Autor, Cusk, Literatura

Tránsito, Rachel Cusk

Al terminar A contraluz, tenía claro que debía regresar a la obra de Cusk. Esta era la opción perfecta al comprobar que la mayor parte de los lectores decían que incluso era mejor que aquélla.

TránsitoLo cierto es que ambas historias tienen mucho en común: una mujer, narradora en primera persona de su propia vida tras un cambio significativo. En el caso de Tránsito, una mudanza tras el fin de una relación sentimental. En A contraluz, una viaje a Grecia. Tanto una como otra incluyen diversos temas, hilos que nos van sugiriendo los secundarios o que la propia narradora se plantea, nuevas situaciones que hacen reflexionar a su protagonista.

Novelas aparentemente sencillas, cotidianas, sin ninguna floritura. No existen tramas complejas ni nada que las haga espectaculares, no tenemos una intriga ni fuegos artificiales.

Sin embargo, no hay nada de eso porque no es necesario, dado que Cusk crea una historias intimistas, llenas de reflexión, de pensamientos y de muchos, muchos párrafos subrayables:

Todas las cosas que había echado por la borda en busca de un futuro nuevo, ahora que lo que había saltado por la borda era ese futuro, precisamente, conservaban un poder acusador cada vez mayor, tanto, que ame asaltaba el temor de estar siendo castigada en proporción directa a algo que ni siquiera había sido capaz de evaluar o enumerar. Tal vez, añadí, nunca queda del todo claro qué deberíamos conservar y qué deberíamos destruir.

Página 32

Pensaréis que realmente no he contado nada. Tenéis razón. Lo verdaderamente importante es el retrato fotográfico del ambiente, de una vida normal y corriente, como pudiera ser la nuestra, sencilla, común, nada fuera de lo normal; pero llena a la vez de aristas: con miedos y desafíos, incertidumbre y recuerdos. Así, el paso del tiempo, la maternidad, el futuro o el amor son temas que se van hilando mientras crea un ambiente complejo, lleno de melancolía:

Lo que ella había aprendido de los libros era otra cosa, una cosa que no esperaba: la historia de la soledad es mucho más antigua que la historia de la vida.

Página 123

Llego al final de la reseña y no sabría decir cuál me ha gustado más. Lo que sí que sé es que Cusk era una narradora certera, capaz de utilizar los huecos de silencio para hacer pensar al lector, que condensa toda una vida en apenas 200 páginas, usando además unos pocos secundarios.

El destino, dijo, no es más que la verdad en su estado natural. Cuando dejas las cosas al azar, puede llevar mucho tiempo, dijo, pero sus procesos son exactos e inexorables.

Página 218

Hipnótica, escribí en la reseña entonces. Ineludible, digo ahora.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • La cantidad de fragmentos destacados desde las primeras páginas.
  • Cómo va hilando los temas.

Contras

  • El inicio puede resultar un poco confuso.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (54)

Se me amontonan los libros. Se me acumulan las reseñas.

Para paliarlo, vais a tener mucho de ambas cosas, y aprovecho para traeros las incorporaciones a mis estanterías en los primeros meses del año, antes de que la Feria del Libro de Madrid traiga otros tantos. Algunos los he leído ya, así que en breve veréis la reseña por aquí:

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– La semilla de la bruja, Margaret Atwood (Lumen, 2018). De la autora canadiense solo he leído El cuento de la criada y creo yo que ya va siendo hora de que lea alguna otra historia suya. Esta parece una buena opción.

Tránsito, Rachel Cusk. La autora de A contraluz nos trae una historia de una escritora que trata de superar una ruptura matrimonial mudándose.

– Trilogía de Auschwitz, Primo Levi. Llevo queriendo tener una edición que me gustara de Si esto es un hombre muchos años. Tras visitar la exposición de Auschwitz en Madrid, en la tienda había tantos libros que me tuve que contener para no salir con las manos llenas. Al final escogí este, que incluye la trilogía completa del autor. Esta que os traigo es de Ediciones Península.

– La señora Fletcher, Tom Perrotta. Una historia de la que no tengo muchas referencias que apareció un día en el buzón gracias a los amigos de Libros del Asteroide.

El mundo de ayer, Stefan Zweig. Lo miraba de reojo en las librerías, tratando de convencerme de que podía pasar sin él. Pues sí, alguien observador y que me conoce mucho decidió que tenía que tener este libro en casa. ¡Ahora sólo me queda sacar hueco para leerlo!

Las posesiones, Llucía Ramis. Mi primer libro de esta autora, el libro que tengo ahora mismo a medias (junto con otra media docena, huelga decir), envío por sorpresa de Libros del Asteroide.

La primera mano que sostuvo la mía, Maggie O´Farrell. Me gustó mucho Tiene que ser aquí, así que anhelaba leer esta nueva historia.

Poeta en Nueva York, Federico García Lorca. El regalo de Niebla Espesa por mi cumpleaños, una edición ilustrada de Reino de Cordelia con el que por fin me voy a acercar a la obra de Lorca. Os pondré fotografías por redes sociales porque es digno de ver.

Llega la negra crecida, Margaret Drabble. Mi autorregalo del Día del Libro, con opiniones diversas y publicada por Sexto Piso. Mi primera cita con Drabble.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué os parecieron?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Wells

El fin de la soledad, Benedict Wells

Generalmente dejo pasar varios días, o incluso varias semanas hasta escribir la reseña de un libro que acabo de terminar. Lo normal es que necesite reposar el texto, y me suele venir bien tomar un poco de distancia con la historia que acabo de leer.

En unas pocas ocasiones, las palabras me queman en los dedos, me salen solas. Ésta es una de ellas.

El fin de la soledad es una novela de Benedict Wells que ha sido aclamada por la crítica, llegando a ser galardonada con el Premio de Literatura de la Unión Europea.

Benedict Wells es un joven escritor alemán que nos trae la historia de tres hermanos: Marty, Liz y Jules, a los que el horizonte les trae la fractura de su familia tras la muerte inesperada de sus padres. La fatalidad marca un antes y un después en la vida de los tres niños, que pasan de una situación de felicidad y confort a fría rutina de un internado. Desde este momento cada uno de ellos sucumbirá a lo que le espera según cómo van reaccionando y vemos el influjo de su carácter en su evolución, del paso de adolescentes a adultos.

El-fin-de-la-soledadMarty consigue el éxito profesional adoptando una actitud nihilista hacia la vida que le aleja de sus hermanos.

Liz emprende una huida hacia adelante en el mundo de la noche, la juerga y el desenfreno, que acaba en el mundo de las drogas.

Jules se encierra en sí mismo, sintiéndose abandonado por dos hermanos mayores de los que esperaba más atención, sin saber bien adónde dirigirse. El hermano pequeño es el narrador, que nos ofrece su visión, rememorando los momentos que vivió con sus padres antes de su muerte, analizando situaciones que le ocurrieron en el internado y tratando de encontrar el sentido de sí mismo.

Wells emprende una tarea compleja, la de contar un drama sin caer en la exageración y en la lágrima fácil. Sin embargo, desde el primer momento consigue combinar ambas cosas con un estilo limpio y depurado. Hasta ahí la mitad del libro, más o menos.

Porque justo cuando pensamos que el autor no nos puede ofrecer más, rescata grandes secundarios para darnos una lección en toda regla, incluyendo una variedad de temas que analiza y que pone a prueba a sus personajes: el paso del tiempo, el amor, el recuerdo o la enfermedad son sólo cuatro de ellos.

La vida no es un juego que tiene que acabar en cero. La vida no tiene que ajustar cuentas, las cosas suceden, sin más. A veces es justa y todo tiene sentido. Y a veces es tan injusta que uno duda de todo. Yo le quité la careta al destino y vi que no era más que pura casualidad.

Página 239

La sensación que me ha acompañado durante toda la lectura es la de conmoción, la sensación de que Wells comprende a la perfección a los humanos y sabe reflejarlo en su estilo, consiguiendo aportar mucha más profundidad de la que uno inicialmente pensaba. Lo hace sin grandes descripciones, incluyendo poco a poco los temas y añadiendo de forma sutil la melancolía sin caer en la sensiblonería, y a la vez la sensación racional de la comprensión y admisión de la vida como lo mejor que tenemos los seres humanos.

Con El fin de la soledad he conseguido conectar a un nivel tan grande como para decir que hacía mucho que no me emocionaba tanto con un libro. Como para saber que este libro figurará entre los mejores de 2018. Porque trasmite y llega y lo hace de una forma sutil y elegante, sin caer en la rimbombancia ni la exageración. Porque Wells escribe con mucho talento, cómo aborda los temas y cómo consigue, por un lado, que los personajes evolucionen según van ganando años, y por otro cómo determinados secundarios que pensábamos meros accesorios tienen una importancia definitiva en la vida de los protagonistas.

Con El fin de la soledad he sido capaz de llorar lágrimas de tristeza, mantenerlo alejado para no leer más y atraparlo de nuevo para continuar leyendo párrafo a párrafo, conteniendo el aliento, suspirando y deseando que se acabe y que no se acabe a la vez.

Terminé El fin de la soledad en el mes de febrero. Escribí la reseña el mismo día que lo terminé. Hoy, en mitad del mes de mayo sólo os pido que lo leáis, que os acerquéis al enorme libro que Wells nos ha regalado. Porque sí, la buena literatura es siempre un regalo. Gracias también a Malpaso por descubrírmelo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Lulu, Mircea Cartarescu.
Pros
  • La evolución de los personajes y los temas que van apareciendo.
  • El personaje de Ava.
Contras
  • La sensación de que se acaba demasiado rápido.
  • La sensación de la tristeza y melancolía desde la primera línea.

Namaste.

Literatura, McInerney

Al caer la luz, Jay McInerney

Al caer la luz es la historia de un matrimonio en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva York. Él, editor. Ella, trabajadora en Bolsa. La vida les sonríe y todo es felicidad. Tienen amor, dinero y amigos, familia y cualquier otra cosa que creen poder necesitar.

De repente, las cosas cambian. Una oportunidad, una chispa, una idea. Quizá la ambición, motivada por el aburrimiento, por la rutina. Quizá el momento que les toca vivir: los volubles años ochenta.

Russell, nuestro editor, decide apostar por sí mismo y huir del camino que llevaba. Corrine, su esposa sabe oler algunos de los animales de la jungla neoyorquina.

– Con el debido respeto -dijo Russell-, los libros no son aparatos de aire acondicionado ni carburadores.

– No desde tu punto de vista.

La mirada de buitre de Melman quedó oculta por una gran nube de humo del puro, y cuando el humo se dispersó, sonreía encantado.

Página 238

Al-caer-la-luzAl caer la luz es una novela curiosa, que describe de manera certera la vida en la Nueva York de los años ochenta. Las oportunidades, la presión y su nueva visión de la vida. A la vez, detalla la relación de un matrimonio aparentemente estable, que comienza a fracturarse de una forma sutil.

Sin embargo también es un libro que puede hacerse pesado y monótono, ya que hacia la mitad del libro la trama se ralentiza, resultando denso y repetitivo. De hecho me planteé primero posponerlo y después abandonarlo. Menos mal que no lo hice.

Continué. Páginas y páginas, capítulos y capítulos, esperando que pasara algo que imaginamos que va a ocurrir. Mientras tanto, tenemos que leer anécdotas, situaciones, circunstancias que van ocupando el espacio que desearíamos que ocupara otra cosa. Y es que no acaba de suceder lo que sabemos que va a suceder. Igual que cuando vemos una tormenta en el horizonte. Vemos las nubes, olemos la humedad, pero por más que abramos el paraguas, no llueve.

Todo esto, habréis imaginado, es buscado. Así es. McInerney mide muy bien los tiempos, consiguiendo que el desarrollo de la trama se detenga para que contraste con el punto álgido de la historia.

Corrie siguió escuchando a la espera del regreso de Russell. Seguro que no sería capaz de aguantar la obra entera, sabiendo lo insensible y cruel que había sido, sabiendo que ella estaba ahí sola, como había temido estar siempre desde la primera vez que su madre, en un incomprensible ataque de rabia, se había internado en la noche.

Página 334

Pero, efectivamente, llegó la lluvia. El olor a humedad, a tierra mojada. La sutileza de darse cuenta que lo anterior, más allá de la lectura previsible que nos enseñaba, había una realidad por debajo que iba a salir al final del libro. Y echando la vista atrás parece uno darse cuenta que todo lo anterior, la sensación de aburrimiento, frustración, monotonía y demás no deja de ser las fases por las que pasa ese matrimonio, cada uno de los años que pasan juntos y las etapas que se van sucediendo.

Así, uno levanta la vista del libro se da cuenta que el autor ha creado un libro curioso, que parecía básico pero que adentra en las sensaciones complejas de un matrimonio, en manejar una relación tras los momentos iniciales cuando todo es nuevo.

No sé muy bien qué es este libro, quizá una novela a dos tiempos, o una historia que sólo apreciarán los lectores pacientes. Quizá no es más que el reflejo de la vida humana, que espera grandes aventuras y después se topa con la rutinaria realidad. Como sea, se trata de una historia que es capaz de mostrarnos una época concreta y a la vez ahonda en las sensaciones de los protagonistas.

FICHA:

Te gustará si te gusta
Pros
  • Cómo nos envuelve en la época que narra.
  • La forma de resolver el final de la historia.
Contras
  • Hacia la mitad el libro se hace monótono.

Namaste.

Autor, Gornick, Literatura

Apegos feroces, Vivian Gornick

Del que se consideró Libro del Año 2017, al menos para el Gremio de Libreros de Madrid, se han dicho muchas cosas. Esto es lo que encontramos en la sinopsis:

Pocas veces en la literatura se ha retratado de manera tan humana, vital y honesta la relación entre una madre y su hija como en Apegos feroces.

Apegos-ferocesEfectivamente, Apegos feroces cuenta la historia de la propia autora y su madre, una inconmensurable mujer con la que repasará el pasado mientras caminan por las calles de Nueva York.

Siendo el tema principal la relación madre-hija, se van abordando muchos otros temas: desde el paso del tiempo, la búsqueda de un hueco en el mundo laboral o las relaciones amorosas.

Pero entonces, partiendo de un tema tan poco original, ¿cómo se consigue que un libro sea unánimemente un libro interesante para crítica y público? Aquí alguna de las claves:

  • La longitud. En un mundo de libros llenos de paja, donde parece que hay que rellenar un cupo en el que se especifican que la novela ha de tener 500 páginas, ser claro y conciso se agradece. Apegos feroces es una historia de menos de 200 páginas, donde no sobra nada, pero lo mejor de todo: donde tampoco falta de nada. La historia no queda coja en descripciones ni se hecha de menos nada.

No sabe que estoy siendo irónica. Ni tampoco sabe que me ha dejado hecha polvo. No sabe que me tomo su angustia de manera personal, que me siento aniquilada por su depresión. ¿Cómo puede saberlo? Ni siquiera sabe que estoy delante de ella. Si le contase que para mí es como la muerte que ni siquiera sepa que estoy ahí, me miraría desde esos ojos en los que se agolpa una aflicción desconcertada, esta niña de setenta y siete años.

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  • El carácter. Siendo muchos libros intercambiables  (en ellos el estilo de un autor es igual al de otro autor), los libros acaban pareciendo churros, esto es, productos prefabricados idénticos, camisetas de la talla M que sólo se distinguen por la etiqueta. Gornick usa sus palabras para abofetearnos, ya sea con reflexiones, o anécdotas. Cada párrafo demuestra que hay una idea clara detrás, que la autora sabe lo que quiere decir y cómo decirlo para que el lector se pegue a esas páginas que acaba considerando suyas.

La frase siempre hacía mella en mí. La sentía en mis terminaciones nerviosas. El melodrama de la represión, la malicia de la pasividad, la ira por la ausencia de poder, todo esta concentrado en aquellas palabras y lo supe desde la primera vez que las oí.

Página 110

  • Los temas que trata: una historia real, que sale de las entrañas de la autora, de los sentimientos que no quiere reconocer, de los problemas y las diversas situaciones que se le plantean en su vida. Dudas, incertidumbres, pasiones y conflictos. Todas situaciones por las que hemos pasado cualquier hijo de vecino. No me quiero repetir, pero sacaré a relucir el argumento de que para un lector es fácil que se la cuelen cuando el autor cuenta algo que desconoce, pero no lo es tanto cuando habla de cosas a las que estamos acostumbrados. No hay lector más crítico que el que lee de un tema que conoce. Y en el ámbito de las emociones, estamos curtidos, así que es fácil reconocer exageraciones, caricaturas o directamente mentiras y falsedades. Quizá aquí Gornick lo tiene más fácil porque se basa en su experiencia propia, y se nota que lleva tiempo modelando cómo contar lo que siente o lo que piensa.

En cualquier caso, la autora lo consigue: nos revuelve las tripas cuando leemos determinadas situaciones, cuando afronta cambios y se enfrenta a sus inseguridades. Lo hace aportando una visión inteligente y un enfoque muy particular, aún cuando determinadas situaciones nos pueden resultar ajenas, su análisis invita a la reflexión. Eso sí, huye de las lecciones, nos narra su experiencia y su modo de ver las cosas.

Una lectura muy recomendable, enriquecedora, interesante y muy certera.

De pronto, su vida ejerce presión sobre mi corazón.

Página 190

Gracias a los amigos de Sexto Piso y el envío y la recomendación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inclusión progresiva de diferentes temas.
  • Cómo enlaza presente y pasado.
Contras
  • La dureza o incomprensión que traspasan las páginas del libro.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (53)

Os traigo las nuevas incorporaciones a mis estanterías que corresponden al final del año pasado, muchas de las cuales se encontraban a los pies del árbol:

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Las mujeres en el castillo, Jessica Shattuck: una historia que apareció de repente en mi buzón gracias a los amigos de Libros del Lince. ¡A ver qué tal está!

El fin de la soledad, Benedict Wells: una novela llena de premios que quise leer en cuanto la la vi por redes sociales. La acabo de empezar. Las ediciones con cantos de colores son de Malpaso.

Al caer la luz, Jay McInerney. Otra sorpresa en mi buzón, de un autor del que no he leído nada con anterioridad. Ya lo he terminado así que en breve dejaré por aquí la reseña. Edita Libros del Asteroide.

Taxi, Carlos Zanón (Salamandra): regalazo de Atram de Leer sin prisa. Os dejo su reseña por aquí. Tiene muy buena pinta, a ver si pudiera colar su lectura entre mis lista de pendientes.

Jane Eyre, Charlotte Brontë: uno de los libros que quiero leer en este 2018 en una edición minimalista que me gusta mucho. Un clásico que (lo admito) aún no he leído. Austral Singular haciendo que queramos comprarlos todos

Subsuelo, Marcelo Luján. Del autor leí Moravia, y tras comentar con él la historia tras la publicación de mi reseña, me lo ha enviado. ¡Gracias Marcelo! Tengo muchas ganas de leerlo después de ver tantas opiniones positivas. La edición es de Salto de Página.

La mirada de los peces, Sergio del Molino. Tenía pensado comprarlo, pero no me dio tiempo porque me lo regalaron por Navidad. El autor de La España vacía nos trae un nuevo libro, esta vez publicado por Random House.

Clásicos para la vida, Nuccio Ordine. No conocía este ensayo, pero del mismo autor ya leí La inutilidad de lo inútil y me pareció muy interesante. Libro cortito que me vendrá genial porque no paro de leer tocho tras tocho. Edita Acantilado.

Damas oscuras, varias autoras (Impedimenta). Sin duda alguna si ha habido un libro estrella estas navidades, ha sido este. Objeto de culto, portada preciosa, edición para enmarcar y un contenido que promete mucho. ¡Regalazo!

Muchísimas gracias a las editoriales que me han enviado ejemplares. Y no me olvido de las personas que me regalan libros, aún sabiendo que no es tarea fácil. Sois los mejores.

Nos espera un año lleno de apasionantes lecturas. ¡Al lío, que hay mucho por leer!

Namaste.

Balance de 2017, Literatura

Balance de 2017 (II): lo mejor.

Como viene siendo tradición, el último día del año os traigo un resumen de los mejores libros que he leído y he terminado este año. En estos momentos estoy a la mitad de dos que quizá acabarían en esta lista, pero que no me ha dado tiempo a acabar.

Como siempre, son libros que yo he leído este año, aunque algunos se publicaran hace mucho tiempo. Empecemos.

Destacados

Podría recomendar muchos de los libros que salen en todos los sitios, podría incluir Patria, de Aramburu, o La uruguaya, de Mairal. Pero teniendo en cuenta que esos libros aparecen en muchas listas, me decantaré por los siguientes:

  • Moravia, Marcelo Luján. El libro que me sacó de mi letargo lector, el que me zarandeó y al que le tengo que estar agradecida. Una historia corta pero muy poderosa, que demuestra que la buena literatura no tiene que venir en un tocho de mil páginas.
  • Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell. Una novela de personajes, del paso del tiempo, de cómo el destino modela parte de nuestra situación. Una historia embriagadora, que nos reconcilia con la realidad y con la literatura.
  • La España vacía. Sergio del Molino. Un libro interesante, el único ensayo que aparece en mi lista, que nos ofrece una visión diferente de España, su demografía y su historia.
  • Apegos feroces, Vivian Gornick. La historia de una madre y una hija que figura en todas las listas literarias de este año. Muy potente, muy bruta. Os contaré más en la reseña.

Joyas

Lo mejor de lo mejor. Los libros que recomendaré este año por activa y por pasiva son éstos:

  • El caso Tuláyev, Victor Serge. Un ruso. ¡Uno! Además, un ruso poco conocido. Una novela que llevaba años anotada en mi libreta. Un asesinato. Los destinos entrelazados de personajes inocentes que conforman una historia poliédrica llena de crueldad y desesperanza. Una historia incómoda demasiado poco conocida.
  • Fuera de quicio, Karen Joy Fowler. Sorpresa mayúscula. Conviene leerla sin conocer mucho sobre su argumento. Así os podréis adentrar en una novela difícil de clasificar que nos invita a reflexionar. Un acierto.
  • Los dientes del dragón, Upton Sinclair. Ya sé lo que vais a decir: ya está la pesada con Upton Sinclair. Otra vez. ¡Acertasteis! Sinclair ha sido el gran descubrimiento de mis últimos tiempos, y como creo que es menos conocido de lo que debería, sigo con la matraca. ¿No me acabaron haciendo caso con Cartarescu? Pues eso. TENÉIS QUE LEER A SINCLAIR.
  • Kanada, Juan Gómez Bárcena. Una novela muy corta, una forma de afrontar el tema suicida. Un libro difícil de catalogar, para releer, para anotar. Kanada es la demostración de que ahí fuera hay grandes autores a los que descubrir y muy buenos títulos que leer, el claro ejemplo de que la alta literatura está ahí, sólo hay que pararse y buscarla.
  • Matadero cinco. Kurt Vonnegut. Un clásico del siglo XX que ahora mismo me pregunto: ¿cómo puede ser posible que haya tardado tanto en leerlo? Pues eso, no hagáis como yo y anotadlo para el Año Nuevo.

Para el 2018 os deseo felicidad y grandes lecturas.

¡Nos seguimos leyendo!

Namaste.

Balance de 2017

Balance de 2017 (I): abandonos y decepciones.

Un año más yo aquí, con mi bolsa de Doritos, dispuesta a hacer balance lector.

2017 ha sido un año desigual. Un año en el que he leído bastante en determinadas temporadas, pero con una crisis lectora que extendió todo el verano. Un año que he acabado encadenando un tocho tras otro… y otro año en el que no he cumplido mi propósitos, ¡uf, menos mal! ¡Ya pensé que me saltaba la tradición!

Como siempre, empezaremos por lo malo.

Abandonos:

El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers. Tenía muchas ganas de leer este libro, pero a medida que lo iba leyendo me entró un bloqueo que me hizo dejarlo de lado al darme cuenta de que no estaba disfrutando del libro como se merecía. Lo retomaré, seguro.

Despellejes:

Ninguno. ¿Pero qué está pasando? ¡Rápido, que alguien me traiga el último libro de Javier Sierra!

Decepciones:

  • Tú no eres como otras madres, Angelica Schrobsdorff. Mucha expectativa generada por lo que se ha dicho por todos los sitios. No es una mala historia, pero sabiendo a lo que enfrentaba se habría ajustado más a lo que después me encontré.
  • Kitchen, Banana Yoshimoto. El libro que me ha hecho alejarme del mundo nipón al menos durante un tiempo. Quizá nunca ha sido para mí pero no me había dado cuenta hasta ahora.
  • El show de Gary, Leyshon. En este caso, la expectativa era alta porque la anterior novela de la autora, Del color de la leche, me gustó mucho. Exactamente igual me ha pasado con La víspera de casi todo, de Víctor del Árbol, del que os hablaré en breve.

Y vosotros, ¿habéis abandonado muchos libros este año? ¿Cumplís vuestros propósitos anuales?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (52): libros otoñales

El fin del verano coincide con la esperada reéntree literaria: nuevas propuestas, nuevos libros, nuevos autores y muchas ganas de leer. Ahora que por fin parece que ha llegado el otoño, es el momento de echar un vistazo a las nuevas incorporaciones de nuestros estantes:

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El rapto del príncipe Margarina, Mark Twain. De repente llegó el cartero y me trajo un paquete largo y grande, donde se incluía este cómic. La única historia infantil escrita por Twain, inédita hasta la fecha y recuperada, con ilustraciones de Erin Stead. Una propuesta que desconocía y que tiene muy buena pinta, con una edición muy cuidada. Envío de Océano Travesía.

Juegos en la edad tardía, Luis Landero. El libro que tenía originalmente anotado en mi libreta de este autor, que encontré por casualidad en una librería de segunda mano y decidí comprar. En su día adquirí El guitarrista, que sigue esperando su turno.

Cuatro amigos, Trueba. Últimamente veo el nombre del director en muchas novelas, hasta recuerdo verle en el Parque del Retiro firmando libros. No tenía pensado leerlo pero al final acabé comprándolo.

Violación Nueva York, Jana Leo. Desconocía de su existencia hasta que leí esta entrevista. El tema me dejó el estómago revuelto, mientras mi cabeza repetía el mantra de que no podía ser posible. Pues parece que sí y además hay un libro del tema. Edita Libros del Lince.

Diario de un incesto, Anónimo. Un libro que captó mi atención por la nota de prensa de la editorial Malpaso. Hay opiniones muy dispares de él, ya os contaré cuál es la mía, que ya lo he terminado.

El corazón de los hombres, Nickolas Butler. Del autor de Canciones de amor a quemarropa, Libros del Asteroide edita este libro que promete dejarnos tan buenas sensaciones como el anterior. Una de esas propuestas que marcas en el calendario hasta su publicación.

Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes. El cuarto libro de la saga Episodios de una Guerra Interminable. Grandes regresa después de un tiempo con una historia que promete adentrarse en la red de espías creada para ayudar a huir a los nazis de la Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Asistí a la presentación que la autora hizo en Alcalá de Henares y tengo muchas ganas de leerlo. Como siempre, a la madrileña le edita Tusquets.

4 3 2 1, Paul Auster. La nueva novela del neoyorquino se sale de su habitual longitud para apostar por una historia mucho más larga. He leído opiniones diversas en las que cabe ponerlo muy bien y muy mal. Espero ser de las primeras. Edición de Seix Barral. (¡Un aplauso a quien decidiera cambiar el papel!).

Las Mitford. Cartas entre seis hermanas, Charlotte Mosley. Mi adicción obsesión curiosidad por las hermanas Mitford se vio incrementada exponencialmente cuando llegó a mis oídos la publicación de este título en la editorial Tres Hermanas. Un tochazo de más de 600 páginas donde las variopintas hermanas se cuentan muchas cosas, en una edición organizada por Charlotte Mosley.

Apegos feroces, Vivian Gornik. Este libro no sólo es uno de los libros más de moda los lectores, sino que ha sido elegido Libro del Año por el Gremio de Libros de Madrid. Ahí es nada. Una historia de menos de doscientas páginas que promete mucho. Edición de Sexto Piso.

Solenoide, Mircea Cartarescu. El regreso de mi rumano favorito de la mano de una de sus novelas más aclamadas, un tochazo de grandes magnitudes editado por Impedimenta en tapa dura. Pude disfrutar de la presentación que hubo en la Librería Rafael Alberti y os aseguro que oírle hablar sobre su modo de escribir y de su concepción del mundo es lo más parecido que he vivido a una experiencia mística. Esperaré el momento perfecto para leerlo.

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Gracias a Océano Travesía, Libros del Lince, Editorial Malpaso, Libros del Asteroide, Tres HermanasSexto Piso por los envíos. Y gracias también a quienes con su esfuerzo, trabajo y dedicación consiguen que se escriban, traduzcan, editen o presenten estos libros. Por último mi agradecimiento va para los que se apuntan a un bombardeo y me acompañan a presentaciones, ferias de mayor o menor calado y cualquier cosa que huela a libros a las que voy arrastrando al personal.

No quiero olvidarme de los que me leéis por aquí. Habéis sido muchos los que, ante el parón que he tenido, os habéis puesto en contacto conmigo. Gracias por seguir ahí.

Y vosotros, ¿esperáis el otoño con ganas como yo? ¿Queréis leer alguno de los libros que he mencionado? ¿Por cuál empiezo? ¿Me ahogaré entre tanto tochazo? ¿Alguna vez conseguiré avanzar en mi propósito lector?

Namaste.

Autor, Ferrante, Literatura

Las deudas del cuerpo, Elena Ferrante

Tras remontar la crisis lectora, necesitaba apuntalar la sensación de vuelta a los libros sin meterme de lleno en un libro largo, denso o complejo. Así que decidí que era el momento de volver a leer Elena Ferrante. Con su tetralogía a medias parecía el mejor modo de volver a la senda lectora.

Las-deudas-del-cuerpoEl tercer libro de la saga Dos amigas se centra en la vida adulta de ambas, la carrera como escritora de Lenù y la vida tras el matrimonio fallido de Lila.

No es fácil que os cuente algo nuevo de Las deudas del cuerpo tras las reseñas de La amiga estupenda y Un mal nombre, porque en esencia se mantienen los rasgos característicos de la historia.

La narradora es, de nuevo Elena Greco, la aplicada de las dos amigas, que estudiará en la universidad y acabará convirtiéndose en escritora. Lila es su amiga de la infancia, distanciada ahora no sólo por residir en ciudades diferentes sino por un paso del tiempo que, inexorablemente, lleva a ambas por caminos separados.

De nuevo: el ambiente, el choque entre una época de miseria y el inicio de una pujanza económica que conseguirá cambiar la vida de muchas familias napolitanas. También, el paso del tiempo, la visión adulta de la realidad frente al idealismo de lo que se imaginaban. Tenemos a una Elena adulta que regresa a visitar su ciudad natal y que es más crítica con su familia, con los vecinos y consigo misma.

En cuanto al estilo de Ferrante, el lector termina con una sensación de ingravidez que le provoca seguir leyendo hasta que termine la historia. También el reconocimiento de cierto olor a culebrón, jugando con dejar la historia a medias para continuar leyendo, además de una excesiva edición del texto que consigue un texto demasiado pulido, demasiado cuadriculado, demasiado fabricado.

Sea como sea, a mí me ha venido genial para continuar leyendo, para tomar algo de aire antes de encarar historias que exigen más, novelas más duras y menos amables. Diría también que Las deudas del cuerpo me ha gustado más de los tres que he leído hasta ahora, quizá porque las historias infantiles acaban resultando simplonas, y quizá porque la historia gana al encontrarse en la edad adulta. O puede ser que lo haya cogido con más ganas, que me haya durado menos y por eso tenga esa sensación, qué sé yo.

En cualquier caso, la fórmula Ferrante tiene éxito. Porque nos mete de lleno en el entorno napolitano, nos contagia de los sentimientos de los personajes, y a fin de cuentas, juega con la nostalgia, el recuerdo de un pasado que no volverá, el cambio que han supuesto estas últimas décadas en cualquier habitante escogido al azar. (¿No es eso lo que funciona ahora? ¿Utilizar la nostalgia para ganar lectores o espectadores?) La autora sabe narrar. Y narra una historia que no deja de ser sencilla, humana, común. No tiene ínfulas de gran escritora, no trata de apabullar con un estilo forzado y presuntuoso. Narra algo muy fácilmente donde otros se han atascado, donde otros describen caricaturas y no personajes, donde otros se quedan en la superficie.

Para mí, en este caso, es suficiente.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • Si no los lees seguidos pierdes detalles.

  • Si los lees seguidos la saga se acaba pronto.

Namaste.