Autor, Literatura, Ozick, Roy

El río sin descanso, Roy y El chal, Ozick

Penúltima entrada hablando de libros de 2024, en este caso de dos muy distintos entre sí de dos autoras muy potentes. ¡Empecemos!

El río sin descanso de Gabrielle Roy (Hoja de Lata, 2023) lo compré por dos cosas: la primera, por la preciosa edición conmemorativa del décimo aniversario de la editorial Hoja de Lata, un libro que (admito) había pasado desapercibido cuando lo publicaron pero que destacó en mi visita a la librería con esta nueva edición. La segunda, una temática y localización de las que no había leído nunca: el pueblo inuit y su estilo de vida.

No conocía a Gabrielle Roy y resulta que es una de esas autoras claves de su país, lectura obligatoria en Canadá y referente como escritora en francés del siglo XX en aquél país.

Lo maravilloso de la lectura, no es nada nuevo, es que nos acerca a lugares y situaciones desconocidas, en este caso para mí es el río Koksoak y sus habitantes, con todo lo que implica, la compleja relación entre hombre blanco e inuit, el cambio para muchos inuits al abandonar su tradicional estilo de vida para acceder a mayor bienestar, presionados por un Gobierno que les anima a alejarse de sus tierras, pero a la vez, la sensación de desprotección y soledad que les genera sentirse al margen, en una sociedad que no entienden bajo unas reglas nuevas.

El estilo de Roy es sencillo, directo pero muy descriptivo, se centra en el paisaje pero también en los sentimientos de un grupo de personas que ven cómo su vida va a cambiar radicalmente. La combinación es equilibrada, bien lograda, sin caer en exageraciones ni en sentimentalismos, con ese toque a clásico que se palpa por el modo que tiene de acercarse a los temas que trata.

El segundo libro que os traigo hoy es El chal de Cynthia Ozick, una novelita corta o relato largo, como lo queráis ver, que tiene con referente a un chal que acompaña a una mujer, Rosa, prisionera en campo de concentración. No diré más, pero con esos datos creo que ya os podéis imaginar el tipo de historia que relata la autora: breve y dura, incómodas, triste y desasosegante.

Desde el primer momento sabemos qué se puede esperar de este tipo de historias, vaticinamos lo que va a suceder y aunque acertemos lo complejo es generar todo lo anterior en una novelita de apenas cien páginas y con tres personajes. Lo hace Ozick con la puntería certera de dar donde duele, de molestar al lector que plácidamente se encuentra en un sillón cómodo de su hogar.

No me ha parecido redonda porque creo que se pierde en consideraciones posteriores cuando la acción se traslada a un momento posterior, donde Rosa rememora la situación, y eso me ha parecido que le hace perder fuerza al resto de la historia. Si bien en conjunto es uno de estos ejemplos de que la buena literatura no necesita grandes fuegos de artificio ni una acción estrepitosa, sino que con buen hacer del autor se puede conseguir una historia que ya les gustaría a muchos de los que se consideran escritores.

Namaste.

Autor, Literatura, Pessoa

Libro del desasosiego, Fernando Pessoa

Tenía pendiente leer el Libro del desasosiego desde hace mucho tiempo. Figuraba como uno de esos libros que hay que leer, pero como en otras muchas ocasiones, nunca le encontraba hueco.

Este libro aglutina diversos fragmentos que el portugués dejó anotados, sin orden, en un baúl, ordenados posteriormente en la edición por temática. En mi caso, lo he leído con esta edición Acantilado, donde marcan los párrafos que se quedaron a medias mediante símbolos.

El hecho de que sea fragmentario y reflexivo impone una lectura pausada, y así es como durante 2024 he ido leyéndolo de a poco, disfrutando sus reflexiones, comentarios e ideas, y como creo que no se puede añadir mucho más a un libro como este, os voy a dejar citas para que valoréis por vosotros mismos su contenido:

No me indigno, porque la indignación es cosa de los fuertes; no me resigno, porque la resignación es cosa de los nobles; no me callo, porque el silencio es cosa de los grandes. Y yo no soy ni fuerte, ni noble, ni grande.

Página 138

Tengo un cansancio en el alma de mi corazón. Me entristece aquel que nunca fui, y no sé qué especie de saudade es el recuerdo que de él tengo. Caí entre las esperanzas y los vestigios, como todos los ocasos.

Página 204

Cuanto más avanzamos por la vida más nos convencemos de dos verdades que sin embargo se contradicen. La primera es que, ante la realidad de la vida, palidecen todas las ficciones de la literatura y del arte. Proporciona, es cierto, un placer más noble que los que da la vida; sin embargo, son como los sueños, en los que sentimos sentimientos que en la vida no se sienten, y se conjugan formas que en la vida nunca llegan a encontrarse; son, a pesar de todo, sueños de los que se despierta, que no constituyen en recuerdos ni en saudades con los cuales podamos después vivir una segunda vida.

La segunda es que, siendo deseo de toda alma noble recorrer la vida por completo, tener experiencia de todas las cosas, de todos los lugares y de todos los sentimientos vividos, y siendo esto imposible, la vida sólo subjetivamente puede ser vivida por entero, sólo negada puede ser vivida en su sustancia absoluta.

Página 240

Y estas citas y tantísimas otras que he ido marcando os digo que tenían razón, es una de las mejores lecturas del año 2024.

Leedlo. Tomaos vuestro tiempo, espaciadlo, degustadlo. Os encantará. De veras.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (105)

Encaramos el final del año con las últimas compras, algunas novedades pero también varias adquisiciones con las que quería hacerme hace tiempo. ¡Vamos al lío!

  • Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg, (Acantilado). De la autora Leí Léxico familiar hace tiempo y también este mismo libro, pero no lo tenía en casa, por eso quería hacerme con él para su relectura.
  • Beloved, Toni Morrison (Vintage, 2016). Se vino conmigo en mi viaje a Burdeos, llevo tiempo queriendo volver a leer a la Nobel pero no tenía ninguna opción de leer en casa. Este es el título que andaba buscando.
  • Mapa de soledades, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2024). Tengo muy presente al autor de Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire. En esta ocasión nos vamos a la no ficción con un ensayo sobre la soledad. Tiene muy buena pinta.
  • Memorias, Teffi (Libros del Asteroide, 2024). Memorias, Rusia zarista. No necesito más, cada vez me gustan más ambas cosas.
  • Más de un siglo se alarga el día, Chinguiz Aitmátov (Automática, 2024). No sé si fue la portada o la sinopsis la que me atrajo a esta historia en la librería. Un autor de Kirguistán, una procedencia de la que no tenía ningún libro.
  • Un mundo que ganar, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2024). De la saga del playboy Lanny Budd habéis visto por aquí Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Voy con retraso respecto a su lectura y se me ha pasado 2024 sin haber leído otro de la saga. Mal por mí, ahora tengo acumulados varios… de 2025 no pasa que lea uno.
  • ¿Éste es Kafka?, Reiner Stach (Acantilado). De este mismo autor leí en su día la mayúscula biografía de Kafka en 2 tomos, con un resultado desigual que podéis revisar aquí.
  • Fortunata y Jacinta, Benito Pérez-Galdós, (Espasa). Mi malestar con Galdós viene de lejos. En el instituto me hicieron leer Misericordia, que odié, y desde entonces le puse una barrera que pretendo franquear pronto.
  • Pan, Knut Hamsun (Nórdica, 2024). Un noruego que ya habéis visto por aquí con Hambre pero no con Victoria, cuya reseña se me ha quedado pendiente. Nórdica está haciendo un trabajo genial reeditándole y ahí estoy yo para hacerme con toda su obra. Con Hambre no sé qué haré porque tengo otra edición, veremos.
  • Amundsen – Scott: duelo en la Antártida, Javier Cacho (Fórcola, 2024). Hay temas fascinantes, de esos que no puedes apartar la vista para conocer los detalles de lo que ocurrió. De la historia de Amundsen y Scott y su intento por llegar primero al Polo había leído en el pasado un librito sobre el tema, pero es algo tan alucinante, tan increíble, que cuando me topé con este título lo tuve que comprar.

Y con esto hasta el próximo IMM que será el primero de 2025.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado?

Namaste.

Autor, Dunne, Literatura

Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne

La magia de la literatura radica en parte en que no sabes qué te vas a encontrar hasta que lees la historia. En el caso de Una temporada en el purgatorio (Libros del Asteroide ?) sabía que la trama tenía que ver con una familia rica de Estados Unidos, pero el resto, evidentemente se me escapaba.

Me refiero a otra serie de aspectos, más allá de la temática en sí, que afectan a la lectura y que marcan bastante bien cómo se va a desarrollar la lectura en sí: el estilo y el ritmo. En este caso, un estilo dinámico y entretenido.

La historia comienza con la amistad entre dos muchachos: uno hijo de una familia católica numerosa, rico y casi perfecto, Constant, y el otro, nuestro narrador, un chaval humilde que va a rastras de una vida en la que en parte es ajeno. Su amistad se verá influida por una circunstancia que la marca: el asesinato de una muchacha y la acusación posterior de ese hijo modélico, Constant.

Sin embargo los Bradley saben utilizar sus recursos muy bien y consiguen desviar la opinión pública y mantener su familia a salvo de cualquier escándalo.

Mi alma estaba perdida, pero mi futuro, comprado y pagado.

Página 170

Años más tarde, la situación puede dar un vuelco, y de nuevo se cuestiona el papel de Constant en la muerte de la muchacha.

Ambos momentos temporales encuadran una acción dinámica y entretenida de una situación que conocemos en todo momento pero que vemos cambiar, flexibilizar y malear como sólo los poderosos lo saben hacer.

Dunne utiliza un estilo claro, directo, plagado de diálogos de una forma muy cinematográfica para conseguir un efecto dinámico, rápido, muy entretenido perfecto para leer sin respirar.

Lo anterior lo encuadra en una familia con secretos, intereses y conexiones dentro de la sociedad estadounidense del siglo XX donde unos ricos recién llegados tratan de hacerse valer en una sociedad WASP en la que por temas religiosos y económicos resultan vistos como ajenos y advenedizos. Además, radiografía muy bien cómo funciona una sociedad pequeña cuando hay poder para ejercer presión sobre sus miembros.

He disfrutado mucho de la lectura, me venía bien algo más amable o ligero que las historias duras que suelo leer, y esta opción me ha parecido un entretenimiento de buena calidad perfecto para un fin de semana intenso de lecturas o para salir de un bloqueo lector.

FICHA:

Te gustará si te gustó – La película Saltburn.
Pros– Entretenido, muy dinámico.
Contras– Podrían haberse reducido unas 20-30 páginas.

Namaste.

Autor, Barnes, Houellebecq, Literatura, Rododera

Tres libros que he leído de viaje: Barnes, Rododera, Houellebecq

Comento siempre que para mí es muy importante escoger bien las lecturas que me voy a llevar a un viaje, por un lado para no cargar con lecturas de más y por otro, escoger historias que se adapten a un momento en el que podemos tener bastante tiempo para leer (un vuelo) o poco (tras un largo día de visitar monumentos).

Este otoño he podido visitar la Aquitania francesa, y para ello escogí 3 libros muy diferentes entre sí pero con mismas cualidades: no demasiado largos, capítulos cortos y que llevaban bastante en mi lista.

Empzamos por el primero: a Barnes lo leí el año pasado, también en un viaje, con La única historia, pero el libro que más había escuchado recomendar era este: El sentido de un final (Compactos Anagrama, 2012).

En este caso, en lugar de una historia de amor es la historia de una amistad que acaba en un momento y cómo se rememora y reconecta con ese amigo varias décadas después. Es una buena lectura para un viaje y Barnes uno de esos escritores que trabajan muy mucho sus novelas. Pero a la vez me quedo con la sensación de que no me acaban de llenar, lo veo desde fuera como una novela redonda, pero como desde un cristal, fría y estéril, por eso no la recomendaré con pasión, porque justo de eso, de pasión, carece.

Aún con esas, son muchos los fragmentos que he anotado en mi libreta, sobre todo reflexivos sobre el paso del tiempo y el devenir de la vida. Os dejo un par de muestra:

Éste era uno de nuestros temores: que la vida no resultara como la literatura.
Página 25

Y así es la vida, ¿no? Algunos logros y algunos desengaños.
Página 74

La segunda novela que leí es la famosa La plaza del diamante (Edhasa, 2023), de Mercè Rododera, autora catalana recomendada por activa y pasiva a la que yo no me había acercado quizá porque pensaba que no era para mí. Acerté.

Hay algo en el realismo de la posguerra que me aburre, que no me interesa. La historia es una buena novela sobre una mujer, la Colometa, desde el momento de casarse hasta su vida 40 años después. Aprecio lo que hace la autora, que no es sino describir a la perfección una Barcelona gris tras una guerra civil, pero hasta ahí. Sin más.

Agaché la cabeza porque no sabía qué hacer ni qué decir y pensé que tenía que apelotonar la tristeza, hacerla pequeña deprisa, que no me vuelva, que no esté ni un minuto corriéndome por las venas y dándome vueltas. Hacer con ella una pelota, una canica, un perdigón. Tragarla.

Página 63

Por último, un francés: Houellebecq, un autor del que por aquí habéis visto pasar Las partículas elementales, Ampliación en el campo de batalla y Plataforma. Poco a poco voy leyendo todos los libros de este polémico escritor, siempre a contracorriente e incómodo. De nuevo un protagonista blanco, varón, en su mediana edad, sin nada a lo que agarrarse, solo tras otra decepción amorosa que trata de mitigar con antidepresivos y una visión crítica de todo cuanto le rodea.

De la sociedad en general no he conseguido nada, en este sentido, como en casi todos los demás, me he dejado llevar por las circunstancias, he dado prueba mi incapacidad para gobernar mi propia vida.

Página 9

Lo de siempre pero distinto: la crítica ácida a una sociedad basada en el capitalismo más cruel, la farsa del ecologismo o las relaciones amorosas.

No es el mejor del francés pero sí está a la altura. De los tres el que más me ha hecho pensar y el que más me ha gustado.

En cualquier caso, la alegría y el alivio de tachar títulos en la lista de los libros pendientes.

Namaste.

Autor, Gógol, Literatura

Las almas muertas, Nikolái Gógol

Noviembre es un mes perfecto para leer autores rusos, ¿no creéis?

Llevaba mucho, mucho tiempo queriendo leer a Gógol. Me avergonzaba haber leído a otros rusos y haber relegado a este, que influyó a tantos, a un segundo plano.

La idea era o bien El capote o esta, su novela más famosa. Como soy lectora de libros largos, decidí que sería esta la historia escogida y por eso lo anoté en mi lista de propósitos de este año, para no olvidar que esta vez, sí o sí, tenía que leerlo.

Lo he hecho con una fantástica edición de Nórdica, muy cómoda para leer y con una letra perfecta para encarar esta lectura.

Las almas muertas narra la historia de Chíchikov, un héroe que busca enriquecerse con un agujero del sistema: obtener esclavos muertos (sus almas) para conseguir el dinero asociado a la propiedad por ellos aprovechando el retraso del censo en el cómputo de los fallecidos.

Su idea le llevará a visitar varias haciendas por toda Rusia para así entablar relación con los terratenientes que le vendan las almas, personajes variopintos y de distinta calaña que ejemplifican lo variado de una Rusia rural y arcaica, llena de herederos que dilapidan una cuantiosa herencia por dejadez, desinterés o vaguería.

¡Intenta (…) entender algo de los hombres! No creen en Dios, pero están convencidos de que, si les pica la nariz, es una señal de que van a morir.

Página 254

Lo que engancha a la historia desde la primera página es el humor mordaz y satírico de un Gógol que se ha propuesto poner un espejo, ridiculizando a sus personajes, que representan lo más variado de la sociedad rusa. Sus descripciones incluyen a la vez comentarios variados donde se dirige directamente al lector, abandonando su posición de narrador omnisciente para apuntar cosas principalmente sarcásticas:

El autor encuentra harto difícil nombrar a las dos damas de manera que no vuelvan a enfadarse con él como ya lo hicieron en el pasado.

Página 220

La mezcla consigue el efecto buscado: engancha al lector, critica a la sociedad y a la vez consigue una historia entretenida, plagada de sátira que conjuga la diversión con el análisis de una sociedad rusa en decadencia, con personajes que tienen cerca su final

Al ser una historia que el propio autor reescribió de la cual no se conserva el final completo, hay desigualdad entre las partes al notarse claramente dónde está más trabajada y retocada y donde quedo falta de una revisión y quedó fragmentada.

Aún así, una fantasía total, un libro que os recomiendo mucho que va directo a lo mejor de este año.

Los rusos nunca fallan. Confirmado.

ICHA:

Te gustará si te gustó Oblómov, Iván A. Gonchárov.
Pros– Entretenido, divertido, sarcástico.
– Cómo el autor consigue lo anterior describiendo a la sociedad rusa.
Contras– La segunda parte es menos redonda por la reescritura de la obra.

Namaste.

 

Autor, Handke, Literatura

Desgracia impeorable, Peter Handke

La acumulación y la falta de tiempo me llevan a cosas absurdas: a pesar de haber comprado, nada más haberle otorgado el Nobel, Los avispones, fue este librito el que he acabado leyendo primero.

Lo he hecho de la mano de la biblioteca, usuaria de la que admito, no soy nada frecuente. Me resultan incómodas varias cosas, desde el olor o la edición del título hasta las marcas en lápiz o bolígrafo que algún lector anterior consideró lo suficientemente relevante como para plasmar en un libro que no era de su propiedad.

Mis excepciones para el uso de la biblioteca son, generalmente, dos: los cómics, que suelo leer rápido y el coste / tiempo de lectura me parece que no hace justicia y los libros cortos, exactamente por lo mismo.

Así que Desgracia impeorable se vino conmigo en una espantosa edición de los 70 de la mano de Alianza tres, imagino que relacionada con la actual Alianza. La traducción, como podréis imaginar, deja bastante que desear, pero lo que me interesaba era el resto.

Peter Handke escribió este librito a las pocas semanas del suicido de su madre. Lo que hace es un recorrido de esa pérdida, como hijo que se enfrenta con el dolor y el duelo de la pérdida de un ser querido junto con el intento como escritor de acercase a la situación. Como todos los alemanes, su precisión configura un lenguaje certero y analítico:

«No hay palabras», se dice a menudo en las historias, o bien «no se puede describir», y las más de las veces considero que esto son excusas para la pereza; sin embargo, esta historia tiene que ver realmente con lo que no tiene nombre, con segundos de espanto para los que no hay lenguaje.

Página 39

El resultado es un librito muy corto pero duro, por lo que trata y por cómo están medidas las palabras. Uno de esos libros en los que cada frase duele, donde no sobra nada, donde el peso de cada frase contiene todo un universo de pensamiento y emoción.

Hablo conmigo misma porque ya no puedo decir nada a nadie.

Página 69

No sé cómo serán el resto de sus libros, pero a mí con este me ha convencido sin ninguna duda.

Namaste.

Autor, Camus, Literatura, Saer

El extranjero, Albert Camus y El entenado, Juan José Saer

Comentaba por redes sociales que llevo un tiempo desconcentrada, y que ponerme a leer los libros largos que tengo a medias se me hacía un suplicio. No es nuevo, Internet es una opción más cómoda para el cerebro que ponerse a leer cualquier texto, así que admito lo obvio: yo también he caído en eso de leer dos párrafos y acabar mirando el móvil, así que lo de empezar o continuar un libro largo se me ha hecho tarea imposible durante semanas… La consecuencia ha sido que he cambiado lecturas, adelantado libros más cortos para alternar con los que tengo ahora mismo a medias.

Dos de ellos han sido estos que os traigo hoy: El extranjero, de Albert Camus (Debolsillo, 2021), un clásico que tenía pendiente desde hace mucho, de un autor del que había leído en su día La peste; y El entenado (Rayo Verde, 2022), una novela recomendada por todos que no paraba de ver por redes.

Empecemos por Camus: El extranjero comienza con la muerte de la madre del protagonista, suceso que marcará, por varios motivos, la acción posterior. Más tarde, unos amigos en una jornada playera se transformará en punto de inflexión de su futuro posterior al acabar asesinado a un tipo que amenazaba a su amigo.

Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz.

Página 61

El estilo del francés es directo, seco y descarnado, no se aprecian emociones ni reflexión por ninguno de los sucesos anteriores. El protagonista parece un títere que funciona de forma autómata y sin voluntad en cada uno de los vaivenes, lo cual impacta de forma clara por los duros hechos que le toca vivir.

Sólo me preguntó, con apariencia algo cansada, que si lamentaba mi acción. Lo pensé y dije que, más que lamentarlo de verdad, notaba cierto fastidio.

Personalmente creo que tengo un problema con Camus, porque valoro su buena literatura pero no me llega, no me trasmite nada, todo eso que sé que es voluntad del autor me llega como lectora sin ninguna conexión, y por eso, aunque valoro su propuesta, no es un libro que recomendaré con efusividad jamás.

Pasando a El entenado, Saer nos trae una novela que parece ligera pero no lo es. El protagonista es un grumete enrolado en un barco que llega al río de Plata en la época de la conquista de América, y desde ahí el choque con el pueblo que habita la selva: todos mueren excepto el grumete, que pasará a vivir con los indígenas que le aceptan como uno más.

Su soledad y la adaptación, lo que vio y vivió lo narra un tiempo después. Y eso es justo el problema de la historia, que cuando abandona la tribu el resto de la historia se hace aburrida, plana y carente de interés, algo totalmente prescindible que afecta a la potente primera parte de la historia hasta hacerla caer en picado.

En definitiva, de ambas esperaba mucho más, del primero por lo famoso de la historia, un clásico imprescindible que para yo nunca recomendaré efusivamente, y el segundo, una buena historia opacada por una desigual segunda parte que diluye la potencia y buen hacer de la primera.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (104)

Tras los excesos habituales del mes de junio el verano pasó con pocas compras, por suerte para mi maltrecho bolsillo. El olor a otoño y la rentrée han revertido la situación, así que aquí llega la recopilación de libros que han llegado a mis estantes a finales de verano y el pasado mes de septiembre:

  • Un caballero en Moscú, Amor Towles (Lumen, 2019). Un autor del que todo el mundo está hablando, el título que me llamaba la atención desde hace bastante, finalmente ha acabado en casa. Otra cosa es cuándo lo lea, claro.
  • Caía una intensa lluvia, Don Carpenter (Trotalibros, 2024). Este ha llegado con dudas, porque pinta bien pero las comparaciones con Dostoievski me parecen exageradas. ¡Ojalá me equivoque!
  • La última frase, Camila Cañeque (La uña rota, 2024). Regalo de mi hermana, un curioso libro sobre los finales de los libros. No lo conocía, me parece muy interesante.
  • Lejos de Egipto, André Aciman, (Libros del Asteroide, 2021). Una historia familiar del autor, de esas en las que la editorial son especialistas, lo de la no ficción lo tienen totalmente dominado. También un muy buen regalo.
  • El otoño de la casa de los sauces (Acantilado, 2018). Tras mi fulgurante inicio de año lector de la mano de Argüelles y su preciosa El palacio azul de los ingenieros belgas, era inevitable que buscara otros libros del asturiano. Este ha sido el escogido.
  • Theodoros, Mircea Cartarescu (Impedimenta, 2024). Evidentemente iba a correr a comprar la última novela de mi autor favorito, a pesar de saber que estoy terminando la trilogía Cegador (y además atascada por mi falta de concentración de las últimas semanas), pero estaba claro que iba a estar ahí para comprar el libro la primera. No me digáis que la portada no es maravillosa.
  • Contra toda esperanza, Nadiezhda Mandelstam (Acantilado, 2012). Las memorias de la mujer de Ósip Mandelstam, tras el asesinato de este y su exilio. Tiene pintaza y hablan genial de él. El tipo de libro made in Acantilado que me encanta.
  • Novela natural, Gueorgui Gospodínov (Fulgencio Pimentel, 2019). Del autor búlgaro quedé absolutamente encantada con Las tempestálidas, así que desde su lectura he comprado también La física de la tristeza, de la misma editorial. Aprovechando la Filthy week conseguí este libro con un 50% de descuento. Otra cosa es cuándo podré leerlo. No me juzguéis.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho en las últimas semanas? Y lo que es más importante: ¿habéis leído mucho?

Namaste.

Autor, Literatura, Umbral

Mortal y rosa, Francisco Umbral

Años. Años llevaba este título en mi libreta de pendientes sin que me hubiera acercado jamás a pensar en leerlo. Por no tener ni siquiera lo tenía en físico hasta que lo compré en una visita a Tipos Infames, y por fin, quizá animada por su corta longitud, lo he colado entre lecturas.

Y vaya.

Primero, lo obvio: un prejuicio el creer conocer a Paco Umbral, ese personaje televisivo que aparecía de refilón en la pequeña pantalla. Segundo, el tema: la muerte de su hijo. Y para el final, este experimento que es este libro enigmático, diferente, triste y poético.

Porque Mortal y rosa, algo que yo desconocía, no es una historia de no ficción a lo La hora violeta de Sergio del Molino, ni habla particularmente del duelo, como lo hace Joan Didion con El año del pensamiento mágico, sino que mezcla extraña ficción y no ficción, de diferentes formas, desde el análisis filosófico, el dietario y lo inventado, osea, la mezcla habitual en la cabeza de una persona.

Quizá si hubiera sabido de qué iba el asunto no me habría sorprendido tanto, pero aunque conocía el tema, el modo de contarlo es de una forma tan apabullante, bonita y triste a la vez que no pude dejar de anotar fragmentos y fragmentos conforme iba leyendo:

Un hijo es la propia infancia recuperada, la pieza suelta del rompecabezas. Lo que no viví en mí lo vivo en él, lo que no recuerdo de mí es él. Él es el trozo que me faltaba de mi madre.

Página 145

Porque al final Umbral escribe, desde el dolor y la frustración de la enfermedad, mientras que continua tratando de entender algo, como método de conectar con un hijo que se le escapa entre los dedos, desde la rabia de los hospitales, con la tristeza de la enfermedad y con la rabia de que además sea un niño el enfermo con un fatídico final.

Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman en la oscuridad.

Página 228

Este libro es un ejemplo clamoroso de efecto híbrido entre géneros que a la vez tiene un tono triste y bello en las descripciones, análisis y comentarios. Su propuesta es extraña, arriesgada, y a la vez puede generar rechazo, pero es un libro fascinante, apabullante, que te deja sin aliento desde el comienzo.

Puedo abrir un libro y encontrarme dentro de él, porque uno no es sino la señal de lector puesta entre las páginas de la novela de la propia vida.

Página 81

Como contras diré los más claros: es un tema duro que hay que escoger leer en el momento pertinente, y pierde fuerza en la segunda parte de la historia, pero claro, cómo voy a juzgar un libro por las últimas páginas cuando antes nos ha dejado fragmentos tan tan maravillosos y certeros como el siguiente:

Ojos que imaginan cuando leen, que ven lo que crean con su lectura, que ven incluso lo no visible y le dan precisión plástica a los conceptos, a los pensamientos leídos. Los ojos pastan en el libro y a veces, al cerrar el libro, los ojos se quedan dentro, como hojas frescas, y ando ciego por la vida, sin ojos, sin ver el mundo, porque los ojos siguen mirando lo que han leído, se han enterrado en letra impresa.

Página

Desde aquí, muchas gracias a los que me habéis recomendado este libro una y otra vez. Sin vuestra insistencia no lo habría leído, así que fuera los prejuicios y sigamos leyendo.

Yo he llegado ya donde tenía que llegar. No he llegado a ningún sitio, pero es suficiente.

Página 212

FICHA:

Te gustará si te gustó – Maravillosamente único.
Pros– La mezcla híbrida de temas dentro de ese estilo tan cuidado y maravilloso.
– Multitud de fragmentos destacados.
Contras– Es devastador, hay que medir el momento en el que se lee.

Namaste.