Autor, García Márquez, Literatura

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

Cuando hace más de una década terminé de leer esta genialidad de la literatura hispanoamericana, sabía que en algún momento de mi vida tenía que releerla.

Esperé mucho, quizá demasiado. La eterna lista de libros pendientes me hace releer menos que lo querría, siempre en busca en leer más libros nuevos y aparcar la idea de leer otros que ya conozco. Además, tampoco tenía una edición acorde. Hasta que, claro, me topé con esta, la edición conmemorativa con motivo de los 50 años de la publicación de la novela:

Cien-años-de-soleda

 

Admito también que una parte de mí temía que no me gustara. Que de repente, Cien años de soledad se cayera de la lista de mis libros favoritos (ese puñado que menciono de carrerilla siempre que me preguntan), que la nueva lectora que soy apreciara otros detalles o pensara que no era para tanto.

Al final, ¿qué recuerdas de un libro? Las sensaciones que te produjo, los momentos en los que te dejó el corazón desgarrado, la emoción al terminarlo. Y como todo recuerdo, ¿y si había idealizado una lectura que no era para tanto?

Leer de nuevo esta genial novela me ha llevado a detenerme en detalles que había perdido la primera vez. También esperar algunos acontecimientos y recordar otros de los que había olvidado.

Al igual que la primera vez que lo leí, me sorprende lo ágil que es, lo poco que se detiene en descripciones, cómo Gabo fue capaz de saltar una década en una semana, comenzar una página hablando de una guerra y al final de la página describir algo totalmente distinto. El juego entre la multitud de personajes, pero ser capaz de que cada uno de los Buendía sean diferentes y reconocibles. Y por encima de todo, la soledad, la melancolía de los personajes, que les ampara y ciega.

Había llegado a la vejez con todas sus nostalgias vivas.

Página 269

Lo bonito de Cien años de soledad es el discurrir del tiempo. Conocer cómo funciona la vida en Macondo: sus aguaceros que duran cuatro años, dos meses y dos días. La aparición de una amnesia colectiva hace que se olviden de los nombres de las cosas. Y por supuesto, los presagios, que acompañan toda la lectura:

Eran inútiles sus esfuerzos por sistematizar los presagios. Se presentaban de pronto, en una ráfaga de lucidez sobrenatural, como una convicción absoluta y momentánea, pero inasible, En ocasiones eran tan naturales, que no los identificaba como presagios sino cuando se cumplían. Otras veces eran terminantes y no se cumplían. Con frecuencia no eran más que golpes vulgares de superstición. Pero cuando lo condenaron a muerte y le pidieron expresar su última voluntad, no tuvo la menor dificultad para identificar el presagio que le inspiró la respuesta:

– Pido que la sentencia se cumpla en Macondo.

Página 130

En cuanto a esta edición, que firma Penguin Random House está ilustrada por Luisa Rivera, tiene tapa dura y es propia de coleccionista. Aunque en la primera edición no se incluía ningún árbol cronológico, tenemos la suerte de que en posteriores sí, así que evitamos hacer los consabidos esquemas:

CADS-2

 

No os voy a mentir: Cien años de soledad es un libro especial. Me ha gustado mucho releerlo, pero lo he bajado del olimpo en el que sitúo a mis favoritos. ¿O será simplemente que los demás no los he releído y aún no han corrido esa misma suerte?

En cualquier caso, tanto si lo habéis leído como si no, os invito a acercaros a su lectura, esa que comienza…

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Página 13

Namaste.

 

 

García Márquez, Literatura

El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez

Este libro figuraba en mi Plan Infinito desde hace mucho. Sin saber cómo, le fueron adelantando otras novelas de este autor.

La historia de la que trata es la de un coronel en eterna espera, de su amargura, su desesperanza y su gran paciencia.

¿Qué más puedo decir de esta novela sin contar de más? Pues que es una pequeña historia de García Márquez, que se lee en una tarde y que está, como todas las novelas del colombiano, narrada con una forma peculiar.

Tras leer unas cuantas páginas, nos encontramos con un viejo conocido:

– Con quién hablas-preguntó la mujer.

– Con el inglés disfrazado de tigre que apareció en el campamento del coronel Aureliano Buendía -respondió el coronel-. Era el duque de Marlborough.

(De repente me han entrado unas ganas enormes de releer Cien años de soledad)

Sinceramente, esperaba algo más de esta novela. Por supuesto que está magníficamente escrita, pero había escuchado muy buenas críticas sobre ella, y esperaba más que Del amor y otros demonios. No sería el libro de García Márquez que recomendara, porque la historia se me ha quedado un poco coja.

Además, llega un punto que lo único que pensaba era que por qué la mujer no zarandea al coronel. Eso habría hecho yo (¡qué exasperación, por favor!).

En cuanto a la edición, la que yo he leído es la de Mondadori, es una edición muy cuidada, que sin embargo, me parece un libro demasiado largo, preferiría uno más pequeño no uno tan alargado… pero vamos, que esto son manías mías… 😉

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El autor y el estilo de la obra.
Contras
  • La sencillez de la trama.

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Namaste.