Clásicos, Literatura

La Celestina. Fernando de Rojas.

Qué decir de esta obra que no se haya dicho ya…

Pues lo primero, que me prometí a mí misma ahondar en los clásicos, que si bien he leído algunos, muchos otros los conozco sólo de oídas, como en este caso.

Así que de repente, por sorpresa, al encender mi flamante e-book (allá por la fecha de mi cumpleaños), me encuentro, entre otras novelas clásicas, a esta. Como no soy quién para desdeñar las señales que el Hado y el Destino me dan, aproveché para leerla.

Y me ha encantado. Es una novela que HAY que leer antes o después, no sólo porque se trata de un clásico entre los clásicos, sino por otras cosas. Según iba leyendo me di cuenta de que tenía apuntadas montones de páginas con fragmentos que me gustaban. Prácticamente la mitad de ellas. Llegado a un punto, dejé de apuntar, para centrarme en disfrutar en los pensamientos y comentarios de unos personajes que podrían enseñar mucho a más de uno y más de dos (y todo esto teniendo en cuenta que la obra es del siglo XVI, lo cual ya es un mérito).

Como la trama es de todos conocida, no me extenderé más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La filosofía y el sentido común de cada frase.
Contras
  • La naturaleza intrínseca del ser humano: envidia, codicia y un largo etcétera.

Seguiré con mi diatriba sobre el próximo libro que me leeré… ¡Se admiten apuestas!

Namaste.

Económica, Literatura

Freakonomics. Steven Levitt y Stephen J. Dubner.

Lo primero de todo: aunque su nombre diga lo contrario, no es ni un libro para freaks ni un libro sobre economía.

 

¿Qué es, entonces Freakonomics? Es un libro sobre el mundo, en concreto sobre el análisis de la realidad, que más que economía tiene sentido común. Es cierto que se incluyen algunos términos económicos, pero están usados tangencialmente.

 

Naranja disfrada de manzanaAsí, se comienza a hablar sobre hacer trampas y se tocan distintos temas: el sumo, las notas de un instituto, y como hilo conductor se usa los incentivos personales de cada uno. Luego cambian de tema y te cuentan una breve historia sobre los inicios del Ku Klux Klan. Como podéis suponer, algunos temas más interesantes que otros pero todos muy reales y bien explicados.

 

El libro está organizado en 6 capítulos. Delante de cada uno de ellos se incluye un pedazo de un artículo que habla sobre el economista del libro. Un tipo que dicen que es poco convencional pero muy listo. Llegado a un punto, estos pedazos sobran. Llegado a otro incluso cabrean al lector:

 

En otras palabras, no hay nada en su aspecto o actitud que sugiera un lanzallamas.

 

Guau. Como el tipo tiene la pinta de un empollón concluye que no es un revolucionario. ¿No se supone que este libro trata sobre analizar la realidad y no quedarse en la superficie?

 

En fin. Posteriormente el lector puede encontrar más análisis, algunos bien hilados y otros cogidos con pinzas. Incluso se pueden encontrar párrafos de este estilo:

 

Las probabilidades de recibir un castigo no eran tan bajas -fue una época de auge de un sistema judicial liberal y el movimiento a favor de los derechos del delincuente- que cometer un delito sencillamente no resultaba difícil.

 

Moc. Error. Se supone que nos están contando que en un determinado momento había poca probabilidad de acabar en prisión. No hay que confundir esta probabilidad con la de cometer un delito. No nos engañemos: cometer un delito es fácil. (Es fácil ser tentado por hacerse rico rápidamente, por ejemplo). Lo que no es tan fácil es evitar la consecuencia jurídica de dicho delito. Esto es, este párrafo está mal. Lo que era fácil era cometer un delito y que el sistema no te castigara por ello.

 

Aunque en general el libro es entretenido y se puede leer de una sentada, hay cosas que no hay quien trague:

 

El que se cuela hoy en el metro fácilmente podría estar buscado mañana por el asesinato de ayer.

 

Toma. Para qué decir más. Pues no sé en qué mundo vivirá esta gente, pero veo una diferencia enorme entre no pagar en el metro y matar a una persona. Si la segunda parte de la frase fuera «realizar pequeños hurtos en alguna tienda», no criticaría la frase. Pero no. Venga hombre.

 

 

Desde mi punto de vista, muchas de las cosas que se incluyen son de perogrullo. El que crea que un intermediario como un banco o una agencia de viajes no saca dinero es o muy ingenuo o directamente un pardillo. Determinadas cosas que se explican en este libro son de sentido común. Pero aún así se trata al lector como si éste no tuviera ni idea de nada de lo que le están contando.

 

Sin embargo, sí que es cierto que muchas otras las desconocía, además de ser un libro rápido de leer y facilito para leer con estos calores sin que se te recaliente la cabeza. Es un libro para leer separando lo que vale de lo que no.

 

Ahora, no merece la pena comprarlo.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Los libros que mezclan la autoayuda y la demostración de que el escritor es un gran intelectual y el lector un imbécil.
Pros
  • Entretenido y de fácil lectura.
Contras
  • La repetición de muchas de las teorías que se dicen en todos los capítulos del libro. (Me ha recordado a ese programa que emiten en la Sexta sobre investigación de crímenes, en el que se pasan medio programa repitiendo lo que dijeron al principio).
  • El enfoque estadounidense de todos los temas. Parece que el resto del mundo no existe.

 

 

Esto es todo por hoy. No sé si me alegro más porque haya ganado España o porque haya perdido un equipo de taekwondo llamado Holanda.

 

 

Namaste.

Autor, Literatura, Rivas

Los libros arden mal. Manuel Rivas

Conocí este Los libros arden mal a través de una entrada de Homo Libris. Le tenía ganas a Rivas tras leer alguno de sus cuentos y la adaptación cinematográfica de La lengua de las mariposas.

(INCISO: mirad la que se ha montado a raíz de una serie de comentarios de un periodista que en un artículo incluyó el siguiente párrafo:

¿Y los españoles?, se habrá preguntado más de uno. En la novela española mineralizada ha de aparecer un comisario que entra en su hogar gritando: «¡Soy un cerdo franquista y ahora mismo voy a someter a mi mujer a violencia de género!». O bien un maestro de pueblo que habla con un niñito adorable y le dice: «Como soy un maestro republicano voy a mostrarte las virtudes de la democracia y el humanismo mediante el bello ejemplo de las mariposas».

Artículo íntegro pinchando aquí.

Manuel Rivas se da por aludido respondiendo escuetamente.

Félix de Azúa le contesta.

¿Qué, era para darse por aludido? (FIN DEL INCISO)).

 

 

Portada del libro

En el marco de la posguerra española se desarrolla una historia que tiene que ver con la cultura (como episodios sobre la quema de libros) pero que además ahonda en las distintas situaciones de unos personajes relacionados entre sí.

Hasta aquí algo que podría ser habitual. A partir de aquí la novedad. El autor cuenta la historia cambiando: en un capítulo podemos encontrar la historia de un juez contada de forma objetiva. En el siguiente aparece una lavandera hablando en primera persona.

Debido al cambio de personajes, en ocasiones se hace una lectura un poco complicada: hay bastantes nombres que guardan relación y al comenzar cuesta pillarle el truco. (De hecho me hice un croquis con nombres de personajes, relaciones y otros datos).

Luego todo va rodado, hasta más o menos la mitad del libro, donde la trama se estanca un poco y todo sucede más lentamente. En este punto, cuando ya pensaba que no me iba a gustar el final porque el autor lo apañaría como pudiera, las cosas cambian y el lector se lleva una grata sorpresa al recuperar la actividad y dinamismo de la primera parte del libro.

Trozos que me han gustado hay montones. De ellos, he seleccionado uno, para ilustraros el modo de enlazar del autor de un tema a otro, y para que comprobéis lo distinto que es a otros escritores:

Ya no era una criatura. Con cinco o seis años aún se meaba en la cama. Antes, no. Fue en esa época. No era algo que se pregonara. No es que llegase una a buscar la ropa y le dijesen: Ahí van las sábanas mojadas por el niño, que no retiene. Lo que pasa es que la ropa cuenta sus historias, es como un libro. Y tampoco yo voy diciendo por ahí lo que cuenta la ropa. Eso queda entre nosotras. Entre la ropa y nosotras. Por eso, lo que más me gusta de lavar es el clareo. Ese momento en el que el sol les devuelve los colores a las prendas y a las cosas, porque parece incluso, en ese dar del sol, que lo que has hecho es lavar todo el lugar. Devolverle los colores. A la ropa, sí, pero también al paisaje, a las cosas, a la mirada de la gente. Y entonces eres tú quien les pone el negro y el amarillo canario a las espigas rayadas de maíz del país y a las camisetas de fútbol del Relámpago de Elviña. El púrpura a los carpazos. A veces hablamos de la felicidad como un imposible. Entre nosotros, lo que más se parece a un infeliz es un feliz. Yo ya he oído llamarle a Brevo, que no tiene mucho entendimiento, he oído llamarle de dos maneras: feliz e infeliz. Parece que es lo mismo. Los niños le llaman tonto, sin más. Los niños. Qué miedo. No me extraña que haya quien se enrede con las palabras. Las hay, hay palabras, que son como bichos, de esos que mudan, que parecen una cosa y son otra. Polca dice que es al revés de lo que pensamos. Que las palabras no nacieron para denominar las cosas. Que primero fueron las palabras y después las cosas. Así que alguien dijo ciempiés y salió el bicho. Ya sé que no tiene cien pies. Lo importante es la intención. Quien hace la palabra, hace la trampa. Yo no quiero pensar en el nombre de un mal. Imagina que lo dices y funciona. Hay que tener cuidado con lo que se dice. O no. Al chaval, al hijo de la pintora y del juez, a lo mejor también le pasó que quiso meter las palabras para adentro y se le hizo un bolo, un tapón. Porque las palabras son también como migas. Yo, cuando estoy sola en la mesa, en silencio, meditando, los dedos hacen bolas con las migas de pan sobre el mantel de hule. Y cuando te das cuenta, cuando se te pasa el despiste, esas formas esféricas, tan pulidas, como astros, están mirando hacia ti. Yo no sé lo que harás tú, pero lo que yo hago es ir comiéndomelas muy despacio, las palabras de pan, las del silencio, para no atragantarme. Yo por suerte he tenido a Polca. A pai pai (en gallego, padre padre). Creo que, si no fuese por él, no habría arrancado. Sería feliz. Sería infeliz. Sería muda. Aún me mearía en la cama. Uno de estos días lo tengo que llevar a que vea al chaval, a Gabriel. Seguro que él encuentra la manera de espabilar a la criatura. Ella, la pintora, es más risueña que habladora. Tampoco a mí me va el chismorreo. El traer de dientes a la gente. A mí nadie me va a oír decir: ¡El niño, que es un meón!

Os lo recomiendo encarecidamente. Es uno de los mejores libros que he leído este año, y he acabado encantada y acordándome de los que vivís en Galicia (Niebla Espesa, Elnorte, D.) porque además de ser una gran historia es un tributo a las tierras gallegas, a las calles coruñesas y a los pueblos cercanos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo mágico del autor.
  • El desarrollo de la historia y el modo de mezclar unas historias con otras.
Contras
  • No me gusta nada la portada del libro, y menos el redondel rojo de la izquierda. Señores, ¡esto no es un DVD!
  • La edición incluye un mapa con las calles de La Coruña que sólo se puede leer con una lupa.

Namaste.

Literatura, Los Indispensables

Indispensable V: Pedro Páramo

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Peces de ciudad, Joaquín Sabina.

Hay pueblos que marcan un antes y un después en la literatura. Comala, al igual que Macondo, es uno de ellos.

A estas alturas ya sabréis a qué libro me refiero. E imagino que a estas alturas os estaréis preguntando cómo voy a ser capaz de describir este libro. Pues no lo voy a hacer, porque entre otras cosas, no sabría qué decir sin contar de más.

Pedro Páramo es una novela corta, pequeñita, llena de flashbacks, cambios de narrador y de personajes distintos. Es distinta a todo lo que había leído hasta entonces, marcando un antes y un después, proclive a releer para comprender lo que se nos ha pasado por alto, es imprescindible para todos aquéllos que quieran conocer la literatura. Es diferente. Es única. Es indispensable.


El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: «Lo quiero por ti, pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él». Pensé «No regresará jamás; no volverá nunca».

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
  • La hierba roja, Boris Vian.
Pros
  • La sensación de que con una novela tan corta el autor es capaz de escribir una novela fantástica.
Contras
  • Necesaria una relectura.

Namaste.

Hay pueblos que marcan un antes y un después en la literatura. Comala, al igual que Macondo, es uno de ellos.

A estas alturas ya sabréis a qué libro me refiero. E imagino que a estas alturas os estaréis preguntando cómo voy a ser capaz de describir este libro. Pues no lo voy a hacer, porque entre otras cosas, no sabría qué decir sin contar de más.

Pedro Páramo es una novela corta, pequeñita, llena de flashbacks, cambios de narrador y de personajes distintos. Es distinta a todo lo que había leído hasta entonces, marcando un antes y un después, proclive a releer para comprender lo que se nos ha pasado por alto, es imprescindible para todos aquéllos que quieran conocer la literatura. Es diferente. Es única. Es indispensable.

El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: «Lo quiero por ti, pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él». Pensé «No regresará jamás; no volverá nunca».

Edad Media, Histórica, Literatura

Sobre novelas históricas y biografías del siglo XV.

Hace poco en una conversación acabé hablando de narrativa histórica, sus ambientaciones y el boom que ha experimentado en estos últimos años, así que pensé que sería un buen tema para una reseña.

Lo primero que tengo que decir es que la novela histórica no me acaba de convencer. No es que no me guste (suelen ser novelas entretenidas y bien ambientadas) sino que los libros que he leído no me dejaron un buen sabor de boca, además de que hay una cosa que me echa para atrás: a veces no sé distinguir lo que es real de lo que es inventado.

Así que un día en una de las bibliotecas que frecuento, me di cuenta de que impulsadas por las novelas históricas, habían florecido otro grupo de novelas que se basaban completamente en la realidad, sin inventar datos ni tomarse licencias por parte del autor. Para mí, están a caballo entre las biografías (ya que a veces incluyen otras cuestiones no relacionadas con el personaje principal) y las novelas, por el contenido de la trama.

(INCISO: digo “para mí”, porque, sinceramente, no sé si estas novelas se encuadran en “biografías” o en otro tipo que desconozco. Si alguien lo sabe, estaré encantada de que me quitéis la duda.)

Por mera curiosidad, tomé prestado varios libros que tenían en común la época en la que vivieron sus personajes: los siglos XV-XVI.

El primero que leí fue Lucrecia Borgia, de Sarah Bradford. Es la historia de la hija del Papa Alejandro VI, con muchas conjuras y conspiraciones sobre todo al comienzo, siendo más pausado al final. Se trata de una novela muy interesante y formativa, que nos enseña la Italia de la época como un tira y afloja entre familias rivales para conseguir más poder. Total, que cuando terminas de leer el libro y decides ir a ver la película Los Borgia, te dan ganas de escupirle al imbécil que seleccionó a Sergio Peris Mencheta para el papel de César Borgia.

Después de aquél me decanté por un personaje conocido en mi zona (la Princesa de Éboli, duquesa de Pastrana), en concreto por El bello ojo de la tuerta, de César Leante, que nos acerca a la época de Felipe II con una historia de traiciones que tuvo en jaque a la Corte del Rey durante una temporada. Antonio Pérez, superministro del Rey, se convirtió el personaje protagonista de una serie de sucesos, en los que se incluyen envenenamientos, traiciones y secretos, que le llevó a refugiarse en Aragón para evitar la condena a muerte. Es una novela un poco áspera, más difícil de leer y menos entretenida que las dos que aquí menciono. En cualquier caso, fue una lectura constructiva que me permitió profundizar sobre el tema.

Y ya cambiando por completo de personaje, me dispuse a leer Catalina de Médicis, de Leonie Frieda es una fantástica biografía sobre la que fuera reina de Francia, pero además abarca la situación en cuanto a política internacional de la época en que vivió aquélla. Esto me pareció especialmente interesante ya que, a pesar de conocer la historia de España, nunca he conocido qué pasaba en los demás países mientras que aquí reinaba Felipe II. Pues con este libro conocemos cómo fue la suegra de Felipe II, sus problemas con sus hijos, las conspiraciones de la corte francesa, el tema de los hugonotes… Además de estar muy bien documentada, acompaña un montón de mapas, árboles genealógicos y demás complementos que permiten al lector seguir a la trama y a los personajes en todo momento. Altamente recomendable.

Y vosotros, ¿habéis leído algún libro de este tipo? ¿Os gusta la novela histórica?

Así que esto es todo por hoy.

Namaste.

García Márquez, Literatura

El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez

Este libro figuraba en mi Plan Infinito desde hace mucho. Sin saber cómo, le fueron adelantando otras novelas de este autor.

La historia de la que trata es la de un coronel en eterna espera, de su amargura, su desesperanza y su gran paciencia.

¿Qué más puedo decir de esta novela sin contar de más? Pues que es una pequeña historia de García Márquez, que se lee en una tarde y que está, como todas las novelas del colombiano, narrada con una forma peculiar.

Tras leer unas cuantas páginas, nos encontramos con un viejo conocido:

– Con quién hablas-preguntó la mujer.

– Con el inglés disfrazado de tigre que apareció en el campamento del coronel Aureliano Buendía -respondió el coronel-. Era el duque de Marlborough.

(De repente me han entrado unas ganas enormes de releer Cien años de soledad)

Sinceramente, esperaba algo más de esta novela. Por supuesto que está magníficamente escrita, pero había escuchado muy buenas críticas sobre ella, y esperaba más que Del amor y otros demonios. No sería el libro de García Márquez que recomendara, porque la historia se me ha quedado un poco coja.

Además, llega un punto que lo único que pensaba era que por qué la mujer no zarandea al coronel. Eso habría hecho yo (¡qué exasperación, por favor!).

En cuanto a la edición, la que yo he leído es la de Mondadori, es una edición muy cuidada, que sin embargo, me parece un libro demasiado largo, preferiría uno más pequeño no uno tan alargado… pero vamos, que esto son manías mías… 😉

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El autor y el estilo de la obra.
Contras
  • La sencillez de la trama.

Si quieres comprar este libro, pincha aquí.

Namaste.

Bazar

Diálogos lectores

Hay muchos tipos de personas con las que tener conversaciones sobre libros. Aquí os adjunto un breve compendio.

Individuo 1 o amigos que crees que te conocen pero resulta que no te conocen nada de nada.

Sujeto 1:Te tienes que leer El Código da Vinci.

Lahierbaroja:¿Está bien o qué?

Sujeto 1:A mí no me gustó demasiado, pero a tí, fijo que te encanta.

Conclusión: No. No me gustó y no volveré a leer a ese autor. Es malo simplificar la realidad tanto como para creer que porque me gustó La hierba roja, me gustará cualquier libro que incluya el rojo en el título. No deja de ser estúpido, ¿no? Pues eso hiciste tú.

Individuo 2 o personas que abusan de los adjetivos.

Día 1:

Lahierbaroja: ¿Qué estás leyendo?

Sujeto 2: Este. Es buenísimo, de lo mejorcito que he leído últimamente.

Lahierbaroja: ¿De qué va?

Sujeto 2: De una madre y una hija y… es buenísimo, maravilloso, espléndido. ¡Tienes que leerlo!

Sujeto 3: ¿Y tú qué lees?

Lahierbaroja: Uno de Roberto Bolaño.

Sujeto 3: Anda, dicen que escribe muy bien.

Sujeto 2: ¿Quién es ese?

Día 2 con otro libro:

Sujeto 2: Mira este: es buenísimo, fantástico, buah, ¡la leche! ¡Tienes que leerlo!

Lahierbaroja: Mmm… y… ¿cuál es?

Sujeto 2: El último de Dan Brown.

Lahierbaroja: Ah. Vale.

Consejo: querido sujeto 2: no insistas. Ha quedado comprobado que tenemos gustos lectores distintos. No hay problema, tú lees lo tuyo y yo lo mío. No hace falta que todo el mundo opine igual. Eso sí, lo que no me gusta es que me insistas y me repitas que lea los libros que tú lees, quedando claro, creo yo, que a mí ese tipo de lectura no me gusta nada. ¿No te das cuenta? Yo no te doy el coñazo con lo que yo leo, cada uno que haga lo que le de la gana, pero encima no me hagas pensar que pierdo el tiempo leyendo a Bolaño. No seas pesado.

Individuo 4 o «¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?» (I parte)

Sujeto 4: Oye, Lahierbaroja, me podías bajar este libro a la biblioteca, ya que vas de paso.

Lahierbaroja: Vale. ¿Quieres que te traiga alguno?

Sujeto 4: No sé… pero uno que no me haya leído ya.

Lahierbaroja: ¿Se supone que tengo que llevar la cuenta de lo que has leído tú y de lo que he leído yo?

Sujeto 5 (que aparecerá más abajo): Y de lo que he leído yo.

Sujeto 4: Venga, si sabemos que tienes buena memoria.

Conclusión: Lahierbaroja acaba yendo a la biblioteca y saca los libros para el Sujeto 4, unas veces con más acierto y otras con menos (veáse Las benévolas), pero al final el sujeto 4 tiene razón. Lahierbaroja puede acordarse de lo que ha leído el sujeto 4. El sujeto 5 será a continuación sujeto de estudio.

Individuo 5 o «¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?» (II parte)

Sujeto 5: Quiero leerme el libro ese del que hablaste tan bien el otro día.

Lahierbaroja: ¿Ah sí? ¿Cuál?

Sujeto 5: No sé cómo se llama, pero lo pusiste por las nubes.

Lahierbaroja: ¿Cuál era el autor?

Sujeto 5: Pues no sé, no me acuerdo.

Lahierbaroja: Pero algo sabrás de la reseña, ¿no? ¿De qué iba?

Sujeto 5: No sé, pero te había gustado mucho.

Lahierbaroja: (Al borde de la desesperación y mirando al sujeto 5 con odio) ¿La publiqué el otro día? Puede que sea Estupor y temblores.

Sujeto 5: No, esa no es. Es de hace bastante.

Lahierbaroja: ¿El autor era hombre o mujer?

Sujeto 5: Qué mala memoria tienes, ya te comenté que me lo quería leer. ¡Tenías que haber estado atenta para retener qué libro era!

Consejo: Por favor, sujeto 5, apúntalo en un papel, o mételo en anobii que sé que tienes. Y si, por un casual te olvidas del nombre del libro o del autor… ¡por lo menos retén algo sobre la trama! Sé que no vas a hacerlo. Eres un caso perdido.

EDICIÓN: no, jamás supe a qué libro se refería el sujeto 5. Y mucho me temo que él tampoco.

Individuo 6 o modos de evitar dejar a medias un libro.

Sujeto 6: Tienes que leerte Canción de Fuego y Hielo.

Lahierbaroja: Dicen que está muy bien. ¿A tí te gustó?

Sujeto 6: No me lo he leído, lo que pasa es que me lo han recomendado, y por si no me gusta, mejor te lees tú y si ves que me puede gustar lo leo yo después.

Lahierbaroja: ¿Me estás tratando como a un filtro?

Sujeto 6: Pues sí. Aciertas lo que me va a gustar. Así no tengo que perder el tiempo leyendo algo que quizá dejaré a medias. Creo que te lo regalaré y así te lo acabarás leyendo.

Lahierbaroja: Imbécil.

Consejo: sé que tienes poco tiempo, pero léelos tú. Ya tengo una lista en mi Plan Infinito demasiado larga como para ir incluyendo más libros. Por cierto, quizá algún día no te sirva lo de regalarme libros para obligarme a leerlos…

Esto es todo por hoy. Pasad un feliz domingo.

Namaste.



IMM, Literatura

IMM (2)

Ayer visité la Feria del Libro. Fui un lunes, aún sabiendo que no habría escritores que me firmaran, para evitar aglomeraciones. ¡Lo conseguí! Fue una buena tarde, en la que no hacía (mucho) calor y pudimos disfrutar con tranquilidad del parque del Retiro y de unos estupendos helados. 🙂

Por supuesto, tras pasar por muchas casetas y dudar mucho mucho, me llevé conmigo un libro. Cuando llegué a casa, me di cuenta que tenía varios que no os había enseñado. Son los siguientes:

Libros

Así, de izquierda a derecha podéis ver:

  • El coronel no tiene quien le escriba, de García Márquez. Tenía muchas ganas de leerlo, y ahora es cuando lo he cogido prestado de la biblioteca.
  • El asedio, de Arturo Pérez Reverte. El primer libro que me ha enviado Popular Libros tras un mes luchando contra Correos. ¡Gracias!
  • Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami. Tenía ganas de leerlo, ya que he oído buenas críticas y la verdad es que tras La caza del carnero salvaje esperaba algo más de After Dark. Lo compré ayer en la Feria del Libro. Éste de momento tendrá que esperar, porque se me están acumulando muchos libros y ahora no es que me sobre el tiempo.

Y vosotros, qué ¿aprovecháis el descuento en el precio para comprar más libros? ¿Soléis pasaros por Ferias de este tipo?

Esto es todo por hoy.

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

La literatura nazi en América. Roberto Bolaño.

Con este título tan peculiar, el escritor chileno nos presenta una especie de enciclopedia sobre los autores de un movimiento afín a las ideas de Adolf Hitler a lo ancho y largo de toda América.

 

Portada de la novela de BolañoSe trata de un compendio de escritores, obras, editoriales y revistas en las que distintos personajes han publicado, y al mismo tiempo narra las historias de éstos. Todos los personajes que aparecen en la novela son inventados, así como sus obras. La historia se alarga desde 1930 hasta 2010.

 

Haciendo una visión de conjunto, puedo clasificar en varias partes: en la primera, Bolaño adopta un tono objetivo y neutral para cada personaje. Cuenta cómo eran, qué hacían y lo que escribieron. En esta parte del libro, el autor se detiene poco más de dos páginas por personaje, pasando rápidamente al siguiente.

 

En la segunda parte, Bolaño se detiene mucho más. Son sólo tres personajes pero les da mayor importancia, lo cual lleva a que ocupan 30 páginas cada uno. Aquí, al explayarse más, sí que vemos el reflejo del Bolaño que yo recordaba por Los detectives salvajes. Os dejo unos fragmentos que me han gustado:

 

(Argentino Schiaffino en su obra) Propone como respuesta latinoamericana al fútbol-total la eliminación física de los mejores exponentes de éste, es decir el asesinato de Cruyff, Beckenbauer, etc.

 

Ya en el último episodio de esta parte, el autor cambia el uso de la tercera de persona de singular para incluirse a sí mismo en la historia. Así, trata de ayudar a buscar a uno de esos inefables poetas.

 

(Mientras Bolaño, impaciente, espera en un bar). Leía pero las palabras pasaban como escarabajos incomprensibles.

 

En la última parte de La literatura nazi en América, Bolaño recoge una recopilación de todos los autores, obras, revistas y editoriales (incluida la editorial La Castaña, que ya te ahorra saber qué tipo de libros vende…) mencionadas a lo largo de la novela. Os dejo un par de ejemplos:

 

Duquesa de Bahamontes, Córdoba, 1983-Madrid, 1957. Duquesa y cordobesa. Y punto. Sus amantes (platónicos) se contaron por cientos. Problemas de orina y anorgasmia. En la vejez, buena jardinera.

 

Enzo Raúl Castiglioni, Buenos Aires, 1940-Buenos Aires, 2002. Jefe de la barra brava de Boca Juniors. Su entrada en prisión encumbró a la jefatura a Italo Schiaffino. Lo más parecido a una rata, según algunos de sus contemporáneos. Mezcla de rata y pavo, según otros. Un pobre desgraciado, en opinión de sus familiares.

En conclusión, se trata de un libro extraño, raro, pero que arranca muchas sonrisas en la cara del lector. Se trata de un reflejo de la literatura hispanoamericana, una deformación de la realidad que les gustará a los amantes de dicha literatura. Lo que más me ha gustado es la segunda parte, tiene más descripciones, más surrealismo, es más Bolaño.

 

 

 

 

 

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El autor consigue crear realidad extravagantes y absurdas.
  • Los capítulos son cortos y entretenidos.
Contras
  • Hay personajes más aburridos y pesados.

 

Namaste.

Intriga, Literatura

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Tras la primera parte de Millenium, que me dejó un buen sabor de boca, comencé ilusionada la segunda parte de la trilogía.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolinaLo que te puedes encontrar aquí (aparte de un tochazo del tamaño de un ladrillo) es una investigación sobre la trata de blancas en Suecia.

El libro comienza centrándose en Lisbeth Salander, conocemos un poco más de ella, qué hace y dónde está. Este inicio da dinamismo a la historia, puesto que a fin de cuentas no es que supiéramos mucho de ella tras leer el primer tomo.

Después, comienza el verdadero tema: la trata de blancas. Un poco después, el autor se centra en Mikael Blomkvist y ahí es cuando la novela transcurre más despacio, hasta llegar a un punto en el que piensas que le sobran páginas, que hay mucha paja de por medio.

Esa es la sensación que he tenido en, al menos, 250 páginas. El protagonista trata de investigar si Salander es culpable de asesinar a varias personas. Pero vamos, que no consigue información. Más bien bebe café y come sándwiches como si no hubiera mañana.

Otra cosa que me exasperó es que me pareció que se trata al lector como si fuera imbécil. Me explico. No hace falta que cada vez que salga un personaje me digas en qué trabaja, cómo es físicamente o cualquier cosa que me hayas dicho ya. Si ya lo has contado, ya lo he leído. Además, hay montones de referencias muy básicas en la primera parte de Millenium (pero estúpidas, en plan Mikael Blomkvist, el periodista).

La última cosa que no me ha gustado ha sido el final. De un lado, es un mero punto y aparte. Estás obligado a leer la tercera parte porque ese final no es más que un fin de capítulo. De otro, el supuesto misterio es previsible (o al menos eso me parece a mí). Quizá el problema fue que tras leer la primera parte, vi la adaptación cinematográfica. Craso error. En apenas un segundo me soltaron un spoiler en toda la cara, lo cual me ha predispuesto a imaginarme algo que ha acabado pasando (aparte en acordarme en la familia del director, guionista y productor).

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Entretiene y engancha, al menos durante un rato.
Contras
  • Sobran 250 páginas.
  • El final es previsible y es tan abierto que necesitas continuar con la saga.

Namaste.