Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego (IV): Festín de cuervos

Si estás interesado en leer la saga Canción de Hielo y Fuego, tienes dos opciones: de un lado, ver la simple recortada frustrante estupenda versión televisiva, y de otro, lanzarte a leer los libros. De una forma u otra querrás seguir conociendo qué les ocurre a todos esos personajes que has conocido: a los que odias y a los que toleras. Y a Sansa. Así que ya sea en un soporte u en otro es fácil que continúes con la historia. Máxime si has optado por la lectura, aguantado (porque no veo otro verbo mejor) páginas y páginas de aburrimiento y de pesadez, en busca de algunas respuestas. Es inevitable, y en cierto modo, necesario, continuar con la lectura. Entre otras cosas porque cuando lees la novela te das cuenta de lo poco que tiene que ver su versión audiovisual, lo simplista que es todo o cómo cambian determinadas cosas (lo reconozco, he visto la tercera temporada de la serie y aún habiéndome leído el cuarto libro, me he comido varios spoilers).

En fin, a lo que iba: habiendo llegado a Tormenta de espadas es inevitable leer éste. (No sólo por el final de la tercera parte, pero también).Y lo es aún habiendo leído y escuchado opiniones variopintas y otras directamente negativas: dicen que es un libro paralelo a la historia principal, en el que no aparecen los personajes habituales, donde ganan peso otras casas y linajes. Dicen además que es el libro más pesado de todos, el más lento, el más prescindible. Dicen que es suprimible, que es el peor.

Personalmente coincido con algunas de las cosas que he leído. Con otras no. Es un libro como todos los de Martin: sobran páginas, ocurren muy pocas cosas a lo largo del libro y como nos tiene acostumbrados, el final es precipitado. Sin embargo, no considero que este libro sea uno paralelo a la historia original. Esperaba más de otros temas: de los Greyjoy o de Dorne. Pero me he quedado con las ganas, porque, de nuevo, los protagonistas aquí son los de siempre: los Lannister, algún Stark y Brienne. Apenas existen media docena de capítulos que nos cuenten la interesantísima historia de las Serpientes de Arena, un filón que el autor no ha sabido explotar, o el devenir de la pugna de poder en Pyke. Qué pena.

Antes de empezar este libro tenía dudas, porque la tercera entrega me costó mucho, a pesar de ser el más dinámico de todos los que he leído. Me reafirmo en mi conclusión: hay que leerlo de corrido, sin pensar, sin dejar pasar días entre capítulo y capítulo, porque de ese modo corremos el riesgo de estancarnos, de quedarnos a medias, de dudar de la calidad de la escritura de Martin. Y es que todo es cierto: no escribe bien, no se organiza, eso es obvio. Otra cosa es que estemos enganchados, que queramos saber quién leches va a llegar vivo al final de la saga, que queramos ver cómo lo resuelve. En este caso he optado por una buena estrategia: leer casi 100 páginas al día. En una semana finiquitado. Así que por ese motivo, y sólo por ese, no se me ha hecho pesado.

Efectivamente, no es un libro indispensable, no lo es ni lo será nunca. Pero sí que es entretenido y si has entrado en el universo de Martin es lógico que sigas leyendo. Eso la editorial lo sabe. Probablemente el séptimo y último libro lo dividan en seis partes de 25 euros cada una. Tiempo al tiempo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenimiento sin pretensiones.

Contras

  • Por momentos se hace lenta. Otros se atropella.

  • Ausencia de distinción entre qué/que.

  • Podríamos discutir muy mucho las portadas casi-spoiler que se gasta la editorial.

  • A día de hoy no entiendo por qué la lista de personajes, que en teoría se incluye para ayudar, aparece al final del libro y con demasiada información, por lo que no se puede consultar sin leer de más. Otro tema es el mapa: se mencionan montones de lugares que no vienen en el mapa de esta edición, pero que, sorprendentemente sí que aparecían en el mapa de Tormenta de espadas. Que me lo expliquen: ¿para qué se incluye un mapa que no está completo?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XII): Juan Jacinto Muñoz Rengel

Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974): es docente y escritor. Renombrado autor de relatos, con los que ha ganado importantes premios nacionales e internacionales. En el campo de la novela obtuvo mucha fama con El asesino hipocondríaco, ya que, además de publicarse en una docena de países, fue muy bien acogida por la crítica. Acaba de publicar su última novela: El libro de los milagros.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Mi querida vida, de Alice Munro. La última colección de relatos de quien sin duda se encuentra entre los mejores cuentistas de la actualidad.

La reciente ganadora del premio Nobel de Literatura (tengo que decir que el autor me contestó ANTES de que se le otorgara el premio). La cuentan como una cuentista muy interesante, de la que, por desgracia no he leído nada. ¿Por dónde empiezo?

2.- Un libro que nos recomiendas.

Suelo recomendar Hombres salmonela en el planeta porno, de Yasutaka Tsutsui, porque no es muy conocido y es una lectura sorprendente. Es un autor divertido, imaginativo y transgresor que está publicando en nuestro país la editorial Atalanta. Nadie quedará defraudado.

Efectivamente, de nada me suena el nombre. Indagando por la web me entero de que el título que nos trae Muñoz Rengel es un compendio de cuentos, y que, efectivamente es transgresor: uno de los puntos de partida de esta historia radica en que existe una planta que produce sueños eróticos… (?) Bueno, y luego está el título. Indefinible. Dudo que lo escogiera por atrayente si lo viera en una librería cualquiera. Si os quedáis con ganas de saber más, podéis pinchar aquí.
 

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Mi obsesión por determinados autores va variando cada cierto tiempo, aunque suelen ser escritores que se sitúan en una misma órbita. Últimamente me interesa mucho la obra de Kurt Vonnegut.

Vonnegut, un autor que últimamente me persigue y que sé que tiene grandes lectores por estos lares, como por ejemplo Lilvia. Tengo mucha curiosidad por saber cómo es su estilo, por ver directamente cómo es su obra y si me gustará tanto como a ellos.

Como siempre, muchas gracias al autor por tomarse el tiempo de contestar a las preguntas.

Interesantísimas las respuestas de Muñoz Rengel, ¿no creéis?

Y vosotros, ¿recomendaríais a Munro? ¿Por dónde tengo que empezar para conocer a Vonnegut? ¿Habíais oído el nombre de Yasutaka Tsutsui?

Espero que paséis un plácido fin de semana lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Autor, Frank, Literatura

Karl y Anna, Leonhard Frank

¿Qué ocurriría si en un período de guerras estuviéramos esperando a la persona amada y regresara otra haciéndose pasar por ella? ¿Cómo reaccionaría alguien que está esperando, que se teme lo peor, que ve cómo pasan los días, las semanas, los años?

Este es el punto de partida de Karl y Anna, una pequeña novela de apenas cien páginas que plantea la posibilidad de que esto suceda. Puede ser que inicialmente rechacemos la idea, pero el autor va poco a poco poniéndonos en situación.

La cosa es como sigue: Richard se encuentra en el frente. Cada noche, antes de acostarse, le narra a su compañero Karl cómo es su mujer, qué recuerdos tiene de ella y qué momentos han compartido. Día tras día, Karl va imaginándose a Anna, esa mujer a la que nunca ha visto, pero de la que conoce muchas cosas, que personifica el amor verdadero, la espera paciente del marido y la tranquilidad del hogar. Karl ve en Anna el amor platónico, la esperanza de que finalice la guerra y la estabilidad de una rutina.

Finalmente, Karl vuelve a Alemania y decide hacerse pasar por Richard. Utilizando su parecido físico, Karl jura y perjura que es Richard, algo que puede atestiguar con el conocimiento de cada recuerdo, de cada rincón del pasado de Anna.

¿Cuál es la reacción de Anna? Como es lógico, la duda. Ése no es su marido, está muy cambiado… pero claro, viene de la guerra, y lo cierto es que conoce sus recuerdos juntos, sabe mucho de ellos… A fin de cuentas eso es algo que no se puede disimular, ¿verdad?

Anna duda, pero en el fondo conoce la verdad. Mira a ese desconocido y no ve a su marido. Aunque, por otro lado, es cierto que gracias a Karl la vida de Anna vuelve a una situación esperanzadora: tiene un compañero, un amigo, un apoyo, alguien con el que contar. Y quién sabe si Richard seguirá vivo. Si va a regresar.

Es sorprendente cómo esta novela, que se lee en apenas una tarde, consigue hacernos reflexionar tanto, llevando la historia de amor a una frontera: la de la cuestión. No sólo por plantearnos a nosotros mismos qué es lo que haríamos, sino también a cuestionarnos por la propia memoria y las sensaciones, a desconfiar de nuestros sentidos, y a la vez, a reflexionar sobre el miedo y la incertidumbre, sobre la esperanza y la soledad.

Una lectura muy interesante y enriquecedora, que nos hace pararnos y pensar. Reflexionar sobre lo escrito, sobre las sensaciones que plantea, sobre las cuestiones que surgen. Una novela molesta, que a priori tendemos a rechazar por ser lo más racional, lo más lógico. A fin de cuentas lo vemos desde nuestra perspectiva, desde nuestro ordenado mundo en el que una situación tan extrema es ajena a nuestra realidad.

Pero para eso están los libros. Este es un buen ejemplo.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  •  Claus y Lucas, Agota Kristof. Hoy ha sido difícil, es un libro muy distinto…
Pros
  • La reflexión permanente que plantea.
  • Edición muy cuidada.
Contras
  •  Es un libro muy desconocido para lo interesante que resulta. 

Namaste.

Autor, Literatura, Steinbeck

De ratones y hombres, Steinbeck

Steinbeck es uno de esos autores que siempre figura en los Planes Infinitos. Es lógico, porque es un escritor indispensable. No hace falta leer mucho de su obra para saberlo, con un libro basta. En mi caso fue La perla la que me abrió los ojos y consiguió atraparme en su fina red de seda. Inevitable era, por tanto, que continuara leyendo su obra. El título era lo de menos.

Como nos tiene habituados, Steinbeck nos traslada al sur de Estados Unidos, a la pobreza de los trabajadores temporales que van buscándose el jornal entre los campos de California. Así conocemos a Lennie y George, una extraña pareja que huye de un rancho y busca trabajo en otro.

Poco sabemos de los protagonistas, pocas descripciones nos ofrece el autor. Sin embargo, aunque las descripciones son someras es muy fácil empatizar con ellos, es muy sencillo el hacerse una imagen mental de cómo son y de lo que buscan.

Steinbeck consigue una de las cosas que considero más complicadas en esto de las novelas: escribir poco y decir mucho. Sólo los buenos, o mejor dicho, los mejores, son capaces de sintetizar tanto, de dar mucha información con una frase o con un diálogo, de conseguir mostrarnos una imagen nítida de una situación o de una personalidad. Él lo hace, y parece que no le resulta difícil. Simplemente necesita media docena de personajes y cien páginas.

De ratones y hombres es una historia de pobreza y de racismo, pero también de amistad y de conmiseración. Una novela corta pero muy directa, en la que no se anda por las ramas, pero que además es interesante y muy profunda. Ofrece una visión de la crueldad, sí, pero también otra muy importante de la compasión y de la solidaridad.

Es una novela dura, precisamente porque es muy humana, porque resulta muy cercana. A fin de cuentas Lennie y George son simplemente dos hombres llenos de esperanzas e ilusiones, pero que están abocados a vivir de sus sueños. Están solos, juntos pero solos. Personajes desdichados con los que compartimos el camino, con quienes tememos del futuro y a los que vemos sufrir. Sueños truncados que, de algún modo, conocemos desde la primera página de la novela.

La desgracia se palpa. El destino se adivina. Y sin embargo, ilusos de nosotros, esperamos un cambio, que haya otro camino, otra salida. Una feliz.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos y en general la novela entera.
  • El final no se ve venir.
Contras
  • Es necesaria una relectura.

Namaste.

P.D. En mi cuaderno de notas se puede leer, literalmente, “es totalmente lo contrario de Verano en English Creek”. Amén a eso.

IMM

IMM (26)

Llevo un tiempo en el que me he concienciado en comprar lo menos posible. Como os pasa a muchos de vosotros, voy acumulando libros que después no me da tiempo a leer, así que estoy intentando disminuir el número de compras y en su lugar ir leyendo los libros que tengo en la estantería desde hace mucho tiempo. Vamos, que como cualquier propósito que se precie, no lo consigo cumplir del todo pero al menos lo intento.

Los libros que os quería enseñar hoy son los siguientes (pinchar para agrandar):

IMM octubre 2013 (1)
Libros, libros. Fotografía cortesía de @castillodnaipes
  • Elías y los ladrones de magia, Cristina Monteoliva. La primera novela de esta amiga virtual que salió a la luz a través de un crowfunding. Participé como mecenas, y he visto gestar esta novela, parirla y comenzar a expandirse. Es una experiencia que emociona mucho, al final te sientes parte del proyecto. La historia de Elías está, además, llena de magia y de ternura de la que os hablaré más adelante. Más información, aquí.

Los tres siguientes son prestados, en concreto:

  • Karl y Anna, Leonhard Frank: una nouvelle cortita, que se lee del tirón en una tarde, con una historia muy triste. Mi estreno con la editorial Errata Naturae.

De los dos primeros poco os puedo contar, porque no he leído la contraportada. Los tres vienen avalados por Pedro (quien me recomendó en su día El pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein), así que simplemente han pasado a mi lista de libros pendientes.

Los dos siguientes son cortesía de la Editorial Impedimenta:

  • Inocencia, Penelope Fitzgerald. Tras leer La librería y sobre todo el aplastante El inicio de la primavera, la autora forma parte de esos autores base a los que siempre me gusta volver, que nos atrapan con su magia al escribir. Si además viene acompañado de una edición tan bonita como la de Impedimenta, no podía resultarme indiferente.
  • Piscina Molitor, la vida swing de Boris Vian. Cailleaux/ Bourhis. Siguiendo la estela de otras biografías de autores famosos, y tras Virginia Woolf, El chico amarillo de Impedimenta nos ofrece adentrarnos en la vida del autor francés. Nada más enterarme de que la editorial iba a publicar este libro ya lo incluí en mi lista de deseos. Lo poco que sabía de su vida ya daba para mucho, y ahora lo vemos reflejados a través de viñetas.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Conocéis la editorial Errata Naturae? ¿Qué os parecen los cómics sobre la biografía de escritores?

Namaste.

Autor, Goldman, Literatura

La princesa prometida, William Goldman

La princesa prometida es una de esas historias de las que todo el mundo conoce el argumento. Convertida, además, en película de culto, es perfecta para una de estas tardes de otoño en los que aparece la lluvia.

Sin embargo, hasta hace poco sólo tenía fijadas en mi memoria algunas partes de la historia, así que, alentada por los numerosos comentarios positivos tanto de la película como de la novela, me animé a comprarla. Ya que estaba, opté por la versión original, y además tuve la suerte de encontrar la edición del 25 aniversario.

La trama la conocéis de sobra: una historia de aventura, con caballeros y luchas por recuperar el honor, de venganza y, cómo no, de amor. El tipo de trama no presenta nada nuevo, sin embargo, Goldman consigue darle una vuelta al género, a la historia clásica de caballeros y princesas, y lo hace con humor, con un toque de sarcasmo que invita a seguir leyendo, con un tipo de escritura muy ameno, donde inevitablemente se le coge cariño a cada uno de los personajes (excepto a Buttercup, no me digáis). Sin esa chispa, sin esa distinción que le va aportando a cada uno de sus diálogos y de las situaciones absurdas que van ocurriendo, La princesa prometida sería un libro más, otro de tantos. Y sin embargo, esa irreverencia es la que ha conseguido que todo el mundo recuerde frases tan memorables como la de Iñigo Montoya o pasajes tan amenos como los duelos entre el extraño grupo de tres y el misterioso caballero enmascarado.

De hecho, Goldman escoge un libro que ya existía y lo adapta a la actualidad (la historia completa la cuenta Isi aquí). Con lo que a pesar de estar llena de personajes arquetípicos, el resultado es una novela llena de absurdos y situaciones divertidas, pero en la que se sigue apreciando desde donde parte: la novela de caballeros clásica.

En conjunto el resultado es muy ameno, una trama muy fácil de seguir y de continuar de un tirón, diálogos disparatados y recursos recurrentes que, aunque basados en la repetición, consiguen el efecto deseado: la reducción al absurdo.

El país de Florin estaba situado entre Suecia y Alemania. (Aunque esta historia fue anterior a Europa).

En cuanto a la película, y aunque no soy muy partícipe de adaptar cualquier libro a la gran pantalla, el resultado es satisfactorio y entretenido. Como siempre, os recomiendo primero leer el libro.

La verdad es que esperaba que me gustara, pero quizá no tanto. Parece que estamos acostumbrados a la habitual diferencia entretenimiento vs buen estilo, y con este título el autor demuestra que no tienen por qué estar reñidas ambas cosas, que se puede ser original y ameno sin olvidarse del modo de escribir. Una historia para releer, pero también para prestar con los ojos cerrados.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • La versión cinematográfica.

Pros

  • La historia se hace muy amena, tanto que se puede leer del tirón.

  • El estilo del autor calza a la perfección la trama. La portada.

Contras

  • En ocasiones los comentarios de la edición especial me ralentizaban la lectura.

Namaste.

Autor, Literatura, Lustig

Una oración por Kateřina Horovitzová de Arnošt Lustig

Como tantas otras veces, este libro pasó a mi lista del Plan Infinito cuando lo vi reseñando en el blog de Carol. Me ganó su descripción, su preciosa portada y la historia, enmarcada en la época de la Segunda Guerra Mundial.

 

Uno podría pensar que no queda mucho que contar en relación a este período de la historia y el sufrimiento humano patente en esta época. Podríamos caer en la tentación de asumir que ya está todo escrito, que esta novela de menos de doscientas páginas no puede aportar nada nuevo a un tema manido y repetitivo.

Y sin embargo, es posible. Difícil, pero posible. Complicado porque siempre lo es cuando el lector ya conoce el período histórico, sabe qué pasó, cómo y dónde (aunque nunca jamás por qué), cuando ha leído e indagado, cuando no es una historia nueva, cuando la historia no sorprende: sabemos qué hay más allá de la alambrada, qué hay en los trenes de mercancías o qué esconde ese horno que no para de echar humo. Con este tema al autor no le vale recurrir a la lágrima fácil. Porque ya sabemos mucho.

A pesar de que Lustig corre con desventaja, lo consigue. Nos sitúa con un grupo de hombres acaudalados que serán intercambiados por soldados alemanes. Con ellos y con Katerina, la dulce joven que sueña con ser bailarina, y que se encuentra desubicada con este grupo de señores, pero con los que, sin embargo, comparte situación.

El autor nos sitúa en la época y la situación y lo deja fluir: no da muchos detalles, no describe en demasía, sólo deja al lector mirar y entender los diálogos para que sea suficiente. Porque eso es lo verdaderamente importante: que nosotros, desde este lado, tenemos más información que los protagonistas de la historia. Somos testigos silenciosos de lo que va a ocurrir, sabemos, o más bien, tememos, lo que va a pasar a continuación. Lo que son las cosas, podría parecer previsible, dado que lo es, podría resultar aburrido, ya que cuenta algo que de una manera u otra, conocemos. Pero a pesar de todo, uno no puede evitar esa angustia, esa congoja que se aloja en el estómago mientras seguimos con la lectura, un temor que se convierte en miedo, una angustia plagada de conmiseración, de pena.

Me he sorprendido a mí misma con un nudo en el estómago, provocado por los silencios de Lustig. Digo silencios porque aquí es más importante lo que no se cuenta que lo que sí, lo que se omite que la información que aporta.

Es un libro triste, sí, pero sobre todo resulta un libro que parece un mazazo, uno directo a nuestras entrañas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo importante que es manejar el silencio y cómo lo articula el autor. Las sensaciones que desprende su lectura.
  • La edición y su preciosa portada.
Contras
  • Esa congoja. Que no se quita del todo ni cuando ya has terminado la lectura.

Namaste.

Autor, Doig, Literatura

Verano en English Creek, Ivan Doig

Si tuviera que telegrafiar esta novela, me saldría algo como esto:

Montana. Paisaje. Familia McCaskill. Vaca. Monte. Paisaje. El padre es guarda forestal. Oveja. Paisaje. Cotilleo misterioso. Oveja. El hijo se enfada con el padre. Oveja. Paisaje. El hijo se va de casa. Paisaje. Oveja. El otro hermano está triste. Oveja. Paisaje. Comienza el verano. Paisaje. Oveja. Excursión. Miedo del niño porque conoce a un tipo con mala pinta. Oveja. Rodeo. Oveja. Baile. Construcción de una letrina. Oveja. Bosque. Conversación sobre ovejas. Colina. Oveja. Incendio. Paisaje a punto de arder. Una línea de tensión. Oveja que pasaba por ahí. Fiesta para todos. Paisaje. Fin.


Bueno, pero como no cobran las palabras, voy a situaros un poco más.

Doig nos lleva de nuevo a Montana, al interior de un estado dedicado a la agricultura, donde vive una familia, los McCaskill.

A priori, las similitudes con Una temporada para silbar son obvias: tanto el lugar, como el grupo familiar, como muchos temas humildes tratados (cómo conseguir trabajo, cómo ahorrar dinero), todas esas preocupaciones que tenemos la gente normal y corriente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Pues una que parece pequeña: un personaje. Un solo personaje que en la otra novela es un niño aquí es un adolescente. Esa ternura, esa inocencia, ese punto de vista que sólo puede aportar un niño, de la que parte aquélla historia, que le da consistencia a los acontecimientos. Ese punto de unión.

Y sin embargo tenemos esta novela, una historia que se me ha hecho lenta, muy lenta, aburrida, repetitiva, y pesada, sin apenas trama, con abundantes descripciones y con poca miga, provinciana y simplista, que no lleva a ninguna parte y donde no pasa nada.

Porque esa es la verdad: no pasa nada, no hay trama. Lo poco que hay es un recuerdo, algo que en cualquier otra historia sería un detalle, una anécdota que contar en un diálogo cualquiera. Aquí, sin embargo, se estira y se estira, se embadurna con misterio y miedo, se agranda y se vuelve a estirar, creando un monstruo, uno grande: el de las expectativas. Porque sí, señores, no hay peor enemigo de un libro que el de la expectación. Esperamos y esperamos, seguimos avanzando y no pasan más que ovejas y paisajes. Seguimos esperando y vemos que quedan pocas páginas, y al final cuando leemos ese secreto familiar no es más que una burda estupidez, un rumor de patio de vecinas, un detalle insignificante, y NO PUEDE SER QUE LLEVEMOS ESPERANDO 500 PÁGINAS PARA ESTO. Pero eso sucede. Porque después el libro se acaba.

Quizá no se note, porque sé disimular muy bien, pero estoy cabreada. Cansada. Me cabreo cuando veo que pierdo el tiempo leyendo un libro, y este ha sido el caso. Porque en otros casos, cuando no ocurre nada (o bien ocurre poco) me gusta el estilo, me gusta cómo me lleva y me trae el autor. Eso no ocurre aquí porque el estilo de Doig no es especialmente diferente al de muchos otros autores. Pero aquí tenemos simplemente a un señor al que le gusta su tierra, y que pretende enseñarnos cada puto arbusto y cada puta oveja de toda Montana.

A mí me la han colado. Espero que a vosotros no.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los arbustos y los matojos. Y las ovejas.
Contras
  • O estilo o trama. Si la opción no es la primera, ha de pasar algo. No me gustan las historias en las que no ocurre nada, y el estilo de Doig no compensa pasar por ello.
Otras opiniones
  • Isi, a la que le ha gustado mucho (no es de fiar, no le gustó Cien años de soledad) 😉

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

El secreto del mal, Roberto Bolaño

Hoy os traigo el último libro publicado por Anagrama del escritor chileno más rentable de las últimas décadas. Se trata de un compendio de fragmentos correspondientes al que habría de ser un libro de relatos.

 

En los textos y fragmentos encontramos aspectos comunes en la obra del autor, no sólo por la aparición de Arturo Belano, sino por la suspensión en el abismo de cada una de las frases, la deriva que trasmite en cada fragmento o los temas comunes.

Este libro permite encontrarse con una pequeña porción de la prosa de Bolaño, con una mínima parte de su estilo y su carácter a la hora de escribir. Y digo mínima porque es tan pequeña, tan insignificante que incluso se podría despreciar, esto es, son textos a medio hacer, a medio revisar, a medio escribir, islas en un universo de constelaciones, granos de arena que no permiten ver el desierto que conforman las verdaderas obras del autor. Entre otras cosas, por la longitud. Desde mi punto de vista, Bolaño es un autor con el que se conecta cuando se leen muchas páginas, una detrás de otra, más allá de Estrella distante o de cualquiera de sus novelas cortas, con novelas largas, potentes y ambiciosas, como con Los detectives salvajes.

Mi opinión, como lectora enamorada de su prosa, es que El secreto del mal no le hace justicia a este autor. Que cualquier lector que escogiera este libro como el primero para conocer al autor huiría espantado por desconocer la conexión, el hilo conductor, o por tratarse de un compendio de textos que no tienen un fin común. Y no le culparía.

Es cierto que se pueden encontrar frases destacables, descripciones interesantes o fragmentos, pero cualquiera que se parase a pensar un par de minutos podría colegir que se ha publicado este libro para que acudamos a comprarlo tras comprobar que en la portada aparece Roberto Bolaño. Pero en fin, eso lo dejo para los malpensados.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Zweig

Veinticuatro horas en la vida de una mujer es una de las nouvelles comprendidas en la edición de Acantilado dedicada a Zweig que me regalaron recientemente. Aunque he oído grandes alabanzas de otras (como Carta a una desconocida), me decanté por esta cuando decidí volver al autor.

Aunque el anterior libro que leí fue Momentos estelares de la humanidad, lo cierto es que este que os traigo hoy nada tiene que ver con el anterior. Si aquélla era no ficción, esta sí lo es, si aquélla se distinguía por el momento en el que se encuadraba la historia, esta es una novela, una ficción, una breve historia.

La historia comienza en un hotel en el que varios huéspedes pasan el rato comentando la conmovedora historia de una mujer que ha abandonado a su familia para marcharse con un joven a las pocas horas de haberlo conocido. Los honorables y distinguidos huéspedes comienzan una conversación en la que se plasma la incredulidad de un enamoramiento tan rápido.

A raíz de este hecho, una de las señoras hace partícipe su propia historia, narrando un relato que cuenta por vez primera

Zweig desarrolla una historia instrospectiva, que analiza el comportamiento humano y sus deseos, así como la importancia de sus impulsos, de todo aquéllo que nada tiene que ver con la razón. Lo importante de esta novela es la forma con la que el austríaco nos envuelve en una prosa certera y elegante pero sin dejar de un lado el puro análisis, el conocimiento meridiano del carácter humano.

Destacan además las descripciones, en concreto una de ellas en la que se dedica a describir unas manos. Unas simples manos, pero que él consigue que sean algo más característico, de modo que al contarnos cómo se ven podamos conocer la personalidad del propietario de las mismas.

Sin embargo, la trama en sí, el secreto guardado de esa anciana abrumada por el recuerdo no me ha parecido tan interesante, sino más bien algo sencillo y quizá sin empaque. Por supuesto, soy consciente de lo diferente de la situación en la época en que Zweig lo escribió de ahora mismo, pero lo que está claro es que lo verdaderamente importante es leer a este autor, verdadero genio de las letras, elegante como pocos y capaz de diseccionar el alma humana en un librillo de menos de cien páginas.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La disección del carácter humano.
  • El uso de las frases, analítico, elegante y certero a la vez.
Contras
  • La trama en sí es secundaria y anecdótica, una mera excusa para escribir.

 

Namaste.