Autor, Literatura, Schweblin

Kentukis, Samanta Schweblin

Sin haberlo planeado me acerco a un nuevo libro de la argentina cuando sale la noticia de que ha sido galardonada con el premio AENA y un millón de euros (lo de que una empresa pública que gestiona aeropuertos se dedique a organizar un premio literario me lo tiene que explicar alguien con dibujitos).

Evidentemente lo anterior fue pura coincidencia, porque lo que me trae de regreso a leer a la argentina fue lo contenta que terminé tras la lectura de Distancia de rescate (Seix Barral, 2025) que dan ganas de releer en el mismo momento que terminas la última frase. Así que he tratado de compensar mi llegada tan tarde a una autora tan talentosa que escogí Kentukis (Seix Barral, 2025) otra de sus novelas.

El planteamiento es el siguiente: vivimos en un mundo en el que se ha creado un sistema de conexión mundial entre amos y mascotas robotizadas, similares a los antiguos Furby. Me explico: compras un peluche y en el momento de la conexión te conectas con quien sea que haya comprado un acceso a un muñeco de forma aleatoria. Según tengas suerte o no puedes acabar con el individuo interesante o de tu bloque o viajar a un país en la otra punta del mundo y conocer una cultura nueva.

Esto, que parece ciencia ficción no deja de ser eso que hacemos a diario a golpe de scroll con las redes sociales de turno: meternos en la vida de una persona que nos muestra sin tapujos su día a día, su casa, lo que hace y lo que no, sin que ellos sepan quiénes somos los que miramos (o incluso alardeando de que hay mucha gente mirando, claro). Hay quien comparte su día, sus aficiones, incluso que se graba en momentos íntimos, que detallan casi cualquier cosa que les ocurre. Y claro, los demás también mostramos retazos de nuestras vidas. Algo que nos parece normal ahora pero que si rascamos un poco, se asemejaría a un episodio de Black Mirror.

Esto ocurre en Kentukis: conexiones variopintas como las que tenemos en redes sociales, algunas de ayuda y apoyo entre gente solitaria, otras divertidas y graciosas, pero también malintencionadas, que pretenden usar su información para obtener algún tipo de rédito o que, directamente buscan imágenes sexuales que compartir con otros depravados.

Schweblin crea una historia multicoral en el que acompañamos a kentukis y amos en la evolución de sus relaciones desde el momento de la primera conexión. Saltar de unos a otros aporta dinamismo en una historia que engancha desde la primera página, que equilibra las líneas más lentas al ser compensadas con tramas más dinámicas, generando un ritmo rápido. Si bien hacia la mitad la historia se resiente, por exceso de detalles, donde creo que habrían sobrado unos cuantos capítulos en beneficio de continuar con esa velocidad propia de las redes: todo ya. Mañana estaremos a otra cosa.

Si algo es la buena literatura es visionaria, ese poder de anticipar problemas, de teorizar lo que puede suceder, de analizar los peligros que pueden tener las cosas que van ocurriendo. Esto hizo la autora ya en 2018 con esta historia. Darle banda ancha a un anónimo a que sepa dónde vivimos, cuál es nuestra rutina o qué tenemos en la nevera es concederle un poder enorme que, en manos equivocadas ya sabemos que puede terminar mal.

En resumen, aún con las expectativas altas que me dejó Distancia de rescate, Samanta Schweblin consigue una novela interesante y entretenida en un tono y tema y estilo muy diferente de la anterior. En este sentido, se nota que es cuentista, por eso de ser certera en sus frases, algo que se agradece mucho en estos tiempos donde otros creen que la literatura se hace al peso.

Seguiré leyendo a la autora, lo próximo deberían ser sus cuentos, pero está claro que con una obra tan interesante, Schweblin va a pasar a formar parte de los autores a los que leo anualmente.

Supongo que tras ese abultado cheque seguirá escribiendo, ojalá con la misma calidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó Distancia de rescate, Samanta Schweblin
Pros– Inteligente, certero. La variedad de tramas ayudan al ritmo y a enseñar distintos aspectos de la experiencia.
– Lo visionaria que resulta la historia.
Contras– Hacia la mitad la historia decae, se podrían haber suprimido algunos capítulos.

Namaste.

Autor, Literatura, Schweblin

Distancia de rescate, Samanta Schweblin

Al fin llego a esta argentina que me recomendaron hace más de una década. Fallo mío, ya sabemos que la lista de pendientes no se acaba nunca y se agolpan los títulos y lecturas que queremos acometer.

Aunque el título anotado en mi libreta era El núcleo del disturbio, al no encontrarlo y ver que Seix Barral está reeditando alguna de su obra, escogí este, Distancia de rescate, escrito en 2014, en esta edición de 2025.

Distancia de rescate nos cuenta la historia de una madre con su hija. Y de un hijo con su madre.

Uno dice «perder la casa sería lo peor» y después hay cosas peores y uno daría la casa y la vida por volver a ese momento.

Página 20

El inicio de la historia comienza con una conversación, la de Amanda con alguien, identificadas las partes de este por estar escritas en cursiva. Pareciera como si este personaje estuviera indagando algo en la historia de Amanda, algo que aún no sabemos de qué se trata.

Amanda nos cuenta cuándo ha conocido a Carla, la vecina de la casa a la que acaba de llegar con su familia. Desde ahí ambas acciones se mezclan, desgranando quién es ese misterioso interlocutor y qué está buscando.

El resultado es una historia que se lee conteniendo la respiración para conocer qué hay detrás, cuál es el misterio, qué sucede realmente, y cuál será el desenlace.

En conjunto, Distancia de rescate huele a sur de Estados Unidos, a esa literatura sureña llena de pasajes oníricos y situaciones al límite: al de la violencia, al de la muerte. Un mundo en parte mágico y en parte poderosamente sucio y real. La unión de éxito de los contrastes.

Porque abrazar (al bebé) me recuerda mis primeros miedos.

Página 93

No quiero dar datos de qué sucede, en parte porque es la gracia de la historia y además por este libro se lee en una tarde y merece mucho la pena, sólo decir que Schweblin consigue meternos de lleno a un mundo de fronteras, de alientos fríos y miedos que se palpan, de niños sometidos a peligros y de padres que no acaban de ver lo que está por venir.

Me ha sorprendido, me ha encantado y ando golpeándome por las paredes por no haber leído a esta autora antes, porque sí, ya estoy anotando el resto de su obra y espero que Seix Barral edite, de una vez, el libro que sí tengo anotado en mi libreta.

Así que os la recomiendo y de nuevo, os conmino a buscar ese título que lleva anotado años en vuestra lista y darle prioridad.

FICHA:

Te gustará si te gustó La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward.
Pros– El tono, la mezcla entre las historias y el ritmo.
Contras– No haberlo leído antes.

Namaste.