Autor, Literatura, Modiano

Dora Bruder, Patrick Modiano

Desde que leí En el café de la juventud perdida alguien (siento no recordar quién fue) recomendó este título de Modiano.

Sin más, y anotado en mi cuaderno, un día decidí comprarlo. La verdad es que pensándolo no me echó para atrás el precio, quizá algo elevado para una novelita de apenas 125 páginas que comienza como sigue:

Hace ocho años, en un viejo ejemplar del Paris-Soir, con fecha del 31 de diciembre de 1941, me llamó la atención una sección “De ayer a hoy”, en la página tres. Leí:

PARÍS
Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 m, rostro ovalado, ojos gris-marrón, abrigo sport gris, pullover burdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París.

Dora_bruder_sello1941. París ocupada. Dora desaparece del mapa tras escaparse de su colegio de monjas. Nueve meses más tarde, la muchacha aparece en la lista de deportados a Auschwitz.

Aunque con este planteamiento podría parecer otra novela del Holocausto, Dora Bruder es más bien el estudio de una desaparición, puesto que el propio Modiano acude a los documentos oficiales con objeto de seguir la pista a la muchacha, teorizando sobre su paradero y sobre sus sensaciones.

Lleva tiempo conseguir que salga a la luz lo que ha sido borrado. Quedan pistas en los registros pero se ignora dónde están escondidos y qué guardianes los vigilan y si querrán enseñárnoslos.

Pero el francés no se queda ahí, dado que paralelamente recuerda los lugares donde estuvo su padre, rememora los barrios de París y reflexiona sobre los sentimientos y sensaciones de todos los protagonistas.

Recuerdo que la primera vez que lo vi experimenté el vacío que se siente ante lo que ha sido destruido, arrasado. No sabía aún de la existencia de Dora Bruder. Tal vez -estoy seguro- ella se había paseado por allí, en esa zona que me hace rememorar citas de amor secretas, grises felicidades perdidas. Aún flotaban en el lugar recuerdos campestres.

Es precisamente este aspecto el que hace interesante la historia: esa capacidad humana de teorizar, de hacer hipótesis, de rememorar qué pudo pensar Dora, adónde iría o los miedos que tendría. Los paralelismos con la vida de su padre, dónde podría haber coincidido con ella, qué estaba haciendo esos días, y al mismo tiempo esa conexión entre Modiano, buscador incansable, y la desaparecida, a través de los documentos fríos de la Policía o de la nota dejada por sus padres en un periódico. Autor y narrador se confunden, jugando al despiste, consiguiendo que el lector se sienta aún más atrapado y haga suya esa búsqueda, asuma las teorías como propias y refleje en el presente una situación pasada: el ayer a través de los ojos del presente. El ayer interpretado libremente por el hoy.

Al mismo tiempo, y como en todas las novelas de Modiano, se aprecia la melancolía del entorno, las situaciones trágicas y solitarias de los personajes y el sentimiento vagabundo del narrador. Podría parecer que tratándose de un tema como el Holocausto lo tiene más fácil. Sin embargo, el narrador no entra en consideraciones ni valoraciones. Lo trágico no está en el fin, sino en el camino, en esa desaparición de la muchacha, en la soledad de la adolescente que sale de un colegio para enfrentarse al cruel mundo que espera.

Una historia concentrada y profunda en apenas 125 páginas. En palabras de Adolfo García Ortega, el prologista, la mejor novela de Modiano.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
  • Pasado y presente se mezclan. Lo trágico y melancólico.
Contras
  • El precio. Por mucho Seix Barral que sea 18 euros me parece demasiado.

Namaste.

Autor, Dostoievski, Literatura

El idiota, Fiódor Dostoievski

Tras leer Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov (esto es, hundida hasta la médula en el universo de Dostoievski) una no puede sino quedarse con ganas de más. De ahí que, junto con Bartleby, compañero infatigable de lecturas y recomendaciones y autor además de un magnífico libro de relatos llamado El rayo que nos parta, decidimos seleccionar una de sus novelas para leerla conjuntamente. La duda se mantuvo entre El jugador (200 páginas) y El idiota (800). Ganó la segunda. Quizá por su longitud, quizá por la curiosidad de Jesús, o quizá porque Pedro ya me había alabado en demasía este título.

El-idiota-marcaManos a la obra pues. Escogimos la edición Debolsillo. Qué queréis que os diga, me ganaron desde que compré La piedra lunar de Wilkie Collins y me gusta ver sus cantos marrones en mis estanterías.

Comenzamos a leer escollando la primera dificultad: la abundancia de nombres, sobrenombres y apodos rusos que aparecen en las primeras páginas. Secundarios que se relacionan con los que ya son mencionados, apodos que no se parecen al nombre original, profesiones de unos y otros. Nada nuevo, vamos. Personalmente me ayudó mucho un pequeño esquema con los principales.

El príncipe Mishkin es nuestro protagonista, un noble que regresa a San Petersburgo tras haber pasado muchos años en Suiza. Un rico heredero que quiere contactar con una familiar que reside en la capital de Rusia. Un pobre ignorante que no sabe lo que se la que se le viene encima. Mishkin, el arquetipo de la bondad y la amabilidad, el rico heredero que conoce a pocas personas. Un tonto.

¿Qué más podía desear? Un aristócrata, millonario, idiota: todo junto, un marido como ese no se encuentra ni con candil, ni hecho de encargo…

Y es que desde el primer momento cada uno de los personajes quiere al príncipe Mishkin con ellos, ya sea para conseguir un título por medio del matrimonio, para conseguir algo de dinero o para ganar estatus social. Una maraña de intereses rodean a un inocente que se deja llevar por los acontecimientos.

Precisamente en El idiota cabe de todo: desde reflexiones sobre la muerte y la compasión hasta el amor a primera vista, la envidia o la rabia. Una novela compleja, con personajes muy definidos, pero en la que destaca uno: su protagonista. Un personaje claro y meridiano, bueno en demasía pero no por ello irreal, presionado por una sociedad, por un juego en el que no sabe que está metido. Y claro, un triángulo amoroso, una mujer de la que enamorarse a primera vista, otra de la que enamorarse de a poco. Un competidor.

Me ha sorprendido, si lo comparo con las otras dos obras del autor, lo social de esta novela. Esto es, el análisis de la sociedad decadente rusa,  saber que se encuentran en un mundo que llama a su fin, la importancia de las apariencias, es decir, muchos de los aspectos que encontramos en Jane Austen. No he podido evitar imaginarme una conversación entre el príncipe y nuestra querida Catherine.

Pero además, la sensación de que se trata una novela mucho más personal que las otras, que el autor se dejó algo de sí en ella, como si al leer página tras página abandonara algo de la racionalidad y la filosofía que le caracteriza y pasara a algo más íntimo, más humano. No sé si me explico, pero en ocasiones me parecía que añadía capítulos porque quería que estuvieran allí, no como en Crimen y castigo, donde todo parece medido y valorado, donde el ritmo está más estudiado.

Precisamente por eso se me ha hecho lento en algunas partes, me he atascado un poco en ocasiones. Otras fluía mucho más. Pero, en definitiva, leer a un grande es una delicia. Aunque eso sí, si nunca le habéis leído, comenzad por Crimen y castigo.

Un muerto no suele tener edad, ya sabe usted.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Los hermanos Karamazov, Dostoievski.

Pros

  • El personaje del príncipe.

  • Sorprendente final.

Contras

  • Hay partes que se haces algo pesadas y repetitivas.

  • El análisis de los personajes no es tan profundo como en otras de sus obras.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (32)

Ha pasado ya mucho tiempo desde el último IMM. Sin embargo, y debido a que he sido una buena chica y me abstengo de comprar libros, os traigo el siguiente lote de libros que acaban de llegar a mi estantería:

IMM 32

¿Qué me quieres, amor?, Manuel Rivas. Adquisición gratuita debido al expurgo de una de las bibliotecas que frecuento (sí, qué pasa, frecuento más de una). Junto con el libro de Lobo Antunes me llamaron la atención lo suficiente como para llevármelos a casa. Es cierto que uno de los relatos que se incluyen en esta obra, La lengua de las mariposas, ya lo conozco. Supongo que muchos de vosotros también habréis visto en más de una ocasión la película homónima.

Del color de la leche, Nell Leyshon. Préstamo y descubrimiento de las manos de Pedro. Un libro del que sabía poco, que me acerqué con desconfianza… y no digo más. En breve la reseña.

La línea invisible del horizonte, Joaquín Berges. El último libro del escritor zaragozano. Gracias a Tusquets.

No entres tan deprisa…, António Lobo Antunes. Creo que fue en el Café Literario donde leí por primera vez el nombre de este autor. Lo vi en el montón del expurgo y se vino para casa.

Todo lo que hay, James Salter. Cómo son las cosas. Salter es uno de esos autores que he oído recomendar mil veces. Comentándolo con Pedro, fue él quien decidió comprar uno de sus títulos para probar. Después me lo prestó. Creo que voy a tener que pasarle mi lista de pendientes para ver si me va resolviendo la jugada.

Charles Dickens, Claire Tomalin. Ganado en el sorteo de Cargada de libros. La suerte me sonríe y pude hacerme con este título tan apetitoso de la que se considera la mejor biografía del británico. ¡Gracias Laura!

Esto es todo por el momento. Ojalá mantenga mi propósito de no adquirir más libros pero vistas las novedades de septiembre no puedo asegurar nada (un nuevo Marías, un nuevo Cărtărescu…).

Mientras tanto, disfrutad de vuestras lecturas, que ya huelen a otoño. ¿O son mis ganas?

Namaste.

Autor, Literatura, Van Rysselberghe

Hace cuarenta años, Maria van Rysselberghe

Hace-cuarenta-anos-marca-rojaErrata naturae es una de esas editoriales pequeñas que se caracteriza por no dejarnos indiferentes al traernos pequeños libros que narran grandes historias. Hace cuarenta años es uno de ellos. Una historia de amor imposible entre dos personas casadas, y el perfecto reflejo de una relación mostrada a través de un estilo puramente poético, donde se transmite cada unas de las miradas y de los sentimientos, de las dudas y las incertidumbres.

A pesar de que la información de los personajes es escasa, la autora consigue que empaticemos con los dos personajes protagonistas. Así, y con un fuerte olor al Mar del Norte en el que transcurre la historia, conocemos una relación que se adorna con multitud de frases de Flaubert, que destila una melancolía a priori impropia de una historia de amor pero que le aporta el complemento perfecto para cerrar una historia que resulta triste y bonita a la vez.

Tu imagen siempre llega como una ligera niebla.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La poética forma de describir la historia. Las citas de Flaubert.

Contras

  • Os recomiendo que no leáis la sinopsis. Creo que cuenta demasiado.

Namaste.

Autor, Echenoz, Literatura

14, Jean Echenoz

El 28 de julio de 1914, hace hoy 100 años, comenzaba la Gran Guerra. El conflicto bélico que marcaría un antes y un después en la historia del siglo XX. Un evento, al que, pasados las décadas eclipsaría la Segunda Guerra Mundial, el bárbaro epílogo de un enfrentamiento que había comenzado mucho antes.

14-marca-aguaPrecisamente con ese objetivo, el de conocer y leer algo más de la Primera Guerra Mundial, me apunté al reto de Eva, como acicate para leer el inmenso tocho que es La caída de los gigantes, de Ken Follett. Sin embargo, quiso el destino que Pedro me prestara 14, de Jean Echenoz, así que decidí leerlo de inmediato.

14 es un relato muy breve de la Primera Guerra Mundial. No esperéis grandes párrafos y descripciones, porque más bien es una historia de pinceladas, de detalles y de silencios, en el que Echenoz narra poco del conflicto y mucho de sus consecuencias. Los diálogos desaparecen, pero por ello la historia no pierde empaque, más bien al contrario. Es uno de esos libros en los que más que ver, uno huele, y más que escuchar uno siente.

Para ello el autor escoge a cuatros amigos franceses. Cuatro jóvenes que marchan al frente en un conflicto que esperan no dure más de un mes. El entusiasmo por lo desconocido, la ilusión por convertirse en héroe dan paso a otros sentimientos más mundanos. Al mismo tiempo el autor narra la ausencia y soledad del que se queda atrás, el silencio errático de una ciudad que intenta continuar temiéndose lo peor.

14 es un relato esquelético hecho adrede. ¿Para qué apabullar con detalles? ¿Para qué describir la inmundicia, el dolor y la muerte? ¿Qué sentido tiene acumular adjetivos para describir una guerra? Para Echenoz, no merece la pena. Sería repetirse, ahondar en lo que ya sabemos. Sin embargo, lo que sí puede hacer es contarnos las consecuencias en las personas, en las sociedades, hablar del vacío y de la inercia, comprimir todas esas sensaciones en una historia de menos de cien páginas pero que cala como una de 500. Echenoz es un francés inteligente, uno de esos que sabe que el lector conoce mucho, quizá demasiado. Porque ha visto documentales y películas, ha leído libros y novelas gráficas. Sabe de la brutalidad en una guerra. Así que mejor escoger otra estrategia: la de la psicología y las sensaciones. El miedo del superviviente al desconocer si el familiar va a volver, su realidad al no encontrar qué comer. La inercia del soldado que aguanta lo que le echen, esperando a volver a casa lo antes posible. La duda del futuro y la incertidumbre del presente.

Si Patrick Modiano escribiera libros de guerra, le podría haber salido perfectamente este. Pero para eso ya está Jean Echenoz.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El efectivo estilo del autor: con unas pocas frases nos mete en situación.

Contras

  • Puede resultar demasiado superficial en el sentido que no profundiza en las tramas de la historia.

Namaste.

Autor, Literatura, Vasconcelos

Vamos a calentar el sol, José Mauro de Vascondelos

Vamos a calentar el sol es el título de la novela de José Mauro de Vasconcelos, al que posiblemente recordaréis por otro de sus libros: Mi planta de naranja lima.

Vamos-a-calentar-el-SolDe nuevo nos encontramos con Zezé, el niño brasileño que quería ser poeta pero que a la vez llevaba el diablo en el cuerpo. La trama se centra en las situaciones que le ocurren cuando se muda a otra ciudad, alejado del ambiente en el que ha pasado su niñez. Y es que su familia ha decidido que, con objeto de obtener una mejor educación, viva con una familia que pueda costearlo, lejos de su ciudad natal y de su entorno conocido.

Además del cambio de ambiente, han pasado unos cuantos años, por lo que nuestro protagonista se encuentra a medio cambio entre la niñez y la edad adulta. Aunque desde el inicio del libro vemos acciones típicamente infantiles, como las aventuras que le ocurren en la escuela o los encontronazos con su familia de acogida, conforme vamos pasando las páginas apreciamos sutiles diferencias sobre la visión que tiene del mundo que le rodea.

Lo fundamental es que Zezé ya no es el mismo. Si Mi planta de naranja lima se centra en su niñez y en su presente, Vamos a calentar el sol incluye otros temas: el miedo, la soledad o el amor, pasando por la incertidumbre y la amistad.

Sin duda, uno de los temas a destacar es el paso de la vida imaginativa e ilusoria que rodea al personaje principal. A través de amigos imaginarios, Zezé proyecta sus miedos y carencias, sus dudas y sus temores. Al final de la evolución en el libro tendrá que abandonar su seguro mundo infantil para abrirse paso a un desconocido lugar en el que tendrá que desenvolversepor sí solo.

Otros dos temas a destacar son la amistad y el amor, que aparecen fundamentalmente al final de la novela, justo cuando nos encontramos el siguiente fragmento:

Guardamos silencio un instante y yo no sabía si el “noviazgo” de los otros sería diferente al nuestro, si hablarían de otras cosas. Sólo sé que yo me sentía el hombre más feliz del mundo junto a Dolores. Eso debía de ser la felicidad: charlar de tonterías agradables.

Más complejo y tierno desde otro punto de vista, aparecen otras sensaciones, como la nostalgia y el recuerdo de aquéllos momentos por los que todos hemos pasado:

Es el tiempo, o nosotros mismos, porque el tiempo no existe, somos nosotros los que pasamos y, como pasamos, ha llegado la hora de partir.

En definitiva, un libro muy entretenido, que nos traslada a épocas en las que todo era nuevo y excitante, momentos en los que un verano era una eternidad, en la que todo parecía para siempre. A la vez, se trata de una historia que invita a la reflexión de esas ideas que nos parecen absurdas, pero que, como aparece en la cita del final del libro de Jean-Jacques Rousseau:

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.

Uno de esos libros que, cosas de las coincidencias, asociaré con la música. Exactamente con las notas del Para Elisa de Beethoven que sonaba mientras estaba leyendo las últimas líneas.

Namaste.

Literatura

Bienvenido julio o algunas de mis lecturas veraniegas

Llegada esta época siempre me planteo los libros que quiero leer en verano. No es que en la época estival lea algo demasiado diferente que en invierno, ni que disponga de mucho más tiempo para leer, pero parece que es una tradición siempre que se acababan los exámenes, determinar cuáles iban a ser las próximas lecturas. Así que siguiendo la tradición, os dejo por aquí cinco libros que quiero leer. Sólo cinco. Los que no quiero dejar de leer.

  • Las bellas extranjeras, Mircea Cărtărescu. Lleva en la estantería bastante tiempo y llega el momento de leerlo. Tengo que admitir que lo he dejado estar porque quería disfrutarlo al máximo. Ya sabéis que me encanta este autor, así que lo he dejado para un momento en el que pueda dedicarle todo mi tiempo. Ha llegado el momento y lo leeré en cuanto acabe con un par con los que estoy a medias.
  • Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute. La reciente muerte de la autora me ha recordado la deuda pendiente que tengo con ella, dado que aunque este libro lleva muchísimo tiempo en mi lista de pendientes, siempre me echa para atrás el tamaño del librito (que pasa de las mil páginas). En el Café Literario hemos organizado una lectura conjunta y no podía evitar animarme por fin a leerlo. Empezamos a mediados de mes, así que si os animáis, estaremos encantados de compartir opiniones.
  •  El señor Presidente, Miguel Ángel Asturias. En 2014 se celebran 40 años de la muerte del autor, por ese motivo me propuse leerlo. Buen homenaje para uno de esos libros que se incluyen siempre en los más recomendados de la literatura hispanoamericana. Ya era hora de que me pusiera con el guatemalteco.
  • La señora Dalloway, Virginia Woolf. Desde que leí la novela gráfica de Virginia Woolf, sentía que ya me tocaba adentrarme en el universo de la británica, así que he decidido que sea este verano. Tengo una versión en inglés que he de leer pero ya.
  • Las uvas de la ira, John Steinbeck. En su día me gustó mucho De ratones y hombres, así que espero que esta novela, que describen como bastante ardua, la disfrute tanto como aquélla y me dé tiempo a leerla este verano. No sé por qué tengo muchos prejuicios con ella, creo que me va a costar bastante… pero bueno, veremos a ver.

Y vosotros, ¿sabéis ya qué vais a leer este verano? ¿Dejáis para esta época libros más ligeritos o por el contrario os animáis con libros más densos?

Namaste.

Autor, Literatura

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin

Este es uno de esos libros que te entran por los ojos. Por la portada, por la abundancia de reseñas y opiniones positivas, como la de Devoradora de Libros. Hasta que, a decir verdad me topé con la de Mientrasleo, a la que no le acabó de convencer. Y entonces me entró la duda, la curiosidad de conocer qué me parecería a mí. Porque es cierto que se trata de una historia de amor, y que no soy demasiado seguidora de la temática amorosa, pero sin embargo necesitaba saber qué se escondía detrás de estas páginas. Aquí os traigo la reseña.

Melisande-marca-agua2¡Melisande! ¿Qué son los sueños? Tiene por título el nombre de un poema de Heinrich Heine que comienza como sigue:

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?
¿Qué es la muerte? Algo en vano.
La verdad solo pertenece al amor,
y, siempre bella, yo te amo.

El narrador de la historia es Hoo, uno de los tres personajes principales que va recordando el pasado de forma fragmentada y sin cronología, en ocasiones contándoselo por carta a Mellie y en otras rememorándolo para sus adentros. El tercero que cierra el triángulo es Ricky.

Hoo, Ricky y Mellie coinciden en el instituto. Desde ese momento comienza una relación que durará muchos años, tantos como tiene una vida. Porque a pesar de que la historia comienza en la juventud, este es un relato eminentemente de la madurez, del desarrollo en la relación que mantienen, en su bifurcación y evolución a lo largo del tiempo.

Abundante nostalgia y melancolía a la vez que ternura en una novela donde lo más importante son esos lazos invisibles que se crean y se mantienen a lo largo de los años. Aquéllas personas importantes en la adolescencia marcarán un punto de inflexión en nuestra vida: en nuestro destino y nuestra felicidad.

¿Cuáles fueron nuestros mejores momentos?
¿Cuándo mostramos nuestra mayor intensidad? ¿No fue acaso cuando nos perdimos tan completamente en el juego que nos olvidamos de que eso es lo que era? ¿Realmente necesitamos que una voz sabia nos recuerde que no vemos más que imágenes en la pantalla?

Alejada de otras historias en las que el amor se plantea como una idílica relación de la juventud, Halkin apela a la madurez y al paso del tiempo para crear una novela mucho más compleja y por tanto mucho más real que algunas de las que podemos encontrar en el mercado editorial. Además, el autor es capaz de cambiar de registro, aportando al narrador diferentes matices a la hora de contar su historia, a la hora de reflejar cada uno de sus sentimientos. Una evolución lógica y normal en cada personaje pero que se convierte en algo complicado si tenemos en cuenta que el libro cuenta con apenas 200 páginas.

Destacable es, también la visión del amor en conjunto, como una acumulación de otras emociones, de errores y de aciertos, de detalles de todo tipo que, sin recurrir a la sensiblería como exageración ni como al resentimiento como excusa crea una visión polivalente de un tema muy complejo pero que en ocasiones se ha tomado muy a la ligera.

Creo que amarte es la única razón por la que temo envejecer.

Sinceramente me ha parecido una delicia de libro, por la fuerte relación de los personajes, cada una de las etapas de su vida, el cambio en la visión, la propia filosofía y las referencias literarias que incluye en cada una de sus líneas y porque más allá de una historia de amor, es una de esas novelas que nos dan pena terminar, del tipo que te dejan poso. Una sensación, un encogimiento en el corazón, un toque en el alma, un suspiro al terminar un capítulo. Lo justo para darse cuenta de varias cosas: la primera, que es un libro que releería sin dudar. La segunda, que lo recomendaré siempre que pueda. Y ya que estamos, una más. Que las historias vívidas, profundas y reales no son tan fáciles de encontrar. Así que cuando te encuentras una de ella en las narices una no puede evitar sonreír.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El modo en el que refleja la relación amorosa. Complejo y profundo.

  • Estilo poético con múltiples referencias filosóficas y literarias.

Contras

  • Los saltos temporales pueden dificultar la lectura.
  • Hay que respirar hondo. Muchas veces.

Namaste.

IMM, Literatura

Mi paso por la Feria del Libro de Madrid + IMM (31)

Algo está cambiando.

Si hace unos años trataba de asistir a la Feria del Libro de Madrid los días de diario, tratando de evitar la multitud que puebla el Retiro los fines de semana, precisamente este año he hecho todo lo contrario.

Movida quizá por el deseo de tener alguno de los títulos de mi biblioteca firmado, o quizá con ánimo de coleccionista, o puramente envidiosa de las fotografías que en estos días aparecen por los blogs literarios, decidí ir cargada y acercarme con objeto de obtener alguna que otra firma.

Ojo, que cuando digo cargada es cargada de veras. Además de los tres libros de Episodios de una guerra interminable de Almudena Grandes, llevé el pesadísimo ejemplar de Tu rostro mañana de Marías, un libro de Vila-Matas y otro de García Montero.

Bueno, ¿y qué tal? os preguntaréis. Pues bien, muy bien. Aunque la fila para que firmara Almudena Grandes era bastante larga (algo que se agravó cuando la autora llegó veinte minutos tarde), pude hacerme con su firma, e incluso comentarle mi opinión de sus libros. Me gustaría haber grabado su cara en vídeo para que pudiérais haber visto la cara que se le quedó según yo iba sacando libros. Pensándolo bien tampoco se quedaron atrás los que estaban detrás de mí… aunque simplemente me miraban con odio.

Otro que tenía una fila bastante larga era Javier Marías. Ataviado con un pin de su admirado Shakespeare firmaba rápidamente sus libros para que todos los que estábamos nos lleváramos su firma. Total, quedaba poco para el cierre.

Sin embargo, una cosa que me ha llamado la atención es la ausencia de filas para otros grandes, sin ir más lejos, Enrique Vila-Matas. Apenas algunos curiosos (de esos que se acercan a mirar quién es el autor leyendo el cartelito que tenía delante).

Con Luis García Montero ya me lo esperaba, a pesar de que se ha pasado a la narrativa. Apenas tenía gente delante y por eso mismo se ofrecía a fotografías, a dar besos a diestro y siniestro y a mandarme recuerdos para mi hermana. Todo verídico.

Eloy Moreno fue todo un derroche de simpatía, uno de esos autores que están muy ilusionados y que te preguntan qué te ha parecido su novela. Aún no he podido leerla, pero mi madre se llevó tanto El bolígrafo de gel verde como Lo que encontré debajo del sofá rubricados con su firma.

De camino a la fila de Javier Marías vi un nombre que me llamó la atención. Digo que vi el cartel porque a primera vista no le reconocí. Y es que Manuel Rivas nada tiene que ver con cómo es en directo. Si en las solapas se aprecia un señor serio y mayor, en la realidad es un tipo con pinta de rockero, joven y simpático, que respondía a las preguntas pausadamente. Y como no tenía prisa se dedicaba a firmar con su pluma un precioso dibujo a cada uno de los que allí estábamos. Total, que a pesar de que tenía 4 personas estuvimos allí parados más de veinte minutos. Ahora, qué bonito quedó.

Además de firmar los libros que llevaba, aproveché para adquirir los siguientes:

 IMM-feria-del-libro

  • El lápiz del carpintero y Las voces bajas, de Manuel Rivas. La verdad es que el primero lleva mucho tiempo en mi lista de pendientes, y aprovechando que estaba el autor decidí comprarlo. Del segundo poco sé. Eso sí, tengo que volver a este autor que Los libros arden mal me gustó mucho.
  • 1913. Un año hace cien años, Florian Illies. Recomendación de Atram, y por eso mismo lo he comprado.
  • Nobles y rebeldes, Jessica Mitford. Una Mitford, una novedad: ¡me lo tenía que llevar! Después me arrepentí no haber comprado A la caza del amor de su hermana Nancy, o alguno de sus otras novelas, porque sólo he leído Trifulca a la vista.
  • Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump, Hans Herbert Grimm. Me fascinó la historia de este novela: que la quemaran los nazis, que la única copia que quedó indemne quedara empalada en una pared y que después se rescatara después. Ay. Pensar que la podemos leer ahora me pareció tan poético que sólo por eso me tenía que hacer con él.

No son muchos, pero porque me contuve. Tenía pensado comprar Lolito de Ben Brooks, pero decidí desechar la idea porque no me acaba de convencer. Quizá si hubiera coincidido con el autor habría sido otra cosa, pero ya me pareció suficiente coger estos. Igual me pasó con Un millón de gotas, de Víctor del Árbol que está por todos los sitios. Dudé y al final no lo cogí, pero algunas personas ya le dan un 5/5 en goodreads, así que quién sabe si en mi propia visita a la librería.

Decía mi madre mientras pasábamos de caseta en caseta algo así como no voy a comprar más que tengo cuatro sin leer en casa. Eso debería hacer yo a partir de ahora, porque (sí) los he contado y tengo más de cien sin leer. Cien. Y lo peor: que sigo comprando. Que llegan más y más. Vamos, que el propósito que me hice a principio de este año, de comprar lo menos posible, no se está cumpliendo. Aunque, para qué engañarnos, para eso están los propósitos… ¿verdad?

 Namaste.

Austen, Autor, Literatura

Northanger Abbey, Jane Austen

Northanger-AbbeyNorthanger Abbey (La abadía de Northanger) es una de las novelas menos conocidas de Jane Austen, quizá por su publicación póstuma o bien por la enorme diferencia entre ésta y otras de sus obras, como Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad. Podríamos decir mientras aquéllas son sus novelas serias, ésta se caracteriza por su carácter desenfadado, precisamente porque Northanger Abbey la escribió pensando en divertir a su familia justo después de cenar. De ahí que se tomara muchas licencias.

Desde el primer momento sabemos que toda esa crítica velada que destila en cada una de las líneas de sus otras novelas aquí no son nada veladas. Y es que Austen no se corta a la hora de ridiculizar a cada uno de los personajes. Cuánto menos a la protagonista.

No one who had ever seen Catherine Morland in her infancy, would have supposed her born to be an heroine.

Una joven de la que sabemos que no es especialmente inteligente, ni rica o bella, ni trágica. Mal plan. Una heroína a medias, que tiene como referente y modelo los libros que lee en cada momento, de entre los que destaca Los misterios de Udolpho, de Ann Radcliffe, una de las muchas novelas góticas que se mencionan el texto.

Y es que esta muchacha de apenas diecisiete años ya tiene edad para buscar un marido. Con ese fin, Catherine se desplaza desde su pueblo natal a la ciudad de Bath, donde asistirá a teatros, fiestas y otras actividades junto con la alta sociedad, momento en el que empezará a relacionarse con nuevas caras, entre las que destacan los Thorpe: Isabella (su amiguísima) y John, al que habría que echarle de comer aparte.

Así las cosas, de fiesta en fiesta y de cita en cita van pasando las páginas hasta que, hacia la mitad del libro nos damos cuenta de que aún desconocemos por qué el libro tiene nombre de Abadía. Es en la segunda mitad cuando nuestra heroína marcha a Northanger Abbey junto con los Tilney. La historia gana algo de acción, dado que la parte de Bath se hace por momentos repetitiva y superficial (lógicamente lo que buscaba la autora). De repente el cambio de escenario y las situaciones que conllevan consiguen regresar a un mundo (el de la imaginación constante de Catherine, como si de un Quijote británico se tratase) que estaba algo de lado durante gran parte de la obra.

Aunque bien es cierto que el argumento se podría resumir en dos frases, el envolvente estilo de una Austen que conjuga inteligencia, elegancia y sarcasmo consigue que cada una de las conversaciones y descripciones valgan la pena. Porque en un mundo en el que las apariencias lo son todo, en un momento en el que una mujer se veía abocada a fijar su destino según el marido que escogiera, este libro resuelta deliciosamente divertido. Irónico y lleno de doble moral, Austen engalana a la sociedad de la época para mofarse de ella, para burlarse de las situaciones absurdas a las que podían llegar los protagonistas. Una Morland encantadora, un Tilney maravilloso… y John Thorpe.

Con apenas media docena de personajes la autora construye una historia de matrimonios, amistad, falsas intenciones y dudas, muchas dudas. A fin de cuentas, una inocente y cándida Catherine, sola y lejos de su hogar no sabe a qué atenerse con aquéllos que se va encontrando. Y llegado un punto, mientras leía a la par El idiota de Dostoievski me planteaba quién era de veras el idiota. Sí, llegué a ver un crossover entre el Príncipe Mishkin y Catherine. Cosas mías.

En definitiva, que regreso a Austen después de mucho tiempo, con su novela más desenfadada pero que me ha resultado absolutamente imprescindible. Totalmente recomendable para cuando queráis ir sobre seguro.

Os aconsejo si os animáis a escuchar también el audiolibro, porque resulta doblemente interesante. El acento de cada uno, los dejes, su educación… y John Thorpe, claro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.

Pros

  • Desde la primera línea ya vemos el carácter inteligente y satírico de la autora.

  • Los personajes. No existe introducción. El gran ambiente.

Contras

  • El final de la parte de Bath se hace aburrido.

Namaste.