Hace poco en una conversación acabé hablando de narrativa histórica, sus ambientaciones y el boom que ha experimentado en estos últimos años, así que pensé que sería un buen tema para una reseña.
Lo primero que tengo que decir es que la novela histórica no me acaba de convencer. No es que no me guste (suelen ser novelas entretenidas y bien ambientadas) sino que los libros que he leído no me dejaron un buen sabor de boca, además de que hay una cosa que me echa para atrás: a veces no sé distinguir lo que es real de lo que es inventado.
Así que un día en una de las bibliotecas que frecuento, me di cuenta de que impulsadas por las novelas históricas, habían florecido otro grupo de novelas que se basaban completamente en la realidad, sin inventar datos ni tomarse licencias por parte del autor. Para mí, están a caballo entre las biografías (ya que a veces incluyen otras cuestiones no relacionadas con el personaje principal) y las novelas, por el contenido de la trama.
(INCISO: digo “para mí”, porque, sinceramente, no sé si estas novelas se encuadran en “biografías” o en otro tipo que desconozco. Si alguien lo sabe, estaré encantada de que me quitéis la duda.)
Por mera curiosidad, tomé prestado varios libros que tenían en común la época en la que vivieron sus personajes: los siglos XV-XVI.
El primero que leí fue Lucrecia Borgia, de Sarah Bradford. Es la historia de la hija del Papa Alejandro VI, con muchas conjuras y conspiraciones sobre todo al comienzo, siendo más pausado al final. Se trata de una novela muy interesante y formativa, que nos enseña la Italia de la época como un tira y afloja entre familias rivales para conseguir más poder. Total, que cuando terminas de leer el libro y decides ir a ver la película Los Borgia, te dan ganas de escupirle al imbécil que seleccionó a Sergio Peris Mencheta para el papel de César Borgia.
Después de aquél me decanté por un personaje conocido en mi zona (la Princesa de Éboli, duquesa de Pastrana), en concreto por El bello ojo de la tuerta, de César Leante, que nos acerca a la época de Felipe II con una historia de traiciones que tuvo en jaque a la Corte del Rey durante una temporada. Antonio Pérez, superministro del Rey, se convirtió el personaje protagonista de una serie de sucesos, en los que se incluyen envenenamientos, traiciones y secretos, que le llevó a refugiarse en Aragón para evitar la condena a muerte. Es una novela un poco áspera, más difícil de leer y menos entretenida que las dos que aquí menciono. En cualquier caso, fue una lectura constructiva que me permitió profundizar sobre el tema.

Y ya cambiando por completo de personaje, me dispuse a leer Catalina de Médicis, de Leonie Frieda es una fantástica biografía sobre la que fuera reina de Francia, pero además abarca la situación en cuanto a política internacional de la época en que vivió aquélla. Esto me pareció especialmente interesante ya que, a pesar de conocer la historia de España, nunca he conocido qué pasaba en los demás países mientras que aquí reinaba Felipe II. Pues con este libro conocemos cómo fue la suegra de Felipe II, sus problemas con sus hijos, las conspiraciones de la corte francesa, el tema de los hugonotes… Además de estar muy bien documentada, acompaña un montón de mapas, árboles genealógicos y demás complementos que permiten al lector seguir a la trama y a los personajes en todo momento. Altamente recomendable.
Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de este tipo? ¿Os gusta la novela histórica?
Así que esto es todo por hoy.
Namaste.


Se trata de un compendio de escritores, obras, editoriales y revistas en las que distintos personajes han publicado, y al mismo tiempo narra las historias de éstos. Todos los personajes que aparecen en la novela son inventados, así como sus obras. La historia se alarga desde 1930 hasta 2010.


Como es un libro tan famoso imagino que ya sabéis de qué trata: los protagonistas son dos jóvenes aislados de los demás, diferentes al resto del mundo por trágicas razones, que comienzan una relación de amistad.
Paradise conocerá a lo largo de su viaje a mucha gente, y entre ellos destaca Dean Moriarty, un vividor que se dedica a robar coches, drogarse y dejar esparcir por todo el país. Los dos juntos pasan el rato haciendo autostop y tratando de conseguir dinero para proseguir su viaje. Vamos, que van dando tumbos durante las cuatrocientas páginas que ocupa la novela.