IMM, Literatura

IMM (62)

Como ya me temía en el anterior botín literario, volví a la Feria del Libro de Madrid y compré más libros (para que os hagáis a la idea en junio he gastado cuatro veces más en literatura que en comida). Total, lo que me falta ahora mismo es tiempo para leerlos todos:

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  • Amor en clima frío, Nancy Mitford. De Nancy leí en su día Trifulca a la vista, y también A la caza del amor, y de su hermana Jessica Nobles y rebeldes. Me apetece volver a leer las peculiares historias de Nancy y reencontrarme con el sardónico humor británico. Son historias fantásticas para desengrasar y cambiar de tercio ante lecturas más duras.
  • ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick. De nuevo una edición de Austral de un clásico del siglo XX. No he leído El hombre en el castillo, de hecho quiero ver la serie de televisión pero todavía no me he puesto con ella.
  • Recuerdos del futuro, de Siri Hustvedt. El último libro de Hustvedt me llamaba desde el estante con ganas desde hacía semanas, pero no me decidía a comprarlo teniendo en cuenta que tengo Todo cuanto amé en el estante. Pero así es la vida del ansioso comprador de libros, y se vino a casa.
  • Tierra de mujeres, María Sánchez (Seix Barral, 2019). Tuve dudas de si comprarlo, por un lado me atrae leer sobre alguien que, como yo, vive en el mundo rural, pero por otro tengo mis dudas de si me va a gustar esta historia o sólo va a ser otro éxito del marketing editorial. Hasta que no lo lea no sabré en cuál de las dos opciones estoy.
  • Telefónica, Ilsa Barea-Kulcsar (Hoja de Lata). Una historia de la Guerra Civil que tiene muy buena pinta. La verdad es que no lo conocía y han sido las redes sociales y ver que muchos lectores se estaban haciendo con él los que me han animando del todo a escoger este libro. Gracias a Laura, a la que al fin pude poner cara.
  • Tea Rooms, Luisa Carnés, Hoja de Lata. Hace tiempo que varios lectores comenzaron a recomendar a Carnés, una de ellas, Marta, de la que me fío. No sabía si escoger este o Trece cuentos pero al final opté por Tea Rooms.
  • Rasgar algo de vida, Jesús Artacho. Tras leer El rayo que nos parta esperaba que Jesús se animara a publicar algo más, y aunque en casa tengo su libro de poesía Aproximación a la herida sin leer, en esta ocasión se ha animado a autopublicar un diario que he devorado en dos días y del que os contaré algo más adelante.
  • El final del affaire, Graham Greene, Libros del Asteroide. Vuelvo a Greene después de 15 años (de él sólo he leído El tercer hombre), con muchas ganas. Envío de los amigos de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál debería empezar?

¿Por qué después de tener estos he seguido comprando estas semanas? Algunas preguntas no tienen respuesta…

Namaste.

Autor, Ford, Literatura

Canadá, Richard Ford

Es curioso cómo funciona mi memoria. En mi imaginario La casa de los espíritus de Isabel Allende está siempre al lado de La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe, aunque sean historias muy diferentes. Simplemente porque ambas tenían la misma edición  y porque mi hermana los tenía ordenados en el mismo estante, uno al lado del otro.

CanadaEn ocasiones pienso que esa idea, la de relacionar libros simplemente por su ubicación, quedó en la memoria, y pertenece al pasado infantil en el que todo estaba obligatoriamente conectado. Sin embargo me sorprendo al pensar que para mí Canadá y La trama nupcial de Eugenides van de la mano, seguramente porque los compré a la vez, llevan un tiempo esperando a ser leídos y he dudado más de una vez si leer uno u otro. Así que una vez terminada la novela de Eugenides, este debería ser el siguiente libro al que echarle el diente.

El punto de partida de Canadá queda claro desde el primer capítulo: los padres del narrador han atracado un banco. Sabemos que no ha salido bien y que ha tenido consecuencias importantes para el devenir de la familia, que aunque no era normal sí que tenía determinados elementos de cohesión.

Como bien dice el narrador, cuando leemos en la prensa algo sobre un atracador no pensamos que tiene hijos, que al entrar en prisión deja una vida atrás y personas que se quedan marcadas de por vida por unos actos de los que sólo fueron víctimas.

Los acontecimientos que te cambian la vida a menudo no parecen lo que son.

Página 284

Canadá viene acompañado además de la opinión unánime de que se trata un gran libro. Y así, por la asociación que os comentaba más arriba y por mi prejuicio sobre lo que me iba a encontrar empiezo muy animada leyendo y conociendo la vida de la peculiar familia. Aunque he de reconocer que algunas cosas me iban escamando, como la reiteración y repetición de datos, el eterno retorno de volver a contar lo que ya ha contado antes, algo que se agradece al principio para saber quién es quién pero que después acaba cansando (esto es: si un personaje es primo del protagonista y es pelirrojo con que lo digas dos veces queda más que claro, no es necesario mencionar su color de pelo cada vez que sale el personaje a colación).

Aunque el inicio es más lento que en otras lecturas. las ganas de que avanzara la trama me recomendaron esperar. Y así lo hice. Esperé a que ocurriera lo que menciona: el atraco, el punto de inflexión definitivo, el momento en el que (pensé) la acción ganaría después de una larga introducción.

Ocurre el atraco pero lo que viene después no consigue levantar la acción, ni moverme de mi asiento. Llevo 200 páginas y apenas estoy mucho mejor que cuando había leído 75. Me planteo abandonarlo, habida cuenta de que llevo casi la mitad de una novela que no termina de arrancar. Decido leer otros libros. Aparco Canadá sin remordimientos y me acuerdo poco de él. No lo echo de menos. Pero aún así me planteo que si el resto de los lectores lo ponen tan bien algo tendrá, algo sucederá, y debo seguir leyendo.

Además, ¡ni siquiera sabía por qué tiene este título! ¿Qué motivo tiene el autor para concederle al país llevar el nombre en su portada cuando la acción ocurre en Estados Unidos? Efectivamente, hasta la página 272, justo a la mitad del libro, no conocemos los motivos. Y es que tras la disgregación de la familia nuestro protagonista inicia un nuevo camino de retiro hacia el país vecino, que le sirve a Ford, como podréis imaginar, para conocer el paso a la vida adulta de Nell.

Pensaba, ilusa de mí, que la historia ganaría dinamismo y empezarían a ocurrir más cosas. Pues no. De repente el texto se llena de descripciones:

Unas cuantas casa grises de madera diseminadas a lo largo de las ruinas de varias calles. Había también vestigios de otras casas que un día habían ocupado los espacios vacíos: cuadriláteros con cimientos de ladrillo, dependencias anexas medio derruidas, alguna chimenea aún en pie, y una tierra abierta donde tiempo atrás había existido algo que hoy se había esfumado.

Página 288

Y hasta ahí. Lo que ocurre tiene poca enjundia y mi escaso interés no fue capaz de engancharse en la cantidad de descripciones paisajísticas que plagan la segunda parte de la novela.

Tengo la perenne sensación de que en general las historias de crecimiento personal, de iniciar un viaje paralelo al paso de la vida adulta no son para mí.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La primera parte de la novela.
  • La claridad y brillantez de muchos fragmentos.
Contras
  • Hacia la mitad la historia se ralentiza.
  • Exceso de descripciones en la segunda parte.

Namaste.

Autor, Literatura, Winkler

Cárdeno adorno, Katharina Winkler

La verdad es que yo no conocía esta novela, pero como tengo poca oportunidad de conversar con libreros de verdad, cuando en Jarcha me la recomendaron no dudé ni un instante de que me la llevaría a casa, a pesar de que ni tenía referencias ni el título me parecía demasiado atrayente.

Cardeno-adornoAdmito también que en las primeras páginas de la lectura, por un momento, por un instante, pensé que esta historia no era para mí. Esa sensación se disipó en cuanto llegué a este fragmento:

Ha sido mi risa la que ha hecho salir a la araña de su agujero, atrayéndola al centro de la red donde estoy atrapada y que ahora es mi vida.
Sé que ha sido mi risa. He reído demasiadas veces. Ha sido un error, lo sé, porque soy una esposa.
¡No rías! La araña, que ahora es mi madre, lo ha dicho muchas veces. No debo reír, no debo abrir los labios porque evocan los labios de mi vulva, que son propiedad de Yunus, como lo son los de mi boca. No debo andar por el pueblo regalando fantasías sobre mis labios, sean los de mi boca, sean los de mi vulva, o sobre la más mínima parte del cuerpo.

Página 87

Si tuviera que resumir esta historia en una frase sería esta: Cárdeno adorno es un absoluta brutalidad. No es una historia densa o complicada pero es muy dura, y como tal se hace bola, es necesario respirar y parar, escoger otra historia más amable, salir a la calle a comprobar que el mundo por suerte es mucho más luminoso de lo que es esta historia.

La trama de la novela es la violencia pura y dura. La que hay en el hogar y se palpa desde que eres niño, la que sigues soportando por parte del marido cuando ya tienes los 13 años para casarte. Cárdeno adorno es la historia de la asunción de la violencia como parte del día a día, además de la total falta de libertad e independencia. La visión de ser una mujer dependiente, sin voz, opinión ni voluntad.

Para compensar este fuerte tema la autora utiliza muy inteligentemente dos recursos: por un lado la narradora y protagonista, Filiz, nos acerca a las situaciones. Por otro, el estilo prácticamente esquelético: capítulos muy cortos (en ocasiones dos o cuatro páginas), sin apenas descripciones y con diálogos de forma indirecta aportar la visión desde dentro de la historia.

Tampoco necesita más porque el texto habla por sí solo. La fuerza de la temática y lo crudo de las vivencias de Filiz son suficientes cuando uno se encuentra un fragmento como este:

Fría y áspera. Como yo.

He caído del árbol sagrado que nunca ha existido.
He rogado a un ángel que nunca ha venido.
He rezado a un dios que nunca ha sido.

Página 250

Cárdeno adorno ha sido para mí una brutal sorpresa, una lectura que a la par repelía por lo duro de la temática pero que me atraía para acabar conociendo la historia al completo.

Desde aquí mi pequeño homenaje a Julián Rodríguez Marcos, director de la editorial Periférica recientemente fallecido.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La sencilla estructura de la historia.
  • Novela dura que atrae y repele a la vez.
Contras
  • El inicio puede parecer que ya hemos leído esto mismo antes.

Namaste.

Autor, Literatura, Sainz Borgo

La hija de la española, Karina Sainz Borgo

Tenía en mente leer este libro desde que lo vi por las redes sociales y por distintas librerías, pero había algo que me echaba para atrás. Quizá fue la definición de la historia como el boom literario, o verlo entre la lista de los más vendidos. Durante un tiempo tuve la sensación de que este libro no era para mí. Admito que soy de las que leen bestsellers sin problema, pero en ocasiones el continuo reclamo me acaba consiguiendo el efecto contrario: la sobresaturación de un libro me suele repeler.

La-hija-de-la-espanolaSin embargo, mi amigo Martín por twitter, acabó por decantar la balanza, así que finalmente lo compré en el Día del Libro.

La hija de la española narra una historia situada en la Venezuela actual, donde el desabastecimiento es la norma y la desesperación y el mercado negro forma parte del día a día. Resulta extraño para un europeo medio pensar que uno puede acudir a un supermercado y encontrarse todas las baldas vacías, que no hay forma de comprar un medicamento o que ante la falta de papel higiénico hay que pagar tres veces su valor por adquirirlo en el mercado negro.

Lo más pasmoso e increíble es que todo esto es cierto y es el día a día de los venezolanos: las restricciones y la búsqueda de alimentos, el intento de encontrar tratamientos médicos por cualquier vía así como la huida de un país que ha entrado en la espiral más abyecta, la de la progresiva aniquilación de su población, mientras los gobernantes se enriquecen y culpan a los enemigos del pueblo de la debacle y la comunidad internacional mira hacia otro lado.

Así las cosas, Adelaida Falcón, se enfrenta la enfermedad de su madre poniendo todos sus recursos a disposición de un tratamiento que acaba diezmando sus ahorros.

Finalmente su madre muere y Adelaida se enfrenta a un futuro incierto en el que la clave la tiene el personaje que da título al libro. No voy a ahondar en qué ocurre pero a medida que iba leyendo me daba cuenta que era bastante previsible lo que iba a ocurrir a continuación, aunque también es cierto que al no tratarse de un thriller o una novela de misterio tampoco importa demasiado.

Pasa rápido la muerte cuando el mundo se empeña en girar.

Página 182

Sainz Borgo radiografía Venezuela y la muestra de forma desnuda, clara y meridiana, algo que aunque conozcamos a través de las noticias y los reportajes que aparecen periódicamente en la prensa no deja de sorprender al ver la magnitud de un desastre tal que incide en el día a día de los ciudadanos. Es impensable pensar en no poder acceder a comprar carne, bien por un precio excesivo o bien por desabastecimiento. El pillaje, la inseguridad y la violencia constante se palpa en cada página, y eso es lo verdaderamente interesante de esta historia, que pasamos de ver el problema a vivirlo, a compartir las miserias de una Adelaida que al terminar de enterrar a su madre sabe que alguien llegará a exhumarla para arrebatarle las gafas o cualquier otra propiedad con la que fuera enterrada, que asume que no va a poder conseguir azúcar y que, al encontrar una lata de atún o una botella de vino en el fondo de una alacena se sonríe y se sabe afortunada.

Concentrar las fuerzas del día a día no para afrontarse a las rutinas: el trabajo, los atascos, hacer la comida, sino al paso previo: andar con miedo por la calle, ver que te han robado el ordenador, volver a comer lo mismo que ayer y anteayer. Para una en este caso sí, española, todo lo anterior pertenece a un pasado remoto, que por suerte, no me ha tocado vivir, pero que está presente en el imaginario de mi familia y se asocia a las consecuencias de la guerra civil. Pero no, obviamente no concibo que exista Internet y que a la vez no pueda conseguir carne, que pueda meterme en Youtube pero haya continuos cortes de luz que me impidan hacer nada (¡cortes de luz en el siglo XXI!). Todo esto ha conseguido que me acerque a la magnitud de la historia, del problema, del sufrimiento de aquéllos que hacen lo posible para sobrevivir aunque tengan enfrente al mismísimo gobierno de la nación.

Si lo analizamos desde el punto de vista literario es una historia ligera, directa y sin adornos. Se detiene lo justo en las descripciones y no incluye demasiados personajes, quizá porque no los necesita, porque el ambiente juega el papel protagonista de la historia. Por contra, determinados pasajes están llenos de lugares comunes:

El mar redime y corrige, engulle cuerpos y los expulsa.

Página 37

He leído varios comentarios en los que catalogan este libro como oportunista, en el sentido de que se aprovecha de la situación, incluso que su publicación y posterior boom defiende un ideario político. La verdad no entiendo demasiado este argumento; históricamente la literatura ha servido para dar voz a distintas realidades y el autor no deja de vivir en una época y un lugar determinados. ¿Calificaríamos a Zola de oportunista por narrar sobre las condiciones de los mineros?  ¿Ha sido un boom por lo que cuenta o por ser una de las primeras historias que lo cuenta?

Prometieron. Que nunca nadie más robaría, que todo sería para el pueblo, que cada quien tendría la casa de sus sueños, que nada malo volvería a ocurrir. Prometieron hasta hartarse. Las plegarias no atendidas se descompusieron al calor del resentimiento que las alimentaba. Nada de cuanto ocurría era responsabilidad de los Hijos de la Revolución. Si las panaderías estaban vacías, el culpable era el pandero. Si la farmacia estaba desprovista, aunque fuera de la más elemental caja de anticonceptivos, el farmacéutico sería el responsable.

Página 64

Obviamente no es la novela del siglo y para mí tampoco es lo mejor que he leído este año, pero me ha parecido una historia entretenida e interesante que ha mantenido mi atención durante todo el texto, lo que no puedo decir de otros…

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La descripción de la realidad venezolana.
Contras
  • Las expectativas pueden jugar una mala pasada.
  • La trama es previsible.
  • Hay fragmentos en los que se leen lugares comunes que ya hemos visto en otros libros.

Namaste.

Autor, Davies, Literatura

Mantícora, Robertson Davies

Mantícora, la segunda parte de la trilogía de Depford de Robertson Davies, comienza con un potente diálogo entre David Staunton y su psiquiatra. Sorprende un inicio tan directo, sin introducción ni descripciones previas, tan sólo Staunton, narrador y protagonista principal, contando por qué cree que su madrastra ha asesinado a su madre, el ricachón Boy Staunton.

MantícoraCon este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.

A partir de ahí la historia se funde en una doble vertiente: la del psicoanálisis y la psicología (incluyendo el análisis de la personalidad de los personajes) y la del recuerdo de su padre, aunque aprovecha para incluir el tema de la magia, como en la primera parte de la saga.

La trilogía de Deptford se inicia con El quinto en discordia, siendo Mantícora la segunda de los tres libros para acabar cerrándolo con El mundo de los prodigios.

Davies es uno de esos narradores clásicos que es capaz de contar la historia como un todo, que bebe de influencias como Wilkie Collins o Charles Dickens pero que a la vez disecciona y analiza la psicología, el carácter de los personajes, así como sus pensamientos y los recuerdos.

Mantícora me ha gustado más que la anterior novela, en parte por el tema en sí, alejada de la hagiografías a las que continuamente se mencionaba en El quinto en discordia, pero también por el estilo, que deja atrás la narración clásica para centrarse en las conversaciones, consiguiendo un efecto mucho más dinámico.

La virtud y el honor no desaparecerán del mundo, por mucho que los moralistas populares y los periodistas miedosos insistan en ello. (…) Y tampoco creo que el amor, en tanto exigente condición del honor, se haya perdido. Se trata de un patrón del espíritu. Y los seres humanos aspiran a hacer de ese patrón una realidad en su propia vida, al margen de los medios que empleen para ello.

Página 247

Tengo que admitir que no recordaba a los personajes, con la excepción del punto culminante de la bola de nieve, del resto solo tenía una leve neblina de cómo era el estilo del autor y de su análisis pormenorizado.  Sinceramente no sé si es bueno o malo. Por un lado, me habría gustado acordarme de los personajes, por otro, leer de seguido las trilogías nunca me ha parecido una buena idea, y para terminar, ambas historias se pueden leer de forma independiente sin problema.

Davies mide, organiza, corta y planifica para crear otra historia de literatura, de ejemplo de cómo se narran las cosas, sin grandes efectos, simplemente la historia narrada tal y como un genio lo haría: uno de esos narradores totales que radiografían el ambiente y señalan no solo lo visible sino también lo que queda detrás. Con abundantes saltos temporales y un claro hilo de retrospección, Davies configura una historia poliédrica donde nada es lo que parece y el análisis de la psique y de los recuerdos tiene vital importancia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos de David con su psiquiatra.
  • Inicio muy potente. Historia muy medida.
Contras
  • Me habría gustado recordar más a los personajes que se mencionan.
  • No vendría mal un glosario de personajes al inicio.

Namaste.

Autor, Eugenides, Literatura

La trama nupcial, Jeffrey Eugenides

Quería leer a Eugenides pero temía lo que me iba a encontrar. Mi percepción auguraba una flamante decepción, tras haber leído Middlesex, de la que poco más puedo añadir más que enlazaros la reseña y recomendárosla encarecidamente.

La-trama-nupcialAsí, aunque lo compré y lo mantenía a la vista para cuando lo necesitara, La trama nupcial se iba quedando en un segundo plano, hasta que a raíz de un viaje en la que no podía llevar los enormes libros que estoy leyendo, decidí empezar éste. Vale, no es muy corto pero al menos es una edición mucho más manejable.

En La trama nupcial tenemos tres personajes: Madeleine, la bella joven interesada por la literatura, Leonard, el galán con el que Madeleine empezará una relación, y Mitchell, el tercero en discordia.

Eugenides utiliza un narrador en tercera persona que no conoce todo de cada uno de ellos, sino que se mantiene al lado de cada personaje como testigo de lo que les va ocurriendo. Además, utiliza los cambios de capítulo para saltar de uno a otro, y los saltos temporales para mantener el interés del lector.

El personaje no deja de ser más que el motivo perfecto para ahondar en el tema que representan. Para Madeleine: el amor, los momentos de iniciación en la adolescencia y los novios que tuvo hasta llegar a la universidad. A partir de aquí, sus estudios y su interés por la novela victoriana. Sin embargo, llegados a un determinado momento, cuando el autor considera necesario, nos presenta a otro personaje, creado hilos entremezclados con objeto de ganar complejidad poco a poco. Así, en el momento en el que Madeleine conoce a Mitchell comenzaremos a ponernos en la piel de este peculiar chico, su relación con nuestra protagonista y sus pasos en la búsqueda espiritual. Al que conocemos más como presencia pero menos internamente (exactamente como todos los que le rodean, que tienen una imagen de él distorsionada de lo que es en realidad) es a Leonard, envidiado por Mitchell, amado por Madeleine, personaje muy bien creado y complejo, que gana en aristas según vamos leyendo.

A Madeleine no le había servido de gran cosa. (…) Como lectora no estaba interesada en la figura del lector (…), era absolutamente feliz con la idea del genio. Quería que un libro la llevara a lugares donde ella no podría llegar por sí misma. Pensaba que un escritor tenía que trabajar más para escribirlo que ella para leerlo. Cuando se trataba de letras y de literatura, Madeleine defendía una virtud que había caído en desgracia: la claridad.

Página 65

(INCISO QUE CONTIENE SPOILERS DE LA TRAMA: Por poner un ejemplo, al contarnos la ruptura entre Madeleine y Leonard, primero conocemos el punto de vista de ella, fragmentado y poco descriptivo, y nos quedamos exactamente como ella: sin comprender lo que realmente ha ocurrido. No es sino unos capítulos más tarde cuando, desde el punto de vista de Leonard conoceremos la otra parte de la historia, comprendiendo por fin qué ha sucedido).

Mi prejuicio se vio confrontado cuando empecé a leer la novela. Ayudó que tuviera bastante tiempo para leer y así puede avanzar rápido, conocer la vida de Maddie y encontrarme muchos brillos que encontré en la anterior novela que leí del autor. Pero después, empecé a pensar que a fin de cuentas estaba en lo cierto y que la novela se iba a empantanar cuando vi que hacia la mitad del libro los temas religiosos eran mayoría, y es que la búsqueda espiritual de respuestas por parte de Mitchell y parte de su viaje a la India se me hizo más pesada y aburrida. No sé si es porque este tipo de temas me aburren o bien que el autor se detiene demasiado en ellos.

Sonaba a algo que Santa Teresa -que lo escribió quinientos años atrás – había experimentado, algo tan real como el jardín que podía verse desde la ventana de su convento de Ávila. Uno puede distinguir la diferencia entre alguien que describe algo inventado y alguien que utiliza un lenguaje metafórico para describir una experiencia inefable, pero real.

(…)

Había libros que se abrían paso a través del ruido de la vida y te agarraban del cuello de la chaqueta y te hablaban sólo de las cosas que encerraban más verdad. Una confesión era un libro de ésos.

Página 270

Sin embargo, una vez que Mitchell regresa y cuando Eugenides vuelve a interesarse por Maddie y Leonard, la historia continua de forma potente, retrotrayéndose al pasado para acercarnos a los recuerdos de Leonard ahora que ya conocemos los de Madeleine.

Para cuando se perfilaba el final me temía que la historia acabara de una forma demasiado arquetípica, cayendo en los tópicos habituales de las historias de amor, en un buenismo justiciero en el que todo fuera de color de rosa. Por suerte, el reencuentro final de los tres personajes pone un broche perfecto a la historia, donde por fin se cerrará un círculo que comenzó en el campus universitario.

Eugenides es un escritor inteligente, que sabe medir lo que nos cuenta para conseguir golpes de efecto, que utiliza los saltos temporales en los momentos exactos para obtener tensión, misterio o resolución según prefiera crear una u otra en el lector. Lo hizo en Middlesex

Así que una vez superado mi prejuicio, sí, a por Las vírgenes suicidas.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • La narración repartida entre los tres personajes.
  • El personaje de Leonard. Fragmentos y fragmentos marcados. Moli, me he acordado de ti.
Contras
  • El viaje de Mitchell se me ha hecho aburrido.

Namaste.

Literatura, Usón

El asesino tímido, Clara Usón

De repente las redes sociales se llenaron de esta portada donde se ve a una chica con peso suelto y mirada triste. Y aunque venía de leer Las posesiones, de Llucia Ramis, y El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández, acabé cayendo en las garras de una historia de no ficción que desde fuera (y esta vez, quién sabe por qué, con la sinopsis leída) me parecía que no me iba a gustar.

El-asesino-tímido(INCISO: intento, casi siempre, no leer libros seguidos que puedan parecerse, así que no suelo alternar libros de la misma temática / época o tipo de escritor. Generalmente si he leído a un autor español actual jamás continuo con otro de ese estilo sino que cambio diametralmente. Esta es una excepción).

Y aún con este prejuicio lo compré (para mí sigue siendo un misterio por qué compré un libro que di por hecho que no me iba a gustar), lo colé antes de otras lecturas y lo leí en un día. Ya veis, a pesar de que parecía que lo tenía todo en contra este libro también lo incluí en las lecturas destacadas de 2018, lo que son las cosas.

La condena de Sísifo es al mismo tiempo su salvación, porque si una sola vez le fuera concedido alcanzar la cumbre de la montaña y depositar allí su roca, librándose de la carga, ¿qué hará después?

Página 153

El asesino tímido es en parte la historia de Sandra Mozarovski, actriz del destape en plena Transición que fallece, como dirían los medios de comunicación, en extrañas circunstancias (vamos, que alguien muy conocido la ha mandado matar para que no se aireara un idilio muy real,  ya me entendéis).

Aunque el hilo del que tira Usón es este, lo cierto es que aprovecha para contarnos su propia vida, las coincidencias que tenía con la malograda Mozarovski, sobre su familia y la relación con su madre. El asesino tímido es una historia difícil de clasificar y de definir, donde caben muchas temáticas y donde se regresa al principio para acabar realizando un análisis de la época de la Transición muy personal y particular, sin datos históricos ni importancia global pero que se detiene en los detalles y el ambiente de la época.

La propia autora es consciente de ello y lo expresa mejor que yo en el propio texto:

Yo también recelo de las abstracciones y, como antigua abogada, me repugnan las normas, no creo, por ejemplo, en la UNIDAD en la novela, pienso, como Cervantes, que la novela es «escritura desatada» y que en ella cabe todo, incluso el desorden, si tiene un propósito, pero hace ya unas cuantas páginas que me reconcome la conciencia, ¿cómo puedo justificar los altos inopinados de Sandra Mozarovski a mi madre, de mi madre a Witgenstein, del rey a mí misma? ¿sé adónde voy?; ¿voy a algún sitio? (si y voy a algún sitio, ¿por qué doy tantos rodeos?)

Página 124

En resumen, una historia de la que no esperaba nada y que me ha acabado sorprendiendo gratamente. Todo un acierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla de temas y la forma en que los une.
Contras
  • Se lee en un suspiro.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

Sigo aquí, Maggie O´Farrell

Decía Molinos hace poco que Instagram es como ver escaparates, y creo que tiene razón: la inmediatez, la moda, la superficialidad… ver la vida de otros (o en este caso, la lectura) pero sin ahondar demasiado. Siguiendo su metáfora, un blog es otra cosa: otro contenido, tanto a la hora de crearlo como a la hora de leerlo. Los que llevamos mucho tiempo con un blog acabamos pensado que este formato ha pasado a mejor vida, y añado yo, que el mío está prácticamente terminal, no solo por lo poco que actualizo sino por las escasas ganas que tengo de hacerlo, hasta el punto de plantearme dejar de publicar.

Sigo-aquiPero por lo que veis en esta entrada, y al igual que reza el título de este libro: Sigo aquí.

En Sigo aquí O´Farrell abandona a ficción para contarnos varias historias autobiográficas, en concreto relacionadas con un tema en común: la cercanía a la muerte. Encabezadas por la fecha en la que ocurrió el suceso, la autora narra en primera persona su situación y qué sucedió para llegar a temer por su vida. Algunas son claras: una grave enfermedad en la infancia o un embarazo que se complica. Otras se mantienen en un terreno más tibio, un coche que pasó cerca, una persona que parece que nos puede atacar o un momento puntual de peligro.

A los relatos le acompañan como título, la parte del cuerpo afectada por la situación y una ilustración de ésta. Así sabemos que serán sus pulmones o su sistema circulatorio los afectados, por lo que tenemos una pequeña pista de lo que va a contarnos.

Al igual que en sus novelas, O´Farrell utiliza el recurso de los saltos temporales para conseguir dinamismo en la narración, así que encontramos a una madre de familia para después toparnos con una joven que está iniciando su carrera universitaria. Como en sus otras historias, este efecto consigue movimiento en la lectura, y que se vayan llenando las lagunas que tenemos sobre momentos de su vida. Desde mi punto de vista, es un acierto, cualquier historia lineal habría conseguido una historia más plana y con menos matices que no habríamos podido apreciar (por ejemplo, el estado de ánimo de Maggie en cada momento y los hechos que le llevan a determinadas situaciones límite).

Sin embargo, el hecho de que se traten relatos independientes sí que difiere de sus novelas. Al menos desde mi punto de vista, las novelas son más redondas, dado que los relatos necesariamente disponen de una forma más fragmentada. Además, aunque incluye los temas típicos de la irlandesa (la maternidad, el amor, por ejemplo), el hecho de tratarse de relatos no le permite detenerse y ahondar como lo hace en sus otras historias.

Aunque precisamente quizá el quid de la cuestión sea ese: sus novelas son historias con las que puente mantener una lejanía, y en Sigo aquí nos  presenta su vida y en concreto momentos delicados que le tocó vivir, por lo que su reflexión es más cercana, cruda y directa. Además, al tratarse de relatos de distinta longitud acabamos leyendo bastante más de los inicialmente previsto. Sigo aquí es un libro para empezar y no soltar.

Para mí, desde que descubrí a esta escritora con Tiene que ser aquí, O´Farrell ha pasado a la lista de autores a los que no les pierdo el paso, de los que espero paciente que se publique un nuevo libro suyo, porque, sea lo que sea lo que tienen que contar, quiero leerlo. Y qué bien que su voz se haya unido a esa lista, con ese punto de vista sensible, agradecido y lúcido de ver la vida.

Desde aquí, quiero agradecer a los amigos de Libros del Asteroide por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • El estilo y la sensibilidad de la autora a la hora de narrar.
Contras
  • Exceso de drama en algunos relatos (que personalmente no parecen para tanto).
  • Es inevitable leerlo de seguido y por tanto, se acaba muy rápido.

Namaste.

Autor, Literatura, Ward

La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward

Que siempre me plantee como propósito evitar de leer novedades es, precisamente, porque caigo en las redes entusiastas de lectores que recomiendan libros que acaban de publicarse. Este es uno de ellos, la curiosidad acabó decantando la balanza por el sí, lo quiero leer y los amigos de Sexto Piso me lo enviaron.

La canción de los vivos y los muertos nos cuenta la historia de una familia compuesta por dos pequeños, Jojo y Kayla, sus abuelos, figuras clave en su vida, y por último sus padres: Leonie, la espantosa y ausente madre, y su padre, al que recogerán a la salida de la prisión.

Como hilo conductor se establecen dos, por un lado el geográfico, marcado por el viaje de recogida del padre, y por otro el temporal, con el recuerdo del pasado del abuelo, que se le irá presentando a Jojo a través de un secundario muy curioso; pero también de Leonie, que rememorará su juventud y la vida en familia antes de ser madre. Ambos hilos se mantienen cruzados en cada capítulo por lo que mientras van avanzando a su destino determinados detalles les harán conocer o recordar situaciones que han vivido (o que no han vivido, en el caso del niño).

Que la acción se sitúa en el Misisipi lo sabemos desde el primer momento, sin embargo, es significativo el uso del tiempo en la historia, ya que por determinados aspectos racistas pareciera que los personajes habitan un tiempo bastante más lejano del que realmente se encuentran. Sorprende también comprobar cómo la violencia, el racismo y la exclusión están muy presentes en determinadas regiones estadounidenses.

La esperanza no tiene cabida en este lugar.

Página 130

Encontramos además otra serie de temáticas: la frustración y el dolor, la crueldad y la alegría de la infancia, la nostalgia y la rabia. Todas ellas incluidas de una forma más o menos directa, plagada de silencios y sobreentendidos, que la autora nos irá desgranando a la lo largo de su lectura.

Hay tanto cielo vacío donde antes de alzaba un árbol.

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Ganadora del National Book Award, la autora plantea una historia dura y directa, con personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, plagados de soledades y frustraciones, incomprensión y desánimo. Personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, que se hablan menos de lo que debieran y que desde fuera uno querría sacudir, para que se den cuenta de que al menos siguen adelante.

Lectura potente que se lee de seguido y se engancha al estómago. Me ha sorprendido su lectura y en determinados momentos pensaba que estaba leyendo a una Toni Morrison algo menos poética. Y por eso, por crear un ambiente muy determinado, por generar tantas sensaciones, este libro ha acabado como uno de mis destacados del año pasado.

Así que, como en todo, de vez en cuando no viene mal añadir libros a nuestro Plan Infinito. Lo importante de verdad es cuáles añadimos.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • Lectura dinámica, potente y corta. Un tres en uno.
Contras
  • El inicio puede resultar un poco desconcertante hasta que cogemos ritmo de lo que nos cuenta.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (58)

Os traigo las últimas incorporaciones a mis estanterías, tanto de finales del año pasado como tras la llegada de los Reyes Magos. Comenzamos:

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  • Ancha es la puerta, Upton Sinclair: el cuarto episodio de la vida de Lanny Budd se sitúa en los años 30. Llegó a casa gracias a los amigos de Hoja de Lata y… ¡sí, la que figura en la contraportada soy yo! Me hace particular ilusión figurar en la contra de un libro como éste, de una saga que me ha dado tantos buenos ratos, y que sigue dándolos. En estos momentos lo estoy leyendo así que ya os contaré. Daniel, Laura, muy agradecida.
  • La canción de los vivos y de los muertos, Jesmyn Ward. Una de las historias que me llamaba la atención y que me enviaron desde Sexto Piso. Me ha gustado mucho, como ya os adelanté en el balance, en breve la reseña.

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  • Todo cuanto amé, Siri Hustvedt. Aprovechando la nueva edición de Seix Barral decidí comprar este ejemplar, un título que llevo anotado desde hace mucho, pero que acabé postergando en favor de El verano sin hombres y Los ojos vendados. Todo el mundo habla muy bien de él así que espero que me guste.
  • Fresh complaint, Jeffrey Eugenides. No podía pasar por Shakespeare and Co y no llevarme un libro, y en este caso fue un Eugenides, al que hace mucho que no leo y tengo ganas.
  • Fuego y sangre, George R. R. Martin. Papá Noel vino con este tochazo bajo el brazo, que no es el esperado (y nunca publicado) Vientos de invierno pero que promete aventuras y mucha sangre.
  • Léxico familiar, Natalia Ginzburg. En su día leí Las pequeñas virtudes y este libro es por unanimidad el que más recomiendan los lectores, así que me hice con él.

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  • Illska y la maldad, Eirikur Örn Norddahl. Recomendación de Atram, de quien me fío sin saber más, decidí hacerme un autorregalo cuando lo encontré en la librería y así acabó debajo del árbol. Aprovecho para recomendaros el espacio de Atram, interesante donde los haya y también para mandarle un beso a mi leonesa favorita.
  • Los hermanos Ashkenazi, Israel Yehoshua Singer (Acantilado). Otra recomendación de un amigo lector, en este caso de Yossi. Un título difícil de encontrar que vi de pasada y que decidí comprar.
  • Relatos de Kolimá (Volumen I), Varlam Shalámov. Este título llevaba años y años en la libreta, pero nunca me decidía a leerlo. En primer lugar porque en las bibliotecas que frecuento no lo tenían. En segundo, porque no es un título demasiado frecuente en las librerías. Fue la casualidad la que me hizo ver este pequeño título entre tanta novedad y pensé que ya era hora de empezar con el primer volumen. La edición es de Editorial Minúscula. Ojalá el precio fuera la mitad de minúsculo, la verdad.
  • Un libro de mártires americanos, Joyce Carol Oates. Confieso que nunca he leído a Oates, y quizá este no sea el mejor título, pero de siempre me han gustado las ediciones de Debolsillo, me parecen cómodas, manejas y resultonas, así que el libro se vino también. ¿Lo habéis leído? ¿Es mejor empezar con Oates por otro título?

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  • El diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion. ¿Se puede sentir nostalgia de un libro que no se ha leído? Me pasó como con Las benévolas de Jonathan Littell, lo vi muchas veces en la biblioteca pero jamás me animé a leerlo. Cuando me enteré de una nueva edición de Alba supe que me tenía que hacer con él.
  • Orgullo y prejuicio, Jane Austen. De Austen he leído Sentido y sensibilidad y La abadía de Northanger, pero su obra más famosa la tengo pendiente. La edición de Austral Singular es una muy buena opción. Además, este en caso venía en una caja con el otro libro que véis al lado. (No os voy a engañar a mi TOC y a mí no nos gusta la caja porque descabala el orden en estante con el resto de libros de esta edición).
  • Una habitación propia, Virgina Woolf. Reconozco que nunca he leído a Woolf y ya va siendo hora, este título es una buena opción, aunque creo que tengo Al faro en algún lado.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Os han regalado muchas lecturas? ¿Regaláis muchos libros? ¿Por cuál de todos ellos debería empezar?

Nos seguimos leyendo.

Namaste.