que uno tiene la cabeza en otros derroteros o bien que tiene poco tiempo, ya que apenas llega a las 200 páginas y no hay forma de dejarlo de lado hasta que se termina.

Me quedo con las ganas de mostraros alguno de los fragmentos que anoté. Lo apunté en algún papel que no he sido capaz de encontrar.

En cualquier caso, no puedo sino recomendar este libro. Thompson no defrauda.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Nick Corey, gran protagonista donde los haya.

  • Los diálogos.

Contras

  • ODIO el rendondelito amarillo con el precio. Cuando es una pegatina, malo, porque siempre deja marca. Pero que venga en la propia portada, peor.

Namaste.

Asturias, Autor

El señor presidente, Miguel Ángel Asturias

En 2014 se celebran los 40 años de la muerte de Miguel Ángel Asturias, autor guatemalteco y Nobel de Literatura.

el-señor-presidentePrecisamente este autor figura como uno de los autores obligatorios a la hora de afrontar la literatura hispanoamericana. Junto con Gabo, Vargas Llosa o Rulfo, figura Asturias, y una de sus novelas más representativas es ésta.

Lo primero que sorprende cuando empezamos a leer es el exagerado lirismo que aparece en cada una de las descripciones y acciones que ocurren en el Portal del Señor, la zona a la que nos traslada Asturias. Un lugar en el que conviven  y se refugian los mendigos de la ciudad. Sin embargo y a pesar de su tranquilidad y aparente quietud, van a ver alterado su futuro de forma drástica.

Como muestra, un botón. Os dejo los dos primeros párrafos de la novela:

… ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración maldoblestar de a luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre! ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre, Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre… alumbre…, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra, alumbre!

Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola.

Esto es solo el comienzo. Y es que tras 30 páginas de esta guisa, el autor tiene mucho más que ofrecernos, de ahí que la trama vaya por otros derroteros, en este caso, los verdaderos protagonistas de la historia, los que mueven los hilos en la dictadura de Estrada Cabrera. En este momento, el lirismo se relaja, y se ahonda en el dolor de unos y otros, de los buenos (la absolutamente terrorífica historia de Felina) o la de Cara de Ángel, víctima y verdugo.

Abusos, violencia y tortura son algunos de los ingredientes que nos podemos encontrar. Sicarios y conspiradores, pobres y ricos, víctimas de un sistema que les oprime. El autor no necesita más, así que en este caso abandona el lirismo para embaucarnos con una prosa llena de realismo. Los hechos hablan por sí solos.

Ahora bien, ¿realismo mágico? No a mi entender. Es cierto que existen pasajes oníricos, pero no son del tipo del universo de Macondo, sino de espejismos, de sueños irrealizables, del deseo de cambiar una realidad abyecta.

Justamente por eso me ha recordado más a Zola que a García Márquez. Un Zola latino, un Zola que habla de dolor, opresión, tortura y barbarie, de personajes condenados a la muerte, con un destino de progresivo dolor y soledad, marionetas de un dictador que rige sus vidas, de una organización gubernamental que apisona a cualquiera que se ponga por delante.

Uno de esos libros que aplacan, que deprimen, que te invitan a leer y que sin embargo, es tan duro que no quieres leer. Determinados pasajes quedarán en la pupila durante mucho tiempo.

Y sí, me he acordado de Los miserables. De Fantine. Porque la realidad de Felina es mucho más brutal, más cercana, más real. Uf.

En conclusión, una novela que recomiendo, pero que hay que leer con cuidado. Se corre el riesgo de cansarse del lirismo del autor, aunque bien es cierto que si hubiera sido todo como el inicio la novela se me habría hecho cuesta arriba. Una historia brutal para leer cuando se tenga la mente puesta al 100% en ella. Si estáis en esa situación, no dejéis de leerla porque os sorprenderá.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El lirismo del estilo del autor. Una prosa única.

  • La evolución de los personajes. Los pasajes que se quedan en nuestra retina lectora.

Contras

  • El lirismo del estilo del autor.

  • Hay que leerlo pausadamente. Corremos el riesgo de cansarnos.

Namaste.

Autor, Literatura, Márai

La herencia de Eszter, Sandor Márai

De vez en cuando un libro se cruza en el camino de nuestro sendero literario, esto es, de los libros que tenemos pensado leer a continuación. Eso es precisamente lo que me ocurrió con esta novela que os traigo hoy. Fue mi madre la que la tomó prestada de la biblioteca, pero desde hace mucho tiempo quería leer algo de Márai, y decidí que ese sería el momento, animada por la escasa longitud de la novela.

La-herencia-de-EszterEszter es una solterona que viene en una casa junto con un pariente de más edad. De repente, el amor de su juventud, Lajos, regresa a su vida.

¿Y quién es ese tal Lajos? Pues un canalla, un impresentable que miente, roba y siempre se sale con la suya. Un embaucador que se beneficia del esfuerzo de los demás. Una sanguijuela sin escrúpulos. Un tipo que regresa veinte años después para terminar lo que empezó: conseguir lo único que le queda a Estzer. Su casa.

Llegados a este punto, podéis gruñir, podéis quejaros, podéis mascullar. En mi caso, apretar la mandíbula y susurrar No. No me digas que lo consigue… ¡No! ¡No puede ser! El final no os lo voy a contar, pero sí que os desvelaré que he odiado a Lajos desde el primer momento en el que se le menta, y que he querido sacudir a Eszter desde el principio.

El tiempo lo quema todo en nosotros, todas las mentiras. Lo que queda es la realidad.

Con un estilo muy depurado, Márai nos presenta personajes antagónicos unidos por un pasado común, pero además por un amor no consumado que les sigue uniendo décadas después. El autor consigue mezclar la elegancia con la realidad a través de los ojos de Estzer, la narradora y protagonista de la historia. Un personaje enamorado de Lajos durante todo este tiempo, a pesar de cada una de las maldades que ha recibido de él. Una mujer desencantada pero que le sigue la corriente, que se presta a seguir jugando a su juego.

Y eso es precisamente lo que no he podido aguantar. Sé que Márai nos plantea precisamente esa incongruencia, esa duda víctima-verdugo. Pero es que no puedo. No me pongo en la situación de Eszter, no puedo asumir que alguien se deje engañar por muchos sentimientos que tenga. No me gustan los personajes tan extremos porque me parecen irreales, entiendo que a uno le engañen, la primera vez, pero más de eso me parece mentira.

Sin embargo, lo que más me desagrada es esa sensación de apatía, de indiferencia, que surge de cada uno de los poros de la protagonista. Le da igual, asume su destino, deja todo en manos de una persona que busca su propio beneficio. Se deja llevar, olvidando que ella misma es responsable de su propia vida. La resignación es algo que no entiendo. Y como no lo entiendo me cabreo.

En la vida nada llega a tiempo […]. Sin embargo, un día nos damos cuenta de que todo ha ocurrido determinado por un orden perfecto […]

El amor, la resignación y el destino son tres de los temas que os podéis encontrar en esta novela. Todo con un estilo muy limpio, sencillo pero claro, elegante y racional y a la vez muy sentimental.

No lo he podido disfrutar por los protagonistas, no me convence el planteamiento. No puedo meterme en una historia que no me estoy creyendo, con personajes que parecen tan exagerados que no son reales… ¿no os ocurre a vosotros? Si no conecto con los personajes la historia jamás podrá encantarme. No pido que me encanten, que me caigan bien (no hay más que ver a Ignatus Reilly), pero han de resultar reales, humanos. ¡No absurdos y resignados!

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
Contras
  • Lajos. Eszter. La inconsistencia de la resignación de ella.

Namaste.

Autor, Berges

La línea invisible del horizonte, Joaquín Berges

Tras Vive como puedas y Un estado del malestar, el autor maño regresa con La línea invisible del horizonte.

La-línea-invisible-del-horizonteEn esta ocasión, Berges nos presenta a Javier, un neurólogo madrileño que atropella un animal en una carretera cercana al Pirineo. Desde ese momento entablará relación con los habitantes del pueblo cercano que le acogen, le cuidan y le obligan a seguir día a día con una nueva rutina.

Los ingredientes son, por tanto, los mismos que en sus otras novelas: personajes centrales perdidos y desorientados que cambian su zona de confort por una nueva realidad a la que no saben muy bien cómo aceptar. Hombres que dudan, del amor y de la vida, de la seguridad con la que vivían y que desaparece de repente, ya sea por una decisión radical (como Un estado de malestar, en el que el protagonista rompe con su pasado) o bien por un accidente, como punto de inflexión de una rutina que se ha roto.

Una nueva vida que se representa a través de un nuevo entorno, un nuevo amor, nuevas amistades, y lo que es más importante: nuevos valores. Ver la realidad con otros principios, dando importancia a aquéllas cosas que no la tenían.

Sin embargo, hay algo que ha desaparecido o bien que yo no he sabido ver, y es ese cinismo que se respiraba en sus otras novelas, la sátira y el humor, el modo de hilar lo duro de la situación con algunos diálogos absurdos que desequilibraban la historia y mantenían al lector unido a la trama no sólo por la tristeza y la soledad sino también por la risa contenida, por el reflejo propio.

Disfruté mucho con Vive como puedas, y aún más con Un estado del malestar. Pero con La línea invisible del horizonte no me ha pasado lo mismo. Quizá porque las situaciones me han parecido más forzadas, quizá porque los personajes me recordaban a los de sus otras novelas pero más edulcorados, como si les faltara empaque o fuerza, como si fueran un reflejo de aquéllos pero no acabaran de ser más que eso: una imagen y no un personaje nuevo.

Reconozco también que aunque el planteamiento me gustaba el hecho de que se desarrollara en un entorno rural le ha quitado puntos. Puede ser que me haya parecido más irreal o simplemente me haya aburrido más cuando describía el nuevo pueblo (dado que el antiguo quedó anegado por un embalse). No lo sé. Pero mi atención decrecía conforme iba pasando las páginas, quería que me gustara pero no me ha llegado.

Y es una pena, porque me gusta Berges. Me gustan sus novelas, su visión que tiene para contar historias de perdedores, de aparentes triunfadores anegados por su propio éxito, el estilo socarrón e inteligente que despliega para contar lo cotidiano pero siempre bañado de un punto de vista filosófico.

Además, qué queréis que os diga, Berges me cae bien. Así que esperaré a su siguiente libro para comprobar que tiene mucho que ofrecernos, aunque esperaba más con esta novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ingenio y el estilo del autor.
Contras
  • La historia no atrae tanto como en sus otras novelas.
  • Esperaba más.

Namaste.

Literatura

La apatía lectora y Olvidado Rey Gudú

Durante el pasado verano he sufrido de apatía lectora. Esa sensación de aburrimiento, de empezar a leer un libro y enseguida dejarlo, de preferir hacer cualquier otra cosa antes que leer. Ver el libro encima de la mesa y preferir poner la televisión. Que vayan pasando los días sin leer, y no porque no tuviera tiempo sino porque no tenía ganas. En otras ocasiones podría pensar que no me apetecía leer en abstracto. Probablemente eso habría pensado hace años. Pero cuando te conviertes en lector, cuando lees igual que comes, cuando cada día dedicas un tiempo a continuar con la lectura, no se piensa lo mismo. Hay otra causa: quieres leer pero no ESO.

¿Soy yo? ¿Será el verano?, llegamos a preguntarnos. No. Es el libro. Ese ladrillo. ¿Cómo se me ha pasado la fiebre lectora de golpe? ¿A mí? No. Es ese libro. Ese tocho infumable que no hay quien se lo lea. La solución es bien sencilla: dejarlo. Abandonarlo. Dejar de amargarse por no disfrutar con un libro independientemente del nombre del autor que aparezca en la portada. Y del título.

En mi caso el título era Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Un libro anotado en mi lista de 50 libros. El tipo de libro que buscando en Goodreads su valoración se divide en dos tipos de calificaciones: 5 estrellas o una. Los que lo consideran maravilloso e indispensable y los que lo ponen a caldo.

¿Cómo se justifica tanta diferencia? Buena pregunta.

De un lado, los que lo valoran con 5 estrellas destacan el estilo de la autora, la magnificencia de la obra y cito textualmente: “Olvidado Rey Gudú es como un cuento de niños muy largo (tiene casi 900 páginas), pero destinado a adultos».  Bueno, digamos que si leo esa frase antes de empezar a leerlo ni siquiera lo habría tomado prestado.

Por contrario, los que le otorgan la mínima puntuación destacan su lentitud, su pesadez, el aburrimiento de leer una novela de 900 páginas en la que apenas ocurre nada.

En mi opinión, Olvidado Rey Gudú es un ladrillo que incluye una historia simple, llana y cronológica, de un reinado, de padres e hijos en una tierra determinada. Una profusión de personajes que se presentan en proporción de adjetivos de 1 a 5. Plagada de un estilo barroco. Pero no barroco en el sentido del lirismo, de las metáforas, sino barroco en plan churrigueresco: ostentoso, exagerado, hortera. Imaginaos la historia de los Reyes Godos narrada con la mayor cantidad de adjetivos que podamos sacar de un diccionario. No es historia. No es poesía. Es competición, como si la autora pretendiera demostrar una inteligencia calculada, desprovista de sutileza y elegancia, de equilibro. Todo aquí es exagerado.

Es exagerado el número de páginas, el número de personajes, el número de adjetivos. Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto, no me ha generado empatía, quizá porque no hay análisis, no se profundiza, simplemente se expone, como en los libros de texto. Hechos y obras. Y adjetivos, claro.

Tras 400 páginas mi apatía aumentaba y el libro me miraba con una preocupante sonrisa sardónica. Te he ganado, parecía que me decía. Soy un libro premiado y alabado y te rindes.

El día que cumplía el plazo para devolverlo a la biblioteca fue cuando me decidí. Lo voy a dejar. Lo voy a devolver y jamás lo volveré a coger, me dije, aliviada.

Abandonar el libro y perder la apatía fue todo uno. Volver a leer 100 páginas en un día, desear llegar a casa para continuar con la novela de turno, ya me entendéis.

Aquéllo que pensaba perdido, ese fervor lector, regresó de improviso y gracias a otro libro. Pero eso mejor os lo cuento en la siguiente entrada.

Namaste.

Autor, Leyshon, Literatura

Del color de la leche, Nell Leyshon

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega.

Del-color-de-la-leche-selloQuiere contarnos su historia. Y por dónde empezar sino por el principio. El principio en el que se dedicaba a ordeñar vacas, dar de comer a los cerdos, limpiar mierda y cosechar. La casa que comparte con su familia y su abuelo, que huele a manzanas.

¿Qué podrá contarnos una simple granjera británica? Poco, creía yo. Pero como todo lo desconocido, como todo lo inexplorado, nos sorprende. No sólo por el modo de contar su historia, o por describirnos cómo es ella, Mary, aguda y perspicaz, mordaz e inteligente.

Cuando Pedro me prestó este libro y me lo recomendó encarecidamente, pasé la información al cajón del ya veremos. Pero no me hizo falta más que leer la primera página de la novela para darme cuenta de que Del color de la leche no era como las demás. No es una de esas novelas que olvides nada más terminar, es una historia enternecedora sobre la vida de Mary. Escrita de una forma distinta, que se cuela con su cotidiana tragedia. Una de esas novelas que se acaban bebiendo. Se empieza a sorbos pero cuando te das cuenta ya te has bebido la mitad. Y de ahí a terminarla no hay más que dos tragos. Porque desde la primera línea, nos sacude.

éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas.

y cada hoja tiene venas que la recorren.

y la corteza de cada árbol tiene grietas.

no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. y griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mí misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tú querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio.

Quería conocer su historia, quería saber cómo y por qué, Mary, la de la pierna mala, Mary, la que aprende rayas negras con las que formar palabras. La fuerza de una narradora, la primera y principal, es la que consigue dar ese empaque a la novela. El estilo campestre, burdo y sincero, pero también clarividente de una muchacha sencilla. Lo importante aquí es el personaje de Mary, su carácter, su tragedia y su realidad. Leyshon aplaca a los demás secundarios porque no los necesita, creando una historia lineal, clara y sin demasiadas descripciones ni diálogos.

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega. Y, al igual que ella misma, os invito a que conozcáis su historia, lo que sucedió realmente en un pueblo de la campiña británica de 1830.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Mary. Su forma de contarnos la historia.
  • Impoluta edición de Sexto Piso.
Contras
  • El final no es redondo. La sensación es que se detiene demasiado en lo trágico.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Presentación de “Los tres violines de Ruven Preuk” de Svenja Leiber.

Ayer, 23 de septiembre se presentó en Madrid la novela de la alemana Svenja Lieber, Los tres violines de Ruven Preuk.

La editorial Malpaso citó a varios blogueros para asistir a la presentación coincidiendo con la primera visita de la autora alemana a España. Unos pocos afortunados que acudimos al Hotel NH Zurbano.

Con puntualidad suiza, comenzó la presentación, a cargo de Malcolm Otero, Director Editorial de Malpaso, posteriormente tomó la palabra una tímida Svenja Leiber, que nos explicó someramente algo de la historia de Los tres violines de Ruven Preuk.

presentacion-Svenja-sello2.2
Malcolm Otero y Svenja Leiber en la presentación

Una novela que tiene dos puntos principales: la historia alemana, de un lado, y el amor por las artes de otro. Lo primero, entroncado a través del devenir de la Alemania del siglo XX. Lo segundo, por la peculiaridad del personaje principal: es sinestésico. Vamos, que puede ver la música. Curioso, ¿verdad?

Todo ello plagado de referencias culturales: desde Virgilio hasta Munch, desde Bach hasta el paisaje del norte de Alemania. Y música, mucha música.

LosTresViolines_portadaSe agradece que tanto Otero como Leiber nos dieran las pinceladas generales, dejando los detalles para la posterior lectura. Creo yo que le quita algo de magia que en una presentación desgranen cada uno de los aspectos más significativos de la historia.

Lo cierto es que todos los presentes salimos con esa curiosidad de leer Los tres violines de Ruven Preuk, de conocer el tono irónico y a la vez triste al que se refirió Otero, de comprender algo más la historia de un sinestésico en un país convulso y, por supuesto de saber cuál de los tres violines era más antiguo.

Pero de momento tendremos que esperar. Porque en la propia presentación se coló un invitado inesperado: Vonnegut y su Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, que acabó por error en la presentación en lugar del libro de Leiber.

Desde aquí gracias a la Editorial Malpaso y a Renzo, organizadores del evento, por invitarme. Y no me olvido de mencionar a Teresa, de Leyendo en el bus, con la que mantuve una breve conversación (cómo no) sobre libros.

Namaste.