Autor, Bradbury, Literatura

Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Hoy os traigo una novela de esas que no necesitan presentación, de las que se suelen incluir como indispensables en cualquier lista literaria.

El argumento seguro que lo conocéis todos: nuestro protagonista es Guy Montag, un bombero muy peculiar que se dedica a quemar libros. Montag vive feliz en su burbuja: trabaja y quema libros, queda imbuido por una rutina que no le permite reflexionar. Sin embargo, su apacible vida da un giro de 360 grados cuando mantiene una conversación con una joven vecina que le hace replantearse todos los aspectos de su vida. Nada más comenzar el libro, tras leer unas pocas páginas, nos encontramos con este interesante diálogo:

  • Is it true that long ago firemen put fires out instead of going to start them?

  • No. Houses have always been fireproof, take my word for it.

  • Strange. I heard once that long time ago houses used to burn by accident and they needed firemen to stop the flames.

He laughed.

TRADUCCIÓN PROPIA:

  • ¿Es cierto que hace mucho tiempo los bomberos apagaban fuegos en lugar de iniciarlos?

  • No. Las casas siempre han sido ignífugas, te lo aseguro.

  • Qué raro. He oído que hace mucho tiempo las casas solían quemarse por accidente y se necesitaban bomberos para apagar las llamas.

Él se echó a reír.

Desde ese momento, las cosas cambian. Montag comienza a plantearse por qué. Y duda. Y es que, en un mundo distópico, las reglas del juego han cambiado, y leer libros se considera innecesario. Peor aún: peligroso e indeseable. Así se lo hace saber el jefe de Montag en este fragmento:

Not everyone born free and equal, as the Constitution says, but everyone made equal. Each man is the image of every other; then all are happy, for there are no mountains to make them cower, to judge themselves against.

So! A book is a loaded gun in the house next door. Burn it. Take the shot from the weapon. Breach

man´s mind. Who knows who might be the target of the well-read man? Me?

TRADUCCIÓN PROPIA:

No todos nacimos libres e iguales, como dice la Constitución, pero cada ciudadano se hace igual a otro. Cada hombre es la imagen del otro; así que son felices, porque no hay montañas para convertirlos en cobardes, ni se les juzga en su contra.

Así que un libro es una pistola cargada en la casa de al lado. Quémala. Coge las balas. ¡Rompe la mente humana! ¿Quién sabe quién podría ser el objetivo de un hombre que ha leído? ¿Yo?

Precisamente, el título del libro alude a la temperatura con la que arde el papel. Y es que Fahrenheit 451 es un libro sobre libros, sobre la importancia de la lectura, sobre un estado represor que consigue un pensamiento único a través de la prohibición de todos y cada uno de los libros. Excepto los cómics, eso sí.

Esta novela es una oda a la literatura, a los lectores, a todos esos momentos compartidos a través de las páginas de un libro. Es también un alegato en contra de esa vida simple y monótona que existe al margen de los libros, es una novela que ahonda en la metaliteratura: por qué leemos, qué utilidad tiene y qué sentimientos nos genera.

Un libro muy interesante y muy corto, lleno de fragmentos sobresalientes, donde toma importancia más que la acción en sí, los pensamientos y planteamientos de un plan previsiblemente fallido, donde destaca la filosofía instríseca de una novela que nos remueve las entrañas a todos aquéllos que disfrutamos y miramos la vida a través de las páginas de un libro.

There must be something in books, things we can´t imagine, to make a woman stay in a burning house; there must be something there. You don´t stay for nothing.

TRADUCCIÓN PROPIA:

Debe de haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar, para conseguir que una mujer se quede en una casa en llamas. Debe de haber algo ahí. Uno no se queda por nada.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • 1984, George Orwell. (Por lo distópico, pero la novela de Orwell tiene más empaque).
Pros
  • El inicio es muy potente.
  • Los diálogos. Hay fragmentos increíbles.
Contras
  • Al ser un inicio impactante, hacia la mitad el libro parece que se desinfla.
  • El final no está mal del todo. Pero no es un final redondo. EDICIÓN: no es redondo porque no puede ser redondo. Inicialmente no me convenció pero cuando reposa sí que es el final que se merece. Sin duda.

Namaste.

 

IMM

IMM (28)

Me quejaba recientemente por una red social de que los Reyes Magos no me habían traído ningún libro. Lo achaco, como todos los que leemos y compramos con asiduidad a que Sus Majestades no saben muy bien qué comprar. Una pena.

Sin embargo, cuando pensé en publicar un nuevo IMM, me di cuenta de que me equivocaba: que por Navidad sí que había recibido regalos en forma de libro, con la diferencia que ninguno de ellos estaba debajo del árbol. Habían llegado antes y de una forma diferente.

IMM_enero_2014

  • El idiota, Fiódor Dostoievski. Uno de los libros que figuran en mi propósito de este nuevo año, al que le tengo muchas ganas. Sin embargo, tendrá que esperar, al menos hasta que termine con Vasili Grossman (más o menos cuando George R.R.Martin termine “Canción de hielo y fuego”, supongo).
  • Tres rosas amarillas, Raymond Carver. Será mi primer libro de este autor, en este caso un libro de relatos cortesía de Bartleby (al igual que El idiota).
  • Las bellas extranjeras, Mircea Cărtărescu. Soy fan, ya lo sabéis, así que cuando veo a este autor en la portada de una edición de Impedimenta, lo quiero y ya mismo. Ésta vez son relatos, estaba vez parece que hay algo más de humor. Me resulta extraño, pero al mismo tiempo me embriaga una insana curiosidad para saber si me convencerá el autor en esta nueva faceta.
  • Máscara, Stanislaw Lem. Una preciosa portada envuelve los relatos de Lem, al que todavía no he leído a pesar de que llevo mucho tiempo queriendo leer Solaris: una novela de la que todo el mundo habla bien. Lem, allá voy. Gracias a la editorial por ambos ejemplares.
  • El sexo de la risa, de Irene X. Poesía, de la mano de @Tonokix, que decidió que para que me lo leyera me lo tendría que regalar. Se agradece, porque es necesario que salga de tanta novela y empiece a indagar en la poesía y en el ensayo, y éste me parece un perfecto inicio.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Os animáis a leer conjuntamente El idiota?

Os deseo un gran fin de semana lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura

El reflejo de las palabras, Kader Abdolah

Este fue uno de esos libros de los que te hablan y desconoces todo. No me sonaba el autor, ni el título, ni tenía ninguna referencia previa. Muy inteligentemente, y tras hablarme muy bien de él, Pedro me lo regaló. Así que tras un tiempo esperando en mi estantería, pasó a ser uno de esos libros que tenía que leer. Aunque sólo fuera por curiosidad.

El reflejo de las palabras narra la historia de una particular relación: la de un padre sordomudo con un hijo en un entorno complejo, el del Irán del siglo XX.

¿Cómo comunicarse con alguien que no nos puede oír? ¿De qué modo le transmiten sus familiares las alegrías y los problemas? ¿Y cómo las transmite este padre aislado de un mundo exterior que comprende a duras penas?

Complejo asunto. Complejo resolver un planteamiento tan diferente a lo que nos tienen acostumbrados otras novelas. El autor no se queda ahí, sino que incluye el devenir histórico de Irán, una nación salpicada de altibajos en los que la guerra, la dictadura y la inseguridad planean a la vuelta de la esquina. Una inestabilidad política que afectará muy directamente a toda su familia, hasta el punto de ese hijo tendrá que abandonar el país.

La prosa del autor es sencilla, pero muy cercana. Trata muchos temas sentimentales y lo hace de un modo muy inteligente para abordarlos, pero al mismo tiempo va más allá, abordando otros temas relacionados e independientes, desde la nostalgia hasta la esperanza, desde el silencio a la modernidad. Es una novela muy humana pero a la vez muy profunda, analítica desde un punto de vista sensible, como sólo los orientales pueden hacer.

No sé vosotros pero cada día noto más esa diferencia a la hora de elegir unas palabras u otras, por el vocabulario diferente que utilizan estos autores frente a los occidentales, a los que encuentro más racionales, más toscos, más directos, es decir, van más al grano. Los orientales, o al menos eso me parece a mí, se detienen para escoger una palabra, relacionan sentimientos, escuchan el silencio, analizan emociones, callan y lloran, evocan recuerdos, es otro tipo de modo de escribir.

En fin, El reflejo de las palabras resulta un libro intimista, que cuenta la vida de un hombre sencillo, el acercamiento con su hijo, su suave inteligencia que le hace amar las montañas de Arak, sus cuevas y sus recovecos. Un padre que escribe un diario, un conjunto de letras incomprensibles para su hijo, que se pregunta frustrado:

¿Llegaré a descubrir algún día el secreto de estas notas? ¿Cómo conseguiré que el libro hable?

Letras incomprensibles que su padre sacó de una cueva. Un lugar lleno de escritura cuneiforme indescifrable para los estudiosos que resulta un misterio lleno de importancia para su pueblo, desconocido para los expertos alemanes que visitan la zona, y dinamitado por los gobernantes de turno.

La novela está, además, aderezada de reflexiones antes de iniciar cada capítulo, de entre las que destaco esta:

La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Esa es la ley de la vida.

Es una novela deliciosa, que disfrutaréis mucho aquéllos que os dedicáis al mundo de las palabras. Una historia muy bonita que ahora sí que sí, os presento. Porque estas novelas, las minoritarias, las pequeñas, son las que da gusto recomendar en un blog.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
  • La conexión padre-hijo y al mismo tiempo, las dificultades
Contras
  • Historia triste.

Namaste.

Literatura

¿Y ahora qué? Propósitos literarios para 2014

Finalizado el 2013, toca proponerse lecturas para este nuevo año. El criterio viene a ser el mismo que el año pasado: leer los libros que tengo en las estanterías y que mes tras mes esperan pacientes su turno.

Tengo que confesar que no he cumplido mi propósito lector que me planteé para 2013. Pero no importa: he avanzado mucho en mi lista y me he puesto las pilas con algún libro particularmente largo y denso que sigo leyendo poco a poco.

Eso sí, este año me gustaría salir de la novela y empezar a leer ensayo y poesía. Al menos quiero ir leyendo los que tengo en mi estantería. Sin embargo, en mi lista sólo encontraréis un ensayo. El resto lo dejo para la improvisación.

 Mi listado anual de lecturas para este 2014 es el que sigue:

  1. El quinto en discordia, Robertson Davies.
  2. El idiota, Fiódor Dostoievski.
  3. Las uvas de la ira, John Steinbeck.
  4. La Señora Dalloway, Virginia Woolf.
  5. Los santos inocentes, Miguel Delibes.
  6. El señor presidente, Miguel Ángel Asturias.
  7. El arte de la fuga, Sergio Pitol.
  8. El plan maestro, Heather Pringle.
  9. 2666, Roberto Bolaño.
  10. Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los que quiero leer? ¿Qué os parecieron?
Que los Reyes Magos os traigan muchos libros.

Namaste.

Balance de 2013, Literatura

Balance de 2013 (II): recomendaciones y joyas

Explicar qué es lo que nos ha gustado menos es lo más fácil. Sin embargo, especificar qué libros han sido los mejores puede no serlo tanto. No hay que pecar de demasiado benevolente y dejar muchos libros en el listado, sino cerciorarse de que están los que deben de estar y prescindir de los secundarios.

Como viene siendo habitual, he dividido los libros en dos grupos: de un lado, los destacados, esos que recomendaré sin dudas y de otro, los totalmente indispensables, esos que me gustaría que estuvieran en vuestras listas.

 Muy recomendables

  • El reflejo de las palabras, Kader Abdolah. Un autor que me resultaba extraño hasta que me metió en un universo de incertidumbre y complicaciones en la comunicación entre un padre y un hijo. De esos en los que se echa una lagrimilla si te despistas.
  • La buena novela, Laurence Cossé. Aunque no es un libro que recomendaría a todo el mundo, es interesante lo que plantea y cómo lo hace, además del debate que genera después. No todos los libros pueden presumir de lo mismo.
  • La princesa prometida, William Goldman. Entretenimiento puro y duro y del bueno. La típica novela que se puede regalar a todo el mundo y con la que sabemos que acertaríamos.
  • Inocencia, Penelope Fitzgerald. Embelesada me quedé al ver cómo la autora desplegaba una tupida red de tramas, una elegante maraña que nos traslada a la Toscana.
  • Persépolis, Marjane Satrapi. Historia dura y muy real de un país más cercano de lo que creemos. Destaca sobre todo la primera parte. A pesar de que el trazo es sencillo la fuerza de la historia, lo duro del tema nos mete hasta el tuétano en una novela gráfica indispensable, (casi) a la altura de Maus.
  • De ratones y hombres, John Steinbeck. Brutal historia situada en Estados Unidos, dura y cruel como la vida misma. Directa y sin rodeos.

Joyas

  • Nostalgia, Mircea Cărtărescu. Si de algo me puedo alegrar es de haberme topado con este autor en cuanto la editorial Impedimenta empezó a publicarle. Desde entonces todo han sido alegrías. Bien es cierto que si hay algo de lo que se me puede acusar es de ser repetitiva a la hora de recomendar este autor: presto sus libros, los regalo, insisto… en fin, yo soy del #TeamCărtărescu
  • Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa. Una historia envolvente, global, de un país, Perú, pero también de una familia, de amor y miedos. Una novela redonda, con un estilo único.
  • Tu rostro mañana (I): Fiebre y lanza, Javier Marías. Es una delicia leer a este autor, ese uso de la lengua, el don de la palabras y el uso de los diálogos sin olvidar los sentimientos y las sensaciones, incluyendo temas de los que no suelen escribir otros escritores. Hay que leerlo.
  • Fahrenheit 451, Ray Bradbury. Un libro con un arranque espectacular, lleno de fragmentos inolvidables. Un libro sobre libros, de esos que nos gustan a los lectores, pero que va más allá: un libro sobre la importancia de los libros. El resto lo dejo para la reseña.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido los mejores libros de 2013?

Os deseo un 2014 lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Autor, Collins, Literatura

En llamas, Suzanne Collins

 En llamas es la segunda parte de Los juegos del hambre, trilogía que se completa con Sinsajo.

La situación se plantea poco después de los sucesos que tienen lugar en Los juegos del hambre: una vez ganados los juegos, Katniss regresa al hogar. Sin embargo, y aunque parece que todo ha terminado, el Capitol tiene una sorpresa para ella: los Quarter Quell, básicamente el mismo planteamiento de Los juegos del hambre pero con los ganadores de los últimos años como participantes.

Además, Panem está llena de revueltas generadas por la rebeldía de Katniss. Una trama que la autora podía haber explotado más profundamente pero que se queda en una mera oda a la protagonista, que parece no saber de qué va la vaina y que desespera al personal. A mí la primera.

El inicio de En llamas me ha resultado mucho más lento que el de su predecesora, ya que pierde el empaque que poseía la primera parte de la trilogía, provocado además porque la autora deja para el final la lucha entre los ganadores, la parte más entretenida de la novela. Como si de George R.R. Martin se tratara, el final se resuelve demasiado rápidamente, al salto de mata.

Si Los juegos del hambre hablaban de supervivencia, de amor por el hogar y de infelicidad, En llamas se centra demasiado en el romance, en la duda sistemática de una adolescente egoísta que duda de todo y no sabe nada. Una cansina de tomo y lomo, que no se cree nada de lo que le dicen y que se pasa el día dudando de ella misma. Vamos, como una Harry Potter femenina.

En definitiva, una novela entretenida pero que podía haber dado mucho más de sí por el tema que trata. Mi impresión es que Collins no le ha sabido sacar el jugo que tiene la trama y se ha centrado en otros temas mucho más comerciales. Así que hay que huir del apelativo de “utópico” que le han dado muchos medios por ahí. Es un best-seller. Una historia con la que pasar el rato, nada más.

Recomendable para todos aquéllos que se quedaron con curiosidad por ver qué ocurriría después. Para utopías, ya tenemos otras, y muy buenas.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El planteamiento es interesante.

  • Entretiene, al menos un rato. Leedla en inglés. Se os quitará la impresión de que habéis perdido el tiempo.

Contras

  • Personajes que no evolucionan. Más planos que Holanda.

  • Mucha paja.

 Namaste.

Autor, Fitzgerald, Literatura

Inocencia, Penelope Fitzgerald

Inocencia es la última novela publicada por la Editorial Impedimenta de Penelope Fitzgerald, autora de La librería y de la deslumbrante El inicio de la primavera. Cómo no iba a sentirme atraída por ella. Cómo no iba a volver a su prosa.

Mientras leía el libro se me venía a la mente una comparación: Penelope Fitzgerald es como la seda, el preciado material con el que confeccionar un vestido elegante y con perfecta caída, un vestido propio de una dama británica: adecuado y envidiado, que ajusta como si estuviera hecho a medida, y por supuesto, con el cuidado artesanal de todos los detalles: los colores y el estampado, el escote y la largura. En definitiva, el vestido que el resto de mujeres miraríamos con envidia.

Pero es que además la seda no solamente sirve para embellecer, sino que es uno de los materiales más resistentes que se conocen. Sujeta, agarra y es firme, tanto que se utiliza para cuerdas y materiales útiles, de esos que se llevan al espacio.

A pesar de su aparente delicadeza la seda no es lo que parece. Y eso mismo ocurre con esta autora: parece delicada, elegante y superficial, pero va mucho más allá.

Se esconde detrás de historias aparentemente sencillas, como esta, en la que la trama gira entorno a una familia y al amor que se profesan Chiara Ridolfi y el Doctor Rossi. Una familia de antigua nobleza que ha caído en decadencia se une a un prometedor médico. Si no miramos más allá, Inocencia trata de una historia de amor.

Sin embargo, la sensación es que esa historia es lo de menos. Resulta algo meramente anecdótico con lo que situar la trama, porque la verdadera importancia subyace detrás. ¿Y cuál es? El paso del tiempo, algo que incluso deja entrever por la longitud de las dos partes del texto. El cambio humano según el paso del tiempo: las esperanzas e ideas juveniles y la confrontación con la edad adulta, esa realidad que nada tiene que ver con lo idealizado. Fitzgerald no se queda ahí: también aborda la decepción, el cambio de valoración (y en ocasiones sobrevaloración) de nuestra opinión sobre las personas. Por ejemplo, encontrar a alguien que consideramos lúcido e ingenioso pero que apenas un tiempo después nos parece de trato simple y aburrido.

Y es que en esta historia, cada personaje representa un problema, como el Doctor Rossi, que nos plantea su relación con la familia: la huida y el rechazo de cada idea familiar y su sustitución por algo diametralmente opuesto sin tener claro si esa situación es la que realmente se quería o si tan sólo resulta el antónimo de la voluntad familiar, con el añadido del miedo a decepcionar por no cumplir las expectativas.

La autora es, sorprendentemente, una gran conocedora de la sociedad italiana, tanto, que en ocasiones me vi comprobando el título para cerciorarme de que no se trata de ninguna escritora procedente de la Toscana. Paradójicamente, a sus compatriotas los presenta reducidos a un absurdo, ejemplificador de su carácter británico, como se aprecia en la siguiente cita:

¡Oh, querida niña! Ya me han dado la extraordinaria noticia. Créeme queno hay nada en el mundo como el primer hijo: estoy segura de que siempre es así… incluso en los países latinos.

El conjunto es, en apariencia una novela costumbrista, con personajes muy definidos, lleno de dobles interpretaciones. Mi personaje favorito es, sin duda, Cesare. Un hombre que se esconde, considerado loco en su propia familia, quizá por la soledad que le envuelve o quizá por dedicarse a temas prácticos y mundanos. Y sin embargo, detrás de su fachada de ermitaño es el más cuerdo, el más lógico, el antagonista del Doctor Rossi, el que parece cuerdo, el que parece racional. Basta con echarse la fama y esperar.

Una novela como la vida misma. “Tangible”, dice la sinopsis, y es cierto: es visual y palpable: absurda en ocasiones y demasiado real en otras, capaz de reflejar los sentimientos humanos de un modo muy potente, con diálogos redondos y descripciones equilibradas, elegante y evocador, cómico y absurdo. Como la vida. Como la seda.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea la autora.
  • Diálogos elegantes y personajes redondos.
Contras
  • El inicio puede parecer un poco confuso hasta que nos situamos.
  • ¿Quién tiene la inocencia entonces, Chiara o el lector?

Namaste.

IMM

IMM (27)

Regreso para mostraros mis últimas adquisiciones. Teniendo en cuenta mi propósito de no comprar ningún libro, son muchos más de los que quisiera, pero en fin, la carne es débil y no me he podido resistir.

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  • La casa de hojas, Mark Z. Daniewski. El libro del que todo el mundo está hablando. Con una edición alucinante, es uno de esos libros que hay que tener en la estantería. Lo cierto es que no lo conocía, pero en cuanto vi una fotografía de su interior supe que tenía que comprarlo, y que no podía esperar. Y eso que barato, lo que se dice barato, no es. Estoy deseando empezarlo.
  • The bluest eye, Toni Morrison. A pesar de que la autora fue ganadora del Nobel de Literatura, ni si quiera me sonaba su nombre. Ni que decir tiene que tampoco la novela, así que lo compré un poco por casualidad. Se trata de una novela que se centra en la historia de una familia en Estados Unidos: pobreza, racismo y mucha tristeza. Estoy ahora mismo con él. Es cortito y no creo que me dure mucho.
  • El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte. Préstamo de mi madre. El penúltimo libro del cartaginés, al que tengo bastante apartado pero que me gustaría leer. Mi idea original era leerlo enseguida pero entre unas cosas y otras ahí sigue.

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  • Ha vuelto, Timur Vermes. Uno de esos libros que compras por la portada, del que lees la sinopsis y te hace gracia, pero que no estaba en mi libreta. Me decantó el hecho de recordar que Mientras leo hizo una reseña positiva de él. Al final acabó cayendo en mi carrito. Qué le vamos a hacer.
  • Terapia, David Lodge. En este caso, libro anotado y deseado desde que lo recomendara Joaquín Berges. Tengo curiosidad por saber cuál es su estilo y si cumplirá mis altas expectativas.
  • El rayo que nos parta, Jesús Artacho. Conjunto de relatos de Bartleby, el bloguero amigo que anda por estos lares y que de vez en cuando se convierte en un topo-escritor y se saca relatos de la manga.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Sucumbís fácilmente a las compras de libros?

 Namaste.

Autor, Literatura, Marías

Tu rostro mañana (I): Fiebre y Lanza, Javier Marías

Javier Marías, un autor al que regresar siempre. Porque cuando lees Mañana en la batalla piensa en mí, o Los enamoramientos sabes que es este, Tu rostro mañana, su título más famoso, es el que hay que leer, al que hay que llegar. Un libro que adquirí hace ya bastante tiempo en una edición de Alfaguara donde viene recogida la trilogía completa.

Un propósito: leer Fiebre y lanza (la primera parte de la trilogía) en este año 2013.

La idea general que me trasladaban todos, y que yo tenía interiorizada de fábrica era la de Ten paciencia. Es un libro denso. Cuál fue mi sorpresa cuando al empezar el libro la impresión general que me dio era que parecía liviano, resultando ameno y entretenido. Las páginas pasaban raudas y veloces, y tenía que comprobar de vez en cuando que sí, que se trataba Tu rostro mañana y el autor era Javier Marías. Sí, era el libro denso del que todo el mundo me avisaba.

Como siempre, la trama es lo de menos. Eso ya lo sabemos cuando leemos a Marías. Esta en concreto nos ofrece como protagonista a un español en Londres (cómo no), un profesor universitario (cómo no again) que nos desvela parte de su intimidad, de un lado, reflejada en su vida familiar que deja atrás, y de otro, su parte intelectual, su frecuente reflexión sobre temas variados con sus colegas ingleses.

Pero es además un libro que embauca y que analiza, y que al tiempo envuelve y arropa. Como una manta en invierno, da calidez pero también enfoca, arroja luz sobre diversos temas: sobre la soledad y la comunicación, sobre nuestros miedos; en general, sobre el ser humano. Como muestra os dejo dos citas:

Necio en sentido estricto: ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber, es decir, que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar.

 Hay personas que simplemente resultan ser imposibles, y lo único sabio es apartarse de ellas y mantenerlas lejos, y no existir para ellas.

 

La narración recuerda en muchas ocasiones a lo que plantea en el libro: una conversación, quizá con otra persona o quizá con uno mismo, pero una conversación en la que se empieza un tema y se van derivando otros que atraen nuestra atención, un elenco de hilos que salen de la madeja de la conversación cómoda, del tiempo dedicado a ella, de esa preciosa sensación de saber con qué tema se empieza a hablar y desconocer con cuál se acaba.

Y para redondear la jugada, los giros con el inglés, los paralelismos entre las lenguas y las diferencias entre ambas. No me refiero solamente a aquél viejo truco de los juegos de palabras, sino a por qué utilizamos una palabra y no otra, y los matices de cada sinónimo y de cada adjetivo.

Recuerdo que este mismo autor analizaba una frase en uno de sus libros. Una frase que utilizamos a menudo pero de la que nunca me había parado a pensar. Es Me voy a ir yendo. Marías se sorprendía por la utilización del verbo ir en tres conjugaciones distintas. Y en los matices de ir añadiendo cada uno de ellos, de esa graduación entre:

  Me voy <<<<<<< Me voy a ir <<<<<<<<  Me voy a ir yendo.

Esto y mucho más ofrece la novela que os traigo hoy. Y eso es Marías, un interesantísimo autor con el que disfrutar y paladear cada uno de sus párrafos, que pone mucho cuidado en cada una de sus palabras, midiéndolas y reflexionándolas, algo que parecía olvidado en este mundo de mensajes por dispositivos tecnológicos, en este mundo en el que se abusa de las palabras coloquiales, en el que pocos se preocupan por cómo decir las cosas.

Para terminar, Marías acaba la novela derivando el tema al espionaje, una parte que se me ha hecho, esta vez sí, más densa. Pero que por contra me ha influenciado para comenzar a leer Homenaje a Cataluña, de Orwell. Qué mayor alegría que empezar un libro porque otro te ha llevado hasta él.

En definitiva, leer a Marías es un placer. El placer de ir comprobando cómo juega con las palabras, envolviendo las ideas y creando sensaciones. Lo hace porque sabe, porque entiende. Qué leches, porque puede. Alardea. Y señores míos, en un mundo en el que la mayoría literaria parece venida desde la misma fábrica de China, esto es genialidad pura.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El modo en el que utiliza el lenguaje.
Contras
  • El final se me ha hecho un poco más pesado.

    No sé si fue una buena idea comprar esta edición. Pesa demasiado.

 Namaste.

Autor, Literatura

Elías y los ladrones de magia, Cristina Monteoliva

Hoy os traigo la reseña de un libro especial. Un libro de una amiga virtual (aunque ya no tan virtual) que se zambulló en la publicación de su novela a través del crowdfunding. Como no podía ser de otra manera, participé como mecenas contribuyendo económicamente al proyecto. Desde ese momento se siembra en el mecenas la semilla de saber que se trata de un libro diferente, al que uno se siente ligado, del que conoce su inicio y con el que comparte su desarrollo.

Elías y Pelusa
Elías y Pelusa

Elías y los ladrones de magia tiene como protagonista a un niño de 13 años, un chaval solitario al que le gusta leer. Durante una excursión, el autobús en el que viajan se avería. Mientras se soluciona el imprevisto Elías se aleja un poco del vehículo y conoce a Percival, un pez que le narrará su extraña vida. A partir de aquí nuestro protagonista entrará de lleno en una historia de magia, misterio y muchas sorpresas.

A pesar de conocer la sinopsis y sabiendo sobre qué trataba el libro (o quizá precisamente por eso), el inicio me pareció imprevisible. No lo vi venir. Si al principio empezamos a conocer mínimamente a Elías, de repente otro personaje irrumpe captando toda nuestra atención, narrando en primera persona una potente historia del siglo XIX con un aventurero inglés como protagonista, llena de misterios y de lugares lejanos que visitar.

De vuelta al presente Elías tiene que hacer frente a su nueva situación: cuidar de un pez mágico mientras trata de desentrañar los embrollos que va encontrando en el camino. Un camino que discurre por las calles de Granada, ciudad romántica y llena de sus propias leyendas y legados, embriagada por una belleza extraordinaria y con el emblemático monumento de la Alhambra como mudo testigo de los acontecimientos.

La historia me ha trasladado a mi infancia, a aquél sentimiento que creía perdido de volverse niño en las páginas de un libro; de ser parte de una aventura, amiga del protagonista y de sufrir su destino. Es curioso cómo el libro traslada la ternura e ingenuidad de la infancia, la amistad incondicional, la honestidad y, al mismo tiempo, la generosidad propia de los niños que, sin dudarlo, ofrecen su tiempo y su ayuda a cualquiera que lo necesite. Pero además Elías y los ladrones de magia trasmite un amor incondicional por los animales y por la ciudad andalusí, por cada una de sus calles y sus rincones.

Cristina Monteoliva ha sabido plasmar un ambiente rico en matices y temas a través del equilibrio entre diálogos y descripciones, con una trama que da cabida al amor y la aventura, a la amistad y el compañerismo; pero también a los miedos y las soledades. Una trama tupida, con varios hilos argumentales, que conforman un todo compacto, con historias paralelas pero relacionadas entre sí.

Una historia que nos invita a soñar, y que en ocasiones acabamos diciéndonos lo mismo que se dice Diana, la hermana de Elías:

Tal vez debería pellizcarme el brazo, como Elías, para comprobar que de verdad no es un sueño

Te deseo mucha suerte en tu andadura, Cristina. Te la mereces.

Namaste.