Autor, Coetzee, Literatura

Desgracia, J.M. Coetzee

Hay veces que los libros se anotan por varias coincidencias, a veces por reseñas muy positivas, como es el caso de este libro que os traigo hoy, que llegó recomendado por Isi e Icíar hace ya bastante tiempo.

No sé si os pasa, pero mencionar que no he leído determinados autores me da un poco de vergüenza. Por diversas cuestiones (modas, premios, reconocimiento de los críticos…) parece que a veces esos apellidos están por todas las partes, encumbrándolos como los nuevos referentes de la literatura de su país. En este apartado incluyo a autores como Vonnegut, DeLillo, Houellebecq, Pynchon, Bukowski, Franzen o Coetzee. Si bien con algunos ya he enmendado mi desconocimiento (es el caso de Las partículas elementales, La subasta del lote 49, ….) en otros casos no llega nunca el momento.

Revisando mi libreta, decidí, contra todo pronóstico, que le tocaba a Desgracia. Seguramente decantara la balanza la procedencia del autor. Como en tantas otras ocasiones, no conocía la trama porque no quería conocerla. Prefiero siempre llegar al libro por los méritos y porque me fío de otros lectores que sabiendo de más. Lo cual, como siempre, puede ser bueno o malo, porque pareciera que nos tiramos al vacío de una piscina sin conocer muy bien la temperatura del agua. Si queréis hacer lo mismo que yo, saltaos los próximos dos párrafos.

El protagonista de Desgracia es un profesor universitario, un docente de reconocido prestigio que imparte clases en una ciudad de Sudáfrica. En el inicio del libro conocemos que mantiene una relación con una prostituta, y que su universo se tambalea cuando ella decide dejar de quedar con él. Comienza después una nueva relación con una joven alumna, siendo posteriormente acusado de agresión sexual. La cosa se complica cuando nuestro Humbert particular decide no doblegarse ante las exigencias de la comisión de investigación y acaba siendo despedido.

Posteriormente, el protagonista decide irse a vivir con su hija Lucy, que reside en una granja en el campo. La temática cambia lo suficiente como para conocer la otra cara de David Lurie, además de los problemas del apartheid y su relación con su hija. Allí vivirá una vida rural y tranquila hasta que todo se pone patas arriba.

Si tuviera que describir lo que he sentido al leer Desgracia, por orden cronológico quedaría tal que así: molestia y tensión en el inicio, incomodidad y rechazo, pasando por estupor, una presión en el estómago, sorpresa y rabia.

Y es que, aquí hay una cosa objetivamente clara: que Coetzee es muy bueno. Es uno de esos autores que consigue que te levantes de la silla, que te sacuden el corazón o que consiguen clavarte una aguja en la boca del estómago. Una sensación permanente de desgarro en cada página que vamos pasando: todo es incómodo, desagradable, nos hace mantenernos en tensión, desconfiar.

Coetzee es un autor molesto que además disfruta con ello y se ensaña. Se saca unos personajes de la manga que son todos y cada uno de ellos, absolutamente odiosos, crueles o brutales, irracionales o demasiado sensibles, débiles o demasiado orgullosos… incomprensibles cada uno por un aspecto en concreto.

Por eso no puedo adorar a un autor que me hace pasarlo tan mal, no puede figurar en ese universo porque no me trasmite pasión, sino frialdad. Y sí, valoro cómo saca el bisturí y nos desgrana la realidad, describe, relata y analiza, pero no siento ese calor que sí me trasmiten otros autores.

Coetzee es un autor molesto, porque, siguiendo la metáfora de la piscina, está llena de agua helada, y cuando ya estás mojado, tratando de mantener la respiración, tiritando y pensando en el epitafio de tu tumba, por una esclusa secreta te caen cubitos por encima y para terminar de redondear el círculo, el autor sale de su escondrijo para reírse de ti en tu cara. Y claro, lo único que sale de entre los dientes castañeantes es farfullar: Ni puta gracia, Coetzee, no ha tenido ni puta gracia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Ojos azules, Toni Morrison. (En cuanto a la brutalidad).
Pros
  • Brutal el estilo del autor.
Contras
  • Desgarra demasiado. Mi recomendación: en cuanto lo terminéis, leed algo más amable.

Namaste.

Autor, Bradbury, Literatura

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

Este regalo de Bartleby me vino que ni pintado para acercame a los relatos (que voy leyendo tímidamente y de forma discontinua) y además, para tachar de mi lista uno de esos títulos obligatorios y que suelen figurar al lado de otras historias tan suculentas como 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley.

Crónicas marcianas es un conjunto de relatos que tienen en común el tema: la colonización de Marte por parte de los humanos. A pesar de esa teórica uniformidad, no pueden ser más distintos entre sí: algunos son largos y analíticos, otros puramente descriptivos y científicos, y otros mucho más cortos y poéticos.

crónicas_marcianas2Además, el tono utilizado por Bradbury varía de uno a otro, algunos nos recuerdan vivamente a Fahrenheit 451 y otros parecen sacados de un artículo divulgativo de una revista científica. Los personajes cambian, desde los científicos que se adentran en el planeta la primera vez hasta los del final, más tranquilos y reflexivos.

Pero está clara una cosa: más allá del tema de ciencia-ficción lo que se aborda aquí es al ser humano como especie, su visión de superioridad y su crueldad, pero también la capacidad de empatía y sentimentalismo. Todo este aspecto filosófico es lo que destaca y el verdadero hilo de Crónicas marcianas, el que nos muestra las distintas caras de los humanos según cada situación.

Éste es uno de esos libros que gustan a casi todos los lectores: no se hace pesado, es inteligente y entretenido pero además nos sacude al cambiar de punto de vista o al usar golpes de efecto que nos cogen desprevenidos y nos hacen esbozar una sonrisa. Imposible escoger un fragmento, habría que poner un relato entero para comprender la complejidad y al mismo tiempo, la aparente simpleza del planteamiento del autor, lo inteligente de los diálogos y sus paradójicas consecuencias.

Si con Fahrenheit 451 el mundo era absolutamente pesimista y horroroso, aquí el pesimismo se diluye en pro de otros factores, con algunos personajes que nos dan un respiro.

Como siempre, el estilo del autor es el directo e incisivo, incluyendo descripciones someras y diálogos cuando lo considera necesario. Bradbury corta y mide, sabe que lo directo atrapa, que de nada sirven grandes descripciones si no tenemos debajo una historia que se asiente, que un personaje no es más perfecto por tener una descripción detalla de su aspecto físico, sino que se define por sus actos y palabras.

Perfecto para leerlo cuando estamos en medio de una crisis lectora. El tipo de libros que levantan a un muerto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo equilibra diálogos y descripciones.
  • Lo incisivo de su visión y el modo en el que va aflorando el
Contras
  • Relatos desiguales, por eso unos impactan más que otros.

Namaste.

Autor, Krakauer, Literatura

Hacia rutas salvajes, Jon Krakauer

Soy bastante maniática en algunas cosas, tengo que reconocerlo. Tengo mi taza para tomar el té, la taza para el desayuno y la taza para beber algo a media mañana. Miro mal a cualquiera que vaya a usar una de mis tazas para beber algo, a pesar de que tenga otras diez a en el estante. No presto libros antes de leerlos. Al hacer un examen uso el bolígrafo que estaba utilizando en clase, quizá con la vaga esperanza de que el bolígrafo haya retenido algún tipo de información. Corro siempre con la misma música, el mismo álbum del mismo grupo. Cuando escojo un libro ha de ser diametralmente opuesto al que acabo de terminar: si he terminado un libro de un autor austríaco que trata sobre ajedrez he de leer algo de un autor no europeo con temática distinta y con el tono más diferente posible.

Hacia-rutas-salvajesAsí que escoger esta historia después de Novela de ajedrez era jugar a la ruleta rusa. A fin de cuentas, mi manía de leer lo menos posible las sinopsis no ayuda a tener la información suficiente como para hacerse una idea de lo que nos vamos a encontrar. Si a eso sumamos que muchos de los libros que tengo esperando en la estantería están escritos por centroeuropeos, o transcurren en el siglo XX, la cosa se complica.

Una amiga me recomendó Hacia rutas salvajes hace por lo menos quince años. No exagero. Después se quedó en mi lista, me desentendí de él y no supe que hasta hicieron una película sobre él. Mejor, supongo.

Decidí que fuera el primer libro para estrenar mi Kindle, aprovechando que me iba de viaje.

Hacia rutas salvajes es una historia de no ficción. Primera sorpresa. La historia de investigación del viaje de Christopher McCandless, un muchacho aventurero que murió con 24 años en Alaska. Un suceso trágico sorprendente de un protagonista que cambió su vida de la noche a la mañana para caminar solo por toda Norteamérica, de norte a sur.

La intrahistoria de Hacia rutas salvajes nos cuenta que Krakauer dio con la historia cuando le encargaron escribir sobre la noticia para un periódico. Después, tras reunir información decidió dedicarle más páginas porque consideró que daba para una historia más larga, y le salió este libro.

Visto así, la historia no puede interesarme menos. Las historias de viajes no acaban de gustarme, como no lo hizo Kerouac como no me gustaba ver a Willy Fog. Será otra de mis manías.

Pero como las cosas sólo se saben cuando se prueban, y sabiendo que el tono, el ritmo del hilo conductor y la distribución de la información influye mucho en la percepción del lector, aquí marca la diferencia el autor: Krakauer consigue aligerar el tono de una historia trágica para conseguir que queramos acompañar al joven, y lo hace racionando la información, omitiéndola cuando es necesario y jugando con el elemento temporal.

Es cierto que en ocasiones parece que se repite demasiado, y que en el inicio la sensación es que le está hablando a un lector que ya sabe del tema, así que no pude evitar sentirme algo perdida cuando daba por hecho que ya conocíamos la noticia. Debe de ser complicado escribir de algo que ya se conoce y no resultar aburrido y conseguir mantener el interés del lector. Desde mi punto de vista, siempre es más complicado reestructurar algo que ya tienes que empezar desde cero.

Hecho el balance de la historia en sí, me ha resultado una bocanada de aire fresco, un cambio radical de estilo y temática, una historia de naturaleza y soledad, con psicología del personaje y amor a la tierra, de la búsqueda del individuo pero que no pierde la ligereza y consigue dejarnos pegados a sus páginas. Quizá sea porque a la sorpresa inicial le sigue un punto sobrecogedor y asombroso, que nos hace pensar que no puede ser verdad, pero donde confluye la realidad con el absurdo. El ser humano nunca dejará de sorprendernos.

En conclusión: un acierto totalmente inesperado.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Sobrecogedora historia. Y al mismo tiempo, con un puntito que se me antoja absurdo.
Contras
  • Aunque lo parezca no sólo es una historia de un viaje. Es mucho más.
  • Balance extraño entre resultar repetitivo y contar de menos al principio.

Namaste.

Autor, Literatura, Zweig

Novela de ajedrez, Stefan Zweig

Hay libros que deberían ser de cabecera. Hay autores que debería ser obligatorios leer, por el estilo que derrochan, la inteligencia con la que cuentan las cosas y lo bonito que lo hacen en general.

Novela-de-ajedrezSólo necesité leer Momentos estelares de la humanidad para saber que Zweig entraba de lleno en esa categoría. Después me regalaron este ejemplar de Acantilado en el que se recogen once novelas de Zweig y supuse que iba a disfrutarlo mucho, y la verdad es que no me equivocaba.

De las novelas que incluye el volumen, una de las que más me han recomendado es ésta que os traigo hoy. Así que como la tenía anotada decidí escoger ese título.

Novela de ajedrez trata, como ya nos adelanta el título, de ajedrez. De la historia de un hombre que acaba obsesionado con el juego, de cómo le cuenta su pasado a un tripulante de un barco en el que ambos comparten viaje y tiempo muerto.

Mi sorpresa al darme cuenta de que aquellos empujoncitos a unas figuras de un tablero era lo mismo que mis devaneos por los espacios del pensamiento podría compararse a la de un astrónomo que a fuerza de cálculos complicados sobre un papel deduce la existencia de un nuevo planeta, y después lo ve realmente en el cielo, un astro blanco, claro, sustancial.

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Zweig desarrolla la historia con su personal estilo, que mezcla lo mejor de lo científico con lo mejor de la poética, esto es, siendo certero y preciso pero dándole a las palabras la sonoridad y la adjetivación necesaria para que la historia resulte bonita y poética. Como es habitual, añade su visión decadente y pesimista de la sociedad del siglo XX, en el que se adentra en temas políticos y sociales para enmarcar la historia del protagonista.

Apabulla pensar en cómo el autor condensa tanto en unas pocas páginas, cómo nos contagia cada uno de los sentimientos que quiere trasmitir en sus páginas. Y me sobrecoge pensar en cuánto se habrá quedado en la traducción, en lo supongo, complejo que ha de ser traducir a un genio como éste.

La verdad es que todas las palabras que os pueda decir de este libro son en vano. No puedo recoger la magnificencia de un autor ni en quinientas ni en diez mil palabras. Así que mi recomendación es la siguiente: que leáis a Zweig, en esta novela o en cualquier otra, que conozcáis al genio austríaco. Y si decidís comprar esta edición os aseguro que cada euro está amortizado antes de que empecéis a leer. Porque os lleváis a casa una edición preciosa e incólume con la que vais a disfrutar muchas horas.

Personalmente, al pensar en este libro siento una inmediata paz. Saber que está ahí para rescatarme de cualquier lectura aburrida, o recurrir a él cuando no sé qué leer, es algo que me tranquiliza mucho. Como digo siempre, a los genios hay que leerlos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Exquisito y soberbio estilo de Zweig. Envolvente y sugerente.
  • Condensar todo su estilo en unas pocas páginas. Ahí es nada.
Contras
  • No poder leerlo en su alemán original. Tiempo al tiempo…

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (40)

Empezamos febrero con una recapitulación de las últimas adquisiciones correspondientes a los dos meses anteriores. Como ya sabéis, me he propuesto no comprar libros y de momento parece que se está dando bien la cosa, teniendo en cuenta que sólo uno es comprado y cinco son regalos de Reyes. Los nuevos ejemplares de mis estanterías son los siguientes:

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  • La corte de Carlos V, Benito Pérez Galdós. Le cogí manía a este autor cuando en el instituto me obligaron leerlo. Desde entonces no he vuelto a acercarme a ninguna obra suya, pero sé que es algo que ha de cambiar. De todos sus Episodios Nacionales me recomendaron éste título, y qué casualidad cuando, al revisar en una tienda de segunda mano con Bartleby estaba este ejemplar en muy buen estado por sólo un euro.
  • Star Wars, Saga Completa. El primero de los Regalos de Reyes, un recorrido por todas las películas (excepto el episodio VII) en un formato muy de coleccionista. ¡Cómo me conocen!
  • De Perdidos a Star Wars. J.J. Abrams: un hombre y sus sueños. Un recorrido por la carrera de Abrams desde sus inicios en Alias. Sólo le he echado un vistazo pero pinta bien.
  • La amiga estupenda, Elena Ferrante. Si había insistido por un título a los Reyes Magos, ha sido por éste. Todo el mundo habla del universo Ferrante y pone por las nubes la tetralogía así que insistí una y otra vez hasta que los Reyes me lo trajeron. Pienso leerlo en breve.
  • Poesía completa, Alejandra Pizarnik. Siempre digo que tengo que leer algo más aparte de narrativa. Además me han recomendado a Pizarnik muchas veces, así que veía necesario incluirlo en mi lista de deseables.
  • Ficciones, Borges. Regalo de Bartleby. Va siendo hora que regrese a Borges, tras mi fracaso al leer El Aleph. Entonces no estaba preparada para su lectura y me sobrepasó, pero ahora es el momento de volver a leerle.
  • En la mente del hipnotista, Lars Kepler. Envío de Planeta, un thriller de esos que te mantienen pegados a sus páginas hasta que lo terminas. La reseña en breve en el blog.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Conocías a Ferrante? ¿Habéis leído a Borges? ¿A quién le cogisteis manía tras una lectura obligatoria en el colegio?

Sigamos con las buenas lecturas.

Namaste.

Autor, James, Literatura

La vuelta del torno, Henry James

Hay libros que están en el imaginario de todos, títulos que están ahí y que sabemos que leeremos pero a los que parece que nunca les llega el momento. Desde hace mucho tiempo tenía en mente leer Otra vuelta de tuerca, pero el momento se hizo de rogar, y mis ganas de leerlo aumentaron cuando me enteré de que Libros del Asteroide le había dado una vuelta a la traducción y a su título y lo sacaba a la luz bajo el nombre La vuelta del torno.

La vuelta del tornoQuizá algunos no habréis leído esta historia, pero aunque nunca nos hayamos acercado a la sinopsis (como era mi caso) sí que sabemos que se trata de una de las novelas más importantes sobre fantasmas, hasta el punto de considerarla como uno de los mejores ejemplos de literatura gótica.

La historia de La vuelta del torno arranca con un grupo de amigos que se reúnen y se cuentan historias de miedo. Uno de ellos narrará la historia de una joven institutriz que se muda a un caserón para hacerse cargo de unos niños a los que les rodea una extraña situación.

La joven institutriz decidirá hacerse cargo de los dos niños en la solitaria mansión a pesar de los misterios que se van desarrollando: la indiferencia del tío de los pequeños que no quiere ser informado de nada de lo que ocurra, los extraños comportamientos de los niños o la existencia de tenebrosas sombras que van y vienen. En definitiva: todos y cada uno de los elementos clásicos en este tipo de novela enmarcado en un estilo sutil y sencillo que nos da las pistas y nos envuelve en la historia.

Ya conocía al autor por Gabrielle de Bergerac, y es un placer leerle. Uno de esos autores que hacen fácil lo difícil: con las palabras certeras nos arropan y nos acunan, no necesitan muchos párrafos para vertebrar una historia que tiene más misterio porque no tenemos tanta información. La sensación permanente de placidez con el estilo de James y de incomodidad por lo que nos está contando.

A la vez, James consigue ambientar perfectamente tanto la época con la situación, enseñarnos lo justo de los personajes y jugar a la ambigüedad para que la mente del lector haga el resto.

Sin embargo, no he podido conectar con la historia en sí, quizá esperaba otro desarrollo de la trama más directo o quizá esperaba más miedo. La verdad es que no lo sé. Pero es uno de esos casos en los que está tan, tan bien contado que merece la pena acercarse a este título.

Si sois de los que huyen de los clásicos por su longitud y complejidad, podéis probar a leer esta novelita corta. Seguro que James no os dejará indiferentes.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Una nueva traducción siempre es motivo de alegría.
  • Soberbio el estilo de James. Pulcro, elegante e inteligente.
Contras
  • No he podido conectar con los personajes y su trama.

Namaste.

Autor, Literatura, Mann

La montaña mágica, Thomas Mann

Cuando un lector se plantea acercarse a los grandes títulos de la literatura, hay novelas que han de aparecer obligatoriamente. Ésta es una de ellas.

_DSC1437En esta ocasión, para mí era inevitable sentir una especie de vértigo al contemplar tamaña obra: cuantitativamente, dado que se trata de un libro que supera las mil páginas, pero también cualitativamente, por lo complejo que se antoja el mundo de Mann.

Fueron varias personas las que me recomendaron cogerlo con paciencia, leer poco a poco, y precisamente eso hice. Mi método de lectura fue el de leer un capítulo y después alternarlo con otra novela más liviana. Teniendo en cuenta que La montaña mágica sólo tiene 7 capítulos no parece una idea demasiado descabellada, además de que las subdivisiones dentro de cada capítulo son muy variables, algunas sólo una decena de páginas y otras 80.

Por si fuera poco, el estilo del autor, las reflexiones, la complejidad de las ideas que describe, consigue que el avance en la novela sea leo. Como muestra os dejo un fragmento de las primeras páginas.

El individuo puede tener presente toda clase de objetivos personales, de fines, de esperanzas, de perspectivas, de los cuales extrae la energía para los grandes esfuerzos y actividades; ahora bien, cuando lo impersonal que le rodea, cuando la época misma, a pesar de su agitación, en el fondo está falta de objetivos y de esperanzas, cuando ésta se le revela como una época sin esperanzas, sin perspectivas y sin rumbo, y cuando la pregunta sobre el sentido último, inmediato y más que personal de todos esos esfuerzos y actividades- pregunta planteada de manera consciente o inconsciente, pero planteada, al fin y al cabo-, no encuentra otra respuesta que el silencio del vacío, resultará inevitable que, precisamente a los individuos más rectos, esta circunstancia conlleve cierto efecto paralizante que, por vía de lo espiritual y moral, se extienda sobre todo a la parte física y orgánica del individuo. Para estar dispuesto a realizar un esfuerzo considerable que rebase la medida de lo que comúnmente se practica, aunque la época no pueda dar una respuesta satisfactoria, aunque la época a la pregunta “¿para qué?”, se requiere bien una independencia y una pureza moral que son raras y propias de una naturaleza heroica, o bien una particular fortaleza de carácter. Hans Castorp no poseía ni lo uno ni lo otro, y no era, por tanto, más que un hombre mediocre, eso sí, en uno de los sentidos más honrosos del término.

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Efectivamente: Hans Castorp es nuestro protagonista. Un joven que llega al sanatorio de las montañas en el que se sitúa la historia a visitar a su primo, que se cura de una dolencia. Lo que en principio iban a ser unas pocas semanas tomadas como vacaciones se convierten en una estancia mucho más larga. Desde este momento se acostumbrará a la vida pausada de los internos, establecerá relaciones con ellos y hasta se enamorará.

Aconstumbrándonos al estilo pausado y al lento devenir de los acontecimientos (entre menús de desayunos, café al mediodía, comida, merienda y cena), a las recomendaciones de los doctores respecto al reposo, y a más y más comida, en uno de los momentos culminantes de la obra se oye un alarido. Es el mío.

Resulta que la editorial Edhasa en su edición Diamante de 2006 decidió que no hacía falta traducir un diálogo en francés. Ya había comprobado que no traducían nada, pero bueno, si son un par de frases me puedo defender, que tampoco es ruso. Pues no. Llegados a este punto, de la página 486 a la 497 el diálogo transcurre la mitad en francés: esto es, Hans continua en español y Clavdia lo hace en francés. La que más habla en ella, claro.

¿Qué es el tiempo? Un misterio omnipotente y sin realidad propia. Es una condición del mundo de los fenómenos, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿acaso no habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿Habría movimiento si no hubiese tiempo? ¡Es inútil preguntar! ¿Es el tiempo una función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil continuar preguntando! El tiempo es activo, posee una naturaleza verbal, es “productivo”. ¿Y qué produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aquí no es el allí, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían calificar perfectamente de reposo e inmovilidad. El entonces se repite sin cesar en el ahora, y el allá se repite en el aquí.

Página 498.

Tras este suceso, decidí dejar el libro, hojeé unas cuantas páginas más adelante pero decidí que no iba a seguir leyéndolo. Reconozco el portento de Mann, me quito el sombrero ante su escritura, cómo une frases, cómo continúa enlazando temas, como si todo eso fuera fácil. Pero ante tanto maremágnum no pude evitar marearme, y la puntilla que me hizo acabar como una piltrafa fue la edición y su fallo infinito. Así que decidí que no era para mí. Me quito el sombrero ante todos vosotros que lo habéis leído, porque a mí se me ha hecho una carrera de obstáculos en la que parecía que no avanzaba.

Lo asumo: La montaña mágica ha podido conmigo.

Supongo que lo volveré a intentar en un futuro. No sé. Eso ya se lo dejo al tiempo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Mann es un genio: brutal la cantidad de fragmentos a destacar.
  • El retrato de la sociedad de la época.
Contras
  • Lectura ardua y compleja.
  • Fallo en la edición de Edhasa que malogra la lectura.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXII): José C. Vales

204827-944-657José C. Vales (Zamora, 1965): licenciado en Filología Hispánica, es escritor y traductor. Como profesional, ha participado en la redacción, edición y documentación para diversas editoriales de nuevas ediciones y traducciones de importantes obras literarias (Frankenstein, de Mary Shelley; La piedra lunar, de Wilkie Collins; La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons; o Las batallas perdidas, de Eudora Welty, entre otros ejemplos). En el plano de la escritura, publicó en 2013 su primera novela, El pensionado de Neuwelk, y en 2015 Cabaret Biarritz, con la que ganó el Premio Nadal.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El último libro que he leído se titula Sapiens. De animales a dioses, y es un ensayo de Yuval Noah Harari, profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. El libro está publicado en Debate, en octubre de este año. La traducción es de Joandomènec Ros. Se trata de un repaso a la historia de la Humanidad, pero desde una perspectiva originalísima y muy inteligente.

El libro al que se refiere es éste y podéis encontrar información útil aquí. No lo conozco de nada pero es uno de esos libros que prometen ser muy interesantes. ¡Cuánto me gusta apuntar nuevos títulos!

2.- Un libro que nos recomiendas.

Siempre recomiendo el mismo clásico: la Silva de varia lección (1540) de Pedro Mexía, pero para aquellos a los que se le atragante el Renacimiento y ya hayan leído a todos los clásicos del XIX (Austen, Shelley, Dickens, Tolstoi, etcétera), yo les recomendaría descubrir a Arnold Bennett. Y, respecto a los últimos años, el libro más interesante, sorprendente y divertido que he leído ha sido el Atlas de las islas remotas, de Judith Schalansky, publicado por Capitán Swing/Nórdica en 2013, con traducción de Isabel G. Gamero.

Vamos por partes: la Silva de varia lección de Pedro Mexía, se sitúa, para mí, en el contexto de “aquéllos libros de los que sabes algo porque lo has estudiado en el colegio pero que ni te plantearías leer”. Pues nada, rapapolvo para mí y a la lista (éxito editorial en toda Europa en el siglo XVI, ahí es nada).
Sobre Bennet: es el uno de esos autores al que no he llegado, pero del que todo el mundo habla maravillas.
Y en cuanto a Atlas de las islas remotas,uno de esos libros que pasan desapercibidos entre el maremágnum editorial. Más información: aquí.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

No soy muy mitómano con los escritores. (Estudié Filología y sé cómo son: poco recomendables, en su mayoría). Pero hay un escritor que siempre me asombra y me deja boquiabierto: Anthony Trollope. Yo entiendo perfectamente que haya quien se asombre por esta declaración, pero es así y tengo razones importantes (y creo que solventes desde el punto de vista literario) para admirar a este escritor.

Novelista exitoso y prolífico de la época victoriana, Trollope es uno de los grandes escritores ingleses, aunque quizá no tan conocido como otros. No he leído nada de él pero ya va de cabeza a mi lista de pendientes.

Interesantísimas propuestas, que además de variadas prometen grandes ratos lectores. Como siempre, gracias a los autores que se prestan a contestar. Sin ellos esta sección no continuaría. ¿Quién os gustaría que contestara las tres preguntas?

Y vosotros, ¿conocíais Sapiens. De animales a dioses? ¿Habéis leído a Bennett? ¿Podráis recomendarme alguna novela de Trollope?

Felices lecturas.

Namaste.

Brooks, Literatura

Lolito, Ben Brooks

Hubo una época en la que mirara donde mirase, allí estaba este título. Artículos, blogs, secciones en el periódico, editoriales, carteles… igual que pasa ahora con Instrumental de Rhodes, ocurría hace un par de años con Lolito. Llegó la feria del libro y me contuve de comprarlo, esperando a leer suficientes opiniones como para descartarlo o tirarme a la piscina, y ya el pasado año lo compré.

lolitoLolito nos cuenta la historia de un joven de 15 años al que su novia le ha sido infiel. Su huida hacia delante para tratar de mitigar el dolor de sentirse engañado pasa por ligar por Internet, ahogarse en cualquier bebida alcohólica y dedicarse al hedonismo más basto.

Etgar es además un adolescente de este siglo, de ahí la profusión de temas que a día de hoy consideramos normales en nuestras conversaciones diarias pero que resultan algo chocantes a la hora de verlas reflejadas en un texto más serio: desde vídeos de gatitos, pasando por memes, comentarios de series de televisión o conversaciones de chats.

Precisamente la inclusión de este tipo de temas, añadido a la abundancia de diálogos y a las escasas descripciones consiguen que sin pensarlo demasiado, el lector avance a una velocidad muy rápida, aupado por un estilo moderno y diferente, de esos que huelen a nuevo, a pesar de que el protagonista pueda resultarnos poco menos que excéntrico.

Sinceramente, no sabía qué esperar de esta historia. Algunos decían que no era para tanto, otros que era muy bueno, que Brooks está asentando los cimientos para convertirse en un autor de culto en unos años. (Una reseña muy completa es la de Sergio). Mi duda y mi curiosidad por saber qué me parecería a mí se acrecentaba conforme iban pasando los días.

¿Y sabéis qué? Pues que en mi opinión, ni una cosa ni la otra. Me ha parecido un estilo rompedor y bien diferenciado de otros, sorprendente e interesante, pero no deja de ser una especie de Trainspotting del nuevo siglo, con menos yonkis y más alcohol. Una historia que engancha desde la primera página y que me ha venido genial para animarme tras una lectura mucho más seria y farragosa.

Sólo acuérdate de comprobar que continúas teniendo los brazos y las piernas y el torso y la cara. Estás vivo. Seguirás vivo durante mucho tiempo. Todo lo que te pasará ya me ha pasado antes a mí, y a tu madre, y a tu abuelo. Y hemos sobrevivido. Por ahora. No hay problemas nuevos, sino nuevas formas de solucionarlos.

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Es cierto que no es el tipo de libros que suelo leer ni tampoco del tipo que me cambiará la vida, pero me ha entretenido bastante y para mí con eso es suficiente. Para leer literatura de la que cambia la vida pero para eso ya tengo a otros.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo mezcla temas actuales con los miedos y el amor.
  • Edición impecable de Blackie Books. Preciosa portada.
Contras
  • Hay acciones o partes que se me antojan totalmente ajenas a mi experiencia y me parecen surreales.

Namaste.

Autor, Chirbes, Literatura

Crematorio, Rafael Chirbes

En la batalla por ganarle tiempo al tiempo, por leer más, conocer más autores y leer más libros, corremos el riesgo de ser atropellados por el día a día, por retrasar lecturas y posponer autores. Eso mismo me ocurrió con Chirbes, anotado desde hacía mucho en mi libreta y que adelanté cuando ya era demasiado tarde: en el momento del fallecimiento del autor. En ese instante decidí que ya había esperado demasiado, me acerqué a una librería y compré este ejemplar.

crematorioCrematorio narra la historia de una familia en el momento de la muerte del hermano menor, mostrando las relaciones entre ellos, sus problemas y la opiniones de cada uno de ellos. En el marco de esta peculiar familia, destaca la figura de Rubén, importante constructor de la costa mediterránea.

Nos retrotraemos a 2005, una época en la que nos creíamos los mejores, donde reinaban los comentarios de “compra, que va a seguir subiendo”. Donde los más listos eran los que más defraudaban. Una época llena de tejemanejes a lo grande y a lo chico, de abusones y caraduras, la España más hortera sacando pecho. Además nos vamos a la costa valenciana: el centro del huracán.

En este contexto, tenemos un elenco de personajes que me han resultado (todos ellos) odiosos: el patriarca que se ha hecho a sí mismo a poseer una empresa constructora con mucho dinero y pocos escrúpulos, la hija, que le critica pero se aprovecha de él en todo lo que puede, el hermano del patriarca dispuesto a pregonizar las bondades de su forma de vida…

En el libro se distinguen dos partes muy diferentes. En el inicio se nos presentan los personajes y sus tramas, conocemos sus cuitas y situaciones, pero hacia la mitad del libro el tono objetivo se sustituye por uno reflexivo, donde se incluyen valoraciones filosóficas, referencias literarias o populares, reflexiones sobre el paso del tiempo o la futilidad de la vida.

Es el verano. La mesa está puesta. Nadie puede recordar eso. Sólo yo. Y cuando yo no lo recuerde, habrá dejado de existir. Silvia conoce el jardín, la balsa, tendrá otros recuerdos, recuerdos parecidos (las infancias se parecen), pero o este recuerdo, no esa decoración vegetal, esas palabras dichas ese día, en ese lugar, el fondo asmático de la respiración del aire entre los árboles, el fragor de la copa del viejo eucaliptus formando un rugoso telón sonoro. Lo pienso, y me parece un despilfarro: haber vivido y luego dejar de vivir. Haber grabado todo eso en algún lugar y luego cubrirlo para siempre.

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Es a partir de este momento cuando se ralentiza la trama y el estilo se convierte en una continuidad, se prescinde de los diálogos y se unen frases y frases hasta conseguir párrafos enteros sin un solo punto y aparte, donde se encadenan temas, sensaciones y acciones.

Cuando envejeces te das cuenta de que el tiempo que no has vivido es irrecuperable, de que te faltan las cosas que dejaste a otro vivir por ti. (…) El amor no es eso. Ni siquiera deseo de propiedad, un deseo más difuso que tiene que ver con carencias que a veces uno sólo imagina, y las busca fuera sin saber que tiene en sí mismo lo que busca. A ella le pareció nada más que un hipócrita sermón moral para quitársela de encima, lloró desesperada, y tardó mucho tiempo en perdonárselo.

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Justo en este instante, Crematorio se me empezó a hacer bola, a atragantárseme. Si en las primeras páginas me llegó a recordar Middlesex, la magnífica obra de Eugenides, el resto de la novela se convierte en una masa confusa y lenta, que se me hizo bastante pesada.

Miriam, mirándolo todo con ojos de propietaria que ha dejado a cargo del servicio el cuidado de la casa durante algún tiempo, hasta que vuelva de vacaciones, de un viaje; así de claro, uno se puede burlar de alguien con los ojos, ni siquiera levantando las cejas, sólo dándole un brillo especial a la mirada, pero para eso también hacen falta dos o tres generaciones de clase como mínimo, de no ser así se sobreactúa, a una se le pone cara de mala de culebrón venezolano de los que pasan en televisión a la hora de la siesta, cuando las marujas han terminado de fregar los platos y se sirven un café y se fuman un cigarrito, los niños ya en la guardería, en el instituto, papá todavía en el trabajo, ese momento de intimidad en el que dicen gozar, pero que es cuando se les cae de verdad la casa encima, cuando se dan cuenta de que no tienen nada que hacer, de que no son nada ni podrán serlo.

Página 45

Dicen de Crematorio que es una historia de la crisis. Nada más lejos de la realidad. Chirbes ahonda precisamente en lo contrario: en la construcción más ramplona, en las urbanizaciones en plano antes de que fueran lugares fantasma. La crisis vino después, por eso es muy fácil juzgar desde nuestra visión conocedora del pasado, a un momento pretérito. He escuchado un podcast en concreto que me ha causado estupor y rechazo a partes iguales, y pecaba precisamente de eso: valorar con la información de 2015 los hechos acaecidos hace una década. Pero además, la sobrevaloración del contexto histórico la época en la que se ambienta la historia, que resulta simplemente el marco en el que se encuentran los personajes, esto es, el autor sitúa a la familia Bertomeu en aquélla época porque es lo que conoce, porque es allí donde se encuentra. Sin embargo, la verdadera trama de la novela es la familia. Esa familia que no se parece a ninguna otra porque, parafraseando a Tolstoi, sus infelicidades son distintas a las demás.

En conclusión, una historia que me ha gustado, pero en general se me ha hecho un poco desigual, consiguiendo que leyera muy rápidamente las primeras páginas pero que me cansara en la segunda mitad, como si se hubiera desinflado conforme pasaban los capítulos. Es cierto que hay reflexiones muy interesantes, otras destacadas, pero o bien esperaba más o pensaba que fuera más equilibrado.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El inicio, el dinamismo y la relación entre los personajes.
  • La abundancia de referencias de múltiples tipos.
Contras
  • La segunda mitad, que se me ha hecho densa.
  • Los insufribles protagonistas (muy bien creados, muy reales pero inaguantables)

Namaste.