Fue hace ya tres años, en la presentación online de uno de los libros de guatemalteco, en el que el propio autor me puso en la pista de este libro suyo. Biblioteca bizarra (Jekyll and Jill, 2018), al que seguramente no me habría acertado si me hubiera fijado más de dos minutos en su portada (¿por qué? En serio, ¿por qué?)
Si habéis leído alguna vez al guatemalteco, sabréis que suele mezclar las temáticas, por lo que puede comenzar un capítulo con un tema pero terminarlo con una anécdota que nada tiene que ver con el tema inicial.
Los que me visitéis de forma regular ya sabréis que este autor es uno de los habituales por aquí. De él he leído ya cinco libros, todos ellos publicados por Libros del Asteroide: El boxeador polaco, Monasterio, Canción, Duelo y Un hijo cualquiera. En casa tengo Señor Hoffmann listo para continuar con su obra.
Biblioteca bizarra nos acerca a la vida literaria del autor, incluyendo capítulos de su yo lector y también del proceso de escritura.
Hacer literatura es el ejercicio de querer rellenar los espacios vacíos de la memoria, sabiendo todo el tiempo que no se puede.
Página 91
Halfon fue un lector tardío. Leyó tarde a la literatura pero cuando lo hizo arrasó de forma compulsiva con las lecturas. Después se puso a escribir. Cuentos, como ya sabréis, relatos cortos en parte autobiográficos:
¿No es la nimiedad, pues, la materia prima del cuentista? ¿No son las anécdotas en apariencia nimias, es decir, insignificantes, la arcilla misma con la cual el cuentista trabaja su artesanía y moldea su arte?
Página 78
Biblioteca bizarra no es el mejor libro para comenzar a leer a Halfon, quizá peca de textos menos unidos que otros de sus títulos, pero si te gusta el autor, disfrutarás también de este libro como continuación de su obra.
Regresar a un autor que nos gusta es siempre la tabla salvavidas que nos ayuda en tiempos tumultuosos, ¿no creéis?
De Las muertas de Jorge Ibargüengoitia había leído opiniones bastante unánimes: había que leerla. Sin ir más lejos, aparecía como destacados entre los títulos de México del Atlas de literatura hispanoamericana de Clara Obligado.
Por eso me sorprendió que este libro, un básico de la literatura mexicana, no se pudiera encontrar en España más que recurriendo a la segunda mano o a la biblioteca.
Así que cuando vi que Cátedra reeditaba esta novela este mismo 2023, me lancé en el momento a comprarla a pesar de que no soy nada fan de sus ediciones (no me quejo de los prólogos pero sí de las notas al pie que ralentizan la lectura, además de la letra pequeña y lo incómodo del tamaño del libro).
Sin pensarlo demasiado se coló entre otras lecturas, quizá por su longitud. Lo que no esperaba era la rapidez del texto, lo entretenido de la historia, las ganas que uno tiene de seguir leyendo en cuanto lee el primer capítulo.
Las muertas narra la historia, basada en hechos reales, de la vida de dos hermanas que regentan un burdel. Esta frase anterior resume toda la vida de las hermanas, pero no será así como se presente la historia al lector, ya que nosotros nos iremos enterando poco a poco debido a la información fragmentada en la que se basa la estructura de la novela.
Esto es lo clave de esta historia: una cuidada estructura que salta de momento temporal a otro según el capítulo, donde sólo obtendremos la visión completa de la situación cuando terminemos la novela.
El inicio de Las muertas comienza con un tiroteo: una mujer llega a la panadería de un pueblo a matar a un hombre.
Satisfecho con estas respuestas, Simón Corona relató al agente del Ministerio Público el caso de Ernestina, Helda o Elena. El agente leyó el acta que se levantó, el declarante no puso objeción a lo contenido en ella y firmó al pie de conformidad. Esta firma le costó seis años de cárcel.
Página 100
Más adelante sabremos quién es esa mujer, quién el hombre y por qué acude a matarle.
Y es que el resto no es sino un retrato de los bajos fondos de la zona, que incluyen drogas, estafas, trata de mujeres, entierros clandestinos y asesinatos. Este es el siniestro reino que las dos mujeres, Serafina y Arcángela, han construido a su alrededor y que van a pelear por que no salga a la luz.
Una de las mujeres sale del cabaret para avisarle a la madre. Pasado este movimiento, la escena parece cuadro plástico. Todos miran fascinado al cadáver. No se mueven para ver mejor. Silencio.
Página 161
Las muertas es la extraordinaria ficción de un caso real, el de las Poquianchis, y una muestra inigualable de la capacidad de Jorge Ibargüengoitia para retratar con un puntito de humor negro la vida por el lado que más duele.
Llegué a Salir de la noche (Libros del Asteroide, 2023) por la recomendación de dos lectores a los que hago caso (Nuria y Fernando). Admito desde aquí que no lo habría leído si no hubiera sido por ellos.
Salir de la noche es la historia de Luigi Calabresi, cuyo padre fue comisario, asesinado en Italia en los años del plomo.
Roma, 1972. Tras semanas de presión social y fake news, el ambiente acusaba a Calabresi de haber tirado por la ventana a Giuseppe Pinelli, un anarquista que se encontraba en el despacho del comisario en el momento de su muerte.
Mario Calabresi nos acerca entonces a la vida de las víctimas: al estupor, dolor y ausencia de un padre que jamás ha visto a sus hijos crecer. Al coraje de una madre que, con dos niños pequeños y embarazada del tercero, tiene que continuar viviendo mientras sabe que el asesino de su marido está suelto.
Había comprendido que, para vivir, es necesario, y fundamental, echar cuentas con nuestro pasado, plantar cara a lo que más nos asusta, ponerles nombre a todas las cosas, incluso a las más dolorosas. Es la única manera de salir adelante.
Página 38
Calabresi nos acerca a los duros años del plomo en Italia, familiarizando al lector no italiano sobre la situación de la época: la escalada de violencia y tensión entre facciones políticas dispares, los rumores y las acusaciones que terminan en amenazas, asesinatos y muertes.
Lo importante, siempre lo he pensado, es no dejar de ser uno mismo, mantener la fe en las propias ideas, respetar la historia de uno. Si es así podemos entrar tranquilamente en cualquier parte. Casi en cualquier parte.
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Sorprende encontrarse con un libro así. Digo sorprende porque a pesar de que en España también tuvimos una época de asesinatos y tensión social, aquí apenas se habla de las víctimas, y no consigo recordar ningún libro de este estilo que haya tenido algún tipo de repercusión.
Sentí que lo mejor era mirar hacia delante, caminar, comprometerme a pasar página, respetando la memoria. Tenía que llevarlo conmigo al mundo, no humillarlo en la polémica y en la rabia, para no traicionarlo. Había que apostarlo todo al amor por la vida.
No he cambiado de idea desde entonces.
Página 160
Salir de la noche es una oda a la familia, a la fuerza de seguir adelante y al amor que se comparten. Es también un libro triste, emotivo, duro por lo absurdo de la violencia, frustrante por saber cuántos niños huérfanos ha conseguido la división política, amargo por saber que lo que nos cuenta sigue ocurriendo.
Las últimas páginas se leen con un nudo en la garganta, con la frustración de saber que este animal que somos es capaz de lo mejor y también, por desgracia, de lo peor.
Hacedme caso y leedlo. Este es un libro necesario.
El bigote es entonces el sexto libro que leo de Carrère, en este caso nos encontramos en lugar de con no ficción con una novela que narra la historia de un hombre que, tras muchos años llevando bigote, decide afeitárselo. La sorpresa viene cuando su mujer y toda la gente que tiene a su alrededor juran y perjuran que él jamás ha llevado bigote.
Este hecho es el punto de partida de una novela surrealista, de tinte kafkiano y absurdo, que juega con los límites de la realidad y con la percepción personal de un hombre que ya no sabe qué creer.
Primero piensa que le están gastando una broma, después, que se está volviendo loco. Más tarde, que la loca es su mujer y que ha aleccionado al resto de sus conocidos para que digan lo que ella quiere.
La situación se vuelve confusa, agobiante y frustrante. Pasan los días y esa realidad que daba por hecho y lo que le dicen los demás que es realmente se acaban confundiendo. La diferencia es tan delgada que ya no sabe qué está pasando.
Pasar la página, empezar desde cero, viejo y vano estribillo de todos los amargados del planeta, pensó, salvo que su caso personal era algo distinto. En el supuesto de que regresara (…) la vida quizá se reanudaría, pero envenenada para siempre. Envenenada no sólo por el recuerdo de este episodio, sino, sobre todo, por el miedo constante a sus secuelas, el riesgo de ver resurgir el horror en el repliegue de una conversación.
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El bigote es una historia que nada tiene que ver con otros libros de autoficción del autor, ni con el tono general al que nos tiene acostumbrados Carrère, sino que se sitúa la acción en una tensión constante, un acto aparentemente absurdo que lleva al protagonista a replantearse toda su existencia: si él sabe que ha llevado bigote y realmente no ha sido así, ¿entonces qué otros aspectos de su vida ha creído y no existen? ¿Qué tipo de mentiras ha ido aceptando?
Lo mismo que con las metáforas referentes a las páginas que es inútil pasar cuando el único recurso es cambiar de libro.
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El bigote es un libro entretenido, una buena novela que se disfruta desde la primera página, llena de humor negro y absurdeces pero también crueldad y malestar por compartir el devenir del protagonista. Quizá no ha llegado a las expectativas que tenía de ella pero me ha gustado.
Me recomendaron La gran fortuna (Libros del Asteroide, 2020) por Instagram. Este título da comienzo a la Trilogía Balcánica, la historia de un matrimonio de ingleses que viven en Rumanía, en la época de la Segunda Guerra Mundial.
En la trilogía acompañaremos a la pareja por su periplo por el sur de Europa: La ciudad expoliada (Libros del Asteroide, 2022) y Amigos y héroes (Libros del Asteroide, 2023) completan la historia, y desde Bucarest viajarán a Grecia, tratando de huir de los nazis.
Las tres novelas de Manning tienen parte de autobiográficas, pues la propia autora se casó con un miembro del British Council a quien acompañó cuando fue destinado a Bucarest; pero además son consideradas una de las más importantes historias ambientadas en la época, por su realidad a la hora de trasmitir los momentos bélicos.
Esta es la primera de las dos trilogías dedicadas a los Pringle, la segunda, la Trilogía del Levante. Ambas fueron adaptadas a la televisión con mucho éxito.
Así las cosas, y animada por @erzaqui, esperaba enamorarme desde la primera línea de esta pareja de británicos que mi mente relacionaba con el dandy Lanny Budd.
Poco que ver: los Guy Pringle regresa a Bucarest con Heather, con quien acaba de casarse, para seguir trabajando como profesor universitario. Es 1939 y el ambiente está caldeado en Europa. Sin embargo, la comunidad británica piensa que se encuentran lejos del lugar del conflicto, que Rumanía se mantendrá al margen.
La gran fortuna tiene dos temáticas principales sobre la que se basa toda la narración: el descubrimiento del carácter del cónyuge, puesto que se han casado sin conocerse demasiado y la descripción certera de la denominada París del Este.
Acompañamos a Heather a conocer más a Guy, que le parece haber cambiado ahora que tiene público. Ella es una mujer joven, inocente e inexperta, que ha idealizado al muy insulso Guy y que, con una paciencia suprema, sabe perdonarle en cada una de sus desconsideradas decisiones.
Guy (…) pensaba mucho más en sí mismo de lo que la gente se imaginaba. Y cuando ella misma se dio cuenta de todo eso, se preguntó, confusa, qué clase de compleja criatura – aunque todo el mundo la considerase la persona más fácil del mundo – era el hombre con quien se había casado.
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El otro punto que destaca es la ambientación. Es genial encontrarse con descripciones tan buenas del ambiente social en Bucarest, una zona de la que, a pesar de haber leído mucho e la Segunda Guerra Mundial suele pasar más desapercibida. Berlín, París, Ámsterdam… son ciudades que conocemos qué sucedía y cómo se estaban desarrollando los acontecimientos y cómo se iba informando de la opinión pública. Pero el resto de los países, bueno, son los del margen. Para Manning Rumanía es el centro de atención y como tal es capaz de describir la relación entre la comunidad rumana y la británica y también los intereses, estrategias y política del país.
Todo lo anterior centrándose en la comunidad británica de la que forma parte su marido, y en el día a día rutinario de los quehaceres simples: cenas de gala, eventos, paseos o búsqueda de entretenimientos… lo describe de forma tan certera que somos los lectores los que sienten el tedio y el aburrimiento de un sistema encorsetado, clasista y aburrido de estos ingleses. (Qué lejos de la realidad actual del balconning y Magaluf)
En resumen, me ha gustado conocer más a la Rumanía de la época pero en general, se me ha hecho denso y algo aburrido porque visto en perspectiva, no sucede demasiada cosa.
Tampoco ha ayudado a que el personaje de Guy se me haya hecho absolutamente insoportable, hasta el punto de no entender qué le ve la protagonista a un tipo tan creído, desconsiderado y egoísta como su marido, hasta el punto de desear cualquier cosa (un affaire, una discusión, el divorcio…)
-Seguro que conseguimos salir de aquí. – Saldremos de aquí porque no tenemos otra opción – añadió ella-. Nuestra gran fortuna es la vida. Y debemos conservarlo.
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Aún con todo Manning tiene algo que atrapa con esa exquisita ambientación, la sensación de encontrarse a gusto en una narración sin saltos ni acción pero delicada y trabajada, del tipo de novela que te hace sentir bien, perfecta cuando quieres andar sobre seguro.
Uno de los pendientes que no podía dejar pasar es esta pequeña nouvelle de Némirovsky. A la autora ya ha había leído en Suite francesa (Salamandra, 2005), una historia que me dejó con una sensación agridulce.
El baile (Salamandra, 2016)es una novelita de apenas 100 páginas que se centra en una familia judía de París. Los Kampf son ricos pero les falta algo que anhelan: la aceptación de la alta sociedad. Para tratar de conseguirlo deciden organizar un baile, uno de esos recordados por décadas que demuestren por qué son una familia a tener en cuenta.
La situación se complica cuando la madre decide que su hija Antoinette, de catorce años, no asistirá al baile. La sorpresiva reacción de la adolescente es sabotear el evento, provocando estupor y sorpresa entre unos padres que desconocen su propósito.
De pronto atrapó entre dos dedos una cana sobre la sien; la arrancó con una mueca grotesca. ¡Ah!, ‘la vida estaba mal hecha! Antes, su cara con veinte años, sus mejillas sonrosadas, pero también las medias zurcidas y la ropa interior remendada… Ahora las joyas, los vestidos, pero también las primeras arrugas… Todo eso iba junto…
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Lo que plantea Némirovsky es el choque entre dos generaciones, la encorsetada de los padres, heredera de la visión aristocrática propia del siglo XIX y la de los jóvenes que buscan romper con el régimen establecido y pugnan por una libertad de movimientos mayor.
El choque entre madre-hija y los detalles de desconexión familiar, más interesados por dar una imagen de cara a la galería que de comunicarse entre ellos, son retratados de forma exquisita, directa, precisa e impecable, condensado todo con una brevedad que recuerda a Zweig.
En conclusión, El baile es un librito muy interesante que, esta vez sí, me reconcilia con el buen hacer de una autora que plasma parte de su infancia infeliz en las páginas de esta breve historia.
Más libros, más títulos y ejemplares que se han venido conmigo en este mes de mayo.
¿Me acompañáis?
La chica que vive al final del camino, Laird Koenig (Impedimenta 2023). Una novedad marca de la casa, un thriller con muy buena pinta del tipo que da gusto alternar entre otro tipo de libros. Y no os digo nada de lo preciosa que es la edición.
Los árboles, Percival Everett (De Conatus, 2023). La editorial me ganó con Los Netanyahus de Jonathan Coe. Sí, sé que nada tiene que ver, pero su línea editorial más lo que sé de este título (¿humor sobre el supremacismo blanco?) me han atraído a comprarlo. Ha sido finalista del Booker Price de 2022.
Arraianos, Xosé Luis Méndez Ferrín, (Hoja de Lata, Edición Los 10 de los 10, 2023). Los asturianos Hoja de Lata han celebrado su décimo aniversario con nuevas ediciones de sus títulos más representativos. Este es uno de ellos, que me recomendaron en Moito Conto. Como me fío mucho de su criterio, se vino conmigo.
El baile, Irène Némirovsky (Salamandra Bolsillo, 2016). Un eterno pendiente de esos que todos habéis leído menos yo. Se lee de una sentada y ya lo he hecho, así que dentro de poco veréis por aquí la reseña.
Gótico carpintero, William Gaddis (Sexto Piso, 2012) A David (@davidmcope, editor y traductor) me recomendó hace mucho tiempo a William Gaddis. Primero destacó Los reconocimientos, casi imposible de localizar por estar descatalogado. También mencionó este. No qué esperar pero tengo muchas ganas de empezarlo. Reseña.
Color y significado, John Cage (Acantilado, 2023). Un ensayo sobre los colores y su evolución a lo largo de la historia, un tema muy concreto, quizá extraño que me ha parecido interesante.
Para pensar mejor, Marcus du Sautoy (Acantilado, 2023). Otro ensayo también de Acantilado, pero en este caso sobre los procesos de toma de decisiones.
El sabor de un hombre, Slavenka Drakulic (Anagrama, 1999). Como os decía en alguna entrada anterior, me estoy aficionando a de vez en cuando a comprar libros de segunda mano. Este en concreto era casi casi obligatorio porque es difícil de encontrar. Y quién no tiene 2 euros para gastar en libros, claro.
Y vosotros, ¿qué habéis comprado en el mes de mayo?
Los genios (Galaxia Gutenberg, 2023) arrampló por donde llegó desde su publicación. Esto es, por todos los sitios. Aparecía en mi feed de Instagram, lo vi por Twitter, hasta me topé con él en los informativos de la televisión. Todo eso me generó dos cosas: uno, curiosidad por la historia y dos, una especie de sensación de déjà vu con este tipo de libros, esa que de vez en cuando me susurra que no es para ti.
Y al final caí y lo compré.
Creo que ya todos sabemos de qué trata el asunto pero lo resumo someramente por aquí: Bayly novela la relación entre García Márquez y Vargas Llosa que acaba en el afamado puñetazo. Lo del puñetazo es cierto, el peruano golpea a Gabo en el ojo y desde ahí rompen la estrecha relación de amistad que tenían desde hacía años, como colegas en sus inicios como escritores y amigos cuando ambos vivían en Barcelona.
Lo que nunca se acabó de aclarar era el motivo del puñetazo. Se rumoreaba que tenía algo que ver con Patricia Llosa, la mujer de Mario, y con el propio Gabo, pero el resto eran conjeturas.
Pues bien, Bayly parte de lo anterior para novelarlo y proponer una resolución a nuestra curiosidad de chisme.
Lo que no sabía, porque nunca había leído a Bayly, era ni el estilo ni el tono con el que iba a escribir. Y vaya, diría que el exceso de comas y reiteraciones ha supuesto lo suficiente como para hartarme desde que vi que ese era su recurso más usado, os dejo una muestra para que os hagáis a la idea:
Sin noticias de Vargas Llosa, que estaba en Madrid, en el hotel Wellington, el hotel de los toreros, con su novia Susana, y que le había pedido expresamente a Carmen Balcells que no le dijera a Patricia Llosa dónde se encontraba ni cuáles eran sus planes, la esposa del escritor peruano, instalada en la casa de Barranco con sus hijos de ocho y siete años y su hija de apenas seis meses, auxiliada por su madre Olga y su padre Lucho, quienes se encontraban consternados e indignados por lo que Mario le había hecho a Patricia, dejarla sola con los niños en Lima, a merced de los chismes de la ciudad, para irse con una jovencita a la que acababa de conocer en el barco, se vengaba todos los días, minuciosamente, rompiendo y quemando en la chimenea de la casa, los libros que más estimaba Vargas Llosa, libros que le habían firmado Borges y Cortázar, Fuentes y Monterroso, Cela y Umbral, García Márquez y Mutis, Ribeyro y Bryce Echenique, libros que consideraba un tesoro personal de valor inestimable.
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¡No me digáis que leer un párrafo así no te dan ganas de agarrar el libro y lanzarlo por la ventana!
La cuestión es que si conoces la historia en sí por algún ensayo, si has leído sobre el boom latinoamericano, este libro es totalmente inocuo, ya que no cuenta ni narra nada diferente de lo que se sabe, tan solo añade un supuesto coqueteo con Patricia y Gabo que deja al segundo en una complicada posición, de no querer contar de más para no herirla pero sin las explicaciones que exigía su amigo.
A fin de cuentas Los genios vive precisamente de eso, de la fama de dos de los más grandes escritores de América Latina, dos genios, dos Nobeles que sufrieron un desencuentro. Los detalles biográficos, dónde vivían o qué hicieron es fácilmente investigable y contrastable con la situación real y lo que añade Bayly, su estilo, el ritmo y la parte inventada del puñetazo queda bastante por debajo de lo esperado.
Les gustará a aquéllos que no busquen explicaciones sobre el proceso de escritura o a quienes quieran saber algo de la historia pero a los que los ritmos de los ensayos les parezcan lentos. Bayly ofrece justo lo contrario, un libro sencillo, reiterativo y facilón que se lee casi de una sentada.
Ni más ni menos: el chisme.
Te gustará si te gustó
– ¿?
Pros
– Entretenida. Se lee de corrido.
Contras
– Estilo enrevesado y reiterativo que busca la floritura.
De Miriam Toews habéis visto hace poco por aquí Pequeñas desgracias sin importancia (Sexto Piso, 2022), una historia que me dejó con ganas de más.
Miriam Toews creció en una comunidad menonita, una congregación de ultras religiosos que viven sin apenas ningún avance tecnológico. Como podréis imaginar, este hecho le ha marcado de por vida, y en sus historias siempre incluye aspectos relacionados con su tiempo en la comunidad.
En Ellas hablan (Sexto Piso, 2020) la autora parte de un hecho real: la violación de un grupo de mujeres menonitas a las que se les dice que han sido endemoniadas. En realidad, los hombres de su propia comunidad (familiares, hermanos, hijos, maridos) las han drogado con la misma sustancia que les dan a los caballos, para después violarlas. Todo esto ocurrió durante varios años en una comunidad menonita de Bolivia.
La noticia, la historia original, si la buscáis, es lo suficientemente alucinante como para pensar que es cierto. En la novela Toews parte de lo anterior para narrar la reunión posterior de las mujeres: ¿qué acciones tomar? ¿Han perdonar a los violadores, han de marcharse de la comunidad?
La acción se sitúa en un granero donde se las mujeres se juntan para decidir qué hacer. Allí cada una expondrá sus argumentos y opiniones.
La única certidumbre que conoceremos es la incertidumbre, dice, da igual dónde estemos.
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Su visión y planteamiento viene, evidentemente, marcado por su concepción religiosa y aislada del resto de la sociedad. Son mujeres que nos saben leer, que no han recibido ningún tipo de educación y que temen las consecuencias para su alma de abandonar la comunidad donde han vivido toda su vida.
Las actas darían vida a las mujeres como ellas me la habían dado a mí. Las palabras eran fútiles, un documento. La vida era lo único. Migración, movimiento, libertad.
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Juntas pero diferentes, con distintas visiones de la situación, Ellas hablan es un ejercicio de reflexión, libertad, feminismo, con el trasfondo de la violencia sufrida.
¿Dónde está el mal? ¿En el mundo exterior o en el mundo interior?
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En definitiva, Ellas hablan es una novela muy, muy recomendable: compacta y directa, capaz del análisis pero también del humor o la ternura. Así escrito parece que no tiene mucho sentido, pero cuando la lees le ves la profundidad y complejidad y comprendes que sí, se pueden incluir muchas cosas en un libro cortito como este.
He comprado tanto en abril que aún os enseño los títulos que se han venido a casa con motivo del Día del Libro. Si miro lo que (ya) he comprado en mayo me asusto pero eso lo dejamos para otra entrada:
El mundo de los prodigios, Robertson Davies (Libros del Asteroide, 2007). Por algún motivo sin determinar leí los dos primeros tomos de la Trilogía de Depford, El quinto en discordia y Mantícora, pero no acabé leyendo su final, y ni siquiera tenía el tercer título en mis estantes. De ahí que lo pidiera por mi cumpleaños, porque este año la termino sí o sí. Reseña.
Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). No sé bien de de este libro me atrajo más el precioso título o las buenas recomendaciones de la historia, junto con saber que el autor es checo, zona por la que me estoy decantando últimamente.
La única historia, Julian Barnes (Compactos Anagrama, 2002). Hay autores muy conocidos que todo el mundo lee pero que a mí no me ha dado tiempo a conocer. De Barnes el libro más famoso es El sentido de un final, pero no estaba en la librería y acabé comprando este. No es muy largo.
Valle de nubes, Lewis Grassic Gibbon (Trotalibros, 2023). La segunda parte de la trilogía escocesa me pilla sin haber leído la primera, Canción del ocaso. Hablan muy bien de ella y la edición es preciosa.
A lo lejos, Hernán Díaz (Impedimenta, 2023). Si de alguien hemos visto un desdoblamiento es de Díaz, que ha publicado casi a la vez dos libros en dos editoriales diferentes: en Anagrama Fortuna y este western en Impedimenta. Le eché el ojo primero a este, pero de Fortuna también están hablando genial. No soy muy asidua de los western pero creo que también conviene salir de la zona de confort.
Leer es un riesgo, Alfonso Bernardinelli (Círculo de Tiza, 2016). Mientras que las novelas me estoy centrando en los países exsoviéticos, en la no ficción el tema es la literatura. Me he ido haciendo con títulos de esos considerados obligatorios, y este es uno de ellos.
El desierto de los tártaros, Dino Buzzati (Alianza, 1976). De este título no sé mucho, no es novedad, tampoco demasiado conocido. Sólo sé que hay una opinión unánime respecto a su calidad que incluye al mismo Borges, que firma el prólogo de esta edición.
La gran fortuna, Olivia Manning (Libros del Asteroide, 2020). Primera parte de la Trilogía Balcánica, me lo han recomendado en múltiples ocasiones pero jamás le daba prioridad. Coincidiendo con el Día del Libro decidí hacerme con él y ponerle por fin remedio a mi falta de lectura. Reseña.
Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon (Jekyll & Jill, 2018). Cada vez me gustan más los libros sobre libros, y este que recopila los gustos del guatemalteco, no podía faltar. La verdad que la portada no es lo más bonita y llamativa que se diga pero bueno, me ha podido la curiosidad.
Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou (Libros del Asteroide, 2016). El título más famoso de la aclamada Angelou es este que os traigo hoy. Eterno pendiente, lo descubrí buceando por Wallapop. No lo hagáis que de ahí se sale arruinado.
Y vosotros, ¿comprasteis mucho el Día del Libro? ¡Contadme!