Literatura

¿Y ahora qué? Propósitos literarios para 2014

Finalizado el 2013, toca proponerse lecturas para este nuevo año. El criterio viene a ser el mismo que el año pasado: leer los libros que tengo en las estanterías y que mes tras mes esperan pacientes su turno.

Tengo que confesar que no he cumplido mi propósito lector que me planteé para 2013. Pero no importa: he avanzado mucho en mi lista y me he puesto las pilas con algún libro particularmente largo y denso que sigo leyendo poco a poco.

Eso sí, este año me gustaría salir de la novela y empezar a leer ensayo y poesía. Al menos quiero ir leyendo los que tengo en mi estantería. Sin embargo, en mi lista sólo encontraréis un ensayo. El resto lo dejo para la improvisación.

 Mi listado anual de lecturas para este 2014 es el que sigue:

  1. El quinto en discordia, Robertson Davies.
  2. El idiota, Fiódor Dostoievski.
  3. Las uvas de la ira, John Steinbeck.
  4. La Señora Dalloway, Virginia Woolf.
  5. Los santos inocentes, Miguel Delibes.
  6. El señor presidente, Miguel Ángel Asturias.
  7. El arte de la fuga, Sergio Pitol.
  8. El plan maestro, Heather Pringle.
  9. 2666, Roberto Bolaño.
  10. Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los que quiero leer? ¿Qué os parecieron?
Que los Reyes Magos os traigan muchos libros.

Namaste.

Balance de 2013, Literatura

Balance de 2013 (II): recomendaciones y joyas

Explicar qué es lo que nos ha gustado menos es lo más fácil. Sin embargo, especificar qué libros han sido los mejores puede no serlo tanto. No hay que pecar de demasiado benevolente y dejar muchos libros en el listado, sino cerciorarse de que están los que deben de estar y prescindir de los secundarios.

Como viene siendo habitual, he dividido los libros en dos grupos: de un lado, los destacados, esos que recomendaré sin dudas y de otro, los totalmente indispensables, esos que me gustaría que estuvieran en vuestras listas.

 Muy recomendables

  • El reflejo de las palabras, Kader Abdolah. Un autor que me resultaba extraño hasta que me metió en un universo de incertidumbre y complicaciones en la comunicación entre un padre y un hijo. De esos en los que se echa una lagrimilla si te despistas.
  • La buena novela, Laurence Cossé. Aunque no es un libro que recomendaría a todo el mundo, es interesante lo que plantea y cómo lo hace, además del debate que genera después. No todos los libros pueden presumir de lo mismo.
  • La princesa prometida, William Goldman. Entretenimiento puro y duro y del bueno. La típica novela que se puede regalar a todo el mundo y con la que sabemos que acertaríamos.
  • Inocencia, Penelope Fitzgerald. Embelesada me quedé al ver cómo la autora desplegaba una tupida red de tramas, una elegante maraña que nos traslada a la Toscana.
  • Persépolis, Marjane Satrapi. Historia dura y muy real de un país más cercano de lo que creemos. Destaca sobre todo la primera parte. A pesar de que el trazo es sencillo la fuerza de la historia, lo duro del tema nos mete hasta el tuétano en una novela gráfica indispensable, (casi) a la altura de Maus.
  • De ratones y hombres, John Steinbeck. Brutal historia situada en Estados Unidos, dura y cruel como la vida misma. Directa y sin rodeos.

Joyas

  • Nostalgia, Mircea Cărtărescu. Si de algo me puedo alegrar es de haberme topado con este autor en cuanto la editorial Impedimenta empezó a publicarle. Desde entonces todo han sido alegrías. Bien es cierto que si hay algo de lo que se me puede acusar es de ser repetitiva a la hora de recomendar este autor: presto sus libros, los regalo, insisto… en fin, yo soy del #TeamCărtărescu
  • Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa. Una historia envolvente, global, de un país, Perú, pero también de una familia, de amor y miedos. Una novela redonda, con un estilo único.
  • Tu rostro mañana (I): Fiebre y lanza, Javier Marías. Es una delicia leer a este autor, ese uso de la lengua, el don de la palabras y el uso de los diálogos sin olvidar los sentimientos y las sensaciones, incluyendo temas de los que no suelen escribir otros escritores. Hay que leerlo.
  • Fahrenheit 451, Ray Bradbury. Un libro con un arranque espectacular, lleno de fragmentos inolvidables. Un libro sobre libros, de esos que nos gustan a los lectores, pero que va más allá: un libro sobre la importancia de los libros. El resto lo dejo para la reseña.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido los mejores libros de 2013?

Os deseo un 2014 lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Literatura

Balance de 2013 (I): abandonos y decepciones

Un año más toca hacer balance de lo que ha ocurrido en este 2013. En este caso, os traigo los abandonos y las decepciones.

  Abandonados

 Al igual que en 2012, he abandonado tan sólo un libro.

  • Trainspotting, Irvine Welsh. Famosísima y mítica película del cine moderno. Animada por la fama de la historia me adentré en una novela simple y llana, escatológica y obscena hasta rallar lo infinito (hay una escena en concreto que, si en la película resulta repugnante, en la descripción de la novela directamente es vomitiva). No me enganchó, tanto que acabé por dejarla a medias y por pasarme a su versión cinematográfica. Ahorré tiempo.

Decepciones

Las decepciones las puedo clasificar en dos grupos: de un lado, las historias de las que esperaba más, mucho más, por opiniones de lectores o por mi propio prejuicio de la historia. De otro, los que directamente me parece una pérdida de tiempo leerlos y que no se merecen el papel sobre el que están impresos.

Despellejes:

  • La reina en el palacio de las corrientes del aire, Stieg Larsson. Es lento, es pesado, el estilo es del tipo indistinto, esto es, el estilo que tienen todos los autores de best-sellers, intercambiable, repetido, vamos, fabricado en masa. Aún así ofrece una historia, por eso lo considero menos malo que los otros dos que vienen a continuación.

  • Verano en English Creek. El libro de las ovejas, como dicen algunos compañeros blogueros. Creo que ya lo dije todo en su momento, pero vuelvo a reiterar que no necesito que me cuenten todo en una historia. No hay nada peor que aburrir a un lector. Aburrirle y hacerle contar ovejas, ver pasar matojos, llegar al punto de ser más interesante ponerte a contar las gotas que va dejando la lluvia en la ventana que seguir por el camino de lágrimas que era el librito en cuestión. Una pesadilla. Llena de ovejas, encima.

  • Metafísica de los tubos, Amélie Nothomb. Nothomb, tiene usted un problema. Le recomiendo que se tome un año sabático y se vaya por ahí a tratar de que le ocurran cosas extrañas (puede probar a desnudarse en público o a subir a una montaña) porque la ficción raya lo absurdo. Se encuentra en el punto exacto en el que uno se hace la pregunta: ¿Pero qué leches se ha tomado para escribir esto? ¿Y quién ha decidido publicárselo? Es un consejo de amiga. Sobre todo porque todos los lectores se acabarán dando cuenta, antes o después, que usted no es la que era. No viva de sus recuerdos. Cree unos nuevos.

Decepciones propiamente dichas:

  •  El gran Gatsby, F.S. Fitzgerald. Un libro famosisímo, que muchos lectores mencionan como su favorito, ¿cómo podía no encantarme? Y es cierto que el estilo del autor es una delicia, tiene fragmentos muy buenos, pero no me ha llegado. No es un libro del que diría hay que leerlo. Esperaba más.
  • Metamaus. Art Spiegelman. Aunque tiene información muy entretenida, se quiere explotar la gallina de los huevos de oro que fue Maus. Cogedlo prestado de la biblioteca, pero no lo compréis. Esto mismo le ocurre a El secreto del mal, de Roberto Bolaño.

Y vosotros, ¿abandonáis libros? ¿Cuáles habéis dejado a medias este año? ¿Os ha decepcionado algún libro?

Namaste.

Autor, Collins, Literatura

En llamas, Suzanne Collins

 En llamas es la segunda parte de Los juegos del hambre, trilogía que se completa con Sinsajo.

La situación se plantea poco después de los sucesos que tienen lugar en Los juegos del hambre: una vez ganados los juegos, Katniss regresa al hogar. Sin embargo, y aunque parece que todo ha terminado, el Capitol tiene una sorpresa para ella: los Quarter Quell, básicamente el mismo planteamiento de Los juegos del hambre pero con los ganadores de los últimos años como participantes.

Además, Panem está llena de revueltas generadas por la rebeldía de Katniss. Una trama que la autora podía haber explotado más profundamente pero que se queda en una mera oda a la protagonista, que parece no saber de qué va la vaina y que desespera al personal. A mí la primera.

El inicio de En llamas me ha resultado mucho más lento que el de su predecesora, ya que pierde el empaque que poseía la primera parte de la trilogía, provocado además porque la autora deja para el final la lucha entre los ganadores, la parte más entretenida de la novela. Como si de George R.R. Martin se tratara, el final se resuelve demasiado rápidamente, al salto de mata.

Si Los juegos del hambre hablaban de supervivencia, de amor por el hogar y de infelicidad, En llamas se centra demasiado en el romance, en la duda sistemática de una adolescente egoísta que duda de todo y no sabe nada. Una cansina de tomo y lomo, que no se cree nada de lo que le dicen y que se pasa el día dudando de ella misma. Vamos, como una Harry Potter femenina.

En definitiva, una novela entretenida pero que podía haber dado mucho más de sí por el tema que trata. Mi impresión es que Collins no le ha sabido sacar el jugo que tiene la trama y se ha centrado en otros temas mucho más comerciales. Así que hay que huir del apelativo de “utópico” que le han dado muchos medios por ahí. Es un best-seller. Una historia con la que pasar el rato, nada más.

Recomendable para todos aquéllos que se quedaron con curiosidad por ver qué ocurriría después. Para utopías, ya tenemos otras, y muy buenas.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El planteamiento es interesante.

  • Entretiene, al menos un rato. Leedla en inglés. Se os quitará la impresión de que habéis perdido el tiempo.

Contras

  • Personajes que no evolucionan. Más planos que Holanda.

  • Mucha paja.

 Namaste.

Autor, Fitzgerald, Literatura

Inocencia, Penelope Fitzgerald

Inocencia es la última novela publicada por la Editorial Impedimenta de Penelope Fitzgerald, autora de La librería y de la deslumbrante El inicio de la primavera. Cómo no iba a sentirme atraída por ella. Cómo no iba a volver a su prosa.

Mientras leía el libro se me venía a la mente una comparación: Penelope Fitzgerald es como la seda, el preciado material con el que confeccionar un vestido elegante y con perfecta caída, un vestido propio de una dama británica: adecuado y envidiado, que ajusta como si estuviera hecho a medida, y por supuesto, con el cuidado artesanal de todos los detalles: los colores y el estampado, el escote y la largura. En definitiva, el vestido que el resto de mujeres miraríamos con envidia.

Pero es que además la seda no solamente sirve para embellecer, sino que es uno de los materiales más resistentes que se conocen. Sujeta, agarra y es firme, tanto que se utiliza para cuerdas y materiales útiles, de esos que se llevan al espacio.

A pesar de su aparente delicadeza la seda no es lo que parece. Y eso mismo ocurre con esta autora: parece delicada, elegante y superficial, pero va mucho más allá.

Se esconde detrás de historias aparentemente sencillas, como esta, en la que la trama gira entorno a una familia y al amor que se profesan Chiara Ridolfi y el Doctor Rossi. Una familia de antigua nobleza que ha caído en decadencia se une a un prometedor médico. Si no miramos más allá, Inocencia trata de una historia de amor.

Sin embargo, la sensación es que esa historia es lo de menos. Resulta algo meramente anecdótico con lo que situar la trama, porque la verdadera importancia subyace detrás. ¿Y cuál es? El paso del tiempo, algo que incluso deja entrever por la longitud de las dos partes del texto. El cambio humano según el paso del tiempo: las esperanzas e ideas juveniles y la confrontación con la edad adulta, esa realidad que nada tiene que ver con lo idealizado. Fitzgerald no se queda ahí: también aborda la decepción, el cambio de valoración (y en ocasiones sobrevaloración) de nuestra opinión sobre las personas. Por ejemplo, encontrar a alguien que consideramos lúcido e ingenioso pero que apenas un tiempo después nos parece de trato simple y aburrido.

Y es que en esta historia, cada personaje representa un problema, como el Doctor Rossi, que nos plantea su relación con la familia: la huida y el rechazo de cada idea familiar y su sustitución por algo diametralmente opuesto sin tener claro si esa situación es la que realmente se quería o si tan sólo resulta el antónimo de la voluntad familiar, con el añadido del miedo a decepcionar por no cumplir las expectativas.

La autora es, sorprendentemente, una gran conocedora de la sociedad italiana, tanto, que en ocasiones me vi comprobando el título para cerciorarme de que no se trata de ninguna escritora procedente de la Toscana. Paradójicamente, a sus compatriotas los presenta reducidos a un absurdo, ejemplificador de su carácter británico, como se aprecia en la siguiente cita:

¡Oh, querida niña! Ya me han dado la extraordinaria noticia. Créeme queno hay nada en el mundo como el primer hijo: estoy segura de que siempre es así… incluso en los países latinos.

El conjunto es, en apariencia una novela costumbrista, con personajes muy definidos, lleno de dobles interpretaciones. Mi personaje favorito es, sin duda, Cesare. Un hombre que se esconde, considerado loco en su propia familia, quizá por la soledad que le envuelve o quizá por dedicarse a temas prácticos y mundanos. Y sin embargo, detrás de su fachada de ermitaño es el más cuerdo, el más lógico, el antagonista del Doctor Rossi, el que parece cuerdo, el que parece racional. Basta con echarse la fama y esperar.

Una novela como la vida misma. “Tangible”, dice la sinopsis, y es cierto: es visual y palpable: absurda en ocasiones y demasiado real en otras, capaz de reflejar los sentimientos humanos de un modo muy potente, con diálogos redondos y descripciones equilibradas, elegante y evocador, cómico y absurdo. Como la vida. Como la seda.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea la autora.
  • Diálogos elegantes y personajes redondos.
Contras
  • El inicio puede parecer un poco confuso hasta que nos situamos.
  • ¿Quién tiene la inocencia entonces, Chiara o el lector?

Namaste.

IMM

IMM (27)

Regreso para mostraros mis últimas adquisiciones. Teniendo en cuenta mi propósito de no comprar ningún libro, son muchos más de los que quisiera, pero en fin, la carne es débil y no me he podido resistir.

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  • La casa de hojas, Mark Z. Daniewski. El libro del que todo el mundo está hablando. Con una edición alucinante, es uno de esos libros que hay que tener en la estantería. Lo cierto es que no lo conocía, pero en cuanto vi una fotografía de su interior supe que tenía que comprarlo, y que no podía esperar. Y eso que barato, lo que se dice barato, no es. Estoy deseando empezarlo.
  • The bluest eye, Toni Morrison. A pesar de que la autora fue ganadora del Nobel de Literatura, ni si quiera me sonaba su nombre. Ni que decir tiene que tampoco la novela, así que lo compré un poco por casualidad. Se trata de una novela que se centra en la historia de una familia en Estados Unidos: pobreza, racismo y mucha tristeza. Estoy ahora mismo con él. Es cortito y no creo que me dure mucho.
  • El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte. Préstamo de mi madre. El penúltimo libro del cartaginés, al que tengo bastante apartado pero que me gustaría leer. Mi idea original era leerlo enseguida pero entre unas cosas y otras ahí sigue.

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  • Ha vuelto, Timur Vermes. Uno de esos libros que compras por la portada, del que lees la sinopsis y te hace gracia, pero que no estaba en mi libreta. Me decantó el hecho de recordar que Mientras leo hizo una reseña positiva de él. Al final acabó cayendo en mi carrito. Qué le vamos a hacer.
  • Terapia, David Lodge. En este caso, libro anotado y deseado desde que lo recomendara Joaquín Berges. Tengo curiosidad por saber cuál es su estilo y si cumplirá mis altas expectativas.
  • El rayo que nos parta, Jesús Artacho. Conjunto de relatos de Bartleby, el bloguero amigo que anda por estos lares y que de vez en cuando se convierte en un topo-escritor y se saca relatos de la manga.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Sucumbís fácilmente a las compras de libros?

 Namaste.

Autor, Literatura, Marías

Tu rostro mañana (I): Fiebre y Lanza, Javier Marías

Javier Marías, un autor al que regresar siempre. Porque cuando lees Mañana en la batalla piensa en mí, o Los enamoramientos sabes que es este, Tu rostro mañana, su título más famoso, es el que hay que leer, al que hay que llegar. Un libro que adquirí hace ya bastante tiempo en una edición de Alfaguara donde viene recogida la trilogía completa.

Un propósito: leer Fiebre y lanza (la primera parte de la trilogía) en este año 2013.

La idea general que me trasladaban todos, y que yo tenía interiorizada de fábrica era la de Ten paciencia. Es un libro denso. Cuál fue mi sorpresa cuando al empezar el libro la impresión general que me dio era que parecía liviano, resultando ameno y entretenido. Las páginas pasaban raudas y veloces, y tenía que comprobar de vez en cuando que sí, que se trataba Tu rostro mañana y el autor era Javier Marías. Sí, era el libro denso del que todo el mundo me avisaba.

Como siempre, la trama es lo de menos. Eso ya lo sabemos cuando leemos a Marías. Esta en concreto nos ofrece como protagonista a un español en Londres (cómo no), un profesor universitario (cómo no again) que nos desvela parte de su intimidad, de un lado, reflejada en su vida familiar que deja atrás, y de otro, su parte intelectual, su frecuente reflexión sobre temas variados con sus colegas ingleses.

Pero es además un libro que embauca y que analiza, y que al tiempo envuelve y arropa. Como una manta en invierno, da calidez pero también enfoca, arroja luz sobre diversos temas: sobre la soledad y la comunicación, sobre nuestros miedos; en general, sobre el ser humano. Como muestra os dejo dos citas:

Necio en sentido estricto: ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber, es decir, que ignora a conciencia y con voluntad de ignorar.

 Hay personas que simplemente resultan ser imposibles, y lo único sabio es apartarse de ellas y mantenerlas lejos, y no existir para ellas.

 

La narración recuerda en muchas ocasiones a lo que plantea en el libro: una conversación, quizá con otra persona o quizá con uno mismo, pero una conversación en la que se empieza un tema y se van derivando otros que atraen nuestra atención, un elenco de hilos que salen de la madeja de la conversación cómoda, del tiempo dedicado a ella, de esa preciosa sensación de saber con qué tema se empieza a hablar y desconocer con cuál se acaba.

Y para redondear la jugada, los giros con el inglés, los paralelismos entre las lenguas y las diferencias entre ambas. No me refiero solamente a aquél viejo truco de los juegos de palabras, sino a por qué utilizamos una palabra y no otra, y los matices de cada sinónimo y de cada adjetivo.

Recuerdo que este mismo autor analizaba una frase en uno de sus libros. Una frase que utilizamos a menudo pero de la que nunca me había parado a pensar. Es Me voy a ir yendo. Marías se sorprendía por la utilización del verbo ir en tres conjugaciones distintas. Y en los matices de ir añadiendo cada uno de ellos, de esa graduación entre:

  Me voy <<<<<<< Me voy a ir <<<<<<<<  Me voy a ir yendo.

Esto y mucho más ofrece la novela que os traigo hoy. Y eso es Marías, un interesantísimo autor con el que disfrutar y paladear cada uno de sus párrafos, que pone mucho cuidado en cada una de sus palabras, midiéndolas y reflexionándolas, algo que parecía olvidado en este mundo de mensajes por dispositivos tecnológicos, en este mundo en el que se abusa de las palabras coloquiales, en el que pocos se preocupan por cómo decir las cosas.

Para terminar, Marías acaba la novela derivando el tema al espionaje, una parte que se me ha hecho, esta vez sí, más densa. Pero que por contra me ha influenciado para comenzar a leer Homenaje a Cataluña, de Orwell. Qué mayor alegría que empezar un libro porque otro te ha llevado hasta él.

En definitiva, leer a Marías es un placer. El placer de ir comprobando cómo juega con las palabras, envolviendo las ideas y creando sensaciones. Lo hace porque sabe, porque entiende. Qué leches, porque puede. Alardea. Y señores míos, en un mundo en el que la mayoría literaria parece venida desde la misma fábrica de China, esto es genialidad pura.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El modo en el que utiliza el lenguaje.
Contras
  • El final se me ha hecho un poco más pesado.

    No sé si fue una buena idea comprar esta edición. Pesa demasiado.

 Namaste.

Autor, Literatura

Elías y los ladrones de magia, Cristina Monteoliva

Hoy os traigo la reseña de un libro especial. Un libro de una amiga virtual (aunque ya no tan virtual) que se zambulló en la publicación de su novela a través del crowdfunding. Como no podía ser de otra manera, participé como mecenas contribuyendo económicamente al proyecto. Desde ese momento se siembra en el mecenas la semilla de saber que se trata de un libro diferente, al que uno se siente ligado, del que conoce su inicio y con el que comparte su desarrollo.

Elías y Pelusa
Elías y Pelusa

Elías y los ladrones de magia tiene como protagonista a un niño de 13 años, un chaval solitario al que le gusta leer. Durante una excursión, el autobús en el que viajan se avería. Mientras se soluciona el imprevisto Elías se aleja un poco del vehículo y conoce a Percival, un pez que le narrará su extraña vida. A partir de aquí nuestro protagonista entrará de lleno en una historia de magia, misterio y muchas sorpresas.

A pesar de conocer la sinopsis y sabiendo sobre qué trataba el libro (o quizá precisamente por eso), el inicio me pareció imprevisible. No lo vi venir. Si al principio empezamos a conocer mínimamente a Elías, de repente otro personaje irrumpe captando toda nuestra atención, narrando en primera persona una potente historia del siglo XIX con un aventurero inglés como protagonista, llena de misterios y de lugares lejanos que visitar.

De vuelta al presente Elías tiene que hacer frente a su nueva situación: cuidar de un pez mágico mientras trata de desentrañar los embrollos que va encontrando en el camino. Un camino que discurre por las calles de Granada, ciudad romántica y llena de sus propias leyendas y legados, embriagada por una belleza extraordinaria y con el emblemático monumento de la Alhambra como mudo testigo de los acontecimientos.

La historia me ha trasladado a mi infancia, a aquél sentimiento que creía perdido de volverse niño en las páginas de un libro; de ser parte de una aventura, amiga del protagonista y de sufrir su destino. Es curioso cómo el libro traslada la ternura e ingenuidad de la infancia, la amistad incondicional, la honestidad y, al mismo tiempo, la generosidad propia de los niños que, sin dudarlo, ofrecen su tiempo y su ayuda a cualquiera que lo necesite. Pero además Elías y los ladrones de magia trasmite un amor incondicional por los animales y por la ciudad andalusí, por cada una de sus calles y sus rincones.

Cristina Monteoliva ha sabido plasmar un ambiente rico en matices y temas a través del equilibrio entre diálogos y descripciones, con una trama que da cabida al amor y la aventura, a la amistad y el compañerismo; pero también a los miedos y las soledades. Una trama tupida, con varios hilos argumentales, que conforman un todo compacto, con historias paralelas pero relacionadas entre sí.

Una historia que nos invita a soñar, y que en ocasiones acabamos diciéndonos lo mismo que se dice Diana, la hermana de Elías:

Tal vez debería pellizcarme el brazo, como Elías, para comprobar que de verdad no es un sueño

Te deseo mucha suerte en tu andadura, Cristina. Te la mereces.

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego (IV): Festín de cuervos

Si estás interesado en leer la saga Canción de Hielo y Fuego, tienes dos opciones: de un lado, ver la simple recortada frustrante estupenda versión televisiva, y de otro, lanzarte a leer los libros. De una forma u otra querrás seguir conociendo qué les ocurre a todos esos personajes que has conocido: a los que odias y a los que toleras. Y a Sansa. Así que ya sea en un soporte u en otro es fácil que continúes con la historia. Máxime si has optado por la lectura, aguantado (porque no veo otro verbo mejor) páginas y páginas de aburrimiento y de pesadez, en busca de algunas respuestas. Es inevitable, y en cierto modo, necesario, continuar con la lectura. Entre otras cosas porque cuando lees la novela te das cuenta de lo poco que tiene que ver su versión audiovisual, lo simplista que es todo o cómo cambian determinadas cosas (lo reconozco, he visto la tercera temporada de la serie y aún habiéndome leído el cuarto libro, me he comido varios spoilers).

En fin, a lo que iba: habiendo llegado a Tormenta de espadas es inevitable leer éste. (No sólo por el final de la tercera parte, pero también).Y lo es aún habiendo leído y escuchado opiniones variopintas y otras directamente negativas: dicen que es un libro paralelo a la historia principal, en el que no aparecen los personajes habituales, donde ganan peso otras casas y linajes. Dicen además que es el libro más pesado de todos, el más lento, el más prescindible. Dicen que es suprimible, que es el peor.

Personalmente coincido con algunas de las cosas que he leído. Con otras no. Es un libro como todos los de Martin: sobran páginas, ocurren muy pocas cosas a lo largo del libro y como nos tiene acostumbrados, el final es precipitado. Sin embargo, no considero que este libro sea uno paralelo a la historia original. Esperaba más de otros temas: de los Greyjoy o de Dorne. Pero me he quedado con las ganas, porque, de nuevo, los protagonistas aquí son los de siempre: los Lannister, algún Stark y Brienne. Apenas existen media docena de capítulos que nos cuenten la interesantísima historia de las Serpientes de Arena, un filón que el autor no ha sabido explotar, o el devenir de la pugna de poder en Pyke. Qué pena.

Antes de empezar este libro tenía dudas, porque la tercera entrega me costó mucho, a pesar de ser el más dinámico de todos los que he leído. Me reafirmo en mi conclusión: hay que leerlo de corrido, sin pensar, sin dejar pasar días entre capítulo y capítulo, porque de ese modo corremos el riesgo de estancarnos, de quedarnos a medias, de dudar de la calidad de la escritura de Martin. Y es que todo es cierto: no escribe bien, no se organiza, eso es obvio. Otra cosa es que estemos enganchados, que queramos saber quién leches va a llegar vivo al final de la saga, que queramos ver cómo lo resuelve. En este caso he optado por una buena estrategia: leer casi 100 páginas al día. En una semana finiquitado. Así que por ese motivo, y sólo por ese, no se me ha hecho pesado.

Efectivamente, no es un libro indispensable, no lo es ni lo será nunca. Pero sí que es entretenido y si has entrado en el universo de Martin es lógico que sigas leyendo. Eso la editorial lo sabe. Probablemente el séptimo y último libro lo dividan en seis partes de 25 euros cada una. Tiempo al tiempo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenimiento sin pretensiones.

Contras

  • Por momentos se hace lenta. Otros se atropella.

  • Ausencia de distinción entre qué/que.

  • Podríamos discutir muy mucho las portadas casi-spoiler que se gasta la editorial.

  • A día de hoy no entiendo por qué la lista de personajes, que en teoría se incluye para ayudar, aparece al final del libro y con demasiada información, por lo que no se puede consultar sin leer de más. Otro tema es el mapa: se mencionan montones de lugares que no vienen en el mapa de esta edición, pero que, sorprendentemente sí que aparecían en el mapa de Tormenta de espadas. Que me lo expliquen: ¿para qué se incluye un mapa que no está completo?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XII): Juan Jacinto Muñoz Rengel

Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974): es docente y escritor. Renombrado autor de relatos, con los que ha ganado importantes premios nacionales e internacionales. En el campo de la novela obtuvo mucha fama con El asesino hipocondríaco, ya que, además de publicarse en una docena de países, fue muy bien acogida por la crítica. Acaba de publicar su última novela: El libro de los milagros.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Mi querida vida, de Alice Munro. La última colección de relatos de quien sin duda se encuentra entre los mejores cuentistas de la actualidad.

La reciente ganadora del premio Nobel de Literatura (tengo que decir que el autor me contestó ANTES de que se le otorgara el premio). La cuentan como una cuentista muy interesante, de la que, por desgracia no he leído nada. ¿Por dónde empiezo?

2.- Un libro que nos recomiendas.

Suelo recomendar Hombres salmonela en el planeta porno, de Yasutaka Tsutsui, porque no es muy conocido y es una lectura sorprendente. Es un autor divertido, imaginativo y transgresor que está publicando en nuestro país la editorial Atalanta. Nadie quedará defraudado.

Efectivamente, de nada me suena el nombre. Indagando por la web me entero de que el título que nos trae Muñoz Rengel es un compendio de cuentos, y que, efectivamente es transgresor: uno de los puntos de partida de esta historia radica en que existe una planta que produce sueños eróticos… (?) Bueno, y luego está el título. Indefinible. Dudo que lo escogiera por atrayente si lo viera en una librería cualquiera. Si os quedáis con ganas de saber más, podéis pinchar aquí.
 

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Mi obsesión por determinados autores va variando cada cierto tiempo, aunque suelen ser escritores que se sitúan en una misma órbita. Últimamente me interesa mucho la obra de Kurt Vonnegut.

Vonnegut, un autor que últimamente me persigue y que sé que tiene grandes lectores por estos lares, como por ejemplo Lilvia. Tengo mucha curiosidad por saber cómo es su estilo, por ver directamente cómo es su obra y si me gustará tanto como a ellos.

Como siempre, muchas gracias al autor por tomarse el tiempo de contestar a las preguntas.

Interesantísimas las respuestas de Muñoz Rengel, ¿no creéis?

Y vosotros, ¿recomendaríais a Munro? ¿Por dónde tengo que empezar para conocer a Vonnegut? ¿Habíais oído el nombre de Yasutaka Tsutsui?

Espero que paséis un plácido fin de semana lleno de buenas lecturas.

Namaste.