Autor, Literatura, Nordenhof

El libro del diablo, Asta Olivia Nordenhof

La protagonista de esta historia hace su vida normal, como todos, viajando a Londres a visitar a un hombre que conoce en Dinamarca, hasta que de repente se imponen restricciones al movimiento por la pandemia del COVID. Lo que iba a ser un fin de semana casual se convierten en dos semanas con un desconocido antes de su regreso a casa.

La historia parece de terror, si no pensamos que eso es exactamente lo que ocurrió hace ya seis años, cuando el mundo tuvo que parar obligado tras tomar unas medidas exageradas por aquello de tratar de compensar lo que no se vio venir. Esta reclusión obliga a la protagonista a pensar, mucho, sobre todo en una relación previa que tuvo con un tipo llamado T. Un señor al que rodea misterio y a quien acompañó por dinero con el que se vio sometida a unas limitaciones diarias y hasta a temer por su vida.

La autora establece un paralelismo entre lo que se hace por voluntad y lo que se llega a hacer para conseguir dinero. Entre las opciones que tenemos cuando sabemos que las puertas están abiertas y uno puede salir a su antojo y cuando no es así. La espada de Damocles que vivió en el pasado, temiendo por su vida, y la que podría estar colgando sobre su cabeza sin ser consciente ahora mismo. El fatalismo de la incertidumbre. La duda permanente.

Cuando amas a alguien, ¿puedes dar media vuelta y reencontrar el punto en que aún no lo amabas, o el amor se prologa hacia atrás sin remedio y se apodera de todo lo anterior a él? Tal vez esperabas que el amor fuese una convulsión que te transportase de un lugar a otro, pero cuando, de pronto, amas a alguien, ¿acaso es como si lo hubieses amado siempre, como si no hubiese habido ninguna transición?

Página 80

Nordenhof plantea una parte central novela precedida y finalizada por capítulos que no sabía si calificar como poéticos (dado que no tienen rima) o de ideas que le vienen a la mente a la autora sobre diversos temas, como la violencia, el amor o la infancia.

Como en su libro anterior, la autora analiza sobre la soledad actual y la sensación de abandono y desinterés de la sociedad por uno, hasta los temas económicos, alienantes y crueles de una sociedad en el que el primero es el mejor postor y en la que los demás pensamos que tenemos voz y voto y solo somos personajes secundarios cuyos destinos están en muchos casos, escritos.

En este sentido, es una historia muy del siglo XXI: desesperanzadora y solitaria, con personajes que se ven abocados sin valores ni propósito, realista y certera en algunos aspectos y triste y sin solución en otros.

Una novela corta que se lee en un suspiro. El envío corre a cargo de Sexto Piso.

FICHA:

Te gustará si te gustó Pequeñas desgracias sin importancia, Miriam Toews.
Dinero en el bolsillo, Asta Olivia Nordenhof.
Pros– Las temáticas que genera.
Contras– La parte poética no me ha acabado de convencer.

Namaste.

Autor, Literatura

Niebla, Miguel de Unamuno

En la lista de los libros permanentemente pendientes estaba este, Niebla (Austral, 2010) de Miguel de Unamuno. Uno de los típicos títulos que se suelen incluir como lecturas obligatorias en el instituto pero que en mi caso nunca me llegaron a mandar. Escuché que se recomendaba leerlo, fueron pasando los años hasta que lo compré y por fin decidí que este era su momento (en parte porque planeo leer La península de las casas vacías de David Uclés y muchos lo mencionan como influencia clara).

Empiezo para deciros que debo de ser una rara avis pero las ediciones de Austral no me gustan. El exceso de notas al pie me saca de la historia, aclarar determinadas palabras básicas me parece redundante. Sé que su propósito no soy yo como lectora pero qué le voy a hacer si su catálogo es inmenso y no se puede huir de ellos. Intento, cada vez, no prestar atención a los numerillos de marras, pero lo siento, se me van los ojos.

Niebla tiene como protagonista a Augusto, un solterón bonachón que vive con su pareja de sirvientes. Dedicado parte de su vida al trabajo y a la contemplación, su vida cambia cuando conoce a una pianista, o a la imagen ideal que de ella tiene, como veremos más tarde, para pasar a la niebla del amor. A la duda perpetua.

Pero la historia va más allá de una simple trama de amor, ya que lo que se plantea es una historia de espejos, o más bien una historia de metaliteratura, porque entre las dudas de amoríos y existenciales de Augusto, la verdad se revela y se le comunica su existencia puramente literaria, algo que trata de resolver conversando con su autor, en una entrevista interesante y graciosa que nos plantea el vasco.

Esta es la parte verdaderamente importante, la que sale más allá de la trama de amoríos, la que enfrenta a la criatura y a su creador, la que plantea elementos filosóficos y desestabiliza al protagonista, ¿puede decidir el creador cuándo poner fin a la vida de la criatura?

Niebla es lo que esperaba y más, ya que la primera parte también es interesante, plagada de frases que se dedica Augusto y que conversa con su fiel perro Orfeo:

Ésta es la revelación de la eternidad, Orfeo, de la terrible eternidad. Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad. La eternidad no es porvenir. Cuando morimos nos da la muerte media vuelta en nuestra órbita y emprendemos la marcha hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue. Y así, sin término, devanando la madeja de nuestro destino, deshaciendo todo el infinito que en una eternidad nos ha hecho, caminando a la nada, sin llegar nunca a ella, pues que ella nunca fue.

Página 98

Sin embargo es el tercio final el que le da la importancia que tiene a la historia. El que la saca y la pone como referencia en la literatura: la parte que plantea un juego de espejos donde el personaje puede enfrentarse al creador, donde puede refutar todo lo anterior que sucedió, dudar sobre cada acción del pasado.

Tristísima, dolorosísima había sido últimamente su vida, pero le era mucho más triste, le era más doloroso pensar que todo ello no hubiese sido sino sueño, y no sueño de él, sino sueño mía. La nada le parecía más pavorosa que el dolor. ¡Soñar uno que vive… pase, pero que le sueñe otro!

Página 242

En definitiva, Niebla es una deliciosa historia, con mucha profundidad y que aguanta relecturas, con muchas referencias, y un planteamiento absolutamente genial.

Este es mi recordatorio para que escojáis ese libro que se os resiste sacar de vuestra lista de pendientes y, ahora sí, lo leáis.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca.
Oblómov, Goncharov.
Pros– Capítulos cortos, reflexiva, interesante y amena.
– El juego que desarrolla Unamuno en la parte final.
Contras– La edición de Austral.

Namaste.

Autor, Kotzwinkle, Lérmontov, Literatura

Lérmontov y Kotzwinkle

Os traigo por fin la última entrada de los libros que leí en 2025, con dos títulos dispares pero que merecen la pena.

Un héroe de nuestro tiempo de Lérmontov es uno de esos títulos que figuran como precursores y base de los grandes escritores rusos, aunque bastante menos conocido, al menos en España que los títulos de Tolstói, Dostoievsky o Gógol.

A nivel estructural, la historia tiene algo del Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potocki, esto es, se narra la historia que dejó un personaje en sus diarios, y estos han pasado de mano en mano hasta que alguien lee su contenido.

El protagonista es Pechorin, un héroe de esos que no acaban de ser tal, un viajero que se pone en riesgo, que se enamora de mujeres simplemente por hacer algo, a quien nada llena ni nada le acaba de interesar del todo. Un héroe romántico, que valora poco la vida, que asume los riesgos porque nada merece su tiempo y su verdadera pasión. Tal y como lo he descrito parece un personaje fútil, inútil y poco interesante, pero justo lo contrario. No sólo por las preciosas descripciones de Lérmontov, como la que sigue:

Lo primero es que no se reían cuando reía él. ¿Nunca habéis tenido ocasión de observar semejante fenómeno en algunas personas? Es indicio de mal carácter o de tristeza profunda y constante.

Página 56

Sino porque en su fuero interno, entendemos al héroe que no quiere admitir cosas que no puede controlar, como su amor por Vera. Pechorin es un nihilista, un hombre cuya única certeza es la muerte.

Hago memoria de todo mi pasado e, involuntariamente, me pregunto: ¿para qué he vivido? ¿Con qué fin nací?

Página 151

Lo de menos es la creación de esa imagen de la ruleta rusa, la primera en la literatura por lo que comentan los entendidos.

Mi edición la compré de segunda mano en la Villa del Libro, pero lo tenéis en Nórdica.

El nadador en el mar secreto de Kotzwinkle es una novelita corta, prácticamente un relato, de menos de 100 páginas de un autor estadounidense que me habían recomendado mucho. En esta edición de Navona de 2025

La historia comienza con Diane rompiendo aguas, como inicio de un parto que termina de la más cruel de las maneras. Kotzwinkle le da a su estilo un punto denso, pesado, en el que cada palabra parece estar medida para trascender, para posarse en nuestras entrañas. En la sinopsis hablan de poesía, pero para mí es justo lo contrario, es la más espeluznantes de las narraciones, la prosa más certera para poner en nuestro pecho una losa, la de la muerte. La de la incomprensión sobre la situación que están viviendo los personajes.

Esta es la razón de nuestro esfuerzo, que pueda venir el amor al mundo.

Página 35

En cierto modo me ha recordado a Una cuestión personal de Kenzaburo Oé, por esa crudeza, a la vez que por ese uso magnífico del lenguaje, que con pocas páginas consigue un golpe de efecto brutal.

En breve más reseñas.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (115)

Regresa esta sección con las primeras compras de este año. Son las siguientes:

  • Cesárea, Hanna Nordenhök (Seix Barral, 2026). Una novedad que me ha llamado la atención y que compré en cuanto la vi en la librería.
  • Más allá de los escombros, Zerocalcare (Reservoir Dogs, 2026). El italiano ha aparecido por aquí en varias ocasiones, y si no lo habéis leído también tenéis la versión en serie de La profecía del armadillo bajo el nombre Cortar por la línea de puntos en Netflix. Este es el último que podemos encontrar en español.
  • El libro del diablo, Asta Olivia Nordernhof (Sexto Piso, 2026). De la autora leí en el pasado Dinero en el bolsillo, el primero de una serie de 7 libros que tienen como telón de fondo la catástrofe del incendio del Scandinavian Star, el barco que fue incendiado a propósito para tratar de timar al seguro. El envío corre a cargo de los amigos de Sexto Piso.
  • Los muchachos de zinc, Svetlana Aleksiévich (Debolsillo, 2017). De la bielorrusa podéis encontrar por aquí Voces de Chernóbil y El fin del Homo Sovieticus, ambas maravillosas. Es una de esas autoras de las que pretendo leer toda su obra, así que además de La guerra tiene rostro de mujer tengo también este, recién llegado.
  • La luz difícil, Tomás González (Sexto Piso, 2023). En mi visita a mi librería habitual vi este título en una nueva editorial (lo cual me sorprendió mucho la verdad, dado que esta edición tampoco es tan antigua) y recordé que me lo habían recomendado hace tiempo. Como ahora necesito libros cortos me pareció perfecto para intercalar entre los tochos que tengo pensado leer las próximas semanas.
  • Narraciones completas, Alexandr Pushkin (Alba, 2003). En mi propósito de ir leyendo a todos los rusos posibles, este era uno de mis pendientes. La editorial Alba siempre es la mejor para hacerse con estos títulos de fondo de nuestra librería.

Contadme: ¿hábeis comprado muchos libros las últimas semanas?

Namaste.

Autor, Literatura, Thornburg

Cutter y Bone, Newton Thornburg

Cutter y Bone es uno de esos libros que compré hace muchos años que se salen, al menos aparentemente, de la línea de libros que suelo leer.

El problema que tengo en ocasiones, al escoger libros que se pueden definir como serios o densos es que cuando quieres algo diferente, más distinto, un tono más liviano o una trama más rápida, es que no suelo tener qué leer. Suena a chiste pero es cierto, en muchas ocasiones paso ratos mirando los estantes en búsqueda de una novela más ligera y sólo encuentro historias introspectivas, testimonios de campos de concentración o sesudos tochos.

Por eso cuando algún lector amigo me recomienda determinadas historias presto atención porque de vez en cuando requiero de otro tipo de literatura.

Cutter y Bone son dos personajes, dos amigos-enemigos que tienen poco en común (uno, un gigoló que malvive timando mujeres, otro un veterano de la guerra de Vietnam con muchos traumas) pero que unen sus fuerzas al presenciar el segundo de ellos, lo que le parece un asesinato. Al conocer que el presunto asesino puede ser un millonario de la zona, la cuestión está clara: chantajearle con contar la información a la policía.

Lo que durante la mitad de la historia es un thriller de bajos fondos y mal olor, hacia la mitad vira por completo al centrarse en la vida personal de ambos. El pasado de Cutter, su tóxica relación con Mo, su novia, y madre de su hijo, el pasado en la guerra y el odio por la realidad, y a su vez, la huida de Bone desde una posición asentada, como padre de familia y trabajador a tiempo completo se convierten en lo principal para ahondar algo más en su relación e intrahistoria.

La historia es buena, el ritmo, frenético. He disfrutado mucho el rato de entretenimiento de la primera mitad. Sin embargo, lo que no me ha acabado de cuadrar es esa supuesta profundidad, quizá porque no la buscaba, quizá porque quería que se quedara en ese tono de thriller y me ha molestado que el autor quisiera continuar por otros derroteros. Me valía el entretenimiento, me valía lo anterior, la verdad.

FICHA:

Te gustará si te gustó La chica que vive al final del camino, Laird Koenig.
Pros– Personajes muy bien creados. Nos traslada genial a su ambiente.
Contras– Habría preferido que se hubiera mantenido en el tono del thriller.

Namaste.

Autor, Ayén, Literatura

Helena o el mar del verano, Julián Ayesta

Últimamente presto especial atención a las recomendaciones de libros cortos, algo que en el pasado solía obviar porque siempre tiendo a leer novela larga. Aunque no conozca el autor anoto este tipo de títulos, ya que necesito libros cortos, ligeros y que se puedan sostener con una sola mano.

Helena o el mar del verano (Acantilado, 2000) es la única novela de un para mí, desconocido autor asturiano. Una historia breve, de menos de 100 páginas, publicada en 1952 y que, tal y como se dice en la contra del libro, fue considerada por un pequeño grupo de entusiastas lectores como uno de las obras más extraordinarias de la narrativa española de posguerra.

En la historia acompañamos al protagonista a las vacaciones estivales, esos momentos mágicos de la infancia en los que el tiempo libre y los amigos eran la rutina diaria de semanas veraniegas. La ilusión de las primeras veces, la fascinación de la compañía estival, los cambios respecto a la rutina invernal y la alegría de quienes ponen todo su ímpetu en disfrutar una estación hecha para ellos.

El autor narra la historia con un tono lírico, delicado y envolvente que nos devuelve a la infancia. No es que sea demasiado poético, pero consigue añadir esa atmósfera de ilusión y magia de los recuerdos, no es que se dedique a explicar con muchas palabras las sensaciones de los personajes, sino que con pocas nos lleva a esos momentos en los que cualquier excursión era lo más emocionante que jamás habíamos hecho.

Es decir, que hace todo eso que clamo que es complicadísimo: explicar en pocas palabras, ir directo al punto, desgranar una situación hasta quedarse con los aspectos más importantes, sin alardes ni exceso de adjetivos, sin cursilerías, sin enredarse en palabras y palabras.

Mención aparte merece el cambio de narrador del omnisciente en tercera persona a la primera persona hacia la mitad de la historia, uno de esos cambios de forma nada sencillos de hacer sin que quede artificioso (y que otro escritor más vago habría obviado) pero que queda muy natural y a la vez hace ganar profundidad a la historia.

En resumen, una historia muy buen contada, uno de esos libros breves que demuestran lo que es capaz un buen autor, una novela sencilla directa a la sensibilidad, que conecta con el lector de forma muy eficaz.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi madre y la música, Marina Tsvietáieva.
Pros– Breve y de calidad.
– La atmósfera que crea de una forma muy efectiva.
Contras– La única novela de este autor.

Namaste.

IMM

IMM (114): o los regalos bajo el árbol

Por eso de que los Reyes son Magos aciertan tanto. Estos son mis regalos librescos que encontré bajo el árbol:

  • Los hermanos Karamázov, Fiódor Dostoievski (Alba, 2013). La relectura de uno de los libros de mi vida tenía que ser en esta edición. La otra que tengo en casa no es apta para mis ojos actuales y me temo que la traducción tampoco pasaría el corte.
  • Maniac, Benjamin Labatut (Anagrama, 2023). Lo he visto por muchos sitios y no he podido huir de él. Me he convencido de que me gustará, la opinión es unánime. ¡Espero que sí!
  • La península de las casas vacías, David Uclés (Siruela, 2024) Este es el caso contrario. Durante un tiempo pensé en comprarlo, en leerlo. Me convencí de que no. Luego seguí viendo opiniones de ambas tendencias, seguí pensando que no será para mí. Lo sigo pensando pero quiero comprobarlo por mí misma.
  • Cuentos, Chéjov (Alba, 2023 ). Y sigo con los rusos, este es uno de los que me quedan pendientes. Soy más de novela que de cuento pero a Chéjov hay que leerle.
  • Ana no, Agustín Gómez Arcos (Cabaret Voltaire, 2009). Opinión unánime y yo sin haber leído al autor. Este es el más recomendado y yo lo leeré sin falta en las próximas semanas.
  • La casa de los lamentos, Helen Garner (Libros del KO, 2018). A veces un libro está en tu lista por años y no lo compras hasta 5 años después y otras, como en esta ocasión, alguien te habla bien de uno y te lanzas a comprarlo. Es mi autorregalo de Reyes.

Espero que, como yo, hayáis tenido muchos títulos bajo el árbol.

¡Felices lecturas!

Namaste.

Literatura

Recopilación de lecturas otoñales: Austen, Hrabal, Cañeque

Nos hemos plantado en Navidades y miro el estante y tengo varios libros para comentar, títulos que bien porque no me han sugerido demasiado o porque lo he ido dejando me va dando pereza reseñarlos. Pero como ante todo soy ordenada, no quería dejar pasar el tiempo sin dejar al menos un leve apunte al respecto.

  • Emma, Jane Austen (Austral). Eterna pendiente, en parte por la pereza que me da leer este tipo de libros, que no suelen ser para mí pero que aún así trato de hacerlo para comprobar si ha cambiado el asunto. Aprovechando el 250 aniversario del nacimiento de la autora decidí que ahora sí sería el momento. En el pasado leí Sentido y sensibilidad, que me gustó relativamente y La abadía de Northanger que me gustó bastante; sin embargo después me he ido encallando en otros del mismo estilo como Howards End de E. M. Foster, así que tenía mis dudas sobre este.

    Nada nuevo bajo el sol: Emma es la odiosa y metomentodo protagonista de una historia costumbrista sobre matrimonio y ascenso social. Fiestas y conversaciones, dimes y diretes y mucho cotilleo en una novela que hace las delicias para los que les gustan este tipo de historias british pero que a mí me parece superficial y de poco interés.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). Saltamos a la Praga de nuestro protagonista, un empleado en una trituradora de papel que pasa sus días reduciendo a cenizas libros y reproducciones de cuadros. Un libro de esos en los que casi cualquier página tiene fragmentos de amor a la lectura como este:

Los libros me han enseñado, y de ellos he aprendido que el cielo no es humano en absoluto y que un hombre que piensa tampoco lo es, no porque no quiera sino porque va contra el sentido común.

Página 9

Menos redondo de lo que me habría gustado, el autor parece prestar poca atención a la trama para centrarse en lo que quiere contar, dejando reflexiones preciosas como esta:

Con un libro en la mano abro mis atemorizados ojos a un mundo extraño, distinto de aquél en el que me hallaba hace apenas un instante porque yo, cuando me sumerjo en la lectura, estoy en otra parte, dentro del texto, me despierto sorprendido y reconozco con culpa que efectivamente vuelvo de un sueño, del más bello de los mundos, del corazón mismo de la verdad.

Página 12

  • La última frase, Camila Cañeque (La uña rota, 2024). La premisa de este libro es la obsesión de Cañeque por el final de las historias. Por su manía de leer la última frase antes de terminar el libro, por recopilarlas y anotarlas.

Así, las pone una tras otra, uniéndolas por temáticas, analizando de qué tratan y buscando una unidad que, sorprendentemente, encuentra. Ella nos recomienda no leer de qué libro proceden, algo que se encuentra al final del libro.

Curioso, sorprendente y llamativo, el problema de este libro es realmente mío. Que yo no miro jamás cómo termina un libro (de hecho si lo abandono tampoco lo hago) y que, por algún motivo que desconozco, genera en mí una especie de incomodidad el desorden que asocio a recopilar los finales. ¿Es curioso? Sí. ¿Es interesante? También, pero no es para lectores con TOC.

Con la ficción como timón, articulamos los eventos aleatorios de la realidad, creando cápsulas inteligibles, con principio y final, como placebo de efecto calmante.

Página 56

Namaste.

Autor, Literatura, Marías

Tu rostro mañana (II): Baile y Sueño, Javier Marías

12 años después. Se dice pronto. ¿12, de verdad? ¿Do-ce?

Ese es el tiempo que ha pasado desde que leí la primera parte de esta trilogía, no sé cómo ha pasado tanto tiempo ni cómo he dejado estar la obra más reconocida de Marías y precisamente por eso este año lo anoté en mi lista de leer en 2025.

Volvemos al punto de partida, con Deza, nuestro protagonista y narrador. En esta ocasión nos encontramos en un club nocturno en Londres, donde Deza se encuentra como traductor de un importante jerifalte italiano, mientras es obligado a ser el entretenimiento de su sugerente esposa. Esta es la situación, cuando, ya podemos temer, su curioso compatriota de la Garza hace aparición para añadir una situación esperpéntica a la ya de por sí incómoda.

Ten en cuenta que en el conjunto de una vida lo cronológico va perdiendo importancia no se distingue tanto lo que vino antes de lo que vino luego, ni los actos de las consecuencias, ni las decisiones de lo que las desencadenan.

Página 534

Lo anterior es la excusa de la que partir para volver y recordar, para mencionar diálogos, mujeres que se mojan con un perro que humedece el suelo, pasajes de Shakespeare, piernas que no se olvidan o una conversación que se materializa en un instante: detalles que nos llevan desde donde estamos a un pasado en el que éramos otros.

Parece raro que se trate de la misma vida, pensé. Parece raro que yo sea el mismo, aquel niño con sus tres hermanos y este hombre en la penumbra, con hijos propios (…) ¿Cómo puedo yo ser el mismo?

Página 600

Javier Marías utiliza ese punto de partida para ir y volver, para rememorar y recrearse en su estilo habitual: plúmbeo para muchos, de largas frases y sin diálogos, de idas y venidas. Un estilo que puede no gustar a muchos pero que resulta muy interesante, envolvente, sugerente.

Durante gran parte de la lectura me he sentido algo descolocada con la historia, lejos de aquella lectora a la que le encandiló la primera parte. No podría decir si este libro es peor que el primero o he sido yo la que ha cambiado y ahora Marías no me parece tan interesante. ¿Quizá un poco de ambas?

Sin embargo, hacia el final todos los hilos se unen sutilmente, dando un efecto de unidad que no tenía mientras leía el resto de la historia, algo que me ha reconciliado un poco con la historia.

No es el que más me ha gustado del madrileño pero me sirve para recordarme que tengo que terminar la trilogía, antes de otros doce años a ser posible.

FICHA:

Te gustará si te gustó Tu rostro mañana (I), Javier Marías.
Pros– El estilo peculiar y envolvente del autor.
Contras– Sin diálogos ni paradas puede hacerse algo pesado.

Namaste.

IMM

IMM (112)

Reviso cuándo fue la última vez que os mostré los libros que he comprado y para mi grata sorpresa, han pasado ya 2 meses. 2 meses de lecturas pero con pocas compras. Quiero pensar que algo va bien en cuanto a mi consumismo lector.

Estas son las últimas adquisiciones:

  • Me casé por alegría y Valentino, Natalia Ginzburg (Acantilado, 2018 y 2024, respectivamente). De un tiempo a esta parte busco por necesidad lecturas con capítulos cortos, libros ligeros que sostener en momentos en los que tengo una de las dos manos ocupadas. La solución ha sido volver a autores fiables que además tienen títulos en píldoras pequeñas, como estos de la italiana Ginzburg, de quien he leído Léxico familiar y Las pequeñas virtudes.
  • Un médico rural, La condena y El fogonero, Franz Kafka (Acantilado, 2024 y 2018) . Uno de mis autores predilectos de quien me faltaban estos títulos, perfectos para intercalar entre lecturas más largas.
  • Aguamala, Nicola Pugliese (Acantilado, 2022). Un planteamiento muy interesante de un autor que no he leído nunca.
  • El desván de las musas dormidas, Fulgencio Argüelles (Acantilado, 2025). El autor de aquella maravillosa historia, El palacio azul de los ingenieros belgas publica su última novela este año. Me dejó con ganas de más.
  • El nadador en el mar secreto, William Kotzwinkle (Navona, 2025). Recomendado por activa y por pasiva (quizá mucho tiene que ver con el podcast El café de Mendel) finalmente me he hecho con él.
  • Kentukis, Samanta Schweblin (Seix Barral, 2025). Llego tardísimo a la argentina, pero tras Distancia de rescate he hecho propósito de enmienda y por eso he comprado esta historia, espero leerla en breve.

Y vosotros, ¿habéis comprado mucho estas últimas semanas?

¡Nos vemos en el último recopilatorio de lecturas de este año!

Namaste.