IMM, Literatura

Mi paso por la Feria del Libro de Madrid + IMM (31)

Algo está cambiando.

Si hace unos años trataba de asistir a la Feria del Libro de Madrid los días de diario, tratando de evitar la multitud que puebla el Retiro los fines de semana, precisamente este año he hecho todo lo contrario.

Movida quizá por el deseo de tener alguno de los títulos de mi biblioteca firmado, o quizá con ánimo de coleccionista, o puramente envidiosa de las fotografías que en estos días aparecen por los blogs literarios, decidí ir cargada y acercarme con objeto de obtener alguna que otra firma.

Ojo, que cuando digo cargada es cargada de veras. Además de los tres libros de Episodios de una guerra interminable de Almudena Grandes, llevé el pesadísimo ejemplar de Tu rostro mañana de Marías, un libro de Vila-Matas y otro de García Montero.

Bueno, ¿y qué tal? os preguntaréis. Pues bien, muy bien. Aunque la fila para que firmara Almudena Grandes era bastante larga (algo que se agravó cuando la autora llegó veinte minutos tarde), pude hacerme con su firma, e incluso comentarle mi opinión de sus libros. Me gustaría haber grabado su cara en vídeo para que pudiérais haber visto la cara que se le quedó según yo iba sacando libros. Pensándolo bien tampoco se quedaron atrás los que estaban detrás de mí… aunque simplemente me miraban con odio.

Otro que tenía una fila bastante larga era Javier Marías. Ataviado con un pin de su admirado Shakespeare firmaba rápidamente sus libros para que todos los que estábamos nos lleváramos su firma. Total, quedaba poco para el cierre.

Sin embargo, una cosa que me ha llamado la atención es la ausencia de filas para otros grandes, sin ir más lejos, Enrique Vila-Matas. Apenas algunos curiosos (de esos que se acercan a mirar quién es el autor leyendo el cartelito que tenía delante).

Con Luis García Montero ya me lo esperaba, a pesar de que se ha pasado a la narrativa. Apenas tenía gente delante y por eso mismo se ofrecía a fotografías, a dar besos a diestro y siniestro y a mandarme recuerdos para mi hermana. Todo verídico.

Eloy Moreno fue todo un derroche de simpatía, uno de esos autores que están muy ilusionados y que te preguntan qué te ha parecido su novela. Aún no he podido leerla, pero mi madre se llevó tanto El bolígrafo de gel verde como Lo que encontré debajo del sofá rubricados con su firma.

De camino a la fila de Javier Marías vi un nombre que me llamó la atención. Digo que vi el cartel porque a primera vista no le reconocí. Y es que Manuel Rivas nada tiene que ver con cómo es en directo. Si en las solapas se aprecia un señor serio y mayor, en la realidad es un tipo con pinta de rockero, joven y simpático, que respondía a las preguntas pausadamente. Y como no tenía prisa se dedicaba a firmar con su pluma un precioso dibujo a cada uno de los que allí estábamos. Total, que a pesar de que tenía 4 personas estuvimos allí parados más de veinte minutos. Ahora, qué bonito quedó.

Además de firmar los libros que llevaba, aproveché para adquirir los siguientes:

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  • El lápiz del carpintero y Las voces bajas, de Manuel Rivas. La verdad es que el primero lleva mucho tiempo en mi lista de pendientes, y aprovechando que estaba el autor decidí comprarlo. Del segundo poco sé. Eso sí, tengo que volver a este autor que Los libros arden mal me gustó mucho.
  • 1913. Un año hace cien años, Florian Illies. Recomendación de Atram, y por eso mismo lo he comprado.
  • Nobles y rebeldes, Jessica Mitford. Una Mitford, una novedad: ¡me lo tenía que llevar! Después me arrepentí no haber comprado A la caza del amor de su hermana Nancy, o alguno de sus otras novelas, porque sólo he leído Trifulca a la vista.
  • Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump, Hans Herbert Grimm. Me fascinó la historia de este novela: que la quemaran los nazis, que la única copia que quedó indemne quedara empalada en una pared y que después se rescatara después. Ay. Pensar que la podemos leer ahora me pareció tan poético que sólo por eso me tenía que hacer con él.

No son muchos, pero porque me contuve. Tenía pensado comprar Lolito de Ben Brooks, pero decidí desechar la idea porque no me acaba de convencer. Quizá si hubiera coincidido con el autor habría sido otra cosa, pero ya me pareció suficiente coger estos. Igual me pasó con Un millón de gotas, de Víctor del Árbol que está por todos los sitios. Dudé y al final no lo cogí, pero algunas personas ya le dan un 5/5 en goodreads, así que quién sabe si en mi propia visita a la librería.

Decía mi madre mientras pasábamos de caseta en caseta algo así como no voy a comprar más que tengo cuatro sin leer en casa. Eso debería hacer yo a partir de ahora, porque (sí) los he contado y tengo más de cien sin leer. Cien. Y lo peor: que sigo comprando. Que llegan más y más. Vamos, que el propósito que me hice a principio de este año, de comprar lo menos posible, no se está cumpliendo. Aunque, para qué engañarnos, para eso están los propósitos… ¿verdad?

 Namaste.

Autor, Literatura

Crónicas de Jerusalén, Guy Delisle

Guy Delisle es un dibujante casado con una mujer que trabaja para Médicos Sin Fronteras, de ahí que le toque viajar a Israel por motivos laborales. Así, su mujer, sus dos hijos y él llegan a Jerusalén sin saber muy bien qué se van a encontrar.

Crónicas-de-JerusalénDesde ese momento se dedica a observar la realidad que tiene en su entorno cercano: su barrio, sus vecinos o las líneas de autobuses. Por este motivo no puede dejar de pensar que sus dibujos son inocuos y simplistas, que realmente no está contando nada, sólo lo que ve. Pero se equivoca, porque además es capaz de diseccionar una realidad que conocemos a medias, dado que aparte de contarnos lo que ve cualquier turista cuando visita la ciudad, como los lugares más llamativos de la ciudad y los lugares de culto, nos narra su día a día y cada una de las anécdotas con las que se encuentra para realizar sus actividades diarias como ir al supermercado o dejar sus hijos en el colegio. Así somos partícipes de los constantes controles, las tradiciones de unos y otros y el aspecto diario de la ciudad. Precisamente esto es lo que lo distingue de otras novelas gráficas similares.

De trazo sencillo y muy claro, Delisle es capaz de dedicarle viñetas a casi cualquier cosa, aunque bien es cierto que se decanta por el tipo de cosas que no aparecen en los informativos. Lo hace, además, desde el punto de vista de alguien que no conoce el conflicto, que no sabe qué costumbres tienen judíos y musulmanes pero sin olvidar otros aspectos más específicos que sólo se ven en Jerusalén.

Sin perder el humor que le caracteriza, acude al sarcasmo cuando es necesario, aporta opiniones y vivencias de otros extranjeros en la ciudad con lo que le da a su cómic información más variada y de distintas fuentes.

Temía que el autor aportara algún tipo de valoración personal sobre el conflicto, alguna moralina más o menos bien atada con la que criticara a unos u a otros, pero afortunadamente se lo ha ahorrado. Me alegra, porque habría perdido esa sensación de que nos lo está contando un ciudadano, no un experto en política o un tertuliano de la televisión.

Es uno de esos cómics que o no conoces o tan sólo de oídas, pero de los que te atrapan enseguida. Porque es tan interesante lo que cuenta y cómo lo cuenta que invita a continuar leyendo. Y al final no te has dado cuenta y llevas más de la mitad y leyendo 3 horas seguidas.

Así que si estáis buscando un cómic interesante, entretenido y con un tema de actualidad, éste podría ser una buena opción.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Pyongyang, Guy Delisle.

Pros

  • El tono es muy interesante. Es capaz de hablar de lo cotidiano y de lo global.

  • Se lee de corrido.

Contras

  • No habría venido mal una introducción narrando un poco la historia a la que después hace referencia.

Namaste.

Austen, Autor, Literatura

Northanger Abbey, Jane Austen

Northanger-AbbeyNorthanger Abbey (La abadía de Northanger) es una de las novelas menos conocidas de Jane Austen, quizá por su publicación póstuma o bien por la enorme diferencia entre ésta y otras de sus obras, como Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad. Podríamos decir mientras aquéllas son sus novelas serias, ésta se caracteriza por su carácter desenfadado, precisamente porque Northanger Abbey la escribió pensando en divertir a su familia justo después de cenar. De ahí que se tomara muchas licencias.

Desde el primer momento sabemos que toda esa crítica velada que destila en cada una de las líneas de sus otras novelas aquí no son nada veladas. Y es que Austen no se corta a la hora de ridiculizar a cada uno de los personajes. Cuánto menos a la protagonista.

No one who had ever seen Catherine Morland in her infancy, would have supposed her born to be an heroine.

Una joven de la que sabemos que no es especialmente inteligente, ni rica o bella, ni trágica. Mal plan. Una heroína a medias, que tiene como referente y modelo los libros que lee en cada momento, de entre los que destaca Los misterios de Udolpho, de Ann Radcliffe, una de las muchas novelas góticas que se mencionan el texto.

Y es que esta muchacha de apenas diecisiete años ya tiene edad para buscar un marido. Con ese fin, Catherine se desplaza desde su pueblo natal a la ciudad de Bath, donde asistirá a teatros, fiestas y otras actividades junto con la alta sociedad, momento en el que empezará a relacionarse con nuevas caras, entre las que destacan los Thorpe: Isabella (su amiguísima) y John, al que habría que echarle de comer aparte.

Así las cosas, de fiesta en fiesta y de cita en cita van pasando las páginas hasta que, hacia la mitad del libro nos damos cuenta de que aún desconocemos por qué el libro tiene nombre de Abadía. Es en la segunda mitad cuando nuestra heroína marcha a Northanger Abbey junto con los Tilney. La historia gana algo de acción, dado que la parte de Bath se hace por momentos repetitiva y superficial (lógicamente lo que buscaba la autora). De repente el cambio de escenario y las situaciones que conllevan consiguen regresar a un mundo (el de la imaginación constante de Catherine, como si de un Quijote británico se tratase) que estaba algo de lado durante gran parte de la obra.

Aunque bien es cierto que el argumento se podría resumir en dos frases, el envolvente estilo de una Austen que conjuga inteligencia, elegancia y sarcasmo consigue que cada una de las conversaciones y descripciones valgan la pena. Porque en un mundo en el que las apariencias lo son todo, en un momento en el que una mujer se veía abocada a fijar su destino según el marido que escogiera, este libro resuelta deliciosamente divertido. Irónico y lleno de doble moral, Austen engalana a la sociedad de la época para mofarse de ella, para burlarse de las situaciones absurdas a las que podían llegar los protagonistas. Una Morland encantadora, un Tilney maravilloso… y John Thorpe.

Con apenas media docena de personajes la autora construye una historia de matrimonios, amistad, falsas intenciones y dudas, muchas dudas. A fin de cuentas, una inocente y cándida Catherine, sola y lejos de su hogar no sabe a qué atenerse con aquéllos que se va encontrando. Y llegado un punto, mientras leía a la par El idiota de Dostoievski me planteaba quién era de veras el idiota. Sí, llegué a ver un crossover entre el Príncipe Mishkin y Catherine. Cosas mías.

En definitiva, que regreso a Austen después de mucho tiempo, con su novela más desenfadada pero que me ha resultado absolutamente imprescindible. Totalmente recomendable para cuando queráis ir sobre seguro.

Os aconsejo si os animáis a escuchar también el audiolibro, porque resulta doblemente interesante. El acento de cada uno, los dejes, su educación… y John Thorpe, claro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.

Pros

  • Desde la primera línea ya vemos el carácter inteligente y satírico de la autora.

  • Los personajes. No existe introducción. El gran ambiente.

Contras

  • El final de la parte de Bath se hace aburrido.

Namaste.

Autor, Literatura

Za Za, emperador de Ibiza, Ray Loriga

Zaza2_marcadeaguaComo ya os adelanté en el último IMM, este libro me tocó en un sorteo que organizó Isi.

Loriga es uno de esos autores que se hicieron muy famosos hace más de diez años. Recuerdo verlo por doquier en la estantería de la biblioteca. Incluso lo llegué a ponderar en la mano, cuando no hacía más que leer halagos de su estilo.

Ahora, por fin, me acerco al autor, y no es con otro que con Za Za, emperador de Ibiza, la última de sus novelas publicadas. Un título extraño con una portada en la misma línea.

Poco sabía del argumento de esta historia, aparte de conocer el nombre de Zacarías Zaragoza Zamora, protagonista de la novela.

El inicio no puede ser más desconcertante. Para que os hagáis una idea os dejo un fragmento:

Antes, es decir, entonces (hacía meno de seis años en realidad), el barril de petróleo costaba seis veces más que ahora, es decir que entonces, es decir antes, la cosas iban mejor, sobre todo para lo productores de petróleo. También la cocaína era más cara hace una década, y por aquel entonces -que es a todas luces un entonces ya muy lejano- los cocineros sólo eran famosos en Francia (es de suponer que a falta de otros famosos). Frente a ese mundo distinto que es el pasado reciente, sorprende ahora recordar que un grupo, un dúo en realidad, llamado Eveything but the Girl tenía un disco en el mercado que incluía una preciosa canción Missing (Like the Deserts Miss the Rain), que parecía el principio de algo, pero que sin duda era el final.

A menudo los icebergs flotan invertido.

Hay un entusiasmo muy peculiar que sólo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que sólo se abrazan en los funerales.

Durante mis primeras páginas lo único que podía decirme a mí misma es que esperaba que no fuera todo el libro así. Efectivamente, después pasamos a una narración más lineal, en la que se nos presenta un personaje retirado en la isla de Ibiza al que el pasado le persigue en forma de barco enorme o de droga de diseño.

El estilo está lleno de humor y de un claro intento de ingenio. Sin embargo, para mí se queda corto porque desde fuera, leyendo simplemente la sinopsis, promete más que lo realmente ofrece. Es cierto que tiene destellos de sarcasmos y que llaman a la sonrisa del lector, pero son minoría. Por eso mismo me ha recordado a un globo. Uno de esos antojos que de niños tenemos por el objeto más brillante y colorido, aunque después no sepamos muy bien qué es lo que hace el producto. Lo tienes en tu poder pero te das cuenta de que no se puede lanzar ni golpear, porque no es una pelota; es delicado y hay que ser cuidadoso. En definitiva, es bonito y superficial.

Llamadme pragmática pero no es eso lo que busco en un libro.

Y es que la editorial lo vende como imprescindible, como autor indispensable en nuestras lecturas; una pose de poeta bolañesco reafirma esa idea: el autor es una promesa de las letras hispánicas a pesar de que esté más cerca de los cincuenta de lo que le gustaría. Ya sabemos lo malas que son las expectativas, señores. Juegan siempre en contra…

A fin de cuentas cuando llegué a la última página me di cuenta de que es el típico libro que no recordaré dentro de cinco años. Entre otras cosas por la abundancia de fragmentos forzados e impostados o de las frases simplonas y carentes de humor. Aunque el punto de partida no es malo me parece que no sabe resolverlo y aprovechar las oportunidades que se le presentaban.

Una historia rocambolesca que bien vale una tarde en la playa. Pero más, queridos lectores, no.

La arrogancia de la enésima juventud triunfante chocando contra las rocas testarudas de la historia. Una ensalada diabólica, se coma como se coma. Mejor no comer, pero algo hay que comer…
Mejor olvidar.
Pero algo hay que olvidar.
(…)
Bienvenido a Estos Días.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es un libro muy cortito y de un estilo que anima a leerlo del tirón.
Contras
  • Menos ingenioso y humorístico de lo que esperaba. Se queda corto.
Otras reseñas

Namaste.

 

IMM

IMM (30)

Os traigo las últimas adquisiciones, que podéis ver en la siguiente fotografía:

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  • Nada, Carmen Laforet. Una de esas novelas que figuran en todas las listas de literatura española destacada. Muchos lectores me lo han recomendado muy efusivamente, así que no pude evitar comprarlo cuando vi que Lady Boheme lo vendía a un módico precio.
  • Matadero cinco, Kurt Vonnegut. Me pasó exactamente lo mismo: un autor al que no he leído, pero que muchos bloggers ponen por las nubes. Ya va siendo hora de que me ponga al día y lea a Vonnegut, y por lo que he leído, éste es un buen inicio.
  • Vamos a calentar el solJosé Mauro de Vasconcelos. De esto que abres el buzón y sin comerlo ni beberlo aparece un asteroide. Y no cualquiera, sino una novela del autor de Mi planta de naranja lima, que leí en su momento. Es cortito así que me pondré con él dentro de poco. Gracias a la editorial.
  • Northanger Abbey, Jane Austen. Después de mucho tiempo y de alejarme bastante de Austen, regreso al romanticismo británico. Y lo hago con la que dicen que es su novela más sarcástica e irónica, la que difiere más a otras de sus obras como Sentido y sensibilidad.
  • El criado que descubrió a Zervantes. Este me tocó en el blog de Eva. No lo conocía y probablemente tenga que esperar un poco para leerlo.
  • Zaza, emperador de Ibiza. Ray Loriga. Y seguimos con sorteos, porque este me tocó en el blog de Isi. De Loriga nunca he leído nada, a pesar de que recuerdo un tiempo en el que se hizo muy famoso y abundaban sus novelas. Ya lo he leído así que en breve os daré mi opinión.
  • El valle del asombro, Amy Tan. Enviado por Planeta de Libros, la última novela de Tan, la afamada autora de El club de la buena estrella, que leí en su día y me gustó bastante. Una edición preciosa, para ser de esta editorial. Una pena que me perdiera el encuentro con la autora, que tenía muy buena pinta.

Mientras tanto atravieso un momento de sequía de reseñas pero no de lecturas. De hecho estoy haciendo malabarismos para simultanear 4 libros a la vez.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído a Vonnegut? ¿Y Nada? ¿También se os mueren las plantas como a mí?

Buen inicio de semana.

Namaste.

Literatura

Me planto (o mi odisea con «Los miserables»)

Estaba leyendo esta entrada de Mientrasleo cuando me di cuenta de que tenía algo pendiente que contaros. Me reconocía en muchas de las cosas que contaba ella, en admitir lecturas en diagonal de un libro. Pero, sinceramente, según iban pasando los meses pensé que no llegaría a este punto, el de confesar. Empecemos por el principio…

Los miserables de Víctor Hugo es uno de esos clásicos que siempre se mencionan en todos los libros de literatura, una novela que necesariamente se encuentra en todas las listas, una obra magna de la literatura que además se ha convertido en un famoso musical y en una renombrada película. Pero además, Los miserables es un libro largo. Más que eso: larguísimo, de dos tomos de 800 páginas cada uno, con una letra pequeñita. Uno de esos libros de los que uno dice cuándo empieza pero de los que se desconoce cuánto tardará en leerlo.

Empecé este libro animada por una lectura conjunta en el Café Literario (sí, ese magnífico grupo en el que antes hablábamos de literatura y ahora nos cabreamos por el spam constante), un 8 de junio. De 2013, claro. Hace ya mucho tiempo.

Como en todos los libros largos, comencé con muchas ganas y de tirón. Ir comentando y desgranando cada uno de los entresijos con mis compañeros animaba mucho. Hasta que en un momento determinado me estanqué. Me hundí en el fango de la lectura. Me paré en seco.

En lugar de decidir dejar de leerlo continué manteniéndolo en mi mesilla. Cogía polvo, pero al menos computaba como libro currently reading, esto es, no era un libro abandonado, sino otro más que seguía leyendo.

Entre otras cosas porque ya había leído más de la mitad, quiere un pensar que ya ha pasado lo peor. Vamos, por cabezonería. Quería terminar lo que había empezado. Lógico.

Sin embargo, los prejuicios del lector siempre están presentes. Y el mío, y más teniendo en cuenta de que se trataba de un clásico de este calibre, empezaba y acaba por ese mismo hecho: ¡Cómo no me va a gustar a mí un clásico! ¡Cómo se me va a atravesar esta novela aupada entre las obras magnas de la literatura! ¡Si yo soy una buena lectora! ¡Si he leído otros grandes clásicos y me han encantado!

Una parte de mi cerebro se planteaba y repetía eso mismo. Me trataba de convencer a mí misma de que podía continuar, pero llegado el momento de tomar el libro en cuestión y ponerme a leer siempre decidía aparcarlo. Si tenía un rato para leer escogía otro libro. El que fuera. Llegó un momento en el que Los miserables era un libro que no tenía en cuenta. Es demasiado denso, me decía. Es que estoy un poco cansada, me repetía. Es que este otro libro se ha quedado en una parte muy interesante, me justificaba.

Claro. Es cierto.

Sin embargo, mi otra parte del cerebro decía otra cosa. Esta parte, que para que os hagáis a la idea es la que me suelta las cosas a la cara, la que, si la dejo hace una reseña de vacas en plan telegrama, planteaba una situación muy diferente. Me repetía lo que uno no quiere escuchar: Pero a ver, Laura ¿a quién quieres engañar? Estás leyendo otros 4 libros a la vez, llevas un mes sin tocarlo. Lo único que quieres hacer es terminar de leer el libro para conocer cómo acaba. ¡Pues hazlo! ¿Por qué has de sentir resentimientos? ¿Porque otros dicen que es un libro indispensable? ¡Imagina la de libros que estás posponiendo por intentar terminar un libro que te cuesta!

Sin embargo, tardé otras dos semanas en darle la razón. Simplemente, lo seguía intentando. Quizás, me decía, mejore la cosa. A lo mejor, me repetía a mí misma, me animo. ¡Total, si no me queda nada! ¡Apenas son 300 páginas!

Pero no. Nunca era así. Mentalmente mi cabeza no estaba en ese libro. Así que un día me planté delante del espejo y me dije a mí misma: tengo que terminar este libro como sea. A partir de ahí, un 25% lo leí en diagonal.

Aún no entiendo por qué me siento mal conmigo misma por leer en diagonal o por saltarme páginas. Pensaba que esa sensación se me había pasado con la edad, que llegado un punto ya no la sentía. Pero era mentira. Es una percepción que no puedo evitar, algo que me dice que está mal. Que hay que leer de principio a fin. Interiormente me molesta, me enfada, me cabrea esa sensación.

Así que esta entrada (previa a la reseña de Los miserables pero que ha quedado tan larga como para dividirla) es una confesión: me planto.

Y a vosotros, ¿os ocurre lo mismo? ¿Sois capaces de saltaros las páginas de un libro, o incluso abandonarlo sin arrepentimiento?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XV): Clara Sánchez

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955): licenciada en Filología Hispánica, se dedicó durante años a la enseñanza universitaria. Trabajó en televisión, en concreto en el programa Qué grande es el cine. Posteriormente comenzó su andadura como escritora, obteniendo el Premio Nadal en 2010, con Lo que esconde tu nombre, y el Premio Planeta de 2013 por El cielo ha vuelto.
1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Tratado de la vida elegante, Honoré de Balzac.

Vaya, se refiere a este libro publicado por Impedimenta. La verdad es que no tengo demasiada experiencia leyendo a Balzac aparte de Eugenia Grandet.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El gran Gatsby, F.Scott Fitzgerald.

Si tuviera que jugar al bingo con los libros que creo que van a decir los autores a los que pregunto, este sería uno de ellos. Y El guardián entre el centeno otro. ¡Y el Quijote! (LÍNEA).

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Kafka.

Plasplasplas. Me encanta escuchar este nombre. Porque Kafka es uno de los más grandes autores. Y de los que más me gustan, como si no lo supiérais ya.

Y vosotros, ¿habéis leído a Balzac? ¿También recomendáis El gran Gatsby? ¿Vais al bingo de vez en cuando?

Que paséis un fin de semana lleno de lecturas.

Namaste.

Autor, Orwell

Homenaje a Cataluña, George Orwell

Orwell, uno de los autores base de los que os hablé en esta entrada. Un autor de los que fiarse, a los que hay que leer en cuanto se tercie. No era suficiente, por tanto, todas las menciones que Javier Marías refiere en Tu rostro mañana para tener ganas de acercarme a él. Así que sin más dilación lo leí.

Homenaje a Cataluña es un compendio de las experiencias del británico en la Guerra Civil española, no solamente en relación a su tiempo en las trincheras, sino sus esperanzas e ilusiones, desde el momento en el que abandona Londres y pisa por primera vez en la Barcelona de 1937.

El libro se puede dividir básicamente en dos partes: de un lado, la primera, en la que nos narra la situación de la España de la época: una Barcelona revolucionaria en la que no se veían mendigos por las calles, junto con la realidad de las trincheras, esa calma chicha que tanto le desesperaba por esperar el avance del enemigo.

Posteriormente en la segunda parte, narra las cuitas políticas, las luchas entre comunistas, anarquistas y socilistas, además de su regreso tras resultar herido en el frente, la percepción de una ciudad distinta a la que se había encontrado.

Lo más interesante de su narración es cómo detalla la cotidianidad de la España de la época: la descripción de la desorganización en el frente, los prejuicios de catalanes contra andaluces, o el característico mañana, que suena demasiado actual:

The answer was always a harassed smile and a promise that there should be machine-gun instruction mañana. Needless to say mañana never came.

TRADUCCIÓN PROPIA: La respuesta era siempre una atormentada sonrisa y la promesa de que la instrucción de las ametralladores se haría mañana. No hace falta decir que mañana nunca llegó.

Además, se aprecia una importante diferencia entre su visión de antes y de después de su paso por el frente. No sólo por la situación que había vivido en él (la camaradería independientemente del partido que milita, el calor de los compañeros), sino por su creciente desencanto que se va materializando día tras días. Esto, y sus apreciaciones sobre la prensa en el período de guerra (no me refiero a España, sino a cómo se reflejaba el conflicto en Inglaterra y Francia) consiguen que el lector aprecia ese inicio del desencanto y de la crítica que después plasmaría en Rebelión en la Granja y en 1984.

Obviamente tengo que reconocer que Homenaje a Cataluña no es su obra más destacable y definitivamente no es la que recomendaría para empezar a leer al autor. Pero sí que es cierto que resulta muy interesante recibir de primera mano las opiniones de un ciudadano británico sobre la situación de la contienda de 1937. Si como lectores os gustan las historias de guerra, los análisis sobre las situaciones o simplemente conocer un poco más la represión de Negrín, esta es una muy buena opción.

Para mí, está claro que el siguiente libro del autor será El camino de Wigan Pier. Porque a los autores base hay que seguirles leyendo. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El balance entre la cotidianidad de los detalles y el análisis de la situación política y el reflejo de la guerra en otros países.

Contras

  • Los episodios que trascurren en el frente se hacen un poco lentos.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Sánchez

El cielo ha vuelto, Clara Sánchez

Podría comenzar esta reseña escribiendo lo que tengo anotado en mi cuaderno:

Buah. Psé. Bueno. En fin… Esto… Psé.

Bueno, aquí estamos. Reseñando el Premio Planeta 2013, uno de esos libros que uno lee por… ¿casualidades? Voy a ser sincera. Es uno de esos libros que en condiciones normales no leería. Pero siempre hay excepciones. Esta es una.

el-cielo-ha-vueltoAl lío.

La trama se centra en una modelo que tiene una vida perfecta, pero que, un buen día coincide con una señora en un avión que le pone en el aviso de que le va a cambiar la suerte. Desde ese momento su realidad va cambiando: le ocurren varios accidentes que afectan a su salud, en el trabajo se ve desbancada por una modelo más joven. Y luego está su marido que, qué queréis que os diga, es para echarle de comer aparte. A este y a los parásitos de su familia.

Hasta aquí.

Porque si nos paramos a analizar un poco más allá nos encontramos con que todos los personajes son insufribles, por mucho que la autora trate de comparar a su Patricia con Anna Karenina. Claro que sí. Con un par. Una historia sin vuelta de hoja, basada en alguna situación real (moc, mala señal. Si un escritor tiene que recurrir a sus experiencias corre el riesgo de que le ocurra como a Nothomb) en la que todo es meridiano, claro como el agua.

Claro como el agua por su estilo, porque se ve que es literatura de producción industrial. Esto es, que sabemos que es Clara Sánchez por su portada, pero que podría ser Lucía Etxeberria, o Isabel Allende o cualquier otro autor. Hay algo tan mecánico en su estilo que podría ser una máquina que produjera libros iguales, sin chispa ni alma.

Una novela que por ni tener bonita no tiene ni la portada, que podría ser azul como el propio cielo que menciona y se quedaron en un rojo, como la sangre de las venas del lector que se las mira preguntándose ¿Por qué? ¿Por qué estoy leyendo yo esto? ¿Por qué se publican este tipo de libros y además se les da reconocimientos y 100.000 600.000 euros?

No todo es malo en esta novela. Se lee rápido, mucho. Es simple y sencillota, sin vuelta de hoja. Las letras son enormes, como camiones en un papel, así que las páginas pasan rápido. Y es cierto que hay temas que se tocan que no están mal del todo, como el miedo al cambio o la dependencia de otras personas, como el frágil equilibrio de algunas vidas. Pero no se le saca partido.

Hay una comparación que siempre utilizo para con los libros. Y es la comparación con la comida. Hay libros que son fabada: riquísimos, sabrosos, pero de complicada digestión. Para leer un capítulo, para asimilar los ingredientes. Se come un plato y no una olla.

Hay otros libros que son ensalada: frescos, animados, interesantes, pero muy veraniegos, puedes leerlos del tirón, dejan un sabor alegre en el paladar. Se puede repetir, siempre animan una comida.

A mí me gustan los chuletones: la carne que está bien hecha, el característico sabor de un autor determinado, ver cómo está en el punto exacto. También me gusta el pescado, rico y sabroso, con alguna espina pero siempre recomendable.

Luego hay otro tipo de literatura: best-sellers o comida rápida, novelas que recuerdan a otras novelas, que podrían parecer comida del día anterior, comida congelada, que alimenta pero con poco sabor, con mucho conservante y otros potingues. Comida que no sabe a comida.

En este universo El cielo ha vuelto son patatas fritas. Esto es, una novela que empiezas y que te terminas de golpe, pero porque son patatas fritas. El tipo de snack que uno come en la playa o esperando el autobús, mientras se hace otra cosa. Sabemos qué marca de patatas nos gustan más, pero eso no significa que vayamos a un restaurante a pedir una bolsa de patatas fritas.

Es lo que es y a mí las patatas fritas me gustan comerlas mientras veo la tele. A excepción de las Pringles, que me ayudan a terminar reseñas como ésta.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Se lee rápido. Si queréis desconectar no parece una mala opción…

  • A mi madre le ha gustado.

Contras

  • Literatura de patatas fritas. Ni chicha ni limoná.

Namaste.

Autor, Literatura

Las tres bodas de Manolita, Almudena Grandes

Almudena Grandes regresa con la tercera parte de los Episodios de una Guerra Interminable. Como ya sabemos por sus anteriores episodios, los seis libros que componen esta serie tendrán como denominador común la época en la Las-tres-bodas-de-Manolitaque transcurren: desde la Guerra Civil a la posguerra.

En este caso, la trama se sitúa en la posguerra española, una época de represión y de dolor, en un país hundido por el hambre, la miseria y las consecuencias de un conflicto bélico que dividió al país.
La protagonista, como ya se adelanta en el título, es Manolita, una joven madrileña que acabará siendo apodada como la señorita Conmigo No Contéis. Una niña que aprenderá a ser mujer demasiado pronto.

A lo largo de toda la lectura no he podido evitar ir comparándola con sus predecesoras, no sólo porque conforman una parte de una serie mayor sino porque han sido mis últimas lecturas de la autora. Probablemente si no habéis leído Inés y la alegría y El lector de Julio Verne esta reseña se os haga aburrida. Pasad directamente al cuadro del final y listos.

La historia de Manolita comienza cuando se ve envuelta en un favor, el que tiene que hacerle a Antonio, su hermano, un comunista sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura. Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg de una historia enorme: de política, pobreza y lucha, de amor y odio, de temas mundanos y utópicos. Una historia muy compacta, la más trabajada de las tres. En primer lugar porque se trata de una novela coral, en la que toman un importante protagonismo los personajes secundarios: como el Palmero o Eladia. Personajes con historias muy distintas, pero que se van enlazando como un eslabón al otro, y que visto desde perspectiva cobra mucho más sentido.

En segundo, porque aunque parte de una trama aparentemente menos atractiva, todo se une, todo está unido, y esta unión se hace a través de saltos temporales, de referencias al pasado y al futuro.

El lector, como ya ocurriera con Inés y la alegría, se ve empujado a una historia que, desde la primera línea ya está en marcha. Esto es: se abre el telón y los actores ya están hablando de temas con mucha chicha. Aunque al principio pueda parecer una complejidad añadida, consigue dejar pegado a las páginas de un lector que va adivinando de cada conversación de qué trata el asunto.

Había de todo, y todo valía mientras una excitación imprecisa, universal, corriera por las venas de los asistentes como un líquido brillante y espeso, capaz de hacer más brillante, más espesa su sangre.

Si a Inés y la alegría le veía pegas (las enumeraciones, la densidad de terminados capítulos, el completo cambio de espacio-tiempo) y a El lector de Julio Verne otras (infantilismo al tener como protagonista a un niño), aquí no puedo más que ser categórica: Las tres bodas de Manolita es un novelón. Una historia completísima que radiografía uno de los momentos más oscuros de la historia de España. Pero más allá del contexto histórico, Las tres bodas de Manolita es una historia de amor, por la familia, por los amigos; donde las emociones surgen en cada frase y en cada diálogo. Una de esas novelas que nos encogen el corazón, con las que cruzamos los dedos deseando que no ocurra lo que parece que es inminente.

Y es que, desde la mitad de la novela ya tenía la sensación de que se trata de una novela redonda, sin aristas, una novela bella, por el estilo que despliega Grandes, con una trama grande en la que relucen personajes pequeños; un libro compacto en el que cada personaje se une a los demás como las capas de una cebolla: hay que ir conociendo unos y otros hasta adentrarse en el interior de la hortaliza. Y después, cuando ya hemos terminado, echar un paso atrás para ver todas esas líneas de las tramas sueltas: todos esos personajes que conforman un todo.

Aunque parece sencillo no es fácil conseguir que la acción y el interés no decaiga en un momento, mantener la atención de un lector tras 700 páginas. Esto se debe, al equilibrio que se mantiene en el estilo en cada momento, en los cambios de registros cuando es necesario (si la historia de Manolita tiene varios vericuetos y saltos temporales, la de Isabel es puramente lineal).

Mi sensación es que Grandes vuelve a sus orígenes, esto es, a las historias de mujeres fuertes, que buscan sobrevivir de un modo u otro. Historias que recuerdan a Atlas de geografía humana: mujeres con personalidades muy dispares pero que tienen las cosas muy claras y que luchan por lo que quieren. Si con El corazón helado consiguió darle una vuelta de tuerca a una historia de amor, con Las tres bodas de Manolita subyuga a un lector que mantiene el corazón encogido y que se da cuenta de lo lista que es la madrileña.

Porque existen hambres mucho peores que no tener nada que comer, intemperies mucho más crueles que carecer de un techo bajo el que cobijarse, pobrezas más asfixiantes que la vida en una casa sin puertas, sin baldosas ni lámparas. Ella no lo sabía, pero yo sí.

Por mi parte, lo que sí que sé es que desde ahora va a ser mi novela favorita de Grandes. Una novela redonda.

FICHA:

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Pros

  • El desarrollo de la historia de Antonio, Eladia, Manolita y el Palmero.

  • La brutal historia de Isabel Perales García. Tan dura como real.

  • ¡Por fin hay un listado de personajes al final del libro! ¡Gracias Tusquets!

Contras

  • El inicio puede parecer un poco apabullante. Pero no es para tanto.

  • Recomiendo que las leáis en orden, por las referencias de unas con otras.

Namaste.