Autor, Literatura, Lustig

Una oración por Kateřina Horovitzová de Arnošt Lustig

Como tantas otras veces, este libro pasó a mi lista del Plan Infinito cuando lo vi reseñando en el blog de Carol. Me ganó su descripción, su preciosa portada y la historia, enmarcada en la época de la Segunda Guerra Mundial.

 

Uno podría pensar que no queda mucho que contar en relación a este período de la historia y el sufrimiento humano patente en esta época. Podríamos caer en la tentación de asumir que ya está todo escrito, que esta novela de menos de doscientas páginas no puede aportar nada nuevo a un tema manido y repetitivo.

Y sin embargo, es posible. Difícil, pero posible. Complicado porque siempre lo es cuando el lector ya conoce el período histórico, sabe qué pasó, cómo y dónde (aunque nunca jamás por qué), cuando ha leído e indagado, cuando no es una historia nueva, cuando la historia no sorprende: sabemos qué hay más allá de la alambrada, qué hay en los trenes de mercancías o qué esconde ese horno que no para de echar humo. Con este tema al autor no le vale recurrir a la lágrima fácil. Porque ya sabemos mucho.

A pesar de que Lustig corre con desventaja, lo consigue. Nos sitúa con un grupo de hombres acaudalados que serán intercambiados por soldados alemanes. Con ellos y con Katerina, la dulce joven que sueña con ser bailarina, y que se encuentra desubicada con este grupo de señores, pero con los que, sin embargo, comparte situación.

El autor nos sitúa en la época y la situación y lo deja fluir: no da muchos detalles, no describe en demasía, sólo deja al lector mirar y entender los diálogos para que sea suficiente. Porque eso es lo verdaderamente importante: que nosotros, desde este lado, tenemos más información que los protagonistas de la historia. Somos testigos silenciosos de lo que va a ocurrir, sabemos, o más bien, tememos, lo que va a pasar a continuación. Lo que son las cosas, podría parecer previsible, dado que lo es, podría resultar aburrido, ya que cuenta algo que de una manera u otra, conocemos. Pero a pesar de todo, uno no puede evitar esa angustia, esa congoja que se aloja en el estómago mientras seguimos con la lectura, un temor que se convierte en miedo, una angustia plagada de conmiseración, de pena.

Me he sorprendido a mí misma con un nudo en el estómago, provocado por los silencios de Lustig. Digo silencios porque aquí es más importante lo que no se cuenta que lo que sí, lo que se omite que la información que aporta.

Es un libro triste, sí, pero sobre todo resulta un libro que parece un mazazo, uno directo a nuestras entrañas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo importante que es manejar el silencio y cómo lo articula el autor. Las sensaciones que desprende su lectura.
  • La edición y su preciosa portada.
Contras
  • Esa congoja. Que no se quita del todo ni cuando ya has terminado la lectura.

Namaste.

Autor, Doig, Literatura

Verano en English Creek, Ivan Doig

Si tuviera que telegrafiar esta novela, me saldría algo como esto:

Montana. Paisaje. Familia McCaskill. Vaca. Monte. Paisaje. El padre es guarda forestal. Oveja. Paisaje. Cotilleo misterioso. Oveja. El hijo se enfada con el padre. Oveja. Paisaje. El hijo se va de casa. Paisaje. Oveja. El otro hermano está triste. Oveja. Paisaje. Comienza el verano. Paisaje. Oveja. Excursión. Miedo del niño porque conoce a un tipo con mala pinta. Oveja. Rodeo. Oveja. Baile. Construcción de una letrina. Oveja. Bosque. Conversación sobre ovejas. Colina. Oveja. Incendio. Paisaje a punto de arder. Una línea de tensión. Oveja que pasaba por ahí. Fiesta para todos. Paisaje. Fin.


Bueno, pero como no cobran las palabras, voy a situaros un poco más.

Doig nos lleva de nuevo a Montana, al interior de un estado dedicado a la agricultura, donde vive una familia, los McCaskill.

A priori, las similitudes con Una temporada para silbar son obvias: tanto el lugar, como el grupo familiar, como muchos temas humildes tratados (cómo conseguir trabajo, cómo ahorrar dinero), todas esas preocupaciones que tenemos la gente normal y corriente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Pues una que parece pequeña: un personaje. Un solo personaje que en la otra novela es un niño aquí es un adolescente. Esa ternura, esa inocencia, ese punto de vista que sólo puede aportar un niño, de la que parte aquélla historia, que le da consistencia a los acontecimientos. Ese punto de unión.

Y sin embargo tenemos esta novela, una historia que se me ha hecho lenta, muy lenta, aburrida, repetitiva, y pesada, sin apenas trama, con abundantes descripciones y con poca miga, provinciana y simplista, que no lleva a ninguna parte y donde no pasa nada.

Porque esa es la verdad: no pasa nada, no hay trama. Lo poco que hay es un recuerdo, algo que en cualquier otra historia sería un detalle, una anécdota que contar en un diálogo cualquiera. Aquí, sin embargo, se estira y se estira, se embadurna con misterio y miedo, se agranda y se vuelve a estirar, creando un monstruo, uno grande: el de las expectativas. Porque sí, señores, no hay peor enemigo de un libro que el de la expectación. Esperamos y esperamos, seguimos avanzando y no pasan más que ovejas y paisajes. Seguimos esperando y vemos que quedan pocas páginas, y al final cuando leemos ese secreto familiar no es más que una burda estupidez, un rumor de patio de vecinas, un detalle insignificante, y NO PUEDE SER QUE LLEVEMOS ESPERANDO 500 PÁGINAS PARA ESTO. Pero eso sucede. Porque después el libro se acaba.

Quizá no se note, porque sé disimular muy bien, pero estoy cabreada. Cansada. Me cabreo cuando veo que pierdo el tiempo leyendo un libro, y este ha sido el caso. Porque en otros casos, cuando no ocurre nada (o bien ocurre poco) me gusta el estilo, me gusta cómo me lleva y me trae el autor. Eso no ocurre aquí porque el estilo de Doig no es especialmente diferente al de muchos otros autores. Pero aquí tenemos simplemente a un señor al que le gusta su tierra, y que pretende enseñarnos cada puto arbusto y cada puta oveja de toda Montana.

A mí me la han colado. Espero que a vosotros no.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los arbustos y los matojos. Y las ovejas.
Contras
  • O estilo o trama. Si la opción no es la primera, ha de pasar algo. No me gustan las historias en las que no ocurre nada, y el estilo de Doig no compensa pasar por ello.
Otras opiniones
  • Isi, a la que le ha gustado mucho (no es de fiar, no le gustó Cien años de soledad) 😉

Namaste.

Literatura, Propuestas

Readathon septiembre 2013: día 3.

Ayer domingo era el tercer y último día del Readathon.

El requisito fundamental del día, era, además de leer todo lo que pudiéramos, marcarnos un desayuno por todo lo alto, ya fuera con bacon, huevos, porridge o cualquier cosa que se nos ocurriera.

Aquí tenéis la prueba de mi desayuno de ayer:

tortitas

Tras esta apetitosa comilona (por cierto, la receta de las tortitas la saqué de aquí), me puse a leer, para tratar de recuperar el tiempo perdido. Conseguí terminar Of mice and men y empezar Catching fire, así que no se me ha dado nada mal. ¡Y por si fuera poco: lluvia, frío y más lluvia! 🙂
Si además añadimos que lo he pasado muy bien comprobando el avance de los demás y que he descubierto blogs muy interesantes… ¡un buen fin de semana muy aprovechado!

Felices lecturas.

Namaste.

Literatura, Propuestas

Readathon septiembre 2013: día 2.

El segundo día del readathon tenía como objeto publicar una entrada respondiendo unas cuantas preguntas sobre nuestra experiencia con los libros en inglés.

Aquí está la mía.

¿Cuándo leíste tu primer libro “de verdad” en inglés y a qué se debió tamaño esfuerzo mental (obligación en tu carrera, por aprender, porque eres masoquista, etc.)?

El primer libro “de verdad” que leí fue Animal farm, de George Orwell hace ya muuuchos años (por lo menos diez). La verdad es que el inicio no pudo ser mejor. Qué pedazo de libro.

Si estás aquí hoy es porque la experiencia no fue tan traumática como podías haber pensado (o porque tienes un muy buen terapeuta) así que, ¿por qué sigues ahora leyendo en inglés? ¿Cómo eliges tus lecturas en inglés?

Me gusta leer en inglés. Y además soy capaz de hacerlo (ojalá pudiera hacerlo al mismo nivel en alemán, por ejemplo). Las lecturas las escojo teniendo siempre en cuenta dos cosas: 1) Que quiera leer el libro 2) Que el autor sea sajón y haya escrito el libro en inglés. Esos son los dos presupuestos principales.

¿Dónde consigues los libros que lees en inglés (biblioteca, amazon, librerías online, librerías físicas, mercadillos…)?

Normalmente los compro, de primera o segunda mano. También tengo algunos ebooks. Según.

¿Qué formato prefieres para leer en inglés: papel, ebook, audiobook…?

Con esto sí que tengo una manía: los prefiero en papel. No sé por qué, pero así es.

¿Guardas los libros en inglés en una estantería diferente, o los mezclas con los libros en castellano para que parezcan menos amenazantes? Y en el lector electrónico, ¿tienes carpetas separadas?

Sí que tengo los libros en estanterías diferentes, pero en el lector lo tengo todo bajo la misma carpeta.

¿Tienes, además, dos listas infinitas?

No, sólo una.

Si tienes la oportunidad de leer en inglés o en castellano cualquier novela actual escrita originalmente en inglés, ¿por qué idioma te decantas y por qué? ¿Y si fuera un clásico?

Mejor en inglés. A veces ya la he comprado en castellano, así que no la vuelvo a adquirir en inglés. Si he oído que es muy densa la prefiero en castellano, para que no se me escape nada.

Sobre los clásicos, es más complicado. Quiero leer Great expectations de Dickens pero me da respeto. No lo he intentado, pero no sé, me da la impresión de que el vocabulario antiguo me va a sobrepasar.

¿Te ha ayudado el reto y los readathones a leer un poquito más en inglés?

A leer un poco más y a animarme por tratar de leer más. (Y a comer tortitas) 😉

Y para terminar, ¿¿cómo vas con el/los libros que te has propuesto leer en estos 3 días??

Bueno, al final ayer no pude leer, así que hoy me he puesto las pilas. Llevo más de la mitad y espero casi acabarlo hoy, para mañana empezar con Catching fire. A ver qué tal se da en lo que queda de fin de semana.

Mañana más y mejor.
Namaste.

Literatura, Propuestas

Readathon Septiembre 2013: día 1.

Isi lo ha vuelto a hacer. Si hace ya un tiempo organizó un maratón de lectura con objeto de que avanzáramos en nuestro particular reto de leer libros en inglés, ahora ha decidido repetir la experiencia. Eso sí, incluyendo una novedad: la longitud. Si en el primer readathon sólo había que leer un día, esta vez se prolongará durante todo el fin de semana. Tres días dedicados, en la medida de lo posible, a leer en inglés. Esta entrada sirve como introducción y para contaros qué es lo que voy a leer.

El primero y principal libro que voy a leer es Of mice and men, de John Steinbeck, al que le tengo muchas ganas: por un lado de volver al autor y por otro de leer esta obra en particular.

Como es cortito, confío en que me de tiempo a empezar otro, y aquí es cuando me entran las dudas. Inicialmente había pensado leer The grapes of wrath, pero después he pensado que quizá sea demasiado Steinbeck.

Las otras dos opciones que tengo son: The name of the wind, de Patrick Rothfuss y Catching fire, de Suzanne Collins (segunda parte de The hunger games, ¡que además terminé en el otro Readathon!). Creo que al final sera este último el escogido, entre otras cosas porque así evitaré de enterarme de spoilers, ahora que van a estrenar la película.

Esto es todo por el momento. Espero que me cunda con la lectura porque teniendo en cuenta mis avances con el reto estoy empezando a perder la calma (vamos, que lo de keep calm está bien como recomendación pero a mí no me sirve de nada… ¡me quedan muchos libros para completarlo y queda poco año 2013!)

Volveré con más avances.

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura

Memorias de la casa muerta, Fiódor Dostoievski

Lo confieso: compré este libro por error. Sí, habéis leído bien: por error.

Mi idea era adquirir Memorias del subsuelo, del mismo autor. Pero ya sabéis: dos libros que empiezan por la misma palabra, un maremágnum de libros del autor, no llevar el título anotado… todo eso hizo que al final lo comprara. La verdad es que no me di cuenta de mi error hasta que lo tuve en la lista de pendientes, cuando alguien habló de Memorias del subsuelo y pude comprobar que el título se había cambiado. Claro, yo estaba convencida en que el título se modificó solo.

En fin, a lo que iba. Memorias de la casa muerta es la narración en primera persona del tiempo que pasó Dostoievski en Siberia. Una vez condenado a trabajos forzados, se le traslada al desierto ruso a cumplir su pena.

El inicio del libro se corresponde con su llegada a la estepa, con ese interminable viaje que acaba en una muralla de nieve y piedra. Enfrentado a su cambio de situación, Dostoievski es un extraño, un aristócrata que ha cambiado su condición de adinerado por la de preso. Como tal, es visto por los demás presidiarios con desconfianza, un personaje ajeno a su realidad, un opresor, alguien que había pasado de tener un sirviente que le preparara el té a tener que verse en una situación límite: una cárcel rusa. Ahí es nada.

Ese genio que demuestra en cada una de sus novelas lo aplica, cómo no, a su día a día: en este libro se narra el análisis de cada uno de los que se encontraban a su alrededor, cómo podía diseccionar su mente con sólo fijarse en gestos, miradas o formas de hablar. Es sorprendente la forma en la que para él todos estos aspectos sean meridianos, claros y lógicos, algo tan fácil como describir el color de una fruta. Además, en su narración abundan las descripciones de las tradiciones, costumbres y situaciones que se veían en el campo: cómo la masa social determinaba quién formaba parte del grupo y quién no, algo igual de importante que alimentarse. Y aunque a priori él se encontrara en una situación de desventaja (a fin de cuentas él pasó de leer tranquilamente en el calor de un samovar a tratar de aprender a cortar leña con brutal sistema de destajo) me ha fascinado el modo de pasar esa teoría, ese análisis de cada compañero a la práctica: es decir, no es que sea inteligente y simplemente lo plasme en sus novelas, sino que va más allá. Dostoievski utilizó esa intuición para marcar estrategias, para granjearse amistades, a fin de cuentas para hacer su vida en el campo más llevadera. Digo que me ha fascinado porque es difícil, porque una cosa es la teoría (hablar de otro, plantear hipótesis, razonar argumentos) y otra bien distinta es aplicar todas esas fórmulas a la vida diaria de cada uno, a diseccionar las fortalezas y debilidades de cada cual con el objeto de ser pragmático, de valorar el peso de cada persona en el el propio destino.

Sin embargo, a pesar de las carencias, el frío, la mala alimentación y la soledad, no pierde la esperanza ni el valor, aunque vea mermadas sus fuerzas es capaz de decirse:

¡El hombre sobrevive! El hombre es un ser que se acostumbra a todo; ésa es, pienso su mejor definición.

En el apartado de los peros, tengo uno, y grande: se hace pesado. Sin embargo no creo que se haga lento por la historia que narra, más bien tengo la impresión que es debido a la traducción: la abundancia de frases complejas, la utilización de vocabulario desfasado o la escasa organización de la información son algunos de los puntos que abundan en este libro.

Me quedo con las ganas de traeros aquí un fragmento en el que narra cómo el mayor afecto que recibía era de un perro que vivía entre los barracones, pero no encuentro la página. 😦

En fin, poco más que añadir que no se haya dicho ya, y es que

Dostoievski es el mejor conocer del alma humana de todos los tiempos.

No lo digo yo. Lo dice Stefan Zweig.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Rusos + trabajos forzados = ¿Vida y destino, Vasili Grossman? Supongo, pero como no lo he leído aún…
Pros
  • Ahondar en la personalidad y el carácter de un autor al que conocemos mayoritariamente por sus ficciones.
Contras
  • Hacia la mitad del libro se hace pesado y cuesta seguir.

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

El secreto del mal, Roberto Bolaño

Hoy os traigo el último libro publicado por Anagrama del escritor chileno más rentable de las últimas décadas. Se trata de un compendio de fragmentos correspondientes al que habría de ser un libro de relatos.

 

En los textos y fragmentos encontramos aspectos comunes en la obra del autor, no sólo por la aparición de Arturo Belano, sino por la suspensión en el abismo de cada una de las frases, la deriva que trasmite en cada fragmento o los temas comunes.

Este libro permite encontrarse con una pequeña porción de la prosa de Bolaño, con una mínima parte de su estilo y su carácter a la hora de escribir. Y digo mínima porque es tan pequeña, tan insignificante que incluso se podría despreciar, esto es, son textos a medio hacer, a medio revisar, a medio escribir, islas en un universo de constelaciones, granos de arena que no permiten ver el desierto que conforman las verdaderas obras del autor. Entre otras cosas, por la longitud. Desde mi punto de vista, Bolaño es un autor con el que se conecta cuando se leen muchas páginas, una detrás de otra, más allá de Estrella distante o de cualquiera de sus novelas cortas, con novelas largas, potentes y ambiciosas, como con Los detectives salvajes.

Mi opinión, como lectora enamorada de su prosa, es que El secreto del mal no le hace justicia a este autor. Que cualquier lector que escogiera este libro como el primero para conocer al autor huiría espantado por desconocer la conexión, el hilo conductor, o por tratarse de un compendio de textos que no tienen un fin común. Y no le culparía.

Es cierto que se pueden encontrar frases destacables, descripciones interesantes o fragmentos, pero cualquiera que se parase a pensar un par de minutos podría colegir que se ha publicado este libro para que acudamos a comprarlo tras comprobar que en la portada aparece Roberto Bolaño. Pero en fin, eso lo dejo para los malpensados.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer es una de las nouvelles comprendidas en la edición de Acantilado dedicada a Zweig que me regalaron recientemente. Aunque he oído grandes alabanzas de otras (como Carta a una desconocida), me decanté por esta cuando decidí volver al autor.

Aunque el anterior libro que leí fue Momentos estelares de la humanidad, lo cierto es que este que os traigo hoy nada tiene que ver con el anterior. Si aquélla era no ficción, esta sí lo es, si aquélla se distinguía por el momento en el que se encuadraba la historia, esta es una novela, una ficción, una breve historia.

La historia comienza en un hotel en el que varios huéspedes pasan el rato comentando la conmovedora historia de una mujer que ha abandonado a su familia para marcharse con un joven a las pocas horas de haberlo conocido. Los honorables y distinguidos huéspedes comienzan una conversación en la que se plasma la incredulidad de un enamoramiento tan rápido.

A raíz de este hecho, una de las señoras hace partícipe su propia historia, narrando un relato que cuenta por vez primera

Zweig desarrolla una historia instrospectiva, que analiza el comportamiento humano y sus deseos, así como la importancia de sus impulsos, de todo aquéllo que nada tiene que ver con la razón. Lo importante de esta novela es la forma con la que el austríaco nos envuelve en una prosa certera y elegante pero sin dejar de un lado el puro análisis, el conocimiento meridiano del carácter humano.

Destacan además las descripciones, en concreto una de ellas en la que se dedica a describir unas manos. Unas simples manos, pero que él consigue que sean algo más característico, de modo que al contarnos cómo se ven podamos conocer la personalidad del propietario de las mismas.

Sin embargo, la trama en sí, el secreto guardado de esa anciana abrumada por el recuerdo no me ha parecido tan interesante, sino más bien algo sencillo y quizá sin empaque. Por supuesto, soy consciente de lo diferente de la situación en la época en que Zweig lo escribió de ahora mismo, pero lo que está claro es que lo verdaderamente importante es leer a este autor, verdadero genio de las letras, elegante como pocos y capaz de diseccionar el alma humana en un librillo de menos de cien páginas.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La disección del carácter humano.
  • El uso de las frases, analítico, elegante y certero a la vez.
Contras
  • La trama en sí es secundaria y anecdótica, una mera excusa para escribir.

 

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XI): Santiago Posteguillo

Santiago Posteguillo (Valencia, 1967). Filólogo y lingüista, además de profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón. A pesar de que sus inicios como novelista datan de 2006, desde que se publicó Africanus: el hijo del cónsul, no ha parado de acumular éxito tras éxito con cada una de ellas. Recientemente se ha publicado La noche en que Frankenstein leyó El Quijote, novela, que por cierto tiene muy buena pinta.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Una biografía de «Vidas paralelas» de Plutarco.

Vaya. No me lo esperaba. Quién sabe si por prejuicios: esto es, al ver el apellido de Posteguillo siempre entre los más vendidos lo asociaba con otros súperventas, y por tanto, con otros gustos literarios. Plutarco… vaya.

2.- Un libro que nos recomiendas.

«El retrato de Dorian Gray» de Oscar Wilde.

Totalmente de acuerdo. Uno de esos libros que, personalmente, siempre recomiendo. La prosa de Wilde atrapa, y esos personajes, con su ética y su moral, me encantan. Si además tiene sarcasmo, se convierte en un libro redondo.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Jane Austen

Tampoco me esperaba a Austen. Quizá esperaba algo más griego (como Plutarco) o algo más manido, como Cervantes o Shakespeare. La verdad es que a Austen la he leído una sola vez, y me gustó, aunque tampoco como para acercame a su obra, cosa que seguramente he de enmendar.

Y vosotros, ¿coincidís con al opinión de Santiago Posteguillo? ¿Habéis leído a Plutarco? ¿Qué me recomendáis de Jane Austen? ¿Disfrutasteis con El retrato de Dorian Gray?

Namaste.

Literatura

Virginia Woolf, Gazier/ Ciccolini

La editorial Impedimenta se estrena con el cómic con este título: Virginia Woolf , una biografía visual de la autora inglesa, desde su más tierna infancia hasta su suicidio.

Pudiera parecer que plantear la cuestión a través de imágenes es cuestión sencilla, pero nada más lejos de la realidad. Probablemente los aspectos destacados de la fisonomía de Virginia, así como la de su familia, sea algo sencillo: en una sola viñeta sabemos cómo era una persona, esos rasgos definitorios que en una novela alcanzaríamos tras una larga descripción. Sin embargo, plasmar cada uno de los sentimientos e inquietudes que le acompañaron a lo largo de su vida es cuestión bien distinta. ¿Cómo dibujar un sentimiento? ¿Cómo plasmar la zozobra, la soledad?

Pues bien, para ello los colores son la clave. En detrimento del exceso de bocadillos, las páginas se llenan de paisajes y de escalas cromáticas que designan el momento vital de la autora. Basta con solo echarle una ojeada: si los primeros años están llenos de colores vivos y radiantes, de sol y de felicidad, posteriormente vemos una profusión de los colores ocres, para finalizar con los grises, esas nebulosas que nos acercan al final de una vida trágica.

Virginia Woolf fue una artista empedernida, obsesionada en seguir escribiendo, en publicar, en expresar sus sentimientos a través de las palabras. Pero fue también una persona frágil y enferma, triste y sola. Marcada desde muy joven por la muerte de sus seres queridos, veía su vida como una carrera de obstáculos en la que su vía de escape era la escritura. Todo esto y mucho más lo podemos encontrar en “Virginia Woolf”, la delicadeza, la tristeza y la duda, pero al mismo tiempo la pasión por la literatura y la amistad.

Virginia Woolf es un verdadero canto a la vida. Pero además, una forma de acercarnos a una autora para muchos (como para mí) desconocida, y para conocer al escritor que está al otro lado, la relación entre su vida y su obra. Un cómic muy recomendable que se termina antes de que nos demos cuenta.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • Adentrarse en la vida de la autora.
  • El uso del color en el cómic.
Contras
  • Para lo corto que es, se hace demasiado caro.

 

Namaste.