IMM, Literatura

IMM (61)

Otro año, otro mes. Os traigo las últimas incorporaciones a mis estantes tras la visita a dos lugares apetitosos.

En primer lugar, los que compré en la librería Jarcha (junto con una excepción):

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  • El año del pensamiento mágico, Joan Didion (Mondadori). Llevaba un tiempo con este libro entre los eternos pendientes, pero no había manera de encontrarlo por ningún lado. Al final me ha salvado la reedición, ilustrada por Paula Bonet, que se ha publicado en mayo.
  • Del color de la leche, Nell Leyshon (Sexto Piso). Los que lleváis tiempo por aquí quizá recordéis la reseña que le dediqué a esta historia, así que probablemente os sorprenderéis de encontrarlo aquí. Lo cierto es que el libro en cuestión me lo prestó Pedro y decidí, en un encuentro con la autora que necesitaba eterno en mi biblioteca.
  • Noches blancas, Dostoievski. Del ruso he leído sus libros largos: Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov, El idiota y El jugador, pero esta en concreto me la habían recomendado y la edición de Nórdica me pareció una buena opción para venirse conmigo a casa.
  • El ángel del olvido, Maja Haderlop (Periférica). No tenía referencias de este libro, pero cuando uno va a una (buena) librería hay que dejarse recomendar, y eso es lo que hice yo. Después lo he visto entre las listas de lo mejor publicado esta primavera así que tengo muchas ganas de leerlo.
  • El bosque, Nell Leyshon. Envío de Sexto Piso. El último libro de la británica que ya he leído y que pudimos comentar con la autora. A ver si me pongo las pilas y os dejo la reseña.
  • Cárdeno adorno, Katharina Winkler (Periférica). Exactamente igual que con el libro de Haderlop. Sin referencias, pero me fío de la recomendación.

En la Feria del Libro de Madrid he comprado los siguientes (de momento, que nunca se sabe si voy a volver otro día…):

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  • Ilíada y Odisea, Homero. En su día comencé a leer la Ilíada en una edición que no recuerdo, un libro que misteriosamente ha desaparecido de mis estantes. Cualquiera de las dos son lecturas obligatorias y yo voy muy atrás así que vamos a ver si voy resolviendo cuentas pendientes. La edición también de Austral.
  • En la colonia penitenciaria, Kafka. (Acantilado) Kafka. ¡Kafka! ¿En serio tengo que añadir algo más?
  • Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan. (Compactos Anagrama). Llevaba buscándolo bastante tiempo pero no lo encontraba en ningún lado, así que esperé a que empezara la feria para acercarme a comprarlo. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • El manuscrito perdido de Zaragoza, Jan Potocki. No pensaba comprarlo peeero cuando me acerqué a la casa de Acantilado y lo vi me vino a la memoria que lo había anotado en mi libreta tras leer El arte de la fuga de Sergio Pitol. Pinta muy bien.
  • Guerra y paz, Tolstoi. Tenía ganas de hacerme con una edición interesante con la que animarme a leer este tochazo. Regresar a Tolstoi tras leer en la era preblog Anna Karénina me parece obligatorio y la edición de Austral una buena idea.
  • La poeta y el asesino, Simon Worrall. Una de las novedades de Impedimenta, me atrajo por lo poco que leí en la sinopsis, y de ahí pasó a mi lista de pendientes.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Por cuál creéis que debería empezar?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Ginzburg, Literatura

Léxico familiar, Natalia Ginzburg

Tras leer Las pequeñas virtudes, tenía una idea bastante clara de lo que me esperaba al volver a leer a Natalia Ginzburg, y debía ser este título, que coincide siendo el más mencionado por los lectores.

Lexico-familiarSin embargo esa idea que tenía en mente distaba bastante de lo que finalmente me acabé encontrando. (Por supuesto, culpa mía por no leer la sinopsis). Mientras que Las pequeñas virtudes es un libro de reflexión y opinión cercano al ensayo, en Léxico familiar nos encontramos con un libro autobiográfico que incluye un recorrido por las historias que le ocurrieron a su familia, así que como podréis imaginar, el tono, la temática y el estilo del libro los hace muy diferentes.

La historia de una familia italiana bien conectada con artistas, políticos, intelectuales y personajes de todo tiempo en la mitad del siglo XX. Como podéis imaginar la llegada del fascismo supondrá un cambio en sus rutinas, pero además abrirá paso a una guerra que les tocará emigrar, sufrir y por la que muchos de ellos pasarán por la cárcel como parte de la resistencia intelectual italiana. Sus cambios, sus relaciones y los omnipresentes padres que se mantienen testigos de la vida de sus hijos son

Lo cierto es que lo que narra y cómo lo narra me ha recordado a la tetralogía de Elena Ferrante, Dos amigas. No sé si esto es más bien por el carácter italiano (dado que la acción de la historia de Ferrante ocurre en un momento temporal posterior), o ha sido simplemente que mi cabeza ha asociado dos historias diferentes de las que he sacado un hilo o un tono similar.

Quizá por eso me he llevado una decepción, porque esperaba la mirada analítica de una Ginzburg que disecciona la realidad me parece interesante y atrayente, que une diversos temas pero me he acabo encontrando una biografía familiar muy novelesca.

Creo que lo habría disfrutado más si me hubiera acercado a él sabiendo qué me podía encontrar (lo sé, el fallo es mío por no leer la sinopsis), y así habría escogido mejor el momento de la lectura… me quedo con una sensación agridulce.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La interesante vida de la familia Ginzburg.
Contras
  • Esperaba otro tipo de historia, me ha interesado menos que Las pequeñas virtudes.

Namaste.

 

Aniversario, Literatura

10 años por aquí

10 años.

Lo pienso y me da un poco de vértigo. ¿Ya han pasado diez años de aquél día en el que tuve la idea feliz de empezar con un blog? ¿De aquélla tarde en la que me decidí a darle al publicar una entrada poco menos que vergonzosa?

El año pasado recordaba todas aquéllas cosas que han cambiado todo este tiempo. Sin embargo hay muchas cosas que se mantienen o que van a más, y es que se hayan pasado rápido estos 10 años o no, esta década (¡madre mía), sigo aquí.

Sigo sonriendo cuando alguien me dice que ha leído un libro porque yo se lo recomendé, cuando alguien comenta que le ha gustado la reseña que he publicado, cuando lee ese libro porque se fía de mí. Soy feliz cuando me regalan un libro, aunque sea porque me he pasado de lista y se trate de un tochazo de 1200 páginas que me borre la cara de sobrada que tenía, pongamos en mitad de una rotonda de un polígono. Me encanta abrir el buzón y encontrarme un libro. Disfruto cada vez más en presentaciones, coloquios, charlas y en mi querida Feria del Libro de Madrid. No puedo evitar curiosear los estantes ajenos, mirar de reojo los títulos de los estantes, hacer zoom en la foto que alguien publica en Instagram para ver qué libros hay. Me he acostumbrado a acercarme a cualquier librería  que me queda cerca para ver qué hay de nuevo. Acostumbro a incluir una visita a las librerías de los lugares a los que viajo, son mis particulares recuerdos del viaje. Disfruto pensando con antelación en el libro que voy a leer después, el proceso de revisar los que tengo pendientes en busca de la temática o el autor perfecto para empezar cuando haya terminado el que tengo a medias.

Aunque el mayor placer, el que disfruto más, es despertarme y saber que tengo el día por delante para leer, que puedo despertar a Pelusa y acercarme con ella a desayunar con mi libro, o si ya no es hora del desayuno, a leer tranquilamente en un parque. El placer de decirte a ti mismo «hasta que acabe el capítulo y me voy», «hasta y media que tengo que hacer cosas», y saltártelo y seguir leyendo.

Me sigue gustando leer, cada vez más. Me sigue gustando escribir. Escribir me obliga a ver las cosas desde otra perspectiva, a analizar y repasar lo que he leído, a tomar notas y apuntar fragmentos, a intentar expresarme lo mejor que sé cuando publico. Me gusta como el primer día pensar qué voy a contaros cuando publique la reseña, pensar qué contenido os puede gustar en el blog. Me sigue gustando darle al botón de publicar, leer vuestros comentarios y anotar nuevos títulos que me recomendáis.

No me olvido de daros las gracias, a vosotros, lectores, por seguir ahí, por leerme, por animarme a seguir en determinados momentos en los que he pensado que el blog había llegado a su fin. A todos vosotros simplemente GRACIAS.

Han pasado 10 años, ¿me acompañáis alguno más?

Namaste.

Autor, Literatura, Lodge

Terapia, David Lodge

Me recomendaron este título hace mucho tiempo, lo anoté en mi libreta y lo compré un tiempo después pero aunque lleva mucho en mis estantes no me animé a leerlo hasta hace poco.

Terapia.jpgEl protagonista de Terapia es un exitoso guionista de televisión con una apacible vida, está felizmente casado y tiene una amante platónica. Su rutina sigue un curso armónico hasta que empieza a sufrir unos inexplicables dolores de rodilla que le acaban haciendo ver la vida de una forma muy diversa a cuestionarse su situación.

Por un lado, y como ya adelanta el título, Lawrence comienza a asistir a una variedad estrambótica de terapias, en busca de sentirse mejor consigo mismo pero también, en medio de su crisis de mediana edad se embarcará en un viaje tanto terrenal como espiritual que le acabará trayendo a España en búsqueda de respuestas.

Yo me había llevado Posesión, de A. S. Byatt (…). Podías adivinar qué clase de gente eran los otros huéspedes que se alojaban en el hotel por lo que leían: Danielle Steel y Jeffrey Archer, y la prensa sensacionalista británica, que había llegado a media mañana.

Página 205

Terapia es un libro humorístico, que enfoca las situaciones del protagonista desde un punto cómico y absurdo. Aunque obviamente tiene sus puntos, el humor es algo tan subjetivo que según el lector algo puede ser muy entretenido y gracioso y para otro un sinfín de intento fallido de chistes simples y burdos que lo más que no consiguen su cometido.

La sensación perenne que he tenido es que no ha envejecido bien, por ejemplo, se detiene mucho en explicar qué es el camino de Santiago. Obviamente para un londinense que lo leyera en 1995 sería un tema muy desconocido, extraño y nuevo pero 20 años después para una española suena un poco ridículo.

Además, parte de la historia se me ha hecho lenta y pesada, e inevitablemente mi visión de la novela era cada vez más negativa, más crítica hasta llegar a la conclusión de que no me estaba interesando nada.

Lodge es uno de los autores que siempre veía en los estantes pero que no sabía clasificar, con el que me quería estrenar (aunque si os soy sincera a veces he llegado a pensar de que me estaba confundiendo con Julian Barnes: ¿por que ambos son británicos? Quién sabe). Pero en fin, después de leer Terapia no creo que me vaya a acercar a ninguno de sus libros.

Quizá la duda sea si determinados libros tienen fecha de caducidad y si los efectos que provocan son más fuertes en el momento de publicación. En mi opinión, sí. Algunos libros, y quizá ocurra más con los de humor, tienen una vida más corta que los libros que tratan otros temas.

 

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Algunos puntos del humor sátiro y absurdo.
Contras
  • Ha envejecido mal (¿soy yo o los libros de humor envejecen antes?)

Namaste.

 

Autor, Literatura, Smiley

La edad del desconsuelo, Jane Smiley

Quise leer este libro desde que llegué por casualidad a toparme con este fragmento en las redes sociales:

Tengo treinta y cinco años y creo que he alcanzado la edad del desconsuelo. Otros llegan antes. Casi nadie llega mucho después. No creo que sea por los años en sí, ni por la desintegración del cuerpo. La mayoría de nuestros cuerpos están mejor cuidados y más atractivos que nunca. Es por lo que sabemos, ahora que – a nuestro pesar- hemos dejado de pensar en ello. No es sólo que sepamos que el amor se acaba, que nos roban a los hijos, que nuestros padres mueren sintiendo que sus vidas no han valido la pena. No es sólo eso, a estas alturas tenemos muchos amigos y conocidos que han muerto; todos en cualquier caso, tendremos que enfrentarnos a ello, antes o después. Es más bien que las barreras entre nuestras propias circunstancias y las del resto del mundo se han derrumbado a pesar de todo, a pesar de toda la educación recibida. (…) Tengo entendido que después se llega a la edad de la esperanza o, al menos, de la resignación. Pero sospecho que para eso tiene que pasar bastante tiempo.

Páginas 44-45

La-edad-del-desconsueloTratar de describir La edad del desconsuelo es una tarea complicada. Sabemos de lo que trata, sí, todo eso lo podemos leer en la sinopsis, conocemos la parte objetiva: que el peso de la trama lo llevan los adultos de una familia de cinco, dentistas, que tienen una vida feliz y estable. Sin embargo un día en un trayecto habitual en coche se escucha la siguiente frase:

– Nunca más volveré a ser feliz

Página 25

Pronunciada por Dana, la esposa, consigue que Dave se replantee su matrimonio, si acaso va a perderlo, y comienza a acosarle el convencimiento de que su relación está llegando al final.

Y a partir de este momento vamos descubriendo lo que hay debajo, la subjetividad de las emociones que consigue trasladar al lector, la sensación perenne de que poco importa lo que pase realmente (¿se ha enamorado Dana de otro?) sino esa sensación que sobrevuela de vacío y vértigo que precede a la edad del desconsuelo.

Smiley despliega y reflexiona para que pensemos qué nos hace ser quién somos, para reflexionar de los actos, sensaciones y situaciones que han conseguido que fuéramos la persona que hoy somos y no otra.

Para ello la autora construye dos personajes potentes, bien formados e imprevisibles pero absolutamente creíbles y cercanos, y lo que más me ha sorprendido, la historia tiene una cadencia, un ritmo que pareciera desacompasado pero que consigue el efecto de inestabilidad que sienten ellos, y además potencia un ritmo diferente al que estamos acostumbrados en este tipo de novelas.

La edad del desconsuelo evita prestar atención a la evolución del matrimonio, o al drama de la situación, para centrarse en la oquedad que se forma tras el inicio del huracán, deteniéndose, analizándola y señalándola. Es un libro corto, que deja al lector mirando la pared fijamente, releyendo determinadas frases, y pensando cómo se pudo crear la grieta entre los dos personajes principales. Por si fuera poco consigue condensarlo todo en poco más de cien páginas.

Son pocas las historias que uno termine y tenga ganas de volver a empezar, si eso define a un buen libro, entonces este claramente lo es.

Gracias a los amigos de Sexto Piso por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La cadencia que al principio parece extraña y a contrapié pero después resulta un recurso perfecto.
  • Sensación etérea pero a la vez cercana en toda su lectura.
Contras
  • La tipografía de la efe provoca que cuando va seguida de i la vocal no lleve punto y eso es algo que me estúpidamente me disturba.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (60)

Os dejo por aquí las últimas incorporaciones a mis estantes correspondientes al mes de abril, mes en el que coinciden mi cumpleaños y el Día del Libro:

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  • El don de las piedras, Jim Crace. Leí Cosecha hace tiempo, y los amigos de Hoja de Lata me han enviado este ejemplar del último libro del inglés que han publicado. ¡Gracias chicos!
  • Emma, Jane Austen (edición de Austral Singular). Me gusta mucho esta edición, y estoy por un lado, haciéndome con la colección y por otro poniéndome al día con los clásicos. Son muuuuchas las cuentas pendientes, tantas que me estoy planteando hacerme un súper listado… este de Austen es uno de ellos.
  • El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez. La fantástica edición que estoy releyendo de Cien años de soledad (que ando leyendo a trompicones quiénsabeporqué) tiene un compañero, este otra novela del colombiano, que también he leído pero que quería incorporar a mis estantes. Uno de esos libros que no pasan de moda y que necesitamos tener en la estantería. Todo un acierto. Tanto este como Emma regalos de R. ¡Gracias!
  • Herido leve, Eloy Tizón. Una autobiografía intelectual, dice la editorial Páginas de Espuma en su página web. Un autor hablando de libros, digo yo. Temática que nunca se agota y que me atrae cada vez más. A Tizón no lo he leído, sólo sé que Jesús tiene un buen concepto de él. El título en sí lo conocía de pasada, fue el buen hacer de Niebla Espesa y de Esther de Moito Conto las que lo hicieron llegar a sus manos. Qué importante es tener a mano un buen librero. ¡Muchas gracias!

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  • La edad del desconsuelo, Jane Smiley. Un libro que me dio curiosidad desde que lo vi por redes sociales y que ya he leído. Ahora sólo me queda intentar explicar algo de su lectura. Envío de los amigos de Sexto Piso.
  • Mejor la ausencia, Edurne Portela. Había dejado pasar este título, y en general a la autora una y otra vez, hasta que vi un comentario elogioso de alguien de quien me fío y de repente me encontraba a Portela en todas partes. Después alguien mi dealer literario me comentó que había una historia que narraba la historia de Patria desde otro lado, pensé que podría ser este. No me equivocaba.
  • Lincoln en el Bardo, George Saunders. Un libro que vi muchísimo hace unos meses por redes sociales, pero que intenté quitarme de la cabeza para no saturar mis lecturas actuaVes de novedades. Se ha incorporado en modo de préstamo al igual que el de Portela, ¡gracias Pedro!
  • Los que duermen, Juan Gómez Bárcena. Tras alucinar con Kanada sabía que iba a estar atenta a lo que publicara este autor. Sigo en las mismas, todavía no tengo muy claro qué escribe este autor…  Envío de Sexto Piso.

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  • Voces humanas, Penelope Fitzgerald. El último libro de la autora que publica, como todos los demás, Impedimenta, es uno de esos títulos que sé que necesito en cuanto me entero de su publicación (¡gracias por el chivatazo, Atram!)
  • La hija de la española, Karina Sainz Borgo. Una historia que inicialmente no me atraía nada pero que con el paso de los días me ha ido entrando la curiosidad. Quizá el tema, quizá la culpa es de Martín, quién sabe. Estos dos últimos han sido mis compras en Día del Libro.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Por cuál creéis que debería empezar?

Namaste.

Actualidad, Literaria, Literatura

Feliz Día del Libro

23 de abril.

Día que tenemos marcado en el calendario los amantes de los libros, los libreros, los aficionados a la tinta y el papel, todos aquellos que disfrutamos entre las páginas de una buena historia, de un buen poema, de una buena obra.

El Día del Libro, el tuyo, el mío, el del todos. Celebrémoslo comprando libros, visitando bibliotecas, recomendando lecturas, revisando títulos, leyendo. Celebrémoslo adquiriendo muchas nuevas historias, colocando nuestros estantes, visitando blogs, anotando títulos o simplemente, elijamos un nuevo libro para empezar, o continuemos el que tenemos a medias.

Celebremos las historias que hemos leído y las historias que nos quedan por leer.

Un año más, feliz Día del Libro.

Namaste.

 

Autor, Literatura, Williams

Stoner, John Williams

Stoner es una de esas historias que son consideradas por los lectores como obras maestras o como libros mediocres, sin término medio. Las opiniones son tan dispares que al escoger esta lectura no sabes en cuáles de las dos opciones te vas a encuadrar. Quizá nunca habría acabado leyéndolo de no haber visto la polaridad manifiesta.

Stoner lleva como título el apellido de nuestro protagonista, William. Hijo de un matrimonio de campesinos acabará como profesor de literatura de inglés en la universidad.

StonerLa historia de Stoner es lo que critican muchos de los que la consideran como mediocre: una historia sencilla, sin mucha trama y sin grandes acciones. Esto es, la novela trata de la vida del protagonista sin caer en los elementos más frecuentes de la literatura: la trama no es tal, no le ocurren grandes dramas ni es el protagonista heroico que podríamos esperar, tampoco hay momentos de tensión y en el apartado del estilo, no encontramos grandes diálogos ni un sesudo análisis de cada uno de los personajes. Simple y llanamente nos encontramos la vida de Stoner: estudia, trabaja y se casa. Sigue trabajando, mantiene a su familia y tiene algún encontronazo en la universidad. Así, su  vida no tiene dramas ni grandes decepciones, solo las habituales del día a día: el paso del tiempo, la desesperanza, el aburrimiento y en muchos casos, la confrontación con una mujer absolutamente insoportable, la esperanza que encuentra en su hija, el choque con un compañero de trabajo.

Un personaje que a pesar de vivir la Primera Guerra Mundial no acude a la batalla, con un carácter evasivo y el ánimo perenne de los segundones, de los que se mantienen al margen de la acción, al margen de las grandes pasiones. Podríamos decir que Stoner es el antihéroe, el que se queda en la retaguardia, el que no dice lo que piensa para evitar un enfrentamiento, esa persona a la que nada le viene mal pero que internamente se lamenta sobre el derivar que ha tomado su vida.

Se empezó a preguntar si su vida merecía la pena, si alguna vez la había merecido. Era un duda, sospechaba, que le llegaba a todo el mundo tarde o temprano. Se preguntaba si a los demás les sobrevenía con la misma fuerza impersonal que le llegaba a él. La cuestión le sumía en la tristeza, pero era una tristeza general que -pensaba- tenía poco que ver con él o con su particular destino, ni siquiera estaba seguro de que la cuestión naciera de las causas más recientes y obvias que había trastornado su vida.

Página 158

La historia de Stoner es también lo que la describen como una obra maestra: una historia sencilla y aparentemente simple pero que a pesar de narrar la vida de un personaje común consigue mostrar la vida habitual de un personaje que podríamos ser tú o yo, más allá de las grandes historias y de las grandes tramas, Stoner es una persona del montón y Williams refleja su vida de una forma directa y sencilla, sin estridencias, simplemente la vida de Stoner.

¿Que qué me ha parecido a mí? Pues, sinceramente, no veo la obra maestra que muchos ven. Me parece una historia bastante plana, que se hace aburrida en determinados momentos, y donde por ocurrir muy pocas cosas se queda atascada en la primera tercera parte de la historia. Tengo que reconocer que posteriormente pude leer más y conecté algo más con la historia: la relación de Stoner con Grace, el problema de Stoner con Hollax, y la absolutamente insufrible Edith. Conseguí leer más de seguido lo que hizo que me aburriera menos, pero efectivamente, Stoner jamás da un golpe en la mesa, sino que se deja llevar por lo que los demás esperan de él, sin pensar en sus intereses o sus preferencias. Este aspecto en concreto me ha sacado bastante de mis casillas, siempre me da rabia encontrar con personajes que no deciden por sí mismos (por suerte no son muchos, los lectores o bien la literatura necesitan grandes gestas). Aunque por ello no significa que se trate de un personaje plano, solo que jamás tiene un punto de inflexión determinante, ni cambia de actitud con su vida o con las personas que le rodean.

En definitiva,

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Determinados destellos del estilo de Williams.
Contras
  • Historia plana, sin puntos de inflexión.
  • La cita que incluye la contraportada: «De lo único que estoy seguro es de que es una buena novela; con el tiempo incluso podría considerarse una gran novela», John Williams (¡nos ha jodido!)

Namaste.

Autor, Davies, Literatura

Mantícora, Robertson Davies

Mantícora, la segunda parte de la trilogía de Depford de Robertson Davies, comienza con un potente diálogo entre David Staunton y su psiquiatra. Sorprende un inicio tan directo, sin introducción ni descripciones previas, tan sólo Staunton, narrador y protagonista principal, contando por qué cree que su madrastra ha asesinado a su madre, el ricachón Boy Staunton.

MantícoraCon este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.

A partir de ahí la historia se funde en una doble vertiente: la del psicoanálisis y la psicología (incluyendo el análisis de la personalidad de los personajes) y la del recuerdo de su padre, aunque aprovecha para incluir el tema de la magia, como en la primera parte de la saga.

La trilogía de Deptford se inicia con El quinto en discordia, siendo Mantícora la segunda de los tres libros para acabar cerrándolo con El mundo de los prodigios.

Davies es uno de esos narradores clásicos que es capaz de contar la historia como un todo, que bebe de influencias como Wilkie Collins o Charles Dickens pero que a la vez disecciona y analiza la psicología, el carácter de los personajes, así como sus pensamientos y los recuerdos.

Mantícora me ha gustado más que la anterior novela, en parte por el tema en sí, alejada de la hagiografías a las que continuamente se mencionaba en El quinto en discordia, pero también por el estilo, que deja atrás la narración clásica para centrarse en las conversaciones, consiguiendo un efecto mucho más dinámico.

La virtud y el honor no desaparecerán del mundo, por mucho que los moralistas populares y los periodistas miedosos insistan en ello. (…) Y tampoco creo que el amor, en tanto exigente condición del honor, se haya perdido. Se trata de un patrón del espíritu. Y los seres humanos aspiran a hacer de ese patrón una realidad en su propia vida, al margen de los medios que empleen para ello.

Página 247

Tengo que admitir que no recordaba a los personajes, con la excepción del punto culminante de la bola de nieve, del resto solo tenía una leve neblina de cómo era el estilo del autor y de su análisis pormenorizado.  Sinceramente no sé si es bueno o malo. Por un lado, me habría gustado acordarme de los personajes, por otro, leer de seguido las trilogías nunca me ha parecido una buena idea, y para terminar, ambas historias se pueden leer de forma independiente sin problema.

Davies mide, organiza, corta y planifica para crear otra historia de literatura, de ejemplo de cómo se narran las cosas, sin grandes efectos, simplemente la historia narrada tal y como un genio lo haría: uno de esos narradores totales que radiografían el ambiente y señalan no solo lo visible sino también lo que queda detrás. Con abundantes saltos temporales y un claro hilo de retrospección, Davies configura una historia poliédrica donde nada es lo que parece y el análisis de la psique y de los recuerdos tiene vital importancia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos de David con su psiquiatra.
  • Inicio muy potente. Historia muy medida.
Contras
  • Me habría gustado recordar más a los personajes que se mencionan.
  • No vendría mal un glosario de personajes al inicio.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (59)

Hoy traigo las nuevas adquisiciones que se han incorporado en los estantes son las siguientes:

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  • La muerte del padre, Karl Ove Knausgard. Nunca he leído al autor, pero veo comentarios elogios aquí y allá de forma frecuente. No sé si es la mejor opción para empezar a leerlo, la verdad, pero es la escogida. Veremos qué tal.
  • El adversario, Emmanuel Carrère. Junto con Una novela rusa este título se recomienda siempre, así que decidí hacerme con este título en la edición de Compactos de Anagrama.
  • Trilogía de la ocupación, Patrick Modiano. De este autor he leído En el café de la juventud perdida, Dora Bruder y El horizonte pero hace ya cinco años que no vuelvo a leerle, y creo que una buena opción es esta trilogía, probablemente el libro más famoso del Nobel de Literatura francés.
  • Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides. Como ya os comentaba en la reseña de La trama nupcial, me queda por leer esta novela, quizá la más famosa de sus historias, que tiene hasta versión cinematográfica. Lo admito: dudé entre La trama nupcial y Las vírgenes suicidas pero opté por la primera porque soy más de libros largos. No lo leeré pronto porque va en contra de mi costumbre, pero me da seguridad saber que la tengo en el estante a la espera.

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  • Sigo aquí, Maggie O´Farrell. El tercer libro que he leído de O´Farrell, relatos autobiográficos en esta ocasión. Tenéis la reseña aquí. Envío de Libros del Asteroide.
  • Fugitiva y reina, Violaine Hausmann. Una historia de la que he leído comentarios elogiosos y que no pude evitar comprar la última vez que acudí a una librería. La edición es de Hoja de Lata.
  • Fausto, Goethe. Uno de esos eternos pendientes, que me atraía por la edición de Austral Singular (a pesar de que mi ejemplar de Jane Eyre ha tenido que ser reparado por despegarse la tapa). La verdad es que es uno de esos libros que me dan bastante vértigo, pero por intentarlo que no quede.
  • El pasajero, Ulrich Alexander Boschwitz (Sexto piso). Me entró por ojo, o más bien, por la portada. Apenas he leído la biografía del autor pero no necesito más (¿cuántos libros has de leer para considerar que ya no estás cumpliendo el propósito de leer menos novedades?)
  • Claus y Lucas, Agota Kristof. Cuando leí en ebook este asombroso título me di cuenta de que quería tenerlo en papel. Después comprobé que se encontraba descatalogado y que no había ninguna reedición a la vista. Por fin, después de mucho tiempo de espera, Claus y Lucas tiene la reedición que se merece. La reseña que le dediqué en su día, aquí. La edición es de Libros del Asteroide.

¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Por cuál debo empezar? ¿Alguna recomendación para enfrentarse a Fausto?

Namaste.