Autor, Hamsun, Literatura

Hambre, Knut Hamsun

Hambre.

Hambre de Knut Hamsun.

¿Fácil, verdad? Eso creía.

Si lleváis tiempo leyéndome sabréis que tengo una libreta de pendientes. Una de esas analógicas que funcionan con bolígrafo. Ni nube ni nada. Mi libreta.

Como en tantas otras ocasiones en las que un libro lleva a otro libro, Eduardo Halfon en Un hijo cualquiera menciona este autor y en concreto esta obra.

Como tantas otras veces anoté el título en mi libreta. Y ya. Que la lista tiene un orden cronológico y el último anotado no significa que ha de ser el primero en leerse.

Lo raro vino después, cuando revisé lo que tenía anotado previa visita a la librería, y me encontré este título no una ni dos sino tres veces. Me pareció extraño, suelo recordar lo que anoto, reviso a la libreta a menudo, y sin embargo en tres ocasiones distintas he considerado interesante este autor con esta obra y tres veces lo había olvidado por completo.

Ese hecho fue el que catapultó a Hambre a la primera posición de siguiente libro por leer. Lo encontré en esta Ediciones de la Torre (2016), una edición sencilla sin demasiada alharaca para ser un Nobel.

Pero claro, es que Hamsun tiene el Nobel, pero lo que no ha sobrevivido ha sido su paso a la cumbre de los recordados de la literatura, y esto es por su apoyo ferviente al régimen nazi, incluso pasado 1945.

Hambre es la historia de un señor, de quien ni siquiera sabemos el nombre, alguien gris que planea publicar un libro, pero que mientras tanto busca dinero para comer o para pasar la noche.

Estamos en la ciudad de Christinía. Sean ustedes bienvenidos.

Es tiempo de otoño, plenitud del carnaval de lo perecedero; las rosas tienen infectado su rubor, un maravillo y febril resplandor recubre su color rojo sangre.

Página 51

Bienvenidos a un ejercicio de literatura suprema, en el que la reflexión es constante, donde desde el primer momento Hamsun demuestra su maestría en analizar y describir el sufrimiento:

La ciudad se había apoderado de mi pensamiento y no me dejaba ni un momento de sosiego. ¿Y si yo mismo me hubiera disuelto en la oscuridad, fundiéndome con ella?

Página 88

Lo que sucede en Hambre mezcla la desesperación más grande de un humano con el sentimiento de culpa, también el de vergüenza por haber llegado a esa situación. La suma de ambas lleva a una situación límite extraña, una desesperación que de vez en cuando se llena de momentos humorísticos o sarcásticos, algo que descoloca por el tono serio y duro del resto de la prosa:

Me levanto y me coloco en medio de la habitación. Pensándolo bien, la notificación de desalojo de la señora Gundersen llegaba oportunamente. En realidad, esa habitación no era digna de mí.

Página 55

Hambre tiene mucho de novela actual, de novela cumbre, durante toda la lectura da la sensación de que esto podría haber sido escrito por un autor hace 30 años en el momento final de su obra literaria. Nada de eso. Hambre es de 1890 y fue la primera novela de Hamsun. Así de grande es esto. Inabarcable.

Me reí febrilmente de mis propias gracias, las encontraba muy divertidas. En realidad no me pasaba nada, estaba en mis cabales.

Página 186

Al informarme del autor leí que muchos de los grandes escritores ponían como referente al noruego: Henry Miller, Stefan Zweig o Herman Hesse entre otros. Pensé que es la típica frase que se dice, porque a alguien hay que mencionar, pero desde la primera página todo, absolutamente todo, me recordó a Thomas Mann, también a James Joyce. ¿Un tipo que vagabundea por una ciudad y va describiendo sus pasos además de ir reflexionando sobre su vida? Esto me suena.

Fue en aquella época cuando yo vagaba pasando hambre por Christiania, esa extraña ciudad que nadie abandona hasta quedar marcado por ella…

Página 27

Si nos fijamos en el estilo y estructura de Hambre encontramos un estilo depurado, sencillo y directo, que no se pierde en detalles superfluos, con ausencia total de signos de diálogo. La estructura es lineal y cronológica, hay pocos personajes, dado que el principal motivo de Hamsun es indagar en la reflexión interior del personaje protagonista: un tipo solitario, incomprendido, sin lazos sociales, que trata de sobrevivir un día más. Es este un personaje peripatético, dramático e incomprensible, que va dando bandazos en su comportamiento y actitud, alguien que no sabe cómo avanzar en la etapa límite a la que se enfrenta.

Hambre es uno de esos libros con los que te paras de vez en cuando, coges aire y lo sueltas mientras te dices: esto es literatura. Algo en el manejo de las palabras, en el desarrollo del discurso, en el modo que tiene de llevarnos más de allá de lo que esperamos, de mostrarnos una capa más interna del análisis, de generarnos emociones en nuestros sentidos. Esto es literatura de esa que trasciende, que está llamada a la universalidad, a la conexión perpetua con la naturaleza humana. Da igual cuánto tiempo pase o de dónde proceda quien lo lea.

Hamsun llegó a decir, según se incluye en el prólogo, Dentro de cien años todo se habrá olvidado. Se equivocaba. Un señor noruego nacido en 1859 es capaz de hablarnos en 2023 a alguien del sur de su continente en un tono actual, conectando con un tipo de vida que nada tiene que ver con la del finales del siglo XIX. Eso sólo lo hacen los grandes, los titanes de la literatura, y Hamsun, independientemente de su horrenda tendencia política, es uno de ellos.

FICHA:

Te gustará si te gustó La muerte en Venecia, Thomas Mann.
Pros – El estilo del autor y como trasciende más allá de las páginas del libro.
– Las reflexiones del protagonista.
Contras – La segunda mitad se hace un poco reiterativa.

Namaste.

Autor, Cohen, Literatura

Los Netanyahus, Joshua Cohen

Hoy os traigo un intento de reseña de Los Netanyahus de Joshua Cohen (De Conatus, 2021), un libro de difícil clasificación que fue galardonado con el premio Pulitzer en 2022.

Empecemos por el principio. En la sinopsis lo primero que nos dice es que se trata de una novela de campus. En su día fruncí el ceño, porque no me suelen gustar demasiado ese tipo de novelas. Más abajo mencionan cosas tan variopintas como la expulsión de los judíos de la península ibérica junto con la valoración de es una comedia salvaje.

¿Cómo pueden incluirse ambas cosas en el mismo párrafo? Eso me preguntaba yo e imagino que eso os preguntaréis vosotros.

Veamos. Sí, Los Netanyahus es una novela de campus. Se sitúa en la universidad de Corbin en 1959, en un momento cuando Ruben Blum, nuestro narrador protagonista, ha de valorar el ingreso a la institución de un profesor especializado en la Inquisición española.

Blum se presenta así en la primera página:

Me llamo Ruben Blum y soy historiador. Muy pronto, sin embargo, supongo que seré Historia. Con lo cual quiero decir que moriré y pasaré a formar parte de la Historia, un tipo poco común de transformación reservada tradicionalmente a los académicos más puros. Los abogados mueren y no se convierten en la ley, los médicos se mueren y no se convierten en medicina, aunque los profesores de biología y química sí pasan a mejor vida y se descomponen en forma de biología y química o bien se mineralizan en forma de geología, se dispersan en su ciencia, tan cierto como que los matemáticos se vuelven estadísticas.

Página 13

El cometido de Blum le pilla por sorpresa, ya que él no está especializado en historia medieval. Quizá la dirección de la universidad pensó en otra cosa: que un judío valore a otro judío.

Y aquí aparece uno de los elementos importantes de la novela: el humor satírico y absurdo en ocasiones, que plaga las descripciones, las reflexiones y los diálogos. El mismo que plaga las películas de Woody Allen o, si nos vamos a la referencia televisiva, el de La maravillosa señora Maisel. Un tipo de humor propio de la comunidad judía, lleno de crítica mordaz nada velada hacia ellos mismos, sus arquetipos de carácter y hacia la sociedad que les rodea.

– Me pregunto si sabrán leer.
– ¿Mis vecinos o los animales?

Página 85

Finalmente llega el profesor a valorar. Pero no llega solo, sino con su familia: Los Netanyahus al completo, incluidos tres niños. A partir de ese momento las situaciones absurdas y surrealistas se suceden, llegando a diálogos hilarantes y momentos ridículos, vergonzosos y a la vez, desesperantes.

– La canguro ha cancelado por un incendio.
-Se le ha inundado la casa por las tuberías congeladas.
– Pensaba que era por un incendio.
– Ha sido una inundación por la tuberías congeladas y un incendio.
– ¿Cómo puede haber al mismo tiempo una inundación y un incendio? ¿El incendio no secaría la inundación o descongelaría lo que estuviera congelado?
– ¿Y tú qué sabes? Soy yo quien ha hablado con ella.

Página 169

Todo lo anterior se fusiona con diversas reflexiones sobre historia, no sólo de la medieval sino de la situación de la comunidad judía, de Israel y de política. Hay espacio para el revisionismo, como lo hay para describir la vida universitaria y los roles en la sociedad de la época. Blum es el único judío, una especie exótica de compañero que parece tener que demostrar su identidad en cada frase que diga.

Los Netanyahus es un espectáculo estilístico difícil de describir. Sólo las primeras 50 páginas ya justifican todo el libro, aunque los que le dan título a la historia no aparezcan hasta la segunda mitad, Cohen puede saltar de un tema a otro sin perder el hilo ni aburrir, sino justo al contrario: generando al lector la sensación de que quiere seguir leyendo a este tipo eternamente, como si por un párrafo firmáramos lealtad a un autor a quien acabamos de descubrir.

Y es que el tema en sí es lo de menos, un elemento más que en este caso le da título a la novela. El resto es un artefacto literario de esos que me fascinan: el modo que tiene el autor de continuar con un discurso que no tiene por qué llevar a ningún sitio pero que va dejando reflexiones de distintos temas en cada página, la sensación de querer subrayar todo, de comprobar que llevas un rato leyendo sonriente, levantar la vista del texto y saber que vas a recomendar este libro a diestro y siniestro.

Cohen escribió esta novela tras varias conversaciones con Harold Bloom, en las que además de hablar de literatura le contó anécdotas de su vida, una de las cuales fue esta, la que acabó con un niño que terminaría siendo Primer Ministro destrozando una casa de jengibre en las Navidades de 1959.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Umberto Eco + Eduardo Halfon + Joseph Heller.
Pros – Espectáculo literario de primer nivel. Para releer.
– La edición del libro: cómoda, papel de calidad.
Contras – Os lo digo cuando se me ocurra algo.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (89)

Os he recomendado alejaros de Wallapop porque, de verdad, puede llegar a resultar un peligro.

¿Empezamos?

  • Los días contados, Las almas juzgadas, El reino dividido, Miklos Bánffy (Libros del Asteroide, 2009 y 2010). La llamada Trilogía Transilvana es una de esas historia que, como la Trilogía de Deptford, de vez en cuando veo que recomiendan y que tengo siempre en mi radar. Así que cuando vi que vendían estas 3 novelas nuevas y a un buen precio, no lo dudé. Los lectores hablan maravillas.
  • 13,99 euros, Fréderic Beigbeder (Anagrama, 2000): no sé muy bien quién ni cuándo me ha recomendado esta historia, quizá algún podcast quizá algún artículo que he visto por Internet. El tema es que este mismo comprador de Wallapop también tenía este y me acabé animando… lo de ya que estaba puede llegar a ser preocupante además de peligroso.
  • La espuma de los días, Boris Vian (Alianza, 1993 reimpresión 2017). De mi adorado Vian siempre tengo la sensación de que he leído menos de lo que debiera. Esta es probablemente su novela más conocida, pero yo aún la tengo pendiente. Reseña.

  • Las muertas, Jorge Ibargüengoitia (Cátedra, 2023). Uno de los muchos títulos que anoté cuando leí el Atlas de literatura hispanoamericana de Clara Obligado era este. Sorprendentemente esta famosa novela no estaba publicada hasta hace bien poco o bien se encontraba descatalogada. Reseña aquí.
  • Momentos estelares de la humanidad, Stefan Zweig (Acantilado 2002). Para mí la editorial de Zweig es esta. Y este el primero que Zweig, pero lo leí en una edición de Círculo de Lectores y quería tener un ejemplar de este título para su futura relectura.
  • La vida instrucciones de uso, Perec (Anagrama, 2019): en este caso fue un podcast el que me hizo comprar este libro y poner en mi radar, esta vez de verdad, al escritor francés. La edición es la conmemorativa de Anagrama. Reseña.
  • Las caras, Tove Ditlvesen (Seix Barral, 2023). De la autora leí Trilogía de Copenhague, que me encantó. Cuando vi que la editorial publicaría un nuevo libro suyo sabía que no me lo podía perder. Reseña.
  • Jóvenes héroes de la Unión Soviética, Alex Halberstadt (Impedimenta, 2023). Tengo la sensación de que últimamente he cambiado las historias de nazis por las historias de la URSS. No sé, pero no parece casualidad que acabe leyendo más autores soviéticos o ambientados en Rusia, la de antes o después de la Revolución.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?

Namaste.

Autor, Literatura, Sala

Persecución, Toni Sala

Persecución (Trotalibros, 2023) me llamó la atención porque era el segundo libro que salía en castellano del autor tras Los chicos, una novela que me gustó mucho y que de hecho apareció entre mis favoritos de 2022. Si tenía alguna duda sobre su lectura, me la quitó de golpe la frase con la que se inicia la historia:

Salí con un hombre durante un año, hasta que me enteré de que había matado a su mujer.

Página 9

Inicio potente. La curiosidad de saber qué pasó, quién es el asesino y qué ocurrirá con esa narradora que acaba echándolo de su casa.

El asesino es Albert Jordi, un hombre aparentemente normal que sin embargo acabó matando a su mujer hace diez años. Por este hecho pasa por la cárcel, encuentra y un trabajo y comienza a salir con Èlia, la narradora del párrafo anterior. En cuanto se marcha, lo que comenzará después es una búsqueda de respuestas. Ella quiere saber qué sucedió, aplacar un poco sus dudas. Saber. Conocer. ¿Excusarle?

Albert Jordi decide marcharse y a partir de ahí conocemos al resto de los narradores, personajes que se topan con él y nos cuentan sus actos y pensamientos posteriores. Todo ello, como ya vimos en Los chicos, con descripciones de la situación sociopolítica de la Cataluña actual, en este caso, el nacionalismo, la inmigración, la pobreza del extrarradio. Aunque, como siempre, hay para todo.

Por la misma carretera circulaban camiones cargados de animales y autocares cargados de turistas. unos iban al matadero y otros al cielo o a su casa.

Página 69

Persecución es una coral no cronológica, en la que también podemos conocer el paso por la cárcel del protagonista y el asesinato. Sala es un tipo reflexivo, al que le gusta analizar no sólo la situación del personaje sino el entorno que le rodea. Así Èlia no es sólo una mujer joven, sino también la dueña de una inmobiliaria, lo que permite al autor reflexionar sobre el funcionamiento del sector y la crisis inmobiliaria.

Su foco es siempre con personajes que se ubican en un entorno que quiere narrar: el extrarradio y los lugares de paso, el ambiente de drogas o la inmigración ilegal.

El principal problema de Persecución lo tiene con la longitud. Abundan las descripciones (de paisajes, situaciones, reflexiones), que ralentizan la acción y que podrían reducirse, ya que acaban provocando algo de falta de unidad entre las historias, como si de repente en un capítulo el tema ya no fuera el de la trama sino la reflexión sobre el modelo de turismo, las formaciones vulcánicas o los problemas políticos.

Además, la narración del compañero de cárcel de Albert Jordi si bien en primera instancia aporta una visión diferente de la del resto de los personajes, lo cual nos acerca a conocer más al asesino. Sin embargo, cuando vuelve a tomar la palabra la sensación es que está reiterando los mismos detalles que cuando aparece por primera vez. Otro viaje narrado con todo detalle.

Persecución nos muestra al Sala más bestia, el que es capaz de dejarnos fragmentos como el siguiente:

La lava al rojo vivo volaba con las explosiones, llegaba al suelo ya sólida, mezclada con trozos de roca partida. Aún se encontraban pedruscos redondos y negros, extraños, los geólogos los llamaban bombas. Así salió la sangre del cuello e Sara una noche de agosto de hacía diez años.

Página 108

Leer a Toni Sala es recibir un puñetazo en la boca del estómago. Aunque luego se desquite y nos engañe con fragmentos sutiles como este:

Para que la gente entendiera qué era para mí volar, lo comparaba con cuando te duermes, cuando no eres ni de aquí ni de allá. El único momento de refugio, de paz imprescindible, porque sin paz no te duermes y pasas al otro lado, pero una vez que la consigues dejas de tenerla y te dundas en el sueño. La paz no es un recuerdo del sueño, sino, al contrario, un avance del sueño.

Página 169

Y vosotros, ¿cómo lleváis los libros que os revuelven las tripas?

FICHA:

Te gustará si te gustó Los chicos, Toni Sala.
Pros – El estilo y la crueldad de mezclar situaciones normales con elementos violentos.
– El ambiente decadente que genera rechazo que describe Salas.
Contras – La historia pierde fuerza por el exceso de páginas. Sobran páginas.

Namaste.

Autor, Literatura

Las tierras arrasadas, Emiliano Monge

Esta novela de Emiliano Monge vino recomendado por Marta Marne, de quien siempre me fío. Anoté el título y lo dejé estar hasta que lo pude comprar.

Las tierras arrasadas (Random House, 2016) sitúa su acción en un lugar fronterizo de la frontera mexicana, donde los inmigrantes tratan de acceder a Estados Unidos. Ellos, el grupo, desconocidos que buscan una vida mejor. Los que sí tienen nombres propios no son nada halagüeños: Estela, Epitafio, Osamenta, Sepelio.

¡Abre los ojos… tienes que ver lo que ellos hacen… qué dirán de Mausoleo si no se atreve… qué te importa a ti que lloren… si aunque fuera hubiera alguno que aguantara… que no estuviera ahí gritando… igual tendría ése tu suerte… pero no hay ni uno… ni siquiera tienen huevos de aguantarse!

Primero nos pegaron puñetazos y patadas… luego nos dieron con sus tablas… nos tumbaron con las piernas abiertas y se pusieron a pegarnos… todos los días sueño que me matan… que sus tablas me rompen el corazón… ya ni nos daba pena llorar, éramos perros aullando, animales.

Página 65

Ellos, los que tienen los nombres propios, son los que trasladan a los grupos hasta el nuevo país. Ellos son los carceleros de la selva, los matones que violentan a los pobres desgraciados que tratan de cruzar. Los que hacen negocio y disfrutan con la violencia.

La estructura alterna la narración de la historia con párrafos en cursiva donde se incluyen testimonios reales de personas que lo sufrieron en sus propias carnes, pero también donde aparecen citas de la Divina Comedia, sobre todo del Infierno y del Purgatorio. Así entre una acción y otra, dentro del mismo capítulo, encontramos esa diferenciación, que puede llevar a confusión al principio.

Esa combinación funciona bien al contrastar ambas situaciones: lo que les ocurre a Estela y Epitafio, su historia de amor, con quienes tendríamos la tentación de empatizar, pero sin perder de vista las condiciones de los desheredados, de aquellos a quienes se trata tan solo como sujeto pasivo.

Estela es Estela pero también Oigosóloloquequiero y LaqueadoraaEpitafio.

Y como todos los mutismos erizados por el recuero de lo dicho, la sordina al interior de la Ford Lobo es asediada por las cosas que serán pronto exclamadas: necesitados de escucharse, Estela y el soldado abren la boca, arrean sus lenguas y hablan encimando sus palabras: ¡no me puedo yo ausentaremos, comeremos y llamaré de allí a Epitade mi retén toda la tarde y además la normiré luego yo allí aunque sea un ratno deben saber que me he marchremos cuando sea luego otra vez ya por la nochllos me descubren me podrían llevar a juiando ya no sea tan peligroso andar afuera!

Página 73

El estilo, como habréis podido apreciar en el párrafo anterior, es complejo, barroco, plagado de descripciones y de juegos de frases. No es una lectura para estar desconcentrado ni para leer por disfrute, es una lectura que duele, que hiere y molesta.

Teniendo todo lo anterior en cuenta según avanzaba me iba dando cuenta de que no estaba conectando demasiado con la historia. Que los testimonios me interesaban pero no tanto la historia de Estela y Epitafio, y a pesar de reconocer el esfuerzo de una historia cruda, trabajada, compleja, como es Las tierras arrasadas, pero que a pesar de reconocer que se trata un buen libro, simplemente este no es para mí.

FICHA:

Te gustará si te gustó Ni siquiera los muertos, Juan Gómez Bárcena (la parte final).
Pros – La mezcla entre la novela, los testimonios y los fragmentos de la Divina Comedia.
Contras – No he conectado con la historia.

Namaste.

Autor, Literatura, Vigan de

Las gratitudes, Delphine de Vigan

Cuando leí Nada se opone a la noche (Anagrama, 2012) sabía que más pronto que tarde iba a leer un nuevo libro de esta autora francesa. Me quedé con el título de Las lealtades, pero por confusión o por casualidad, acabé comprando este que os traigo hoy.

Las gratitudes (Anagrama, 2021) es la historia de Michka, una anciana que afronta sus últimos años. También la de Marie, una mujer que está conectada con la anciana por un pasado común.

¿Os habéis preguntando alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda.
¿A quién?

¿Al profesor que os abrió la puerta al mundo de los libros? ¿Al joven que intervino cuando os agredieron en al calle? ¿Al médico que os salvó la vida?

¿A la vida misma? (…)

¿Es así como se mide la gratitud? En realidad, ¿fui suficientemente agradecida? ¿Le mostré mi agradecimiento como se merecía? ¿Estuve a su lado cuando me necesitó, le hice compañía, fui constante?

Página 12

A ellas dos se añade Jérôme, un trabajador de la residencia donde vive Michka, y que ejercita a la anciana para tratar de que no se le escapen las palabras, consecuencia de la afasia que padece.

  • No me gustan las noches.
  • ¿No duermes bien?
  • Es por culpa de las palabras, ya te lo he dicho. De noche se… se agazapan… se pierden…

Página 81

Mientras que Nada se opone a la noche era una historia dura, cruel, de situaciones complejas y extraordinarias, Las gratitudes se centra en, exactamente lo contrario: el paso del tiempo, la gratitud que hemos sentido y demostrado por las personas de nuestro entorno, la reflexión de la vida y cómo se enfrenta a la muerte.

Envejecer es aprender a perder.

Página 129

Con apenas 160 páginas y no más de esos 3 personajes que he mencionado, de Vigan articula capítulos cortos en una historia cronológica sencilla, donde toman importancia los diálogos. Directa y clara, certera y muy, muy tierna, Las gratitudes funciona como oposición al grito despiadado de Nada se opone la noche, y parece un susurro de un amigo, un consejo para valorar, aceptar y agradecer a las personas que, no teniendo por qué ayudarnos, estuvieron ahí cuando más lo necesitamos.

Lo corta de su longitud puede animar también a los lectores que busquen acercarse a la obra de la francesa comenzando por una novela más corta, perfecta para leer de una sentada.

FICHA:

Te gustará si te gustó Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan.
Pros – Tierno, sencillo, bonito.
Contras – El tono difiere de Nada se opone a la noche, si esperas lo mismo puedes verte decepcionado.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (88)

Enero ha llegado con ganas de ir a la librería, y estos son los títulos que he comprado este mes:

  • Hambre, Knut Hamsun (Ediciones de La Torre, 1997). Con este título me ha pasado una cosa curiosa: lo anoté en mi libreta cuando lo leí mencionado en Un hijo cualquiera de Eduardo Halfon. Hasta ahí nada raro. Revisando los títulos que tengo en dicha libreta para planificar próximas compras, lo vi anotado no una, ni dos, sino tres veces. Así que en diversos momentos temporales esta que os escribe ha sentido interés por un libro del que luego no ha recordado lo suficiente como para volverlo a anotar. Al fin lo tengo. Me pongo con él ya.
  • Las gratitudes, Delphine de Vigan (Anagrama, 2021). De la autora leí Nada se opone a la noche el pasado año y acabó entre los títulos que más me gustaron. Estaba claro que iba a seguir leyendo a la francesa. Dudé entre este y Las lealtades, que quizá debí comprar primero. Aquí la reseña.
  • El Gabinete de las Maravillas de Mr. Wilson, Lawrence Weschler (Impedimenta, 2022). No conocía este título hasta que Fernando en Instagram habló de él. La preciosa edición hizo el resto y ya lo tengo en casa.


  • La ciudad de los vivos, Nicola Lagioia (Random House, 2022). El libro del que todo el mundo está hablando, de los que siempre acabando pensando si será simplemente marketing (y que a veces lo es). Quiero leerlo cuanto antes, claro.
  • Persecución, Toni Sala (Trotalibros, 2023). De este autor leí el año pasado Los chicos y me sorprendió tan gratamente que acabó en la lista de lo mejor del año. Ahí es nada. Esperaba con ganas la publicación de esta novela que parece ser la más importante de Sala. Caerá en breve.
  • Los galgos, los galgos, Sara Gallardo (Malas Tierras, 2019). Una de las consecuencias de leer un libro sobre otros libros es que, inevitablemente, acabas anotando más títulos y autores a la lista de pendientes. Eso es lo que me ha ocurrido a mí mientras leía Altas de literatura hispanoamericana, de Clara Obligado, que he descubierto nuevos autores, títulos que desconocía que me han llamado la atención. Este es uno de los muchos que he anotado en mi libreta.

Y vosotros, ¿habéis comprado muchos libros este mes?

Namaste.

Autor, Literatura

Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews

Lo primero que me llamó la atención de este libro fue la ilustración de su portada: ¿qué hace esa mujer sentada frente a un piano dentro de una campana de cristal?

Lo segundo, el argumento: ¿qué haces cuando tu hermana te pide ayuda para abandonar este mundo?

Pequeñas desgracias sin importancia narra la historia de las hermanas Von Riesen: de la exitosa Elfrieda, pianista de éxito mundial, que sin embargo tiene un cristal en su pecho a punto de estallar; y también de Yolandi, la madre desastre que se está divorciando de nuevo.

La última vez que mi hermana intentó suicidarse lo hizo evaporándose lentamente en el vacío. Fue un intento furtivo de desaparecer matándose de hambre.

Página 42

La historia se balancea en ese frágil equilibrio: el de un cristal a punto de hacerse pedazos que ha de convivir con la audacia de mantener una rutina más o menos normal: limpiar, comer y mantener amistades mientras sabes que tu hermana, en otra parte del mundo, se está viniendo abajo.

No es sencillo describir esta historia, que se centra en las enfermedades mentales y que además se basa en la propia experiencia de la autora, cuya hermana se acabó suicidando.

Me explicó entonces que su soledad era algo visceral, un saco de piedras que llevaba de una habitación a otra, de una ciudad a la siguiente.

Página 49

Pequeñas desgracias sin importancia es una historia sorpresiva, cruel, inesperada: tal y como es la vida imprevisible de alguien que no quiere seguir viviendo, y de las personas de su entorno que tratan de ayudar a su familiar. Tiene puntos de sarcasmo, ese humor violento que responde a las situaciones límite, y tiene mucho de desgarrador.

Quizá esa sea la palabra; este es un libro de una verdad desgarradora.

¿Adónde va la violencia si no es directamente a nuestra sangre y nuestros huesos?

Página 260

Si tengo que ponerle una pega es que las dos partes en las que se divide el libro son desiguales, ya que cuesta arrancar y el tema lo trata más profundamente en la segunda mitad. Como curiosidad, los diálogos vienen siempre indicados sin sus guiones correspondientes.

Lo repentino, algo que se pierde para siempre en cuestión de un segundo. Mi hermana era un borrón oscuro que avanzaba hacia un rectángulo de luz.

Página 281

Y es que, ahora me doy cuenta que realmente os he contado poco sobre este libro. Quizá sea mejor que lo descubráis por vosotros mismos.

Gracias a Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó Jane Smiley + Tove Ditlevsen + Lucia Berlin.
Pros – Descripción completa de los problemas mentales.
– Pocos personajes pero complejos y bien formados.
Contras – Duro, desgarrador.
– Dos mitades desiguales.

Namaste.

Autor, Literatura, Toole

La Biblia de neón, John Kennedy Toole

Desde que leí La conjura de los necios y más tarde con su relectura sabía que para que todo estuviera completo, tenía que acabar leyendo La Biblia de neón, la otra novela que escribió el autor cuando era un adolescente.

El problema es que encontrar este título no era nada sencillo, ya que su primera edición data de 1989, así que recurrí a Wallapop para buscarlo de segunda mano y me pude hacer con esta sexta edición de 1997.

La Biblia de neón tiene como protagonista a David, el hijo único de un matrimonio residente en lo más profundo de Estados Unidos, que conviven con Mae, hermana de su madre.

Estamos en los años 30 y el sur de Estados Unidos está impregnado pobreza, racismo y fanatismo religioso que se acentúa aún más en la pequeña comunidad en la que vive la familia de David.

Sus problemas económicos, más lo considerado como estrafalario en la vestimenta y comportamiento de la tía Mae coloca a la familia en la marginalidad, mirados con condescendencia como si fueran unos parias, algo que se agrava cuando el padre de David deja de pagar la contribución a la iglesia comunitaria.

David es el típico protagonista de una novela de formación: un adolescente que comienza a darse cuenta de la realidad que le rodea, y que acaba convirtiéndose en un joven adulto que quiere huir de un ambiente opresivo. Todo eso nos queda claro desde el primer capítulo, donde ya David ha conseguido tomar un tren:

Es la primera vez que viajo en tren y llevo ya dos o tres horas sentado. Es de noche y no veo el paisaje, pero cuando el tren partió, el sol empezaba a ponerse y pude ver las hojas rojizas y pardas y la hierba de color canela en la ladera de la colina.

Me voy sintiendo mejor a medida que el tren me aleja de casa.

Página 17

Estilísticamente estamos ante una historia sencilla, sin pretensiones, propia del escritor que recién ha comenzado con la escritura: narrador omnisciente y relato cronológico (a excepción del inicio que ya nos adelanta el final), donde destaca el joven Toole es en la creación de personajes, sobre todo el de Mae, que recuerda en algún punto a los secundarios de La conjura de los necios. Además de en las descripciones de las situaciones con la sociedad del momento: típico sureño, la crítica se ve clara aunque no se detiene en la reflexión ni implicaciones y donde recurre al humor para dar color al texto:

Habló por la radio y el periódico publicó su foto, pero no pude ver qué aspecto tenía, porque en aquellas fotos no distinguías a nadie a menos que fuese el presidente Roosevelt o alguien a quien conocieras muy bien. Resultaban tan oscuras que los ojos de la persona retratada eran grandes manchas negras y parecía como si el pelo se juntara con las cejas. Todo el mundo tenía el mismo aspecto, excepto Roosevelt, por la anchura de su cabeza, y Hitler, porque el pelo le caía obre la frente de una manera inconfundible.

Página 78

La Biblia de neón es una novela sencilla que los fans de Toole seguro tendréis ganas de leer. Para el resto, mejor comenzar con La conjura de los necios.

FICHA:

Te gustará si te gustó La conjura de los necios, John Kennedy Toole.
Pros – Indispensable para los fanáticos de Toole.
Contras – Se nota que se trata de una primera novela a la que le queda trabajo.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Viaje al pasado, Stefan Zweig

De vez en cuando, en momentos en los que no sé qué leer o cuando estoy atascada con alguna lectura, miro mis estantes en busca de una ayuda: algún libro que sea garantía de que me vaya a gustar para alternar en momentos de bloqueo.

Zweig es una de esas referencias claras y si además escojo un título corto del austríaco, es imposible fallar.

Viaje al pasado es una novela corta o nouvelle sobre una pareja: sobre el reencuentro tras años de separación, sobre el hilo que les unió en un amor imposible que tratan de retomar tiempo después.

Los personajes son un hombre y una mujer que se conocen bajo la misma casa, en Alemania. Él, como ayudante del marido de ella, comienza a trabajar en la casa familiar, y desde el primer momento se siente atraído por la mujer. Su relación se pospone hasta que ambos se dan cuenta de la atracción que sienten. Al poco, él ha de marcharse a América, y la pareja se separa pensando que en dos años volverán a estar juntos.

La situación se complica con el estallido de la Primera Guerra Mundial, y lo que iba a ser dos años se acaba convirtiendo en más tiempo. El reencuentro se aplaza, pero acaban coincidiendo. ¿Serán los mismos que se querían? ¿El tiempo y la distancia ha afectado en una relación apenas iniciada?

No se cruzaron con nadie, sólo sus calladas sombras se arrastraban por delante de ellos y siempre que una farola iluminaba sus figuras perpendicularmente, las sombras se fundían una con una, como si se abrazasen, se ensanchaban ansiando unirse cuerpo con cuerpo en una sola figura, luego se apartaban una vez más, para volver a abrazarse, mientras ellos caminaban cansados, respirando profundamente. Él observaba hechizado este curioso juego.

Página 87

El estilo de Zweig es el que ya conocemos: elegante y conciso, breve pero con abundantes adjetivos, reflexivo pero directo.

Se concentró en escuchar en lo más hondo de su ser, volviendo a aquel entonces, por si aquella voz profética, la intérprete de sus recuerdos, quería volver a hablarle desvelándole el presente a través de su pasado.

Página 91

Para mí, Zweig, en todas sus vertientes, es siempre un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Stefan Zweig.
Pros – Conciso, elegante, directo, estilísticamente muy completo.
Contras – Otras temáticas me parecen más interesantes.

Namaste.