Empezamos el mes de abril con buenas noticias y varios libros. 🙂
Y por ello, he decidido inaugurar una sección: los IMM. Para los no iniciados: los IMM son una pequeña recopilación de los últimos libros que se poseen, ya sea porque sean nuevas adquisiciones, regalos, préstamos…etc.
Con motivo de la cercanía de mi cumpleaños, Niebla Espesa me ha regalado las siguientes novelas:
Son las siguientes:
Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Es un autor que he leído en un par de ocasiones anteriores (Mauricio o las elecciones primarias y El asombroso viaje de Pomponio Flato) y del que tenía ganas de leer más. EDICIÓN: la reseña, pinchando aquí.
La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Casualidades de la vida, Bibliolandia lo tiene como libro del mes, así que aprovecharé para leerlo ahora, aunque estando en inglés iré bastante más lenta. EDICIÓN: la reseña, aquí.
El porqué de las cosas, de Quim Monzó. Es un autor al que desconozco pero del que he oído hablar bien de él. Ya os contaré lo que me parece.
Tras un tiempo de sequía lectora, reseño el libro que consiguió mayor número de votos en la encuesta.
De todos es conocido que el tirón de esa trilogía y de este autor ha sacado a la palestra a muchos otros escritores escandinavos de novela negra. De ellos destacan varios: Stieg Larsson, Jens Lapidus y Henning Mankell.
En general, conozco poco a este grupo. De Mankell he leído críticas muy buenas en cuanto al detective Wallander. Quizá merezca darle una segunda oportunidad, ya que el único libro que leí del autor me resultó bastante pesado. De Lapidus, Niebla Espesa tiene buenas referencias. Quizá sea menos conocido que los otros dos, pero por ahí dicen que es de lo mejorcito.
Así que llegaba la hora de leer el libro del que mucha gente está hablando, y como una persona en concreto dudaba de que me lo acabara leyendo, me lo regaló (buena táctica, id tomando nota los demás) ;).
Cuando empiezas un libro como éste, que ha leído tantísima gente, tienes un montón de prejuicios que te condicionan sobre lo que te vas a encontrar. De esta novela oí que estaba muy bien, pero que los otros dos de la trilogía eran mejores, que las primeras cien páginas eran muy aburridas, que era genial… etc. Así, empecé la novela dudando sobre si me gustaría (porque no siempre comparto las opiniones mayoritarias) o si simplemente, se trataba de una exageración.
Lo primero que diré es que no me ha parecido denso en ninguna parte del libro, y eso que es extenso. El sueco lo consigue intercalando a Mikael Blomkvist y a Lisbeth Salander. Por ejemplo, al principio interesa más ella que él, pero el autor consigue que leas un rato más de Mikael con el objetivo de llegar a Lisbeth.
Sólo por eso ya engancha, pero es que además el libro está estructurado bastante bien. No sé si lo he dicho alguna vez, pero no me gustan los libros que tienen capítulos demasiado largos, porque sabes que cuando lo empiezas necesitarás al menos media hora para leer las 50 páginas que lo componen.
En este caso no es así, y eso aporta dinamismo a la novela. Los capítulos son de 50 o 60 páginas, pero están divididos en pedazos de unos pocos párrafos, con lo cual eso te anima a leer un poco más.
(En fin, que el que diga que es denso, es que no ha leído Anna Karenina).
El tema, que creo que todo el mundo lo conoce, trata sobre una investigación sobre una desaparecida. Los protagonistas inician una búsqueda de pistas sobre algo que ocurrió treinta años antes. En cuanto se ponen a ello, pasan muchas cosas y muy rápidamente. Es un libro entretenido, bien estructurado, con unos personajes principales característicos (algo que no todo el mundo consigue) y peculiares (más ella que él, claro).
Así las cosas, os lo recomiendo. No os voy a decir que es el mejor libro que he leído, porque sería mentira, pero sí que os digo que para entretener y pasar el rato está bastante bien. Esperaba menos.
Por todo lo que hasta aquí he comentado, no me parece del todo una novela negra, quizá se trate de una evolución de aquélla, puesto que existen diferencias, como las dosis de algo más comercial. Las situaciones ocurren más rápidamente, hay más acción y un punto de thriller que no existe en las novelas negras al uso. Por eso, si leéis a Hammet o Chandler se puede apreciar una gran diferencia sobre el modo de plantear la historia, y la forma de desarrollar la trama es mucho más lenta.
Me ha recordado a John Grisham, por la parte de la intriga y del thiller, si bien es algo menos legal y más “negro”.
¿Y vosotros qué pensáis? ¿Os gusta la novela negra escandinava? ¿Habéis leído Millenium? ¿Qué me recomendaríais leer de Mankell?
A raíz de la siguiente noticia que acabo de leer en el periódico digital, he recordado un libro de este autor polaco. De hecho es el único que he leído de él. Se trata de Ébano. Recuerdo que me lo recomendó Niebla Espesa, que la edición que me prestó era una de esas que regalan con algún periódico, y que por dicha recomendación lo leí.
Se trataba de un libro que recorría gran parte de la historia de África visto desde el punto de vista de un occidental, de forma amena y cotidiana. Me refiero a que en ocasiones (y más cuando una novela es de no ficción) es complicado asimilar un gran número de nombres, fechas y lugares, y más si se tratan de algunos tan desconocidos como lo son los africanos. Sin embargo, el escritor consigue equilibrar la balanza entre ésto y las situaciones corrientes de las personas de a pie, que es lo que hace que nos pongamos en la situación en la que se encuentran dichas personas.
Una de las anécdotas que recuerdo del libro es la circunstancia con la que se topó el autor en un autobús. Llegado un momento quería viajar de una ciudad a otra, y por eso fue a la estación de autobuses, compró un billete y se fue para el autobús. En ese momento estaba vacío, y por eso se acercó al conductor y le preguntó: “¿A qué hora sale el autobús”? El señor le miró con cara extraña, y después le contestó: “¿Como que a qué hora sale? ¡Pues cuando se llene!”. El pobre hombre volvió a su asiento, extrañado, y se quedó esperando. Imaginaos ahora esperar en un coche haciendo el calor propio de África en verano, y encima venga a entrar gente (pero sin llenarse, claro está). Tras unas cuantas horas (creo que fuero cinco), el autobús salió de la estación porque ya estaba lleno.
En conclusión, fue un libro entretenido, completo e interesante. Muy recomendable para cambiar de vez en cuando de ficción a no ficción.
Y vosotros qué, ¿leéis libros de no ficción? ¿Me recomendaríais alguno?
Comencé a leer este libro mientras seguía enfrascada con la lectura de Los hermanos Karamazov. Lo hice movida por diferentes motivos: por un lado quería un relato corto que no tuviera nada que ver con Rusia, y por otro me di cuenta a raíz de un comentario de R., de que no había leído nada del escritor peruano.
De esta forma, en una pequeña biblioteca tomé prestado este ejemplar, que incluye los dos libros. Es de la edición de El Mundo, las 100 joyas del milenio (seguro que sabéis a cuales me refiero y seguro que tenéis alguno por casa de esta colección).
Los jefes son un conjunto de relatos, unos más largos que otros, que tratan sobre distintos temas: problemas escolares, honras perdidas y cosas así. Creo que quizá está descompensado, porque si bien es verdad que hay seis relatos, uno es el triple que todos los demás juntos, lo cual no me ha gustado demasiado.
Fotografía del autor
Los cachorros es un libro corto que trata sobre la relación de un grupo de amigos desde la infancia hasta que son adultos. El estilo del autor me ha recordado a Carlos Fuentes, en concreto por la generalizada ausencia de diálogos directos y por la rapidez en la que se desarrolla la trama.
Me ha gustado más Los cachorros que Los jefes, quizá porque me demoré demasiado con los relatos, aunque si bien es cierto, el tema no me apasionaba y sinceramente, esperaba algo más del autor (más profundidad, mejores descripciones…).
En resumen, ambos son dos lecturas que no me han disgustado, pero que tampoco me han encandilado. De hecho salgo decepcionada en cuanto al autor. Así que lo más probable es que no ocupen un lugar en mi memoria dentro de un tiempo. Creo que pasarán a ese oscuro limbo en el que se incluyen los libros «mediocres» (a mi entender y en mi opinión, se entiende) (algo así como “me lo leí pero no recuerdo casi nada”. Eso me pasa con La peste de Camus).
Lo que creo es que debería darle otra oportunidad al autor, así que os traslado a vosotros la pregunta: ¿Qué libro de Vargas Llosa me recomendaríais?
FICHA:
Te gustará si te gustó
El árbol de la ciencia. Pío Baroja.
Pros
De rápida lectura.
Contras
Superficial.
Una última cosa: si leéis atentamente el título de la encuesta que publiqué hace unas semanas, os daréis cuenta de que la pregunta era “¿Qué libro prefieres que sea reseñado antes?” Obviamente, se trata de una opción entre las cuatro que se daban. Como sabéis, Los hombres que no amaban a las mujeres obtuvo 11 votos. Esto significa que antes que la reseña de El camino, de El fuego (votos que debí invalidar, por cierto), o de En la casa del padre aparecerá la de Stieg Larsson, lo cual no es óbice para que no termine los libros que ya tengo empezados. (Así que NO INSISTAS PESADO, que ya he comenzado a leerlo).
Esta es la historia de la turbulenta relación entre padre e hijos.
Fiodor Pavlovitch Karamazov es un viejo libertino que pasa su vida disfrutando de varios placeres: mujeres, alcohol y derivados. Se trata de un hedonista empedernido, que se despreocupó de sus hijos.
El patriarca tiene tres hijos legítimos y uno ilegítimo. Son los siguientes:
Dmitri: el primogénito, hijo de su primera esposa. Se trata de un hombre irascible que se encuentra en una lucha perpetua con su padre; en primer lugar por motivo de la herencia de su madre, y en segundo, por el amor de una mujer. Dmitri es honesto y sincero, pero también irracional y voluble.
Iván: el primer hijo de su segunda esposa. Es inteligente y culto, lo cual le origina un claro desprecio hacia la gente que le rodea.
Alexei: el segundo hijo de su segunda esposa. Es bondadoso, comprensivo y siempre está dispuesto a ayudar a sus hermanos y a actuar como mediador con su padre. Escenifica el personaje bueno, el héroe de la novela.
Smérdiakov. Es el hijo ilegítimo de Fiodor Pavlovitch, trabaja como sirviente de éste. Siente admiración por Iván y se muestra huraño y alejado de los demás.
Europa durmiendo la siesta junto a "Los hermanos Karamazov"
En este contexto, Dostoievski plantea la historia: de un lado, describe el odio de los hijos por su padre (con excepción de quizás, Alexei, puesto que en la novela no se hace hincapié en este hecho, sin embargo, por determinados comentarios del personaje se podría decir que debido a su fuerte moral cristiana reprimió el verdadero sentimiento hacia su padre) desde distintos puntos de vista: el de Dmitri, por un problema de dinero y una lucha por la mujer que quiere; el de Iván, como objeto de desprecio y rechazo, y el de Smérdiakov, que ve a Fiodor Pavlovitch como a un amo.
Sin embargo, el autor no se queda ahí, y confronta a los personajes principales en conversaciones sobre religión, política y moral. Así, presenta a Iván como el personaje ateo y racional, a Alexei como un bondadoso monje cristiano, a Dmitri como la representación de Rusia en su modo de actuar y a Fiodor Pavlovitch como el representante del libre albedrío. Este último se manifiesta del siguiente modo en el inicio de la novela:
¿Lo oyen ustedes?-exclamó Fiodor Pavlovitch mirando al padre José- Ahí tiene usted la respuesta a su exclamación. (…) Esa mujer “de mala vida” es tal vez más santa que todos ustedes, señores religiosos, que viven entregados a Dios. (…) Sí, señores monjes. Ustedes, porque hacen vida conventual y comen coles, se consideran sabios. También comen gobios, uno diario, y creen que con estos pescados comprarán a Dios.
Posteriormente, discutirá con Alexei sobre la existencia de Dios:
¡Hum! Debe de ser Iván quien tiene razón. Señor, ¡cuando uno piensa en la cantidad de fe y de energía que esta quimera ha costado al hombre, sin compensación alguna, desde hace miles de años! ¿Quién se burla así de la humanidad?
El autor, además, nos deja perlas como los siguientes fragmentos:
Así fue como Maximov se quedó en casa de Gruchengka en calidad de parásito.
De una conversación de la viuda Khokhlakov con Alexei:
¡Hace un siglo que no lo veo! ¡Una semana entera! ¡Ah! Sé que vino usted hace cuatro días, el miércoles pasado. Ahora va usted a ver a Lise. Estoy segura de que habrá entrado de puntillas para que yo no le oyese. ¡Si supiera usted lo contenta que estoy por ella, mi querido Alexei Fiodorovitch! Esto es lo principal, pero ya hablaremos de eso después. Le confío enteramente a mi Lise. Desaparecido el starets Zósimo, que descanse en paz, usted es para mí un asceta, aunque le sienta muy bien su nueva ropa. ¿Cómo ha podido encontrar un sastre tan bueno en nuestra localidad? Ya hablaremos de esto después; es un asunto sin importancia. Perdóneme que me permita llamarlo de vez en cuando Aliocha. A una vieja como yo, todo se le puede consentir.
De una reflexión de Alexei:
No desprecia a nadie, pero tampoco confía en nadie. Y yo me digo que si no confía, desprecia.
En resumen, es un libro fantástico, maravilloso, que merece la pena leer. Quizá sea el mejor de Dostoievski, o quizá no (para eso habrá que leerlos todos, digo yo). Lo que sí que os puedo adelantar es que al tener más personajes que Crimen y castigo, se hace más ameno y dinámico. Tiene pasajes únicos, como El gran inquisidor, del Libro V. Es cierto que es largo, pero precisamente por eso hay que tomárselo con calma, leer poco a poco y asimilar lo que va sucediendo.
Una recomendación: apuntad en un papel el nombre de los personajes. Pensaréis que es una tontería, sin embargo, cuando empiezan los diminutivos, apelativos cariñosos y demás, no se entiende quién es quién (por ejemplo, Dmitri es a la vez Mitia, Mitienka y Dmitri Fiodorovitch Karamazov)
Relación con Lost (CUIDADO SPOILERS)
El libro aparece en la segunda temporada, cuando Locke se lo entrega a Ben (en aquél momento aún conservaba el sobrenombre de Henry Gayle).
Conforme fui avanzando en las páginas de la novela, comencé a pensar en la relación que tenían los personajes con sus padres. Cuál fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que se podía establecer un paralelismo entre los hijos de Fiodor Pavlovitch y los personajes de la serie.
En Lost, conocemos varias relaciones con sus padres:
Jack-Christian. Jack me recordó a Iván. Ambos son inteligentes, universitarios, racionales y desprecian a su progenitor. Sin embargo, este desprecio se basa en su parecido con su padre (al fin y al cabo, Jack acaba siendo médico y alcohólico).
Ben-Roger. Enseguida Ben me recordó a Smérdiakov. Éste es un personaje misterioso, que calla más de lo que dice y que siembra la duda con aquél con el que habla. (Clavaditos, ¿verdad?) Pero además, Smérdiakov es epiléptico (como lo era Dostoievski) y Ben, ya en la tercera temporada, sabemos que tiene un tumor.
Hugo-padre de Hugo. Hugo es el personaje más bondadoso de la serie. Desde mi punto de vista, su padre es un interesado que le abandonó cuando era pequeño y que volvió al hogar al enterarse de que había sido agraciado con un importante premio de la lotería. Sin embargo, no parece que Hugo le rechace. Se puede asemejar a Alexei.
Locke y su padre. Inevitablemente ha de recordarme a Alexei, por su donación de riñón, por su bondad hacia él. Sin embargo, después del accidente (aún hoy recuerdo esa escena), John Locke se frustra, se obsesiona y cambia hacia un temperamento más parecido a Dmitri.
Una de las cosas que pensé después es la relación de hermanastros que existen en la serie. Tenemos dos: Jack y Claire y Daniel Faraday y Penny. No sé si casualmente (porque eso sería aventurar demasiado) es que todos ellos comparten padre y no madre. Pero quizá eso sea divagar demasiado… ¬¬
FICHA:
Te gustará si te gustó
Crimen y castigo, Fiodor Dostoievski.
Pros
La complejidad y realismo de sus personajes.
El autor, su forma de desarrollar la trama y de acceder a la mente humana.
Contras
Algunos capítulos son largos, densos y aportan poco a la trama.
Referencias de Lost
John Locke le presta el libro a Ben cuando es retenido en el Cisne.
Aquí está la segunda parte de la reseña sobre Almudena Grandes.
En 2006 leí Estaciones de paso, un compendio de varios relatos cortos. La temática era variada: desde la relación abuelo-nieta pasando por las aventuras de un instituto. No me disgustó pero sin duda prefiero una novela entera. Unos me parecieron buenos pero otros no me gustaron, y creo que es porque la trama que desarrolla Grandes en sus novelas es más compleja que en un relato corto, en el que apenas le da tiempo para profundizar en el carácter de los personajes.
El último libro que he leído de Almu es Te llamaré Viernes, fue a inicios del año pasado. He de decir que no me gustó. Se nota mucho que es una de sus primeras novelas. El tema es algo similar a Los aires difíciles: un par de personas solitarias se cruzan y comienzan una historia. Me dejó un sabor agridulce porque si bien hay momentos en los que no podía parar de leer, hubo otros en los que abundaban (y desde mi punto de vista sobraban) reflexiones diversas que no tenían demasiada relación con la trama principal.
En conclusión, la literatura de Almudena Grandes se suele caracterizar por una prosa fluida, que avanza rápido en la historia, que trata temas corrientes: amor, dinero, relaciones familiares y en muchas ocasiones la soledad. Los personajes suelen ser mujeres, o al menos los principales. Son personajes reales, en los que cualquiera se puede ver reflejado en un momento determinado.
Sin embargo, hay un salto temático y éste es El corazón helado. Aunque conserva muchas de las características de los libros anteriores (como las relaciones amorosas), este libro es mucho más complejo, en el sentido de que engarza una nueva temática: la Guerra Civil española, con una relación amorosa de dos protagonistas. Sin duda, este libro es el que más me ha gustado y os lo recomiendo encarecidamente. Aunque algunos puedan pensar que es demasiado largo, la autora no lo hace demasiado descriptivo ni pesado, ya que alterna una época con otra. Poco a poco el lector descubre asombrado que todas las piezas encajan, y eso es fantástico. Eso sí, le voy a poner una pega: el final, que para mí es demasiado precipitado. Parece que después de setecientas hojas el lector espera que se extienda algo más, o simplemente que el final no sea chapucero.
¿Qué escribirá a partir de ahora? ¿Seguirá en esta línea? Lo leeremos. 🙂
Y vosotros qué pensáis, ¿os gusta Almudena Grandes? ¿Cuál es vuestro libro favorito?
Dado que en época de exámenes avanzo despacio con los libros que tengo entre manos (cosa que enmendaré dentro de poco…) recapitulo lo que he leído sobre la escritora Almudena Grandes.
Empecemos por el inicio de los tiempos. Fue Niebla Espesa la que me introdujo al mundo de la madrileña, puesto que hasta aquélla fecha (y estamos hablando de 2004, según consta en mis archivos) no había leído nada de ella. (Inciso: desde aquí, gracias Niebla Espesa, ésta es la prueba fehaciente de que de vez en cuando tengo que hacerte algo de caso) 🙂
El primer libro con el que me acerqué al mundo de Almu (como ya comentó Isi en otras entradas, el nombre que le damos familiarmente sus lectores) fue Los aires difíciles, un libro más o menos largo que versa sobre la relación entre unos personajes que huyen de su vida pasada en una vivienda cercana a una playa del sur de España (no me preguntéis dónde porque no me acuerdo). Me gustó, es un libro entretenido, ameno, fácil y rápido de leer, indicado para un período vacacional o para desconectar de otro libro más denso. En él conocemos la relación entre un hombre cosmopolita y su asistenta. Aunque parecen personajes de mundos diferentes surge entre ellos una chispa. Esta trama se entremezcla con otras, relacionadas con la policía sobre un asunto un tanto turbio. No diré más por si lo queréis leer.
Posteriormente leí Atlas de geografía humana. Lo primero que me llamó la atención fue el título: ¿cómo un atlas de geografía podía ser humana? Dicho aspecto se explicará en el libro. Resumiendo, la novela trata de la vida de cuatro mujeres que trabajan en una editorial, muy diferentes entre sí pero que comparten sus experiencias basándose en una sólida amistad. Una de ellas es espantosamente imbécil, otra se parece a una amiga que tuviste hace años… es gracioso ver destripado la tipología genérica de las mujeres… Precisamente esto es lo que consigue Grandes: explicar la realidad despiezando cada aspecto, de tal forma que convierte lo cotidiano en irreal, y desde ahí lo desarrolla, por eso es normal reírse de situaciones en las que uno ya ha estado o reconocer a personas de nuestro entorno.
El tercero que leí ese año, porque le cogí gustillo al asunto, fue Castillos de cartón, una historia corta y rápida que se puede devorar en pocas horas que trata de la relación de tres amigos que estudian arte. La verdad es que me encantó la redacción fresca, el ímpetu de esta novela corta, las esperanzas y la juventud enérgica que se respiraba en cada paso. Fue un cambio respecto a lo que había leído de la autora. Estoy pensando una relectura, pero mucho me temo que cuando lo lea no me gustará tanto como la primera vez… así que dudo sobre si hacerlo o no.
Un año después, leí uno de los primeros libros de Almu (el primero es Las edades de Lulú, pero lo tengo pendiente): Malena es un nombre de tango. Este libro mezcla un poco de las cosas que os he comentado: la juventud y soltura de Malena con los temas de Los aires difíciles. Se trata de un relato muy entretenido basado en la adolescencia de una chica. Me gustó mucho, me pareció mucho más dinámico que otros de sus libros, además de que en este caso, al igual que en Castillos de cartón, hay más personajes y son más jóvenes e impetuosos, lo cual genera reacciones inesperadas, consecuencias llamativas y sorpresa en el lector.
Hasta aquí la primera parte de la reseña sobre Almudena Grandes. En breve la continuación.
Después de las dos entradas con libros más o menos malos, ahora llega lo bueno. Los libros que más me han gustado este año y que os recomiendo leer. Voy a ser muuuy selectiva y sólo voy a poner tres:
La muerte de Artemio Cruz. Carlos Fuentes. Este libro lo tenía como pendiente desde hace tiempo. Llegó el momento de leerlo y no me decepcionó. Un general recuerda en sus últimas horas su vida: desde corrupción y chantaje hasta pasión y amor. Lo hace uniendo unos recuerdos a otros, saltando en el tiempo. Ahora estoy pensando que merece una relectura.
Los detectives salvajes. Roberto Bolaño. Sin duda una de las mejores novelas que he leído este año: por la originalidad en qué está escrita pero también por la variedad de personajes, situaciones y ambientes, toda una joya y el autor una gran promesa que estoy segura que me hará disfrutar mucho en el futuro. Podéis consultar la reseña que le dediqué pinchando aquí.
Mañana no será lo que Dios quiera. Luis García Montero. Qué voy a decir de esta historia cruda de la época de la guerra civil que no dijera en la entrada que se mereció, sólo que os la recomiendo, que la mezcla en la realidad y el lirismo de García Montero lo convierte en una especie de novela-poesía, que espero que el autor siga escribiendo novela, que estoy encantada. Qué preciosidad.
Me quedo con ganas de incluir el libro que me estoy leyendo ahora, pero como aún me queda mucho por acabarlo (y aún así ya sé que es de lo mejorcito que he leído en 2009), ya le dedicaré una entrada futura.
En mi carrera hay asignaturas que la generalidad de la clase considera poco útiles o incluso inservibles… en el caso del que hablaré hoy, se trataba de “Filosofía del derecho”, que tiene poco que ver con aquéllo de “empollarse la Ley”, porque no se estudia ningún artículo, y eso, para mucha gente de mi clase suponía poco menos que perder el tiempo.
A mí me gustaba… y además de ella saqué este libro, que ya es mucho más de lo que puedo decir de otros tostones. En aquél entonces leí un par de capítulos, y hace poco el título me vino a la cabeza y lo saqué de la biblioteca.
El viaje del profesor Caritat o Las desventuras de la razón es una fábula moral, que mezcla varias teorías filosóficas con determinadas formas de Estado.
Nicholas Caritat es un filósofo e historiador especializado en el Siglo de las Luces, que vive en Militaria. Por razones relacionadas con el propio nombre del país, acaba en la prisión. Una minoría contraría al poder militar le consigue sacar de allí con una misión: viajar para encontrar el mejor de los mundos posibles.
De esta forma, Caritat llega a Utilitaria. El país de los seguidores de Jeremy Bentham es un país ordenado, pero también es el estado del cálculo puro… y como muestra, un botón:
Se dice que algunos consideran que la justicia ha de ser ciega. Eso es falso. La justicia debe ser sorda, sorda a las dudas que debilitarían su mismísima existencia.
Posteriormente, el profesor Caritat charla con el juez tras contemplar un caso en el que se condena a cinco personas. Éste es un fragmento del diálogo:
– ¿Está usted diciendo que si fueran inocentes estas cinco personas tendrían que ser sacrificadas por el bien público?- preguntó Nicholas.
– Su lenguaje es muy colorista, profesor- digo el juez-. Personalmente yo no utilizo palabras como sacrificio. De hecho, es un concepto apenas conocido en Utilitaria. Es una metáfora religiosa, heredada del pasado, poco apropiada para nuestras circunstancias. Prefiero las metáforas económicas o comerciales. Digamos que lo que hemos presenciado hoy es un trueque.
Nicholas insistió, dado que el problema seguía inquietándole:
– Pero suponga -le dijo al juez- que un periodista ve a un hombre en el tejado de una prisión declarando que es inocente. ¿Debería investigar o darse media vuelta?
– ¡Oh!, ¡darse media vuelta!- dijo el juez Tantamount-. Ignorarle. Recibo muchas cartas de gente que está en prisión y dice haber sido condenada injustamente. Me temo que van directas a la basura.
Posteriormente, Caritat viaja a Comunitaria, un país en el que la sociedad está organizada en etnias y religiones, donde la persona queda definida exclusivamente por la clase a la que pertenece.
Llama la atención las conversaciones que tiene Caritat con múltiples filósofos, como Voltaire, Locke y otros. Os dejo una que tiene con Condorcet.
– ¿Quién puede asegurarme- le exigió Condorcet a Nicholas con tristeza- que no llegará un día en que la totalidad de nuestro propio país sufra tal destino? (refiriéndose a la decadencia– Nadie- contestó Nicholas-. Simplemente tenemos que hallar una forma de no considerar el pasado demasiado desalentador ni el futuro demasiado alentador.
Y manteniendo que el pasado es una casa en la que habitar y hacer reformas, y no un montón de ruinas sobre las que reconstruir, Nicholas se hundió en un profundo sueño.
Más tarde, Caritat pasa por Proletaria, y después llega a Libertas.
En resumen, el libro es una mezcla de varias teorías, pero que consigue crear algo diferente al unirlas con sarcasmo, inteligencia… y lo que es más importante y le da tanto valor a la novela: humor.
Os la recomiendo encarecidamente. Es una novela que aporta algo más, que nos hace pensar, reflexionar y volver a pensar. Al fin y al cabo eso es lo que nos distingue de los animales, ¿no?
¿Y vosotros, por qué no me recomendáis un libro?
FICHA:
Te gustará si te gustó
El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder.
Pros
La mezcla entre sabiduría y humor que irradia la novela.
Amena y entretenida.
Contras
El desarrollo de los primeros países es más completo que el de los últimos.
Gracias al blog de Isi conocí este libro. Cuando leí su reseña no me dieron ganas de leerlo, porque la verdad es que lo describió como una novela romántica pastelosa, y dada mi repulsión hacia la ñoñería, pensé que no me gustaría. En su reseña también incluyó el trailer de la película, y cuando lo vi fue cuando se me quedaron ganas de leerlo. Después, cuando leí la reseña que Ale le dedicó al libro cambié definitivamente de idea.
Posteriormente, lo encontré en la biblioteca y lo leí. Así que aprovecho este sábado por la mañana para contaros qué me ha parecido.
El libro trata de una historia de amor: de Henry, el viajero en el tiempo, y de Clare. Henry viaja a través del tiempo, pero no puede controlar a qué tiempo va ni cuándo irá. Solamente sabemos que viaja cuando está sometido a estrés o presión.
La novela comienza cuando se conocen: Clare tiene 6 años y Henry 28. Por varios viajes en el tiempo, Henry conocerá la infancia de Clare. Sin embargo, cuando Clare tiene los 20 años busca a Henry (el del presente, que tiene 28) y comienza su historia.
De esta forma, hay detalles que Clare conoce porque pertenecen a su pasado mientras que Henry los desconoce porque le ocurrirán en el futuro.
No soy amiga de las novelas románticas, pero esta me ha gustado porque no hay un excesivo sentimentalismo y porque la historia de su relación se mezcla con los problemas de un viajero en el tiempo…
Además, (aunque no quiero dar detalles, por si os queréis leer el libro) el final me ha gustado, aunque quizá no sea lo típico de una novela de este estilo, me parece bastante apropiado.
FICHA:
Te gustará si te gustó
La caja de la mariposa, Santa Montefiere.
Las normas de la casa de la sidra, John Irving.
Pros
Se lee con facilidad. No es pesado.
Entretiene y es ameno.
Contras
Demasiado gordo. No recomendable para leerlo en el metro.
Alguna parte se hace más densa.
Perdón por el retraso al actualizar. Ando liada… sin embargo, dentro de pronto podré contaros qué me ha tocado leer…