Como comenté por Instagram (aunque pensándolo bien parafrasearse a uno mismo debe de ser uno de las cosas más espantosas que se puedan hacer): tengo un amigo que escribe y lo hace estupendamente. Así que desde que leí El rayo que nos parta tenía ganas de leer algo más de él. Sí, tengo Aproximación a la herida en casa pero de momento no me he puesto con su poesía.

Sabía que Jesús estaba escribiendo un dietario porque él mismo me lo comentó cuando quedamos a tomar un café. No hay secretos porque el episodio queda reflejado en el libro, así que podéis comprobar el absurdo comentario que le hice por vosotros mismos.
Escribir un dietario hoy en día es algo poco común. Pensándolo bien sí que hay dietarios en redes sociales, crónicas de cómo ha ido la semana de una persona (me está viniendo a la mente el repaso semanal que hace Xacobe Pato en Instagram) pero hay muchos escritores que se animen a publicarlos. Me viene a la mente Andrés Trapiello, del que me consta que Artacho es ávido lector, pero poco más.
Pero claro, Jesús Artacho tampoco es que sea demasiado común.
En Rasgar algo de vida el autor incluye multitud de temas, todos relacionados con vida y su día a día: desde conversaciones con familiares, reflexiones personales o lo que lee y ve en un determinado momento. Comenta lo que le ocurre o lo que no le ocurre, así como pensamientos y sensaciones. Acompaña al texto un punto de humor y sátira, sobre todo presente en el año 2014; una pizca de melancolía, más pronunciado en 2015 y por encima de todo una visión personalísima e interesante de lo que le ocurre.
Pararse a leer una nota a pie de página resulta, en ocasiones, tan productivo como agacharse en mitad de una caminata para recoger del suelo una moneda de dos céntimos.
Página 88
El devenir de los días depende de lo que le ocurre a lo largo de las semanas. Su dietario es un reflejo, sin artificios, de su rutina. Me alegra comprobar una vida normal, alejada de el postureo y del escaparatismo, donde como todo hijo de vecino tiene días en los que apenas pasa nada, y otros donde se acumulan eventos interesantes como la presentación de un libro o la asistencia a una feria para firmar sus ejemplares.
Esta variedad consigue que el lector suelte una carcajada que en un fragmento determinado pero que se quede releyendo un párrafo en otro momento. La variedad, en ese sentido, aporta dinamismo e interés, incluyendo un componente de incertidumbre al no saber qué nos vamos a encontrar más tarde.
Destacan muchos, muchos fragmentos ingeniosos e interesantes:
Las patatas a lo pobre, ahora, frecuentan banquetes de boda y cenas de empresa. Como se comenta de ciertos sindicalistas, todo apunta a que se han aburguesado.
Página 20
Con esta lectura me ha pasado algo curioso: lo leí en un fin de semana, totalmente entusiasmada, deseando leer más y que no se acabara la lectura, intentando estirar el texto, deseando que me confirmara que sigue escribiendo el dietario, que tenemos más lectura en camino.
Se puede estar o no de acuerdo con su forma de ver la vida pero no se puede negar que Artacho tiene talento, y que enfoca y analiza las situaciones con una certera brillantez. Su particular visión, unida con su inteligencia a la hora de describir lo que le ocurre acaba creando un texto complejo donde caben desde las situaciones hilarantes a la crítica literaria.
Aprovecho para recomendaros el blog de Jesús, El cuaderno rojo, si es que no lo conocéis ya. Y si os ha convencido mi reseña, podéis comprar Rasgar algo de vida por 10 euros poniéndoos en contacto con Jesús en la siguiente dirección: preferirianohacerlo86@gmail.com.
FICHA:
| Te gustará si te gustó |
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| Pros |
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| Contras |
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Namaste.

Como suele ocurrir con las modas, estuve tentada de comprarlo y de leerlo, pero algo me dijo que mejor lo dejaba pasar. Y como ocurre con las modas, el libro llegó un día que dejó de aparecer. Lo cruel y efímero de las modas (incluso de las literarias): puedes ver un título aparecer durante semanas y después, el silencio, la nada.
Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982): periodista y novelista. Ha publicado varios libros de periodismo, entre ellos Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. Es activa en redes sociales y mantiene el blog
Lanny Budd ya no es el playboy que conocimos en las anteriores partes de la saga, sino un tipo con un matrimonio estable, una hija de 5 años y una afán desmedido por dos cosas: el arte y la causa socialista. Como hemos visto anteriormente usará su primera afición para apoyar la segunda, consiguiendo financiar el socialismo alemán y aplacando sus sentimientos de culpabilidad al mismo tiempo.
Como ya sabéis, no suelo leer la sinopsis, así que lo que sabía de la historia era lo que me había comentado Pedro: que se trataba una historia simétrica a 
En ocasiones pienso que esa idea, la de relacionar libros simplemente por su ubicación, quedó en la memoria, y pertenece al pasado infantil en el que todo estaba obligatoriamente conectado. Sin embargo me sorprendo al pensar que para mí Canadá y
Admito también que en las primeras páginas de la lectura, por un momento, por un instante, pensé que esta historia no era para mí. Esa sensación se disipó en cuanto llegué a este fragmento:
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Con este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.