Clásicos, Literatura

La Celestina. Fernando de Rojas.

Qué decir de esta obra que no se haya dicho ya…

Pues lo primero, que me prometí a mí misma ahondar en los clásicos, que si bien he leído algunos, muchos otros los conozco sólo de oídas, como en este caso.

Así que de repente, por sorpresa, al encender mi flamante e-book (allá por la fecha de mi cumpleaños), me encuentro, entre otras novelas clásicas, a esta. Como no soy quién para desdeñar las señales que el Hado y el Destino me dan, aproveché para leerla.

Y me ha encantado. Es una novela que HAY que leer antes o después, no sólo porque se trata de un clásico entre los clásicos, sino por otras cosas. Según iba leyendo me di cuenta de que tenía apuntadas montones de páginas con fragmentos que me gustaban. Prácticamente la mitad de ellas. Llegado a un punto, dejé de apuntar, para centrarme en disfrutar en los pensamientos y comentarios de unos personajes que podrían enseñar mucho a más de uno y más de dos (y todo esto teniendo en cuenta que la obra es del siglo XVI, lo cual ya es un mérito).

Como la trama es de todos conocida, no me extenderé más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La filosofía y el sentido común de cada frase.
Contras
  • La naturaleza intrínseca del ser humano: envidia, codicia y un largo etcétera.

Seguiré con mi diatriba sobre el próximo libro que me leeré… ¡Se admiten apuestas!

Namaste.

Clásicos, Literatura

Don Juan Tenorio, José Zorrilla.

A falta de ganas de estudiar lo que me toca, inauguro una nueva sección. En este caso, la dedicaré a la literatura clásica, así que en las próximas ediciones comentaré otro/s libros clásicos, que a pesar de no ser lo más actual del mundo literario, conviene leer.

Portada del libro
Portada del libro

Hoy empezaré con Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. Se trata de un drama en el que se mezcla lo religioso y lo amoroso en la época de Carlos V. Es un argumento archiconocido, así que ahorraré palabras al respecto (numerosas son las interpretaciones teatrales, cinematográficas… etc.).

Además, estoy a la mitad del libro, así que no puedo contaros mucho más. Os preguntaréis por qué lo he elegido. Pues bien, es un libro corto, dividido en actos rápidos de leer, con lo cual es más fácil la lectura para un período de exámenes, como este, en el que leo de cuando en cuando.

Ya el año pasado leí Eloísa está debajo de un almendro y Las cinco advertencias de Satanás, de Enrique Jardiel Poncela, y entonces me di cuenta de que el teatro es un género, por una parte, que desconocía, y por otra, que merece la pena ser leído.

Poco más. Espero que cuando termine los exámenes pueda actualizar más a menudo.

Namaste.