Autor, Literatura, Nothomb

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb.

Tenía muchas ganas de leer este libro en concreto de Nothom: de un lado porque me sirve como libro para el RETO y de otro porque he leído muy buenas críticas. Entre ellas las de: Jesús, Isi y Elwen.

Ni de Eva ni de Adán, Amélie Nothomb

Si en Estupor y temblores la autora belga nos contaba sus periplos en una enorme empresa nipona, en este caso nos narra la situación que vivió anteriormente: su romance con un muchacho japonés que conoce al darle clases de francés.

 

Los contrastes entre culturas, la diferente visión que se tiene del mundo en uno y otro caso son algunos de los temas que Nothom trata, pero desde un punto de vista sincero, jocoso y divertido.

 

 

Encontramos un ejemplo de la diferencia de culturas en el siguiente fragmento:

 

La señora esperó a que se restableciera el silencio para declarar con una sonrisa:

– ¿Por qué te esfuerzas tanto en parecer distinguida cuando con un rostro tan expresivo nunca serás una dama?

 

Es esta forma de narrar la que invita al lector a continuar leyendo, a internarse en un relato hilarante, y en muchos casos surrealista. Sin embargo, ese ápice de humor enmascara situaciones muy reales, en las que nos vemos envueltos con frecuencia.

 

¿Por qué no podía librarme de la convicción de estar siendo vigilada por una cámara? La impresión de ojo invisible me acompañaba. Le hice muecas al techo, y luego a las paredes: no ocurrió nada. El enemigo era astuto y fingía no inmutarse ante mi mala conducta. Cuidado.

 

 

Que la autora es un personaje singular ya lo sabíamos, habida cuenta de las situaciones estrafalarias que ella misma provoca. Esto, junto con la facilidad que tiene de hacer que lector de un lado, se ría de la situación, y de otro, la entienda, es lo que hace de esta pequeña novela autobiográfica un gran modo de pasar el tiempo y una forma perfecta de mantener un paréntesis entre novelas más largas y serias.

 

Con este libro, Nothomb me ha convencido. Quizá sea porque en el fondo me veo identificada con ella, quizá porque me lo paso muy bien leyendo sus historias…  Soy consciente de que a partir de ahora procuraré leer todos y cada uno de sus libros. Qué se le va a hacer… 🙂

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora: ameno, jocoso y divertido.
  • La fantástica edición de Compactos de Anagrama: ¡rojo!
Contras
  • Quizás el final. Aunque considero que no podría terminar de mejor forma.

 

 

Namaste.

Autor, Lapidus, Literatura

Dinero fácil, Jens Lapidus.

Como comenté hace ya algún tiempo, Niebla espesa me prestó esta novela.

(Habéis acertado: autor sueco, trilogía y novela negra).

 

Primera parte de la Trilogía de Estocolmo
Dinero fácil, de Jens Lapidus

El relato corre a cargo de tres personajes muy diferentes pero que coinciden en una cosa: los tres cometen delitos. Los tres son “malos”. Los tres personajes acaban coincidiendo por algún tema. Al fin y al cabo los tres son supervivientes de los bajos fondos de Estocolmo.

 

Si en otras novelas hay un personaje bueno (un detective, un policía o un periodista), aquí no los hay. De este modo, se rompe el binomio malos-buenos que suele existir en todas las novelas negras. Esa es la novedad de Dinero fácil y con lo que juega Lapidus: los protagonistas son del bando de los delincuentes. La única representación del lado de los buenos son los diversos documentos que nos va presentando el autor: una sentencia de un juzgado, una declaración de un testigo o un proyecto de infiltración.

 

Un inmigrante chileno, un serbio mafioso y un estudiante que trata de incluirse en la jet set serán los narradores de esta novela. El mafioso es un personaje más plano: quiere a su hija y tal, pero no deja de ser mafioso. El chileno a bote pronto cae bien: se ha visto arrastrado a la delincuencia por un ambiente complicado: pobreza y violencia.Pero el estudiante es harina de otro costal. Un niño bien, creado en un hogar normal y corriente de una pequeña ciudad de provincias que se muda a Estocolmo para estudiar en la Universidad. Allí se empieza a relacionar con personas que gastan en un fin de semana lo que él gastaba en un año. A partir de ahí comienza la transformación. Este es el personaje que más me interesaba.

 

Sin embargo, el autor consigue darles la realidad suficiente como para que no resulten una mera caricatura de los malos a los que estamos acostumbrados. Porque en el mundo real, las personas no son todo o nada. Siempre hay matices.

 

El estilo de Lapidus es cortante, seco, duro, todo aristas. Creo que es la primera vez que leo un libro tan largo en el que apenas existan oraciones subordinadas o coordinadas. En muchos casos es necesario: bien habla algún personaje que no conoce demasiado bien el idioma o bien se narra una situación donde hay nerviosismo en el ambiente, como la siguiente:

 

A la izquierda corría un riachuelo. Pintoresco. Un puente. Árboles de hoja caduca. Sendero de gravilla. Un quiosco rojo. Parecía cerrado para el otoño, aunque se habían olvidado fuera el muñeco de los helados GB. Más adelante había tres edificios más grandes; entre ellos una extensión de gravilla. Carteles en los edificios. Antigua escuela. Antigua parroquia. Antigua casa del comendador. Una pareja de mediana edad entró en la escuela. Estaba en el sitio equivocado. Ahí no había casas de veraneo. Era un puto museo.

 

Pero en otros momentos, se hace simplón, pobre, sin complejidad, como si estuviera escribiendo alguien con el objetivo de crear en un guión publicitario. Además esta forma de escribir aunque es dinámica, no consigue que el lector se enganche al asunto.

 

Además, la edición de la novela no ayuda, porque hay montones de erratas:

 

Al fin y al cabo era muy extravertida.

 

Recordó: con tres años Lovisa solía abalanzandose corriendo escaleras abajo.

 

La traducción, en ocasiones, no es la adecuada:

 

La ropa: una camiseta gris. Pantis negros. Mini sobre ellos. Zapatos de tacón alto.

 

¿Alguien dice “Mini” para designar “Minifalda”? De momento no he conocido a nadie. Cuando oigo “Mini”, pienso en el coche, aunque sea difícil llevarlo encima de unas medias.

 

En cualquier caso se trata de una novela sin pretensiones, apta para pasar un buen rato, engancharse un par de días y comenzar a leer algo más serio. Sin embargo, no engancha ni de lejos tanto como la trilogía de Larsson. La opinión de Moe, pinchando aquí.

 

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La bien definida visión de las mafias.
  • La novedad: la ausencia de buenos.
Contras
  • Se echan de menos los nexos. La narración es más bien pobre.
  • La edición, llena de erratas. En la contraportada se dice más de lo que debería: si llevas la mitad del libro y todavía no han pasado cosas del supuesto resumen, es que obligatoriamente ese resumen no es tal.

 

Namaste.

 

Autor, Literatura, Nabokov

Lolita, Vladimir Nabokov.

Esta novela llevaba mucho tiempo en mi Plan Infinito, hasta que salió elegida para leer en foro de Cargada de Libros. Fue entonces decidí que era un buen momento para ponerse con ella.

Portada de la edición de AnagramaLa trama, como todos sabréis a estas alturas, es bien conocida: un adulto se enamora obsesiona de una niña de trece años.

 

El libro se divide en dos partes bien distintas: la primera, en la que conocemos al protagonista: Humbert Humbert, un profesor con una verborrea inaudita, a Lolita y a su madre. Esta primera parte es la que yo creo, la clave de la novela porque plantea muchas dudas.

 

De un lado, nos muestra los desagradables pensamientos de Humbert Humbert, su degradante visión de la vida y su doble moral. De otro, el lector va leyendo con curiosidad cómo Nabokov va enlazando los acontecimientos.

 

En esta parte el hecho de que los capítulos sean cortos van dando dinamismo a la historia, y a pesar de lo repugnante de las opiniones del protagonista, la curiosidad va ganando la batalla: ¿cómo consigue Humbert acercarse a Lolita?

 

Ignoro si el álbum de la alcahueta fue o no eslabón en la guirnalda de margaritas; lo cierto es que poco después, por mi propia seguridad, resolví casarme. Se me ocurrió que horarios regulares, alimentos caseros, todas las convenciones del matrimonio, la rutina profiláctica de las actividades de dormitorio y, acaso, el probable florecimiento de ciertos valores morales podían ayudarme, si no para purgarme de mis degradantes y peligrosos deseos, por lo menos para mantenerlo bajo mi dominio.

 

La segunda parte aporta un giro radical a la historia. Por motivos que no voy a desvelar, la situación cambia, la historia avanza más despacio, los capítulos se alargan y hay montones de descripciones paisajísticas que ralentizan la trama (ralentizar quizá sea decir demasiado, la palabra exacta sería pausar). Pasan pocas cosas pero las que pasan están adornadas de una cantidad ingente de adjetivos que aportan poco a la historia. En este punto me planteé dejarlo. Sin embargo, Nabokov lo hace suficientemente bien como para que el lector se vea obligado a continuar: no solo porque ya se ha leído más de la mitad del libro (Pensamiento: ¿cómo voy a dejarlo a estas alturas?), sino porque además el protagonista nos da pequeñas pinceladas de un futuro que vive y que queremos conocer. ¿Cómo acabará la historia?

 

Mientras tanto nuestro protagonista es capaz de dejarnos perlas como la siguiente:

 

Tengo ahora ante mí la desagradable tarea de registrar una caída definida en la moral de Lolita. Aunque su participación en los ardores a que condescendía nunca había aumentado mucho, el puro lucro aún no se había revelado. Pero yo era débil, no era sensato, y mi nínfula colegiala me esclavizaba. A medida que menguaba el elemento humano, la pasión, la ternura, la tortura no hacía sino aumentar; y ella sacaba partido de ello.

 

Y de repente, sin venir a cuento, después de cuatrocientas páginas y (a lo sumo) tres personajes principales, aparece un personaje que yo no supe quién era. ¿Y este quién es? ¿Pero qué? ¿Qué me he perdido? ¿¿Quéee??

 

Aquí fue donde empezó mi cabreo. Me quedaban cien páginas. A estas alturas estaba un poquito harta de Humbert, de Lolita y de Nabokov. Pero quería acabar. Necesitaba saber cómo iba a terminar. Y de repente aparece un nombre de un personaje que no sé quién es. No me lo podía creer. En una novela con muchos personajes que entran y salen, te lo esperas. Poniendo un ejemplo que todos conocemos: si Dumbledore no está en todo el libro pero aparece al final, vale, lo conoces. No hay problema. Pero y si, ¿en lugar de ser un personaje importante como Dumbledore es un personaje secundario o terciario del que realmente no supiste nunca nada pero ahora resulta ser fundamental para el final?

 

Sencillamente suena a tomadura de pelo, a no saber cómo terminar la historia y finalizarlo como pudo. En una palabra: cutre.

 

No lo pude entender y tampoco lo entiendo ahora. La historia pega un vuelco. Hay una escena intrigante, rápida y feroz y luego el libro se acaba.

 

Mención aparte merece el estilo de Nabokov: es un autor que sabe mucho y se nota: frases en francés, menciones a muy diversos temas… el problema es que es difícil seguirle, que parece que nos está demostrando lo ignorantes que somos. En ocasiones esos adjetivos hacen mención a películas, actrices o que sea. Particularmente me pierdo con esas menciones. No tengo los conocimientos suficientes como para saber que si dice marlenesca se refiere a Marlene Dietrich, como comentaba Juancarejo en el foro. Él probablemente esté en lo cierto. Pero cuando leo marlenesca sigo leyendo sin hacer la vinculación.

 

Así que sí: lo mejor de Lolita es el estilo de Nabokov.

 

Os dejo un ejemplo de una descripción:

 

Era un solterón fofo, de cara carnosa, cuyo cuerpo iba afinándose -en forma tropezoidal- hacia un par de hombros estrechos, no exactamente al mismo nivel, y de cabeza cónica como una pera que tenía a un lado pelos lacios y al otro unas pocas cerdas pegoteadas. Pero la parte inferior de su cuerpo era enorme, y deambulaba con un curioso ritmo elegantino mediante un par de piernas fenomenalmente rechonchas.

 

 

Aparte de esto en concreto, la multitud de descripciones paisajísticas y otras abundancias de adjetivos allá por la segunda parte sólo me hizo reafirmarme de que es un escritor barroco, que busca el ornamento puro y duro.

 

En conclusión: desde mi punto de vista Nabokov consiguió lo que quería: escandalizar con el tema que trataba, que la gente supiera que existía el libro. Para mí, este libro no es indispensable. Soy de las que piensan que está sobrevalorado. Que no es una obra maestra, que Nabokov utilizó lo sórdido de su tema y la complejidad de su narrativa para hacerse un hueco, para que muchos dijeran que es una obra maestra, que lo pusieran a la altura de los grandes de la literatura.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • No he encontrado ninguno libro parecido.
Pros
  • El estilo barroco del autor. Es único.
Contras
  • El tema: soez, vulgar, asqueroso y degradante.
  • El estilo barroco del autor.

 

 

Namaste.

 

Autor, Literatura, Modiano

En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

 

En el café de la juventud perdida es una pequeña novela ambientada en el París de los años 60.

 

Portada del libro de Modiano (Ed. Anagrama)
En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano

El lugar: un café en el que se reúnen un grupo de bohemios: estudiantes, escritores y artistas de distinto pelaje. De ellos destaca una mujer, que está presente pero de la que se sabe poco.

 

Modiano nos presenta una novela muy bien ambientada, donde la melancolía es la protagonista. En un entorno gris, se plantea el misterio de esa extraña mujer, que está pero que apenas se relaciona con las demás personas del café.

 

Para desarrollar la novela, el autor crea una historia a cuatro voces, donde cada uno nos cuenta qué sabe de la mujer. Ya en el final será ella la que nos desvelará algo sobre sí misma.

 

La sensación que me queda es agridulce. Por un lado me ha gustado: Modiano consigue engatusar al lector, llevarle por donde él quiere, que le interese la historia y que quiera saber más. Por otro, parece que al final no nos encamina del todo bien, como si no supiera rematar el relato, como si perdiera algo indispensable por el camino.

 

No sé si me habéis entendido, porque la verdad es que me resulta difícil explicar lo que me ha aportado esta novela.

 

Así que para ejemplificar mi reseña, os dejo un par de fragmentos:

 

– Uno intenta crearse vínculos, ya me entiende…

Sí, claro que lo entendía. En esa vida que, a veces, nos parece como una gran solar sin postes indicadores, en medio de todas las líneas de fuga y de los horizontes perdidos, nos gustaría dar con puntos de referencia, hacer algo así como un catastro para no tener ya esa impresión de navegar a la aventura. Y entonces creamos vínculos, intentamos que sean más estables los encuentros azarosos.

 

No hay mejor sistema para que se desvanezcan los fantasmas que mirarles a los ojos.

 

En cualquier caso, es tan diferente a otras, te embriaga tanto del París de la época, que merece la pena leerla y además aporta la curiosidad necesaria como para saber que en el futuro leeré algo más de este autor.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, Josefina Aldecoa.
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
Contras
  • Llega un momento en el que la historia pierde fuerza.

 

Namaste.



Autor, Fitzgerald, Literatura

La librería, Penelope Fitzgerald

Florence Green decide abrir una librería en un pequeño pueblo de la costa inglesa. Para ello, adquiere un edificio en ruinas y comienza a comprar los libros que necesita para poder llevar a cabo su objetivo.

Lo que podría parecer un inicio de negocio como cualquier otro se convierte en una molestia para algunos de los habitantes del pueblo, que harán lo imposible para evitar que la librería salga adelante.

Penelope Fitzgerald desarrolla la novela con una prosa elegante y precisa, con la que consigue envolver al lector y trasladarle a otro tiempo en el que se tenía miedo al diferente y donde los cambios eran, desgraciadamente, mal vistos.

La novela es, además, un alegato a favor de la cultura, de la democratización de esta y de la lucha por el conocimiento, algo que podemos comprobar claramente en fragmentos como el siguiente:

Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida, y como tal, no hay duda de que debe ser un artículo de primera necesidad.

Además, hay que destacar lo acertado de las descripciones y la sutileza en la composición:

Lo que podía parecer una delicadeza por su parte, normalmente no era más que una forma de evitar líos; lo que parecía simpatía era en realidad el resultado de su instinto para esquivar cualquier problema antes de que éste se originara. Era difícil imaginar lo que supondría hacerse viejo para una persona así. Sus emociones, a base de no ejercitarlas, casi habían desaparecido. Había descubierto que la capacidad para adaptarse resultaba tan adecuada para salirse con la suya como la propia curiosidad.

A diferencia de otras novelas cortas, donde apenas existe profundidad, en La librería la autora consigue estructurar muy bien la trama y crea unos personajes reales y creíbles.

Leyendo algunas reseñas de otros bloggers, como Laura, de Cargada de Libros, le achaca que realmente el tema literario se trata poco en la novela. Es cierto que en ningún momento se hace una relación de los libros que adquiere Florence Green, pero desde mi punto de vista el tema ahonda más en el hecho de vender libros, es decir, en la peligrosidad de leer, saber o informarse de algo diferente al saber oral. Es más bien la cuestión casi medieval de que el que tiene, compra o vende libros es alguien distinto, que puede quizá engañar, quizá pervertir. En fin de cuentas, el miedo a lo desconocido.

De las pocas menciones de libros, destaca la siguiente:

– ¿Qué? ¿Al final va a encargar Lolita?

– Todavía no lo he decidido. He pedido un ejemplar de lectura. Estoy algo desconcertada por lo que han dicho sobre ella los periódicos americanos. Un crítico ha afirmado que su publicación era una mala noticia para el ramo y para los lectores, porque era aburrida, pretenciosa, de lenguaje florido y repulsiva. Pero por otro lado había un artículo de Graham Greene que decía que era una obra maestra.

(INCISO: hay que ver cómo son las casualidades. Justo cuando estaba leyendo Lolita, me encuentro con este fragmento. Próximamente la reseña.).

En definitiva, una novela interesante y amena, con un estilo delicado que sorprende por su estilo,su ironía y el componente de realidad que emana de ella. Totalmente recomendable.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.
  • La importancia de llamarse Ernesto. Oscar Wilde.
Pros
  • La sutileza y elegancia de la autora que combina con una fantástica ironía. El tema que envuelve la novela.
  • La magnífica edición de Impedimenta: buena traducción y ni un error ortográfico o tipográfico.
Contras
  • La semejanza con determinadas realidades actuales.

Namaste.

Autor, Literatura, Marías

Todas las almas, Javier Marías.

Quizá muchos no lo sepáis, pero soy una persona que hace los deberes. Tras la multitud de recomendaciones que recibí en la reseña de los cinco autores que quería leer , me dirigí con mi folio a la biblioteca más cercana. Allí valoré los libros de que disponía (no todos, desgraciadamente) y de ellos escogí este de Javier Marías.

Portada de "Todas las almas"Todas las almas es una novela que trata sobre un profesor universitario que se traslada a Oxford para dar sus clases sobre literatura española. Podría considerarse una novela con algún punto autobiográfico, ya que Marías pasó un par de años como profesor universitario.

Partiendo de este hilo, el autor desarrolla una prosa elegante, con un estilo que envuelve al lector.

Como he dicho, mis obligaciones en la ciudad de Oxford eran mínimas, lo cual me hacía sentirme a menudo como un personaje decorativo. Al ser consciente, sin embargo, de que mi sola presencia difícilmente podría decorar nada, tenía a bien ponerme de vez en cuando la negra toga (preceptiva ya sólo en muy contadas ocasiones) con el objetivo principal de contentar a los numerosos turistas con que solía cruzarme en el trayecto desde mi casa piramidal hasta la Tayloriana y el secundario de sentirme disfrazado y algo más justificado en mi calidad de adorno.

He visto algunas opiniones de otros bloggers (por ejemplo, esta) y comentan como punto negativo que apenas hay trama. Es cierto que no pasan demasiadas cosas, pero creo yo que el tema no es qué se cuenta, sino cómo se cuenta. Y aquí es donde resalta Marías, su forma de exponer la situación, de hacer comparaciones sin resultar barroco. Me gusta su estilo.

Quiero decir como alguien que ya no era de mi presente, como alguien que nos interesó enormemente y dejó de interesarnos o que ya ha muerto, como alguien que fue o a quien un día ya antiguo condenamos a haber sido, tal vez porque ese alguien nos había condenado a nosotros a dejar de ser mucho antes.

 

Desde mi punto de vista, lo que distingue un libro de otro no es la historia, es el estilo. Hoy por hoy, no me importa tanto que no haya mucha trama, lo que quiero es leer algo que se distinga de otro, que sea diferente. Y este libro lo es.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La elegancia del autor, su estilo, la forma de contarnos la historia.
Contras
  • Da la sensación de que los capítulos no tienen mucha relación entre sí.

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

El castillo, Franz Kafka

El castillo, Kafka
Portada de la edición de Alianza Editorial

Tras un tiempo de decepciones con varios libros, decidí ir a lo seguro. En una conversación con Bartleby surgió la idea de leer un libro a la par. Este libro es el resultado de su propuesta.

 

En El castillo, K. es contratado como agrimensor en un término municipal. Como tal, se traslada al pueblo, donde es recibido con cierta desconfianza.

 

A partir de aquí, el autor desarrolla su universo al que nos tiene acostumbrados, desplegando su narrativa y creando en el lector un desasosiego permanente generado por diversas causas, de las que destacan:

 

 

  • Situaciones oníricas, como la que recrea el siguiente fragmento:

“¿Quiénes sois vosotros?”, preguntó paseando la mirada de uno a otro. “Vuestros ayudantes”, le contestaron. “Son los ayudantes, confirmó en voz baja el mesonero”: “¿Cómo?”, preguntó K. “¿Sois mis viejos ayudantes que he hecho venir?, ¿los que espero?”. A lo cual ellos asintieron. “Eso está bien”, dijo K., luego de unos instantes; “es bueno que hayáis venido.” “A propósito”, dijo K. Al cabo de otro rato, “os habéis atrasado muchos, sois muy negligentes”. “Fue un largo viaje”, respondió uno de ellos. “Un largo viaje”, repitió K., “pero yo os encontré cuando veníais del castillo”. “Sí”, respondieron, sin más explicaciones. “¿Dónde tenéis los aparatos?”, preguntó K. “No tenemos aparatos”, dijeron. “Los aparatos que os he confiado”, dijo K. “No tenemos aparatos”, repitieron. “¡Ay, qué gente sois!”, dijo K. “¿Entendéis algo de agrimensura?” “No”, dijeron. “Pero si sois mis viejos ayudantes, tenéis que entender de eso”, dijo K. Ellos se quedaron callados.

 

  • La lucha (inútil) contra la burocracia y la Administración (cómo no sentirse identificado, ¡si es igual que darse golpes contra una pared!):

“¿Y para qué un protocolo? ¿Acaso se trata de un acto oficial?” “No”, dijo el maestro, “se trata de un acto semioficial, y también el protocolo es tan sólo semioficial; y únicamente se hizo porque aquí impera un orden riguroso en todas las cosas. De todas maneras, el protocolo ahora existe y no diremos que para su honra.

 

  • La reticencia del pueblo para con K.:

K. seguió parado; pocas ganas tenía de levantar el pie para volver a hundirlo en la nieve un trechito más allá; el curtidor y su compañero, contentos de haber desalojado a K. Definitivamente, se deslizaron muy despacio en la casa, por la puerta tan sólo entornada, volviendo repetidas veces la mirada hacia K., y K. Se quedó solo en medio de la nieve que lo envolvía. “Ocasión sería ésta para una ligera desesperación”, se le ocurrió, “si sólo casualmente, y no intencionadamente, estuviera yo aquí parado”.

 

Sin embargo, hay varios puntos negativos en esta novela: las páginas del final, que parece que no llevan a ningún sitio (consecuencia de ser un libro inacabado) además de algunas situaciones que parecen repetitivas a lo largo de la novela.

 

En cualquier caso, es un libro de Kafka, y aunque menos que El proceso, me ha gustado. Porque pocos autores hacen que sienta esa opresión en el pecho, esa rabia hacia el sistema o esa compasión hacia el protagonista que afloran en mí cada vez que leo un texto de Kafka. Es único. ¡Gracias, Max Brod!

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea el autor: opresión, incomprensión, lucha contra la burocracia. Fantástico.
Contras
  • Las últimas páginas.

 

Namaste.

Grandes, Literatura

Inés y la alegría, Almudena Grandes

Como ya conoceréis muchos de vosotros, Inés y la alegría es el último libro de Almudena Grandes.

Ines y la alegríaSe trata el primero de lo que la autora ha denominado Episodios de una guerra interminable, en honor a los episodios de Galdós, y que trata de contarnos las pequeñas historias que se entrecruzan en lo que ella denomina la Historia Universal, los grandes acontecimientos de los últimos cuarenta años.

El acontecimiento histórico en el que se enmarca la trama es la invasión del valle de Arán que aconteció en 1944. Desde ahí, la escritora madrileña desarrolla la ficción de los que pensaron y sintieron los protagonistas de la misma.

Al igual que En el corazón helado, se van intercalando las historias de los dos protagonistas principales: Inés y Galán.

Pero, sin embargo, lo peculiar de esta novela es que además de esta parte de ficción, se van incluyendo otros capítulos más cortos que nos van contando lo que ocurrió en el Partido Comunista. Esta parte no es ficción, sino que la autora cuenta, con más o menos objetividad, la vida de los protagonistas: Dolores Ibárruri, Jesús Monzón, Carmen de Pedro, Santiago Carrillo… son que van moviendo sus fichas desde un plano superior al de los protagonistas de la ficción, pero que, acaba afectando a aquéllos. Os dejo un fragmento de esta parte:

 

Es lo que tienen los dictadores, que primero ponen mucho cuidado en eliminar de su entorno a cualquier persona con el talento suficiente para hacerles sombra, y después echan de menos su brillantez.

 

De esta forma, la realidad de los acontecimientos históricos está presente en la vida de Inés y Galán. Sin embargo, esta parte de la ficción es la de la historia en minúscula, la de la vida de miembros del Partido Comunista de la base. Y aquí donde Grandes despliega la narrativa que la caracteriza, con sus personajes reales y cercanos o la forma que tiene de que el lector se sienta atrapado por los sentimientos de los personajes.

En el estilo de la autora algo ha cambiado. Las primeras páginas, según iba leyendo, no podía parar de sonreír: A Almu se le ha pegado algo de Luis, pensé cuando comencé el libro. Sin embargo, ese pensamiento se me fue enseguida. Aunque se nota el incremento del uso de los adjetivos y de las frases subordinadas, aunque lo intente, Grandes no es un poeta y eso se nota. Se nota en que algunas de las frases parecen forzadas. Se nota en que las novedades que trata de incluir en esta novela no mejoran lo que tenía antes.

Nada más comenzar, el lector tiene que capear el temporal: de un lado, un gran número de personajes, de golpe y porrazo que tiene mucha relación los unos con los otros. Hasta doscientas páginas más tarde no fui capaz de enterar quién estaba casado con quién. De otro, los saltos temporales. No me considero una lectora torpe, pero es complicado acostumbrarse, porque en un simple punto y aparte, la autora vuelve para adelante y para detrás en el tiempo.

Así que si me preguntáis, diré que sí, que me ha gustado, pero que esperaba mucho más. Como ya comenté en las entradas que le dediqué (aquí y aquí), he leído prácticamente todo de Grandes, y El corazón helado me pareció un gran avance. Sin embargo, este libro me ha dejado un poco fría, porque esperaba más. Me gusta el estilo de Almudena Grandes, pero soy consciente de que no soy objetiva (no es que lo sea, que para eso este blog es de opinión). Tengo la sensación de que si su nombre no figurara en la portada ya habría criticado otras muchas cosas (como los personajes planos, el irritable número de enumeraciones o la polarización de los personajes entre buenísimos-malísimos).

La parte buena es, precisamente, porque su nombre figura en la portada, y porque es capaz de dar fluidez a la historia, de hacer que el lector quiera seguir leyendo más, y por conseguir que cualquiera se ponga en la situación de los personajes, en lo que sienten y en lo que viven. Así que sí, me ha gustado. Me gustó más El corazón helado, pero seguiré leyendo los siguientes Episodios.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo de la autora.
  • Un guiño que podremos apreciar sólo algunos: Niebla Espesa e Isi, atentas.
  • La edición de Tusquets: cuidada y perfecta.
Contras
  • Demasiados saltos cronológicos.
  • Las enumeraciones. Hay muchas y no creo que aporten nada.

 

Gracias a Popular Libros por mandármelo a casa.

Namaste.

Autor, Eco, Literatura

Umberto Eco

Llevaba ya un tiempo deseando hacer una entrada a este autor y la noticia de que publicará una nueva novela me ha venido que ni pintado.

Conocí a Umberto Eco con El nombre de la rosa, su novela más conocida. Poco queda por decir sobre ella: gran ambientación, intriga y un buen desarrollo de la trama que fue adaptada con acierto por la versión cinematográfica que protagonizaba Sean Connery.

Posteriormente decidí volver a leer una novela del italiano y en ese momento le tocó el turno a El péndulo de Foucalt, una novela que en ocasiones se hace un poco cuesta arriba, pero que después se convierte en una extraña historia que parece criticar muchas de las novelas históricas que se publicaron en aquél momento. Es difícil describir esta novela sin contar de más. Básicamente es la típica historia de muchas de las novelas: un grupo de investigadores que tratan de descubrir un secreto. Merece la pena descubrir qué es en el fondo.

Con estos buenos antecedentes, me embarqué en La misteriosa llama de la reina Loana, la que es de momento su última novela. A pesar de que el punto de partida es interesante (un hombre que pierde la memoria y trata de ir recordando su pasado ayudándose de fotografías y libros antiguos), me pareció muy completa pero un poco coja, es decir, se incluían montones de curiosidades, y anécdotas pero parece que la historia del personaje es más bien secundaria.

Pero además, Umberto Eco ha publicado otros muchos trabajos de diversos temas. En este apartado voy a hablar del que conozco: Historia de la fealdad. Un repaso muy completo por las distintas percepciones de la fealdad en el arte en general y que incluye fragmentos de obras literarias. Toda una joya que da gusto leer.

En resumen: me gusta Umberto Eco, no sólo por la capacidad que tiene al desarrollar la trama, sino porque cuando uno lee una novela suya tiene la consciencia de que este autor es muy culto, muy rico, que podría hablar de muchísimas cosas pero que en lugar de eso, las va incluyendo sutilmente, de forma que no cansa al lector con una perorata que no venga a cuento.

Y vosotros, ¿habéis leído algo de Eco? ¿Os gustó?

Namaste.

Auster, Literatura

La trilogía de Nueva York

Doy la bienvenida al mes de Octubre con un libro que tenía muchas ganas de leer.

Cuando uno comienza este libro, ya sabe que está leyendo un libro de Auster, porque enseguida ves que ni siquiera el protagonista tiene claro si lo que está viviendo es realidad o ficción, porque hay múltiples referencias literarias o porque casualmente un personaje se llama Paul Auster.

Este libro se compone, como muchos sabréis, de tres relatos cortos. Ambos tienen en común una parte detectivesca y policíaca, pero hay diferencias significativas entre ellos:

  • Ciudad de cristal es el primero de los relatos. Un detective recibe un encargo que no dejará hasta llevarlo a cabo, de tal forma que llega a un extremo impensable. Os dejo unos fragmentos:

Volvió de nuevo su atención a la fotografía y se sintió aliviado al descubrir que sus pensamientos se desviaban al tema de las ballenas, las expediciones que habían partido de Nantucket en el siglo pasado, Melville y las primeras páginas de Moby Dick. Desde allí su mente pasó a los relatos que había leído sobre los últimos años de Melville, el viejo taciturno que trabaja en la aduana de Nueva York, sin lectores, olvidado de todos. Luego, repentinamente, con gran claridad y precisión, vio la venta de Bartleby y la lisa pared de ladrillo ante él.

La obsesión del pobre detective se hace muy vívida, agobiante, impensable. (Me estoy acordando a la parte en la que duerme tan sólo dos minutos cada quince minutos)

  • El segundo relato es Fantasmas, un relato más corto, y para mi gusto, bastante más simple y de peor calidad. Me ha recordado a Me llamo Rojo de Pamuk (sólo por el nombre de los personajes)

Ciertas noches, cuando Azul tiene claro que Negro no irá a ninguna parte, se va a un bar no lejos de allí a tomarse una o dos cervezas, disfrutando de las conversaciones que a veces tiene con el barman, que se llama Rojo y tiene un extraño parecido con Verde, el barman del caso Gris de hace tanto tiempo. Una furcia de aspecto desaliñado que se llama Violeta frecuenta el bar y una o dos veces Azul consigue emborracharla lo suficiente como para que ella le incite a su casa, que está a la vuelta de la esquina.

Pero lo que no me podía sacar de la cabeza, cada vez que se mencionaba el nombre del protagonista (Azul) es esta estúpida canción:

  • El último relato es La habitación cerrada, y es el que, de lejos, más me ha gustado. Me parece mejor planteado, más ameno y con más intriga. Aquí es donde Auster despliega su elegante narrativa creando unos personajes creíbles, realistas y muy interesantes.

No hay probabilidades que vencer, no hay reglas que pongan límites a la mala suerte, y en cada momento empezamos de nuevo, tan a punto de recibir un golpe bajo como lo estábamos en el momento anterior.

Ciertamente es aterrador imaginar que tu propia respiración te va metiendo en un ataúd de hielo, en mi opinión, es considerablemente más angustioso que, digamos, El pozo y el péndulo de Poe. Porque en este caso es el hombre mismo el agente de su destrucción y además, el instrumento de esa destrucción es precisamente lo que necesita para mantenerse vivo. Porque ciertamente un hombre no puede vivir si no respira. Pero al mismo tiempo no vivirá si respira.

Así que me quedo con una sensación agridulce, con la certeza de que el libro que más me gustó de Auster fue Leviatán. En cierto modo me he llevado una ligera decepción, porque esperaba mucho más. Indagando por la red me he dado cuenta que no soy la única.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Las referencias literarias del autor.
  • El punto intermedio de sus relatos entre realidad o ficción, conspiración o no.
Contras
  • Uno se queda con la sensación de que el autor quería llegar a algo a lo que no ha accedido o bien que no se ha entendido del todo.
  • La relación entre los tres relatos queda muy en suspenso.

Namaste.