Autor, Hustvedt, Literatura

Los ojos vendados, Siri Hustvedt

Hace bastante tiempo que Molinos habló de esta autora en su blog, así que anoté Todo cuanto amé en mi libreta. Ahí se quedó hasta que, aprovechando mi visita a la biblioteca, busqué qué tenían sobre ella. Por desgracia no encontré la novela que estaba buscando, pero al menos escogí Los ojos vendados como primera aproximación.

los-ojos-vendadosLos ojos vendados es la primera novela publicada por Hustvedt tiene cuatro partes, todas protagonizadas por Iris Vegan, una estudiante universitaria de literatura. En la primera parte, un misterioso individuo contrata a Iris para que describa objetos que él guarda en cajas.

En la segunda, una fotografía genera una extraña sensación entre Iris, el fotógrafo y el novio de ésta, desestabilizando la relación al incluirse celos, envidias y desconfianza entre ellos.

– Tú nunca me has querido -le dije.

El rostro de Stephen perdió su tensión, y recuerdo que pensé lo fácil que es hablar sirviéndose de estereotipos, robar una cita literaria de baja estofa y dejarla caer. De todos modos con nuestras palabras sólo podemos rondar lo inexpresado, y resulta cómodo soltar lo que hemos oído con anterioridad.

– Siempre te he querido -dijo-. Sólo que no lo hago del modo que a ti te gustaría.

(Página 62)

En la tercera, la narradora es internada en un hospital psiquiátrico y nos cuenta el día a día de sus compañeros de habitación, además de analizar las causas por las que queda internada.

En la cuarta y última, la lectura de una hipnótica historia causa que Iris se obsesione por un personaje, llegando a interpretar el papel de éste.

Cada parte aparentemente distinta y diferente, pero todas con el hilo conductor de la narración de Iris, su fragilidad y emociones y su predisposición para acabar en situaciones extrañas. Por un lado se trata de una historia de esas que sugieren más que cuentan, donde se crea en un universo en el que todo se encuentra desdibujado, donde la frontera entre la realidad y la ficción o entre la locura y la cordura son muy finas.

No sé si se hizo primero la gallina o el huevo, pero me ha recordado mucho a las historias de Auster con un toque diferente, más íntimo y personal, como si el universo de Auster lo hubiera descrito mejor Husvedt, aunque la historia esté menos pulida. Se nota cierta inexperiencia a la hora de desarrollar las tramas, pero ofrece los detalles suficientes como para seguir leyendo a la autora.

A mí me ha sugerido, a la vez, la sensación de sentirme atrapada pero también el sentimiento de rechazo. Esto es, sus personajes solos, casi enfermos, independientes y aislados, las historias de trabajos raros, que podrían parecer sueños… todo me parece ajeno y extraño, pero a la vez siento que sus personajes sufren, se duelen y se preguntan cómo salir de la espiral extraña en la que están metidos y cómo no hay nadie con los pies en la tierra que les pueda ayudar a salir del cenagal.

También me ha recordado a Murakami pero en otro sentido menos amable y más crudo, con un universo más trabajado. Como si el mundo creado por el japonés fuera más de cartón piedra, se notara más lo impostado… no sé si me explico pero es una sensación extraña, que tendré que seguir analizando según vaya conociendo más la obra de la autora.

Reconozco que no es un libro que me haya maravillado pero al menos he cumplido el objetivo de leer a Hustvedt, y me ha atraído lo suficiente como para saber que volveré a leerla en otra ocasión.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Las novelas de Paul Auster.
  • El universo murakamiano.
Pros
  • El universo que crea. La primera parte es la que más me ha gustado.
  • El personaje imprevisible de Iris.
Contras
  • Se nota inexperiencia a la hora de desarrollar y cerrar los temas.

Namaste.

Autor, Campbell, Literatura

Cosas raras que se oyen en las librerías, Jen Campbell

Al hilo de lo que os comenté en la última entrada, os traigo hoy uno de esos libros que levantan el ánimo lector y nos animan a superar crisis y bloqueos lectores.

Cosas-raras-que-se-oyen-en-las-libreríasEn primer lugar, se trata de un libro que habla sobre libros. Eso siempre es un acicate para comenzar un libro. ¿Quién no ha comprado un libro porque en la sinopsis o en el título se mencionen las palabras “libros” o “librería”? No sé si será curiosidad o qué, pero conmigo siempre funciona esa estrategia.

Además, el libro que os traigo hoy es cortito, engancha y es perfecto para una tarde cualquiera de un domingo en el que no tengamos ganas de salir de casa. Se lee en un rato.

Por si fuera poco, narra las conversaciones (sorprendentemente) reales con las que se topan los pacientes libreros cuando entra un cliente por la puerta. Alucina pensar el tipo de comentarios y preguntas surrealistas que hacen las personas que pasan por allí. Cualquiera diría que es todo inventado, pero como dice la manida expresión, la realidad siempre supera la ficción…

CLIENTE: Quiero el libro más pesado que tengan, por favor.

LIBRERO (atónito): ¿Quiere el libro más aburrido?

CLIENTE: No, no, literalmente pesado.

Página 48

Y así, página a página y conversación a conversación el lector se encuentra con que no puede parar de reír de las ocurrencias de la gente.

CLIENTE: Quiero un libro sobre el Apocalipsis para un niño de trece años.

LIBRERO: Pues no sé… ¿qué es lo último que ha leído ese niño?

CLIENTE: Gerónimo Stilton.

Página 139

Cuando uno se da cuenta, el libro ya se ha terminado y en nuestra cara se ha quedado prendada una sonrisa.

Desde aquí, gracias a la Editorial Malpaso por enviármelo… y vosotros atentos porque habrá sorpresas…

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XIX): Víctor del Árbol

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968): fue mosso d´esquadra durante veinte años, ha colaborado en programas radiofónicos y en 2006 publicó su primera novela, El peso de los muertos. Desde ese momento su éxito ha ido en aumento, recibiendo premios y convirtiendo sus novelas en bestsellers internacionales. Su última novela se titula Un millón de gotas.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Reparar a los vivos, de Maylis de Kerangal.

Una historia que no conocía, la verdad es que ni me suena el nombre de la autora. Buscando por la web, me entero que la trama aborda el tema de la donación de órganos, la cuestión ética y demás.
Os dejo un par de reseñas: una positiva y otra que le saca unos cuantos peros.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

En cuanto contestó, respondí con un airado menos mal. Ante la pregunta de Del Árbol que por qué esa expresión, le confesé que tenía miedo de que citara El guardián entre el centeno, de Salinger. A partir de ese momento comenzó una conversación en la que valoramos la novela como sobrevalorada y pasamos a hablar de Faulkner. ¡Como no me va a caer bien este hombre!
Steinbeck es una apuesta segura, aunque para mi descrédito y vergüenza personal tengo que admitir que aún no he leído Las uvas de la ira, y eso que la tengo en casa esperando turno. Ya va siendo hora.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Albert Camus, y si tuviera que decir uno español, diría Rafael Chirbes.

Camus lo leí, sólo La peste, hace mucho tiempo, y a Chirbes aún no lo he leído. Creo que el que más me suena es En la orilla, pero quizá sea porque es el último publicado por el autor.

Y vosotros, ¿habéis leído la novela Reparar a los vivos de Maylis de Kerangal? ¿Habéis leído a Steinbeck? ¿Y a Chirbes? ¿Cuál de sus novelas me podéis recomendar?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Schlink

El lector, Bernhard Schlink

Hoy os traigo uno de esos libros que compramos porque todo el mundo los recomienda pero que después han de esperar meses y años hasta que son finalmente leídos. Lo compré hace mucho, mucho tiempo a Lady Boheme, y desde entonces esperaba paciente en la estantería.

Hace poco decidí que se iba a colar en mis siguientes libros y aprovechando que es corto lo leí rápidamente.

el_lector_selloEl lector narra la historia de Michael Berg, un adolescente que mantiene una relación amorosa con una mujer mucho mayor que él. Posteriormente, los caminos de ambos se vuelven a cruzar en una situación totalmente diferente. De este modo Michael puede responder a alguna de las dudas que le inundaban los recuerdos. Las cosas que parecían ilógicas se muestran ahora racionales.

Uno de los temas principales en la novela es, ya lo dice el título, la lectura. Michael lee historias a Hanna, grandes novelas o pequeñas historias. Pero por encima del amor a la lectura y de las referencias literarias, en El lector aparecen otros temas como el deseo, la incertidumbre y la traición.

Con una historia aparentemente sencilla, Schlink consigue dotar a los personajes y a la relación que les une de mucho empaque, añadiendo otras cuestiones a su (inicialmente) simple historia de amor.

El alemán es un autor inteligente, que sabe utilizar las palabras y los silencios de un modo muy equilibrado, donde lo simple se torna en complejo si lo vemos desde otro punto de vista. Para ello, juega con las percepciones y los recuerdos, aprovechando la inocencia de un joven que no necesita analizar su relación con Hanna.

Posteriormente, y no quiero contar de más, todo se torna claro bajo la luz del sol. Entra entonces en juego la culpa y la valoración moral de actos pasados que juzgamos desde la posición del ahora.

Ya por entonces, cuando me llamaba la atención ese aturdimiento, y especialmente el hecho de que no afectara sólo a los criminales y a las víctimas, sino también a nosotros (…) cuando comparaba entre sí a los criminales, las víctimas, los muertos, los vivos, los supervivientes y los nacidos más tarde, no me sentía bien, ni me siento bien ahora tampoco. ¿Es lícito hacer tales comparaciones?

(…)

No podemos aspirar a comprender lo que en sí es incomprensible, ni tenemos derecho a comparar lo que en sí es incomparable, ni a hacer preguntas, porque e que pregunta, aunque no ponga en duda el horror, sí lo hace objeto de comunicación, en lugar de asumirlo como algo ante lo que sólo se puede enmudecer, presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad. ¿Es ése nuestro destino: enmudecer presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad? ¿Con qué fin?

(Páginas 98 y 99)

En definitiva, El lector es un libro muy recomendable. Schlink es uno de esos autores a los que no hay que perder de vista. Un acierto siempre que se escoge algo de él. Sin duda, continuaré conociendo su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El fin de semana, Bernhard Schlink.

  • No puedo evitar que Schlink me recuerde a Auster. ¿Sólo me ocurre a mí?

Pros

  • El uso de los silencios, la importancia de saber qué contar y qué no.

Contras

  • El inicio, que se me ha hecho abrupto.

 Namaste.

Autor, Forsythe Hailey, Literatura

Una mujer de recursos, Elizabeth Forsythe Hailey

Cuando abrí el buzón y leí la sinopsis de Una mujer de recursos, de Elizabeth Forsythe Hailey publicada por Libros del Asteroide, no pude sino tener un prejuicio: que no me iba a gustar por las novelas epistolares no son para mí, que lo más probable era que me costara leerla.

Una-mujer-de-recursosLa historia que nos cuenta Una mujer de recursos está inspirada en la vida de la abuela de la autora. La primera carta data de 1899, cuando una jovencísima Bess Steed escribe a su compañero de juegos, el que después sería su marido.

A partir de este momento, se suceden las cartas, en las que en primer lugar están llenas de alegrías, ilusiones y buenas noticias, para después incluir otras cartas trágicas y duras.

Con cada una de las cartas que se incluyen, la información que se aporta y la que se silencia, comprobamos cómo la inocente y recién casada Bess evoluciona poco a poco hasta convertirse en una mujer fuerte, con las ideas muy claras. Aunque en determinados momentos no veamos directamente este cambio, ya sea porque la protagonista está más centrada en negocios o en la crianza de sus hijos, hacia el final del libro vemos la imagen completa.

Por favor, no te tomes esta confesión como una falta de de gratitud para tu constante preocupación, pero no puedo esperar que tú me devuelvas el sentido de la identidad, que tan mermado tengo ahora: el amor propio viene de dentro, no de fuera.

Y así, poco a poco, carta a carta y año a año, aquélla Bess se convierte en madre y abuela, en una mujer que rememora su historia, las tristezas y alegrías.

El poder de la memoria es que conserva las imágenes intactas, aunque el tiempo las deslustre un tanto.

Llegados a este punto, tras varias sorpresas y mazazos, mi prejuicio volvió a aparecer para susurrarme al oído que la autora no iba a ser capaz de conseguir un buen final, que no iba a ser fácil cerrar la historia.

De nuevo me equivoqué. Entre otras cosas por el despliegue de la autora en las últimas páginas, consigue un esplendoroso final al mostrarnos cómo Bess afronta sus últimos años, la valoración de su vida, la importancia de la independencia, la libertad y el conocimiento. Esas ilusiones que le acompañan hasta su muerte, por conocer, ver y aprender.

Una vez alcanzada la madurez física, el proceso natural no nos permite seguir creciendo. Sólo el individuo puede crecer, cobrar relieve y enriquecerse con un esfuerzo de voluntad y de imaginación. Si no se le opone resistencia, la vida sólo resta. He dejado de creer que un individuo pueda cambiar el destino de otros por mucho que los ame, pero no renunciaré a la responsabilidad de mi propia vida hasta el día en que me muera.

En conclusión: Una mujer de recursos es una delicia de libro, ameno e interesante, divertido y doloroso a veces, con sorpresas y con un gran cierre. El hecho de que sea una novela epistolar no hace sino darle más dinamismo al libro, acelerar cuando conviene y ralentizar en ocasiones.

Una historia que me ha gustado mucho y que os recomiendo encarecidamente a todos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La evolución de la protagonista.

Contras

  • Segunda Guerra Mundial va en mayúsculas. Siempre.

 Namaste.

Autor, Literatura, Pynchon

La subasta del lote 49, Thomas Pynchon

Mi primer Pynchon. No es baladí comenzar a leer un autor tan renombrado como este.

lote49Tengo que reconocer que llevo varios días dándole vueltas a la cabeza a lo que podría contar de esta historia. Entre otras cosas, porque es el tipo de libro que una vez finalizado dan ganas de volverlo a leer, precisamente porque al terminar uno se queda con la sensación de que se ha perdido en el intrigado argumento, que ha perdido el hilo o que no ha comprendido la totalidad de lo leído.

En fin, mejor empiezo por el principio. La subasta del lote 49 es un libro pequeño, corto, de menos de 200 páginas. Además la letra es bastante grande para la edición del libro.

En las primeras líneas ya se nos presenta la protagonista de la historia: Edipa Maas, una mujer a la que se le ha nombrado albacea de la herencia de un millonario. Hasta aquí, bien. La señora Maas deja su casa y su ciudad para comenzar un viaje en el que se irá cruzando con gente variopinta, donde le asaltarán misterios y extrañas coincidencias.

– Si es que no me entendéis -dijo Driblette exasperándose-. Sois como los puritanos con la Biblia. Fanáticos de la literalidad. Tú sabes dónde está la obra, ¿verdad? No está en el archivador, ni en el libro que buscas, sino -salió una mano del vaporoso sudario de la dicha y señaló la cabeza suspendida en el aire- aquí dentro. Para eso estoy yo. Para dar corporeidad al espíritu. ¿A quién le importan las palabras? Son ruidos mecánicos para apoyar el ritmo de los versos, para penetrar en la barrera ósea de la memoria de un actor, ¿no? Pero la realidad está en esta cabeza. La mía. Yo soy el proyector del planetario, todo el cerrado microcosmos que se ve en el círculo del escenario sale de mi boca, de mis ojos y a veces también de otros orificios.

Lo de menos, quizá, sea el misterio de R.E.S.T.O.S. o el verdadero pasado del finado. Lo verdaderamente destacable es el estilo de Pynchon, abundante en referencias culturales, citas, películas, metáforas y simbolismo. Cada párrafo es un golpe en el rostro del lector, por lo que aturulla y noquea, por toda la información que acarrea cada una de las palabras escogidas.

Y sin embargo, no es un ejercicio de demostración como el que a veces leemos en otras novelas. Pynchon no necesita demostrar que sabe mucho, que lee mucho, que conoce mucho. Porque le basta y sobra una frase para dejar tiritando al lector que no sabe lo que se le viene encima. Otros, los rimbombantes, demuestran y exageran en cada línea. Pynchon es capaz de dejar el exceso de palabras a un lado y añadir múltiples recursos, como el humor, la sátira y la absurdez de determinadas situaciones (el episodio del sexo con el abogado o la recurrrente aparición de Los Paranoides) para ligar un estilo serio con un contenido extraño.

Extraño, es la palabra. Porque la historia desorienta, la trama es compleja, discontinua, aparece y desaparece hasta que no sabemos adónde quiere llegar. Pero no importa, porque aunque a día de hoy no tenga claro si me ha gustado o no, sí que queda claro que la demostración de calidad del autor y su inteligencia van por delante. Que a Pynchon hay que leerle, aunque yo no me sienta preparada para él.

Siempre nos quedará cantar, como Los Paranoides, con la melodía de Adeste fideles

Os hemos, ciudá-danos, birlado un bá-arco

Os hemos, ciudá-danos, birlado un bá-arco…

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El despliegue de referencias, estilo y al mismo tiempo que el autor sea capaz de incluir humor y sátira. Completísimo.

Contras

  • Compleja lectura y difícil de seguir la trama.

 Namaste.

IMM, Libros, Literatura, Malpaso, Novelas

IMM (35)

Aquí os dejo las últimas adquisiciones que han llegado a mi biblioteca.

IMM_35_sello (1)

  • Una mujer de recursos, Elisabeth Forsythe-Hailey. Envío por sorpresa de la editorial Libros del Asteroide. Presa de un prejuicio como otro cualquiera, pensé que no me iba a gustar porque las novelas epistolares no son lo mío. Me equivoqué de cabo a rabo. En breve la reseña.
  • La subasta del lote 49, Thomas Pynchon. Recomendación recurrente de blogueros, lectores y escritores. Ya me tocaba leer a Pynchon, y decidí que fuera con este titulo.
  • El levante, Mircea Cărtărescu. Como ya sabéis, soy una incondicional del autor rumano, así que no pude evitar comprarlo, y más si viene con una portada y edición tan cuidada como la de Impedimenta.
  • La inconcebible aventura del hombre que fue otro, Manou Fuentes. Envío de Malpaso. No tengo referencias de él, ¿alguno de vosotros lo ha leído?

Y vosotros, ¿habéis leído a Pynchon? ¿Qué me recomendáis de él? ¿Os gustan las novelas epistolares?

¡Felices lecturas!

Namaste,

Autor, Literatura, Mendoza

La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza

Volver a leer uno de esos autores que han estado ahí hace tiempo es como volver a coincidir con un amigo. Mendoza es para mí uno de esos autores que siempre están ahí, ya sea con novelas humorísticas, como Sin noticias de Gurb, con viajes extraños que no acaban de convencer como El asombroso viaje de Pomponio Flato o con otras novelas diferentes de las anteriores como Mauricio o las elecciones primarias, Mendoza forma parte de mi bagaje literario, porque es uno de los pocos que puedo decir que voy leyendo según va pasando el tiempo. Así que teniendo todo esto en cuenta, y sabiendo que @castillodnaipes me había recomendado La verdad sobre el caso Savolta en varias ocasiones, ¿cómo podía ser que no lo hubiera leído ya, teniendo en cuenta que el ejemplar rondaba mi mesilla por las noches?

la-verdad-sobre-el-caso-SaboltaDecidida por fin a enmendar mi error, compré un kilo de churros y me senté en mi butaca a comenzar con la lectura. Asombrada mientras pasaba las páginas, no podía concebir que en La verdad sobre el caso Savolta no apareciera ningún extraterrestre, ni Marta Sánchez, ni nada parecido. Al contrario, una compleja trama en la que encontramos fragmentos tan serios y musicales como el que sigue:

Ella se aproximó a mi rostro y me dio en los labios un beso de los que sólo en los sueños de los solitarios sin amor se dan y se reciben.

La verdad sobre el caso Savolta es una historia compleja, en la que hay sindicalistas, intereses económicos, personajes de doble filo, complots, asesinatos y amor. Todo mezclado en un maremágnum de saltos temporales que narra Javier Miranda desde un banquillo como testigo en un procedimiento judicial posterior.

Las piezas y los relatos que nos cuenta el narrador, van creando un hilo conductor en el que se forma una visión global de un momento en el que ocurren varias situaciones a la vez y en la que otra persona menos observadora no apreciaría la complejidad y el juego de causas-consecuencias de cada acto.

Pero además, Mendoza intercala otros temas, bien humorísticos o irónicos, otras pequeñas reflexiones y perlas que aderezan una historia muy bien contada.

– Cortabanyes es un gran hombre -dijo Lepprince en cierta ocasión-, pero tiene un grave defecto: siente ternura por sí mismo y esa ternura engendra en él un heroico pudor que le hace burlarse de todo, empezando por sí mismo. Su sentido del humor es descarnado: ahuyenta en lugar de atraer. Nunca inspirará confianza y raramente cariño. En la vida se puede ser cualquier cosa, menos un llorón.

– ¿Cómo conoce usted tan bien a Cortabanyes? -le pregunté.

– No le conozco a él, sino a su careta. La naturaleza crea infinitos tipos humanos, pero el hombre, desde su origen, sólo ha inventado media docena de caretas.

Desde mi punto de vista, es un libro al que le sobran páginas. Leí de corrido hasta prácticamente la mitad y después me aburrí, porque algunos trozos se me hicieron pesados o que poco aportaban a la historia general. Reconozco también que no ayudó que hacia la mitad del libro leyera la sinopsis y aparecieran datos que aún no conocía (¿con qué motivo incluyen en las sinopsis cosas que aún llevando la mitad el lector desconoce? ¿Cómo se explica?).

A pesar de estas pegas, es un libro entretenido, complejo, bien narrado y bien pensado. Una de esas historias de ficción que parece que ya no quedan, que no están de moda escribir porque le faltan ochocientas páginas o porque ahonda demasiado en la sociedad de la época.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La compleja historia, en la que cabe el relato de la sociedad de la época y la reflexión de otros temas.

Contras

  • Hacia la mitad se hace pesado y redundante.
  • Sobran páginas.

 Namaste.

Autor, Laforet, Literatura

Nada, Carmen Laforet

Nada es una de esas novelas que todo el mundo recomienda encarecidamente, de las que existe una opinión unánime. Hace mucho tiempo que quería leerla y por ese motivo la compré en su día. Cansada de verla en la estantería decidí que de este año no pasaba, y aprovechando que se trata de una novela corta decidí colarla entre lecturas.

nadaNada narra la historia de Andrea, una joven que llega a Barcelona para empezar en la Universidad y que convive con unos parientes cercanos a los que no conoce demasiado.

El inicio es muy potente, es inevitable leer página tras página después del primer párrafo:

Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado y no me esperaba nadie.

Desde este momento comienza una historia con un estilo inteligente, descriptivo y bonito sobre el devenir de Andrea, sus cambios entre pueblo y ciudad, las amistades que hace en la Universidad y la relación con unos parientes que son, cuanto menos, curiosos. Sus tíos y su abuela son una familia aristocrática decadente que malvive de cualquier manera y que no paran de discutir entre sí. Un grupo de personajes que apenas tienen qué comer pero que mantienen a una sirvienta, no vaya a ser que se comente que están en horas bajas.

La definición de los personajes es sublime, y eso es muy sorprendente si tenemos en cuenta que se trata de una novela de apenas 190 páginas, en la que por la extensión no es posible describir demasiado a los personajes. Aun así, queda claro quién es quién y el papel que juegan para influir en la vida de Andrea.

La atmósfera es otro aspecto a tener en cuenta: se trata de un piso con un ambiente opresivo y asfixiante que coarta en múltiples formas a la joven que recién estrena su libertad.

Es cierto que aunque el inicio me ha parecido que tiene mucho empuje, hacia la mitad la trama se desinfla, pierde esa fuerza. Sin embargo, es una novela que me ha gustado, que rezuma inteligencia y saber contar por los cuatro costados, pero a la vez esperaba más, quizá por las buenas críticas que había escuchado de ella.

Dejo una de las descripciones. Me sigue sorprendiendo la capacidad de Laforet de utilizar la menor cantidad de palabras posible y que consiga párrafos tan hermosos y certeros como el que sigue:

La temprana primavera mediterránea comenzó a enviar sus ráfagas entre las ramas aún heladas de los árboles. Había una alegría deshilvanada en el aire, casi tan invisible como esas nubes transparentes que a veces se enganchan en el cielo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Un inicio potentísimo.

  • Los personajes, magistralmente resueltos. Las descripciones, comedidas, bellas y certeras.

Contras

  • Hacia la mitad del libro pierde algo de fuerza.

 Namaste.

Autor, Lee, Literatura

Matar a un ruiseñor, Harper Lee

Matar a un ruiseñor es una de esas novelas que aparecen siempre entre las que hay que leer, entre los clásicos destacados del siglo XX. Una historia de la que poco sabía cuando la compré, pero que pensé que antes o después tenía que leerla.

matar-a-un-ruiseñorUn día cualquiera decidí que era el momento, y comencé a leer la historia de Atticus Finch, un abogado de un pueblo de Alabama.

La narradora es la hija de Finch, Scout, una niña despierta e inteligente que nos enseña la realidad con sus ojos curiosos.

Mientras yo leía el alfabeto una leve arruga apareció entre sus cejas, y después (…) descubrió que yo era letrada y me miró con algo más que un leve desagrado. Miss Caroline me pidió que le dijese a mi padre que no me enseñase nada más, pues ello podía ser incompatible con las clases.

(…)

– Si no tuviera que quedarme, me marcharía, Jem; esa maldita señorita dice que Atticus me ha enseñado a leer y que debe dejar de enseñarme…

(…)

Miss Caroline me sorprendió escribiendo y me ordenó que dijese a mi padre que dejara de enseñarme.

– Además -dijo-, en el primer grado no escribimos, hacemos letra de imprenta. No aprenderás a escribir hasta que estés en el tercer grado.

Y su vida gira alrededor de las circunstancias de su padre, su hermano y la vida cotidiana que va ocurriendo ante sus ojos. Finch comienza a representar en un juicio a un vecino afroamericano y el resto de su sociedad rural no parece muy conforme.

Si añadimos el misterio del vecino de los Finch y las travesuras de unos niños que aprovechan sus ratos libres para zascandilear por ahí, tenemos un amagalma de historias que conforman una novela global, la de una familia con el entorno que le rodea pero sin descuidar la reflexión sobre los grandes temas: la ética de un abogado, el racismo y la desigualdad y también la amistad y la comprensión.

El estilo de Lee es directo y ya desde la primera línea nos atrae con una narración fresca y desenfadada, propia de Scout, la genial niña. Abunda el humor, la sátira y la crítica de una sociedad, la de mediados del siglo XX, a la que le queda mucho por aprender.

Los diálogos son directos y llenos de fuerza, y las descripciones refuerzan mucho el sentido de la trama.

La conclusión es que desde que comenzamos, no podemos parar. La forma cómo se cuenta y lo que se cuenta (aderezado con un poco de misterio) nos obliga a continuar para conocer cómo acaba este verano en el que sucedieron tantas cosas.

Antes de vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.

Se la recomiendo a todo el mundo, pero en particular, a aquéllas personas que piensan que los clásicos son densos, que la lectura es farragosa y aburrida. Matar a un ruiseñor es una novela perfecta para demostrar que nada de eso es cierto, y que una historia entretenida puede ser a la vez compleja, reflexiva y estar bien escrita.

Felices lecturas a todos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Scout: es lista, sarcástica, analítica y muy divertida.
  • Lo rápido que uno entra en la historia. La fuerza de los diálogos.

Contras

  • Quizá esperaba algo más de profundidad en los temas.

Reto 50 libros

  • 24/50

Namaste.