¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XV): Clara Sánchez

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955): licenciada en Filología Hispánica, se dedicó durante años a la enseñanza universitaria. Trabajó en televisión, en concreto en el programa Qué grande es el cine. Posteriormente comenzó su andadura como escritora, obteniendo el Premio Nadal en 2010, con Lo que esconde tu nombre, y el Premio Planeta de 2013 por El cielo ha vuelto.
1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Tratado de la vida elegante, Honoré de Balzac.

Vaya, se refiere a este libro publicado por Impedimenta. La verdad es que no tengo demasiada experiencia leyendo a Balzac aparte de Eugenia Grandet.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El gran Gatsby, F.Scott Fitzgerald.

Si tuviera que jugar al bingo con los libros que creo que van a decir los autores a los que pregunto, este sería uno de ellos. Y El guardián entre el centeno otro. ¡Y el Quijote! (LÍNEA).

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Kafka.

Plasplasplas. Me encanta escuchar este nombre. Porque Kafka es uno de los más grandes autores. Y de los que más me gustan, como si no lo supiérais ya.

Y vosotros, ¿habéis leído a Balzac? ¿También recomendáis El gran Gatsby? ¿Vais al bingo de vez en cuando?

Que paséis un fin de semana lleno de lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Sánchez

El cielo ha vuelto, Clara Sánchez

Podría comenzar esta reseña escribiendo lo que tengo anotado en mi cuaderno:

Buah. Psé. Bueno. En fin… Esto… Psé.

Bueno, aquí estamos. Reseñando el Premio Planeta 2013, uno de esos libros que uno lee por… ¿casualidades? Voy a ser sincera. Es uno de esos libros que en condiciones normales no leería. Pero siempre hay excepciones. Esta es una.

el-cielo-ha-vueltoAl lío.

La trama se centra en una modelo que tiene una vida perfecta, pero que, un buen día coincide con una señora en un avión que le pone en el aviso de que le va a cambiar la suerte. Desde ese momento su realidad va cambiando: le ocurren varios accidentes que afectan a su salud, en el trabajo se ve desbancada por una modelo más joven. Y luego está su marido que, qué queréis que os diga, es para echarle de comer aparte. A este y a los parásitos de su familia.

Hasta aquí.

Porque si nos paramos a analizar un poco más allá nos encontramos con que todos los personajes son insufribles, por mucho que la autora trate de comparar a su Patricia con Anna Karenina. Claro que sí. Con un par. Una historia sin vuelta de hoja, basada en alguna situación real (moc, mala señal. Si un escritor tiene que recurrir a sus experiencias corre el riesgo de que le ocurra como a Nothomb) en la que todo es meridiano, claro como el agua.

Claro como el agua por su estilo, porque se ve que es literatura de producción industrial. Esto es, que sabemos que es Clara Sánchez por su portada, pero que podría ser Lucía Etxeberria, o Isabel Allende o cualquier otro autor. Hay algo tan mecánico en su estilo que podría ser una máquina que produjera libros iguales, sin chispa ni alma.

Una novela que por ni tener bonita no tiene ni la portada, que podría ser azul como el propio cielo que menciona y se quedaron en un rojo, como la sangre de las venas del lector que se las mira preguntándose ¿Por qué? ¿Por qué estoy leyendo yo esto? ¿Por qué se publican este tipo de libros y además se les da reconocimientos y 100.000 600.000 euros?

No todo es malo en esta novela. Se lee rápido, mucho. Es simple y sencillota, sin vuelta de hoja. Las letras son enormes, como camiones en un papel, así que las páginas pasan rápido. Y es cierto que hay temas que se tocan que no están mal del todo, como el miedo al cambio o la dependencia de otras personas, como el frágil equilibrio de algunas vidas. Pero no se le saca partido.

Hay una comparación que siempre utilizo para con los libros. Y es la comparación con la comida. Hay libros que son fabada: riquísimos, sabrosos, pero de complicada digestión. Para leer un capítulo, para asimilar los ingredientes. Se come un plato y no una olla.

Hay otros libros que son ensalada: frescos, animados, interesantes, pero muy veraniegos, puedes leerlos del tirón, dejan un sabor alegre en el paladar. Se puede repetir, siempre animan una comida.

A mí me gustan los chuletones: la carne que está bien hecha, el característico sabor de un autor determinado, ver cómo está en el punto exacto. También me gusta el pescado, rico y sabroso, con alguna espina pero siempre recomendable.

Luego hay otro tipo de literatura: best-sellers o comida rápida, novelas que recuerdan a otras novelas, que podrían parecer comida del día anterior, comida congelada, que alimenta pero con poco sabor, con mucho conservante y otros potingues. Comida que no sabe a comida.

En este universo El cielo ha vuelto son patatas fritas. Esto es, una novela que empiezas y que te terminas de golpe, pero porque son patatas fritas. El tipo de snack que uno come en la playa o esperando el autobús, mientras se hace otra cosa. Sabemos qué marca de patatas nos gustan más, pero eso no significa que vayamos a un restaurante a pedir una bolsa de patatas fritas.

Es lo que es y a mí las patatas fritas me gustan comerlas mientras veo la tele. A excepción de las Pringles, que me ayudan a terminar reseñas como ésta.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Se lee rápido. Si queréis desconectar no parece una mala opción…

  • A mi madre le ha gustado.

Contras

  • Literatura de patatas fritas. Ni chicha ni limoná.

Namaste.

Autor, Literatura

Las tres bodas de Manolita, Almudena Grandes

Almudena Grandes regresa con la tercera parte de los Episodios de una Guerra Interminable. Como ya sabemos por sus anteriores episodios, los seis libros que componen esta serie tendrán como denominador común la época en la Las-tres-bodas-de-Manolitaque transcurren: desde la Guerra Civil a la posguerra.

En este caso, la trama se sitúa en la posguerra española, una época de represión y de dolor, en un país hundido por el hambre, la miseria y las consecuencias de un conflicto bélico que dividió al país.
La protagonista, como ya se adelanta en el título, es Manolita, una joven madrileña que acabará siendo apodada como la señorita Conmigo No Contéis. Una niña que aprenderá a ser mujer demasiado pronto.

A lo largo de toda la lectura no he podido evitar ir comparándola con sus predecesoras, no sólo porque conforman una parte de una serie mayor sino porque han sido mis últimas lecturas de la autora. Probablemente si no habéis leído Inés y la alegría y El lector de Julio Verne esta reseña se os haga aburrida. Pasad directamente al cuadro del final y listos.

La historia de Manolita comienza cuando se ve envuelta en un favor, el que tiene que hacerle a Antonio, su hermano, un comunista sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura. Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg de una historia enorme: de política, pobreza y lucha, de amor y odio, de temas mundanos y utópicos. Una historia muy compacta, la más trabajada de las tres. En primer lugar porque se trata de una novela coral, en la que toman un importante protagonismo los personajes secundarios: como el Palmero o Eladia. Personajes con historias muy distintas, pero que se van enlazando como un eslabón al otro, y que visto desde perspectiva cobra mucho más sentido.

En segundo, porque aunque parte de una trama aparentemente menos atractiva, todo se une, todo está unido, y esta unión se hace a través de saltos temporales, de referencias al pasado y al futuro.

El lector, como ya ocurriera con Inés y la alegría, se ve empujado a una historia que, desde la primera línea ya está en marcha. Esto es: se abre el telón y los actores ya están hablando de temas con mucha chicha. Aunque al principio pueda parecer una complejidad añadida, consigue dejar pegado a las páginas de un lector que va adivinando de cada conversación de qué trata el asunto.

Había de todo, y todo valía mientras una excitación imprecisa, universal, corriera por las venas de los asistentes como un líquido brillante y espeso, capaz de hacer más brillante, más espesa su sangre.

Si a Inés y la alegría le veía pegas (las enumeraciones, la densidad de terminados capítulos, el completo cambio de espacio-tiempo) y a El lector de Julio Verne otras (infantilismo al tener como protagonista a un niño), aquí no puedo más que ser categórica: Las tres bodas de Manolita es un novelón. Una historia completísima que radiografía uno de los momentos más oscuros de la historia de España. Pero más allá del contexto histórico, Las tres bodas de Manolita es una historia de amor, por la familia, por los amigos; donde las emociones surgen en cada frase y en cada diálogo. Una de esas novelas que nos encogen el corazón, con las que cruzamos los dedos deseando que no ocurra lo que parece que es inminente.

Y es que, desde la mitad de la novela ya tenía la sensación de que se trata de una novela redonda, sin aristas, una novela bella, por el estilo que despliega Grandes, con una trama grande en la que relucen personajes pequeños; un libro compacto en el que cada personaje se une a los demás como las capas de una cebolla: hay que ir conociendo unos y otros hasta adentrarse en el interior de la hortaliza. Y después, cuando ya hemos terminado, echar un paso atrás para ver todas esas líneas de las tramas sueltas: todos esos personajes que conforman un todo.

Aunque parece sencillo no es fácil conseguir que la acción y el interés no decaiga en un momento, mantener la atención de un lector tras 700 páginas. Esto se debe, al equilibrio que se mantiene en el estilo en cada momento, en los cambios de registros cuando es necesario (si la historia de Manolita tiene varios vericuetos y saltos temporales, la de Isabel es puramente lineal).

Mi sensación es que Grandes vuelve a sus orígenes, esto es, a las historias de mujeres fuertes, que buscan sobrevivir de un modo u otro. Historias que recuerdan a Atlas de geografía humana: mujeres con personalidades muy dispares pero que tienen las cosas muy claras y que luchan por lo que quieren. Si con El corazón helado consiguió darle una vuelta de tuerca a una historia de amor, con Las tres bodas de Manolita subyuga a un lector que mantiene el corazón encogido y que se da cuenta de lo lista que es la madrileña.

Porque existen hambres mucho peores que no tener nada que comer, intemperies mucho más crueles que carecer de un techo bajo el que cobijarse, pobrezas más asfixiantes que la vida en una casa sin puertas, sin baldosas ni lámparas. Ella no lo sabía, pero yo sí.

Por mi parte, lo que sí que sé es que desde ahora va a ser mi novela favorita de Grandes. Una novela redonda.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la historia de Antonio, Eladia, Manolita y el Palmero.

  • La brutal historia de Isabel Perales García. Tan dura como real.

  • ¡Por fin hay un listado de personajes al final del libro! ¡Gracias Tusquets!

Contras

  • El inicio puede parecer un poco apabullante. Pero no es para tanto.

  • Recomiendo que las leáis en orden, por las referencias de unas con otras.

Namaste.

IMM

IMM (29)

A pesar de que me he propuesto reducir el número de compras con objeto de leer los libros que ya tengo acumulados en casa, es imposible caer en la tentación de llevarse a casa alguno de los libros que uno se va encontrando por el camino.

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  • El cielo ha vuelto, Clara Sánchez. Último Premio Planeta, adquirido un poco de sopetón, porque no pensaba comprarlo ni nada por el estilo. No soy fan de estos premios, pero bueno, nunca viene mal prepararse para un despelleje de vez en cuando.
  • Las hermanas Mitford, Annick Le Floc´hmoan. A pesar de haber buscado por activa y por pasiva el título que Loque recomendó en la entrada de Trifulca a la vista (las hermanas Mitford pero de la editorial Lumen), he tenido que hacerme con este de Circe porque no he encontrado en ningún sitio el que ella me recomendó. En cualquier caso le tengo muchas ganas a esta biografía de las hermanas, de las peculiares Mitford.
  • 14, Jean Echenoz. Préstamo de Pedro. Aprovechando el centenario de la Gran Guerra, tenía pensado leer algo de la época, y no sabía por dónde empezar. Así que su préstamo me vino que ni pintado. Además me he apuntado al Reto de Eva, de leer un libro de este período durante este año.
  • Dora Bruder, Patrick Modiano. Anotado desde hace mucho, pero que mucho tiempo, lo busqué en varias ocasiones pero nunca lo tenían, hasta que hace poco por fin me hice con él. No os voy a engañar: barato no es. Pero claro, es Modiano, este señor es un valor seguro.

Esto es todo por el momento. Mientras tanto, seguimos leyendo… y por mi parte, cosas muy pero que muy buenas. ¿Sabéis esa sensación de que estás leyendo un libro que irá de cabeza a los mejores del año? Pues la estoy teniendo.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué os parecieron?

Namaste.

Danielewski

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

La casa de hojas es uno de esos libros de los que habla todo el mundo. A finales de 2013 se publicó este libro que se describía como el Moby Dick de las novelas de terror, todo una experiencia, un descubrimiento. De repente, apareció por todas las revistas culturales, por todos los periódicos. La red se llenó de críticas sobre la novela, a la que se la calificaba entre las historias que cambian los estándares de las historias de terror.

Atraída como una polilla a una luz, después de ver los comentarios de muchos blogueros que lo adquirieron enseguida, lo compré en cuanto pude. Después lo leí. Lo terminé. Traté de esbozar una reseña, una opinión de algo de lo que es este libro. En múltiples ocasiones me he sentado a dejar por escrito mis ideas. Pero creo que no lo he conseguido. Así que pasaos por estos blogs que sí que han hecho bien su trabajo: Leersinprisa, Un libro al día, Cuentalibros, Locura y lectura.

Empecemos por el principio: ¿qué es La casa de hojas? Un libraco. Uno de esos libros enormes, con 700 páginas muy largas y muy anchas, un libro de tapas negras. Un libro caro de narices. Por 30 puñeteros euros te puedes hacer con él.

Si ahondamos un poco más, podríamos llegar a decir que es un libro muy poco común. Basta con pasar alguna de las páginas para darnos cuenta de que esta no es una lectura normal: hay páginas con una línea, otras escritas al revés, por no mencionar la multitud de tipología en las letras.

collage casa de hojas marcas de agua

El argumento de la historia es triple: por un lado tenemos a Zampanò, autor de una serie de legajos sobre el Expediente Navidson; a Truant, que podría haber salido de una novela de Kerouac: quien los lee  y nos cuenta sus farras día sí día también, y al propio Navidson, protagonista de la historia en su casa. Una casa que sorprendentemente, tiene una puerta que no se sabe adónde va.

Desde el primer momento se nos presentan estos tres hilos argumentales a la vez, además de aparecer un sinfín de notas a pie de página que difieren entre sí: están las puramente científicas, esto es, referencias de referencias a bibliografía, a estudios, reflexiones sobre el eco, la fuerza, la luz y un montón de cosas más. Por otro lado, tenemos las notas a pie de Truant, el último poseedor de los documentos, que va comentando lo que lee y relacionándolo con episodios de su vida. ¿Habéis visto Padre de Familia alguna vez? ¿Os acordáis de alguna de las veces en las que Peter Griffin dice aquello de “esto me recuerda a…” y acaba contando una historia que nada tiene que ver con la historia original? Pues eso. Si Navidson está como loco tratando de descubrir por qué su casa mide más por dentro que por fuera, Truant salta con un “y esto me recuerda cuando me fui a un pub y me puse hasta el culo de noséqué y conocí a esta tía que había estado liada antes con noséquién” y al final Truantdelasnarices se marca dos páginas de nota al pie que dejan al lector descolocado.

Pero tranquilos, que las notas de Truant no son lo peor: lo peor son las otras. Al inocente lector que llega y comienza a leer la historia de Navidson se la cuelan todas: te cuelan las cientos de notas al pie de sinónimos, de referencias bibliográficas que no aportan nada. Así era yo, hasta que alguien me dijo: “lee sólo las notas al pie de Truant”. Eso hice. Para cabrearme, tampoco os penséis.

¿Qué es entonces La casa de hojas? Pues un juego de muñecas rusas. Historias dentro de historias, de la que subyace el leitmotiv de la novela: Navidson y su casa. Una casa en la que, como he dicho antes, aparece una puerta. Y claro, quién no entraría en esa puerta. Para encontrarse un laberinto dentro de un laberinto, un mundo de ecos y desconocimiento. Eso es La casa de hojas.

¿Cómo puedo saber adónde voy si no sé dónde estamos? O sea, en serio, ¿dónde está este lugar en relación con aquí, con nosotros, con todo? ¿Dónde?

Pero más allá de esto, La casa de hojas es una obra de arte. Sí, del arte de la maquetación. Y ante esto no puede una sino quitarse el sombrero. Cómo narices habrán podido cuadrar las notas al pie, los recuadritos, las escrituras raras, tras la traducción es un misterio. Un trabajo arduo de narices.

Entonces, ¿me ha gustado? ¿Es esto un despelleje? Pues bien. Me he aburrido como una ostra, sobre todo al principio. No me gusta Kerouac, no me gusta Welsh: esto es, no me gustan las historias de desenfreno pastillero y promiscuidad sexual sinsentido porque me aburren. Así que la parte de Truant me ha hecho sufrir. Seguía porque este Danielewski lo hace bien, nos engaña como un trilero, enseña sus muñequitas rusas y pensamos que es fácil saber dónde está la pelotita que nos dará el premio. Pero no, amigos. Nunca se le gana a un trilero. Cuando comienzas el juego sales con menos dinero del que llegaste. Así que nos marea, nos enseña la zanahoria de la historia de Navidson, nos la pone delante de la nariz para que continuemos, y nosotros tragamos con cientos de páginas de notas al pie, con cargar con un puto espejo para leer un puto recuadrito que no aporta nada a la historia (y nosotros tan felices), con darle la vuelta al librito cada vez que toca, con continuar en ese laberinto que es Zampanò, Truant y unas cuantas chicas del montón.

Y sí, llegado al punto hasta he oído ecos en mi pasillo, hasta he mirado detrás de las puertas para ver qué era ese ruido. Hasta he perdido la cuenta de que tenía que seguir mirando la pelotita. Probablemente hasta me haya olvidado de ella.

La Casa de hojas marca de agua

Me ha gustado. Me decía a mí misma hace un tiempo. Hasta que, (y tú eres la culpable, Niebla Espesa), mi hermana me dijo que lo iba a comprar, y yo aseveré, demasiado rápido y demasiado contundente que se ahorrara los 30 euros porque se lo prestaba yo.

Eso significa algo, me dije, porque yo siempre recomiendo comprar determinados libros.

Entonces, ¿esto qué es? Es un juego de trileros. Y con ellos siempre se pierde. Es una experiencia, es un tío listo de narices que ha creado una historia simple pero que la ha complicado tanto que la ha convertido en una novela casi de culto. O por lo menos en una novela que muchos compramos por el placer de tenerla en el estante. Es un espectáculo visual, de juegos de palabras en momentos determinados. De contener el aliento porque durante 30 páginas va espaciando la frase hasta dejar un folio casi vacío.

Pero no os engañéis. Sigue siendo un espectáculo de trileros. No es un mago que juega con las palabras, ni una demostración de cómo el autor nos toca la fibra. Es un show. Un espectáculo donde el que mueve los hilos es un trilero, un tramposo, un tipo listo que sabe qué quiere conseguir.

A fin de cuentas, los espectáculos de los trileros son así: teorizamos sobre dónde está la pelotita y salimos con menos dinero en el bolsillo. En mi caso, con 30 euros menos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • No le encuentro comparación. Al menos de momento.
Pros
  • El experimento que supone la casa.
  • Espectáculo visual y maquetación brillante.
Contras
  • Se hace pesado por momentos.
  • Las notas al pie de página. El que disfrute con Truant estará encantado.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIV): Agustín Fernández Mallo

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967): físico y escritor español, ganó reconocimiento y fama nacional tras la publicación de Nocilla Dream, trilogía que se completa con Nocilla Experience y Nocilla Lab. Poeta y ensayista, es el mayor representante de la Generación Nocilla, de la que también forman parte Jorge Carrión o Juan Francisco Ferré. Se atreve con la música y con el cortometraje, y más aún, con la experimentación reescribiendo la obra de Borges.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Autopsia, de Miguel Serrano (Editorial Candaya)

Es éste. Una historia interesante, no sólo por la sinopsis en sí sino también por los adjetivos dedicados al autor, por las opiniones positivas que se le dedican (aquí, una de ellas)  y que aunque no la conocía, va directa a mi libreta. Y no me digáis que la portada no es impactante.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El Nuevo Testamento.

Vaya. He de reconocer que cuando planteo las tres preguntas hay libros que no espero que estén entre los mencionados. Uno de ellos es éste. Entre otras cosas porque no sé qué decir. Vamos, que no he leído el Nuevo Testamento y tampoco lo tengo entre mi lista de libros futuros. Cuanto menos, sorprendente.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Thomas Bernhard

Un autor de renombre: venerado y consagrado. Mencionado siempre entre los autores que hay que leer, como Coetzee, como Pynchon. Y con el que, lo reconozco, no me he estrenado. Un autor de los que sí espero encontrar en esta categoría. Me alegra porque me recuerda que me queda mucho por leer. Mucho y muy bueno.

Y vosotros, ¿habéis leído Autopsia, de Miguel Serrano? ¿Os habéis atrevido a leer el Nuevo Testamento? ¿Qué me recomendáis de Bernhard?

Namaste.

Autor, Davies, Literatura

El quinto en discordia, Robertson Davies

El libro que siempre recordaré como mi primer asteroide. Y es que en aquél momento en el que recién se había formado la editorial, cuando Pedro me mencionó este título a mí no me sonaba de nada, y menos la editorial en sí. Fue una casualidad la que me llevó a comprarlo, cuando en una librería de viejo lo encontré entre los libros de Ken Follet y Dan Brown me llamó la atención ese pequeño libro verde que resaltaba entre tantos best-sellers. Efectivamente, era un asteroide, el primero de mi colección. Como nuevo y por sólo 4 euros.

El quinto en discordia3El quinto en discordia es, tal y como se define antes de comenzar la novela, aquél personaje de teatro que, sin ser el héroe o la heroína, el confidente o el villano, ejerce una importante influencia para el desarrollo de la trama. Dicho término comenzó a utilizarse en las compañías de teatro.

El título de la novela de Davies es el punto de partido, el inicio y el final, el leitmotiv de la historia. Precisamente porque el narrador, Dunstan Ramsay, un versado profesor y escritor de hagiografías, ejerce esa influencia que aparece en la definición en cada uno de los personajes que se va encontrando. Quizá sean meros detalles, como una simple bola de nieve, pero en todos los casos marcan un antes y un después en el comportamiento del resto de los personajes.

Es curioso pensar que Ramsay no es el verdadero protagonista de la historia, más bien parece un secundario, un accidental narrador de una historia que es la de su amigo Boy Staunton, el verdadero protagonista, el que sí que parece que controla su vida. Esto es, da la sensación de que Ramsay no sabe muy bien por dónde va, como si se dejara llevar. Sin embargo, es Staunton el que toma las riendas de su vida, el que decide y se hace rico, el que busca su camino en la política, el que tiene un carácter fuerte que le hace perseguir una meta.

Y aunque aparentemente esto es así, Ramsay consigue, quizá de un modo incidental, inmiscuirse en la realidad del resto de los personajes de una forma muy clara.

El quinto en discordia es una novela extraña. O quizá lo sea su autor, Robertson Davies, que lo mismo es capaz de hablarnos de la magia y la prestidigitación que de la vida de los santos de la Edad Media. Lo hace de una manera compacta, no parece traído por los pelos, no es casual. Eso es fundamental en su estilo, fluye y lo narra como es la verdadera vida, las cosas ocurren, sin más, por mucho que intentemos encontrar un sentido, una causa y un efecto en ocasiones los acontecimientos se nos presentan de golpe. Parece manido pero es cierto: en un momento la vida puede cambiar. En un segundo. Pero también es cierto que en otras ocasiones pueden pasar décadas sin que apenas cambie nada. Así es el tiempo.

Digo que es extraña porque la verdadera trama se podría comentar en dos líneas. Y ni eso. Pero lo que verdaderamente importa no es lo que pasa, sino cómo pasa, cómo el autor va manejando los hilos para mostrarnos una novela cíclica, interesante y bien ambientada y al mismo tiempo amena. Pero no es entretenida. No es simplista. Es variada, pasan cosas y en otras ocasiones no pasa nada. Quizá tenga que ver con que es la primera parte de la trilogía.

Davies se presenta como un escritor del todo, de lo global. Un escritor que es capaz de abarcar una vida entera y muchos temas distintos para conseguir un efecto compacto. Pero además, es un narrador culto, capaz de incluir citas y menciones históricas, anécdotas y chascarrillos.

En resumen, me ha gustado. Pero esperaba otra cosa. Esperaba un Pentateuco de Isaac, y este libro no es de ese corte. Esto es: no es un libro que aplaque. No es un libro que nos deje anonadados. Es un libro de inteligencia y raciocinio, de cómo escribir y hacerlo a la perfección. De manual. Medido y organizado. Frío como Canadá.

O simplemente también influya en que tengo que seguir leyendo la trilogía de Deptford. Pues sigamos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El efecto quinto en discordia. Un personaje redondo que afecta a todos pero que podemos apreciar al final del libro.
Contras
  • Es redondo. Pero el estilo depende del tiempo: en ocasiones ocurren muchas cosas pero en otros momentos pasan pocas cosas.
Reto 50 libros
  • 17/50.

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Canción de Hielo y Fuego (V): Danza de dragones

De nuevo, el quinto libro de la mundialmente conocida saga Canción de Hielo y Fuego. El quinto y último libro que se ha publicado hasta la fecha. Por este motivo lo he leído cuanto antes, para no enterarme por casualidad de algún temido detalle que pudiera fastidiarme la lectura.

Danza de Dragones marca¿Y qué nos encontramos? Pues más de lo mismo: la historia de Poniente en el que diversos contendientes luchan por el Trono de Hierro, esto es, el deseado poder que les otorgaría el derecho a gobernar sobre los maltrechos siete reinos.

Más de lo mismo significa también otra cosa: paja, mucha paja (quizá sea el que más relleno tiene, como si la calidad del ejemplar se incrementara según el número de páginas), poca acción aunque eso si, nuevas tramas (si bien desconocemos si llegarán a desarrollarse convenientemente. Yo sinceramente lo dudo). Antiguos personajes con nuevos problemas: Jon con su problemón en cuanto a los salvajes, Daenerys luchando por liberar a los esclavos, Tyrion con su nueva situación… etc.

El problema de fondo es, de un lado, que no se mide la tensión. Quizá es que nos conozcamos los trucos de Martin o que nos vemos venir determinadas cosas. Por este motivo resulta lineal, y de repente, abrupto. Al mismo tiempo, el autor se distrae, se expande en tramas a las que apenas había mencionado con anterioridad (como por ejemplo: Dorne y las ciudades esclavistas) con lo que consigue crear una historia que más bien parece de transición, de la mitad de la saga, en lugar de ser, como bien se sabe, la antepenúltima de todas.

¿Es esto un despelleje? Probablemente no. Danza de dragones, como las de toda la saga, es una historia entretenida, en la que se manejan muchos temas, desde el amor y el odio hasta el ansia de poder, la avaricia y la soledad, el miedo y la desesperación. Sus personajes, buenos y malos, del norte y del sur, consiguen atraparnos en una espiral de preguntas ¿Y tú de quién eres? Que consigue que nos den lástima, que despierten nuestra simpatía, en definitiva, que caminemos a su lado en arduoso camino que les espera.

Porque sabemos, si es que no les ha quedado claro a todos ya, que Martin es un escritor despiadado al que no le temblará la mano si decide, un día de estos, que va siendo hora de aniquilar a uno de esos pobres diablos que tratan de salvar el pellejo.

Yo sigo leyendo. Sigo aunque no me convence, no compro su caótica forma de organizar los libros, su insufrible forma de hacer esperar a los lectores hasta la próxima publicación del siguiente libro (que, como ya sabemos, se retrasará demasiado). Sigo leyendo porque antes que espectadora soy lectora. Porque la serie de televisión no me basta.

Ahora, entiendo que muchos no sigan leyendo. Pero yo no lo haré. Cuanto más mayor me hago más sufro con los cercenados episodios que cuentan una mínima parte de lo que acontecede en esta historia. En esta y en todas. Sinceramente, prefiero saber con anterioridad lo que ocurre. Prefiero gritarle al televisor cuando veo lo mal que lo están haciendo. Lo que decía: la serie de televisión no basta. Soy lectora.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • Las nuevas historias de los lugares, como Dorne.
  • Saber que aquél episodio del primer libro está íntimamente relacionado con uno de estos, que nada es por casualidad, anima a la lectura.
Contras
  • Sobran centenares de páginas.
  • Ritmo lento.

Namaste.

Autor, Literatura

The bluest eye («Ojos azules»), Toni Morrison

The bluest eye es la primera novela de Toni Morrison, ganadora del Premio Pulitzer en 1988, por Beloved y posteriormente del Premio Nobel en 1993. The bluest eye fue una novela que pasó desapercibida hasta que a su autora le llovieron los galardones. Y de repente, se publicó casi veinte años después, se reimprimió y se le otorgó el interés que se merecía.

efecto polaroid con marca

The bluest eye  apareció en mi vida un poco de repente, y me vino fenomenal para practicar el inglés, de un lado, y de otro, anotarme un tanto en el reto de Isi.

Pero os voy a ser sincera. Escribir una reseña de este libro me acojona. Me abruma. Llevo días y días dándole vueltas a cómo contar lo que quiero contar, a cómo escribir algo sobre este novelón. Sobre esta novela de apenas 200 páginas que pesa como una de mil quinientas.

Lo primero que comentaré, por qué no, es el título. The bluest eye. Vale, en castellano de toda la vida, El ojo más azul. MOC. Van nuestros traductores y le plantan un Ojos azules. Bien. Primer fallo. Esta novela es ímproba. Es enorme, es simbolista al máximo, y pasar por obviar una diferencia tan grande como el título llevará a engaños a más de uno.

El inicio de esta novela es uno de esos que no se nos irán de la retina en su vida. Porque sí, porque te deja anonadado sólo con leer la siguiente línea:

Quiet as it´s kept, there were no marigolgs in the fall of 1941. We thought, at the time, that it was because Pecola was having her father´s baby that the marigolds did not grown.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 Silencioso como si estuviera oculto, no había caléndulas en el otoño de 1941. En aquél momento pensamos que era porque Pecola iba a tener el hijo de su padre, por lo que las caléndulas no crecían.

¿Qué mierda es esta? Pensamos. ¿En qué berenjenal me he metido? ¿Lo he leído bien? Y lo relees, dos o tres veces. Y como piensas que no es posible, te vas al diccionario y buscas la palabra father, deseando que no sea lo que sabes que es.

Pero, un momento, ¿quién es esta Toni Morrison y por qué narices comienza una novela con una frase tan cruel? ¿Cómo puede alguien plantearse comenzar una novela así? Después, te entra la congoja, que se pega en tu estómago y parte de tu esófago. Y piensas que no, que no sé quién es Pecola ni quién es su padre pero ya los odias a todos. Y a esta escritora que hace daño desde la primera línea también.

Así que si la primera línea es así de dura, imaginaos las que llegan después.

The bluest eye es la historia de Pecola, una niña fea, poco querida, solitaria y negra, muy negra. Una niña que quiere ser como Shirley Temple y tener unos ojos azules (y aquí entramos en relación con el título: no quiere unos ojos azules, quiere los más azules). Una niña, que pasadas unas pocas páginas de la novela, se pregunta lo siguiente:

 How do you do that? I mean, how do you get somebody to love you?

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 ¿Cómo lo haces? Quiero decir, ¿cómo consigues que alguien te quiera?

  

Pero también es la historia de Cholly, un hombre apartado de su padre, arrastrado por el alcohol. Es la historia de Claudia, la amiga de Pecola que se dedica a romper las muñecas rubias que le regalan. Es la historia de Pauline, la madre abnegada que pasa demasiadas horas cuidando hijos que no son los suyos.

Es una historia brutal. De esas que duelen. De las que aplacan. Una historia que uno comienza pensando en que, por ser tan corto, apenas tardará una semana en leerlo, pero en la que, y uno se da cuenta desde el principio, las palabras pesan. Los párrafos agotan. Y aunque te sientas intentando leer más de un capítulo, no puedes, no puedes asimilar tanto dolor, tanta tristeza y tanta soledad de las manos de unos niños inocentes que se ven sepultados entre lo más bajo de Estados Unidos: el racismo, la pobreza y el abuso.

The bluest eye no es un libro para todo el mundo. Es un libro muy duro. Un libro para releer. Un libro lleno de adjetivos en el que uno tiene que coger aire de vez en cuando, no sólo para asimilar lo que está leyendo, sino para admirar el estilo de una Morrison soberbia, que calcula cada frase como si de una fórmula matemática cualquiera. Donde nada es por casualidad, ni la aparición de personajes extraños que parecen venidos de la nada (y en los que el lector no puede evitar un ¿y esté qué pinta aquí ahora?) Porque todo está hilado. Un hilo tirante, en el que cada palabra encierra un significado que va más allá de lo característico.

Y a pesar de la primera frase, de esa losa que pesa sobre nuestro corazón desde el primer momento, vemos que las valoraciones se pueden hacer muy a la ligera, y que los humanos tenemos mil caras, la cara del dolor y la tristeza, la soledad y el abandono, cada una de las frustraciones y los abusos que van acumulando unos personajes tan bien construidos que aparecen reales al otro lado de la ventana. Personajes a los que el lector, aplacado por una lectura de este calibre no justifica, pero sí en cierto modo comprende, inevitablemente se pone en su situación y les agarra de la mano, fuerte, muy fuerte, como si el contacto pudiera hacer que cambiaran su fatal destino.

Una novela que con el paso de los años se ha convertido en referente, una lectura obligatoria en el instituto, con objeto de que los jóvenes conozcan un pasado no tan lejano en el que las personas se valoraban según el color de su piel. Una historia que hoy en día unos cuantos padres escandalizados están intentando tumbar, por considerar que tiene demasiado contenido sexual. Mucho mejor una novela que resulte menos incómoda. Claro. Mejor El guardián entre el centeno.

There is really nothing more to say-except why. But since why is difficult to handle, one must take refuge in how.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

Realmente no hay nada más que decir, excepto por qué. Pero desde que puesto que “por qué” es difícil de manejar, uno debe refugiarse en cómo.

Poco tengo más que decir. Sólo una recomendación: coged aire y leedlo.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la trama, el uso de los personajes.

  • Los simbolismos.

Contras

  • Historia muy dura.

  • Hay que leerlo a sorbos. Aplaca.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIII): Juan Eslava Galán

 Juan Eslava Galán (Jaén, 1948): filólogo y escritor prolífico, ha publicado una gran cantidad de libros por los que ha obtenido importantes galardones, entre ellos el Premio Planeta, por En busca del unicornio. Escritor de novelas fantásticas, históricas y de misterio, además de ensayo. Su libro más reciente es Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, que habréis podido ver en el ránking de los más vendidos.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Siete ciudades en África de Lorenzo Silva, una lección magistral de cómo un libro de historia puede leerse como una novela que cautiva al lector hasta el fin.

No conocía este libro, ni siquiera había escuchado con anterioridad el nombre. Me sorprende porque Lorenzo Silva es un autor muy conocido, pero lo cierto es que desconocía esta faceta suya. Un libro con muy buena pinta, del que podréis encontrar más información aquí. Y que, casualmente, presentó hace apenas un mes en la librería Rafael Alberti. De lo que se entera una por la red.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte.

Uno que no me atrae demasiado, quizá por el tema en sí. Ya sabéis que tengo El tango de la guardia vieja en casa, pero no sé por qué este último no me llama nada la atención.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Álvaro Cunqueiro.

Vaya, un todoterreno. Cunqueiro: poeta, narrador, ensayista, todo un hombre del renacimiento en la España del siglo XX. Más información, aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Eslava Galán? ¿Habéis leído alguno de sus libros? ¿Conocíais Siete ciudades de África? ¿Habéis leído a Álvaro Cunqueiro?

Namaste.