IMM, Literatura

IMM (109)

Regreso con las últimas compras y regalos, ¿me acompañáis?

Los últimos regalos de mi cumpleaños son estos:

  • Las máscaras del héroe, Juan Manuel de Prada (Espasa, 2017). Los prejuicios son claves a la hora de escoger leer o no a un libro o un autor. Eso mismo me lleva pasando toda la vida con de Prada, que siempre me ha parecido más personaje que escritor. Sin embargo, escucharle en un podcast me hizo cambiar de idea, pregunté aquí y allá y me dijeron que era muy bueno. Esta parece ser su novela más afamada.
  • Un puente sobre el río Drina, Ivo Andric (RBA, 2024). Este título llevaba un tiempo pululando en mi vida pero no fue hasta la reseña de Gabriel, que podéis leer aquí, que me animé a anotarlo en mi cuaderno de futuras lecturas. Parece que tiene todos los elementos para que me guste.
  • Vidas minúsculas, Pierre Michon (Compactos de Anagrama, 2021). De un tiempo a esta parte no paro de ver por redes a este francés del que no conocía nada. El efecto me recuerda a lo que me pasó con Annie Ernaux, así que he decidido darle una oportunidad con esta novela que es la que más me han recomendado.

En la Feria del Libro de Madrid me traje los siguientes:

  • Cartucho, Nellie Campobello (Cátedra, 2019). Recomendado en el Atlas de Literatura Hispanoamericana de Clara Obligado, desconocía de su publicación hasta que el amigo Jesús Artacho me lo comentó.
  • Una cuestión personal, Kenzaburo Oé, (Compactos Anagrama, 1999). Del autor leí en su día los Cuadernos de Hiroshima, y llevaba tiempo pensando en que tenía que regresar a su obra. Dudé con el libro adecuado, porque también he leído buenas críticas de Arrancad las semillas, fusilad a los niños, pero finalmente ha sido este el escogido.
  • Punin y Baburin, Iván Turguénev (Nórdica, 2018). El autor ruso, que me gustó con su novela Padres e hijos, en una versión más corta. Un título que anoté porque me llamó la atención por redes sociales.
  • El anticuario, Gustavo Faverón Patriau (Candaya, 2015). Del autor que me obnubiló con Vivir abajo (Candaya, 2019) y que estoy ahora mismo leyendo Minimosca (Candaya, 2024) quería hacerme con esta novela corta, por lo que decidí esperar a la Feria para acercarme a la caseta de la editorial.
  • El plantador de tabaco, John Barth (Sexto Piso, 2013). Un tochazo de esos que casi ya no se publican del que hablan muy bien, pero que se lee poco. Aquí lo tengo para empezarlo cuando saque tiempo.

Contadme, ¿habéis leído alguno de ellos?

Namaste.

Autor, Literatura

Mi marido, Maud Ventura

Mi marido de Maud Ventura (Nórdica, 2025) es una novedad de 2025 que viene avalada con el premio a la Primera Novela en Francia.

No conocía a la autora pero movida por las buenas críticas y gracias al envío de Nórdica me animé a leerlo.

El planteamiento de la novela es acompañar a nuestra protagonista en una semana de su vida. Profesora y traductora, esta mujer, de quien no conocemos el nombre, está felizmente casada desde hace 15 años y tiene dos hijos.

Desde el inicio conocemos el profundo amor que le tiene a su marido, a la postre coprotagonista de la historia, de quien tampoco sabemos el nombre, pero cuyos actos son analizados por su mujer. Cualquier mínimo detalle (la posición de las contraventanas a la hora de dormir, su efusividad al saludar….) es analizado por su mujer para tratar de comprender si su matrimonio va a fracasar porque su marido le haya sido infiel.

Al leer el mensaje de la compañía aérea (que no resulta nada asequible en esta época del año, mi marido debe de quererme realmente muchísimo), me pregunto si mi marido habrá tenido que comprobar mi fecha de nacimiento al hacer la reserva. ¿Se la sabrá de memoria?

Página 162

Lo que a priori parece un intenso amor deviene en un excesivo control o en directamente, obsesión pura y dura conforme vamos leyendo y tenemos más datos. La reiteración constante de la expresión «mi marido» no hace sino agravar el sentido de posesión de la mujer para con su pareja y esa buscada ausencia de nombres propios lo corrobora.

Después vendrá el cinismo.

Digo cinismo porque la abnegación de la mujer y su cariño incesante de madre que parecen obvios el lunes se van difuminando hacia finales de semana, cuando conocemos más sus costumbres y rutinas (la siguiente cita es un spoiler, por si queréis saltarla):

Qué riesgo tan insensato. (…) Engañar a mi marido en sábado cuando solo lo hago los jueves.

Página 193

Como bien menciona Ventura en un momento determinado, apenas existen novelas sobre matrimonios felices, porque como todo lo estable y feliz, sabemos que serán aburridas. Por eso sabemos que algo más ha de haber tras esa protagonista que, como aquellas de la serie Mujeres desesperadas, parecían inocuas y aburridas hasta que conocemos sus pasos y nos damos cuenta de todo lo que hay detrás.

Mi marido es una historia que va de menos a más, que consigue traspasar la incomodidad del exceso de amor del principio y del cinismo y el victimismo en la segunda parte.

Me ha sorprendido el efecto de trasmitir al lector un rechazo hacia la protagonista cuando desde el primer momento nos tenía medio ganados, pero Ventura juega muy bien sus cartas para mostrar a una mujer que dice una cosa y hace la contraria, demostrando la realidad tras la esposa perfecta, tras la mujer ideal.

Una novela muy entretenida que me ha sorprendido mucho, ideal para leer en un fin de semana lluvioso.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne.
Pros– La creación de los personajes y la estructura semanal.
– El epílogo, inesperado y sorprendente.
Contras– El epílogo, inesperado y sorprendente.

Namaste.

Autor, Hamsun, Literatura

Pan, Knut Hamsun

Cuando se habla de separar la obra del autor, debate que resurge de cuándo en cuándo a golpe de telediario, uno de los autores que se mencionan es este peculiar noruego. Nazi convencido, fue una de esas rara avis que tras 1945 no se refugió en el repetido argumento yo no sabía nada ni pude saberlo ni me sentí presionado pero eso no es realmente lo que pensaba, a pesar de cualquiera de las dos habría sido la solución más fácil para no acabar sus días como un paria.

Qué va. Hamsun tiró para adelante y siguió en sus trece y el que fuera Premio Nobel de Literatura en 1920 consiguió que esa decisión personal acabará afectando no sólo a su vida sino también a su memoria y sus obras, quedando estas relegadas a un margen inmerecido para un autor de su calibre.

En español hemos naufragado entre varias opciones, ambas indeseables: ediciones inencontrables de hace décadas o títulos sin traducción.

Por suerte la editorial Nórdica ha ido recuperando la obra de este autor, y ya podemos disfrutar de su literatura. Pan (Nórdica, 2024) era una de esas novelas descatalogadas que en su día fue publicada por Anagrama, así que la edición de este título me hizo correr a la librería en su busca.

Había leído Hambre, esa historia horripilante, reflexiva y maravillosa de un tipo que vagabundea buscando comida y dinero en la ciudad Christinía, el año pasado leí Victoria, de la cual nunca llegué a publicar reseña, una novela de amor que me gustó pero no tanto como su predecesora, y durante 2024 compré más libros del autor para ir haciéndome con toda su obra.

Tras lo anterior, llegó Pan, una historia de la que todo el mundo habla genial. En las primeras páginas de esta novela encontramos el resumen de por dónde irá la trama de esta historia:

En una casa grande, pintada de blanco, junto al mar, conocí a una persona que por un breve período de tiempo ocupó mis pensamientos. Ya no me acuerdo de ella a todas horas, ahora no, en realidad la he olvidado por completo, pero pienso, en cambio, en todo lo demás, en los gritos de las aves marinas, en mis cacerías por los bosques, en las noches, en todas las calurosas horas del verano. Por cierto, la conocí de pura casualidad, y de no haber sido por esa casualidad, ella no habría ocupado ni un día mis pensamientos.

Página 10

El protagonista, como en Hambre, como en Victoria, es un tipo solitario. En este caso vive en una zona campestre del norte de Noruega. Le acompaña su fiel perro Esopo y el amor por los bosques, las plantas y los animales. Thomas Glahn no necesita mucho más, hasta que en su camino se cruza una muchacha que hará saltar su tranquila existencia por los aires.

La alegría embriaga. Disparo la escopeta y un eco inolvidable me responde de montaña a montaña, vuela por el mar y llega a los oído de un trasnochado remero. ¿De qué me alegro? Un pensamiento que me viene a la mente, un recuerdo, un sonido en el bosque, un ser humano. Pienso en ella, cierro los ojos y permanezco inmóvil en el camino pensando en ella y contando los minutos.

Página 45

El resultado es una corta novela que mezcla el lirismo bucólico de la soledad del protagonista con la incertidumbre triste de su intento de cortejo con Edvarda. Lo hace además con una sensibilidad y belleza propia de los grandes, sin caer en las metáforas manidas o en las frases hechas, ahondando en el sentimiento y reflexión del protagonista.

Me alegro de estar solo, de que nadie pueda verme los ojos, me apoyo confiado en la roca y sé que nadie puede verme desde atrás.

Página 87

Decía en la anterior entrada que lees a Hamsun y ves a Mann, a Joyce. En esta ocasión además he visto a Jon Fosse, clara influencia para su compatriota, y también esa mezcla bucólica-lírica con una historia de amor triste, con la soledad pintada en la cara del protagonista.

Una historia bella, delicada, de una potencia narrativa sublime, que me anima a seguir con mi propósito de ir leyendo toda la obra de este autor genial.

Anotadlo que no os vais a arrepentir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Hambre, Knut Hamsun.
Pros– Pura literatura.
– La mezcla entre la soledad bucólica y las reflexiones de la naturaleza.
Contras– Es una historia triste.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (105)

Encaramos el final del año con las últimas compras, algunas novedades pero también varias adquisiciones con las que quería hacerme hace tiempo. ¡Vamos al lío!

  • Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg, (Acantilado). De la autora Leí Léxico familiar hace tiempo y también este mismo libro, pero no lo tenía en casa, por eso quería hacerme con él para su relectura.
  • Beloved, Toni Morrison (Vintage, 2016). Se vino conmigo en mi viaje a Burdeos, llevo tiempo queriendo volver a leer a la Nobel pero no tenía ninguna opción de leer en casa. Este es el título que andaba buscando.
  • Mapa de soledades, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2024). Tengo muy presente al autor de Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire. En esta ocasión nos vamos a la no ficción con un ensayo sobre la soledad. Tiene muy buena pinta.
  • Memorias, Teffi (Libros del Asteroide, 2024). Memorias, Rusia zarista. No necesito más, cada vez me gustan más ambas cosas.
  • Más de un siglo se alarga el día, Chinguiz Aitmátov (Automática, 2024). No sé si fue la portada o la sinopsis la que me atrajo a esta historia en la librería. Un autor de Kirguistán, una procedencia de la que no tenía ningún libro.
  • Un mundo que ganar, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2024). De la saga del playboy Lanny Budd habéis visto por aquí Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Voy con retraso respecto a su lectura y se me ha pasado 2024 sin haber leído otro de la saga. Mal por mí, ahora tengo acumulados varios… de 2025 no pasa que lea uno.
  • ¿Éste es Kafka?, Reiner Stach (Acantilado). De este mismo autor leí en su día la mayúscula biografía de Kafka en 2 tomos, con un resultado desigual que podéis revisar aquí.
  • Fortunata y Jacinta, Benito Pérez-Galdós, (Espasa). Mi malestar con Galdós viene de lejos. En el instituto me hicieron leer Misericordia, que odié, y desde entonces le puse una barrera que pretendo franquear pronto.
  • Pan, Knut Hamsun (Nórdica, 2024). Un noruego que ya habéis visto por aquí con Hambre pero no con Victoria, cuya reseña se me ha quedado pendiente. Nórdica está haciendo un trabajo genial reeditándole y ahí estoy yo para hacerme con toda su obra. Con Hambre no sé qué haré porque tengo otra edición, veremos.
  • Amundsen – Scott: duelo en la Antártida, Javier Cacho (Fórcola, 2024). Hay temas fascinantes, de esos que no puedes apartar la vista para conocer los detalles de lo que ocurrió. De la historia de Amundsen y Scott y su intento por llegar primero al Polo había leído en el pasado un librito sobre el tema, pero es algo tan alucinante, tan increíble, que cuando me topé con este título lo tuve que comprar.

Y con esto hasta el próximo IMM que será el primero de 2025.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado?

Namaste.

Autor, Gógol, Literatura

Las almas muertas, Nikolái Gógol

Noviembre es un mes perfecto para leer autores rusos, ¿no creéis?

Llevaba mucho, mucho tiempo queriendo leer a Gógol. Me avergonzaba haber leído a otros rusos y haber relegado a este, que influyó a tantos, a un segundo plano.

La idea era o bien El capote o esta, su novela más famosa. Como soy lectora de libros largos, decidí que sería esta la historia escogida y por eso lo anoté en mi lista de propósitos de este año, para no olvidar que esta vez, sí o sí, tenía que leerlo.

Lo he hecho con una fantástica edición de Nórdica, muy cómoda para leer y con una letra perfecta para encarar esta lectura.

Las almas muertas narra la historia de Chíchikov, un héroe que busca enriquecerse con un agujero del sistema: obtener esclavos muertos (sus almas) para conseguir el dinero asociado a la propiedad por ellos aprovechando el retraso del censo en el cómputo de los fallecidos.

Su idea le llevará a visitar varias haciendas por toda Rusia para así entablar relación con los terratenientes que le vendan las almas, personajes variopintos y de distinta calaña que ejemplifican lo variado de una Rusia rural y arcaica, llena de herederos que dilapidan una cuantiosa herencia por dejadez, desinterés o vaguería.

¡Intenta (…) entender algo de los hombres! No creen en Dios, pero están convencidos de que, si les pica la nariz, es una señal de que van a morir.

Página 254

Lo que engancha a la historia desde la primera página es el humor mordaz y satírico de un Gógol que se ha propuesto poner un espejo, ridiculizando a sus personajes, que representan lo más variado de la sociedad rusa. Sus descripciones incluyen a la vez comentarios variados donde se dirige directamente al lector, abandonando su posición de narrador omnisciente para apuntar cosas principalmente sarcásticas:

El autor encuentra harto difícil nombrar a las dos damas de manera que no vuelvan a enfadarse con él como ya lo hicieron en el pasado.

Página 220

La mezcla consigue el efecto buscado: engancha al lector, critica a la sociedad y a la vez consigue una historia entretenida, plagada de sátira que conjuga la diversión con el análisis de una sociedad rusa en decadencia, con personajes que tienen cerca su final

Al ser una historia que el propio autor reescribió de la cual no se conserva el final completo, hay desigualdad entre las partes al notarse claramente dónde está más trabajada y retocada y donde quedo falta de una revisión y quedó fragmentada.

Aún así, una fantasía total, un libro que os recomiendo mucho que va directo a lo mejor de este año.

Los rusos nunca fallan. Confirmado.

ICHA:

Te gustará si te gustó Oblómov, Iván A. Gonchárov.
Pros– Entretenido, divertido, sarcástico.
– Cómo el autor consigue lo anterior describiendo a la sociedad rusa.
Contras– La segunda parte es menos redonda por la reescritura de la obra.

Namaste.

 

Autor, Kafka, Literatura

El proceso, Franz Kafka

Releer uno de los libros de tu vida es siempre una tarea arriesgada porque pone en entredicho la memoria, ese recuerdo que nos dejó un libro cuando éramos un lector diferente, una persona distinta.

Sin planearlo he leído en este 2024 dos de los libros que más guardo en mi corazoncito lector, Tiempo de silencio de Martín-Santos y este que os traigo hoy, El proceso de Franz Kafka (Nórdica, 2024). Me gustaría decir que no fue la efeméride de ambos la que me motivó a leerlos pero mentiría. Qué mejor hacerlo con una nueva edición para conmemorarlo.

El inicio de El proceso empieza así:

Alguien debía de haber hablado mal de Josef K., puesto que, sin haber hecho nada malo, una mañana lo arrestaron.

Página 13

En una frase ya tenemos todos los elementos característicos de Kafka: un protagonista intercambiable al que se referirá como una inicial, una situación que cambia su rutina al comenzar un proceso contra que le obligará a personarse a un tribunal que no entiende,. El resto lo iremos descubriendo más adelante: un abogado al que desprecia, una situación judicial absurda, estúpida, que comienza con lo que parece un error, o lo que es peor, una broma.

Esto es la ley. ¿Dónde cabría un error?

Página 19

Y es que K. al principio piensa que se trata de una confusión, un error que añade un elemento discordante a su vida pero que podrá resolver enseguida, un malentendido, algo de fácil solución. No sabe lo equivocado que está, lo complicadas que se le pueden poner las cosas, cómo esa situación inicial se va a ir transformando, poco a poco, en un problema que se ramifica y que acabará afectando a cada aspecto de la vida del protagonista.

En general, el procedimiento no solo era secreto para el público, sino también para el acusado. Naturalmente solo en la medida en que esto fuera posible, pero era posible en muy gran medida.

Página 130

El estilo de Kafka es directo, concreto, hasta podríamos decir seco. No se detiene en explicar situaciones que vive K. porque el narrador omnisciente sabe lo mismo que el protagonista: solo lo que ve.

-Interpretas mal los hechos – dijo el sacerdote -. La sentencia no llega de repente, poco a poco el proceso va transformándose en sentencia.

Página 237

Eso es la clave en Kafka: esa desnudez del texto que engarza con la universalidad, con los sentimientos de frustración y parálisis que nos embargan al tratar con entes burocráticos. El proceso muestra un procedimiento reconocible en el cual pasamos las mismas etapas que el protagonista, desde la rabia e ira del inicio, al no poder creer que es lo que es necesario en esa situación, que se van diluyendo hasta transformarse en una aceptación calmada desembocando en una resignación final.

El proceso está por encima del individuo y eso él no lo puede cambiar.

No había nada de heroico en resistirse, en causar dificultades a aquellos señores, en intentar disfrutar ahora, defendiéndose, de la última luz de la vida.

Página 253

Además la sensación de soledad, incluso la redefinición de ésta, el individuo frente al sistema, el análisis de la existencia, ¿qué es uno frente a un sistema que atropella y apisona? ¿Cómo seguir en un mundo en el que cualquier decisión arbitraria puede marcar tu vida para siempre? ¿Quiénes somos frente a «ellos»?

El análisis existencialista, la duda de la lógica propia frente a un sistema organizado para hacer lo que un Ente Superior decide. No me digáis que no es actual.

De ahí el momento genial de transformación del apellido del autor al adjetivo. La transformación de todo lo anterior en una sola palabra. Dar un nuevo sentido a una mezcla de situaciones: lo kafkiano.

Lo miras alrededor y todo, si me apuras es kafkiano: tratar de conseguir hacer un trámite online para el que necesitas un número en papel que te da una persona en una ventanilla a la que se pide cita solo online…

He disfrutado y he sufrido de El proceso tanto como la primera vez, aunque sí, es una novela inacabada y eso implica que no es perfecta y que determinados capítulos se extienden y otros quedan a mitad. No es perfecta pero sí, sigue en mi corazoncito lector, y valga esta reseña, de nuevo, como la primera vez, para animarlos que la leáis. O la releáis, claro.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (103)

He vuelto a la Feria del Libro de Madrid. El último día, pero por la puerta grande.

¿Queréis ver mis compras? ¡Empezamos!

  • En el lado salvaje, Tiffany McDaniel (Hoja de Lata, 2024). Estoy deseando leer el tercer libro de McDaniel, la autora de Betty y El verano que lo derritió todo. Estoy esperando el momento perfecto para empezarlo. El envío corre a cargo de los amigos de Hoja de Lata. Reseña aquí.
  • Vivir con nuestros muertos, Delphine Horvilleur (Libros del Asteroide, 2022). Un título que tenía en el punto de mira desde hace bastante pero que no me he decidido a comprar hasta ahora. Reseña aquí.
  • Lo que queda de nuestras vidas, Zeruya Shalev (Siruela, 2019). Recomendado hace mucho, me atrae lo distinto del tema (la vida en kibutz) contada por una de las más destacadas autoras israelíes contemporáneas.
  • Tarántula, Eduardo Halfon (Libros del Asteroide, 2024). El último título del autor guatemalteco, del que he leído casi todo: El boxeador polaco, Monasterio, Canción, Duelo, Un hijo cualquiera, Biblioteca bizarra y Signor Hoffman. Evidentemente iba a caer este. Reseña.
  • Las propiedades de la sed, Marianne Wiggins (Libros del Asteroide, 2024). Otro libro recién sacado de la imprenta de una de las épocas que más me atraen: la Segunda Guerra Mundial.
  • Trieste, Dasa Drndic (Automática editorial, 2015). Recomendado por aquí y por allá desde hace mucho tiempo, la editorial ha reeditado el libro para que todos podamos seguir disfrutando de este título del que tengo unas altas expectativas.
  • Los que escuchan, Diego Sánchez Aguilar (Candaya, 2023). Desconocido para mí, el autor estaba firmándolo y decidí llevármelo.
  • Caballo sea la noche, Alejandro Morellón (Candaya, 2019). Me han recomendado este autor bastantes veces pero nunca me había acercado a una de sus historias. Esta es la que más recomiendan. Reseña.

  • La bendición de la tierra y El círculo se ha cerrado, Knut Hamsun (Nórdica, 2017 y 2015, respectivamente). De mi obsesión de Hamsun, tras leer Hambre, me convencí que tenía que hacerme con el resto de su obra, que en su mayoría publica Nórdica (tengo buenas noticias, este año editan Pan y en 2025 su versión de Hambre!). Escogí dos suyos porque uno no era suficiente.
  • Corrección, Thomas Bernhard (Alianza, 1983). Autor que tengo pendiente desde hace mucho, he decidido empezar con este que parece que es más asequible.
  • El chal, Cynthia Ozick (Lumen, 2016). Anotado desde hace mucho en mi libreta pero complicado de encontrar, al fin me hago con un librito que tengo muchas ganas de leer. Reseña aquí.

Con esto debería estar más que servida hasta las novedades de septiembre.

Pero bueno, tampoco vayamos a exagerar, que comprar libros es una afición diferente a leerlos 😉

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (101)

Libros nuevos, el olor fantástico de las páginas nuevas.

¿Comenzamos?

  • Los ensayos, Montaigne (Acantilado, 2007). Llegado el mes de abril y coincidiendo con mi cumpleaños, me hago siempre un autorregalo, y últimamente están siendo los libros en estuche que publica Acantilado. Son todos libros especiales, más de fondo de la biblioteca que libros que vas a leer mañana, la verdad. Este era uno de los que me quedaban pendientes.
  • El proceso, Franz Kafka (Nórdica, 2024). Con motivo del centenario del fallecimiento de Kafka muchas editoriales se han animado a sacar nuevas ediciones de sus obras. Leí El proceso hace un par de décadas, me quedó marcado hasta subirlo al podium de los libros de mi vida, de ahí que pensara en esta edición para su relectura. El envío corre a cargo de la editorial, ¡mil gracias!
  • El entenado, Juan José Saer (Rayo Verde, 2013) De un tiempo a esta parte allá donde ponía la mirada había un comentario o recomendación de una novela de Saer, un argentino del que jamás había oído hablar ni tenía referencia alguna. Pregunté y me recomendaron este título, así que lo compré con la intención de leerlo dentro de poco. Reseña aquí.
  • Sinceramente suyo, Shúrik, Liudmila Ulítskaya (Anagrama, 2024). Caigo irremediablemente, lo sé. Porque en casa tengo Una carpa bajo el cielo sin leer y aún así soy capaz de comprar otro libro de la misma autora. Impulsos, imagino.
  • Melancolía de la resistencia, László Krasznahorkai (Acantilado, 2001). Fue en El café de Mendel donde oí por primera vez recomendar este autor húngaro, del que primero busqué Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río, un título que aún no me he aprendido de un autor que, incluso en la misma caseta de la editorial les sonaba a chino (!). Como este segundo estaba descatalogado y la Melancolía dicen que también es una buena historia para comenzar a leerle, lo he comprado para, por fin, leer a un autor que aparece siempre en la lista del Nobel.
  • Niebla, Miguel de Unamuno (Austral, 2011). Uno de esos títulos que te recomiendan hace mucho, que anotas en tu libreta y te olvidas. Clásico entre los clásicos españoles con unanimidad en la crítica. No sé por qué pero jamás lo llegué a leer ni a comprar. Ahora era el momento.
  • Tú eres la tarea, Franz Kafka (Acantilado, 2024). Una colección de aforismos del más famoso de los praguenses para conmemorar el aniversario de su fallecimiento. No podía faltar en mi estantería.
  • Las voces de Quimera (Montesinos. 2024). Recopilación de entrevistas con autores incluidos en la revista Quimera. Una buena forma de conocer la visión de los escritores que leemos. El envío corre a cargo de la editorial.
  • Dictadores, Frank Dikötter (Acantilado 2023). A estas alturas a nadie le pillará de sorpresa mi interés por los periodos históricos plagados de dictadores. Este ensayo trata de acercarse a las figuras más representativas del culto a la personalidad del siglo XX, con un apartado con cada uno ellos, de Mao a Duvalier, de Hitler a Ceausescu. 8 figuras históricas para conocer mejor.
  • Poesía, Anne Sexton (Lumen, 2024). Ando encantada por la publicación de este libro, que recupera la obra de Sexton y que llevo queriendo leer hace mucho tiempo.

Y vosotros, decidme, ¿habéis comprado muchos libros últimamente?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (100)

Llegamos a un número redondo y me pregunto si alguien por aquí recuerda el por qué del nombre IMM, In My Mailbox hace demasiados años y que hoy en día se ha reconvertido en Book haul.

Pienso también si debería cambiarle el nombre por algo en castellano o si, a estas alturas, a alguien le importa.

En fin, libros nuevos. ¿Empezamos?

  • Tiempo de silencio, Luis Martín Santos (Seix Barral, 2024). Hace muchos, muchos años, diría que 20, que leí y compré una edición de esta novela de esas que por entonces daban con los periódicos. Llevo queriendo releerla mucho tiempo, pero sentía que necesitaba una edición acorde con mis recuerdos de este novelón que ha sido bastante olvidado. Seix Barral, coincidiendo con el centenario, ha hecho esto posible. Tengo muchas ganas de la relectura pero os mentiría si os dijera que no tengo un puntito de miedo ante la posible decepción. Este es uno de los libros de mi vida. Reseña aquí.
  • Las tribulaciones del estudiante Torless, Albert Musil (Seix Barral, 2002). El libro que quería leer, sinceramente, es El hombre sin atributos, el famoso tocho parodiado hasta en las Celebrities de Muchachada Nui, pero soy consciente de que sus más de mil páginas no son el libro adecuado para empezar con el autor. Dicen de esta novelita que está a la altura. Anotado en mi libreta, R. me lo regaló. Todo un acierto, ¡gracias! Reseña aquí.
  • El artista del hambre, Franz Kafka (Nórdica, 2024). El centenario de Kafka promete reediciones de absolutamente todo, ya lo habréis empezado a notar en los estantes de las librerías. Tenía este pendiente y los amigos de Nórdica me lo han enviado a casa. Es ilustrado y aquí tenéis la reseña.
  • Doctor No, Percival Everett (De Conatus, 2024). Ya habéis visto por aquí Los árboles. Esta compra es una de esas que sabes que no vas a leer el libro pronto pero aún así la edición, el autor y la historia te hace que te lo lleves. No he podido resistirme.
  • Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof (Sexto Piso, 2024). Partimos de la historia real de crucero que sale ardiendo, provocando uno de las catástrofes más duras de la historia de Suecia. Este es el primero de una saga dedicada al tema. Envío de Sexto Piso. Reseña.
  • El Ministerio del Dolor, Dubravka Ugresic (Impedimenta, 2024). No hago más que agrandar mi biblioteca con libros de la croata mientras que sólo he leído El Museo de la Rendición Incondicional. Imagínate, no avanzo.
  • Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero (II) (Alfaguara, 2023). Tras leer La Nieve del Almirante no me quería quedar con el resto de historias de Maqroll. No he leído ni la segunda pero por mi experiencia a veces las ediciones desaparecen y luego no hay modo de hacerte con una, de ahí que lo comprara en la menor ocasión.
  • Un sí menor y un no mayor, George Grosz (Capitán Swing, 2011). La historia de un pintor de entreguerras que me interesó desde que vi sus cuadros expresionistas. Después conocí de la existencia de este libro, de ahí a mi libreta y luego a mis estantes.
  • Granito Gris, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2024). La tercera parte de la trilogía escocesa de Gibbon de la que aún no he leído nada. Lo que no podía dejar era la trilogía a medias y R. lo sabía, de ahí su regalo. De este año no pasa que lea la primera parte.
  • Ángulo de reposo, Wallace Stegner (Libros del Asteroide, 2009). De Stegner he leído En lugar seguro. Este es el título que más recomendado del autor. Uno de esos grandes autores que publicaba la editorial en sus inicios. Tengo muchas, muchas ganas de leerlo.

Muchas gracias a Nórdica y Sexto Piso por los envíos y a R. por sus regalos librescos constantes.

Y vosotros, decidme, ¿habéis comprado muchos libros?

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

Un artista del hambre, Franz Kafka

Con motivo de la conmemoración del centenario del fallecimiento del praguense más universal, muchas editoriales se han lanzado a publicar reediciones de su obra.

Así que los lectores de Kafka estamos de enhorabuena, porque es el momento perfecto para hacernos con los títulos que queremos leer o releer. En mi caso muchos de ellos los leí con ediciones de la biblioteca o préstamos de familiares, así que me viene que ni pintado para aumentar mi biblioteca de Kafka.

Un artista del hambre (Nórdica, 2024) es un breve relato que tiene precisamente a un peculiar artista. Publicado en 1922 en una revista literaria, posteriormente formó parte de una edición junto a otros relatos.

El título ya nos adelanta de lo que trata el tema y directamente nos presenta al protagonista de la historia: un artista del ayuno. Kafka nos acerca al éxito de un hombre que de repente ve cómo su espectáculo ya no es atrayente para el nuevo espectador.

El estilo, como ya es habitual en Kafka, es pulido, directo y meridiano, sin exceso de palabras. Nunca sé si es algo de la precisión del alemán a la hora de describir pero siempre noto una cierta pulcritud en las palabras de los autores que escriben en alemán.

Como en sus novelas y en otros relatos, el autor nos acerca a un mundo de incomprensión en el que el protagonista se siente solo y aislado, algo que se manifiesta de dos modos aparentemente antagónicos pero que tienen relación directa con su circunstancia: por un lado, cuando tiene éxito, porque limitan el número de días de ayuno y a quienes trata de hacer entender que su arte se ha de extender lo máximo posible. Por otro, cuando su espectáculo pasa de moda y de repente es relegado a espacios más alejados del centro del foco.

En cualquier caso, un obstáculo pequeño, un obstáculo cada vez más pequeño. La gente fue acostumbrándose a la peculiaridad de pretender reclamar, en los tiempos presentes, la atención para un artista del hambre, y con esa costumbre se dictó su sentencia. Podía pasar toda el hambre que quisiera, y lo hacía, pero ya nada podía salvarlo, ante él pasaban de largo. ¡Prueba a explicar a alguien el arte del ayuno! A quien no lo siente no se le puede explicar.

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Una muy buena lectura que me anima a continuar con mis propósitos lectores kafkianos: leer sus Diarios y releer El proceso.

Gracias a Nórdica por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó En la colonia penitenciaria, Franz Kafka.
Pros– Triste, melancólico, con un punto de frustración.
– Directo, fresco, claro, no le sobra ni una palabra.
Contras– Los temas que trata que siempre incomodan.

Namaste.