IMM, Literatura

IMM (115)

Regresa esta sección con las primeras compras de este año. Son las siguientes:

  • Cesárea, Hanna Nordenhök (Seix Barral, 2026). Una novedad que me ha llamado la atención y que compré en cuanto la vi en la librería.
  • Más allá de los escombros, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2026). El italiano ha aparecido por aquí en varias ocasiones, y si no lo habéis leído también tenéis la versión en serie de La profecía del armadillo bajo el nombre Cortar por la línea de puntos en Netflix. Este es el último que podemos encontrar en español.
  • El libro del diablo, Asta Olivia Nordernhof (Sexto Piso, 2026). De la autora leí en el pasado Dinero en el bolsillo, el primero de una serie de 7 libros que tienen como telón de fondo la catástrofe del incendio del Scandinavian Star, el barco que fue incendiado a propósito para tratar de timar al seguro. El envío corre a cargo de los amigos de Sexto Piso.
  • Los muchachos de zinc, Svetlana Aleksiévich (Debolsillo, 2017). De la bielorrusa podéis encontrar por aquí Voces de Chernóbil y El fin del Homo Sovieticus, ambas maravillosas. Es una de esas autoras de las que pretendo leer toda su obra, así que además de La guerra tiene rostro de mujer tengo también este, recién llegado.
  • La luz difícil, Tomás González (Sexto Piso, 2023). En mi visita a mi librería habitual vi este título en una nueva editorial (lo cual me sorprendió mucho la verdad, dado que esta edición tampoco es tan antigua) y recordé que me lo habían recomendado hace tiempo. Como ahora necesito libros cortos me pareció perfecto para intercalar entre los tochos que tengo pensado leer las próximas semanas.
  • Narraciones completas, Alexandr Pushkin (Alba, 2003). En mi propósito de ir leyendo a todos los rusos posibles, este era uno de mis pendientes. La editorial Alba siempre es la mejor para hacerse con estos títulos de fondo de nuestra librería.

Contadme: ¿hábeis comprado muchos libros las últimas semanas?

Namaste.

Autor, Literatura, Thornburg

Cutter y Bone, Newton Thornburg

Cutter y Bone es uno de esos libros que compré hace muchos años que se salen, al menos aparentemente, de la línea de libros que suelo leer.

El problema que tengo en ocasiones, al escoger libros que se pueden definir como serios o densos es que cuando quieres algo diferente, más distinto, un tono más liviano o una trama más rápida, es que no suelo tener qué leer. Suena a chiste pero es cierto, en muchas ocasiones paso ratos mirando los estantes en búsqueda de una novela más ligera y sólo encuentro historias introspectivas, testimonios de campos de concentración o sesudos tochos.

Por eso cuando algún lector amigo me recomienda determinadas historias presto atención porque de vez en cuando requiero de otro tipo de literatura.

Cutter y Bone son dos personajes, dos amigos-enemigos que tienen poco en común (uno, un gigoló que malvive timando mujeres, otro un veterano de la guerra de Vietnam con muchos traumas) pero que unen sus fuerzas al presenciar el segundo de ellos, lo que le parece un asesinato. Al conocer que el presunto asesino puede ser un millonario de la zona, la cuestión está clara: chantajearle con contar la información a la policía.

Lo que durante la mitad de la historia es un thriller de bajos fondos y mal olor, hacia la mitad vira por completo al centrarse en la vida personal de ambos. El pasado de Cutter, su tóxica relación con Mo, su novia, y madre de su hijo, el pasado en la guerra y el odio por la realidad, y a su vez, la huida de Bone desde una posición asentada, como padre de familia y trabajador a tiempo completo se convierten en lo principal para ahondar algo más en su relación e intrahistoria.

La historia es buena, el ritmo, frenético. He disfrutado mucho el rato de entretenimiento de la primera mitad. Sin embargo, lo que no me ha acabado de cuadrar es esa supuesta profundidad, quizá porque no la buscaba, quizá porque quería que se quedara en ese tono de thriller y me ha molestado que el autor quisiera continuar por otros derroteros. Me valía el entretenimiento, me valía lo anterior, la verdad.

FICHA:

Te gustará si te gustó La chica que vive al final del camino, Laird Koenig.
Pros– Personajes muy bien creados. Nos traslada genial a su ambiente.
Contras– Habría preferido que se hubiera mantenido en el tono del thriller.

Namaste.

Autor, Bajani, Literatura

El aniversario, Andrea Bajani

Como tantos otros en este mundo con sobreproducción de libros, no conocía al autor y este título se me había pasado desapercibido en la mesa de novedades de la librería.

Fue Ester, alma máter de Moito Conto, quien me la recomendó. El aniversario (Anagrama, 2025) fue galardonado con el Premio Strega de las letras italianas, y parecía una buena opción para intercalar entre otros libros más densos y también más largos.

El aniversario es una historia que parece autoficción pero que realmente es novela en la que el protagonista rompe con su familia. Desde el primer momento sabemos que han transcurrido 10 años desde que el hijo ha roto con sus progenitores y a lo largo de 150 páginas nos contará qué motivos le llevaron a tomar un decisión tan drástica.

Y es que todo eso que a priori podría parecer anormal dentro de los muros de la casa familiar (normal si atendemos a la acepción de habitual), era un mundo de pesadilla: un padre dominante, una madre silenciosa sometida, violencia, intimidación y mucho silencio. El impuesto por la norma familiar, la aceptación del control total, el devenir de un grupo familiar estigmatizado por quien ha de cuidarlo, el rol femenino expulsado a una esquina, el aislamiento del resto de la familia.

Cuando leo este tipo de historias, las consecuencias, el dolor, los miedos que generan, pienso siempre en lo privilegiados que somos quienes hemos vivido una normalidad totalmente opuesta a lo que nos cuenta Andrea Bajani: la de la tranquilidad y confianza, las risas y las conversaciones.

El aniversario plantea el tema que se menciona últimamente, si el árbol genealógico se poda. Si un hijo puede romper con las personas de las que proviene ignorando su existencia.

Sin embargo, desde mi punto de vista flojea en la segunda mitad, repitiendo ideas que ya había mencionado antes (algo sorprendente teniendo en cuenta lo corta que es la historia) y sin ahondar lo suficiente en los motivos por los que sus padres son como son. Me falta análisis, me falta también empaque a la hora de contarnos sus motivos y algo más profundo que el hecho de me he cansado. Se echa en falta información adicional sobre la hermana, que en principio se opone antes y de forma más contundente a la familia, y la verdad con otro enfoque el final se habría podido convertir en algo más cerrado, más conclusivo, más satisfactorio.

En lugar de eso, se queda en un no-lugar, en una decisión tibia, quizá por no querer alargarse, quizá por no saber resolver, que en mi caso me ha dejado una sensación agridulce de lo que pudo ser y no es.

FICHA:

Te gustará si te gustó Basada en hechos reales, Delphine De Vigan.
Pros– Ritmo rápido. Interesante.
Contras– Flojea hacia la mitad y el final queda deslucido.

Namaste.

Autor, Literatura, Orwell

El camino a Wigan Pier, George Orwell

El problema de comprar tanto, el problema de esta eterna lista de pendientes, es que uno siente siempre que abarca menos de lo que le gustaría.

George Orwell es un autor que me gusta mucho, este libro lo tenía pendiente desde hace años, y sin embargo ha tenido que llegar 2025 para que lo acabara leyendo.

En El camino a Wigan Pier (Akal, 2022) acompañamos a George Orwell a su viaje al norte de Inglaterra que hizo en 1936 para conocer las condiciones de vida de los trabajadores en las minas. Aprovechando su trabajo como periodista, contacta con familias de mineros y accede a las propias minas para describirnos sus tareas diarias, cómo y dónde viven y sus condiciones económicas.

En la segunda parte del libro Orwell se sienta a analizar las condiciones político-sociales que han generado la precariedad de los mineros, empezando por el clasismo de la sociedad británica y la rigidez de un sistema estático y concluyendo con su solución: el socialismo como sistema definitivo para combatir la miseria y la desigualdad de los más desfavorecidos.

Mientras que la primera parte funciona muy bien para un lector del siglo XXI, la segunda hace aguas por a quien no fuera contemporáneo británico. Tampoco ayuda una flojísima edición que no solo tiene una traducción mejorable sino que contiene errores ortotipográficos que te hacen replantarte cómo te han cobrado 15 euros por este libro.

En fin, me ha parecido un título totalmente prescindible que sería relevante e interesante en el momento y lugar de su publicación pero que, a excepción de la primera parte, se queda en lo contemporáneo, en el noticiero.

Namaste.

Autor, Ayén, Literatura

Helena o el mar del verano, Julián Ayesta

Últimamente presto especial atención a las recomendaciones de libros cortos, algo que en el pasado solía obviar porque siempre tiendo a leer novela larga. Aunque no conozca el autor anoto este tipo de títulos, ya que necesito libros cortos, ligeros y que se puedan sostener con una sola mano.

Helena o el mar del verano (Acantilado, 2000) es la única novela de un para mí, desconocido autor asturiano. Una historia breve, de menos de 100 páginas, publicada en 1952 y que, tal y como se dice en la contra del libro, fue considerada por un pequeño grupo de entusiastas lectores como uno de las obras más extraordinarias de la narrativa española de posguerra.

En la historia acompañamos al protagonista a las vacaciones estivales, esos momentos mágicos de la infancia en los que el tiempo libre y los amigos eran la rutina diaria de semanas veraniegas. La ilusión de las primeras veces, la fascinación de la compañía estival, los cambios respecto a la rutina invernal y la alegría de quienes ponen todo su ímpetu en disfrutar una estación hecha para ellos.

El autor narra la historia con un tono lírico, delicado y envolvente que nos devuelve a la infancia. No es que sea demasiado poético, pero consigue añadir esa atmósfera de ilusión y magia de los recuerdos, no es que se dedique a explicar con muchas palabras las sensaciones de los personajes, sino que con pocas nos lleva a esos momentos en los que cualquier excursión era lo más emocionante que jamás habíamos hecho.

Es decir, que hace todo eso que clamo que es complicadísimo: explicar en pocas palabras, ir directo al punto, desgranar una situación hasta quedarse con los aspectos más importantes, sin alardes ni exceso de adjetivos, sin cursilerías, sin enredarse en palabras y palabras.

Mención aparte merece el cambio de narrador del omnisciente en tercera persona a la primera persona hacia la mitad de la historia, uno de esos cambios de forma nada sencillos de hacer sin que quede artificioso (y que otro escritor más vago habría obviado) pero que queda muy natural y a la vez hace ganar profundidad a la historia.

En resumen, una historia muy buen contada, uno de esos libros breves que demuestran lo que es capaz un buen autor, una novela sencilla directa a la sensibilidad, que conecta con el lector de forma muy eficaz.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi madre y la música, Marina Tsvietáieva.
Pros– Breve y de calidad.
– La atmósfera que crea de una forma muy efectiva.
Contras– La única novela de este autor.

Namaste.

IMM

IMM (114): o los regalos bajo el árbol

Por eso de que los Reyes son Magos aciertan tanto. Estos son mis regalos librescos que encontré bajo el árbol:

  • Los hermanos Karamázov, Fiódor Dostoievski (Alba, 2013). La relectura de uno de los libros de mi vida tenía que ser en esta edición. La otra que tengo en casa no es apta para mis ojos actuales y me temo que la traducción tampoco pasaría el corte.
  • Maniac, Benjamin Labatut (Anagrama, 2023). Lo he visto por muchos sitios y no he podido huir de él. Me he convencido de que me gustará, la opinión es unánime. ¡Espero que sí!
  • La península de las casas vacías, David Uclés (Siruela, 2024) Este es el caso contrario. Durante un tiempo pensé en comprarlo, en leerlo. Me convencí de que no. Luego seguí viendo opiniones de ambas tendencias, seguí pensando que no será para mí. Lo sigo pensando pero quiero comprobarlo por mí misma.
  • Cuentos, Chéjov (Alba, 2023 ). Y sigo con los rusos, este es uno de los que me quedan pendientes. Soy más de novela que de cuento pero a Chéjov hay que leerle.
  • Ana no, Agustín Gómez Arcos (Cabaret Voltaire, 2009). Opinión unánime y yo sin haber leído al autor. Este es el más recomendado y yo lo leeré sin falta en las próximas semanas.
  • La casa de los lamentos, Helen Garner (Libros del KO, 2018). A veces un libro está en tu lista por años y no lo compras hasta 5 años después y otras, como en esta ocasión, alguien te habla bien de uno y te lanzas a comprarlo. Es mi autorregalo de Reyes.

Espero que, como yo, hayáis tenido muchos títulos bajo el árbol.

¡Felices lecturas!

Namaste.

Literatura

Recopilación de lecturas otoñales: Austen, Hrabal, Cañeque

Nos hemos plantado en Navidades y miro el estante y tengo varios libros para comentar, títulos que bien porque no me han sugerido demasiado o porque lo he ido dejando me va dando pereza reseñarlos. Pero como ante todo soy ordenada, no quería dejar pasar el tiempo sin dejar al menos un leve apunte al respecto.

  • Emma, Jane Austen (Austral). Eterna pendiente, en parte por la pereza que me da leer este tipo de libros, que no suelen ser para mí pero que aún así trato de hacerlo para comprobar si ha cambiado el asunto. Aprovechando el 250 aniversario del nacimiento de la autora decidí que ahora sí sería el momento. En el pasado leí Sentido y sensibilidad, que me gustó relativamente y La abadía de Northanger que me gustó bastante; sin embargo después me he ido encallando en otros del mismo estilo como Howards End de E. M. Foster, así que tenía mis dudas sobre este.

    Nada nuevo bajo el sol: Emma es la odiosa y metomentodo protagonista de una historia costumbrista sobre matrimonio y ascenso social. Fiestas y conversaciones, dimes y diretes y mucho cotilleo en una novela que hace las delicias para los que les gustan este tipo de historias british pero que a mí me parece superficial y de poco interés.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). Saltamos a la Praga de nuestro protagonista, un empleado en una trituradora de papel que pasa sus días reduciendo a cenizas libros y reproducciones de cuadros. Un libro de esos en los que casi cualquier página tiene fragmentos de amor a la lectura como este:

Los libros me han enseñado, y de ellos he aprendido que el cielo no es humano en absoluto y que un hombre que piensa tampoco lo es, no porque no quiera sino porque va contra el sentido común.

Página 9

Menos redondo de lo que me habría gustado, el autor parece prestar poca atención a la trama para centrarse en lo que quiere contar, dejando reflexiones preciosas como esta:

Con un libro en la mano abro mis atemorizados ojos a un mundo extraño, distinto de aquél en el que me hallaba hace apenas un instante porque yo, cuando me sumerjo en la lectura, estoy en otra parte, dentro del texto, me despierto sorprendido y reconozco con culpa que efectivamente vuelvo de un sueño, del más bello de los mundos, del corazón mismo de la verdad.

Página 12

  • La última frase, Camila Cañeque (La uña rota, 2024). La premisa de este libro es la obsesión de Cañeque por el final de las historias. Por su manía de leer la última frase antes de terminar el libro, por recopilarlas y anotarlas.

Así, las pone una tras otra, uniéndolas por temáticas, analizando de qué tratan y buscando una unidad que, sorprendentemente, encuentra. Ella nos recomienda no leer de qué libro proceden, algo que se encuentra al final del libro.

Curioso, sorprendente y llamativo, el problema de este libro es realmente mío. Que yo no miro jamás cómo termina un libro (de hecho si lo abandono tampoco lo hago) y que, por algún motivo que desconozco, genera en mí una especie de incomodidad el desorden que asocio a recopilar los finales. ¿Es curioso? Sí. ¿Es interesante? También, pero no es para lectores con TOC.

Con la ficción como timón, articulamos los eventos aleatorios de la realidad, creando cápsulas inteligibles, con principio y final, como placebo de efecto calmante.

Página 56

Namaste.

Autor, Gospodínov, Literatura

El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov

Regresar a un título que tan buenas críticas ha dejado del autor de Las tempestálidas parece un acierto seguro.

En mi lista de propósitos de este año tenía anotado volver a leer al búlgaro Gospodínov, ese que me dejó unas sensaciones similares a las que provoca en mí el rumano Cartarescu. Lo que no tenía claro era con qué libro regresar, ya que he ido comprando Física de la tristeza o Novela natural.

Finalmente fue este el escogido, un título editado por Impedimenta del que todo el mundo hablaba maravillas. Diría que el hecho de ser capítulos de apenas una página fue el desencadenante de mi elección, ahora que busco alternar con autores que no saben parar entre párrafos más que 50 páginas después es genial combinar con un tipo de libro que te permite coger el aire que se necesita.

El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025) comienza así:

Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.

Página 11

El autor nos informa de que su padre, ese jardinero que menciona, ha muerto. Lo acompañamos en la enfermedad, en el paso de un hombre con salud a un enfermo que camina despacio, de un hombre preocupado por sus flores y plantas a un hijo que no sabe muy bien cómo gestionar el terreno de su padre.

Me pregunto si las flores no son realmente los periscopios secretos de los muertos que yacen bajo ellas observando el mundo a través de sus tallos.

Página 16

Por medio de capítulos cortos y reflexiones poéticas, el búlgaro ahonda en la relación con el progenitor, en la enfermedad y la pérdida, en la ausencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿De aquel que se ha ido o de nosotros? ¿De la ausencia misma? Está tan ausente que llena cada minuto libre con su ausencia.

Página 17

El resultado es un libro lírico, delicado y triste, un acercamiento tierno y cálido a la muerte, de un hijo que sufre la pérdida de su héroe.

Mi padre se está yendo y el mundo no lo sabe, obviamente, no se culpa de nuestras tragedias personales, la vida sigue…

Página 81

Con la naturalidad que da la sencillez y la sinceridad, El jardinero y la muerte se añade a los libros del duelo de forma inexorable. Se recordará por el amor en las palabras del autor, por lo bonito que hacer describir un proceso tan doloroso como la pérdida de un ser querido.

No grité, no aullé, solo dejé que las lágrimas cayeran en silencio.

Página 97

Tenían razón. Este libro es una pequeña joya y Gospodínov un autor al que tener en cuenta. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó El año del pensamiento mágico, Joan Didion.
Pros– La sinceridad y a la vez la delicadeza en sus palabras.
– Los capítulos cortos y las frases punzantes.
Contras– Triste. Doloroso.

Namaste.

Autor, Literatura,

Una cuestión personal, Kenzaburo Oé

En la lista de autores a los que me habría gustado regresar antes se encontraba en los primeros puestos el japonés Kenzaburo Oé, a la postre autor de ese Cuadernos de Hiroshima que es capaz de dejar la carne de gallina a cualquiera. No tenía claro con qué título regresar a su lectura, y una vez consultado por Instagram, la opinión unánime era este que os traigo hoy.

Una cuestión personal (Compactos de Anagrama,1999, aunque se menciona que la edición es de 2025 queda claro por los fallos y las notas al pie que se trata de una reimpresión) es una novela corta que tiene como protagonista a Bird, un joven que espera el nacimiento de su primogénito.

Su hijo nace pero no es para nada lo que esperaba. Afectado por un problema médico, se enfrenta a su particular odisea entre aceptar su nueva situación mientras anhela abandonar el país rumbo a África.

Como Apollinaire, mi hijo fue herido en un campo de batalla oscuro y silencioso que no conozco, y ha llegado con la cabeza vendada. Tendré que enterrarlo como a un soldado muerto en combate.

Página 37

Corta y directa, es una lectura dura, muy cruel, incómoda en demasía, que quizá habría pospuesto de haber conocido la sinopsis. Es dura y cruel por el destino de ese niño que de nada tiene culpa, es incómoda por ese adulto que prefiere huir de sus responsabilidades en los brazos de una amante. Es repulsivo también. Y por eso es muy bueno, claro.

A él lo alcanzaron en una batalla solitaria, dentro de un agujero oscuro y sellado que nunca he visto…

Página 103

Una cuestión personal ha sido un título que para nada esperaba que fuera así, ya que tampoco conocía este tono del japonés que bien podría firmar Houellebecq en su versión más cruda. Una lectura corta, de esas que impactan y que no se van de nuestra memoria lectora.

No diría que me ha gustado, no diría que en el futuro lo vaya a recomendar, pero es uno de esos títulos que se quedan marcados a fuego como lo hace la buena literatura.

No sé qué tiene la literatura que incomoda, si es eso de mirarse al espejo y ver los defectos del ser humano en contraste a muchas novelas buenistas pero siempre son interesantes sus propuestas.

FICHA:

Te gustará si te gustó Plataforma, Michel Houellebecq.
Pros– Cómo nos mete en la situación desde la primera línea.
Contras– Lectura incómoda, cruda y cruel.

Namaste.

Autor, Donoso, Literatura

El lugar sin límites, José Donoso

Este año la cosa va de chilenos. Primero Bolaño, luego Zambra, más tarde Lemebel, ahora regreso al gran Donoso, el autor de esa indispensable novela, El obsceno pájaro de la noche.

El lugar sin límites (Alfaguara, 2024) es una novela breve si la comparamos con la anterior, de apenas 200 páginas, donde sin embargo, Donoso despliega su saber hacer literario, ese que brillante, que nos sorprende y nos embriaga.

La protagonista de esta historia es la Manuela, que trabaja en un prostíbulo de un pueblo venido a menos, un personaje que si tuviera que apostar tiene bastante que ver con la Loca del Frente, siendo su antecedente más claro.

Ella y el pueblo entero se quedaron en tinieblas. Qué le importaba que todo se viniera abajo, daba lo mismo con tal que ella no tuviera necesidad de moverse ni de cambiar.

Página 73

El pueblo, uno de esos que existe pero tiene sus días contadas. El resto de los personajes, un cacique, el protector de la Manuela, otro el violento, por el que esta se ve amenazada.

La Manuela, con los escombros de su cara ordenados, sonrería.

Página 77

Como en Los recuerdos del porvenir de Elena Garro, es este un pueblo con entidad propia, como si de un personaje adicional se tratase. Un lugar donde las reglas son otras que en el resto del mundo, un sitio aislado, diferente, al margen.

No quiero volver. Quiero ir hacia otras cosas, hacia delante. (…) Me gustaría tener donde volver no para volver sino para tenerlo, nada más, y ahora no voy a tener.

Página 113

Y allí se despliega algo similar a lo acontecido en Ixtepec: la incertidumbre de la violencia, el grupo de hombres que viene a acabar con la tranquilidad.

Las cosas que terminan dan paz y las cosas que no cambian comienza a concluirse, están siempre concluyéndose. Lo terrible es la esperanza.

Página 148

El lugar sin límites es una novela perfecta para entrar en José Donoso, antes de acometer la lectura de su novela más famosa, ya que en su breve historia condensa todo el estilo del chileno, su modo barroco con el que juega con el lenguaje. Una historia aparentemente sencilla que condensa su estilo por completo.

Un placer leer a Donoso y una pena que sea menos leído de lo que debiera.

FICHA:

Te gustará si te gustó El obsceno pájaro de la noche., José Donoso.
Los recuerdos del porvenir, Elena Garro.
Pros– Cómo condensa el estilo de Donoso en pocas páginas.
Contras– Más corto de lo que me habría gustado.

Namaste.