Cuando todo el mundo recomienda un libro, cuando todos los lectores son entusiastas con una lectura, suele ser por algo. Aún así una no puede sino dudar sobre lo que nos va a parecer a nosotros mismos, por eso El maestro y Margarita me daba mucha, mucha curiosidad, aunque tardara bastante tiempo en conseguir esta edición de Ediciones Nevsky.
Por suerte, con este libro me ha pasado, no solo que evitara leer la contraportada (¡como siempre!) sino que no había leído nada de su sinopsis ni su temática. Qué bien, porque desde el primer momento sólo podía repetirme a mí misma dos cosas:
- Este libro es una pasada.
- Cómo no lo habré leído antes.
A partir de aquí os dejo una no reseña en la que simplemente trataré de convenceros de que leáis un libro en el que mejor no saber nada. Los ingredientes que ha necesitado el autor han sido:
- Rusos, muchos rusos. Moscú como telón de fondo.
- Un visitante extranjero un poquito raro.
- Poncio Pilato.
- El maestro, que tendrá que ver con el punto 3.
- Margarita, que tendrá que ver con el punto 2.
- Tanto el 4 como el 5 sólo aparecen desde la mitad del libro, así que durante una gran parte de su lectura vemos a Poncio Pilato, a nuestro amigo extranjero y a una serie de rusos que van topándose con él. Y nos preguntamos quiénes carajo serán los dos personajes que le dan título al libro.
Y como al final no pretendo contaros mucho más, os dejaré algún fragmento:
– ¿Son ustedes escritores? – preguntó a su vez, la ciudadana.
– Evidentemente – respondió con dignidad Koróviev.
– ¿Sus credenciales? – repitió la ciudadana.
– Encanto… – empezó a decir Koróviev en tono zalamero.
– No soy ningún encanto -lo interrumpió la mujer.
– ¡Oh, qué pena! – dijo Koróviev decepcionado y prosiguió-: Bien si no quiere ser un encanto, lo cual sería sumamente agradable, pues no lo sea. ¿De modo que para tener la certeza de que Dostoievski es escritor habría que pedirle la credencial de socio? Pues tome cinco páginas cualesquiera de una novela suya y se convencerá sin necesidad de credenciales de que está tratando con un escritor. ¡Además, creo que Dostoievski no tuvo credencial ninguna! ¿Tú qué crees? – preguntó Koróviev a Behemot.
– Apuesto a que no la tenía -respondió este último colocando el hornillo sobre la mesa, al lado del registro, y se secó con la mano el sudor de su frente, sucia de hollín.
– Usted no es Dostoievski -dijo la ciudadana, desorientada por las palabras de Koróviev.
– Bueno, nunca se sabe, nunca se sabe -respondió éste.
– Dostoievski murió -dijo la ciudadana, pero no muy convencida.
– ¡Protesto! -exclamó con ardor Behemot-. ¡Dostoievski es inmortal!
Página 453
Aunque desde fuera sabemos que es un libro largo, no es pesado ni denso ni nada que se le parezca. Es original, distinto, sorprendente, muy interesante, dinámico y sarcástico.
Como ya os adelanté en las mejores lecturas de 2018, para mí El Maestro y Margarita ha sido de lo mejorcito que pude leer el año pasado, así que anotadlo y no lo dejéis pasar.
FICHA:
| Te gustará si te gustó |
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| Pros |
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| Contras |
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Namaste.

Los que me conozcáis ya sabéis que si lo anterior es una declaración de intenciones es porque lo que viene ahora no va a ser una crítica demasiado halagüeña. Tenéis razón.
El título hace referencia al verano de 1815: un año sin verano en Europa debido a la erupción de un volcán en Indonesia. Una de las condiciones por las que en junio seguía nevando, y que dicho periodo acabara registrando las temperaturas más bajas de un verano en todo el milenio.

Pero además, desde la primera página lo que Ramis nos pone encima de la mesa es algo muy distinto: el asesinato que comete un empresario al matar a su mujer y su hijo, que termina suicidándose. Este hilo lo encontraremos agazapado en toda la novela, presente pero sin mencionarse, y en otras ocasiones, descrito minuciosamente. Un hecho que afectará a la familia de la protagonista, no sólo desde el punto de vista afectuoso y chocante (conozco a alguien que ha sido capaz de realizar un acto execrable) sino desde el punto de vista material, al ser socio del abuelo de la narradora.
Por otro, Elina, que acaba de ser madre y está pasando por el periodo de aclimatación en su nueva etapa, mientras que ve cómo Ted, el padre de la criatura, se va a alejando poco a poco de ella.
La historia, una novela de apenas 230 páginas, es potente y dura. Una novela que empiezas y no te suelta, en la que, eso sí, abundan los saltos temporales, los cambios de ubicación, frecuentemente entre párrafo y párrafo, por lo que hay que estar muy atento para entender quién es quién en esta historia y qué le va sucediendo a cada uno, algo que en ocasiones resulta complejo.
La narración se fragmenta en dos partes: de un lado, capítulos en segunda persona del singular, en el tiempo real de 1995. Por otro, la investigación posterior, en primera persona, que incluye las rutinas y actividades del autor mientras va consiguiendo información y va desenterrando sus recuerdos.
