Autor, Ferrante, Literatura

Un mal nombre, Elena Ferrante

Tras iniciar la saga Dos amigas con La amiga estupenda es casi imposible no seguir leyendo. Así que leer Un mal nombre era solo cuestión de tiempo. Escogí un momento entre dos tochos para adentrarme de nuevo en la vida de Lila y Lenù.

Un-mal-nombre,-FerranteComenzamos la historia donde la terminamos con el primero de la saga: en el momento de la adolescencia, con una Lila casada y una Lenù estudiosa. Si bien en esta segunda parte la autora decide utilizar el flashback desde la primera página:

En la primavera de 1966, en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos. Dijo que ya no podía tenerlos en su casa por temor a que su marido lo leyera.

Página 17

Así, de nuevo, continuaremos profundizando en la relación de las amigas y en las situaciones a las que se enfrentan. El estrenado matrimonio y la búsqueda de un hijo de Lila y el estudio y las dudas de Lenù, que ve cómo todo su grupo de amigos toma un camino y ella el contrario. El devenir de la zapatería, de la tienda de embutidos. Nuevos amigos y nuevos problemas. Conflictos, puntos de vista diferentes y muchos nuevos asuntos.

Hay momentos en que recurrimos a fórmulas insensatas y planteamos exigencias absurdas para ocultar sentimientos lineales.

Página 316

Me reafirmo en decir que no es un libro que no nos cambiará la vida, ni es una de esas historias profundas ni nada por el estilo. Sin embargo, sí que es una historia adictiva, uno de esos dramas que seguimos viendo o leyendo por curiosidad, que se lee muy rápidamente y que viene genial para momentos en los que queramos leer algo sin calentarnos la cabeza. Porque entre otras cosas, está bien escrito. Los diálogos y las descripciones son creíbles, los personajes están muy bien formados y el retrato de la Italia de la época enmarca muy bien la historia.

Le había devuelto la capacidad de sentir. Sobre todo, le había resucitado el sentido de sí misma. Sí, resucitado. Líneas y más líneas en cuyo centro se encontraba el concepto de resurrección: un extático elevarse, el fin de todo vínculo y, sin embargo, el inefable placer de un nuevo vínculo, un resurgir que era un insurgir, él y ella, ella y él juntos volvían a aprender la vida, apartaban de ella el veneno, la reinventaban como pura dicha del pensar y el vivir.

Página 348

Probablemente me ha gustado más que la primera parte, precisamente porque sabía lo que me iba a encontrar y no tenía una expectativa tan alta como la primera vez. Además, al conocer el tipo de lectura de la que se trataba he podido escoger mejor el momento justo cuando quería leerlo. Si bien me arrepiento de no haberlo leído al poco tiempo de La amiga estupenda (hay referencias que no recordaba), no me gusta continuar un libro con el siguiente del mismo autor.

Quizá el hecho de las protagonistas sean más mayores le de un punto de profundidad y huya de la inocencia y la simpleza de la infancia que planteaba el primero de la saga. Los problemas son más graves, las situaciones más complejas, la historia algo más honda. Sigo sin aguantar (yo diría que hasta me molesta) la relación entre las protagonistas, que considero de dependencia y que llega a la toxicidad. Pero sí, en definitiva se trata de un culebrón. Uno bien empastado, creíble, con buenos y malos, con envidias y amoríos, con desengaños y enamoramientos.

Uno de esos libros con los que perderse un fin de semana como éste, lluvioso y gris, y no moverse del sofá hasta terminarlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • La relación desigual entre las amigas, tóxica.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (49)

Abril llega cargado de libros, entre mi cumpleaños, el Día del Libro y una breve (pero fructífera) incursión en una librería de segunda mano, estas son (ahora sí) las nuevas incorporaciones a mis estanterías:

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  • Kafka, Reiner Stach: la que se supone biografía definitiva del oscuro escritor checo. Dos tomos de tapa dura con mil páginas de papel biblia que además de servir como libro de cabecera es capaz de sujetar a todos los demás del estante y de que se me caiga la baba cuando lo miro de reojo. Edita Acantilado.
  • Rulfo, una vida gráfica, Óscar Pantoja y Felipe Camargo: descubrir la biografía de un autor a través de las páginas de un cómic es un modo distinto, interesante y curioso de conocer un poco más el carácter del que está detrás de los libros. Gracias a la editorial Rey Naranjo por el envío.
  • Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne. Buenas opiniones en GoodReads y un puntito interesante en su trama. No necesito más. Libros del Asteroide suele ser acierto seguro. (¡Y un magnífico regalo!)
  • El día del Watusi, Francisco Casavella. Curiosidad por la novela, porque tenga hasta un día en el calendario donde los más entusiastas se reúnen como ya se hace con otras historias más conocidas. Este título me ha ido acompañando a lo largo de los meses, aparecía y se comentaba, me lo encontraba aquí y allá. Y ahora espera en mi estante a que me embarque en esa historia de 900 páginas. Esta edición es la última que ha sacado Anagrama en 2016. Como bien dice J.Leetham, De la cárcel se sale, de Anagrama no. Quizá si quisiéramos salir ayudaría la cosa…
  • Patria, Fernando Aramburu: la novela de la que todo el mundo habla, que ha recibido numerosos premios y que no para de colarse entre la lista de los más vendidos. El tipo de libro que uno ya no sabe si leer o no; pero el ofrecimiento de Pedro para prestármelo fue definitivo. Veremos si yo también caigo en la red de esta novela.

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  • Gabriela, clavo y canela, Jorge Amado: este título figura en la primera página de mi libretita del Plan Infinito. Así que si os digo que lleva ahí más de diez años, no os miento. La casualidad quiso que me lo encontrara en mi visita a ReRead.
  • HhhH, Laurent Binet: quizá la versión de chascarillo fuera ¡anda, un libro sobre nazis! Y para casa. En realidad, es un título del que hablan muy bien y con el que me pica la curiosidad. Esta edición es de Círculo de Lectores.
  • Los cipreses creen en Dios, José María Gironella: uno de esos libros que destacan en Literatura, pero que me da la sensación que está un poco relegado. ¿Por qué? ¿Tendrá que ver con que sea un tochazo?
  • La isla de Arturo, Elsa Morante: hace poco oí mencionar este libro y así, por casualidad, lo encontré en el estante. La edición, de RBA, no me entusiasma pero por el precio que me costó tampoco me voy a poner exigente.
  • El canto del cuco, Robert Galbraith: tengo El gusano de seda, en una versión en inglés en casa, y al encontrarme éste decidí escogerlo para así empezar por el principio. La edición de bolsillo es de Booket.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que menciono? ¿Qué me podéis contar sobre ellos?

Desde aquí gracias a los que me regaláis libros, a los que me los prestáis, a los que me recomendáis un nuevo título. Pocas cosas hay tan fascinantes como poner sobre la pista de una buena lectura a quien disfruta leyendo historias.

Namaste.

Fowler, Literatura

Fuera de quicio, Karen Joy Fowler

Hoy os traigo uno de esos libros difíciles de reseñar. Complicado contar algo de la historia sin adelantar información de la trama.

Fuera-de-quicioEste libro entró en mi Plan Infinito tras un comentario de @Silviabroome, librera y bibliófila que nos descubre grandes títulos a través de su cuenta de Twitter. Recuerdo que ella dio dos datos: que era un muy buen libro y que lo mejor era no saber nada de él. Le hice caso.

Posteriormente, Malpaso me envió amablemente este ejemplar a casa. Y ellos, en la contraportada, ya avisan:

Para adentrarse en esta novela, tal y como su autora hubiera deseado, lo ideal sería evitar leer cuanto se desgrana en esta contraportada.

Vaya. Jamás me había encontrado con un aviso similar. ¡Si lo normal es que la editorial cuente, detalle tras detalle, la trama! (quién no se ha encontrado datos que ocurren al final del libro).

En fin. Me tocaba leerlo. Lo hice. Y ahora es el turno de contaros algo a vosotros.

Fuera de quicio es una novela de 300 páginas que empieza como sigue:

La mitad de mi historia se sitúa en el invierno de 1996. Por entonces, ya hacía mucho que habíamos quedado reducidos a la familia que la vieja filmación familiar presagiaba: mi madre, mi padre (…) y yo. En 1996 habían pasado diez años desde la última vez que vi a mi hermano y diecisiete desde la desaparición de mi hermana.

Página 13

Precisamente este párrafo inicial nos da alguna de las claves de lo que nos vamos a encontrar después: cuando nuestra narradora llega a la vida adulta se plantea cómo fue su infancia. Rememora la época en la que en lugar de 3 miembros de la familia, eran 5, sobre la grieta y posterior factura de una ausencia y una desaparición.

Además, Fowler añade otras temáticas, consiguiendo un libro difícil de clasificar en el que es capaz de dejarnos fragmentos como éste:

Obviamente, esa historia que le conté a Harlow (…) no forma parte de la mitad de esta historia. Se la conté a Harlow cuando he dicho que se la conté, así que el acto de contarla forma parte de la mitad de la historia, pero una cosa es el relato y otra el hecho relatado, lo cual no quiere decir que la historia no sea cierta, sólo significa que ya no sé francamente si la recuerdo de verdad o únicamente recuerdo cómo contarla.

El lenguaje tiene este efecto en nuestros recuerdos: simplifica, solidifica, codifica, momifica. Una historia contada muchas veces es como una fotografía de un álbum familiar: al final, reemplaza al momento que supuestamente debía fijar.

Y yo he llegado aquí a un punto, ahora que ha aparecido mi hermano, en el que no sé cómo seguir adelante sin volver primero atrás:, sin volver al final de aquella historia, cuando regresé de la casa de los abuelos a mi hogar.

Y ése resulta ser, además, el momento exacto en el que termina la parte que sé cómo contar y empieza la parte que nunca he contado.

Página 55

Quizá hasta un determinado punto de la historia, sabemos lo que recuerda nuestra narradora. Quizá después sepamos lo que esconde, la realidad de las cosas que no entendía, las situaciones que no comprendía o la información que se le ocultaba.

Lo que está claro, es que cuando se nos aporta determinada información, vemos la realidad con otros ojos y los recuerdos toman un matiz diferente.

A partir de ahí la autora utiliza los sentimientos para ahondar en el tema: la comprensión, la compasión, la rabia. Fowler nos hace reflexionar, buscar información, dudar de cómo habríamos reaccionado nosotros si nos hubiéramos encontrado en una situación similar.

Fuera de quicio resulta una historia sorprendente, de las que se quedan en el estómago e incomodan, de las que nos hace mirar al infinito y pensar, enjugarnos las lágrimas, cerrarlo y conmovernos, pensar en nuestra parte más humana, en aquéllo que nos distingue de los animales. Aunque a veces cueste encontrar eso que se supone que tenemos.

En conclusión, esta novela ha supuesto para mí uno de esos gratos descubrimientos, uno de los títulos que destacan en las lecturas de este año, y una de las novelas que recomendaré sin descanso.

Y desde aquí, mi agradecimiento a @Silviabroome, por descubrirme Fuera de quicio, y a Malpaso, por traernos libros tan sugerentes como éste, además de por enviármelo a casa.

A vosotros, sin dudar: sacad lápiz y papel y apuntadlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los temas que incluye en el libro y cómo va incluyéndolos.
  • Sorprendente y conmovedor.
Contras
  • El nudo en el estómago que nos deja.

Namaste.

Literatura, Serge

El caso Tuláyev, Victor Serge

Hace mucho, mucho tiempo que alguien me habló de este libro. Desconocía al autor, desconocía el título de novela, desconocía su argumento. Simplemente lo anoté y después lo adquirí en la Feria del Libro. Posteriormente tuvo que esperar su turno pero por fin lo he leído.

El-caso-TuláyevEl caso Tuláyev lleva por nombre el del camarada alto cargo del gobierno que un día muere tiroteado en medio de la calle. Quién lo hace y por qué lo hace lo sabemos desde el primer capítulo. Lo que desconocemos es el devenir burocrático de la investigación que dará comienzo cuando se encuentre el cadáver de Tuláyev.

Y es que en El caso Tuláyev narra un conjunto de historias y destinos entrelazados, personajes cómplices que, según el gobierno, han urdido una trama para acabar con la vida de funcionario clave en el poder. En su basta extensión y densidad, conoceremos la vida de todo tipo de personas: humildes oficinistas y leales veteranos, arribistas, sinceros comunistas y viejos teóricos melancólicos del inicio de la revolución. Todos serán detenidos, interrogados y condenados a muerte.

Así, se retratan vidas enteras de una forma pormenorizada, incluso se aporta información suficiente como para protagonizar su propia novela. Su pasado y sus visiones de su vida y del Partido, el cambio de situación conforme pasaron los años, su familia. Para algunos, el mantenimiento de una fe inquebrantable, la resignación ante su sacrificio en beneficio de un interés mayor. En otros, su crítica constante a la situación, un pesimismo alimentado por una basta experiencia viendo desaparecer camaradas.

¡Todo es nuestro!, decía sinceramente en las reuniones públicas del Club de los Ferroviarios y fácilmente hubiera podido decir: ¡Todo es mío!, no sabiendo muy bien dónde terminaba el yo, dónde comenzaba el nosotros. (El yo pertenece al partido; el yo no vale sino por lo que encarna, por el partido, por la nueva colectividad; pero como lo encarna poderosa y conscientemente, el yo, en nombre del nosotros, posee el mundo).

Página 131

Cada capítulo y cada historia conforman una cara de una figura poliédrica basta y compleja, una suerte de red de acusados y de destinos influidos por una investigación cruel y absurda, que pretende concluir consiguiendo la cuadratura del círculo, en la época del Gran Terror soviético.

El estilo de Serge varía según el capítulo. Si los iniciales son más livianos y sencillos, la mitad se transforma en una muestra inmisericorde de nombres y procesos judiciales, pequeña muestra de lo que sufren los persones y de lo que sufrieron los rusos.

El uso de descripciones minuciosas de habitáculos, ropas y paisajes de Serge contrasta con el lenguaje gris y burocrático utilizado para con los personajes, una paradoja en sí misma que consigue acrecentar la sensación de que los personajes viven en una burbuja de perfecta soledad. Aún más, en la soledad obligada del expulsado, bajo la perpetua definición de enemigo de la Patria: la soledad del paria.

Hay momentos de la vida en que se puede esperar todo, incluso en el fondo de la derrota. Vive uno detrás de las rejas de una cárcel y sabe que la revolución llegará, que tiene uno, más allá de las horcas, un mundo delante. El porvenir es inagotable. El porvenir de un solo hombre, agotado, se vuelve el último con cada partida. Casi al final de su viaje, sus apuestas se lo hacían ver bastante claro. Había tomado sus determinaciones hacía mucho tiempo: se sentía disponible.

Página 250

El caso Tuláyev, como muchos otros con temática similar, es uno de esos libros duros y agónicos, que llaman a la pausa y que conviene dejar reposar. Ha sido una lectura muy interesante, uno de esos libros que recomendaré pero de los que me da pena que no sean más conocidos.

Aquí mi pequeño granito de arena para animaros a su lectura. Y si uno de los que me leéis me lo recomendasteis, por favor, comentádmelo para mencionaros (y para deciros: GRACIAS).

Los libros molestos son muy necesarios. Y más en estos momentos convulsos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diversos recursos que usa el autor: comenzar con el asesino, el estilo duro y grisáceo pero la misericordia por el dolor de los personajes.
  • El final, redondo para la paradoja soviética.
Contras
  • Demasiados fallos en la edición para mi exigente gusto.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Tiene que ser aquí, Maggie O´Farrell

Esta vez empezaré por el final. Porque la clave de esta novela se encuentra en las últimas páginas:

¡Qué diferente podría haber sido todo, qué minúsculas las causas y qué devastadoras las consecuencias!

Página 460

Tiene-que-ser-aquiTouché. Una única frase para dar en el clavo, para concluir la historia. Porque, ¿cómo de distinta habría sido nuestra vida si no hubiéramos tropezado con aquella piedra?, ¿Qué habría pasado si la decisión a tomar hubiera sido distinta?

De todo eso trata Tiene que ser aquí, de Maggie O´Farrell, de la historia de dos personas: Claudette y Daniel, que se conocen por casualidad. Ella, británica, actriz de éxito que huyó del vendaval en el que se convirtió su vida a una casa alejada de todo; él, estadounidense, profesor, recogiendo la urna con las cenizas de un abuelo al que no conoció. Ambos entrelazan la vida que dejaron atrás antes de encontrarse para continuar juntos en una relación estable que desemboca en un matrimonio feliz.

Es casi indescriptible el alivio que siento cuando me toca. Creo que nuestro idioma no tiene una palabra suficientemente generosa que sea capaz de expresar la euforia que me embarga al hundir la cara en su pelo, al zambullirme dentro de su abrigo y apretar su cuerpo contra el mío. ¡Qué redención, recibir amor! Cuando nos aman damos lo mejor de nosotros. No hay nada que pueda sustituirlo.

Página 340

Sin embargo, el pasado sigue ahí. Nos acompaña como una carga o un equipaje. Y de repente, 20 años después, regresa para ponerlo todo patas arriba, para desequilibrar una pareja que parecía sólida.

No me reconozco. Recuerdo que no sabía si estaría cometiendo un gran error (…), si me estaría equivocando. (…) Ahora tengo que dudar de mi buen juicio, dudar de todo, porque es evidente que no tenía la menor idea de la clase de persona que eres en realidad. No sé cómo pude interpretarte tan mal, cómo pude equivocarme de una forma tan espectacular y no ver cómo eres realmente. (…) Pienso en aquel día y me pregunto cómo pude equivocarme tanto.

Página 202

El lector aparece justo cuando la realidad se resquebraja. Así que de lo demás, del pasado y del futuro, irá enterándose a través de lo que cuenten los protagonistas, pero sobre todo, por medio de los secundarios. Saltando siempre en el espacio y en el tiempo para que comprendamos un poco más de dónde vienen y adónde se dirigen Claudette y Daniel.

La prosa de O´Farrell se articula especialmente con la variedad de temas que se tratan a través de ópticas especiales: la visión de un hermano o un niño, un compañero de viaje o un adolescente. Así, los temas van surgiendo y nos ponen de preaviso sobre lo que está por venir, dejando a los protagonistas narrar determinados momentos de sus vidas.

Los saltos temporales son otra de las características fundamentales en esta novela coral. La conciencia del paso del tiempo, del cambio de los personajes, analizar cómo les trata la vida en ese momento y qué ocasionará lo que viene después nos invita a seguir leyendo hasta terminarlo.

En esta ocasión, acabaré por el principio. Porque supe que esta novela era diferente cuando llegué al tercer capítulo.

Había unos números pequeñitos repartidos por el texto, y abajo, al final de la página, en letra tan pequeña que había que entornar los ojos para leerla, aparecían más datos. Notas a pie de página, le dijo su padre que se llamaban cuando se lo preguntó, y le explicó que los números remitían a la información correspondiente. Le entusiasmó este sistema, le parecía una preciosidad que la narración principal fuera por un lado y ahí mismo, al final de cada página, hubiera información complementaria para aclarar todo lo que no se entendía. En ese mismo instante Niall se dijo que su vida necesitaba notas a pie de página y que él mismo las suministraría.

Página 64

Tienes razón, Niall. También yo quiero mi vida con notas al pie de página. Pero mientras la ciencia hace algo al respecto, me basta y me sobra con acercarme a una novela como ésta, que sí las tiene. Una novela de las que embriagan y envuelven, que nos reconcilia con la realidad, no sólo por cómo está escrita, sino por cómo fluye la vida y el tiempo, cómo nos sentimos unidos a los personajes a través de lugares y sentimientos comunes. Una de esas historias con las que suspirar al ver que se termina. Igualito que en la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El uso de los saltos temporales para contar la historia.
  • La variedad de temas que incluye O´Farrell.
Contras
  • Corred a vuestra librería más cercana, ¡hoy sale a la venta!

Namaste.

Literatura

Mi propósito lector para 2017

Cada año, al terminar las navidades, publico una entrada comentando lo que quiero leer este año, o las propuestas que me hago a mí misma en relación con la literatura.

Nunca los cumplo. Pero como tradición y costumbre me apetece seguir manteniéndola, aunque estemos ya a la mitad de febrero. Así que os lo dejo por aquí el listado de 10 libros que pretendo leer este año:

  1. El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers.
  2. Por quién doblan las campanas. Ernest Hemingway
  3. Las uvas de la ira, John Steinbeck (por CUARTO año en esta lista)
  4. Grandes esperanzas, Charles Dickens.
  5. Jane Eyre, Charlotte Brontë.
  6. Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante.
  7. Niebla, Miguel de Unamuno.
  8. Ulises, James Joyce.
  9. Justine, Lawrence Durrell.
  10. Matadero cinco, Kurt Vonnegut.

¿Habéis leído alguno de los que menciono? ¿Os gustaron?

Namaste.

Autor, Colwin, Literatura

Felicidad familiar, Laurie Colwin

Tras publicar Tantos días felices, Libros del Asteroide vuelve a publicar a Colwin con esta novela.

felicidad-familiarY en esta Felicidad familiar, la autora nos cuenta la historia de Polly. Miembro de un clan de conocidos abogados y reputado en su comunidad, casada felizmente con otro abogado y madre de dos hijos. Su vida sigue el compás establecido por una melodía que lleva en los genes: hija solícita, madre amantísima, esposa intachable. Ella hace lo que se espera de sí misma, lo que se supone que ha de ser un miembro de la familia Solo-Miller: esos los que miran a los que tienen problemas por encima del hombro, los que juzgan a los demás, manteniéndose en una burbuja de felicidad y corrección. Sobre todo corrección.

Polly es una pieza que funciona perfectamente engrasada. La que nunca se olvida una fecha, la que participa en la vida de sus hijos, la que siempre está perfecta en cada cena y reunión social. Pero además, es la que no debe mostrarse más de allá de lo que se espera de ella. Todo es sencillo así. Cada uno tiene su papel y no hay más que continuar con él hasta el fin de los días.

Sin embargo, en esa melodía arrolladora, Polly se salta un compás, se come una corchea, comienza a ir contracorriente aunque nadie lo note. Nuestra protagonista conoce a un pintor que no puede ser lo más opuesto a su marido, y se convierten en amantes. De repente la verdad sale a la luz: la realidad de que durante su vida ha estado interpretando un papel, de que no es feliz y de que su vida no le place como se supone que debería.

El papel de Polly no consistía en ser elogiada, sino en elogiar; no en ser distinguida, sino en distinguir. Su excelencia se consideraba normal y corriente, no una cualidad por la cualidad por la que hacer alharacas.

Pero había ocurrido algo y Polly no sabía qué. Se sentía como si una mañana hubiera despertado de un sueño profundo y lúcido cuyo contenido ya no pudiera recordar, pero que lo había cambiado todo. Se había abierto una puerta y por ella había entrado Lincoln, que la distinguía y elogiaba por su excelencia, y quería saber todo lo que ella pensaba y sentía.

¿Podía ser falso todo aquello en que había creído desde siempre?

Página 144

De repente surge la fractura, la comparación entre el esposo, demasiado ocupado para preguntarle siquiera cómo le ha ido el día, y el amante, un solícito soltero que se dedica a cuidarla. Enfrentada ante dos formas de ver la vida, lo que ha sido frente lo que podría ser, Polly se aturde y se confunde.

Así, todo aquello que veía normal, su papel dentro de una familia que más que por la felicidad de cada uno de los miembros se preocupa por su desarrollo social y el mantenimiento de su estabilidad como familia, las cosas no parecen tan claras.

Acompañamos a la protagonista por cada una de sus fases, la sorpresa, la comparación del pasado con el presente, las dudas sobre los actos y exigencias del resto de su familia, su análisis personal y su huida hacia delante hasta tomar las riendas de su propia vida. Despliega para ello la autora un estilo directo y aparentemente sencillo que da en el clavo de cada asunto, reflejando una situación que bien podría ser real. Es muy fácil meterse en la historia porque Colwin lo hace posible: conseguimos conectar con los personajes, consigue que la madre de Polly nos saque de quicio, que queramos ser Polly para poder tirar del mantel en la cena. Pero también sentimos la desilusión de sentirse timada, frustrada y descolocada. No es nada fácil hilarlo todo en el proceso que atraviesa la protagonista, y sin embargo, Colwin lo hace posible de una manera que podría parecer fácil pero que no lo es. Además, si a eso sumamos que la historia no decae en ningún momento (al revés, queremos llegar al final), Felicidad familiar se convierte en una de esas historias que se disfrutan desde la primera página hasta la última, de esos libros para empezar a leer un fin de semana de mal tiempo y no salir de casa hasta terminarlo.

¿Por qué no este?

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo fácil que lo hace la autora para contar muchas cosas.
  • No os perdáis la reseña de Sub_zero.
Contras
  • No sabéis las ganas que he tenido de pegar a la madre de Polly.

Namaste.

Autor, Eco, Literatura

El péndulo de Foucault, Umberto Eco

Si echo la vista atrás y pienso en alguno de los libros que supusieron un pilar en mi vida como lectora, sin duda este libro se encontraría en ese listado.

el-pendulo-de-foucaultRecuerdo que lo leí hace mucho años, que me quedé alucinada con lo que tenía entre manos y que llegado un punto levanté la vista y me quedé con la mandíbula a punto de desencajarse.

Tiempo después, llegué hasta a cabrearme con Eco cuando leí El cementerio de Praga, pero tras el fallecimiento del italiano y, sobre todo, tras este artículo de la Jot Down que firma Josep Lapidario, consiguió que se me empañaran los ojos y que decidiera que lo iba a releer. (Sí, también aparece en el programa de Convénzeme, pero al pobre no le dejan explicarse).

El momento llegó el año pasado, con la llegada del otoño y aprovechando una lectura conjunta.

Nuestros protagonistas son tres: Causabon, Belbo y Diotavelli. Estudiosos amantes de la historia, comienzan a tirar de un hilo conspiranoico que se les volverá en contra un tiempo después. Un hilo en el que aparecen los templarios, los rosacruces, los judíos y hasta Hitler.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

Página 227

El péndulo de Foucault es un laberinto de teorías, referencias históricas y literarias y muchas, muchas curiosidades. Una oda satírica a los libros que se pondrían de moda después, los best-sellers pseudohistóricos, los misterios con protagonistas que buscan el Grial, el arca de Noé o la tumba de algún apóstol. Eco lo toma como punto de partida y lo malea, consiguiendo una magnífica pasta en la que, como buen semiótico, cabe todo. Un despliegue de efectos, flashbacks, conocimientos, historias y anécdotas por parte de un enorme escritor que nos muestra una parte de las cosas que le interesan y que conoce.

Me estaba preguntando quiénes somos nosotros. Nosotros, que pensamos que Hamlet es más real que el portero de nuestra casa. ¿Qué derecho tengo a juzgar a éstos, yo que voy buscando a Madame Bovary para armarle un escándalo?

Página 441

Y es que desde las citas que enmarcan cada capítulo, hasta los recuerdos evocadores de Belbo, pasando por los diálogos, caben multitud de temas, de reflexiones y de referencias históricas, literarias, cinéfilas, filosóficas. Lógicamente, tomándolo como partida, surgen comentarios y polémicas en muchísimas de las cosas que dicen y hacen esos personajes.

A partir de entonces, todo búho vivo me habría parecido muerto, entregado por Salon a aquella esclerótica eternidad. Observé el rostro de aquel embalsamador de faraones bestiales, sus cejas pobladas, sus mejillas grises, y traté de descubrir si era un ser vivo o una obra maestra de su propio arte.

Página 567

Obviamente, en un libro de 800 páginas hay momentos en los que se puede hacer un poco pesado o denso. El mismo autor admitía que las 150 primeras páginas eran una prueba para el lector. La verdad es que lo recordaba mucho más denso. Quizá ahora sabía lo que me esperaba. Mi recomendación es que os toméis vuestro tiempo al leerlo. Veréis cómo en determinados capítulos no queréis dejar de leer. Simplemente dadle un poco de margen.

Volver a leer un libro que nos ha marcado tanto tiempo después es toda una experiencia. Por un lado, la sorpresa de olvidar muchos detalles, de no recordar qué ocurre a continuación, qué fue primero y qué ocurrió después. Sin embargo, conforme avanzaba la familiaridad con personajes, diálogos y las citas que acompañan los capítulos se hacía patente.

Comentar, además, cada fragmento destacado, cada tema polémico que sale a colación, cada opinión que los personajes nos generan no hace más que dar más valor a la historia. Intuir qué es lo que viene y que la otra persona que lee el libro se entusiasme por él, recordar esa misma sensación que uno sintió en la primera lectura… eso lo consiguen los buenos libros.

Y si después de todo el recorrido, de pasar cada página, de acabar con los post-it y de llegar al final uno se pregunta: ¿Ya? Sólo queda añadir: Siempre nos quedará París. Y el Péndulo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El nombre de la rosa, Umberto Eco.
Pros
  • La cantidad de temas que surgen.
  • El estilo de Eco para componer una historia compleja.
Contras
  • El inicio se puede hacer un poco cuesta arriba.

Namaste.

Hustvedt, Literatura

El verano sin hombres, Siri Hustvedt

Tras leer Los ojos vendados, decidí regresar a la autora con El verano sin hombres, una novela que se recomienda bastante (aunque la que tengo anotada en mi libreta sea Todo cuanto amé). Una forma de acercarme a Hustvedt de nuevo con un libro no demasiado largo.

La protagonista es Mia, una poeta que además imparte clases de literatura a adolescentes. Tras 30 años de matrimonio su marido, Boris, le pide una pausa en el matrimonio. Como podréis imaginar, la Pausa era una de sus compañeras de trabajo, francesa para más inri. Comprendida la verdad, Mia explota. Esta es la historia de su proceso.

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En Atenas se instituyó el ostracismo para desembarazarse de ciudadanos sospechosos de haber acumulado demasiado poder. La palabra viene de ostrakon, que significa “fragmento de cerámica”. Escribían los nombres de los condenados sobre un resto de vasija rota. Trozos de palabras. Las tribus patanes de Pakistán desterraban a los renegados enviándolos a una nada polvorienta. Los apaches hacen caso omiso de las viudas. Temen el paroxismo del dolor y cuando ven a alguien que lo sufre optan por hacer como que no existe. Los chimpancés, los leones y los lobos practican diferentes formas de ostracismo mediante las cuales obligan a abandonar el grupo a uno de los suyos, bien porque sea demasiado débil o demasiado escandaloso para ser tolerado por los demás integrantes de la manada. Los científicos consideran este comportamiento un método de control social “innato y también producto de la adaptación”. El chimpancé Lester ambicionaba más poder del que le correspondía dentro de la manada e intentaba aparearse con hembras que no estaban a su alcance. No se daba cuenta de cuál era su lugar dentro del grupo así que acabaron por expulsarle. Sin los demás, murió de hambre. Los investigadores encontraron su cuerpo escuálido bajo un árbol. Los amish lo llaman Meidung. Cuando uno de sus miembros incumple alguna ley se le rechaza. Suspenden todo tipo de contacto con la persona contra la que se vuelven y ésta acaba sumida en la indigencia o en alguna situación peor. Un hombre compró un coche para llevar a su hijo enfermo al médico, a pesar de que los amish tienen prohibido conducir automóviles. Se le declaró anatema. Todos le ignoraban. Los amigos y vecinos de toda la vida hacían como si no le conocieran. Ya no existía para ellos y, por lo tanto, perdió el sentido de su propia identidad. Su actitud cambió, se encerró en sí mismo y le era imposible comer. Empezó a ver borroso y cuando quiso hablarle a su hijo se dio cuenta de que sólo era capaz de susurrar. Buscó un abogado y denunció a los patriarcas. Poco después su hijo murió. Un mes más tarde murió él. También se conoce el término Meidung como “la muerte lenta”.

Páginas 43-45

En temporada de recuperación de Mia, ella acude a los orígenes y reflexiona. Paradójicamente comprende mejor su situación al relacionarse con personas de otras generaciones. De un lado su madre, que vive en una residencia de ancianas un tanto peculiar; y por otro a través de sus alumnas adolescentes. Así, recupera recuerdos y sensaciones de cómo era, pero al mismo tiempo, recibe una lección de optimismo por parte de unas ancianas que no se rinden.

Mi padre nunca fue gritón y Boris tampoco, pero podía haber mucha fuerza en los silencios, a veces demasiada. El silencio te adentra en el misterio de los hombres. ¿Qué sucede en su interior? ¿Por qué no lo expresan? ¿Están contentos, tristes o enfadados? Debemos de tener mucho, mucho cuidado con ellos. Su estado de ánimo es el clima donde vivimos y nosotras necesitamos que siempre haga sol.

Página 88

Lo que tenemos entre manos es una novela brillante, que afronta diversos temas y los disecciona de una forma analítica pero sin perder el punto estilístico que proporciona la buena literatura. Es una novela que pueden ser muchas, que sugiere temas y va cambiando de tono conforme avanzan las semanas. Al igual que Mia, pasamos por las primeras páginas con el punto de enloquecimiento y sorpresa para desembocar en un estado más tranquilo y racional cuando la situación original se ve en perspectiva.

Pero El verano sin hombres va más allá del tema amoroso y afectivo para llegar a reflexionar sobre el individuo, la forma de ver la vida y el propio ser. Es realista y certero.

Qué pena que yo sea de verdad, había dicho Flora. Le hubiera gustado poder entrar en la casita de muñecas y vivir allí con sus peluches. Qué pena que yo no sea un personaje de un libro o de una obra de teatro, no porque las cosas les vayan mejor que a la mayoría de ellos, pero al menos mi historia estaría escrita en otro sitio. Voy a escribirme en otro sitio, pensé, reinventaré la historia desde otra perspectiva.

Página 95

Tengo que admitir que llegado más o menos a la mitad del libro, empecé a pensar que se estaba repitiendo, que faltaba chispa y había perdido la sorpresa del inicio. Después me encontré este párrafo y me tuve que callar:

Pronto, pensaréis, llegaremos a algún cruce o a una bifurcación en el camino. Aparecerá la ACCIÓN. Habrá algo más que la personificación de un pene envejecido y muy querido, algo más que las extravagantes divagaciones de Mia, algo más que presencias y Don Nadies. Algo más que Amigos Imaginarios o muertos o Pausas u hombres que ya están fuera de escena, por Dios Santo, a ver si alguna de esas ancianas o alguna de esas adolescentes poetas o la vecina joven y afable o la endeble versión de un niña de cuatro años que aspira a ser Harpo Marx o incluso el pequeñito Simon HACEN ALGO. Yo os prometo que lo harán. Que algo se está cociendo. ¡Oh, sí! Se está cociendo el caldero de las brujas. Lo sé porque lo he vivido. Pero antes de que lleguemos a este punto, quiero deciros, Amables Lectores que estáis ahí fuera, que si seguís todavía aquí conmigo, en esta página, es decir, si habéis llegado hasta este párrafo, si no me habéis abandonado ni me habéis lanzado a mí, a Mia, volando por los aires hasta el rincón opuesto de la habitación o incluso si lo habéis hecho pero la curiosidad por ver si pasaba algo pronto os ha hecho volver a abrir el libro y seguir leyendo, entonces quiero deciros que mi deseo es extender lo brazos hacia vosotros, tomar vuestra cara entre mis manos y cubriros de besos, muchos besos en las mejillas, la barbilla, la frente y un beso en el puente de la nariz (sobre todas vuestras diferentes formas de nariz), porque soy vuestra, toda vuestra.

Sólo quería que lo supieseis.

Página 112

¡Así que Hustvedt tenía un conejo en la chistera! ¡Dispuesto a sacarlo cuando fuera necesario! El desdoblamiento del narrador, que se dirige directamente al que estamos al otro lado sorprende por imprevisto y nos hace continuar leyendo.

No sólo continuar hasta el final, sino contestarle:

Siri (porque ya es casi como si te conociera):

Prometo no lanzar ninguno de tus libros hacia ningún rincón. Prometo seguir leyéndote, porque es un placer dejarse acariciar por tus palabras.

Sólo quería que lo supieses.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo afronta el asunto: racional, certera y con estilo.
  • El elenco de secundarios que dan pie a tratar otros temas.
Contras
  • Hacia la mitad parece que la historia decae.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (47)

Tras el paso de los Reyes Magos de Oriente por mi casa, se incorporan algunos libros nuevos a mis estanterías:

imm-47

  • El espíritu de la ciencia-ficción, Roberto Bolaño. Un título que anhelaba desde su publicación y que se incorpora como el primer Alfaguara de Bolaño (al que seguramente los Anagrama miren mal). Es cortito así que preveo leerlo dentro de poco.
  • El año del verano que nunca llegó, William Ospina. Anotado hace tiempo en mi libreta, uno de esos títulos de los que no tengo demasiadas referencias pero que el halo de curiosidad es fuerte.
  • Frida Kahlo, una biografía, María Hesse. Una sorpresa con muy buena pinta, la biografía en clave de cómic de la famosa pintora mexicana. Es de los que se empiezan y se devoran.
  • Felicidad familiar, Laurie Cowin. Envío de Libros del Asteroide, no he leído Tantos días felices, la anterior novela de la autora que publicó la editorial en 2015, pero éste tiene muy buena pinta. Salió a la venta el pasado lunes 23.

Y vosotros, ¿habéis caído en la Fiebre Ferrante? ¿Sois puristas como yo y preferís las ediciones de Anagrama de Bolaño? ¿Habéis leído Tantos días felices?

Haced del miércoles un día genial.

Namaste.