Autor, Literatura, Nothomb

Metafísica de los tubos, Amélie Nothomb

A estas alturas a nadie voy a sorprender si digo que cada lector es subjetivo, que plasmamos en nuestras reseñas nuestra opinión (¿aleatoria? ¿Arbitraria?). Una opinión que no sólo depende de la lectura del libro en sí, sino de otros muchos factores.  ¿A dónde quiero llegar con esto? Pues a que cuando me senté a escribir la reseña de este libro me salió un despelleje. De tomo y lomo. Al ir a guardar el archivo me di cuenta de que ya existía un archivo con el mismo nombre. Cuál fue mi sorpresa que me encontré una reseña del mismo libro que nada tenía que ver con la que había escrito. No sabía qué hacer: ¿publicar una? ¿Sólo la última? ¿Las dos? Hecha la consulta en twitter, decidí publicar las dos. Al final todo esto demuestra que somos volubles, que la opinión depende del ánimo que tengamos a la hora de escribir.

Esta primera es la reseña que haría el Doctor Jekyll, educada y (ante todo) sincera. Las dos han salido de mis manos. Ambas reflejan una percepción diferente del mismo libro. ¿En qué se distinguen? Probablemente en el momento de realizar la reseña: esta, justo terminar el libro. La otra, pasados unos días. La verdad tiene dos caras, así que os toca a vosotros decidir con cuál os quedáis.

 

Metafísica de los tubos tiene como protagonista a una niña. Más concretamente, a una recién nacida que nos cuenta sus tres primeros años de vida. Pasado el estupor inicial, nos damos cuenta de que a pesar de la limitada experiencia de la niña, es capaz de analizar su vida de un modo muy coherente, poniendo en duda a aquéllos adultos a los que debería creer a pies juntillas.

Y es que esta niña no es una recién nacida cualquiera, sino un Dios que se da cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor y que, por si fuera poco, es consciente de su deidad. Su venida al mundo la contempla como un acto casual, algo que tiene que suceder, y desde ese momento presta mucha atención a sus padres, principales actores en su vida.

La novela presupone una filosofía ególatra, pero no por menos lógica: la vida del bebé cambia cuando, tras probar el chocolate blanco, decide consagrar cada uno de sus minutos al placer. Cuando   pone más atención a aquéllas personas que le veneran. Cómo no, ¡cómo no huir de lo que nos causa dolor e invertir nuestro tiempo a las cosas placenteras de la vida!

Nothomb consigue, desde el primer instante, plantear una trama extraña y compleja, rara y ajena, pero no por eso al margen de nuestra realidad, ya que cada uno de los argumentos y pensamientos bien podrían haber salido de una mente adulta y cabal. Y para ello, qué mejor que la ironía y el sarcasmo, la ridiculización de muchos de nuestros puntos diarios que damos por sentado pero, que parándose a pensarlo no lo parecerían tanto. La belga es una autora inteligente, con una mente lúcida que exprime cada una de las frases hasta encandilar a un lector que, una vez empezado, no puede hacer otra cosa más que terminar el libro. Porque, además, y como nos tiene acostumbrado, las suyas son novelas cortas, escuetas y dinámicas, que se terminan en un suspiro que no por ello se hacen simplonas o fáciles. Esa síntesis es la que consigue combinando una trama que atrapa con un estilo fresco e inteligente. Ella lo sabe, y precisamente por eso es franca: no pretende llevarnos al poderoso universo de las descripciones, o de las novelas largas, porque eso no es lo suyo. Nothomb conoce sus cartas y las explota, es una estratega que sabe cómo se juega a este universo complejo que es la literatura.

Namaste.

Literatura

Lecturas veraniegas

Dicen que en verano tendemos a leer libros más largos, quizá porque de uno u otro modo salimos de la rutina y la mente pide cambiar, leer tochos, o quizá intentarlo con los clásicos.

No sé si esta afirmación es cierta, pero la verdad es que conmigo han acertado. Fue en verano cuando leí Crimen y castigo, cuando lo intenté con el Ulises de Joyce, y es precisamente ahora cuando me he embarcado con Los miserables.

La novela de Victor Hugo es una obra magna de la literatura, pero también de la historia y de la filosofía. Es una novela que abarca todo, que cuenta el devenir de Jean Valjean pero que el autor aprovecha para darnos a conocer la Francia de la época, la situación histórica, religiosa, filosófica y social del momento. Inevitablemente teniendo tanto contenido no podía sino resultar un tocho, uno de 1800 páginas, que hay que leer de a poco, con tramos muy dinámicos y otros muy lentos. Una enciclopedia de la sociedad, aún a riesgo de resultar pesada en algunas partes.

Llevo más de un mes con ella, y sé que me queda otro tanto. Así que mientras, aprovecho para una lectura muy más liviana, la archiconocida novela La princesa prometida, de William Goldman. Apenas tengo recuerdos vagos de la película (claro, ¿a quién no le suena lo de “Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, ¡prepárate para morir”?) pero otro tema es descubrir la historia de Buttercup y prestar atención desde el principio a la historia en sí.

La princesa prometida es el antónimo de Los miserables. Es rápida, en ocasiones demasiado rápida, divertida y humorística, absurda y entretenida. Va a lo esencial, es una novela de acción. La edición, que ya os mostré en el último IMM, corresponde a la reedición con motivo del 25 aniversario, y además forma parte del reto de Isi de leer 10 libros en inglés.

A este respecto, os confieso que voy retrasada con todos los retos que tengo activos. Hasta ahora, en relación a mi propósito lector, (que para ser sincera es el que más me preocupa porque me lo he planteado yo misma), tan sólo he leído 3 de los 10 que me he planteado. Cierto es que tengo pensado comenzar con Memorias de la casa muerta, de Dostoievski, en cuanto termine Los miserables, y que Tu rostro mañana (parte 1), de Javier Marías, no es demasiado largo. Pero, seamos sinceros, el que más me preocupa es esa piedra, la roca, ese libro que es necesario escalar llamado La montaña mágica.

Pero en fin, de Mann ya me preocuparé en octubre. Por de pronto continuamos disfrutando de la lectura en estos días de julio. Y cómo no, seguimos comprando libros, aunque mejor eso ya os hablaré en la siguiente entrada.

Y vosotros, ¿leéis más libros largos en verano? ¿Dejáis para este tiempo los libros más complejos o precisamente escogéis los más ligeros?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Satrapi

Persépolis, Marjane Satrapi

Animada por los grandes halagos a este cómic, decidí que sería mi autoregalo cumpleañero de 2013.

La compra la hice en Elektra cómic, una tienda que encontré por casualidad y que me vino como anillo al dedo. Además de cómics tienen muchísimos otros productos que seguro que me sacan del apuro cuando no sepa qué regalar. No, no me pagan comisión, ni nada por estilo. Esto viene a que fue, precisamente allí cuando me enteré de que con los cómics también se hacen versiones de bolsillo, algo que desconocía. Aprovechando la nueva información, opté por ésa, ya que como siempre, aunque es más pequeña sale 10 euros más barata. Hojeando el libro, me di cuenta de que en este caso, al ser viñetas sencillas y en blanco y negro, no importaba demasiado el tamaño del libro en cuestión (otra cosa sería con un cómic como Asterios Polyp).

Persépolis es el cómic autobiográfico de Marjane Satrapi, que comienza con la sencilla vida de una niña iraní, pero donde alterna los sucesos políticos e históricos que marcaron el cambio de un país. Es una historia escrita para occidentales que ignoran la historia de Irán y de Persia, como es mi caso. Sin embargo, no lo hace con detalles farragosos ni con un exceso de fechas, sino con la incidencia de cada uno de los cambios en el día a día de Marjane y de su familia, avanzada y muy occidentalizada. Desde el tamaño del velo hasta la educación, pasando por los problemas políticos de tíos y familiares.

Persépolis es una historia dura, triste y verídica. Una historia de guerras y luchas por el poder, de fundamentalismos religiosos y de exilios. Satrapi es capaz de coordinar ambos temas para conseguir conectar directamente con el lector: aunque el país sea extraño para nosotros, los deseos de una niña de 13 años (como comprar un vinilo o unos pantalones vaqueros) le da ese punto de cotidianidad que nos ayuda a conocer más a fondo el asunto.

La autora no necesita grandes rasgos, ni colores, ni técnicas novedosas sobre las viñetas para enseñarnos su pasado. Simplemente lo hace de forma natural, explicando cada uno de los acontecimientos que cambiaron su vida. Y es, precisamente esa naturalidad la que espanta, la que alborota por dentro. No hay argumentos, ni raciocinio. Tan sólo se nos explica qué pasó, de una forma tan realista, tan clara, que aporta aún más tristeza. El dolor, la incomprensión, la soledad y la tristeza son sentimientos que se pueden explicar con muchas palabras, pero también con trazos simples, con bocadillos sencillos.

Eso es Persépolis.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo compleja que es la historia a pesar de lo sencillas que son las viñetas.
  • Me ha gustado esto de la edición de bolsillo.
Contras
  • La triste realidad.

Namaste.

Autor, Levrero, Literatura

El lugar, Mario Levrero

El lugar, de Mario Levrero, forma parte de la Trilogía Involuntaria, que comienza con La ciudad, continúa con París y se cierra con esta que os traigo hoy. Al ser involuntaria el orden es lo de menos, y fue Bartleby el que me recomendó que continuara con esta. No voy a llevarle la contraria a un experto del tema, así que dejé París para otra ocasión.

 

Levrero, como ya nos tiene acostumbrados, tiene un deje kafkiano muy marcado. Un elemento que se aprecia desde la primera línea de la novela: es capaz de iniciar la historia con un personaje protagonista que aparece en un laberíntico lugar, lleno de habitaciones y de puertas en el que sólo cabe la huida hacia adelante.

Un solitario muchacho que duda y desconoce por qué ha acabado allí, donde trata de encontrar una salida a priori inexistente. Inevitable es, pues, recordar El proceso, por ese ambiente desconocido en el que uno se encuentra sin saber por qué, y en el que en ocasiones ni se plantea el motivo: el objetivo es avanzar, salir, volver a la realidad.

Si bien la primera parte me ha parecido opresiva y llena de incertidumbre, la segunda cambia de registro, dando un giro de 180 grados al conseguir que nuestro protagonista salga del laberinto en el que se encuentra. Así, llega a un espacio abierto en el que por fin obtendrá alguna información sobre lo que le ha ocurrido gracias a otros personajes secundarios.. Aunque se agradece pasar a tener más de un personaje, el lector se mantiene en vilo al saber que, de nuevo, el camino se bifurca y que en la trama puede ocurrir cualquier cosa, real o irreal, previsible o no. En esta parte se manifiesta el contenido más social de la novela: un protagonista aislado del grupo, disconforme con muchas de las opiniones de estos, que busca algo diferente. Samsa. O una cucaracha, en definitiva es lo mismo, Kafka desde otro punto de vista.

Lo que llega después es, para mí, inclasificable: una tercera parte escatológica y sin sentido, absurda y extraña, que me ha parecido impostada, de pega, algo tan fuera de lugar que no sólo no me ha gustado sino que me ha aburrido, que me cansó y me pareció una tomadura de pelo, una idea feliz que en cualquier proceso creativo se habría descartado. Incredulidad por verla ahí plasmada, por pensar que a Levrero le pareció bien acabar la novela así.

Total, me he quedado con un gusto agridulce: no me ha acabado de convencer, quizá también porque lo comparo con La ciudad y esta me parece más lógica, más organizada. Sin embargo, sé que el estilo del uruguayo sí me gusta: es certero y sencillo, no necesita alardear con grandes frases para meternos de lleno en su extraño mundo, es inteligente y matemático, pero también muy psicológico.

Ahora la duda es cómo será París.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El inicio. Muy potente y muy kafkiano. Buena combinación.

Contras

  • Cómo se resuelve la trama. El final.

Pasad un buen fin de semana lleno de lecturas.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (X): Lorenzo Silva

Lorenzo Silva (Madrid, 1966): uno de los escritores españoles más famosos, conocido por sus novelas de temática policíaca entre las que destacan La flaqueza del bolchevique, El lejano país de los estanques o La marca del meridiano. A lo largo de los años ha obtenido importantes premios, como el Premio Nadal o el Planeta el pasado 2012.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Los soldados, Pablo Aranda.

Una novela de intriga en la que el punto de partida es el asesinato y en la que planea el terrorismo. Os recomiendo que leáis esta entrevista en la que el autor dice cosas tan interesantes como “me siguen interesando los mismos temas, los temas de gente de aquí y ahora que buscan su lugar en el mundo”. Cómo no, si para una buena novela no se necesitan grandes aspavientos, basta con aderezarlo con alguno de los miedos de los humanos y ya está. Novelón servido.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Polvo en el neón, Carlos Castán.

 

Me ha venido a la mente La biblia de neón, de Toole, que por supuesto no tiene nada que ver.
Castán, del que Lorenzo Silva ha comentado que es el mejor escritor español vivo. ¿Exageración? No lo sé, porque no le he leído. Una novela corta (de apenas 100 páginas), que trata sobre el amor, la soledad y la huida. Opiniones más extensas y muy interesantes aquí y aquí.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Kafka.

Kafka. Qué decir de este autor, de este grande de la literatura que no haya dicho ya. Pues que a pesar de que La metamorfosis sea su novela más famosa, siempre recomendaré El proceso, verdadera trama de opresión y soledad. Quién sabe por qué la primera es más famosa que la segunda… sin embargo, soy de las que piensan que El proceso, al ser más larga y elaborada, nos mete de lleno en ese mundo propio del autor checo. Leí El castillo, me queda América. Antes de leer otro libro al que tengo muchas ganas: la novela gráfica en la que Robert Crumb cuenta la biografía del autor.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que nos recomienda Lorenzo Silva? ¿Habéis leído alguno de sus libros? ¿Por cuál me recomendaríais empezar?

Espero que os haya resultado tan interesante como a mí.

Felices lecturas.

Namaste.

Foschini

El abrigo de Proust, Lorenza Foschini

 El abrigo de Proust es todo un canto a la literatura, a la pasión de coleccionar objetos relacionados con los grandes autores, al esfuerzo de que no caigan en el olvido.

 Foschini nos enmarca en la historia de Jacques Guérin, un empresario de perfumes que tiene como afición la colección de libros y manuscritos. Casualidades de la vida, Guérin sufre una enfermedad y es tratado por Robert Proust, el hermano del insigne escritor. Movido por su imperiosa curiosidad trata de conocer a Robert para acceder a las primeras ediciones de Marcel. De este modo Guérin es infectado por una nueva enfermedad: la del coleccionista, la obsesión de acumular los objetos del novelista francés. Guérin es constante, y tras la muerte de Robert recibe la información de que la familia Proust están procediendo a quemar todas las posesiones de Marcel. A partir de ahí comienza una búsqueda incesante ante cualquiera de los objetos, manuscritos, dibujos o grabados que pudieran pertenecerle, hasta que obtiene una gran colección que hoy en día podemos ver en el Museo Carnavalet.

¿Qué habría sido de la historia sin la constancia de Guérin? Está claro: que todo se habría perdido, que la viuda de Robert habría quemado cada uno de los papelujos, que todos los objetos que hoy en día están expuestos habrían sido abandonados en cualquier sitio: la cama en la que pasó gran parte de su vida, sus útiles y su universal abrigo, que da título al libro.

El abrigo de Proust es una oda al fanático literario, al incansable lector que sabe que todos esos papeles viejos son mucho más que garabatos. Y algo más: es un homenaje a Guérin, al incansable pesado que no hacía más que preguntar, buscar y volver a preguntar sobre el paradero de todas las cosas que pertenecieron a Marcel Proust.

Si algo se le puede criticar a Guérin es su posterior subasta de los manuscritos y primeras ediciones. Como un clásico coleccionista, su misión era obtener el objeto y guardarlo en un cajón. Quisiera pensar que en esos momentos anteriores de su muerte los verdaderos impulsores de la venta fueran su herederos.

En cualquier caso, está claro que Guérin sabía reconocer a los genios, y de ese modo llegó a coleccionar objetos de muchos autores y pintores.

¿No es acaso una paradoja que el nombre de Guérin ni siquiera figure en la página del museo? ¿No tiene la vida la dulce sátira de que el salvador de los objetos no sea reconocido ni mencionado?

Una historia tan ficticia, tan exagerada, tan casual que no podría si no ser cierta. Cómo son las cosas. Una historia que encantará a cualquiera al que le guste la literatura.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia interesantísima, que parece irreal.
  • Es muy corto y muy ameno. Perfecto para los fetichistas que tenemos curiosidad lectora.
Contras
  •  La realidad de la situación en sí. 

Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa

Por fin empiezo a saldar cuentas con alguno de los autores pendientes que tengo en mi lista. En concreto, me refiero al Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, al que incluí en mi propósito lector de 2013 tras leer La ciudad y los perros y Los jefes. Los cachorros.

Acercarse a la obra más aclamada de un autor no es fácil, y menos cuando el propio escritor nos deja su opinión en la contraportada:

Si tuviera que salvar del fuego una sola de las novelas que he escrito, salvaría ésta.

Conversación en La Catedral es una novela compleja. Una historia que sitúa la trama en el Perú de la década de los cincuenta, una turbulenta época de represión y corrupción. Desde el primer momento se nos presentan los personajes, sin existir preludio ni introducción, y así conocemos a Santiago, el protagonista de la novela, al que encontramos mirando a su alrededor preguntándose qué pudo haber sido y qué es, no solamente en relación a su vida sino a la trayectoria de Perú. Así, se hace la siguiente pregunta en las primeras líneas de la novela:

¿En qué momento se había jodido el Perú?

Vargas Llosa aporta, además, sus marcas de la casa: los habituales saltos temporales o los personajes que vienen y van sin que, al menos al principio, tengamos claro quién es quién en este rompecabezas. Si bien es cierto que los capítulos son cortos, lo cual nos deja respirar y coger aire.

Según vamos avanzando, sabemos que hay o hubo o habrá una revolución, que afectará de lleno a la amalgama de personajes, entre los que podemos encontrar desde empresarios hasta militares, pasando por jóvenes adolescentes.

Cuando le hemos cogido el ritmo de lectura, el varía su rumbo. En la segunda parte se da un salto temporal y los capítulos se recortan hasta lo básico, creando paradas cada media hoja. Si bien a priori uno podría pensar que se complica la lectura, ocurre precisamente lo contrario. Estos secundarios que antes aparecían mencionados ahora resultan ser los verdaderos protagonistas que nos muestran cómo han sido muchas partes de su vida. Así, las frecuentes paradas no hacen sino invitar a continuar leyendo.

En la tercera parte se desvelan, y se intuyen muchos de las dudas y secretos que se plantean en la primera mitad de la obra, pero no es hasta el final hasta que no conocemos el devenir de cada personaje.

Vargas Llosa destaca por su estilo, que combina a la perfección diálogos y descripciones, reflexiones personales y algunas ausencias de información claramente estudiadas a fin de que ir desentrañando la historia. Y es que, nada es lo que parece, hay que andarse con pies de plomo porque corremos el riesgo de perder información. Para muestra, os dejo una de las conversaciones que podemos encontrar en las primeras páginas de la novela. Ojo al dato.

  • No quiere entrar en la Católica sino a San Marcos -dijo la señora Zoila. Eso lo tiene hecho una noche a Fermín.

  • Yo lo haré entrar en razón, Zoila, tú no te metas- dijo don Fermín-. Está en la edad del pato, hay que saber llevarlo. Riñéndolo, se entercará más.

  • Si en vez de consejos le dieras unos cocachos te haría caso-dijo la señora Zoila-. El que no sabe educarlo eres tú.

  • Se casó con ese muchacho que iba a la casa -dice Santiago- Popeye Arévalo. El pecoso Arévalo.

  • El flaco no se lleva bien con su viejo porque no tiene las mismas ideas -dijo Popeye.

  • ¿Y qué ideas tiene ese mocoso recién salido del cascarón? -se rió el senador-.

  • Estudia, recíbete de abogado y podrás meter tu cuchara en política-dijo don Fermín- ¿De acuerdo, flaco?

Al empezar puede resultar complejo no sólo entender quién está hablando con quién y de qué, sino el momento temporal en el que se encuadra cada uno de ellos. Ahí radica gran parte de la gracia del libro. Aunque pueda parecer caótico, no es para nada complejo, ya que no hay demasiados personajes.

A fin de cuentas esta es una historia de personajes jodidos. Personas que pudieron ser felices, que tuvieron el mundo a sus pies, pero que de un modo u otro, ya sea por ambición, por amor o por orgullo, se tropezaron con él, convirtiéndose en uno más, o mejor, en uno peor: uno que tuvo las verdadera oportunidad de ser alguien, de hacer algo por sí mismo, de tener resuelta la vida. Alguien que, quizá, si hubiera sido menos ambicioso o más egoísta o más humilde, habría sido una persona feliz. Pero no pudo ser, y en lugar de eso nos encontramos con personajes dolidos, lamentados de su pasado, llenos de hipóteis: ¿qué habría pasado si yo…? ¿Cómo habría sido mi vida de no ser por…? ¿Dónde estaría ahora si entonces…? De nada sirve. De nada vale. Lo que cuenta no es aquél caramelo que todo el mundo anhelaba y sólo unos pocos alcanzaron, sino la triste cebolla, cruel recuerdo en comparación, de aquél pasado que prometía mucho más de lo que acabó ofreciendo.

Revisando mi reseña me doy cuenta de que no he dicho nada. No he contado la trama principal, no he resumido nada de la historia. Pero precisamente esa es la gracia, porque las novelas de Vargas Llosa se pueden resumir en tres líneas. Eso no es lo principal. Lo verdaderamente importante es cómo el autor utiliza sus métodos para meternos en una historia llena de melancolía y tristeza, de oro que reluce y de esperanzas vanas. Vargas Llosa no sólo sabe elegir cada palabra, sabe escoger cómo contar lo que desea en el momento exacto.

Y es que a resumidas cuentas, todo está conectado, y cuando llegamos al final, tras acompañar a Santiago durante 700 páginas, uno se da cuenta que no sólo está jodido el Perú. Pobre Zavalita.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos.
  • Una historia muy compleja, pero hilada a la perfección.
Contras
  • El principio puede desconcertar un poco.
Reto 50 libros
  • Progresando… 13/50.

Namaste.

IMM

IMM (24)

Abril es el mes de mi cumpleaños, así que os traigo un botín literario compuesto por los libros regalados, y por qué no, los autoregalados.

Son los siguientes:

Woolf, Persépolis, Zweig y Proust
Woolf, Persépolis, Zweig y Proust
  • Virginia Woolf, Grazier. El primer cómic que publica la editorial Impedimenta se basa en la vida de la insigne escritora, de la que sabía poco hasta que lo leí y además, de la que nunca he leído nada. Tengo que enmendarlo.

  • Persépolis, Satrapi. Una novela gráfica recomendada por todos, una película famosa y conocida, y además su versión de bolsillo. No pude evitar llevármelo a casa.
  • Novelas, Stefan Zweig. Tenía en mi punto de mira esta edición desde hace mucho tiempo: un conjunto de muchos de sus relatos, entre los que se encuentran Novela de ajedrez o Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Sin embargo, me echaba para atrás el precio. ¿Solución? Que me lo regalaran. ¡Gracias @Castillodnaipes!
  • El abrigo de Proust, Lorenza Foschini. Cortesía de Impedimenta. Quedé prendada de la historia desde que escuché de qué trataba, así que era inevitable que lo acabara leyendo. ¡Además tengo en mente empezar En busca del tiempo perdido!

En inglés…

Goldman y Collins
Goldman y Collins
  • The princess bride, William Goldman. ¡La famosa princesa prometida! ¡La novela en la que se basaron para la famosa película! En fin, creo que no necesita presentación. Personalmente es una historia que habré visto en televisión, como todos, pero de la que apenas recuerdo nada (probablemente la haya visto hace mucho tiempo o bien sólo a parches). Han sido varias las personas que me han recomendado este libro, y desde que Isi la comentó en su blog, aprovechando además el 40 aniversario de su publicación, decidí comprarlo. ¡La edición es muy bonita!

  • Catching fire, Suzanne Collins. La segunda parte de Los juegos del hambre, un libro que me gustó y que invita a leer más. Era cuestión de tiempo que continuara con la trilogía. A ver qué tal.

Por último, un regalo muy especial:

Relojlogo

Un mueble de una conocida marca nórdica, del que me enamoré desde la primera vez que lo vi. Tenía pensado su hueco, qué libros iba a poner y demás. Así que cuando me lo regaló mi hermana no pude menos que sonreír.

Una paradoja hecha mueble: parece como si recordara los minutos que nos quedan, con todo lo que tenemos pendiente por leer. En fin, si achináis los ojos encontraréis mis próximas lecturas. En concreto, en una de las baldas he incluido todos los libros que están en mi propósito de 2013. Mirándome, preguntándome que cuándo les toca el turno… ¡Pronto, pronto!

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que traigo? ¿Qué os parece mi mueble-reloj?

Regresaré en breve. Ahora queda por contar los libros que han caído/caerán en la Feria del Libro.

Namaste.

Autor, Literatura, Spiegelman

Metamaus, Art Spiegelman

Metamaus es uno de esos libros que le entran directamente a los ojos a todos aquéllos que leyeron Maus. Un libro que, partiendo de la base de cómo se realiza una novela gráfica, nos descubre los entresijos de la creación, cómo surge la idea y cómo se acaba materializando en lo que actualmente es.

Pero, ¿en qué consiste? Pues en resumidas cuentas es un conjunto de bocetos, entrevistas y otros datos de interés con los que Art Spiegelman nos explica el proceso de creación. Desde el momento inicial en el que se plantea por qué es judío hasta la muerte de su madre o como consigue canalizar sus ideas en un planteamiento tan extraño como la representación de los judíos como ratones.

Además, en la edición se incluye un DVD en el que se ofrece información adicional de muchos de los puntos que se mencionan en el libro en sí.

Con ambos soportes, lo que se intenta es llegar a conocer el por qué, el por qué de tratar un tema tan complejo como el Holocausto, el por qué de un cómic o el por qué de la caracterización como animales. Para ello nos tenemos que retrotraer a los inicios como dibujante del autor, pasando por los momentos previos en los que decide plantear la historia de su padre. Pero además de ser él directamente el que nos conteste se incluyen también entrevistas con su mujer e hijos, esbozos y fotografías, comparativas de viñetas y explicaciones sobre, por ejemplo, las distribuciones de los dibujos.

Como ya comenté en Watchmen, cuando al final se incluye una explicación del proceso de creación de un cómic, lo que a priori podría parecer sencillo se convierte en todo un arte. El problema principal ante el que se encontraba Spiegelman era cómo presentar toda la información que le ofrecía su padre. Si bien podría haber recurrido a la siempre sencilla y recurrente organización cronológica, el autor complicó más el asunto incluyéndose a sí mismo para plantearnos la relación intergeneracional con un padre complejo. Este punto da, de un lado, mayor complejidad a la historia, y además, mayor realismo. En lugar de presentarnos a Vladek como un héroe, un superviviente innato lleno de características positivas (honestidad, bravura, valentía e inteligencia), lo presenta como lo que es; un superviviente que hizo lo que pudo para salir vivo de aquélla situación, y una persona de trato complejo, con prejuicios y temores, con traumas y miedos. Hay que ser valiente, si lo vemos desde el punto de vista de Art, exponerse a sí mismo a que lo critiquen como un hijo injusto e impío, cuando lo que es, simplemente es un hijo con una relación compleja con su padre.

Metamaus necesita necesariamente que tengamos Maus a mano. Es cierto que cuando menciona páginas o viñetas los suelen incluir al lado, pero en muchas ocasiones hay que esperar varias páginas para que aparezca, así que os recomiendo que tengáis los dos cerca por si os animáis a leerlo.

Me ha parecido un libro interesante para comprender algo más el universo Maus, por ejemplo: llegado un punto Vladek describe a Art cómo pasaban los judíos delante de los oficiales. Art le pregunta por la famosa banda de música que todos los supervivientes mencionan, pero de la cual Vladek jura y perjura de su inexistencia.

Con estas viñetas Art quiere dejar claras dos cosas: una, lo que recuerda su padre, que es precisamente sobre lo que se basa Maus. Dos, que se sabe que sí que existía una orquesta, por lo que ese engaño de Vladek bien podría haberse confundido en otros detalles de su relato. Lo consigue, como podéis ver, de una forma muy sencilla: repitiendo la viñeta pero como los instrumentos musicales tapados en la segunda de ellas. De este modo, Art manifiesta de su existencia, documentada en muchos otros testimonios, pero no se aleja de la historia de su padre.

Sin ir más lejos, este aspecto fue uno de los que se me pasó cuando leí Maus, y a medida que el lector sigue avanzado en la lectura de Metamaus se da cuenta de que muchos aspectos que podría pensar casuales son meditados y bien pensados.

Ahora bien, le encuentro unas cuantas pegas a Metamaus: de un lado, se da por hecho que el lector acaba de terminar Maus, es decir, apenas hay introducción, va directamente a los detalles, y para la mayoría, que hemos leído el cómic hace ya tiempo, supone una traba. A mí, personalmente, al inicio me ha costado conectar con el libro, me sentía como si acabara de ser arrojada a un universo desconocido. Esto se agrava cuando se cuentan aspectos de la vida de Art que el lector no conoce, o bien que se mencionan transversalmente en Maus pero que uno puede olvidar con facilidad.

En cuanto al DVD y su supuesto contenido adicional, en fin, me ha parecido una mera maniobra publicitaria, para que el que quiere comprar el libro (a un precio como imaginaréis nada barato) piense que no solamente obtiene un libro, sino que viene acompañado de un exhaustivo contenido audiovisual, que, desde mi punto de vista, no se corresponde con la realidad. Intenté verlo en mi DVD pero no hubo forma, no se reproducía por el formato o quién sabe qué cosa. Al final lo vi desde mi ordenador y me di cuenta de que muchas de las cosas que se incluyen están ya repetidas en el libro. Las pocas inéditas no son lo suficientemente cuantiosas como para suponer un incremento significativo del valor del producto.

En definitiva, me ha gustado el libro, pero menos de lo que esperaba. No me ha gustado tampoco la inclusión de las entrevistas con los familiares de Art de forma aleatoria, o suplementaria, es decir, como las partes de un periódico, que de repente se acaba la columna que están leyendo y tienes que saltar 30 páginas porque han incluido algo que no tiene nada que ver y que, precisamente interrumpe la lectura.

Yo os recomendaría que no lo comprarais, que lo toméis prestado de la biblioteca o que os lo preste un amigo. No me arrepiento de haberlo comprado pero sí que me doy cuenta de que es un libro por y para los incondicionales de Maus. Y yo soy de esas. 🙂

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Maus, Art Spiegelman.
Pros
  • Conocer cómo se realiza un cómic.
  • Responde a muchas de las preguntas que nos hemos planteado, como ¿por qué judíos?
Contras
  • El DVD aporta poca información adicional.
  • El precio es algo elevado.

Namaste.

Bazar

Cuarto aniversario

Cuatro años. El período justo entre dos olimpiadas. Entre dos elecciones. Cuatro años. Se dice pronto.

Cuatro años de lecturas, cuatro años desde aquél día en el que presentaba este espacio. Y me acuerdo como si fuera ayer. Qué cosas.

Os contaré un secreto: cuando era pequeña, una vez leídos la mayor parte de los libros que había en mi casa, comencé a perderme más habitualmente por la biblioteca. No era una novedad, siempre la tuve presente. Sin embargo, las cosas cambiaron: al principio tenía una especie de guía, amigos, familiares y profesores comentaban o recomendaban un autor u otro, acorde a mis gustos y edad. Después, una vez leídos todos los que me habían comentado, me sentí perdida. Divagaba por las estanterías de la biblioteca deseando leer todos y ninguno, sin referencias, sin saber cuál escoger primero, sin un mapa que me indicara por dónde tenía que continuar. En la era pre-Internet las cosas funcionaban de otro modo. A aquéllos que estábamos al margen de las revistas literarias nos quedaba descubrir por nosotros mismos. Y así fui picando, escogiendo, autores que me daban más o menos rabia, títulos que me llamaban la atención, clásicos muy renombrados, pero sin tener la seguridad de que un libro me iba a gustar. No lo sabía, era imposible: ¿cómo distinguir un libro principal de uno accesorio? ¿Cómo descartar un autor o un título en concreto sin referencia ninguna? Lo dicho, imposible.

Y así, en esa época leí Drácula y Frankenstein, para dar el salto a la literatura policíaca y negra: empezando por Conan Doyle, continuando por Agatha Christie y acabando con Chandler, Thompson o Cain.

Y me quemé. Me cansé del mismo tipo de novela, de la similitud de las tramas. Así que comencé a recortar todas las recomendaciones de los periódicos del tipo “20 libros que hay que leer”, “50 libros recomendados de Europa”, “Autores indispensables de Latinoamérica”. Así que me interné en un nuevo universo variopinto, y cómo no, hubo de todo: cosas que me gustaron, cosas que no, autores que me quedaban grandes, autores que me dejaron con la boca abierta. Porque leer a Rulfo a los 28 es un acontecimiento, pero a los 17 es para tirar fuegos artificiales.

En fin. Después llegó esto: el universo literario de Internet. Y desde entonces no me siento perdida. Sé a quién tengo que preguntar qué, sé orientarme en este maremágnum que son las novedades literarias y los lectores desconocidos. Sé qué blog visitar si quiero leer ciencia ficción, o si quiero seguir leyendo a Stephen King. Sé dónde acudir cuando quiero volver a García Márquez, o cuando no sé qué leer de Banana Yoshimoto. Sé a quién recurrir cuando se trata de novela negra o de literatura juvenil. Sé de quién fiarme a pies juntillas, aunque no conozca ni el título ni el autor. Tengo referencias: sé por cuál empezar de un autor, cuál descartar. Sé a quién preguntar si se trata de novela inglesa o si estamos hablando de Vargas Llosa.

A fin de cuentas todos sois amigos. Amigos literarios, que al igual que cuando tenemos un amigo viajero le preguntamos dónde hospedarnos y qué visitar, a vosotros me dejo guiar. Porque ahora sí, tengo un mapa literario y sé donde me encuentro. Por fin puedo descartar un título o un autor, por fin puedo priorizar.

Así que es un halago recibir comentarios de amigos lectores que me escriben un correo, que comentan que empezaron su blog porque leyeron el mío, que les gusta lo que leen o que les he emocionado con mis palabras. Comentarios a las entradas, con su opinión y con nuevas recomendaciones, que me hacen tener más información en mi mapa. Quién me lo iba a decir cuándo comencé esta aventura.

Mientras tanto, sigue pasando el tiempo. Y qué mejor que hacerlo con un libro entre las manos.

Namaste.