Autor, Barroso, Literatura

Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, Belén Barroso

Ya os conté en el IMM dedicado a las adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid que adquirí un ejemplar de esta novela que os traigo hoy. Aproveché a que la autora estuviera por allí para llevármelo dedicado y (por fin) ponerle cara a la autora.

(INCISO: La propia Loque, que además de tener un montón de gente por los alrededores, estaba pasando un calor insoportable, se extrañó cuando le dije quien era, y hasta frunció el ceño y me preguntó que si había oído bien, parece ser que me esperaba más mayor, por cómo escribía… supongo que eso es bueno… ¿no? FIN DEL INCISO).

Confesriones-de-una-herederaLo cierto es que ya había visto la portada en numerosas ocasiones, bien porque muchos blogueros lo estaban leyendo, o bien porque la autora estaba inmersa en presentaciones. Supongo que tener a Espasa detrás siempre es un acierto a la hora de saber que va a estar bien publicitado.

En fin, a lo que iba. Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre tiene como protagonista a una jovenzuela en edad de encontrar marido, que va informando a una de sus amigas de su avances en el tema.

Si habéis leído el blog de Loque ya sabréis un poco el tipo de humor que tiene, la mezcla entre sátira, ironía y reducción al absurdo de las situaciones que vive o de sus propios recuerdos. Pues bien, si cogemos el humor y lo juntamos con una novela de Jane Austen, obtenemos Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, donde los detalles que, como lectores contemporáneos nos hacen subir una ceja cuando leemos a Austen aquí se nos presentan como caricaturas de aquéllos personajes y situaciones:

Los últimos días del invierno languidecen aquí, en Paisley Manors, tal y como languidezco yo.

No tengo mucha idea de lo que significa “languidecer”, pero espero que sea “estar aburrido hasta el límite”, porque es exactamente lo que me pasa a mí.

(Página 13).

Así, conocemos a los posibles pretendientes de la narradora, la famosa cotilla del pueblo, la búsqueda del mejor partido y la situación en espera permanente para ir moviendo las fichas… todo eso os podéis encontrar en una novela que se lee de una forma muy ágil, del tipo de que quieres leer un capítulo y acabas leyendo ocho, donde la risa y el humor aparece en diálogos y descripciones, en fin, donde las cosas absurdas que ocurren en las novelas de Austen son analizadas desde el punto de vista satírico y humorístico.

Es cierto que algunas cosas no me han convencido demasiado (como por ejemplo, la inclusión de los diálogos en estilo directo en una carta se me ha hecho un poco forzado), pero en general es una historia que he disfrutado, con la que me he reído y que consigues leer en un par de tardes.

No sé por qué, pero siempre que algún compañero bloguero publica su libro o tiene éxito en algún ámbito (si obtienen algún premio, o salen en alguna publicación en papel), siento un puntito de orgullo por saber que a esa persona la conozco, aunque solamente sea por la cantidad de ocasiones en las que nos hemos recomendado libros. Así que, desde aquí, felicidades a Loque por la publicación del libro y a Isi, que figura en los agradecimientos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Los libros de Jane Austen.

  • El humor.

Pros

  • Las risas inesperadas en la novela.
  • El final, redondo. Un puntito de sorpresa siempre viene bien.

Contras

  • Los diálogos directos, que me han resultado forzados.

Namaste.

Amat-Piniella, Autor, Literatura

K. L. Reich, Joaquim Amat-Piniella

De vez en cuando leía en alguna crítica u opinión que había determinados libros que envejecían mal. Aunque entendía a lo que se refería nunca me había topado con ninguno del que yo pudiera decir esa frase. ¿Qué ha de tener un libro para que envejezca mal?

K.L.ReichK.L. Reich es la historia de los republicanos españoles recluidos en un campo de concentración alemán. Su situación, al abandonar España, acceder a Francia y luchar contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial y su posterior captura para acabar en un campo junto con judíos, homosexuales y gitanos.

De este modo, se narra el día a día en el campo, su trabajo y vida diaria y además, su organización para tratar de comunicarse con el Partido Comunista o al menos tratar de conseguir mejores condiciones para los españoles.

Simplemente con esta descripción ya sabéis los sufrimientos y penalidades que sufrieron; las humillaciones, el hambre y el dolor, la violencia y la desesperación. Precisamente porque el lector del siglo XXI este tema ha sido recurrente en múltiples formatos y de forma apabullante en cómics (Maus, de Art Spielgeman) autobiografías (El diario de Anna Frank), novelas (Una oración por Kateřina Horovitzová, Arnošt Lustig), íntimas y tiernas películas (La vida es bella, La lista de Schlinder, El pianista), miniseries (Hermanos de sangre), para el gran público (El niño con el pijama de rayas, John Boyne), en fin, que sea cual sea el medio por el que se quiera llegar a trasmitir la barbarie nazi ya se ha hecho.

Así que K.L. Reich es un libro que ha envejecido mal, dado que queda circunscrita al momento en el que se escribió y a la época en la que se publicó, cuando era una historia única: hasta ese momento un soldado republicano nunca había sido el centro de la historia. Tiene mérito, por supuesto, tiene su valoración personal y brutal: la de un español que pasó por la barbarie y lo quiso contar a través de un libro. Pero visto con los ojos de un lector de hoy en día, la historia está plagada de descripciones que se antojan innecesarias (descripción de barracones, la situación del campo, el régimen de trabajo y de comida… etc), resultando repetitivo y descriptivo en exceso, por el poco diálogo que se incluye y el excesivo detenimiento en la organización política del campo.

Además, también incluye un alto contenido político en cuanto al Partido Comunista. Como tampoco es un tema que atraiga o directamente me aburre, me entorpecía la lectura.

Lo que para los lectores de hace cuarenta años era necesario, a día de hoy parece arcaico, al igual que si alguien viniera a explicarnos qué es Internet. Entendemos que antes se tuviera que explicar muchas cosas. Pero ahora ya no.

Parece además que en el prólogo de Martínez de Pisón nos avisara por anticipado, advirtiéndonos que hay que valorar la obra justamente y no con los ojos de un lector de este siglo. Pero qué queréis que os diga, yo soy una lectora actual, con una edad y unos gustos que no puede desglosarse a sí misma para leer una historia. Entiendo a lo que se refiere Martínez de Pisón, y como he dicho más arriba, valoro la situación concreta del libro en su momento de publicación, pero hasta ahí.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • La Segunda Guerra Mundial y estás profundizando en el tema. No es un ensayo pero sí la visión de un español en un campo nazi.
Pros
  • La historia personal de los republicanos españoles.
  • Que Libros del Asteroide se atreva a publicar historias de este calibre, desconocidas o apenas publicadas.
Contras
  • Exceso de descripciones que a día de hoy resultan innecesarias.
  • La historia del Partido Comunista, que me aburre.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Yglesias

Y ellos, ¿qué opinan? (XX): Rafael Yglesias

Rafael Yglesias (Nueva York,1954): es escritor y guionista. Hijo de escritores, publicó su primera novela a los diecisiete años, tras dejar el instituto. Después de tres novelas, abandonó su carrera como escritor para escribir guiones, uno de ellos dirigido por Polanski. Es autor de Un matrimonio feliz, novela publicada en España por Libros del Asteroide.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Padres e hijos, Turgenev.

Ay, ay, que me pongo a aplaudir ahora mismo. ¡Con lo que me gustan a mí los rusos! (Vale, menos Tolstoi). Ésta que nos recomienda el autor se considera una de las obras más destacadas del siglo XIX. Ahí es nada. Anotado queda.

2.- Un libro que nos recomiendas.

La tierra del adiós, José Yglesias.

Escrito por el padre del autor, también novelista, trata sobre la tierra que dejaron atrás los antepasados familiares, que no es otra sino Galicia. Hace poco comentaba con unos amigos cómo los norteamericanos les siguen las pistas a sus familiares para conocer un poco más de dónde vinieron. Y sin embargo, nosotros que lo tenemos (a priori) más fácil desconocemos dónde vivían nuestros tatarabuelos… ¿no os parece?
Os dejo un link por aquí con información adicional.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Honoré de Balzac.

Uno de los grandes, de esos clásicos que no pueden faltar. Me encanta encontrarme con alguien que cita un autor (aparentemente) ajeno a su cultura, en este caso, la estadounidense. De Balzac sólo he leído Eugenia Grandet, pero tengo Papá Goriot por ahí. Si no habéis leído nada de él os lo recomiendo.

Y vosotros, ¿habéis leído Padre e hijos de Túrgenev? ¿Conocíais a Yglesias? ¿Habéis leído algo de Balzac?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Mitford

A la caza del amor, Nancy Mitford

No es la primera vez que leo un libro de Nancy Mitford, el primero fue Trifulca a la vista (¡hace ya cuatro años! ¡Pero cómo pasa el tiempo, si pensaba que fue el año pasado!), además de haber leído Nobles y rebeldes, de Jessica, la hermana menor.

Ya entonces sabía que volvería a leer a Nancy, y en mi última visita a la biblioteca busqué qué tenían de ella y me llevé este a casa. ¿No os sucede que os apetece cambiar de temática de libro y buscáis algo muy concreto de una época o un tono? Pues eso mismo iba buscando yo.

No me equivocaba, porque tanto el tono como el tipo de argumento tienen una relación con la vida de Nancy, además de tener ese toque sátiro y humorístico que tanto le caracteriza.

En este caso, la protagonista es una prima de la narradora, una joven con muchas ansias de enamorarse, sea de quien sea. A lo largo de la historia acompañamos a Linda a través de las ilusiones, esperanzas y aventuras que conllevan sus relaciones amorosas con hombres de todo tipo.

A-la-caza-del-amorEl inicio comienza con la relación de la infancia de las primas, además de ponernos en antecedentes con sus familiares más directos, tíos, padres y demás. Se me ha hecho algo pesado por el exceso de información… pero no por el que nos da Nancy, sino por el que recibí de Jessica, en Nobles y rebeldes, dado que muchos detalles autobiográficos son incluidos en esta novela (los juegos inventados por las hermanas, algunas relaciones entre la familia…). La sensación que yo tenía es que YA había leído lo que me estaba contando. Sin embargo, pasado el bache, Nancy comienza a introducir la sátira y el humor, y consigue retratar la sociedad de la época que tan bien conocía.

Personajes ridiculizados por medio de la reducción al absurdo, provincianismo o histrionismo, hipocondríacos que miran con recelo a cualquiera que no sea como ellos…. son algunos de los aspectos que nos encontramos.

– Los gabachos -decía- son un poquito mejores que los bárbaros teutones o que los macarronis, pero esos países son lugares horripilantes y los extranjeros son todos unos demonios.

(Página 156)

Fanny es nuestra narradora, los ojos que reflejan lo que ven en casa y también quien nos cuenta las luchas de Linda por encontrar marido, cómo es capaz de cualquier cosa para irse con un aventurero siempre y cuando cumpla con su concepto del amor idílico. Así, poco a poco, la historia coge ritmo y continua haciéndonos sonreír con sus ocurrencias.

Los problemas económicos se acumulaban; a pesar de que Christian nunca parecía gastar dinero, tenía una forma muy desconcertante de repartirlo. Tenía pocas diversiones, pero muy caras, siendo una de sus favoritas llamar a los líderes nazis de Berlín y a otros políticos europeos para mantener con ellos largas charlas cargadas de provocación que costaban varias libras por minuto. “No pueden resistirse a una llamada de Londres”, decía siempre, y tampoco podían resistirla ellos, por desgracia. Al final, para alivio de Linda, les cortaron el teléfono porque no podían pagar la factura.

Así que a pesar de el inicio, A la caza del amor me ha parecido una novela entretenida, muy british y con un humor muy socarrón, absurdo y caricaturesco. Una opción perfecta para un fin se semana en casa, cuando nos apetece una historia ligera pero muy entretenida.

TÍO MATTHEW: ¿Instruirse? A mí me inculcaron que una persona instruida no llama «notepaper» al papel de cartas, y sin embargo, me encuentro a la pobre Fanny pidiéndole «notepaper» a Sadie. ¿Qué instrucción es esa? Fanny llama a los espejos «mirrors» en vez de «looking glass», llama «mantelpiece» y no «mantelshelf», a la repisa de la chimenea; el bolso ya no es «purse», sino que ahora es «hand-bag», y el «scent» se ha convertido en «perfume», se pone azúcar en el café, lleva una borla en el paraguas y estoy seguro de que si algún día logra cazar marido, llamará a los padres de éste papá y mamá. ¿Acaso la maravillosa educación que está recibiendo compensará a ese pobre infeliz por tener que soportar esa sarta de majaderías? ¡Imagínate tener una esposa que dice «notepaper»! ¡Qué desagradable!

TÍA EMILY: A muchísimos hombres les parecería más desagradable tener una esposa que nunca hubiese oído hablar de Jorge III. (De todos modos, Fanny, querida, se dice «writing-paper»; no mencionemos más el «notepaper», por favor).

(Página 40)

A mí es que me encantan las Mitford, para qué os voy a engañar.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dosis de sátira y humor británico que destila. ¡Tengo montones de fragmentos anotados!

  • La crítica velada a la sociedad, a unos y a otros, que consigue.

Contras

  • Inicio repetitivo que se me ha hecho pesado (si no habéis leído Nobles y rebeldes, no os pasará)

Namaste.

Autor, Literatura, Novela gráfica, Roca

El invierno del dibujante, Paco Roca

Esta es la típica novela que jamás habría tomada prestada en la biblioteca si no hubiera tenido algo de información previa.

Me encontraba en un momento aburrido enfrente del televisor (de esos que abundan actualmente), haciendo zapping, cuando vi a Santiago Segura con un traje gris huyendo de un acreedor. La información de la película que se ofrecía incluía el título y una frase: «El gran Vázquez», una biopic del famoso creador de Anacleto.

el-invierno-del-dibujanteHasta ese momento desconocía nada de su vida, y sólo una poca de su obra. Era capaz de relacionarlo con algún cómic pero no tenía ni idea de con quién hizo amistad o de qué tipo de persona era.

Así que cuando después hojeé este título, vi allí plasmados muchos de los personajes que salían en la película, y decidí leerlo.

En El invierno del dibujante se habla de dibujantes y de sus historias entorno a la editorial Bruguera, donde coincidieron los más importantes de la época. Ibañez, Escobar, Conti, Cifré… o lo que es lo mismo, los creadores de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Carpanta y muchos más.

Allí compartieron cuitas, penurias y condiciones draconianas, hasta que decidieron fundar su propio sello, la revista Tío Vivo y tras un rotundo fracaso, regresaron a la editorial Bruguera.

El invierno del dibujante es un homenaje a aquéllos que dedicaron su tiempo y sus esfuerzos a dibujar personajes que después formarían parte de la vida de muchas generaciones de niños que leímos sus páginas, hasta que nos las sabíamos de memoria. Y así lo organiza Roca, enseñándonos sus personalidades y el devenir de los acontecimientos.

La verdad es que para alguien que como yo, que apenas sabía el nombre de los autores, me ha gustado mucho el tono y lo que cuenta Roca. A fin de cuentas, me he pasado muchas horas leyendo cómics, y ya era hora de saber quién se encontraba detrás de aquéllas viñetas.

Si, como yo, queréis conocer un poco más de la intrahistoria en la editorial Bruguera, no os podéis perder El invierno del dibujante.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo condensa la historia de la editorial.
  • Los saltos temporales, bien encuadrados en la trama.
Contras
  • Pensar que aunque hemos leído sus historias no conocemos nada de ellos.

Namaste.

Autor, Hustvedt, Literatura

Los ojos vendados, Siri Hustvedt

Hace bastante tiempo que Molinos habló de esta autora en su blog, así que anoté Todo cuanto amé en mi libreta. Ahí se quedó hasta que, aprovechando mi visita a la biblioteca, busqué qué tenían sobre ella. Por desgracia no encontré la novela que estaba buscando, pero al menos escogí Los ojos vendados como primera aproximación.

los-ojos-vendadosLos ojos vendados es la primera novela publicada por Hustvedt tiene cuatro partes, todas protagonizadas por Iris Vegan, una estudiante universitaria de literatura. En la primera parte, un misterioso individuo contrata a Iris para que describa objetos que él guarda en cajas.

En la segunda, una fotografía genera una extraña sensación entre Iris, el fotógrafo y el novio de ésta, desestabilizando la relación al incluirse celos, envidias y desconfianza entre ellos.

– Tú nunca me has querido -le dije.

El rostro de Stephen perdió su tensión, y recuerdo que pensé lo fácil que es hablar sirviéndose de estereotipos, robar una cita literaria de baja estofa y dejarla caer. De todos modos con nuestras palabras sólo podemos rondar lo inexpresado, y resulta cómodo soltar lo que hemos oído con anterioridad.

– Siempre te he querido -dijo-. Sólo que no lo hago del modo que a ti te gustaría.

(Página 62)

En la tercera, la narradora es internada en un hospital psiquiátrico y nos cuenta el día a día de sus compañeros de habitación, además de analizar las causas por las que queda internada.

En la cuarta y última, la lectura de una hipnótica historia causa que Iris se obsesione por un personaje, llegando a interpretar el papel de éste.

Cada parte aparentemente distinta y diferente, pero todas con el hilo conductor de la narración de Iris, su fragilidad y emociones y su predisposición para acabar en situaciones extrañas. Por un lado se trata de una historia de esas que sugieren más que cuentan, donde se crea en un universo en el que todo se encuentra desdibujado, donde la frontera entre la realidad y la ficción o entre la locura y la cordura son muy finas.

No sé si se hizo primero la gallina o el huevo, pero me ha recordado mucho a las historias de Auster con un toque diferente, más íntimo y personal, como si el universo de Auster lo hubiera descrito mejor Husvedt, aunque la historia esté menos pulida. Se nota cierta inexperiencia a la hora de desarrollar las tramas, pero ofrece los detalles suficientes como para seguir leyendo a la autora.

A mí me ha sugerido, a la vez, la sensación de sentirme atrapada pero también el sentimiento de rechazo. Esto es, sus personajes solos, casi enfermos, independientes y aislados, las historias de trabajos raros, que podrían parecer sueños… todo me parece ajeno y extraño, pero a la vez siento que sus personajes sufren, se duelen y se preguntan cómo salir de la espiral extraña en la que están metidos y cómo no hay nadie con los pies en la tierra que les pueda ayudar a salir del cenagal.

También me ha recordado a Murakami pero en otro sentido menos amable y más crudo, con un universo más trabajado. Como si el mundo creado por el japonés fuera más de cartón piedra, se notara más lo impostado… no sé si me explico pero es una sensación extraña, que tendré que seguir analizando según vaya conociendo más la obra de la autora.

Reconozco que no es un libro que me haya maravillado pero al menos he cumplido el objetivo de leer a Hustvedt, y me ha atraído lo suficiente como para saber que volveré a leerla en otra ocasión.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Las novelas de Paul Auster.
  • El universo murakamiano.
Pros
  • El universo que crea. La primera parte es la que más me ha gustado.
  • El personaje imprevisible de Iris.
Contras
  • Se nota inexperiencia a la hora de desarrollar y cerrar los temas.

Namaste.

Autor, Campbell, Literatura

Cosas raras que se oyen en las librerías, Jen Campbell

Al hilo de lo que os comenté en la última entrada, os traigo hoy uno de esos libros que levantan el ánimo lector y nos animan a superar crisis y bloqueos lectores.

Cosas-raras-que-se-oyen-en-las-libreríasEn primer lugar, se trata de un libro que habla sobre libros. Eso siempre es un acicate para comenzar un libro. ¿Quién no ha comprado un libro porque en la sinopsis o en el título se mencionen las palabras “libros” o “librería”? No sé si será curiosidad o qué, pero conmigo siempre funciona esa estrategia.

Además, el libro que os traigo hoy es cortito, engancha y es perfecto para una tarde cualquiera de un domingo en el que no tengamos ganas de salir de casa. Se lee en un rato.

Por si fuera poco, narra las conversaciones (sorprendentemente) reales con las que se topan los pacientes libreros cuando entra un cliente por la puerta. Alucina pensar el tipo de comentarios y preguntas surrealistas que hacen las personas que pasan por allí. Cualquiera diría que es todo inventado, pero como dice la manida expresión, la realidad siempre supera la ficción…

CLIENTE: Quiero el libro más pesado que tengan, por favor.

LIBRERO (atónito): ¿Quiere el libro más aburrido?

CLIENTE: No, no, literalmente pesado.

Página 48

Y así, página a página y conversación a conversación el lector se encuentra con que no puede parar de reír de las ocurrencias de la gente.

CLIENTE: Quiero un libro sobre el Apocalipsis para un niño de trece años.

LIBRERO: Pues no sé… ¿qué es lo último que ha leído ese niño?

CLIENTE: Gerónimo Stilton.

Página 139

Cuando uno se da cuenta, el libro ya se ha terminado y en nuestra cara se ha quedado prendada una sonrisa.

Desde aquí, gracias a la Editorial Malpaso por enviármelo… y vosotros atentos porque habrá sorpresas…

Namaste.

Actualidad, Literaria

Cómo superar una crisis lectora

En muchas ocasiones comentamos lo mucho que nos cuesta leer en verano, lo que nos afecta el tiempo para conseguir concentrarnos o lo mal que no viene regresar al trabajo para seguir con el ritmo que hemos cogido en vacaciones… y lo cierto es que determinados factores afectan mucho a nuestra lectura, de ahí la entrada que os traigo hoy.

Hace un tiempo, mis crisis lectoras coincidían con de los exámenes: tanto la preparación como el mes de evaluación eran siempre los períodos en los que me desconectaba de la lectura: los meses de diciembre y enero, mayo y junio y de agosto y la mitad del mes de septiembre estaban siempre dedicados a una tarea bastante más ardua que leer por placer. Una desconexión obligada que generaba un paréntesis en mi ritmo lector.

Ahora, finalizada mi etapa universitaria, las crisis lectoras no dependen del mes sino del tipo de lecturas que escoja. Esto es, cuando leo un libro que no me gusta demasiado (pero tampoco me disgusta como para abandonarlo) y después empalmo uno con otro y echo la vista atrás y resulta que llevo con libros que no me apasionan demasiado tiempo.

En consecuencia, he decidido publicar unos consejos o recomendaciones para intentar que las crisis duren el menor tiempo posible.

1.- Abandona los libros que te impiden disfrutar de la lectura. Esto es lógico, pero a veces nos empeñamos en terminar un libro que hemos empezado, cueste lo que cueste. Hay que actuar con inteligencia y darse cuenta cuál es el origen del problema, además de no olvidar que hay libros que no son para cada momento y otros que no son para nosotros. Aceptar esto nos hará mejores lectores. Al final nunca hay que perder el norte de la lógica aplastante: leemos porque nos gusta y no porque estamos obligados a ello. Así que ese libro que lleva meses en la mesilla y que lees a regañadientes quizá esté mejor en la estantería, esperando el momento perfecto en el que sepamos valorarlo. Ya habrá otras ocasiones.

2.- Escoge un libro corto. Si no sabes qué leer, si sientes que ningún libro te engancha, te deslumbra o te encanta, pues mejor que sea corto. Mejor de 300 páginas o menos que uno largo, en el que inevitablemente tardaremos más en leer, habrá más valles en el ritmo de la trama y nos enganchará menos. Un libro corto siempre es una buena idea para cuando andamos justos de tiempo, y si no nos gusta demasiado antes de que nos demos cuenta ya lo habremos terminado.

3.- Recurre a tus autores fetiche. Admitámoslo, todos tenemos autores favoritos, a los que regresamos de vez en cuando. Uno de sus libros puede ser la tabla de salvación y la ayuda necesaria para darnos un empujoncito en una mala época lectora. Personalmente, siempre tengo un libro sin leer de uno de mis autores favoritos (Fitzgerald, Cărtărescu, Kafka…) para cuando la cosa se ponga complicada.

4.- Lee lo que puedas. No te agobies tratando de leer cien páginas de golpe o tratando de terminar el libro en un fin de semana. Si hoy lees diez páginas, bienvenidas sean. Mañana será otro día.

5.- Ten siempre tu libro a mano. Sácalo a la calle. Llévalo siempre encima y aprovecha esos tiempos muertos que tenemos esperando al autobús, en salas de espera, al esperar un amigo… Aunque sólo puedas leer tres páginas ya será mejor que leer los titulares del periódico o conseguir caramelos rayados en el Candy Crush, y además ahorrarás batería en tu smartphone.

Espero que los consejos que os traigo os sean realmente útiles, y que las crisis lectoras si bien no desaparecerán por completo, se vean minimizados sus efectos. ¿Tenéis algún otro truco que me haya dejado en el tintero?

¡A seguir leyendo!

Namaste.

Autor, Buero Vallejo, Literatura

Historia de una escalera, Antonio Buero Vallejo

Si lleváis tiempo por aquí ya me habréis leído alguna vez decir que me gusta intercalar clásicos entre mis lecturas, con el objeto de conocer algo más los cimientos de la literatura actual. Son muchas las lagunas que tengo en distintos ámbitos, pero para eso está la lista de pendientes y los propósitos lectores, para acercarse a leer a los eternos pendientes.

Historia-de-una-escaleraÉste que os traigo hoy es uno ellos, un clásico de teatro de la época de los cincuenta que comentó una compañera de clase en una conversación, como de pasada.

(INCISO: en mi día a día anoto los libros que me comentan. Hace unos años no hacía filtro y cualquier libro que no hubiera leído de cualquier persona con la que tuviera contacto quedaba anotado automáticamente en mi libreta de libros pendientes. Cuando me di cuenta del error fatal que cometía comencé a ser selectiva, pero aún ahí quedan apuntados libros extraños que no sé si acabaré leyendo algún día).

Historia de una escalera es un drama en tres actos que tiene como protagonistas a los habitantes de una finca de una ciudad cualquiera en un tiempo gris, la década de los cincuenta en España.

La cita bíblica que figura en el inicio ya nos anticipa algo de lo que leeremos a continuación:

Porque el hijo deshonra al padre,

la hija se levanta contra la madre,

la nuera contra su suegra; y

los enemigos del hombre son los de su casa

Miqueas, cap. VII, vers. 6

La historia comienza con los problemas del pago de la factura de la electricidad de una vecina. A partir de aquí iremos conociendo a los habitantes, sus vidas y sus costumbres. En este ambiente conocemos a Elvira, una de las jóvenes que está enamorada de su vecino Fernando.

Una historia de amor que no es imposible (no son los Capuleto ni los Montesco) pero que sí es improbable. El choque entre una generación y otra, la sabiduría ejemplificada por los personajes femeninos que están a vuelta de todo, que ven los errores repitiéndose una y otra vez…

¿Qué puede haber de común entre ellos y nosotros? ¡Nada! Ellos son viejos y torpes. No comprenden… Yo lucharé para vencer.

Página 123

Historia de una escalera es también la lucha por salir de lo conocido, de la mediocridad, la ilusión por saberse con fuerzas y querer luchar por un futuro distinto al que se tiene predestinado. Sin embargo, la ilusión va por un lado y la realidad por otro. Y los sueños que atormentan a los adolescentes acaban resultando en muchos casos los recuerdos alucinados de una época pasada, los sueños de un Ícaro que vuela demasiado alto.

Así, tenemos una trama con muchas dosis de realidad en la que está muy bien engarzado lo cotidiano. Quizá estamos tan acostumbrados a tramas enrevesadas, a historias de ficción exagerada que cuando echamos la vista atrás y vemos una historia sencilla (que no simple), con personajes muy reales, donde lo importante es saber qué se va a comer hoy o con qué dinero se va a poder pagar una factura, las cosas chocan. Es interesante pensar cómo lo grande (los misterios, las muertes, las desapariciones, ese tipo de tramas alejadas de lo rutinario) toma el mando en la televisión, en la literatura, en todo cuanto nos rodea, y a veces perdemos distancia de los dramas cotidianos que nos rodean: el paso de la niñez a la edad adulta, las ilusiones truncadas, la infelicidad y la frustración…. esas pequeñas historias diarias tan ligadas al ser humano como el tiempo.

Historia de una escalera es una obra de esas que lees en un suspiro pero que vas mascando cuando ya la has terminado, porque está llena de simbolismo y también porque es fácil verse reflejado en uno u otro personaje. El paso del tiempo, la relación con los familiares y un espectador ajeno que sentado en su sillón analiza cada uno de ellos y saca sus propias conclusiones.

Eso es la vida. Y, seguramente, porque estamos un poco cansados de verla a diario, nos refugiamos en historias de monstruos, zombies y vampiros que brillan.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Historias cotidianas sobre el paso del tiempo.
Pros
  • Cómo desarrolla la trama y cierra la historia.
  • El ambiente castellano y gris que crea. Es como estar en los cincuenta.
Contras
  • El inmenso prólogo de la edición de Austral. Que no me acostumbro, oye.
  • Al ser un ejemplar de la biblioteca me he perdido aspectos de sorpresa al ver que algún estudiante ya había subrayado un fragmento.

Namaste.

Autor, Eugenides, Literatura

Middlesex, Jeffrey Eugenides

En el IMM (25) os enseñé este ejemplar que compré dos años atrás a raíz de una recomendación de @gancedo. Desde entonces el libro reposaba en la estantería de libros futuribles, vamos, los libros entre los que escojo qué leer a continuación. Por unas o por otras fui relegándolo, hasta que esta primavera lo cogía de vez en cuando, tanteando sus páginas y buscándole mentalmente un hueco en mi agenda lectora.

Middlesex (1)Quizá mi aparente miedo a escoger Middlesex como lectura fuera su longitud (casi 700 páginas en la edición Compacta de Anagrama) o el premio que le acompaña: el Pulitzer. Es fácil sentirse abrumado por la fama de una novela, dudar sobre si a nosotros también nos gustará, o por el contrario, la encontraremos demasiado densa, demasiado compleja. ¿Y si no nos gusta?

Todas estas dudas desaparecieron un día, y así como a veces no encontramos el momento perfecto para empezar una lectura, un día veraniego me levanté y al mirarlo me dije que lo iba a leer en ese momento, cuando terminara el libro que llevaba a medias. Las dudas desaparecieron en favor de la curiosidad. Bien o mal, daba lo mismo. Lo iba a leer.

Middlesex cuenta la historia de una familia, los Stephanides, cuyo origen data de Grecia hasta emigrar a Detroit. Tres generaciones dan voz a esta historia, la primera de las cuales es Desdémona, la matriarca de una familia, la que lleva la voz cantante, las tradiciones, sus supersticiones, y la soledad y el dolor de ver cómo las llamas se ceban con su ciudad, Esmirna.

La idea de que Middlesex iba a ser una historia densa me acompañaba desde el primer momento. Pensé que con esta magnitud de páginas el inicio sería lento, habría una introducción que se demoraría capítulos y capítulos. La primera línea de la novela me hizo subir una ceja y quitarme los prejuicios de la mente:

Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día sin niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974.

¿Cómo? ¿Chica y chico? ¿Qué tiene que ver esto con una familia? He aquí el quid de la cuestión. Cal, nacido Calíope, nieto de Desdémoda es narrador de parte de la historia. A través de los saltos temporales vamos recogiendo retazos de información: la historia de los abuelos y Esmirna y la vida de Cal, su actual situación. Página a página, capítulo a capítulo, sabremos más de los Stephanides, de Milton y Tessie, padres de Cal, hasta llegar al presente.

El truco de utilizar saltos temporales funciona. Si al inicio anima más la historia de Desdémona y nos gustaría leer más sobre ella, Eugenides se planta y saca a Cal a contar cómo le va en el trabajo. La narración cambia de tercera a primera persona para aportarnos su punto de vista regresando después al pasado.

Así como no existe introducción ni el comienzo se hace aburrido, el tono ameno y activo continúa durante el resto de la historia. Obviamente hay partes más lentas que otras (por la mitad, por ejemplo, o casi llegando al final). Pero lo que destaca es la plasticidad de la historia, llena de vericuetos en los que se incluyen desde aspectos referidos a la vida cotidiana (la forma de ganarse la vida, los problemas con el dinero, la búsqueda de una casa, descripciones del barrio…) hasta cuestiones enraizadas con el pasado (promesas incumplidas, recuerdos que regresan décadas después, el miedo a las consecuencias de determinados actos..). Todo ello se mezcla, se combina y se distribuye a lo largo de la historia para conformar una novela vastísima, muy interesante, amena e invasora.

Digo lo de invasora porque Middlesex se quiere hacer con nuestro tiempo y nuestro espacio. Invade los sueños y si le dejáis nos manipula para que continuemos leyendo, nos acompaña y nos impide hasta respirar. Es bonito que una historia haga que te falte el aliento. Algo que ocurre sólo de vez en cuando, quizá menos de lo que debería, así que cuando ese momento llega uno no puede hacer sino disfrutarlo, coger aire y seguir leyendo.

Middlesex es una de las mejores historias que he leído este 2015, una novela que hay que releer, porque son muchos los detalles que se escapan, una historia que se deja de tonterías y demuestra que no hace falta ser pretencioso para conseguir una trama bonita, unos personajes con los que uno se siente empático y a la vez demostrar que tiene calidad, porque Eugenides empaca la historia en un juego de muñecas rusas, saltos espacio-temporales y personajes cambiantes.

Se puede hacer bien y además se puede hacer bonito. No se puede pedir más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Historia amena, interesante, global y compleja.
  • Poca introducción. Eugenides demuestra que la calidad nada tiene que ver con lo pretencioso.
Contras
  • ¡Cómo no lo habré leído antes!

Namaste.