Autor, Lee, Literatura

Matar a un ruiseñor, Harper Lee

Matar a un ruiseñor es una de esas novelas que aparecen siempre entre las que hay que leer, entre los clásicos destacados del siglo XX. Una historia de la que poco sabía cuando la compré, pero que pensé que antes o después tenía que leerla.

matar-a-un-ruiseñorUn día cualquiera decidí que era el momento, y comencé a leer la historia de Atticus Finch, un abogado de un pueblo de Alabama.

La narradora es la hija de Finch, Scout, una niña despierta e inteligente que nos enseña la realidad con sus ojos curiosos.

Mientras yo leía el alfabeto una leve arruga apareció entre sus cejas, y después (…) descubrió que yo era letrada y me miró con algo más que un leve desagrado. Miss Caroline me pidió que le dijese a mi padre que no me enseñase nada más, pues ello podía ser incompatible con las clases.

(…)

– Si no tuviera que quedarme, me marcharía, Jem; esa maldita señorita dice que Atticus me ha enseñado a leer y que debe dejar de enseñarme…

(…)

Miss Caroline me sorprendió escribiendo y me ordenó que dijese a mi padre que dejara de enseñarme.

– Además -dijo-, en el primer grado no escribimos, hacemos letra de imprenta. No aprenderás a escribir hasta que estés en el tercer grado.

Y su vida gira alrededor de las circunstancias de su padre, su hermano y la vida cotidiana que va ocurriendo ante sus ojos. Finch comienza a representar en un juicio a un vecino afroamericano y el resto de su sociedad rural no parece muy conforme.

Si añadimos el misterio del vecino de los Finch y las travesuras de unos niños que aprovechan sus ratos libres para zascandilear por ahí, tenemos un amagalma de historias que conforman una novela global, la de una familia con el entorno que le rodea pero sin descuidar la reflexión sobre los grandes temas: la ética de un abogado, el racismo y la desigualdad y también la amistad y la comprensión.

El estilo de Lee es directo y ya desde la primera línea nos atrae con una narración fresca y desenfadada, propia de Scout, la genial niña. Abunda el humor, la sátira y la crítica de una sociedad, la de mediados del siglo XX, a la que le queda mucho por aprender.

Los diálogos son directos y llenos de fuerza, y las descripciones refuerzan mucho el sentido de la trama.

La conclusión es que desde que comenzamos, no podemos parar. La forma cómo se cuenta y lo que se cuenta (aderezado con un poco de misterio) nos obliga a continuar para conocer cómo acaba este verano en el que sucedieron tantas cosas.

Antes de vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.

Se la recomiendo a todo el mundo, pero en particular, a aquéllas personas que piensan que los clásicos son densos, que la lectura es farragosa y aburrida. Matar a un ruiseñor es una novela perfecta para demostrar que nada de eso es cierto, y que una historia entretenida puede ser a la vez compleja, reflexiva y estar bien escrita.

Felices lecturas a todos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Scout: es lista, sarcástica, analítica y muy divertida.
  • Lo rápido que uno entra en la historia. La fuerza de los diálogos.

Contras

  • Quizá esperaba algo más de profundidad en los temas.

Reto 50 libros

  • 24/50

Namaste.

Clásicos, Literatura

Don Juan Tenorio, José Zorrilla.

A falta de ganas de estudiar lo que me toca, inauguro una nueva sección. En este caso, la dedicaré a la literatura clásica, así que en las próximas ediciones comentaré otro/s libros clásicos, que a pesar de no ser lo más actual del mundo literario, conviene leer.

Portada del libro
Portada del libro

Hoy empezaré con Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. Se trata de un drama en el que se mezcla lo religioso y lo amoroso en la época de Carlos V. Es un argumento archiconocido, así que ahorraré palabras al respecto (numerosas son las interpretaciones teatrales, cinematográficas… etc.).

Además, estoy a la mitad del libro, así que no puedo contaros mucho más. Os preguntaréis por qué lo he elegido. Pues bien, es un libro corto, dividido en actos rápidos de leer, con lo cual es más fácil la lectura para un período de exámenes, como este, en el que leo de cuando en cuando.

Ya el año pasado leí Eloísa está debajo de un almendro y Las cinco advertencias de Satanás, de Enrique Jardiel Poncela, y entonces me di cuenta de que el teatro es un género, por una parte, que desconocía, y por otra, que merece la pena ser leído.

Poco más. Espero que cuando termine los exámenes pueda actualizar más a menudo.

Namaste.