Autor, Leiber, Literatura

Los tres violines de Ruven Preuk, Svenja Leiber

Tengo que reconocer que una de las cosas que me empujó a asistir a la presentación de Los tres violines de Ruven Preuk fue el planteamiento de la novela. La inclusión de un personaje protagonista sinestésico, esto es, que fuera capaz de ver la música no puede sino llamar la atención de cualquiera con un mínimo conocimiento musical.

Si encima añadimos que a Preuk le toca vivir en la Alemania de provincias del pasado siglo, la novela ya tiene los elementos necesarios como para hacernos sucumbir.

lostresviolinesRuven Preuk es el hijo del carretero, un muchacho normal con un agudo don para la música. Enseguida comienza a formarse como violinista, superando a cada uno de los maestros que tiene a su alrededor. Un muchacho silencioso que habla a través de las notas, que vislumbra un prometedor futuro gracias a la música.

Ruven se retira. Casi deja de hablar. Pasa horas tumbado en la cama junto al violín. Acaricia el barniz del instrumento, se acerca el dorso al oído y escucha el intestino de la madera. Eres tan liviano. Piensa cuando lo levanta, tan inocente. Y sin embargo me tiranizas. Puedes matarme, lo sabes, pero te falta corazón. Robas el mío, me robas la vida. Los dos estaremos muy solos.

Sin embargo, en el convulso siglo XX los caminos no son rectos. Ni sencillos. Lo previsible no se cumple. La guerra estalla (primero una, después otra) y la realidad difiere bastante de los deseados sueños.

Las marchas no son aconsejables para los padres de las abejas. Por eso todos ellos se quedan en el extranjero y no regresan. Ya puede uno esperar. Esperar por la patria y completamente en vano. Bien es cierto que al final llegan algunas piltrafas humanas, pero sólo en las menos habita aún su vieja alma. Las mujeres acogen esos residuos y nadie les hace preguntas.

Leiber es capaz de organizar una trama compacta, que ni decae ni se presta a la lágrima fácil, sino que reflexiona y evoca muchos temas, desde la esperanza teñida de miedo e incertidumbre de las primeras páginas, hasta la soledad más dolorosa de la mano de Marie, la hija de Ruven, en las últimas.

Aún no soy capaz de saber cómo se puede escribir a la vez de una forma calculada e inteligente pero de forma poética y metafórica, con delicadeza y de un modo muy musical. Quizá se deba a que no es demasiado común dicha combinación: o te alargas e incluyes metáforas o eres escueto y vas al grano. No sé. Lo que sí que entiendo perfectamente es lo que los editores comentaban sobre la compleja traducción, y es que Leiber junta a los sonidos con las palabras, con las sílabas. Evoca música en sus frases.

En definitiva, una novela de las que aplacan, de las que se nos clavan en el corazón, por lo real de la historia, por lo razonable de las sensaciones, por saber que este complejo momento de la historia realmente sucedió. Una historia muy intensa, con frases que uno necesita releer para poder continuar con la lectura. Una trama atrayente, como la luz de la vela, pero con la que hay que tener cuidado, porque quema y hiere.

Los tres violines de Ruven Preuk, es, sin duda alguna, una de las mejores novelas que he leído este año. Una de esas historias a las que exigen una relectura. Una preciosa historia triste que obliga al lector a respirar hondo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Alucinante estilo de la autora.
  • La capacidad de evocar muchos temas distintos más allá de la trama en sí.
Contras
  • Aplaca tanto que hay momentos en los que uno se siente desesperanzado.

Namaste.

Autor, Leyshon, Literatura

Del color de la leche, Nell Leyshon

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega.

Del-color-de-la-leche-selloQuiere contarnos su historia. Y por dónde empezar sino por el principio. El principio en el que se dedicaba a ordeñar vacas, dar de comer a los cerdos, limpiar mierda y cosechar. La casa que comparte con su familia y su abuelo, que huele a manzanas.

¿Qué podrá contarnos una simple granjera británica? Poco, creía yo. Pero como todo lo desconocido, como todo lo inexplorado, nos sorprende. No sólo por el modo de contar su historia, o por describirnos cómo es ella, Mary, aguda y perspicaz, mordaz e inteligente.

Cuando Pedro me prestó este libro y me lo recomendó encarecidamente, pasé la información al cajón del ya veremos. Pero no me hizo falta más que leer la primera página de la novela para darme cuenta de que Del color de la leche no era como las demás. No es una de esas novelas que olvides nada más terminar, es una historia enternecedora sobre la vida de Mary. Escrita de una forma distinta, que se cuela con su cotidiana tragedia. Una de esas novelas que se acaban bebiendo. Se empieza a sorbos pero cuando te das cuenta ya te has bebido la mitad. Y de ahí a terminarla no hay más que dos tragos. Porque desde la primera línea, nos sacude.

éste es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano.

en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas.

y cada hoja tiene venas que la recorren.

y la corteza de cada árbol tiene grietas.

no soy muy alta y mi pelo es del color de la leche.

me llamo mary y he aprendido a deletrear mi nombre. eme. a. erre. y griega. así es como se escribe.

quiero contarte lo que ha pasado pero tengo que tener cuidado de no apresurarme como hacen las vaquillas en la entrada, porque entonces iré por delante de mí misma y puedo tropezarme y caerme y de todas maneras tú querrás que empiece por donde se debe empezar.

y eso es por el principio.

Quería conocer su historia, quería saber cómo y por qué, Mary, la de la pierna mala, Mary, la que aprende rayas negras con las que formar palabras. La fuerza de una narradora, la primera y principal, es la que consigue dar ese empaque a la novela. El estilo campestre, burdo y sincero, pero también clarividente de una muchacha sencilla. Lo importante aquí es el personaje de Mary, su carácter, su tragedia y su realidad. Leyshon aplaca a los demás secundarios porque no los necesita, creando una historia lineal, clara y sin demasiadas descripciones ni diálogos.

Ella se llama Mary. Eme. a. erre. I griega. Y, al igual que ella misma, os invito a que conozcáis su historia, lo que sucedió realmente en un pueblo de la campiña británica de 1830.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Mary. Su forma de contarnos la historia.
  • Impoluta edición de Sexto Piso.
Contras
  • El final no es redondo. La sensación es que se detiene demasiado en lo trágico.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Presentación de “Los tres violines de Ruven Preuk” de Svenja Leiber.

Ayer, 23 de septiembre se presentó en Madrid la novela de la alemana Svenja Lieber, Los tres violines de Ruven Preuk.

La editorial Malpaso citó a varios blogueros para asistir a la presentación coincidiendo con la primera visita de la autora alemana a España. Unos pocos afortunados que acudimos al Hotel NH Zurbano.

Con puntualidad suiza, comenzó la presentación, a cargo de Malcolm Otero, Director Editorial de Malpaso, posteriormente tomó la palabra una tímida Svenja Leiber, que nos explicó someramente algo de la historia de Los tres violines de Ruven Preuk.

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Malcolm Otero y Svenja Leiber en la presentación

Una novela que tiene dos puntos principales: la historia alemana, de un lado, y el amor por las artes de otro. Lo primero, entroncado a través del devenir de la Alemania del siglo XX. Lo segundo, por la peculiaridad del personaje principal: es sinestésico. Vamos, que puede ver la música. Curioso, ¿verdad?

Todo ello plagado de referencias culturales: desde Virgilio hasta Munch, desde Bach hasta el paisaje del norte de Alemania. Y música, mucha música.

LosTresViolines_portadaSe agradece que tanto Otero como Leiber nos dieran las pinceladas generales, dejando los detalles para la posterior lectura. Creo yo que le quita algo de magia que en una presentación desgranen cada uno de los aspectos más significativos de la historia.

Lo cierto es que todos los presentes salimos con esa curiosidad de leer Los tres violines de Ruven Preuk, de conocer el tono irónico y a la vez triste al que se refirió Otero, de comprender algo más la historia de un sinestésico en un país convulso y, por supuesto de saber cuál de los tres violines era más antiguo.

Pero de momento tendremos que esperar. Porque en la propia presentación se coló un invitado inesperado: Vonnegut y su Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, que acabó por error en la presentación en lugar del libro de Leiber.

Desde aquí gracias a la Editorial Malpaso y a Renzo, organizadores del evento, por invitarme. Y no me olvido de mencionar a Teresa, de Leyendo en el bus, con la que mantuve una breve conversación (cómo no) sobre libros.

Namaste.

Autor, Literatura, Modiano

Dora Bruder, Patrick Modiano

Desde que leí En el café de la juventud perdida alguien (siento no recordar quién fue) recomendó este título de Modiano.

Sin más, y anotado en mi cuaderno, un día decidí comprarlo. La verdad es que pensándolo no me echó para atrás el precio, quizá algo elevado para una novelita de apenas 125 páginas que comienza como sigue:

Hace ocho años, en un viejo ejemplar del Paris-Soir, con fecha del 31 de diciembre de 1941, me llamó la atención una sección “De ayer a hoy”, en la página tres. Leí:

PARÍS
Se busca a una joven, Dora Bruder, de 15 años, 1,55 m, rostro ovalado, ojos gris-marrón, abrigo sport gris, pullover burdeos, falda y sombrero azul marino, zapatos sport marrón. Ponerse en contacto con el señor y la señora Bruder, bulevar Ornano, 41, París.

Dora_bruder_sello1941. París ocupada. Dora desaparece del mapa tras escaparse de su colegio de monjas. Nueve meses más tarde, la muchacha aparece en la lista de deportados a Auschwitz.

Aunque con este planteamiento podría parecer otra novela del Holocausto, Dora Bruder es más bien el estudio de una desaparición, puesto que el propio Modiano acude a los documentos oficiales con objeto de seguir la pista a la muchacha, teorizando sobre su paradero y sobre sus sensaciones.

Lleva tiempo conseguir que salga a la luz lo que ha sido borrado. Quedan pistas en los registros pero se ignora dónde están escondidos y qué guardianes los vigilan y si querrán enseñárnoslos.

Pero el francés no se queda ahí, dado que paralelamente recuerda los lugares donde estuvo su padre, rememora los barrios de París y reflexiona sobre los sentimientos y sensaciones de todos los protagonistas.

Recuerdo que la primera vez que lo vi experimenté el vacío que se siente ante lo que ha sido destruido, arrasado. No sabía aún de la existencia de Dora Bruder. Tal vez -estoy seguro- ella se había paseado por allí, en esa zona que me hace rememorar citas de amor secretas, grises felicidades perdidas. Aún flotaban en el lugar recuerdos campestres.

Es precisamente este aspecto el que hace interesante la historia: esa capacidad humana de teorizar, de hacer hipótesis, de rememorar qué pudo pensar Dora, adónde iría o los miedos que tendría. Los paralelismos con la vida de su padre, dónde podría haber coincidido con ella, qué estaba haciendo esos días, y al mismo tiempo esa conexión entre Modiano, buscador incansable, y la desaparecida, a través de los documentos fríos de la Policía o de la nota dejada por sus padres en un periódico. Autor y narrador se confunden, jugando al despiste, consiguiendo que el lector se sienta aún más atrapado y haga suya esa búsqueda, asuma las teorías como propias y refleje en el presente una situación pasada: el ayer a través de los ojos del presente. El ayer interpretado libremente por el hoy.

Al mismo tiempo, y como en todas las novelas de Modiano, se aprecia la melancolía del entorno, las situaciones trágicas y solitarias de los personajes y el sentimiento vagabundo del narrador. Podría parecer que tratándose de un tema como el Holocausto lo tiene más fácil. Sin embargo, el narrador no entra en consideraciones ni valoraciones. Lo trágico no está en el fin, sino en el camino, en esa desaparición de la muchacha, en la soledad de la adolescente que sale de un colegio para enfrentarse al cruel mundo que espera.

Una historia concentrada y profunda en apenas 125 páginas. En palabras de Adolfo García Ortega, el prologista, la mejor novela de Modiano.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor, la forma que tiene de envolver al lector.
  • Pasado y presente se mezclan. Lo trágico y melancólico.
Contras
  • El precio. Por mucho Seix Barral que sea 18 euros me parece demasiado.

Namaste.

Autor, Literatura, Van Rysselberghe

Hace cuarenta años, Maria van Rysselberghe

Hace-cuarenta-anos-marca-rojaErrata naturae es una de esas editoriales pequeñas que se caracteriza por no dejarnos indiferentes al traernos pequeños libros que narran grandes historias. Hace cuarenta años es uno de ellos. Una historia de amor imposible entre dos personas casadas, y el perfecto reflejo de una relación mostrada a través de un estilo puramente poético, donde se transmite cada unas de las miradas y de los sentimientos, de las dudas y las incertidumbres.

A pesar de que la información de los personajes es escasa, la autora consigue que empaticemos con los dos personajes protagonistas. Así, y con un fuerte olor al Mar del Norte en el que transcurre la historia, conocemos una relación que se adorna con multitud de frases de Flaubert, que destila una melancolía a priori impropia de una historia de amor pero que le aporta el complemento perfecto para cerrar una historia que resulta triste y bonita a la vez.

Tu imagen siempre llega como una ligera niebla.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La poética forma de describir la historia. Las citas de Flaubert.

Contras

  • Os recomiendo que no leáis la sinopsis. Creo que cuenta demasiado.

Namaste.

Autor, Literatura

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin

Este es uno de esos libros que te entran por los ojos. Por la portada, por la abundancia de reseñas y opiniones positivas, como la de Devoradora de Libros. Hasta que, a decir verdad me topé con la de Mientrasleo, a la que no le acabó de convencer. Y entonces me entró la duda, la curiosidad de conocer qué me parecería a mí. Porque es cierto que se trata de una historia de amor, y que no soy demasiado seguidora de la temática amorosa, pero sin embargo necesitaba saber qué se escondía detrás de estas páginas. Aquí os traigo la reseña.

Melisande-marca-agua2¡Melisande! ¿Qué son los sueños? Tiene por título el nombre de un poema de Heinrich Heine que comienza como sigue:

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?
¿Qué es la muerte? Algo en vano.
La verdad solo pertenece al amor,
y, siempre bella, yo te amo.

El narrador de la historia es Hoo, uno de los tres personajes principales que va recordando el pasado de forma fragmentada y sin cronología, en ocasiones contándoselo por carta a Mellie y en otras rememorándolo para sus adentros. El tercero que cierra el triángulo es Ricky.

Hoo, Ricky y Mellie coinciden en el instituto. Desde ese momento comienza una relación que durará muchos años, tantos como tiene una vida. Porque a pesar de que la historia comienza en la juventud, este es un relato eminentemente de la madurez, del desarrollo en la relación que mantienen, en su bifurcación y evolución a lo largo del tiempo.

Abundante nostalgia y melancolía a la vez que ternura en una novela donde lo más importante son esos lazos invisibles que se crean y se mantienen a lo largo de los años. Aquéllas personas importantes en la adolescencia marcarán un punto de inflexión en nuestra vida: en nuestro destino y nuestra felicidad.

¿Cuáles fueron nuestros mejores momentos?
¿Cuándo mostramos nuestra mayor intensidad? ¿No fue acaso cuando nos perdimos tan completamente en el juego que nos olvidamos de que eso es lo que era? ¿Realmente necesitamos que una voz sabia nos recuerde que no vemos más que imágenes en la pantalla?

Alejada de otras historias en las que el amor se plantea como una idílica relación de la juventud, Halkin apela a la madurez y al paso del tiempo para crear una novela mucho más compleja y por tanto mucho más real que algunas de las que podemos encontrar en el mercado editorial. Además, el autor es capaz de cambiar de registro, aportando al narrador diferentes matices a la hora de contar su historia, a la hora de reflejar cada uno de sus sentimientos. Una evolución lógica y normal en cada personaje pero que se convierte en algo complicado si tenemos en cuenta que el libro cuenta con apenas 200 páginas.

Destacable es, también la visión del amor en conjunto, como una acumulación de otras emociones, de errores y de aciertos, de detalles de todo tipo que, sin recurrir a la sensiblería como exageración ni como al resentimiento como excusa crea una visión polivalente de un tema muy complejo pero que en ocasiones se ha tomado muy a la ligera.

Creo que amarte es la única razón por la que temo envejecer.

Sinceramente me ha parecido una delicia de libro, por la fuerte relación de los personajes, cada una de las etapas de su vida, el cambio en la visión, la propia filosofía y las referencias literarias que incluye en cada una de sus líneas y porque más allá de una historia de amor, es una de esas novelas que nos dan pena terminar, del tipo que te dejan poso. Una sensación, un encogimiento en el corazón, un toque en el alma, un suspiro al terminar un capítulo. Lo justo para darse cuenta de varias cosas: la primera, que es un libro que releería sin dudar. La segunda, que lo recomendaré siempre que pueda. Y ya que estamos, una más. Que las historias vívidas, profundas y reales no son tan fáciles de encontrar. Así que cuando te encuentras una de ella en las narices una no puede evitar sonreír.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El modo en el que refleja la relación amorosa. Complejo y profundo.

  • Estilo poético con múltiples referencias filosóficas y literarias.

Contras

  • Los saltos temporales pueden dificultar la lectura.
  • Hay que respirar hondo. Muchas veces.

Namaste.

Autor, Fitzgerald, Literatura

Inocencia, Penelope Fitzgerald

Inocencia es la última novela publicada por la Editorial Impedimenta de Penelope Fitzgerald, autora de La librería y de la deslumbrante El inicio de la primavera. Cómo no iba a sentirme atraída por ella. Cómo no iba a volver a su prosa.

Mientras leía el libro se me venía a la mente una comparación: Penelope Fitzgerald es como la seda, el preciado material con el que confeccionar un vestido elegante y con perfecta caída, un vestido propio de una dama británica: adecuado y envidiado, que ajusta como si estuviera hecho a medida, y por supuesto, con el cuidado artesanal de todos los detalles: los colores y el estampado, el escote y la largura. En definitiva, el vestido que el resto de mujeres miraríamos con envidia.

Pero es que además la seda no solamente sirve para embellecer, sino que es uno de los materiales más resistentes que se conocen. Sujeta, agarra y es firme, tanto que se utiliza para cuerdas y materiales útiles, de esos que se llevan al espacio.

A pesar de su aparente delicadeza la seda no es lo que parece. Y eso mismo ocurre con esta autora: parece delicada, elegante y superficial, pero va mucho más allá.

Se esconde detrás de historias aparentemente sencillas, como esta, en la que la trama gira entorno a una familia y al amor que se profesan Chiara Ridolfi y el Doctor Rossi. Una familia de antigua nobleza que ha caído en decadencia se une a un prometedor médico. Si no miramos más allá, Inocencia trata de una historia de amor.

Sin embargo, la sensación es que esa historia es lo de menos. Resulta algo meramente anecdótico con lo que situar la trama, porque la verdadera importancia subyace detrás. ¿Y cuál es? El paso del tiempo, algo que incluso deja entrever por la longitud de las dos partes del texto. El cambio humano según el paso del tiempo: las esperanzas e ideas juveniles y la confrontación con la edad adulta, esa realidad que nada tiene que ver con lo idealizado. Fitzgerald no se queda ahí: también aborda la decepción, el cambio de valoración (y en ocasiones sobrevaloración) de nuestra opinión sobre las personas. Por ejemplo, encontrar a alguien que consideramos lúcido e ingenioso pero que apenas un tiempo después nos parece de trato simple y aburrido.

Y es que en esta historia, cada personaje representa un problema, como el Doctor Rossi, que nos plantea su relación con la familia: la huida y el rechazo de cada idea familiar y su sustitución por algo diametralmente opuesto sin tener claro si esa situación es la que realmente se quería o si tan sólo resulta el antónimo de la voluntad familiar, con el añadido del miedo a decepcionar por no cumplir las expectativas.

La autora es, sorprendentemente, una gran conocedora de la sociedad italiana, tanto, que en ocasiones me vi comprobando el título para cerciorarme de que no se trata de ninguna escritora procedente de la Toscana. Paradójicamente, a sus compatriotas los presenta reducidos a un absurdo, ejemplificador de su carácter británico, como se aprecia en la siguiente cita:

¡Oh, querida niña! Ya me han dado la extraordinaria noticia. Créeme queno hay nada en el mundo como el primer hijo: estoy segura de que siempre es así… incluso en los países latinos.

El conjunto es, en apariencia una novela costumbrista, con personajes muy definidos, lleno de dobles interpretaciones. Mi personaje favorito es, sin duda, Cesare. Un hombre que se esconde, considerado loco en su propia familia, quizá por la soledad que le envuelve o quizá por dedicarse a temas prácticos y mundanos. Y sin embargo, detrás de su fachada de ermitaño es el más cuerdo, el más lógico, el antagonista del Doctor Rossi, el que parece cuerdo, el que parece racional. Basta con echarse la fama y esperar.

Una novela como la vida misma. “Tangible”, dice la sinopsis, y es cierto: es visual y palpable: absurda en ocasiones y demasiado real en otras, capaz de reflejar los sentimientos humanos de un modo muy potente, con diálogos redondos y descripciones equilibradas, elegante y evocador, cómico y absurdo. Como la vida. Como la seda.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea la autora.
  • Diálogos elegantes y personajes redondos.
Contras
  • El inicio puede parecer un poco confuso hasta que nos situamos.
  • ¿Quién tiene la inocencia entonces, Chiara o el lector?

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer es una de las nouvelles comprendidas en la edición de Acantilado dedicada a Zweig que me regalaron recientemente. Aunque he oído grandes alabanzas de otras (como Carta a una desconocida), me decanté por esta cuando decidí volver al autor.

Aunque el anterior libro que leí fue Momentos estelares de la humanidad, lo cierto es que este que os traigo hoy nada tiene que ver con el anterior. Si aquélla era no ficción, esta sí lo es, si aquélla se distinguía por el momento en el que se encuadraba la historia, esta es una novela, una ficción, una breve historia.

La historia comienza en un hotel en el que varios huéspedes pasan el rato comentando la conmovedora historia de una mujer que ha abandonado a su familia para marcharse con un joven a las pocas horas de haberlo conocido. Los honorables y distinguidos huéspedes comienzan una conversación en la que se plasma la incredulidad de un enamoramiento tan rápido.

A raíz de este hecho, una de las señoras hace partícipe su propia historia, narrando un relato que cuenta por vez primera

Zweig desarrolla una historia instrospectiva, que analiza el comportamiento humano y sus deseos, así como la importancia de sus impulsos, de todo aquéllo que nada tiene que ver con la razón. Lo importante de esta novela es la forma con la que el austríaco nos envuelve en una prosa certera y elegante pero sin dejar de un lado el puro análisis, el conocimiento meridiano del carácter humano.

Destacan además las descripciones, en concreto una de ellas en la que se dedica a describir unas manos. Unas simples manos, pero que él consigue que sean algo más característico, de modo que al contarnos cómo se ven podamos conocer la personalidad del propietario de las mismas.

Sin embargo, la trama en sí, el secreto guardado de esa anciana abrumada por el recuerdo no me ha parecido tan interesante, sino más bien algo sencillo y quizá sin empaque. Por supuesto, soy consciente de lo diferente de la situación en la época en que Zweig lo escribió de ahora mismo, pero lo que está claro es que lo verdaderamente importante es leer a este autor, verdadero genio de las letras, elegante como pocos y capaz de diseccionar el alma humana en un librillo de menos de cien páginas.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La disección del carácter humano.
  • El uso de las frases, analítico, elegante y certero a la vez.
Contras
  • La trama en sí es secundaria y anecdótica, una mera excusa para escribir.

 

Namaste.

Literatura

Mi propósito lector para 2013

En este inicio de año, en el que todo son propósitos (dejar de fumar, hacer más deporte, estudiar idiomas…) no podían faltar los propósitos relacionados con la lectura, en su mayoría transformados en retos. Bien es cierto que por la red circulan innumerables desafíos, en uno u otro sentido, por cantidad, tipo de libros… etc. Como viene siendo habitual, suelo echarles una ojeada, pero generalmente quedan lejos de mis gustos personales, además de que suelen obligar, de uno u otro modo, a promocionar la existencia del reto (tengo que admitirlo, no me gusta).

En cualquier caso, este año he decidido apuntarme al reto de Meribélgica (algo que ya viene siendo costumbre, por mucho que después no sea capaz de cumplirlo, véase el de 2012) y, paralelamente, diseñar uno personal que os presento

Alguno de los 10 libros que conforman mi reto lector de 2013
Alguno de los 10 libros que conforman mi reto lector de 2013

aquí.

Parto de la base de un problema que solemos tener muchos de nosotros: la acumulación de libros. La excesiva compra, de un lado y la habitual regla de posponer muchos de los clásicos en pro de las últimas novedades, de otro, originan que muchos de los libros por los que originalmente tenemos interés queden relegados mes tras mes, mientras tratamos de incluirlos a corto plazo en nuestros planes.

Por este motivo me decidí a plantearme la lista de 50 libros que leer antes de los 30 años, y si bien es cierto que la voy cumpliendo poco a poco, también necesito objetivos a corto plazo. Así que he decidido, partiendo de los libros que tengo en la estantería, hacer un pequeño listado de libros que tengo que leer este año. He decidido que sean solamente 10, precisamente por eso, para que no se me escape ninguno, para que no me entren ganas de cambiar uno por otro, para que no se me escape ninguno.

Los libros escogidos son los siguientes:

  1. La montaña mágica, Thomas Mann.

  2. Conversación en la catedral, Mario Vargas Llosa.

  3. La caja negra. Amos Oz.

  4. Grandes esperanzas, Charles Dickens.

  5. El lugar, Mario Levrero.

  6. Los miserables, Víctor Hugo.

  7. Tu rostro mañana (Parte I), Javier Marías.

  8. Vida y destino, Vasili Grossman.

  9. El jugador / Memorias de la casa muerta, Fiodor Dostoievski.

  10. Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera infante.

Como veis hay un poco de todo: tochos, libros cortos, clásicos, modernos…. todos bajo un común denominador: están en mi estantería y alguien me los ha recomendado vivamente.

¿Y vosotros, tenéis algún propósito lector para este 2013? ¿Habéis leído alguno de las novelas mencionadas? ¿Pensáis que lo cumpliré o que acabaré dejándolo a medias? ¿Os animáis a hacer una lista con algún libro que lleve demasiado tiempo pospuesto?

Namaste.

Balance de 2012

Balance de 2012 (II): recomendaciones y joyas.

Después de la entrega sobre decepciones y abandonos, os traigo los mejores libros que he leído en 2012, por si queréis incluirlo como lectura para este año recién empezado.

Como otros años, he sido selectiva, podría haber incluido otros que me gustaron pero no quiero que se alargue la lista. He distinguido entre dos categorías, una, la de los libros recomendables y entretenidos, y de otro lado, los libros indispensables que no os podéis perder.

Muy recomendables

En esta categoría suelo incluir tan sólo los libros entretenidos, la ficción con la que se pasa un buen rato. Sin embargo, este año, y teniendo en cuenta lo que he leído, vais a encontrar libros muy dispares, con un denominador común: que me han gustado mucho, ya sea porque me entretuvieron, porque encontré una historia muy interesante o porque me gustó el estilo del autor. Lo cierto que es podría haber incluido otros muchos, pero he querido ser selectiva. Son los siguientes:

  • Canción de hielo y fuego (Juego de tronos y Choque de reyes), George R.R. Martin: ambos son entretenidos, interesantes, enganchan (a ratos, eso sí), y si os gusta la fantasía y además estáis pensando en ver la serie de televisión, no podéis dejar de leer esta saga. Aunque a veces se haga un poco pesado, dependiendo del libro o se ralentice la trama, la complejidad se pierde en la serie.
  • El lector de Julio Verne, Almudena Grandes. La segunda parte de Episodios de una guerra interminable es más ameno que su predecesor, Inés y la alegría, seguramente tenga que ver en que es sensiblemente más corto. Si habéis disfrutado con el estilo de Grandes, no os decepcionará esta novela. Es tierna, triste y además aparece un lector con el que muchos se podrán identificar.
  • La broma. Milan Kundera. Si con La identidad perdí la fe, La broma me la ha devuelto del todo. Este libro tiene todos los elementos necesarios para que me guste. Si los libros que nos gustan tuvieran una receta, ésta tendría los ingredientes necesarios para mi paladar.
  • La ciudad, Mario Levrero. Lo que son las cosas, el libro más kafkiano que he leído en 2012 lo escribió un uruguayo. Muy interesante. De este año no pasa para seguir leyendo su trilogía.
  • Gabrielle de Bergerac. Henry James. En un período de libros poco destacables, éste me rescató del aburrimiento. Un James inteligente que consigue crear, a partir de lo que pudiera ser una historia manida, una trama interesante que se lee rápidamente.
  • Cuadernos de Hiroshima. Kenzaburo Oé y Un mundo aparte, Gustaw Herling-Grudzinski. Ambas historias dolorosas, molestas, que nos muestran cómo ha sido el mundo, qué se puede esperar del ser humano (para bien y para mal), indispensables porque quizá son demasiado desconocidas, demasiado reales para que se conviertan en un best-seller, pero que por derecho propio han de figurar aquí.

Joyas

Os confieso que me ha sido muy complicado elegir, pero teniendo en cuenta el libro que más me ha gustado este año, tenía que ser todo en proporción.

  • El ruido y la furia. William Faulkner. Tengo la sensación de que esta novela eclipsa a cualquier otra que tenga al lado. Porque esta novela es gigante, superlativa, fantástica y ardua. Una de esas de las que sé que releeré, que recomendaré, de las que se quedan pedazos de fragmentos en el interior cuando uno termina el libro. Es tan grande, tan buena, que no sé cómo he podido dejarla estar tanto tiempo en la estantería.
  • El cuaderno gris, Josep Pla. He dudado la inclusión de este título no porque le falten méritos para entrar en esta categoría, sino porque fue un libro que no empecé en 2012, aunque bien es cierto que lo terminé en ese año. Dejando a un lado este punto, ya os adelanto que es un libro que tenéis que leer.
  • Watchmen. Alan Moore y Dave Gibbons. Un cómic que no os podéis perder. Hondo y más hondo aunque a priori trate de señores en mallas. Complejo e inteligente, con acción y ética, con filosofía y crueldad. Moore es un señor muy listo, un maestro en el arte de dibujar lo que quiere y cómo lo quiere. Sorprende y asusta. No prejuzguéis la apariencia, porque esto es un novelón como la copa de un pino.
  • Claus y Lucas. Agota Kristof. Los gemelos de letras intercambiables, los que te hacían revolver el estómago con sus ocurrencias o los que te hacían abrir la boca de par en par. Es curioso, menciono a estos dos gemelos cuando tengo entre manos otros dos gemelos, que, a falta de finalizarlo será igual de bueno que este libro. De gemelos va la cosa.
  • La pista de hielo. Roberto Bolaño. Cómo no podía estar Bolaño. Este 2012 he leído Estrella distante, pero he escogido La pista de hielo porque me ha sorprendido mucho más. Ya me extenderé más en la reseña que tengo pendiente sobre esta novela.

Con esto me despido, no sin antes desearos un buen 2013. Estoy segura de que Sus Majestades os han dejado muchos regalos, y de los buenos, de esos que formarán parte de nuestras lecturas de este año recién estrenado.

Namaste.