Autor, Ferrante, Literatura

La niña perdida, Elena Ferrante

Sólo era cuestión de tiempo que terminara la saga Dos amigas, la famosa tetralogía de Elena Ferrante.

Sólo quedaba cerrar la historia, conocer la última parte de la vida de Lenù y Lila.

Pocas novedades os voy a poder contar en esta reseña, dado que el cierre de la saga se basa en los temas y lugares comunes de ambas mujeres. En esta ocasión, ya adultas, somos testigos de cómo reconectan y se vuelven a acercar a la amistad que tuvieron. Les une la complejidad de sus vidas, la maternidad, y por supuesto, la tierra.

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La niña perdida es el libro que más me ha gustado de estos cuatro quizá por los temas que incluye, quizá porque la madurez les ha sentado muy bien a las dos, pasando de una relación tóxica que mantenían en la infancia a la colaboración entre ambas, ofreciendo ayuda, soporte y comprensión.

Como en los anteriores, las relaciones amorosas juegan un importante peso: los padres de sus hijos, los nuevos amores y el papel que el hombre juega en sus vidas. A la vez, la carrera profesional, el desarrollo de Lenù como escritora, entre otros.

Hay momentos en que aquello que colocamos a los lados de nuestra vida y que parece que le servirá de marco eterno -un imperio, un partido político, una fe, un monumento, o también simplemente las personas que forman parte de nuestra cotidianidad – se desmorona de un modo por completo inesperado, en el preciso instante en que otras mil cosas nos apremian. Así fue esa época.

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La niña perdida me parece un cierre perfecto para la saga Dos amigas, que incluye los temas más representativos de la saga, y que, obviamente acaba hablando de la tierra común: el regreso al hogar, a un Nápoles cambiado, a un mundo que quedó atrás.

Quizá ahora que HBO se ha animado con una serie de televisión de la saga sea un buen momento para leerla para aquéllos que no la conocéis.

FICHA:

Te gustará si te gustaron

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • Las expectativas de cada lector puede generar confusión: no es un libro que cambiará vuestra vida, sino uno que entretiene y está bien escrito.
  • Si no los lees seguidos pierdes detalles.

  • Si los lees seguidos la saga se acaba pronto.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (56)

A falta de que llegue realmente el otoño y de los nuevos libros que todavía faltan de la rentrée de 2018, os dejo por aquí las últimas incorporaciones veraniegas a mis estanterías:

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– Suite francesa, Irene Némirovsky. Tenía pendiente leer a la escritora rusa y no sabía muy bien por cuál empezar. Al final me decidí por este, más extenso que El baile. Edición de Salamandra.

Por orden alfabético, Jorge Herralde. Otro de los Compactos de Anagrama que tenía en mente leer desde hace mucho, pero que se me resistía porque los ejemplares que he ido encontrando estaban todos demasiado magullados. ¿Soy la única que intenta que estén lo mejor posible?

La mujer de blanco, Wilkie Collins. Desde que leí La piedra lunar no he vuelto a este autor, y cuando vi la nueva edición de Navona Ineludibles que han sacado hace poco no me pude resistir.

El asesino tímido, Clara Usón. Una novedad que he ido viendo por las redes sociales y que me ha originado curiosidad. Edita Seix Barral.

– Las benévolas, Jonathan Littell. Con este libro tengo una relación especial: escogí esta misma edición de la biblioteca para que lo leyera mi madre. Ella lo dejó a medias, y siempre, siempre, tuve la sensación de que era yo la que tenía que leerlo. Han pasado muchos años desde aquéllo, y de repente, al girarme en una librería de segunda mano me encuentro este ejemplar. ¿Casualidad?

– Flores de verano, Taniki Hara. Un título que tenía anotado en mi libreta desde hace mucho y que me acabé decidiendo a comprar. Edita Impedimenta.

Los días iguales, de Ana Ribera. La historia de la depresión de Molinos, que ya he leído y de la que os contaré más en breve. Edición Next Door Publishers.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que un libro que no habéis leído os persigue durante mucho tiempo?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXXII): Llucia Ramis

Catalunya

Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977): licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, es periodista y escritora, colabora con diversos medios de comunicación entre los que destacan el Diario de Mallorca y la edición catalana de El Mundo. En 2010 ganó el Premio Josep Pla con su segunda novela, Egosurfing. En 2018 gana el Premio Anagrama de Novela en catalán con Les possessions. Ha escrito relatos y novelas y figura como una de las escritoras clave de su generación.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Yugoslavia, mi tierra, Goran Vojnović.

Una de esas historia que no sé por qué me llaman la atención pero que nunca llegué ni a comprar ni a leer (junto con, por ejemplo 1948 de Yoram Kaniuk). Os dejo por aquí una reseña del libro.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Léxico familiar, Natalia Ginzburg.

De Ginzburg sólo he leído Las pequeñas virtudes, uno de esos libros que brillan en cada línea. Tengo pendiente volver a la autora, y este título va a ser una buena opción.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Emmanuel Carrère , los que más me gustan de él son Limónov y El adversario.

¿Casualidades? Como ya le comenté a la propia autora, llegué a Carrère por Miguel Ángel Hernández, y justo en el momento de la lectura de Las posesiones encadené, de forma consecutiva y más o menos inconsciente la lectura de Una novela rusa y El dolor de los demás. Tanto Ramis como Hernández mencionan al francés en sus historias. No he leído ninguno de los que ella comenta, pero de momento dejaré pasar algo de tiempo hasta su lectura.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de Carrère? ¿Qué me recomendáis de Ginzburg?

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

La primera mano que sostuvo la mía, Maggie O´Farrell

Tras leer la fantástica Tiene que ser aquí, no podía pasar por alto la lectura de otra novela de la misma autora.

En La primera mano que sostuvo la mía O´Farrell narra la historia de dos mujeres: por un lado, Lexie Sinclair, que decide huir de su aburrida vida mudándose a Londres, donde conocerá al editor de una revista que le cambiará para siempre.

La-primera-mano-que-sostuvo-la-míaPor otro, Elina, que acaba de ser madre y está pasando por el periodo de aclimatación en su nueva etapa, mientras que ve cómo Ted, el padre de la criatura, se va a alejando poco a poco de ella.

Lexie en el pasado, Elina en el presente: dos mujeres que paralelamente nos cuentan qué les va sucediendo en distintos ámbitos de la vida. La primera: la búsqueda de trabajo y salir de la incertidumbre que le supone empezar desde el principio en una ciudad nueva en mitad del siglo XX. La segunda, la maternidad y el deterioro de su relación, su reacción a los cambios que ha supuesto tener un bebé en el Londres actual.

El título, poético, se refiere a uno de los temas a los que más recurre O´Farrell: la maternidad. Así, utiliza la situación de una de las protagonistas para reflexionar sobre la posición de la mujer al dar a luz, los miedos, incertidumbres y cambios que supone en la vida de la madre, además de la responsabilidad asumida, la posición del padre y otras cuestiones relacionadas.

Al igual que Tiene que ser aquí, esta novela es una historia sobre personajes, sobre cómo influye sus situaciones y sobre cómo consiguen seguir adelante. Mientras que la primera tenía una sola historia compacta donde los personajes secundarios aportaban detalles e información necesaria para entender la historia principal, en La primera mano que sostuvo la mía básicamente tenemos dos historias fragmentadas con dos personajes principales y con muchos menos secundarios, historias independientes, paralelas en determinados momentos, y unidas, como descubrimos al final.

Precisamente el hecho de que sean dos historias distintas y se nos vayan presentando intercaladas hace que la novela sea menos compacta y más fragmentada. Si en Tiene que ser aquí encontramos una historia redonda, donde todos los capítulos aportan información a la historia principal, la historia de Claudette y Daniel, aquí nos encontramos con dos historias independientes, con personajes propios y situaciones diferentes. Para bien o para mal nos puede ocurrir que nos sentamos menos unidos a ellas.

En general, me ha parecido una historia menos brillante. Además, el tema de la maternidad me ha generado dos sensaciones contrapuestas: por un lado no me atrae demasiado, pero por otro se trata de un tema quizá poco tratado o directamente ignorado en la supuesta literatura seria, que me parece interesante y con muchos vericuetos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Los temas que van apareciendo en ambas historias.
  • El estilo de O´Farrell.

Contras

  • El tema de la maternidad puede resultar poco interesante.

Gracias a Libros del Asteroide por el envío.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (55)

A falta de ponerme a escribir reseñas, que se me acumulan y se mezclan con mi desidia motivada por el calor estival, os dejo las incorporaciones en mis estantes correspondientes a los meses de mayo-junio, coincidiendo, entre otras cosas, por la Feria del Libro de Madrid:

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El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince. Habéis sido muchos los que me habéis recomendado este libro. De hecho es el que más entusiasmo ha despertado cuando lo publiqué en otras redes sociales. Me parece que lo leeré en breve. Aunque el autor asistió a la Feria, no me lo pude llevar firmado.

Lección de alemán, Siegfried Lenz. No pensaba comprar este libro, pero en la caseta de Impedimenta solo hay tentaciones. ¿Me podría haber llevado otro título? Pues sí. Pero este de Lenz me llevaba llamando desde que se publicó.

 – Una oración para Boris Davidovich, Danilo Kis. Cuando me acerqué a la caseta de Acantilado, dudé si adquirir este o Salmo 88, al final me decidí, quién sabe por qué, por La oración. ¿Lo habéis leído?

¡Absalón, Absalón! William Faulkner. Tenía una cuenta pendiente con Faulkner, y cuando vi esta edición de Navona Ineludibles pensé que era un buen momento para hacerme con un libro que promete mucho, como otros de Faulkner, con una edición muy cuidada.

Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski), Stefan Zweig. ¿Tengo que añadir algo más que Zweig escribiendo sobre Dostoievski?

Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt. Llevaba detrás de este título mucho tiempo. Cuando salí de la exposición de Austchwitz lo tuve en la mano, pero un ejemplar demasiado tocado me acabó decidiendo. De esta vez no pasaba.

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A la deriva, Penelope Fitzgerald: la última novela que publica Impedimenta de mi adorada Penelope Fitzgerald no podía faltar en mi estantería, y en cuanto se publicó la estuve buscando. Fue imposible encontrarlo el Día del Libro, pero en otra visita a la librería acabó en mi bolsa.

Classic Horror Tales: no conocía esta recopilación, pero el tacto de la cubierta, lo bonita de la edición me hizo llevármelo.

Frankenstein, Mary Shelley: quería tener una mejor edición que la que tengo (esas espantosas que regalaban con periódicos de tirada nacional), así que ne visita a la librería Iconica vi esa versión que no me puede gustar más. ¡Para disfrutar la relectura!

El dolor de los demás, Miguel Ángel Hernández. Asistí a la presentación de la historia de Hernández, me embriagó lo que contó aún más que la propia sinopsis que ya conocía, y me bebí el libro en un fin de semana. La reseña, en breve.

La desaparición de Josef Mengele, Olivier Guez. ¿Un libro sobre nazis? Shut up and take my money!!

Roberto Bolaño, estrella distante. Javier Fernández y Fanny Marín. Un cómic de una historia de Bolaño… indispensable para cualquier fan del chileno. Envío de Penguin Random House.

Namaste.

Autor, Cusk, Literatura

Tránsito, Rachel Cusk

Al terminar A contraluz, tenía claro que debía regresar a la obra de Cusk. Esta era la opción perfecta al comprobar que la mayor parte de los lectores decían que incluso era mejor que aquélla.

TránsitoLo cierto es que ambas historias tienen mucho en común: una mujer, narradora en primera persona de su propia vida tras un cambio significativo. En el caso de Tránsito, una mudanza tras el fin de una relación sentimental. En A contraluz, una viaje a Grecia. Tanto una como otra incluyen diversos temas, hilos que nos van sugiriendo los secundarios o que la propia narradora se plantea, nuevas situaciones que hacen reflexionar a su protagonista.

Novelas aparentemente sencillas, cotidianas, sin ninguna floritura. No existen tramas complejas ni nada que las haga espectaculares, no tenemos una intriga ni fuegos artificiales.

Sin embargo, no hay nada de eso porque no es necesario, dado que Cusk crea una historias intimistas, llenas de reflexión, de pensamientos y de muchos, muchos párrafos subrayables:

Todas las cosas que había echado por la borda en busca de un futuro nuevo, ahora que lo que había saltado por la borda era ese futuro, precisamente, conservaban un poder acusador cada vez mayor, tanto, que ame asaltaba el temor de estar siendo castigada en proporción directa a algo que ni siquiera había sido capaz de evaluar o enumerar. Tal vez, añadí, nunca queda del todo claro qué deberíamos conservar y qué deberíamos destruir.

Página 32

Pensaréis que realmente no he contado nada. Tenéis razón. Lo verdaderamente importante es el retrato fotográfico del ambiente, de una vida normal y corriente, como pudiera ser la nuestra, sencilla, común, nada fuera de lo normal; pero llena a la vez de aristas: con miedos y desafíos, incertidumbre y recuerdos. Así, el paso del tiempo, la maternidad, el futuro o el amor son temas que se van hilando mientras crea un ambiente complejo, lleno de melancolía:

Lo que ella había aprendido de los libros era otra cosa, una cosa que no esperaba: la historia de la soledad es mucho más antigua que la historia de la vida.

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Llego al final de la reseña y no sabría decir cuál me ha gustado más. Lo que sí que sé es que Cusk era una narradora certera, capaz de utilizar los huecos de silencio para hacer pensar al lector, que condensa toda una vida en apenas 200 páginas, usando además unos pocos secundarios.

El destino, dijo, no es más que la verdad en su estado natural. Cuando dejas las cosas al azar, puede llevar mucho tiempo, dijo, pero sus procesos son exactos e inexorables.

Página 218

Hipnótica, escribí en la reseña entonces. Ineludible, digo ahora.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • La cantidad de fragmentos destacados desde las primeras páginas.
  • Cómo va hilando los temas.

Contras

  • El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (54)

Se me amontonan los libros. Se me acumulan las reseñas.

Para paliarlo, vais a tener mucho de ambas cosas, y aprovecho para traeros las incorporaciones a mis estanterías en los primeros meses del año, antes de que la Feria del Libro de Madrid traiga otros tantos. Algunos los he leído ya, así que en breve veréis la reseña por aquí:

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– La semilla de la bruja, Margaret Atwood (Lumen, 2018). De la autora canadiense solo he leído El cuento de la criada y creo yo que ya va siendo hora de que lea alguna otra historia suya. Esta parece una buena opción.

Tránsito, Rachel Cusk. La autora de A contraluz nos trae una historia de una escritora que trata de superar una ruptura matrimonial mudándose.

– Trilogía de Auschwitz, Primo Levi. Llevo queriendo tener una edición que me gustara de Si esto es un hombre muchos años. Tras visitar la exposición de Auschwitz en Madrid, en la tienda había tantos libros que me tuve que contener para no salir con las manos llenas. Al final escogí este, que incluye la trilogía completa del autor. Esta que os traigo es de Ediciones Península.

– La señora Fletcher, Tom Perrotta. Una historia de la que no tengo muchas referencias que apareció un día en el buzón gracias a los amigos de Libros del Asteroide.

El mundo de ayer, Stefan Zweig. Lo miraba de reojo en las librerías, tratando de convencerme de que podía pasar sin él. Pues sí, alguien observador y que me conoce mucho decidió que tenía que tener este libro en casa. ¡Ahora sólo me queda sacar hueco para leerlo!

Las posesiones, Llucía Ramis. Mi primer libro de esta autora, el libro que tengo ahora mismo a medias (junto con otra media docena, huelga decir), envío por sorpresa de Libros del Asteroide.

La primera mano que sostuvo la mía, Maggie O´Farrell. Me gustó mucho Tiene que ser aquí, así que anhelaba leer esta nueva historia.

Poeta en Nueva York, Federico García Lorca. El regalo de Niebla Espesa por mi cumpleaños, una edición ilustrada de Reino de Cordelia con el que por fin me voy a acercar a la obra de Lorca. Os pondré fotografías por redes sociales porque es digno de ver.

Llega la negra crecida, Margaret Drabble. Mi autorregalo del Día del Libro, con opiniones diversas y publicada por Sexto Piso. Mi primera cita con Drabble.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué os parecieron?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Wells

El fin de la soledad, Benedict Wells

Generalmente dejo pasar varios días, o incluso varias semanas hasta escribir la reseña de un libro que acabo de terminar. Lo normal es que necesite reposar el texto, y me suele venir bien tomar un poco de distancia con la historia que acabo de leer.

En unas pocas ocasiones, las palabras me queman en los dedos, me salen solas. Ésta es una de ellas.

El fin de la soledad es una novela de Benedict Wells que ha sido aclamada por la crítica, llegando a ser galardonada con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Benedict Wells es un joven escritor alemán que nos trae la historia de tres hermanos: Marty, Liz y Jules, a los que el horizonte les trae la fractura de su familia tras la muerte inesperada de sus padres. La fatalidad marca un antes y un después en la vida de los tres niños, que pasan de una situación de felicidad y confort a fría rutina de un internado. Desde este momento cada uno de ellos sucumbirá a lo que le espera según cómo van reaccionando y vemos el influjo de su carácter en su evolución, del paso de adolescentes a adultos.

El-fin-de-la-soledadMarty consigue el éxito profesional adoptando una actitud nihilista hacia la vida que le aleja de sus hermanos.

Liz emprende una huida hacia adelante en el mundo de la noche, la juerga y el desenfreno, que acaba en el mundo de las drogas.

Jules se encierra en sí mismo, sintiéndose abandonado por dos hermanos mayores de los que esperaba más atención, sin saber bien adónde dirigirse. El hermano pequeño es el narrador, que nos ofrece su visión, rememorando los momentos que vivió con sus padres antes de su muerte, analizando situaciones que le ocurrieron en el internado y tratando de encontrar el sentido de sí mismo.

Wells emprende una tarea compleja, la de contar un drama sin caer en la exageración y en la lágrima fácil. Sin embargo, desde el primer momento consigue combinar ambas cosas con un estilo limpio y depurado. Hasta ahí la mitad del libro, más o menos.

Porque justo cuando pensamos que el autor no nos puede ofrecer más, rescata grandes secundarios para darnos una lección en toda regla, incluyendo una variedad de temas que analiza y que pone a prueba a sus personajes: el paso del tiempo, el amor, el recuerdo o la enfermedad son sólo cuatro de ellos.

La vida no es un juego que tiene que acabar en cero. La vida no tiene que ajustar cuentas, las cosas suceden, sin más. A veces es justa y todo tiene sentido. Y a veces es tan injusta que uno duda de todo. Yo le quité la careta al destino y vi que no era más que pura casualidad.

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La sensación que me ha acompañado durante toda la lectura es la de conmoción, la sensación de que Wells comprende a la perfección a los humanos y sabe reflejarlo en su estilo, consiguiendo aportar mucha más profundidad de la que uno inicialmente pensaba. Lo hace sin grandes descripciones, incluyendo poco a poco los temas y añadiendo de forma sutil la melancolía sin caer en la sensiblonería, y a la vez la sensación racional de la comprensión y admisión de la vida como lo mejor que tenemos los seres humanos.

Con El fin de la soledad he conseguido conectar a un nivel tan grande como para decir que hacía mucho que no me emocionaba tanto con un libro. Como para saber que este libro figurará entre los mejores de 2018. Porque trasmite y llega y lo hace de una forma sutil y elegante, sin caer en la rimbombancia ni la exageración. Porque Wells escribe con mucho talento, cómo aborda los temas y cómo consigue, por un lado, que los personajes evolucionen según van ganando años, y por otro cómo determinados secundarios que pensábamos meros accesorios tienen una importancia definitiva en la vida de los protagonistas.

Con El fin de la soledad he sido capaz de llorar lágrimas de tristeza, mantenerlo alejado para no leer más y atraparlo de nuevo para continuar leyendo párrafo a párrafo, conteniendo el aliento, suspirando y deseando que se acabe y que no se acabe a la vez.

Terminé El fin de la soledad en el mes de febrero. Escribí la reseña el mismo día que lo terminé. Hoy, en mitad del mes de mayo sólo os pido que lo leáis, que os acerquéis al enorme libro que Wells nos ha regalado. Porque sí, la buena literatura es siempre un regalo. Gracias también a Malpaso por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Lulu, Mircea Cartarescu.
Pros
  • La evolución de los personajes y los temas que van apareciendo.
  • El personaje de Ava.
Contras
  • La sensación de que se acaba demasiado rápido.
  • La sensación de la tristeza y melancolía desde la primera línea.

Namaste.

Literatura, McInerney

Al caer la luz, Jay McInerney

Al caer la luz es la historia de un matrimonio en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva York. Él, editor. Ella, trabajadora en Bolsa. La vida les sonríe y todo es felicidad. Tienen amor, dinero y amigos, familia y cualquier otra cosa que creen poder necesitar.

De repente, las cosas cambian. Una oportunidad, una chispa, una idea. Quizá la ambición, motivada por el aburrimiento, por la rutina. Quizá el momento que les toca vivir: los volubles años ochenta.

Russell, nuestro editor, decide apostar por sí mismo y huir del camino que llevaba. Corrine, su esposa sabe oler algunos de los animales de la jungla neoyorquina.

– Con el debido respeto -dijo Russell-, los libros no son aparatos de aire acondicionado ni carburadores.

– No desde tu punto de vista.

La mirada de buitre de Melman quedó oculta por una gran nube de humo del puro, y cuando el humo se dispersó, sonreía encantado.

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Al-caer-la-luzAl caer la luz es una novela curiosa, que describe de manera certera la vida en la Nueva York de los años ochenta. Las oportunidades, la presión y su nueva visión de la vida. A la vez, detalla la relación de un matrimonio aparentemente estable, que comienza a fracturarse de una forma sutil.

Sin embargo también es un libro que puede hacerse pesado y monótono, ya que hacia la mitad del libro la trama se ralentiza, resultando denso y repetitivo. De hecho me planteé primero posponerlo y después abandonarlo. Menos mal que no lo hice.

Continué. Páginas y páginas, capítulos y capítulos, esperando que pasara algo que imaginamos que va a ocurrir. Mientras tanto, tenemos que leer anécdotas, situaciones, circunstancias que van ocupando el espacio que desearíamos que ocupara otra cosa. Y es que no acaba de suceder lo que sabemos que va a suceder. Igual que cuando vemos una tormenta en el horizonte. Vemos las nubes, olemos la humedad, pero por más que abramos el paraguas, no llueve.

Todo esto, habréis imaginado, es buscado. Así es. McInerney mide muy bien los tiempos, consiguiendo que el desarrollo de la trama se detenga para que contraste con el punto álgido de la historia.

Corrie siguió escuchando a la espera del regreso de Russell. Seguro que no sería capaz de aguantar la obra entera, sabiendo lo insensible y cruel que había sido, sabiendo que ella estaba ahí sola, como había temido estar siempre desde la primera vez que su madre, en un incomprensible ataque de rabia, se había internado en la noche.

Página 334

Pero, efectivamente, llegó la lluvia. El olor a humedad, a tierra mojada. La sutileza de darse cuenta que lo anterior, más allá de la lectura previsible que nos enseñaba, había una realidad por debajo que iba a salir al final del libro. Y echando la vista atrás parece uno darse cuenta que todo lo anterior, la sensación de aburrimiento, frustración, monotonía y demás no deja de ser las fases por las que pasa ese matrimonio, cada uno de los años que pasan juntos y las etapas que se van sucediendo.

Así, uno levanta la vista del libro se da cuenta que el autor ha creado un libro curioso, que parecía básico pero que adentra en las sensaciones complejas de un matrimonio, en manejar una relación tras los momentos iniciales cuando todo es nuevo.

No sé muy bien qué es este libro, quizá una novela a dos tiempos, o una historia que sólo apreciarán los lectores pacientes. Quizá no es más que el reflejo de la vida humana, que espera grandes aventuras y después se topa con la rutinaria realidad. Como sea, se trata de una historia que es capaz de mostrarnos una época concreta y a la vez ahonda en las sensaciones de los protagonistas.

FICHA:

Te gustará si te gusta
Pros
  • Cómo nos envuelve en la época que narra.
  • La forma de resolver el final de la historia.
Contras
  • Hacia la mitad el libro se hace monótono.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Apegos feroces, Vivian Gornick

Del que se consideró Libro del Año 2017, al menos para el Gremio de Libreros de Madrid, se han dicho muchas cosas. Esto es lo que encontramos en la sinopsis:

Pocas veces en la literatura se ha retratado de manera tan humana, vital y honesta la relación entre una madre y su hija como en Apegos feroces.

Apegos-ferocesEfectivamente, Apegos feroces cuenta la historia de la propia autora y su madre, una inconmensurable mujer con la que repasará el pasado mientras caminan por las calles de Nueva York.

Siendo el tema principal la relación madre-hija, se van abordando muchos otros temas: desde el paso del tiempo, la búsqueda de un hueco en el mundo laboral o las relaciones amorosas.

Pero entonces, partiendo de un tema tan poco original, ¿cómo se consigue que un libro sea unánimemente un libro interesante para crítica y público? Aquí alguna de las claves:

  • La longitud. En un mundo de libros llenos de paja, donde parece que hay que rellenar un cupo en el que se especifican que la novela ha de tener 500 páginas, ser claro y conciso se agradece. Apegos feroces es una historia de menos de 200 páginas, donde no sobra nada, pero lo mejor de todo: donde tampoco falta de nada. La historia no queda coja en descripciones ni se hecha de menos nada.

No sabe que estoy siendo irónica. Ni tampoco sabe que me ha dejado hecha polvo. No sabe que me tomo su angustia de manera personal, que me siento aniquilada por su depresión. ¿Cómo puede saberlo? Ni siquiera sabe que estoy delante de ella. Si le contase que para mí es como la muerte que ni siquiera sepa que estoy ahí, me miraría desde esos ojos en los que se agolpa una aflicción desconcertada, esta niña de setenta y siete años.

Página 104

  • El carácter. Siendo muchos libros intercambiables  (en ellos el estilo de un autor es igual al de otro autor), los libros acaban pareciendo churros, esto es, productos prefabricados idénticos, camisetas de la talla M que sólo se distinguen por la etiqueta. Gornick usa sus palabras para abofetearnos, ya sea con reflexiones, o anécdotas. Cada párrafo demuestra que hay una idea clara detrás, que la autora sabe lo que quiere decir y cómo decirlo para que el lector se pegue a esas páginas que acaba considerando suyas.

La frase siempre hacía mella en mí. La sentía en mis terminaciones nerviosas. El melodrama de la represión, la malicia de la pasividad, la ira por la ausencia de poder, todo esta concentrado en aquellas palabras y lo supe desde la primera vez que las oí.

Página 110

  • Los temas que trata: una historia real, que sale de las entrañas de la autora, de los sentimientos que no quiere reconocer, de los problemas y las diversas situaciones que se le plantean en su vida. Dudas, incertidumbres, pasiones y conflictos. Todas situaciones por las que hemos pasado cualquier hijo de vecino. No me quiero repetir, pero sacaré a relucir el argumento de que para un lector es fácil que se la cuelen cuando el autor cuenta algo que desconoce, pero no lo es tanto cuando habla de cosas a las que estamos acostumbrados. No hay lector más crítico que el que lee de un tema que conoce. Y en el ámbito de las emociones, estamos curtidos, así que es fácil reconocer exageraciones, caricaturas o directamente mentiras y falsedades. Quizá aquí Gornick lo tiene más fácil porque se basa en su experiencia propia, y se nota que lleva tiempo modelando cómo contar lo que siente o lo que piensa.

En cualquier caso, la autora lo consigue: nos revuelve las tripas cuando leemos determinadas situaciones, cuando afronta cambios y se enfrenta a sus inseguridades. Lo hace aportando una visión inteligente y un enfoque muy particular, aún cuando determinadas situaciones nos pueden resultar ajenas, su análisis invita a la reflexión. Eso sí, huye de las lecciones, nos narra su experiencia y su modo de ver las cosas.

Una lectura muy recomendable, enriquecedora, interesante y muy certera.

De pronto, su vida ejerce presión sobre mi corazón.

Página 190

Gracias a los amigos de Sexto Piso y el envío y la recomendación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • Cómo enlaza presente y pasado.
Contras
  • La dureza o incomprensión que traspasan las páginas del libro.

Namaste.