Otro año, otro mes. Os traigo las últimas incorporaciones a mis estantes tras la visita a dos lugares apetitosos.
En primer lugar, los que compré en la librería Jarcha (junto con una excepción):

- El año del pensamiento mágico, Joan Didion (Mondadori). Llevaba un tiempo con este libro entre los eternos pendientes, pero no había manera de encontrarlo por ningún lado. Al final me ha salvado la reedición, ilustrada por Paula Bonet, que se ha publicado en mayo.
- Del color de la leche, Nell Leyshon (Sexto Piso). Los que lleváis tiempo por aquí quizá recordéis la reseña que le dediqué a esta historia, así que probablemente os sorprenderéis de encontrarlo aquí. Lo cierto es que el libro en cuestión me lo prestó Pedro y decidí, en un encuentro con la autora que necesitaba eterno en mi biblioteca.
- Noches blancas, Dostoievski. Del ruso he leído sus libros largos: Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov, El idiota y El jugador, pero esta en concreto me la habían recomendado y la edición de Nórdica me pareció una buena opción para venirse conmigo a casa.
- El ángel del olvido, Maja Haderlop (Periférica). No tenía referencias de este libro, pero cuando uno va a una (buena) librería hay que dejarse recomendar, y eso es lo que hice yo. Después lo he visto entre las listas de lo mejor publicado esta primavera así que tengo muchas ganas de leerlo.
- El bosque, Nell Leyshon. Envío de Sexto Piso. El último libro de la británica que ya he leído y que pudimos comentar con la autora. A ver si me pongo las pilas y os dejo la reseña.
- Cárdeno adorno, Katharina Winkler (Periférica). Exactamente igual que con el libro de Haderlop. Sin referencias, pero me fío de la recomendación.
En la Feria del Libro de Madrid he comprado los siguientes (de momento, que nunca se sabe si voy a volver otro día…):

- Ilíada y Odisea, Homero. En su día comencé a leer la Ilíada en una edición que no recuerdo, un libro que misteriosamente ha desaparecido de mis estantes. Cualquiera de las dos son lecturas obligatorias y yo voy muy atrás así que vamos a ver si voy resolviendo cuentas pendientes. La edición también de Austral.
- En la colonia penitenciaria, Kafka. (Acantilado) Kafka. ¡Kafka! ¿En serio tengo que añadir algo más?
- Nada se opone a la noche, Delphine de Vigan. (Compactos Anagrama). Llevaba buscándolo bastante tiempo pero no lo encontraba en ningún lado, así que esperé a que empezara la feria para acercarme a comprarlo. Tengo muchas ganas de leerlo.
- El manuscrito perdido de Zaragoza, Jan Potocki. No pensaba comprarlo peeero cuando me acerqué a la casa de Acantilado y lo vi me vino a la memoria que lo había anotado en mi libreta tras leer El arte de la fuga de Sergio Pitol. Pinta muy bien.
- Guerra y paz, Tolstoi. Tenía ganas de hacerme con una edición interesante con la que animarme a leer este tochazo. Regresar a Tolstoi tras leer en la era preblog Anna Karénina me parece obligatorio y la edición de Austral una buena idea.
- La poeta y el asesino, Simon Worrall. Una de las novedades de Impedimenta, me atrajo por lo poco que leí en la sinopsis, y de ahí pasó a mi lista de pendientes.
Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Por cuál creéis que debería empezar?
Felices lecturas.
Namaste.

Sin embargo esa idea que tenía en mente distaba bastante de lo que finalmente me acabé encontrando. (Por supuesto, culpa mía por no leer la sinopsis). Mientras que Las pequeñas virtudes es un libro de reflexión y opinión cercano al ensayo, en Léxico familiar nos encontramos con un libro autobiográfico que incluye un recorrido por las historias que le ocurrieron a su familia, así que como podréis imaginar, el tono, la temática y el estilo del libro los hace muy diferentes.
El protagonista de Terapia es un exitoso guionista de televisión con una apacible vida, está felizmente casado y tiene una amante platónica. Su rutina sigue un curso armónico hasta que empieza a sufrir unos inexplicables dolores de rodilla que le acaban haciendo ver la vida de una forma muy diversa a cuestionarse su situación.
Tratar de describir La edad del desconsuelo es una tarea complicada. Sabemos de lo que trata, sí, todo eso lo podemos leer en la sinopsis, conocemos la parte objetiva: que el peso de la trama lo llevan los adultos de una familia de cinco, dentistas, que tienen una vida feliz y estable. Sin embargo un día en un trayecto habitual en coche se escucha la siguiente frase:


La historia de Stoner es lo que critican muchos de los que la consideran como mediocre: una historia sencilla, sin mucha trama y sin grandes acciones. Esto es, la novela trata de la vida del protagonista sin caer en los elementos más frecuentes de la literatura: la trama no es tal, no le ocurren grandes dramas ni es el protagonista heroico que podríamos esperar, tampoco hay momentos de tensión y en el apartado del estilo, no encontramos grandes diálogos ni un sesudo análisis de cada uno de los personajes. Simple y llanamente nos encontramos la vida de Stoner: estudia, trabaja y se casa. Sigue trabajando, mantiene a su familia y tiene algún encontronazo en la universidad. Así, su vida no tiene dramas ni grandes decepciones, solo las habituales del día a día: el paso del tiempo, la desesperanza, el aburrimiento y en muchos casos, la confrontación con una mujer absolutamente insoportable, la esperanza que encuentra en su hija, el choque con un compañero de trabajo.
Con este punto de partida pronto conoceremos más de la situación de la familia y de los motivos que le han llevado al protagonista a viajar a Suiza para iniciar su terapia.
