Autor, Literatura, Lutes

Berlín, ciudad de humo

La segunda parte de la novela gráfica de Berlín sigue la estela de su predecesora, en el sentido de continuar con la mayor parte de los personajes que ya conocíamos (si bien hay algunas novedades) para situarlos, de nuevo, en el Berlín de 1929.

Portada de Berlín, ciudad de humo

Pobres y ricos, negros y blancos, obreros y burgueses se unen para dar vida a una historia que engloba desde los temas mayoritarios (como el dinero, el poder o la infelicidad) a las cuestiones propias de las minorías (el racismo, la sexualidad o la desesperación).

Englobando ambos temas Lutes consigue un argumento más rico que la primera parte, con personajes más redondos, aunque no por ello abandona su técnica sencilla: en blanco y negro y sin sobrecargar con detalles las viñetas.

Sin embargo, la aparente sencillez de las viñetas consigue que el lector se fije en las emociones, ya sea por gestos o miradas. Es algo complejo conseguir que el dibujo sea sencillo y a la vez que el lector se identifique con las sensaciones de los protagonistas de la historia que está leyendo. Es esto lo que Lutes consigue. Lo cierto es que, teniendo el antecedente de la primera parte, esperaba algo menos de esta novela. La segunda parte adquiere complejidad, los personajes son más reales y complejos y aunque sigue envolviéndola un ambiente de tristeza y desolación, es necesario para comprender las situaciones de los protagonistas.

Me alegra haber empezado a leer novelas gráficas, no sólo por la gran calidad de que disponen sino porque son una buena opción para compaginar en épocas en las que tenemos poco tiempo o bien para intercalar con otras novelas.

En conclusión, deseando espero la tercera parte. 🙂 (Gracias a Pedro por prestármelas).

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
Recomendación
  • Leer las dos partes seguidas, ya que tienen mucha relación. Si se espera mucho podríamos perder el hilo

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (I): Antonio Muñoz Molina

Pues sí, amigos, como leen. Tras la entrada en la que comentaba el inicio de la nueva sección, os traigo la primera opinión que no es otra que la de Antonio Muñoz Molina.

Antonio Muñoz MolinaAntonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956): escritor y académico de la Real Academia Española. Desde su primera novela, Beatus ille (1986) ha encadenado una lista de obras con éxito tanto en la crítica como en el público. Entre otras, destacan Invierno en Lisboa, El jinete polaco, Plenilunio o La noche de los tiempos. Muñoz Molina forma parte es uno de los autores  contemporáneos más aclamados, no sólo por sus novelas sino también por sus ensayos y artículos.

Conoceremos un poco más sobre sus gustos literarios leyendo esta mini-entrevista.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

-Hiroshima, de John Hersey: el testimonio ya clásico sobre la caída de la bomba atómica vista a través de los ojos de algunos supervivientes.

Es este y para el que lo quiera comprar, está en formado Debolsillo.

Una reseña aquí.

2.- Un libro que nos recomiendas.

-La Montaña mágica, de Thomas Mann, por ejemplo.

Clásico entre los clásicos. Poco más que decir. Los que no lo hemos leído lo tenemos en la lista de pendientes.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

– No soy muy amigo de la terminología psicoanalítica, pero un autor al que siempre vuelvo, casi a diario, es Montaigne.

Y vosotros, ¿coincidís con Muñoz Molina? ¿Recomendaríais La montaña mágica? ¿Habéis leído algo de Montaigne? Y ahora que ya sabemos qué opina Muñoz Molina, ¿A quién le preguntaríais por su opinión?

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

Estrella distante, Roberto Bolaño

Estrella distante es un spin off de La literatura nazi en América. Esto es, Bolaño rescata una de las historias que desarrolla en su diccionario de poetas particular para darle mayor forma, por lo que habiendo leído La literatura nazi en América ya se conocen algunos de los aspectos que llevarán a los acontecimientos posteriores.

Portada de "Estrella distante", edición de Compactos de Anagrama

Pero esto no significa que la lectura pierda intensidad o que el lector se aburra porque ya conozca qué va a pasar a continuación, sino que se crea una curiosidad por saber cómo hilará la historia para llegar a dicho fin.

El personaje clave en la novela es Wieder: un poeta al que le rodea un halo de misterio desde que comenzamos con las primeras páginas de Estrella distante. Alguien al que todos buscan y que es capaz de sobrevolar la Antártida, escribir versos en el cielo o ingresar en el Ejército. Desde el principio sabemos que el narrador tratará de seguir los pasos a este personaje, indagando el paradero de un poeta maldito.

Los habituales de Bolaño reconocerán determinados elementos que ya pudimos apreciar en Los detectives salvajes, como son, la importancia de la poesía, la obsesión o la búsqueda incansable de una persona de la que se desconoce el paradero. Al igual que en Los detectives salvajes, son frecuentes los cambios de nombre y los poetas adolescentes.

Y como en La literatura nazi en América, la Segunda Guerra Mundial es un elemento importante en la creación de los personajes.

Precisamente por todos los aspectos anteriormente comentados, considero Estrella distante una novela perfecta con la que acercarse a Bolaño, ya que, en pequeño formato (lejos de las grandes obras como 2666), podemos conocer el estilo de un autor al que muchos no han leído y del que otros muchos hablamos sin parar. Y como muestra, os dejo un fragmento:

Érase una vez un niño pobre de Chile… El niño se llamaba Lorenzo, creo, no estoy seguro, y he olvidado su apellido, pero más de uno lo recordará, y le gustaba jugar y subirse a los árboles y a los postes de alta tensión. Un día se subió a uno de estos postes y recibió una descarga tan fuerte que perdió los dos brazos. Se los tuvieron que amputar hasta casi la altura de los hombros. Así que Lorenzo creció en Chile y sin brazos, lo que de por sí hacía su situación bastante desventajosa, pero encima creció en el Chile de Pinochet, lo que convertía cualquier situación desventajosa en desesperada, pero esto no lo era todo, pues pronto descubrió que era homosexual, lo que convertía la situación desesperada en inconcebible e inenarrable.

Con todos estos condicionantes no fue raro que Lorenzo se hiciera artista. (¿Qué otra cosa podía ser?) Pero es difícil ser artista en el Tercer Mundo si uno es pobre, no tiene brazos y encima es marica.

En cierta manera parece una pequeña muestra, un pequeño botón de ese maremágnum que conforma la sastrería de Roberto Bolaño.

Lo cierto es que la novela se me ha hecho pequeña, corta. Me ha dejado con ganas de más, si bien era consciente de que la historia no podía resultar tan larga como otras de sus novelas. Como si me hubieran faltado cien páginas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo ininconfundible del chileno.
  • La cantidad de menciones artísticas, literarias e históricas que se incluyen en la novela.
  • Se hace corto. Nos deja con ganas de más.
Contras
  • Se hace corto.
  • La portada, que me parece fea de narices.

Pasad un buen fin de semana.

Namaste.

Literatura

Y ellos, ¿qué opinan?

Me he dado cuenta de que nosotros, los bloggeros, nos pasamos el día dando nuestra opinión, compartiendo y comparando, mirando por encima del hombro qué les gusta a los demás, qué preferencias tienen en cuanto a literatura. Ponemos por las nubes un libro, otros nos resultan entretenidos, otros indiferentes y a unos pocos los ponemos a caldo.

Gracias a Internet y a los blogs sé que Karo es seguidora de Murakami, que a Isi le gusta Stegner y que Lady Boheme ha leído cualquier libro que venga firmado por Stephen King.

Por sus reseñas de 314 sé que ha disfrutado con Jack London y que Gww ha hecho lo propio con Voinóvich.

Mirando el anobii sé que Bartleby está leyendo a Alejandra Pizarnik y que, según lo publicado en su página, Elwen espera ansiosa la cuarta parte de Vampire Academy.

Esto es sólo un ejemplo. Mientras que Carol nos deja con los dientes largos con Némirovski, Aramys se mantiene pegado a las páginas de El redentor… y así podría seguir hasta mencionar a todos los que estáis en el blogroll de la derecha.

Pero ¿y ellos? ¿Qué opinan los que están al otro lado? ¿Cuáles son sus preferencias? ¿Qué les gusta a los que se dedican a escribir? ¿Acaso os imaginabais a Vargas Llosa estaba enganchado a la trilogía de Larsson? Yo no, y sin embargo, lo estuvo.

Esta sección nace con la idea de acercar sus preferencias con las nuestras, de conocer más a los que están detrás de las páginas que devoramos, que anhelamos, que idolatramos.

Como tal, esta sección está sujeta a la colaboración de todo aquél que quiera animarse a la iniciativa. Si conocéis a alguien que quiera contribuir con su granito de arena, avisad. 🙂

Y vosotros, ¿a quién le preguntaríais por sus preferencias?

A mí se me ocurren algunas ideas…

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego I: Juego de tronos

Es complicado hablar de una novela tan conocida como esta sin resultar repetitivo. ¿Qué decir de un libro del que se ha dicho tanto?

Portada del primer libro de Canción de hielo y fuego
Portada del primer libro de Canción de hielo y fuego

Complicado.

Pero bueno, empecemos por el principio. ¿Cómo acabó esta novela en mi lista de 50 libros? Pues porque era vox populi lo bien que estaba la saga, lo recomendable que era leerla.(Tenéis un ejemplo en el blog de Isi, ¡pero hay montones más!) Así, por mera curiosidad, lo apunté en mi Plan Infinito. Posteriormente, y a raíz de la emisión de la serie, muchas personas cercanas se animaron a empezar el libro. Y ahí fue donde me picó la curiosidad.

¿Qué tiene este libro que no tengan otros? ¿Por qué gusta tanto?

Como viene siendo habitual, inicié la lectura tratando de saber lo menos posible del argumento. Sabía que un componente elemental era la fantasía, eso sí, pero poco más de la historia. Ni lo sabía entonces ni quería enterarme.

La narración se basa en la alternancia entre varios personajes. Simplemente, el autor pone el nombre del personaje que protagonizará el capítulo, y así va pasando de una historia a otra.

Este modo de escribir consigue que el lector quiera seguir leyendo: si de repente sucede algo interesante con los Stark, Martin nos maltrata teniendo que pasar varios episodios en los que no les mencionen. De este modo, cuando una historia se estanca, hay otras que van floreciendo y así, se alteran los momentos en los que unos son más interesantes que otros.

Sin embargo, este hecho no significa que el autor se base exclusivamente en los diálogos, sino que consigue un equilibrio entre las descripciones y la acción. Esta es la base de la novela: engancha, es entretenida, está bien escrita. Aunque determinadas situaciones son previsibles, conseguimos quedarnos pegados a las páginas del libro porque en cierto modo, nos mantenemos unidos a ese elenco de personajes variopintos a los que querer y odiar, con los que uno siente lástima y asco.

La sensación, desde el inicio, es como la del espectador que pilla a medias una conversación entre dos personas. No sabe bien de qué hablan, ni quiénes son, pero el lector va captando la información que surge en el diálogo. Después, cuando uno conoce más lo que pasa a continuación, cobra sentido aquélla profusión de nombres, datos y conspiraciones: ahora sí que disponemos de toda esa información. Probablemente releer el libro nos dé muchas más pistas y satisfacciones, porque podamos comprobar de buena mano lo inteligente que es este escritor.

Nada está hecho porque sí, nada es casual, las menciones de las primeras páginas serán detonantes de futuras tramas, será información útil. Parece como si Martin primero decidiera cómo es el mundo que ha creado, por dónde se iban a ir los acontecimientos para después plasmarlo en el papel paso a paso.

Y si lo que os echa para atrás es que la novela sea de fantasía, os diré que me ha sorprendido lo real que es: es decir, si en El señor de los anillos los personajes estaban al margen de las realidades que comúnmente nos asaltan a los mortales (sí, les preocupaba el poder y tenían sentimientos humanos, pero en Juego de tronos se va más allá) aquí el mundo es mucho más terrenal: hay problemas de dinero y de liquidez, los buenos no son tan buenos y los malos no son tan malos; es decir, si en otras historias la diferencia era clara, abismal: la brutalidad de los orcos contra la belleza de los elfos, aquí los personajes son más humanos. Como en la vida real lo que hay son conflictos de intereses.

A partir de aquí las pegas que le encuentro al libro: la traducción, que deja mucho que desear, una edición deficiente teniendo en cuenta la de tiempo que ha pasado desde que se publicó la primera edición, lo planos que son muchos de los personajes y la crueldad a raudales que aparece inesperadamente.

En definitiva, es una novela muy entretenida, que engancha, y que aunque personalmente considero que le sobran páginas cuando acabas simplemente quieres coger el segundo tomo para ver qué pasa a continuación. Porque como habréis deducido, para saber qué ocurre hay que seguir leyendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Engancha y entretiene.
  • Imágenes de esas que se quedan clavadas en la retina. Ay.
Contras
  • La traducción: limitada, pobre y repetitiva.
  • Para mi gusto, demasiada violencia.

Namaste.

Safranski

Leyendo a Safranski

¿Por qué leo a Safranski?

Porque de repente uno ve que Tusquets publica un libro sobre Goethe y Schiller. Porque uno espera encontrarse con una historia lineal sin gracia de la vida de los genios alemanes y de repente llega y se encuentra con esto:

Goethe rechaza la Revolución porque la politización ligada a ella implica a los hombres en relaciones y actividades que les sobrepasan notoriamente. Éstas favorecen una confusión general de los patrones y son una expresión de la misma. Lo cercano y lo lejano ya no se distinguen adecuadamente. El círculo vital donde cada uno se maneja y del que cada cual puede responsabilizarse se ve inundado con estímulos a cooperar y opinar, en suma, se produce un cambio de mentalidad para el que, mucho más tarde, una filosofía encontró la siguiente formulación: nadie es él mismo y cada uno es como los otros. Las consecuencias son la confusión en lo grande y el desamparo en lo pequeño.

Después, dejo el marcapáginas en su lugar y miro al vacío.

Más o menos dos minutos después me doy cuenta de que este señor escribe con una pulcritud que asusta.

Aproximadamente tres minutos después miro el nombre del traductor. Raúl Gabás, has hecho un buen trabajo.

Namaste.

Autor, Higgins, Literatura

Los amigos de Eddie Coyle, George V. Higgins.

En ocasiones los inicios de las novelas se pueden hacer lentos. Bien porque sean introductorios, bien porque abunden las descripciones, en ambos casos se da la circunstancia de que las primeras páginas son más pausadas con el objeto de encuadrar lo que vendrá después.

Portada de los amigos de Eddie Coyle, de George V. Higgins
Portada de los amigos de Eddie Coyle, de George V. Higgins

Pues bien, esta regla se rompe en mil pedazos cuando tenemos en nuestras manos Los amigos de Eddie Coyle. Desde el primer momento se nos sitúa en la acción, asistimos casi sin darnos cuenta al germen de lo que posteriormente será la trama. Pero es que además Higgins lo hace en los primeros capítulos, sin siquiera adelantarnos el nombre de los protagonistas, sino sólo un adjetivo para distinguirlos.

Posteriormente el autor sí que nos aporta el nombre de cada uno de los personajes. Pero sólo eso, porque las descripciones son escasas, más bien todo juega en nuestra imaginación. Para contrarrestar esta posible laguna, además de que los diálogos son constantes, se conciben como diálogos reales, sin farsas, sin exageraciones, como si se estuviera copiando lo que dos personas dicen por la calle. Porque eso es lo que precisamente es esta novela: de la calle, en la que se narra los bajos fondos del tráfico de armas, el ir y venir de las negociaciones, además de los intentos de la policía por frustrar cada uno de los intentos.

Los diálogos rápidos y asimismo, el hecho de que los capítulos (sin excepción) sean cortos, hace que la novela tenga mucho dinamismo. Que el lector quiera saber qué ocurre a continuación, qué le pasa a Eddie Coyle y a sus amigos.

Hay que reconocer que la historia es compleja hasta que se le coge el tranquillo: hay una gran variedad de personajes, acciones distintas y cosas que desconocemos. Sin embargo, conforme se va avanzando, al final el lector consigue sacar la visión global que buscaba el escritor. La sensación es que, miremos donde miremos están ocurriendo situaciones importantes que de algún modo influirán en el devenir de los acontecimientos. Por este motivo hay que estar atento y no perder de vista ningún detalle. Aquí nada es lo que parece.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Atraco perfecto, Lionel White.
Pros
  • Los diálogos brutalmente reales.
  • Dinamismo desde la primera página.
Contras
  • El inicio, que es algo inconexo.
  • Como siempre, evitad leer el prólogo al inicio del libro.

Namaste.

IMM

IMM (15)

Vuelvo para mostraros las nuevas adquisiciones, que aunque ya llevan un tiempo en la estantería, pero por temas de tiempo no os había enseñado. Son los siguientes:

Portada de "Mrs. Hemingway en París", de Paula McLain

  • Mrs. Hemingway en París, de Paula McLain. Cortesía de la editorial, que se puso en contacto conmigo por si me interesaba la novela. ¡Gracias!
Libros de Solmssen, Cabrera Infante y Beevor
Libros de Solmssen, Cabrera Infante y Beevor
  • Una princesa en Berlín, de Arthur Solmssen. Recomendación de Pedro. Llevaba ya un tiempo en mi lista del Plan Infinito, hasta que me topé con esta edición que además de tener buena pinta, resultó económica.

  • Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante. Un clásico que quería leer desde hace mucho tiempo (no exagero si digo que más de un lustro). Las veces que lo busqué en la biblioteca no hubo manera, y también probé con anterioridad en otras librerías pero sin suerte. Me vi obligada a comprarlo en cuanto comprobé que era el último que les quedaba. Es extraño, porque me parece un libro bastante famoso, pero por lo que sea ha sido más complicado de encontrar de lo que yo pensaba.
  • Stalingrado, Antoni Beevor. Cortesía de Domingo. Este autor estaba en mi lista gracias a una de las recomendaciones de Molinos sobre libros de la Segunda Guerra Mundial (aunque con El día D.). Mi propósito lector de 2012 es leer una mayor cantidad de libros de no ficción. Lo cierto es que tengo muchos de distintas temáticas en mi biblioteca personal pero siempre acabo leyendo novelas de ficción. Este es una buena opción para comenzar. 🙂

En breve más reseñas.

Namaste.

Autor, Balzac, Literatura

Eugenia Grandet, Honoré de Balzac.

Es necesario acercarse a los clásicos. Imprescindible, diría yo. Y lo es precisamente para comprender por qué ahora la literatura es como es, para darnos cuenta de que, con contadas excepciones, no está nada inventado.

Por este motivo Honoré de Balzac acabó en mi lista de 50 libros para leer antes de los 30.

Portada de la edición conjunta de "Eugenia Grandet" y "Papá Goriot"
Portada de la edición conjunta de "Eugenia Grandet" y "Papá Goriot"

El hecho de empezarlo a leer fue otra historia. De repente, un día por la mañana me giro y miro a la estantería. Veo el lomo de tono morado que incluye dos obras de Balzac y me digo a mí misma que he de leerlo ya. Así fue cómo esta lectura se coló en la lista que tenía prevista a corto plazo.

Un lector es capaz de reconocer distintos tipos de novelas: algunas se centran en la acción, otras en un particular estilo del autor y otras en la caracterización de los personajes. Esta novela es del último caso.

El autor comienza a narrarnos la historia de una forma tímida, muy poco a poco, para que nos vayamos habituando a los personajes y a los acontecimientos que se van desarrollando.

Con un lenguaje muy rico y preciso, Balzac pasa por distintas fases a la hora de narrarnos la trama. Si al principio se trata de un observador imparcial situado al margen de valorar los asuntos que se tratan, después pasa a ser un narrador apasionado de las historias que nos cuenta. Y esta historia no es sino la de Eugenia, una joven casadera hija de un rico tonelero con el que varias familias se quieren emparentar.

Pero si algo destaca de esta novela es el personaje del avaro padre de Eugenia, que ejemplifica en una sola persona todas las características de dicho adjetivo. Novela barroca, rica en matices, conjuras y palabras veladas, Eugenia Grandet no es sino una novela que consigue que el lector se quede con la sensación de la marca indeleble del personaje del padre. Es tan vívido que desespera, que rellena todos los huecos que pudieran tener las palabras ruindad y avaricia.

Os dejo aquí un pequeño ejemplo de uno de los diálogos:

  • ¡Qué gusto tener unos parientes así!

  • Sí, sí, aunque no lo parezca -respondió Grandet- soy un buen pa… pariente. Amaba a mi hermano y lo demostraré si no me cuesta dinero…

  • Vamos a dejarlo, Grandet- le dijo el banquero interrumpiéndolo dichosamente antes de que terminara su frase – Si adelanto mi partida, es preciso que ponga en orden algunos asuntos.

  • Bien, bien. Yo mismo, en re… relación a lo que usted sabe, voy voy a rerereretirarme a mi cuar…to de dedededeliberaciones.

Es complejo atravesar el tiempo y la distancia y conseguir que un lector del Siglo XXI se ofusque ante las conversaciones del padre, o que tenga ganas de sacudir por los hombros a la ingenua de Eugenia, que se lamente por la red de araña que crea para conseguir sus planes… y sin embargo, lo ha conseguido.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El personaje de Grandet, que crece en dimensiones según vamos leyendo más.

Contras

  • El inicio se hace algo lento.

  • La traducción es argentina y algunas palabras resultan extrañas.

Reto 50 libros

  • 4 de 50.

Namaste.

Bazar, Literatura

Yo confieso

Este post nació (cómo no) de una conversación en twitter a raíz del la visión distinta que tenemos de El palacio de la Luna de Paul Auster.

Comentaba Karo que se sentía tonta, que a todo el mundo le gustaba menos a ella (a mí con reparos, como ya pudisteis leer entonces).

A partir de ahí estuve dándole al magín. Porque lo que sentía Karo es común. ¿Quién no se ha sentido estúpido al aburrirse con un libro de un autor aclamado? ¿Quién no ha pensado que se ha perdido mucho en la lectura porque no hemos llegado a entender lo que vieron los demás? ¿Quién no ha dudado de su propio parecer? ¿Quién se ha callado alguna vez su opinión por miedo a quedar como un ignorante? Pues hoy es un buen día para salir del armario. Para confesarse a uno mismo y a los demás qué es lo que pasa realmente por la cabeza cuando terminamos un libro, sea el que sea.

¡Tampoco es para poner esa cara, padre!
¡Tampoco es para poner esa cara, padre!

Yo confieso que Pío Baroja me pareció un aburrimiento. Que terminé El árbol de la ciencia por terminarlo, que no vi la magia por ningún lado. Que ese señor me pareció un pesado.

Yo confieso que El guardián entre el centeno no me pareció merecedor de ningún elogio. Simplemente era una historia más. Sosa y llana. Y ya que estamos, confieso también que le dediqué una entrada en la que le ponía bastante bien. Pero confieso que tuvieron que ver dos cosas: la primera, que el autor acababa de morir. La segunda, que estaba convencida de que me había perdido algo que los demás sí vieron. Ahora eso ya no lo tengo tan claro. (Carne de relectura, lo sé).

Yo confieso que no llegué ni a la mitad del Ulises de Joyce. Y que muchas cosas no las entendí.

Yo confieso que me aburrí leyendo El conde de Montecristo. Pero que, cuando iba llegando al final maduró todo lo que había leído antes y vi la magnificencia de la obra.

Yo confieso que nunca me había planteado leer El Quijote hasta que me lo regalaron por mi cumpleaños. Ahora me lo planteo pero yo misma sé que no me apetece nada de nada.

Yo confieso que un día cogí En busca del tiempo perdido de Proust y no pasé de la primera página. Tuve miedo.

Yo confieso que me lo he pasado muy bien con las Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Eso sí, hasta que a la mujer se le fue la olla y empezó a desvariar con Dios, los ángeles y los arcángeles.

Yo confieso que compré un libro de Paul Valéry pensando que El cementerio marino era una novela de miedo. Me sorprendió ya no sólo que no fuera de miedo, sino que además no era ni una novela.

Yo confieso que Punto omega, de Don Delillo y Ventajas de viajar en tren, de Antonio Orejudo me parecieron unas novelas raras de narices. Que cerré los libros y no sabía cómo narices iba a escribir una reseña de algo que seguramente no había entendido.

Yo confieso que La peste de Albert Camus me aburrió como una ostra. Aún no sé qué vieron los demás que yo no vi.

Y vosotros, ¿tenéis algo que confesar?

Namaste.