IMM, Literatura

IMM (109)

Regreso con las últimas compras y regalos, ¿me acompañáis?

Los últimos regalos de mi cumpleaños son estos:

  • Las máscaras del héroe, Juan Manuel de Prada (Espasa, 2017). Los prejuicios son claves a la hora de escoger leer o no a un libro o un autor. Eso mismo me lleva pasando toda la vida con de Prada, que siempre me ha parecido más personaje que escritor. Sin embargo, escucharle en un podcast me hizo cambiar de idea, pregunté aquí y allá y me dijeron que era muy bueno. Esta parece ser su novela más afamada.
  • Un puente sobre el río Drina, Ivo Andric (RBA, 2024). Este título llevaba un tiempo pululando en mi vida pero no fue hasta la reseña de Gabriel, que podéis leer aquí, que me animé a anotarlo en mi cuaderno de futuras lecturas. Parece que tiene todos los elementos para que me guste.
  • Vidas minúsculas, Pierre Michon (Compactos de Anagrama, 2021). De un tiempo a esta parte no paro de ver por redes a este francés del que no conocía nada. El efecto me recuerda a lo que me pasó con Annie Ernaux, así que he decidido darle una oportunidad con esta novela que es la que más me han recomendado.

En la Feria del Libro de Madrid me traje los siguientes:

  • Cartucho, Nellie Campobello (Cátedra, 2019). Recomendado en el Atlas de Literatura Hispanoamericana de Clara Obligado, desconocía de su publicación hasta que el amigo Jesús Artacho me lo comentó.
  • Una cuestión personal, Kenzaburo Oé, (Compactos Anagrama, 1999). Del autor leí en su día los Cuadernos de Hiroshima, y llevaba tiempo pensando en que tenía que regresar a su obra. Dudé con el libro adecuado, porque también he leído buenas críticas de Arrancad las semillas, fusilad a los niños, pero finalmente ha sido este el escogido.
  • Punin y Baburin, Iván Turguénev (Nórdica, 2018). El autor ruso, que me gustó con su novela Padres e hijos, en una versión más corta. Un título que anoté porque me llamó la atención por redes sociales.
  • El anticuario, Gustavo Faverón Patriau (Candaya, 2015). Del autor que me obnubiló con Vivir abajo (Candaya, 2019) y que estoy ahora mismo leyendo Minimosca (Candaya, 2024) quería hacerme con esta novela corta, por lo que decidí esperar a la Feria para acercarme a la caseta de la editorial.
  • El plantador de tabaco, John Barth (Sexto Piso, 2013). Un tochazo de esos que casi ya no se publican del que hablan muy bien, pero que se lee poco. Aquí lo tengo para empezarlo cuando saque tiempo.

Contadme, ¿habéis leído alguno de ellos?

Namaste.

Autor, Literatura, Pynchon

Explorando ‘Contraluz’: un reto literario de Pynchon

Cada año me propongo leer uno de esos libros que parecen retos, un libro largo y complejo fáciles de posponer porque imponen respeto. Ya sabéis: el Ulises de Joyce o La montaña mágica de Mann por poner dos ejemplos. Cómo salga la cosa, si me gusta o no o si llego siquiera a terminarlo ya es otra cuestión.

De Pynchon leí en su día La subasta del lote 49, una inclasificable novela que me dejó con ganas de más y de ahí que finalmente escogiera esta novela en lugar de El arcoíris de la gravedad, que por lo que comentan es la culminación de su obra.

No pretendo venir a hacer una reseña porque de este libro se me hace prácticamente imposible, pero sí quería dejar unas pinceladas de lo que me ha parecido, porque ha sido mucha la gente interesada en mi opinión según veía mis avances en GoodReads.

Empezaré diciendo que comencé este libro a finales de enero y que lo acabo de terminar. Mi estrategia ha sido alternar libros (más de uno, podréis imaginar) en cada una de las cinco partes y leer un máximo de páginas diarias. No es una lectura para leer de golpe 100 páginas por inasumible.

Os recomiendo además tener a mano lápiz y papel porque la cantidad de personajes es absolutamente apabullante. Incluso llegas a la página 300 y siguen saliendo más y más, sin saber bien quién será secundario y quién no. Me ha ayudado mucho hacer esquemas con las relaciones entre ellos para después tener a mano, de forma clara y concisa quién es quién es este puzzle inmenso.

Mención destacada merece el cronotopo, pues aquí toda una importancia enorme en toda la obra. Olvidaos de novelas en las que está fijado, el libro de Mann es un buen ejemplo. Aquí comienza con la Exposición Universal de Chicago de 1893, pero salta para adelante y para atrás de forma casi incontrolable, ya que los saltos en el tiempo son otro elemento que definen la trama, como si de otro elemento más se tratase. Da igual en qué parte estés de la novela: la trama puede saltar de tiempo y lugar en cualquier momento.

  • ¿Hubo una guerra?, ¿dónde?
  • En Europa. En todas partes. Pero nadie parece saberlo… aquí – vaciló, con una mirada cansina -, todavía.
  • ¿Por qué no? ¿Acaso está tan lejos que «todavía» no ha llegado la noticia? – Dejó escapar un aliento y añadió – ¿O es que «todavía» no ha sucedido?

Página 719

Comenzamos Contraluz con Los Chicos del Azar, un grupo organizado que patrulla la tierra a bordo del Inconvenience, una nave espacial que nos sitúa en un punto futurista pero que a la vez es contradictorio con la información de que su primera misión sea la Exposición Universal de Chicago de 1893. Su misión no queda clara desde el primer momento y su papel es también ficticio, ya que más tarde sabremos que ellos son los protagonistas de una serie de cómics como lo pueden ser los Vengadores en nuestro siglo.

Como personajes destacables tenemos también a la familia Traverse, encabezados por Webb y seguido por sus cuatro hijos, dinamiteros anarquistas que buscan la venganza por la muerte de su padre. Esta trama es una de las principales en el libro, ya que los hijos han de viajar por muchos lugares siguiendo la pista de los asesinos.

El espato de Islandia o el Éter lumífero son otros de los elementos que se mezclan en la tramas anteriores. Sin embargo, a lo largo de la novela hay temas que parecían principales que dejan de aparecer para centrarse en otras líneas de la novela, como Scarsdale Vibe, magnate influyente o la Universidad de Gotinga y sus investigaciones.

Así, la trama salta de Chicago a Europa, para situarse en Alemania y después en Venecia. Las tramas, localizaciones y personajes son casi inabarcables.

Hay lugares que tememos, lugares que soñamos, lugares de los que nos convertimos en exiliados sin darnos cuenta hasta que, a veces, ya es demasiado tarde.

Página 952

Digo inabarcables porque hacia la página 700 uno pensaría que ya conoce quién es quién en este puzzle inmenso. Pues no, porque personajes secundarios como bien a un circo en el que Zombini el Misterioso toman relevancia y otras líneas que uno pensaría que se van a desarrollar más se quedan en agua de borrajas.

Mención aparte merece la maestría de Thomas Pynchon, que es capaz de incluir en un capítulo detalles muy técnicos, como si de un listado de instrucciones se tratara, pormenorizado y sorprendente por el grado de detalle que alcanza, pero también de jugar con el humor, no sólo a través de los acrónimos que se va sacando de la manga (buen ejemplo es el organismo CRETINO, (Centro de Recogimiento para los Estudiosos del Tetractis Inefable NeoOrden) o la CACA (Cobertura Anual para Chequeos y Análisis).

  • Pareces alterado – comentó Humfried esa noche -. Por lo general se te ve más americano, con la cabeza siempre vacía.

Página 768

Os recomiendo encarecidamente las entradas que le ha dedicado El pez volador al libro que incluyen infografías sobre el desarrollo de la acción y la importancia de estas en el peso de la obra.

En cuanto a mi opinión, es complicado afirmar o recomendar este libro. En primer lugar porque son 1300 páginas, todo un despliegue de historias que en ocasiones, sobre todo al principio, merecen mucho la pena, pero que va decayendo, ya sea por cansancio del lector o por falta de ritmo. Diría que si queréis leer a Pynchon empecéis por La subasta del lote 49 y sólo empecéis este si os apetece mucho mucho. Admito que en otra circunstancia habría abandonado su lectura hacia la mitad, pero mi situación personal me ha permitido tener más tiempo de lo habitual y poder encarar la lectura compleja de una historia que parecía que no se iba a terminar nunca. Ahora lo bueno: es obvio el despliegue de conocimiento que hace el autor y por qué es una de las figuras más interesantes de escritores vivos en la literatura. Pocos pueden llegar a ese nivel de descripción técnico y complejo para después variar a un tono cínico y de humor. Así que, ¿os animáis a embarcaros en esta aventura?

Namaste.

Autor, Literatura

Orbital, Samantha Harvey

Orbital de Samantha Harvey (Anagrama, 2025) captó mi atención por dos cosas, una de fondo y otra de forma: la primera, porque fue merecedora del Premio Booker en el año 2024. La segunda, la preciosa portada que le ha dedicado la editorial Anagrama en su edición al español, algo a lo que por suerte la editorial parece estar prestando más atención que en el pasado.

El planteamiento de la historia es la vida de unos astronautas en la Estación Espacial Internacional, sus reflexiones y recuerdos desde este lugar ajeno a la Tierra. Este hecho fue el que a la vez me echaba para atrás de su lectura (porque una piensa que qué va a suceder si no hacen más que estar ahí, flotando en el espacio) pero también me animaba a acercarme a algo tan novedoso (primera novela para mí que presentara este tipo de protagonistas).

Y en definitiva, ambos aspectos son a la vez lo bueno y lo malo de la historia. Conocer la rutina de un astronauta es francamente aburrida, dado que tienen poco margen al libre albedrío y todo consiste en repetir rutinas y experimentos, aunque bien es cierto que destacan determinados análisis aquí y allá:

No hay ideas nuevas. Son simplemente ideas viejas que nacen en momentos nuevos.

Página 19

Durante un tiempo pensé que Harvey decidiría optar por centrar la trama en las relaciones entre los astronautas, habida cuenta de que no hay mucha más opción en un lugar tan pequeño, o bien que sucediera algo que les pusiera a prueba, pero no es así: la autora escoge continuar con la trasmisión su rutina durante 24 horas hasta completar 16 órbitas alrededor de la Tierra y con dejarnos recuerdos y valoraciones positivos del mundo que echan de menos los astronautas.

No olvides jamás el precio que la humanidad paga por sus momentos de gloria, porque la humanidad no sabe cuándo parar, no sabe cuándo dar el día por terminado.

Página 91

El resultado es una novela aburrida, monótona, que habría ganado si se hubiera quedado en menos páginas o si se hubiera convertido en un relato largo.

¿Que está bien escrito? Sí. ¿Que hay pasajes bonitos y poéticos? También. Pero una buena limpieza le habría venido de perlas y personalmente, fiarme de mi instinto, que me hacía desconfiar, me habría venido también estupendamente.

FICHA:

Te gustará si te gustó Stoner, John Williams.
Pros– Buenas reflexiones y análisis salpicadas a lo largo del texto.
Contras– Aburrido. Le sobran páginas.

Namaste.

Autor, Literatura, Whitehead

Los chicos de la Nickel, Colson Whitehead

Whitehead llevaba tiempo en mi radar desde que fue galardonado dos veces con el premio Pulitzer, primero en 2017 por El ferrocarril subterráneo y posteriormente por este que os traigo hoy, ya en 2020.

Los chicos de la Nickel (Debolsillo, 2024) se basa en un hecho real: los maltratos y la violencia de muchachos y niños en un orfanato de Estados Unidos situado en Florida, que funcionó durante más de un siglo y cuya historia salió a la luz por una investigación universitaria.

Whitehead parte de este hecho para narrar una historia de violencia y racismo, al más puro tradicionalismo sureño, donde las dinámicas de violencia y poder son imposibles de esquivar por los chavales que llegan a sus instalaciones.

Lo hace de forma amena, con muchos diálogos y de una forma muy visual, el tipo de libro que se ve perfecto para una adaptación televisiva, lo cual compruebo ahora que ocurrió en 2024.

Eso es lo que la Nickel le hacía a un chico. Salías de allí pero lo llevabas dentro, te doblegaba de mil y una maneras hasta impedirte llevar una vida normal, y cuando salías estabas marcado para siempre.

Página 170

Comienza la historia en 2010, cuando se destapan parte de los secretos del orfanato, momento en el cual las víctimas se organizan para dar a conocer sus experiencias. La narración salta a 1960 para contarnos la historia de Elwood Curtis, su vida y familia y cómo termina en el orfanato. Para él, estudiante modelo, idealista, que acaba de rebote encerrado es un choque al que se tiene que acostumbrar no sólo por el ambiente que allí se encuentra sino por su propio carácter, de natural tímido y retraído.

El mundo seguía dándole instrucciones: no ames a nadie porque desaparecerá, no confíes en nadie porque te traicionará, no te levantes y plantes cara porque te molerán a palos.

Página 200

Además de una historia de la sociedad de Estados Unidos: su racismo institucionalizado, la irrupción de Martin Luther King o la violencia de la institución, Los chicos de la Nickel es también la historia de una amistad, el refugio de un tímido que encuentra en un muchacho el apoyo para continuar, la desinteresada relación entre dos jóvenes que se apoyan y se infunden ánimos. El tono, en el fondo, más allá de la violencia y de la rabia que da conocer las injusticias que se dieron lugar dentro de los muros de la institución, es de esperanza por los cambios que han de venir, por, de alguna manera, narrar una situación que está en vías de extinción, por el halo de cambios que se avecinan.

En definitiva, Los chicos de la Nickel es una novela muy bien escrita que además de ser entretenida radiografía a la perfección la situación en el Estados Unidos de la época, un equilibrio muy accesible para todo tipo de lectores.

FICHA:

Te gustará si te gustó The bluest eye, Toni Morrison.
Pros– Equilibrado: duro y amable a la vez.
– Radiografía muy bien la sociedad de la época.
Contras– Demasiado duro para determinados lectores.

Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

Pantaleón y las visitadoras, Mario Vargas Llosa

En la dicotomía talento vs trabajo, igual que en el fútbol teníamos a Messi frente a Cristiano Ronaldo, en la literatura hispanoamericana se enfrentan Gabriel García Márquez frente a Mario Vargas Llosa. En un lado el genio del primero, esa corriente de frases enigmáticas, esos mundos sacados de quién sabe dónde que vinieron a cambiar nuestra forma de entender la literatura. En el otro, el trabajo arduo y milimetrado del peruano, que estudia, organiza y estructura cada punto de sus novelas, sin dejar nada en el aire, recortando todo lo que podría parecer accesorio.

Por algún motivo, y al igual que en el fútbol, parece que desde el gran público se valora más la genialidad a lo crudo que el trabajo constante de estos segundos. Parece que se justifica más las inexactitudes y la verborrea de los primeros frente al buen hacer de los segundos.

Si añadimos el componente caer bien, por algún motivo, y lo hemos podido comprobar recientemente con el fallecimiento de Vargas Llosa, los segundos son más criticados, por el aura de orgullo, por sus tendencias políticas o por la soberbia de la que parece que han hecho gala.

Al menos en estos lares, los galardones, y una vez igualados con el Nobel, han acercado a los dos autores, lo cual parece simplificar una polémica absurda, que a muchos les impide disfrutar de ambos genios de las letras en español.

Volviendo al libro del que os voy a hablar hoy, este es uno de los títulos que tenía pendiente de Mario Vargas Llosa, tras haber acometido la lectura de Los jefes. Los cachorros, La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral y La fiesta del Chivo. En casa tengo también La casa verde y La tía Julia y el escribidor, y desde hacía tiempo venía pensando en volver a leer al autor, de ahí que lo añadiera en los propósitos de este 2025, situación que por desgracia se ha visto adelantada tras el fallecimiento del peruano.

Pantaleón Pantoja es el protagonista de esta novela, un comprometido militar al que se le encarga organizar un servicio bastante particular en la Amazonia: la visita de prostitutas a los militares para tratar de minimizar los casos de agresiones sexuales de estos a las civiles. Lo que inicialmente parece una broma (que además, se basa en una historia real) deviene en absurdo por el rigor y la profesionalidad de un militar que no entiende nada más que llevar la cosa a los extremos.

La novela está organizada en tres tipos de capítulos: por un lado, el capítulo-diálogo, donde escuchamos diversas conversaciones de los personajes: Pantaleón hablando con su madre o con su mujer pero también, se añaden de forma intercalada conversaciones con sus superiores o inferiores. Un tipo de capítulo que aporta dinamismo y que enseguida se entiende quién dice qué, a pesar de no indicarlo en ningún momento.

En segundo lugar, los informes, textos oficiales del que en su mayoría Pantoja es el emisor, para describir y explicar su organización. Aporta una dosis de humor absurdo ineludible por los eufemismos y exageraciones de un militar que no sabes si se lo está tomando todo demasiado en serio o si se está riendo del Ejército entero.

Si al menos hubiera organizado la cosa de una manera mediocre, defectuosa. Pero ese idiota ha convertido el Servicio de Visitadoras en el organismo más eficiente de las Fuerzas Armadas.

Página 239

Por último, los capítulos de narración tradicional, donde un narrador omnisciente, tras un encabezado con una fecha, nos cuenta qué ha sucedido.

La mezcla de los tres recursos consiguen lo que pretende el autor: una mezcla de absurdez, surrealismo y humor incrustados en un funcionamiento burocrático que junto con el aspecto serio y formal de los informes, casan a la perfección.

Ha sido una novela que he disfrutado mucho y que también me ha sorprendido, por el tema a tratar y el estilo menos serio y duro que otras de sus novelas, esta es perfecta para pasar un rato entretenido con una garantía de calidad alta. Os la recomiendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa.
Los árboles, Percival Everett.
Pros– El diferente estilo de los capítulos.
– Absurdo, surreal y muy divertido.
Contras– Ninguno.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (108)

Marzo llegó con lluvias y con muchos libros.

Abril se animó sobre todo por mi cumpleaños y el Día del Libro.

Aquí mis nuevas adquisiciones:

  • El fiel Ruslán (Libros del Asteroide, 2013). A estas alturas a nadie se le ha escapado mi marcada tendencia a la lectura de libros sobre la URSS o sobre países de su órbita. La explicación no la tengo clara, pero que me atraen este tipo de libros cada vez más es evidente. De nuevo el Gulag. Lo novedoso es que parece que en este libro el protagonista es un perro.
  • El lugar sin límites, José Donoso (Alfaguara, 2024). Del autor de El obsceno pájaro de la noche, quería leer otras de sus obras pero para mi sorpresa no eran tan comunes en la librería como yo suponía. Por suerte lo encontré de casualidad en la Librería Celama de Madrid, un espacio que me pasé a conocer con muy buena selección libresca.
  • Terra nostra, Carlos Fuentes (Alfaguara, 2025). Cuando se menciona el consagrado Boom lationamericano usualmente se mencionan a García Márquez y Vargas Llosa, dejando de lado otros autores destacados como el mexicano Fuentes, de quien hace mucho leí la fantástica La muerte de Artemio Cruz. Sin embargo, como Donoso, parece que sus libros no son tan conocidos o vendidos, de ahí que me haya lanzado directa a por un título antes de que desaparezca en las librerías.
  • Distancia de rescate, Samanta Schweblin (Seix Barral, 2025). Hace ya muchos años una amiga argentina me recomendó este libro de su compatriota, pero no lo compré ni lo leí en su momento, así que he tomado esta reedición como un aviso para hacerme con él. Será mi primer libro de la autora.
  • La picadura de abeja, Paul Murray (Anagrama, 2025). Como tantos otros me llamó la atención por su portada (parece que la editorial al fin le está dando un cambio radical a las ilustraciones de sus portadas) pero traté de ignorarlo, por eso de los eternos pendientes y porque lo de haber sido finalista del Booker tampoco garantiza nada, ya sabemos. Sin embargo, la opinión de Mara, con quien coincido frecuentemente, que lo pone como una obra maestra, acabó por decantar la balanza.
  • Oso, Julia Phillips (Sexto Piso, 2025). De la estadounidense leí en su momento la espectacular La desaparición, una historia que me sorprendió mucho, así que era lógico que me animara a leer esta historia. No puedo dejar de destacar su preciosa portada. Gracias a la editorial por el envío.
  • Un héroe de nuestro tiempo, Mijaíl Lérmontov (Planeta,1990). Con motivo de mi cumpleaños hice una visita a la famosa Urueña, destino turístico recomendable y Villa del Libro, donde hay bastantes más librerías que lugareños. En su mayoría son librerías de viejo, así que opté por este título que recordaba tener anotado hacía tiempo, a pesar de que dudo la calidad de la traducción por ser una edición bastante antigua.
  • La broma infinita, David Foster Wallace (Debolsillo, 2014) . Al igual que el anterior, lo encontré en otra de las librerías de Urueña. Siempre he dudado si alguna vez acometeré la que supongo será una ardua tarea para leer al autor, pero claro, sin ver el libro en el estante jamás me lo plantearía.
  • Seis personajes en busca de autor y Enrico IV, Luigi Pirandello (Debolsillo, 2024). Hace ya muchísimos años que anoté la primera de estas dos obras de teatro en mi lista, pero quién sabe por qué el título se quedó sepultado frente a otros. En mi visita por el Día del Libro lo vi y decidí comprarlo.

¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Os gustó?

Enseguida más reseñas, que se me acumulan…

Namaste.

Autor, Literatura, Tevis

El hombre que cayó a la Tierra, Walter Tevis

El autor de la aclamada Gambito de dama me sorprendió gratamente en un registro que poco tiene que ver con la afamada historia de ajedrez, y fue Sinsonte (Impedimenta, 2022) el que me hizo anotar a este autor en cualquiera de sus formatos.

Así que sabiendo poco de la historia me hice con El hombre que cayó a la tierra (Alfaguara, 2023) en cuanto me enteré de su publicación, y debido a mi lento ritmo de lecturas en comparación con el ritmo de las compras, he llegado a comprar El buscavidas (Impedimenta, 2025) mientras tanto.

Y es que con ambos antecedentes, la realidad es que no sabía bien qué me iba a encontrar en una novela que de lo que trata, precisamente, es adelantado en el título.

Llega un hombre a la Tierra, a la nuestra, a la que damos por sentado. Es un tipo extraño, muy inteligente, que tiene un plan. Por de pronto diré que quiere montar una empresa que le provea de los recursos necesarios para regresar a su planeta.

He tenido miedo a todo en cada momento que he pasado en este planeta, en este monstruoso, bello y aterrador planeta, con todos sus extraños animales y su agua abundante, y todos sus seres humanos.

Página 229

Del resto, no revelaré más, os remito a la novela. Sólo adelantar que como en Sinsonte, esto es el punto de partida para analizar la situación y situarla en un plano ético-moral. Como siempre, Tevis te deja pensando a la historia, se sitúa en un punto de ciencia-ficción que utiliza como punto de partida para reflexionar sobre determinados aspectos humanos, y siempre, siempre, te deja con ganas de más. Alegra darse cuenta de que no le sobra ni una frase en un mundo de libros inflados sin necesidad.

No puedo sino recomendar a este autor y seguir los pasos del resto de su obra que quede por publicar.

FICHA:

Te gustará si te gustó Sinsonte, Walter Tevis.
Pros– Invita a reflexionar.
Contras– Menos emocional que Sinsonte.

Namaste.

Autor, Literatura, Reyes

Miseria, Dolores Reyes

La continuación de la afamada Cometierra (Sigilo, 2022), que tantos comentarios ha recibido a favor y en contra (no en vano se ha abierto un debate en Argentina por su obligatoriedad en la escuela porque se considera demasiado violenta) comparte mucho de lo que nos ha ofrecido la autora en su novela previa, no sólo a la protagonista sino también parte de la acción y el ritmo de aquélla.

En esta ocasión Cometierra ha huido de su localidad natal para comenzar una nueva vida junto con su hermano y su cuñada Miseria, que se encuentra embarazada.

Nosotros vinimos a perdernos, pero se nos fue la mano. Ni entre nosotros nos podemos encontrar.

Página 88

En la nueva ubicación tratan de olvidar los hechos de los que nos contaron en la primera parte, pero como imagináis, no lo consiguen del todo. Las desaparecidas siguen estando y Cometierra se ve obligada a continuar dando información a los preocupados familiares.

El problema es que en este ambiente que no conoce los riesgos de seguir comiendo tierra son nuevos y los tres tendrán que enfrentarse con enemigos nuevos, que se encuentran agazapados en las sombras.

Dicen que la magia existe, pero en él miré a la magia de frente y después lloré.

Página 159

El resultado es una novela muy parecida a su antecesora: con capítulos cortos y un ritmo rápido, compartimos los miedos de Miseria, por su bebé, y los de Cometierra, que trata de huir de las desaparecidas pero no lo consigue tanto como le gustaría.

Tengo la sensación de que a Dolores Reyes le han quitado el márketing y la fama que le han dado de más a Mariana Enríquez. Hay algo de dura verdad en sus letras, algo de odio en su escritura, algo de arriesgado en cada frase que aporta una enorme potencia de la que carece su compatriota.

Como si solo hubiera hueco para una escritora de calidad argentina y ya estuviera asignado, como si Reyes llegara tarde a una carrera donde, me temo, no la invitaron.

En definitiva, yo pienso estar muy atenta a Dolores Reyes. Os recomiendo que vosotros hagáis lo mismo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cometierra, Dolores Reyes.
Pros– Buen ritmo y potencia.
– Tiene buen trabajo de edición que se agradece: mo le sobra ni una página.
Contras– Te deja con ganas de más.

Namaste.

Autor, Literatura, Pérez Galdós

Empezando los Episodios Nacionales de Galdós

Si lleváis un tiempo por aquí me habréis leído en varias ocasiones que para mí Benito Pérez Galdós era uno de esos escritores que estaban en la lista negra de ilegibles por el recuerdo que se me quedó ante una lectura obligatoria, la de Misericordia, que me hizo desterrar al insigne escritor a la antilista.

Pasados muchos, muchos años llevaba un tiempo pensando en que era ya el momento de volver a intentarlo, y si bien es cierto que compré un ejemplar de Fortunata y Jacinta, se me metió en la cabeza comenzar los Episodios Nacionales en 2025, de ahí que me propusiera la modesta labor de leer los dos primeros, Trafalgar y La corte de Carlos IV.

La opinión de lectores más experimentados que yo en el canario era unánime: los Episodios no son libros complejos de leer, sino al contrario, amenos y entretenidos. También desiguales. Además, varios de ellos me animaban a ampliar mi propósito de 2 libros en este año a toda la primera serie.

Por el momento admito que leer uno o dos de ellos es una tarea bastante sencilla, no son libros largos, pero aún así quería dejaros unas notas para quienes estén pensando comenzar esa tarea.

En relación a la edición, además de la de Destino de 2005 que os enseñé, que se compone de 5 tomos con todos los Episodios, tengo en mi haber otra que sacó Espasa en tapa dura, que incluye infografía e información útil sobre temáticas diversas, como la vestimenta de la época o descripciones de los elementos de los barcos. La ventaja es a la vez el inconveniente: que explica detalles pero ralentiza la trama. Más si tenemos en cuenta que algunas de las cosas que explica son bastante básicas.

En fin, todo para deciros que he ido alternando la lectura de ambas porque la edición de Espasa es mucho más manejable que la de Destino, al incluir solo 2 Episodios por tomo.

Atendiendo al contenido en sí, en esta serie acompañamos a Gabriel por sus aventuras, siendo la primera su participación en la batalla de Trafalgar y en la segunda sus intrigas en La corte de Carlos IV.

Ambas comparten el tono general de narrar la época pormenorizadamente. Mientras que Trafalgar tiene más acción, propia de una batalla naval, en el segundo Episodio Galdós se centra en los movimientos políticos de la corte, con Gabriel como ayudante de una condesa que media entre los más altos gerifaltes.

Son historias entretenidas, aunque como buen escritor de folletín se incluyen también comentarios o detalles que no son del interés de un lector contemporáneo, lo que puede llevar en ocasiones a saltarse partes en las que se detalla un traje o un juego de naipes. Recomiendo hacerlo si es vuestro caso, creo que compensa si el propósito es continuar leyendo los Episodios.

No os voy a mentir, he sentido mucho alivio al darme cuenta de que la imagen que yo tenía de lo leído de Galdós nada tiene que ver con lo que me he encontrado en esta ocasión: acción y dinamismo y un retrato fantástico de la sociedad española de la época, además de las reflexiones del canario que ahondan en lo más interno de los personajes, que diría es más parecido a lo que nos encontramos ahora mismo en España que a lo contrario. Llama la atención cómo se puede extraer lo más íntimo del sentir español y que este siga bastante vigente dos siglos después.

En resumen, voy a seguir leyendo estos Episodios. Al menos lo intentaré los meses impares, aunque sé que lo más ambicioso sería leer toda la Primera Serie en este 2025 no sé si es algo realista. Veremos y ya os contaré.

Namaste.

Autor, Le Tellier, Le Tellier, Literatura

La anomalía, Hervé Le Tellier

He tenido este libro en las manos varias veces en la librería, dudando de si leerlo o no.

Porque aunque la opinión mayoritaria de La anomalía (Seix Barral, 2021) es que se trata de un buen libro, con un impactante final, algo en el márketing o en lo que se decía de él me echaba para atrás y en la mente sólo me venía que a mí no me iba a gustar. Llamadlo intuición lectora o el sexto sentido lector o simplemente la experiencia de saber que algunos de estos libros que arrasan por moda durante un tiempo no suelen ser para mí.

Aún así la curiosidad de qué me parecía a mí no terminaba de marcharse, así que opté por acercarme a la biblioteca a tomarlo prestado, pensando quizá que sería menos malo perder sólo el tiempo de su lectura en lugar del tiempo y mi dinero.

Menos mal.

En la propia sinopsis ya nos adelantan lo siguiente:

El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de París aterrizan en Nueva York después de atravesar una tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y la misma tripulación, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y cientí­fica sin precedentes en la que cada uno de los pasajeros podría encontrarse cara a cara con una versión distinta de sí mismo.

Y diría que esto, lo que sabemos antes de empezar el libro, es lo mejor y a la vez lo peor de esta novela. Porque a la vez es el motivo por el que queremos conocer qué ha sucedido con ese vuelo, pero también vamos con información de más que podrían haber obviado, máxime cuando la historia no comienza con lo anterior, sino que hasta la página 140 no empezamos a conocer algo nuevo. El autor opta por narrar cada personaje que viaja en el avión, así que podrían haber dejado a los lectores el trabajo de darnos cuenta de que es el mismo. Pero no, porque lo que importa es el márketing y dejarle las cosas mascadas al lector.

Para más inri el único personaje que interesa es Blake, un asesino a sueldo del que por un lado interesa mucho su historia, pero que realmente sabemos que no es importante para la trama de la novela, que irá por la historia del avión.

Todo lo anterior me ha parecido una decepción, porque internamente estaba aburrida esperando a que la historia avanzara más allá de la situación personal de cada personaje, que parece accesoria. Como decía, eso no ocurre hasta la página 140, cuando las autoridades toman el control de una situación que desde el momento que sucede ya se les escapa de las manos. A partir de aquí la cosa mejora en parte, porque al fin, al fin, conocemos qué están pensando en hacer y qué teorías hay de lo que ha podido suceder. Sin embargo, el autor vuelve a caer en reiteraciones, obligado quizá por una supuesta simetría de los personajes, algo que obliga a la acción a caer a mínimos históricos al lector a sufrir de nuevo durante el último tercio de la historia.

Mencionan muchos lectores el apasionante final. Y es cierto que es original, abierto a interpretaciones y bien pensado.

Pero claro, teniendo en cuenta todo lo anterior a mí no compensa el camino facilón y aburrido del resto de sus páginas.

FICHA:

Te gustará si te gustan– Los best-sellers. Este te mantiene pegado a sus páginas.
Pros– El planteamiento es muy interesante.
Contras– El orden de lo que cuenta y cómo lo cuenta.

Namaste.