Autor, Literatura, Phillips

Oso, Julia Phillips

Cuando un libro te sorprende tanto como La desaparición (Sexto Piso, 2019), es inevitable anotar a la autora para seguirle los pasos en el momento en el que publique otra historia. La preciosa portada de la editorial hizo el resto.

Oso (Sexto Piso, 2025) es la historia de dos hermanas que viven, como en La desaparición, en una isla alejada de una gran metrópolis. Estamos en la época posterior a la pandemia del Covid de 2020 por lo que la economía de la isla y en particular de las hermanas, se comienza a recuperar tímidamente.

Su rutina se ve afectada por la llegada de un oso que aparece por su casa de forma frecuente. Lo que en principio parece algo anecdótico se convierte en fuente de discusión entre las hermanas; una de ellas busca abandonar la isla y su hogar familiar y sin embargo, la otra está fascinada por la presencia del animal.

Lo anterior acaba removiendo cosas del pasado: promesas incumplidas y la enfermedad crónica de la madre a la que las dos cuidan. En este sentido los personajes de Phillips están muy bien construidos y reflejan a la perfección la vida de dos jóvenes y su relación en un entorno socioeconómico nada sencillo.

Sin embargo, y a pesar de que el ritmo de la historia es rápido me ha faltado una profundidad que no he sido capaz de encontrar en la historia. Una sensación de que la autora podría haber sacado más partido a la trama o que se podría haber enfocado de otro modo, haciendo que la historia tomara más empaque.

Por desgracia, me parece la típica novela que dentro de cuatro años no recordaré haber leído o bien se quedará en mi memoria en un terreno de la indiferencia, que si me preguntáis, creo que es lo peor que le puede pasar a un libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó La desaparición, Julia Phillips.
Pros– Entretenido.
– Refleja muy bien los personajes.
Contras– Le falta propósito a la historia.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (109)

Regreso con las últimas compras y regalos, ¿me acompañáis?

Los últimos regalos de mi cumpleaños son estos:

  • Las máscaras del héroe, Juan Manuel de Prada (Espasa, 2017). Los prejuicios son claves a la hora de escoger leer o no a un libro o un autor. Eso mismo me lleva pasando toda la vida con de Prada, que siempre me ha parecido más personaje que escritor. Sin embargo, escucharle en un podcast me hizo cambiar de idea, pregunté aquí y allá y me dijeron que era muy bueno. Esta parece ser su novela más afamada.
  • Un puente sobre el río Drina, Ivo Andric (RBA, 2024). Este título llevaba un tiempo pululando en mi vida pero no fue hasta la reseña de Gabriel, que podéis leer aquí, que me animé a anotarlo en mi cuaderno de futuras lecturas. Parece que tiene todos los elementos para que me guste.
  • Vidas minúsculas, Pierre Michon (Compactos de Anagrama, 2021). De un tiempo a esta parte no paro de ver por redes a este francés del que no conocía nada. El efecto me recuerda a lo que me pasó con Annie Ernaux, así que he decidido darle una oportunidad con esta novela que es la que más me han recomendado.

En la Feria del Libro de Madrid me traje los siguientes:

  • Cartucho, Nellie Campobello (Cátedra, 2019). Recomendado en el Atlas de Literatura Hispanoamericana de Clara Obligado, desconocía de su publicación hasta que el amigo Jesús Artacho me lo comentó.
  • Una cuestión personal, Kenzaburo Oé, (Compactos Anagrama, 1999). Del autor leí en su día los Cuadernos de Hiroshima, y llevaba tiempo pensando en que tenía que regresar a su obra. Dudé con el libro adecuado, porque también he leído buenas críticas de Arrancad las semillas, fusilad a los niños, pero finalmente ha sido este el escogido.
  • Punin y Baburin, Iván Turguénev (Nórdica, 2018). El autor ruso, que me gustó con su novela Padres e hijos, en una versión más corta. Un título que anoté porque me llamó la atención por redes sociales.
  • El anticuario, Gustavo Faverón Patriau (Candaya, 2015). Del autor que me obnubiló con Vivir abajo (Candaya, 2019) y que estoy ahora mismo leyendo Minimosca (Candaya, 2024) quería hacerme con esta novela corta, por lo que decidí esperar a la Feria para acercarme a la caseta de la editorial.
  • El plantador de tabaco, John Barth (Sexto Piso, 2013). Un tochazo de esos que casi ya no se publican del que hablan muy bien, pero que se lee poco. Aquí lo tengo para empezarlo cuando saque tiempo.

Contadme, ¿habéis leído alguno de ellos?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (108)

Marzo llegó con lluvias y con muchos libros.

Abril se animó sobre todo por mi cumpleaños y el Día del Libro.

Aquí mis nuevas adquisiciones:

  • El fiel Ruslán (Libros del Asteroide, 2013). A estas alturas a nadie se le ha escapado mi marcada tendencia a la lectura de libros sobre la URSS o sobre países de su órbita. La explicación no la tengo clara, pero que me atraen este tipo de libros cada vez más es evidente. De nuevo el Gulag. Lo novedoso es que parece que en este libro el protagonista es un perro.
  • El lugar sin límites, José Donoso (Alfaguara, 2024). Del autor de El obsceno pájaro de la noche, quería leer otras de sus obras pero para mi sorpresa no eran tan comunes en la librería como yo suponía. Por suerte lo encontré de casualidad en la Librería Celama de Madrid, un espacio que me pasé a conocer con muy buena selección libresca.
  • Terra nostra, Carlos Fuentes (Alfaguara, 2025). Cuando se menciona el consagrado Boom lationamericano usualmente se mencionan a García Márquez y Vargas Llosa, dejando de lado otros autores destacados como el mexicano Fuentes, de quien hace mucho leí la fantástica La muerte de Artemio Cruz. Sin embargo, como Donoso, parece que sus libros no son tan conocidos o vendidos, de ahí que me haya lanzado directa a por un título antes de que desaparezca en las librerías.
  • Distancia de rescate, Samanta Schweblin (Seix Barral, 2025). Hace ya muchos años una amiga argentina me recomendó este libro de su compatriota, pero no lo compré ni lo leí en su momento, así que he tomado esta reedición como un aviso para hacerme con él. Será mi primer libro de la autora.
  • La picadura de abeja, Paul Murray (Anagrama, 2025). Como tantos otros me llamó la atención por su portada (parece que la editorial al fin le está dando un cambio radical a las ilustraciones de sus portadas) pero traté de ignorarlo, por eso de los eternos pendientes y porque lo de haber sido finalista del Booker tampoco garantiza nada, ya sabemos. Sin embargo, la opinión de Mara, con quien coincido frecuentemente, que lo pone como una obra maestra, acabó por decantar la balanza.
  • Oso, Julia Phillips (Sexto Piso, 2025). De la estadounidense leí en su momento la espectacular La desaparición, una historia que me sorprendió mucho, así que era lógico que me animara a leer esta historia. No puedo dejar de destacar su preciosa portada. Gracias a la editorial por el envío.
  • Un héroe de nuestro tiempo, Mijaíl Lérmontov (Planeta,1990). Con motivo de mi cumpleaños hice una visita a la famosa Urueña, destino turístico recomendable y Villa del Libro, donde hay bastantes más librerías que lugareños. En su mayoría son librerías de viejo, así que opté por este título que recordaba tener anotado hacía tiempo, a pesar de que dudo la calidad de la traducción por ser una edición bastante antigua.
  • La broma infinita, David Foster Wallace (Debolsillo, 2014) . Al igual que el anterior, lo encontré en otra de las librerías de Urueña. Siempre he dudado si alguna vez acometeré la que supongo será una ardua tarea para leer al autor, pero claro, sin ver el libro en el estante jamás me lo plantearía.
  • Seis personajes en busca de autor y Enrico IV, Luigi Pirandello (Debolsillo, 2024). Hace ya muchísimos años que anoté la primera de estas dos obras de teatro en mi lista, pero quién sabe por qué el título se quedó sepultado frente a otros. En mi visita por el Día del Libro lo vi y decidí comprarlo.

¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Os gustó?

Enseguida más reseñas, que se me acumulan…

Namaste.

Autor, Gaddis, Literatura

Ágape se paga, William Gaddis

Resulta que (para sorpresa de nadie) tengo una especie de superstición y los inicios me parecen muy importantes. Racionalmente sé que lo primero no va a marcar cómo va a ser el resto, está claro, pero ya sabemos, lo primero es lo primero.

Así que para el primer libro de 2025 me pensé mucho cuál debía ser el libro escogido. Revisé entre mis estantes y rebusqué, porque no quería que fuera un libro cualquiera, una lectura más, con riesgo de no ser recordada en unos meses: quería potencia.

Gaddis está ahí para proporcionarla, porque con una novela de 150 páginas te da lo que necesitas: que jamás te resulte indiferente.

El protagonista y narrador es un hombre en su lecho de muerte. Sabe que va a fallecer y está ordenando sus documentos para que a sus herederas le resulte más fácil encontrar lo útil. Sin embargo, sus pensamientos divagan en otros temas, empezando por el efecto de la creación de la pianola en Estados Unidos, que sirve como punto de partida para reflexionar sobre la popularización del arte, con el riesgo asociado de su adaptación al gran público, alejado de las élites y su posterior devenir en mediocridad.

No puede tratarse del placer de personas al azar, viene a decir, tiene que ser la música que deleite a los mejor educados, o bien uno terminará por ver a sus poetas componiendo cualquier filfa para complacer el mal gusto de sus jueces y por último el público se instruye entre sí y es que en eso consiste la gloriosa democracia, ¿sí o sí?

Página 42

Para lo anterior utiliza Gaddis un estilo de corrido, en semejanza a las reflexiones de Leopold Bloom en el Ulises de Joyce, como un hilo continuado de pensamientos en el que no existen los puntos y aparte y donde, estoy segura, te va a faltar el aire.

Lo anterior implica que mezcle ideas, pensamientos y recuerdos, saltando de un tema a otro, exactamente igual que hacemos a diario cualquiera de nosotros mientras estamos haciendo otras tareas:

Aquí sentado, charlando con estos yoes extraíbles ventrílocuos canguros, pensando los pensamientos de otro, embotado insensibilizado hasta no existir y soy yo el otro, yo soy el otro, aquí sentado hablando con autómatas.

Página 50

He leído opiniones de lectores que comentan que al reflexionar sobre un tema tan complejo como el efecto de la pianola les supuso un esfuerzo por comprender el texto, que las reflexiones musicales se hacían densas si no conoces el tema. No me lo ha parecido, la verdad. La sensación que una tiene cuando lee a Gaddis es que ese momento de complejidad es buscado adrede por el autor, y conocer cómo era su proceso de escritura y cómo se preparaba las temáticas de las que después escribiría no hace más que demostrar que su propósito era siempre, como ese primer capítulo de El nombre de la rosa de Umberto Eco, espantar a lectores que ha llegado por casualidad a sus novelas y desconocen qué se van a encontrar.

Ahora sí, tras dos novelas más cortas del autor, ya estoy a las puertas de la entrada a la gran Los reconocimientos, esa novela de más de mil páginas que promete ser la obra maestra de este autor marginal del que es imposible huir si entras en su mundo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Gótico carpintero, William Gaddis.
Pros– El orden y distribución del texto.
Contras– Lectura compleja, que requiere mucha concentración.

Namaste.

Autor, Literatura

Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof

Dinero en el bolsillo (Sexto Piso, 2024) es la historia de Kurt y de Maggie, pero también del Scandinavian Star, el barco en el que perdieron la vida 150 personas debido a un incendio provocado.

Esta es la primera parte de una septología dedicada a este suceso que conmocionó toda Escandinavia, no sólo por el trágico incidente sino por las circunstancias que rodean al asunto, donde se llegó a probar que el incendio se provocó con objeto de cobrar el seguro, tras varias operaciones de venta del buque bastante sospechosas.

Los protagonistas, como he mencionado más arriba, son Kurt y Maggie, una pareja que se conoce en una noche de borrachera y que acaban juntos. De forma paralela e independiente, Nordenhof nos acerca a la vida previa de ambos para tratar de esclarecer cuál es la causa de los comportamientos y situaciones actuales.

Las peores fantasías son las que le muestran lo poco que habría hecho falta para que todo fuese distinto.

Página 36

Su vida es un cúmulo de decepciones y desilusiones, una vida marcada por la agresividad y precariedad, en el caso de Maggie y de rabia más o menos contenida para Kurt.

Llegada a la mitad de la historia, nos encontramos con el único capítulo en el que se menciona el Scandinavian Star, un acercamiento escueto para explicarnos qué empresas hay detrás del buque y para contarnos que Kurt decide invertir sus ahorros en una de ellas.

Este capítulo es tan independiente que parece como si la autora lo hubiera añadido con posterioridad, es decir, el resto de la historia tiene hilos conductores, frecuentes analepsis y cambios de personajes pero se mantiene dentro de una unidad: la historia de Kurt y Maggie. Sin embargo, este capítulo parece que esté «pegado», para tratar de justificar la unión completa con el resto de los seis libros de los que se compone la saga.

Tenía miedo, pero un miedo que se parecía a aquella sensación sorda y difusa de haber olvidado algo.

Página 108

Una unión que evidentemente, no podemos valorar hasta leer el resto de los libros que componen la saga, que, imagino serán personajes a los que el buque ha afectado de un modo u otro (familiares de los fallecidos, parte de la tripulación, bomberos… etc), o al menos eso es lo que me imagino yo.

Con la suficiente distancia todo parece sencillo, pero si te acercas, si tu corazón está implicado, resulta imposible reconocer lo que tienes delante.

Página 112

La novela funciona perfectamente como novela independiente, pero diría que ese capítulo que buscar unirlo con el resto de sus libros hermanos es el que genera que veamos este título como la parte de un todo al que no tenemos acceso, y que por tanto, queda cojo al no conocer qué nos va a contar la autora en el resto de novelas.

Así que, tengo la sensación de que es pronto para valorarlo, lo cual me da algo de pena porque quizá esta historia habría funcionado mejor si en lugar de dividirla en 7 partes se hubiera incluido algo más en esta historia, es decir, una novela más larga con más contenido en la que veamos la unidad que quiere mostrar Nordenhof. Además creo que para cuando lea la segunda parte no recordaré los detalles que nos ha contado en esta.

Me da rabia porque la historia se queda algo coja.

Gracias a Sexto Piso por el envío, deseando leer el resto de libros de la saga.

FICHA:

Te gustará si te gustó Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews.
Pros – El desarrollo de los personajes.
Contras– Forma parte de un todo y por eso es complicado de valorar.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (100)

Llegamos a un número redondo y me pregunto si alguien por aquí recuerda el por qué del nombre IMM, In My Mailbox hace demasiados años y que hoy en día se ha reconvertido en Book haul.

Pienso también si debería cambiarle el nombre por algo en castellano o si, a estas alturas, a alguien le importa.

En fin, libros nuevos. ¿Empezamos?

  • Tiempo de silencio, Luis Martín Santos (Seix Barral, 2024). Hace muchos, muchos años, diría que 20, que leí y compré una edición de esta novela de esas que por entonces daban con los periódicos. Llevo queriendo releerla mucho tiempo, pero sentía que necesitaba una edición acorde con mis recuerdos de este novelón que ha sido bastante olvidado. Seix Barral, coincidiendo con el centenario, ha hecho esto posible. Tengo muchas ganas de la relectura pero os mentiría si os dijera que no tengo un puntito de miedo ante la posible decepción. Este es uno de los libros de mi vida. Reseña aquí.
  • Las tribulaciones del estudiante Torless, Albert Musil (Seix Barral, 2002). El libro que quería leer, sinceramente, es El hombre sin atributos, el famoso tocho parodiado hasta en las Celebrities de Muchachada Nui, pero soy consciente de que sus más de mil páginas no son el libro adecuado para empezar con el autor. Dicen de esta novelita que está a la altura. Anotado en mi libreta, R. me lo regaló. Todo un acierto, ¡gracias! Reseña aquí.
  • El artista del hambre, Franz Kafka (Nórdica, 2024). El centenario de Kafka promete reediciones de absolutamente todo, ya lo habréis empezado a notar en los estantes de las librerías. Tenía este pendiente y los amigos de Nórdica me lo han enviado a casa. Es ilustrado y aquí tenéis la reseña.
  • Doctor No, Percival Everett (De Conatus, 2024). Ya habéis visto por aquí Los árboles. Esta compra es una de esas que sabes que no vas a leer el libro pronto pero aún así la edición, el autor y la historia te hace que te lo lleves. No he podido resistirme.
  • Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof (Sexto Piso, 2024). Partimos de la historia real de crucero que sale ardiendo, provocando uno de las catástrofes más duras de la historia de Suecia. Este es el primero de una saga dedicada al tema. Envío de Sexto Piso. Reseña.
  • El Ministerio del Dolor, Dubravka Ugresic (Impedimenta, 2024). No hago más que agrandar mi biblioteca con libros de la croata mientras que sólo he leído El Museo de la Rendición Incondicional. Imagínate, no avanzo.
  • Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero (II) (Alfaguara, 2023). Tras leer La Nieve del Almirante no me quería quedar con el resto de historias de Maqroll. No he leído ni la segunda pero por mi experiencia a veces las ediciones desaparecen y luego no hay modo de hacerte con una, de ahí que lo comprara en la menor ocasión.
  • Un sí menor y un no mayor, George Grosz (Capitán Swing, 2011). La historia de un pintor de entreguerras que me interesó desde que vi sus cuadros expresionistas. Después conocí de la existencia de este libro, de ahí a mi libreta y luego a mis estantes.
  • Granito Gris, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2024). La tercera parte de la trilogía escocesa de Gibbon de la que aún no he leído nada. Lo que no podía dejar era la trilogía a medias y R. lo sabía, de ahí su regalo. De este año no pasa que lea la primera parte.
  • Ángulo de reposo, Wallace Stegner (Libros del Asteroide, 2009). De Stegner he leído En lugar seguro. Este es el título que más recomendado del autor. Uno de esos grandes autores que publicaba la editorial en sus inicios. Tengo muchas, muchas ganas de leerlo.

Muchas gracias a Nórdica y Sexto Piso por los envíos y a R. por sus regalos librescos constantes.

Y vosotros, decidme, ¿habéis comprado muchos libros?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (96)

Septiembre nos ha traído el otoño y la esperada rentrée.

Aquí los libros que he comprado a finales de agosto y en septiembre, algunos novedades, otros pendientes desde hace tiempo con los que me quería hacer.

  • Los reconocimientos, William Gaddis (Sexto Piso). Del autor de Gótico carpintero, que he leído recientemente, su obra magna. Un título casi imposible de encontrar (mi ejemplar viene vía Colombia ya que en España no hay forma de hacerse con él sin pagar un riñón en el intento) que además es un tocho de muy señor mío. 1300 páginas, ahí es nada.
  • El río sin descanso, Gabrielle Roy (Hoja de Lata, 2016, de esta edición, 2023). Este título me había pasado desapercibido cuando se publicó, y no fue sino cuando la editorial sacó la edición conmemorativa de sus 10 años que me llamó la atención en visita a la librería, así que revisé la sinopsis y me di cuenta de que no he leído ningún libro ambientado en los inuits, por lo que decidí comprarlo. Reseña aquí.
  • Cometierra, Dolores Reyes (Sigilio editorial, 2021?). De la misma autora compré Miseria pero por lo que he leído por ahí es más recomendable empezar por Cometierra. Como es un título cortito me da la sensación de que es perfecto para una tarde lluviosa. Reseña.
  • La frecuente oscuridad de nuestros días, Rebecca Donner (Libros del Asteroide, 2022).Una de las cosas que me echaba para atrás para comprar este libro era su tamaño, ya que es un tocho de 700 páginas. Sin embargo, la historia en sí (¿cómo? ¿una estadounidense que se convierte en espía?) acabó por animarme a comprarlo, aún a sabiendas que le va a tocar tiempo esperando leerlo…

  • Los comienzos, Antonio Moresco (Impedimenta, 2023). Un inicio de una trilogía de un autor italiano del que desconocía su existencia y que no pensaba comprar… hasta que leí que lo comparaban con Cartarescu y ahí todas mis dudas se disiparon. Ya veis, de Impedimenta me fío.
  • En memoria de la memoria, María Stepánova (Acantilado, 2022). Una historia sobre el recuerdo y la memoria ante la pérdida. He leído grandes elogios para este título y será mi primer libro de la autora.
  • Señor Kafka, Bohumil Hrabal (Nórdica, 2023). Mi fijación por leer títulos de autores de Europa del Este no para. Hrabal es uno de los más importantes autores checos y este título me atrajo indudablemente. El envío corre a cargo de Nórdica. Aquí la reseña.
  • Las tempestálidas, Gueorgui Gospodínov (Fulgencio Pimentel, 2022). Era meterme a las redes y encontrar reseñas y reseñas de este título, una tras otra. ¡Y además el autor es búlgaro! Otro para la casa. Reseña aquí.
  • El Gorila y el Pájaro, Zack McDermont (Big Sur, 2023). La historia de un joven que tiene un trastorno bipolar y cómo llega y vive la enfermedad. El envío corre a cargo de la editorial. Reseña.

Y vosotros, ¿qué títulos habéis comprado estas semanas?

Namaste.

Autor, Gaddis, Literatura

Gótico carpintero, William Gaddis

Tenía muchas, muchas ganas de acercarme a este autor estadounidense que muchos consideran de culto pero que no es tan frecuente en las librerías como podría parecer. Lo he hecho a través de Gótico carpintero (Sexto Piso, 2012).

En una reseña normal comenzaría con algo como: «Gótico carpintero narra la vida de…. o la historia de….»

Nada de lo anterior. Gótico carpintero es la historia, a plano fijo, de un momento temporal situado en una casa de ese estilo arquitectónico. Imaginemos una cámara a plano fijo que graba exclusivamente lo que sucede en una de sus estancias de una casa. Los personajes llegan, conversan entre sí y se marchan. Después regresan y vuelven a conversar qué ha pasado en su marcha. No hay saltos temporales, ni información adicional, ni se evoca nada de fuera de esa estancia.

Debido a lo anterior, esta novela se forma en un 95% de diálogos: deslavazados y en el inicio prácticamente incomprensibles. Quienes hablan son Liz y Paul, actuales habitantes de la casa. Esa situación nos pone siempre como si fuéramos testigos no autorizados de conversaciones de las que no conocemos bien quiénes son, puesto que el narrador apenas interviene a lo largo de toda la historia más que para situar el movimiento en las conversaciones o para, puntualmente, cambiar de estancia.

Hay que olvidarse de las típicas descripciones de personajes, aquí sólo leemos lo que hablan uno con otro, y de ahí que cada uno haga lo que pueda.

El hecho de que el narrador apenas aparezca para explicarnos algo de lo que sucede, pone las cosas algo más complejas al lector que en una novela común. Evidentemente, todo cobra sentido según vamos leyendo, pero al principio la información es fragmentada y escasa: sabemos que Liz va al médico, no se sabe bien por qué, y que Paul tiene negocios cuanto menos dudosos con un tal reverendo Ude.

Por si lo anterior fuera poco Gaddis adereza el texto con falta de puntuaciones para conseguir ese efecto natural, atropellado y rápido que busca en el diálogo de estar por casa. Esto no es un diálogo ensayado, claro y meridiano, aquí los personajes lo hacen como lo hacemos los demás en nuestro día a día, sin respiros, interrumpiéndose y en muchas ocasiones, hasta sin escucharse:

– Comeré algo en el avión… -movió la botella sobre un vaso para vaciarla -. Maldito aperitivo en el vuelo viniendo aquí te dan unas gotas y una galleta, ¿eso es todo? -separó las cartas con una mano, sujetaba el teléfono con la otra-. Tengo que hacer unas llamadas. ¿Liz?

-Estoy aquí.

– Fuiste al médico, ¿no? ¿Qué te dijo? ¿Hola…? Oye, ¿está Elton? Soy Paul… He hablado con Grissom…

Página 80

El resultado es una novela extraña, casi experimental, de la que a día de hoy no sabría deciros de qué trata. La trama o no existe o importa poco, lo que sí vemos es a un grupo de personajes amorales, interesados en ganar dinero a toda cosa, ejemplos de white trash de manual, que se animan entre sí a llegar a sus propósitos, que mienten y creen que el fin siempre justifica los medios.

Destaca entre ellos el señor McCandless, propietario de la casa, geólogo, con bastos conocimientos de temáticas diversas, que nos deja fragmentos como el siguiente:

Tanto hablar de sus profundas convicciones religiosas y eso es lo que son, son convictos encerrados a cadena perpetua y quieren a todo los demás reclusos a su lado es la petulancia, eso es lo que delata a la estupidez Billy, la maldita petulancia de quien se cree moralmente superior toma, lee éste. Dios y Jesucristo se le aparecen a un chico de una granja al norte del estado de Nueva York hace ciento cincuenta años en un boque cuando él está rezando pidiendo encontrar el camino, catorce años es culpable como el pecado que no puede entender y para empeorar las cosas están la resurrección y la vida que comienza a abultar en sus pantalones así que aquí llega el mensajero celestial, el ángel resucitado que resulta que había enterrado unas planchas en una colina cercana catorce siglos atrás con todas las noticias, visiones, revelaciones, profecías, habla en idiomas que no conoce, se dedica a la imposición de manos al final lo explica todo en un libro que es una llamada más al derramamiento de sangre y desaparece.

Página 202

En definitiva, Gótico carpintero no es para todo el mundo, es una novela con la que hay que estar atento a cada una de las referencias y comentarios que van y vienen. Es una historia compleja, fascinante en ocasiones, densa y confusa en otras, que adolece de lo que más le falta a las novelas actuales: una voz propia y característica que te hace querer leer más del autor.

Si la leéis, hacedlo con paciencia, leer muchas páginas de golpe de este libro puede conseguiros una cefalea de campeonato.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Si se me ocurre algo lo añado aquí.
Pros – El uso de los diálogos y el estilo atropellado del autor.
– La crítica de la sociedad estadounidense.
Contras – Confuso en el inicio.
– No es una historia que se pueda leer muchas páginas seguidas.

Namaste.

Autor, Byatt, Hernández, Literatura, Navarro

Recopilación de algunas lecturas veraniegas: Byatt, Navarro, Hernández

En este verano he leído bastante, alternando como suelo hacer lecturas de diversas temáticas y procedencias.

Aquí un breve resumen de tres de ellas que terminado las últimas semanas:

  • Posesión, A.S. Byatt (Anagrama, 1992)

Recomendadísima por mucha gente y casi imposible de encontrar, esta novela de A.S.Byatt se centra en la historia de dos profesores que investigan la relación entre dos escritores de un siglo atrás. Al encontrar unas cartas escondidas se establece una conexión inesperada que termina uniendo sus caminos, tanto a los estudiosos en el presente como a los autores al revisionar su vida. Una novela de campus que se convierte en toda una investigación.

Un hombre es la historia de sus alientos y pensamientos, actos átomos y heridas, amor, indiferencia y repugnancia; y también de su raza y nación, la tierra que le nutrió y nutrió a sus ancestros, las piedras y las arenas de sus lugares familiares, batallas y lucha de conciencia largo tiempo silenciadas…

Página 22

Esperaba mucho más, la verdad. Admito el estilo pulido de la autora, pero lo que os comentaba hace no mucho, parece que lo british y yo no estamos conectados, lo único que quería hacer era terminar la historia para empezar otro libro.

Pensaba en sí mismo como un rezagado. Había llegado tarde para cosas que seguían estando en el aire pero desvanecidas.

Página 23

¿Sabéis eso de la lectura en diagonal? Pues yo la he usado mucho con esta lectura.

Todos tenemos cosas en la vida que conocemos de ese modo alusivo, breve y conveniente, y en las que deliberadamente no queremos ahondar.

Página 120
  • Ceniza en la boca, Brenda Navarro (Sexto Piso, 2022). Mi primera novela de la mexicana, autora también de la famosa Casas vacías (Sexto Piso).

La historia de la pérdida de su hermano Diego, un suicidio de un joven adolescente que decide terminar con su vida arrojándose por la ventana.

La incomprensión, el dolor y la soledad de la hermana que trata de seguir con su vida mientras acepta la pérdida de su hermano menor.

¿Cómo aceptar lo inaceptable?

¿Para qué quiero la verdad, Diego, si de todos modos no la voy a tener?

Página 27

Una novela breve aparentemente sencilla, que va directa a lo más hondo, de las que se ha especializado la editorial. No fallan.

¿Quién llorará por mí si todos están ocupados llorándote a ti?

Página 181
  • Anoxia, Miguel Ángel Hernández (Anagrama, 2023).

Del murciano ya habéis visto por aquí El dolor de los demás (Anagrama, 2018) e Intento de escapada (Anagrama, 2013). Como en la primera, también en este caso la fotografía tiene un lugar importante en esta historia. El duelo a través de las fotografías de los muertos y la relación que mantienen Dolores con un desconocido que llega a su vida con algunas respuestas.

La distancia es siempre la posibilidad de no llegar a tiempo.

Página 43

Si no conocéis al autor comenzad mejor por El dolor de los demás. Esta historia es correcta pero pierde parte de la hondura que sí tiene aquélla.

Hay imágenes que nos acompañan para siempre y se convierten en una especie de molde invisible sobre el que se forman todas las demás.

Página 68

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (93)

Más libros, más títulos y ejemplares que se han venido conmigo en este mes de mayo.

¿Me acompañáis?

  • La chica que vive al final del camino, Laird Koenig (Impedimenta 2023). Una novedad marca de la casa, un thriller con muy buena pinta del tipo que da gusto alternar entre otro tipo de libros. Y no os digo nada de lo preciosa que es la edición.
  • Los árboles, Percival Everett (De Conatus, 2023). La editorial me ganó con Los Netanyahus de Jonathan Coe. Sí, sé que nada tiene que ver, pero su línea editorial más lo que sé de este título (¿humor sobre el supremacismo blanco?) me han atraído a comprarlo. Ha sido finalista del Booker Price de 2022.
  • Arraianos, Xosé Luis Méndez Ferrín, (Hoja de Lata, Edición Los 10 de los 10, 2023). Los asturianos Hoja de Lata han celebrado su décimo aniversario con nuevas ediciones de sus títulos más representativos. Este es uno de ellos, que me recomendaron en Moito Conto. Como me fío mucho de su criterio, se vino conmigo.
  • El baile, Irène Némirovsky (Salamandra Bolsillo, 2016). Un eterno pendiente de esos que todos habéis leído menos yo. Se lee de una sentada y ya lo he hecho, así que dentro de poco veréis por aquí la reseña.
  • Gótico carpintero, William Gaddis (Sexto Piso, 2012) A David (@davidmcope, editor y traductor) me recomendó hace mucho tiempo a William Gaddis. Primero destacó Los reconocimientos, casi imposible de localizar por estar descatalogado. También mencionó este. No qué esperar pero tengo muchas ganas de empezarlo. Reseña.
  • Color y significado, John Cage (Acantilado, 2023). Un ensayo sobre los colores y su evolución a lo largo de la historia, un tema muy concreto, quizá extraño que me ha parecido interesante.
  • Para pensar mejor, Marcus du Sautoy (Acantilado, 2023). Otro ensayo también de Acantilado, pero en este caso sobre los procesos de toma de decisiones.
  • El sabor de un hombre, Slavenka Drakulic (Anagrama, 1999). Como os decía en alguna entrada anterior, me estoy aficionando a de vez en cuando a comprar libros de segunda mano. Este en concreto era casi casi obligatorio porque es difícil de encontrar. Y quién no tiene 2 euros para gastar en libros, claro.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado en el mes de mayo?

Namaste.