Autor, Barnes, Houellebecq, Literatura, Rododera

Tres libros que he leído de viaje: Barnes, Rododera, Houellebecq

Comento siempre que para mí es muy importante escoger bien las lecturas que me voy a llevar a un viaje, por un lado para no cargar con lecturas de más y por otro, escoger historias que se adapten a un momento en el que podemos tener bastante tiempo para leer (un vuelo) o poco (tras un largo día de visitar monumentos).

Este otoño he podido visitar la Aquitania francesa, y para ello escogí 3 libros muy diferentes entre sí pero con mismas cualidades: no demasiado largos, capítulos cortos y que llevaban bastante en mi lista.

Empzamos por el primero: a Barnes lo leí el año pasado, también en un viaje, con La única historia, pero el libro que más había escuchado recomendar era este: El sentido de un final (Compactos Anagrama, 2012).

En este caso, en lugar de una historia de amor es la historia de una amistad que acaba en un momento y cómo se rememora y reconecta con ese amigo varias décadas después. Es una buena lectura para un viaje y Barnes uno de esos escritores que trabajan muy mucho sus novelas. Pero a la vez me quedo con la sensación de que no me acaban de llenar, lo veo desde fuera como una novela redonda, pero como desde un cristal, fría y estéril, por eso no la recomendaré con pasión, porque justo de eso, de pasión, carece.

Aún con esas, son muchos los fragmentos que he anotado en mi libreta, sobre todo reflexivos sobre el paso del tiempo y el devenir de la vida. Os dejo un par de muestra:

Éste era uno de nuestros temores: que la vida no resultara como la literatura.
Página 25

Y así es la vida, ¿no? Algunos logros y algunos desengaños.
Página 74

La segunda novela que leí es la famosa La plaza del diamante (Edhasa, 2023), de Mercè Rododera, autora catalana recomendada por activa y pasiva a la que yo no me había acercado quizá porque pensaba que no era para mí. Acerté.

Hay algo en el realismo de la posguerra que me aburre, que no me interesa. La historia es una buena novela sobre una mujer, la Colometa, desde el momento de casarse hasta su vida 40 años después. Aprecio lo que hace la autora, que no es sino describir a la perfección una Barcelona gris tras una guerra civil, pero hasta ahí. Sin más.

Agaché la cabeza porque no sabía qué hacer ni qué decir y pensé que tenía que apelotonar la tristeza, hacerla pequeña deprisa, que no me vuelva, que no esté ni un minuto corriéndome por las venas y dándome vueltas. Hacer con ella una pelota, una canica, un perdigón. Tragarla.

Página 63

Por último, un francés: Houellebecq, un autor del que por aquí habéis visto pasar Las partículas elementales, Ampliación en el campo de batalla y Plataforma. Poco a poco voy leyendo todos los libros de este polémico escritor, siempre a contracorriente e incómodo. De nuevo un protagonista blanco, varón, en su mediana edad, sin nada a lo que agarrarse, solo tras otra decepción amorosa que trata de mitigar con antidepresivos y una visión crítica de todo cuanto le rodea.

De la sociedad en general no he conseguido nada, en este sentido, como en casi todos los demás, me he dejado llevar por las circunstancias, he dado prueba mi incapacidad para gobernar mi propia vida.

Página 9

Lo de siempre pero distinto: la crítica ácida a una sociedad basada en el capitalismo más cruel, la farsa del ecologismo o las relaciones amorosas.

No es el mejor del francés pero sí está a la altura. De los tres el que más me ha hecho pensar y el que más me ha gustado.

En cualquier caso, la alegría y el alivio de tachar títulos en la lista de los libros pendientes.

Namaste.

Autor, Gógol, Literatura

Las almas muertas, Nikolái Gógol

Noviembre es un mes perfecto para leer autores rusos, ¿no creéis?

Llevaba mucho, mucho tiempo queriendo leer a Gógol. Me avergonzaba haber leído a otros rusos y haber relegado a este, que influyó a tantos, a un segundo plano.

La idea era o bien El capote o esta, su novela más famosa. Como soy lectora de libros largos, decidí que sería esta la historia escogida y por eso lo anoté en mi lista de propósitos de este año, para no olvidar que esta vez, sí o sí, tenía que leerlo.

Lo he hecho con una fantástica edición de Nórdica, muy cómoda para leer y con una letra perfecta para encarar esta lectura.

Las almas muertas narra la historia de Chíchikov, un héroe que busca enriquecerse con un agujero del sistema: obtener esclavos muertos (sus almas) para conseguir el dinero asociado a la propiedad por ellos aprovechando el retraso del censo en el cómputo de los fallecidos.

Su idea le llevará a visitar varias haciendas por toda Rusia para así entablar relación con los terratenientes que le vendan las almas, personajes variopintos y de distinta calaña que ejemplifican lo variado de una Rusia rural y arcaica, llena de herederos que dilapidan una cuantiosa herencia por dejadez, desinterés o vaguería.

¡Intenta (…) entender algo de los hombres! No creen en Dios, pero están convencidos de que, si les pica la nariz, es una señal de que van a morir.

Página 254

Lo que engancha a la historia desde la primera página es el humor mordaz y satírico de un Gógol que se ha propuesto poner un espejo, ridiculizando a sus personajes, que representan lo más variado de la sociedad rusa. Sus descripciones incluyen a la vez comentarios variados donde se dirige directamente al lector, abandonando su posición de narrador omnisciente para apuntar cosas principalmente sarcásticas:

El autor encuentra harto difícil nombrar a las dos damas de manera que no vuelvan a enfadarse con él como ya lo hicieron en el pasado.

Página 220

La mezcla consigue el efecto buscado: engancha al lector, critica a la sociedad y a la vez consigue una historia entretenida, plagada de sátira que conjuga la diversión con el análisis de una sociedad rusa en decadencia, con personajes que tienen cerca su final

Al ser una historia que el propio autor reescribió de la cual no se conserva el final completo, hay desigualdad entre las partes al notarse claramente dónde está más trabajada y retocada y donde quedo falta de una revisión y quedó fragmentada.

Aún así, una fantasía total, un libro que os recomiendo mucho que va directo a lo mejor de este año.

Los rusos nunca fallan. Confirmado.

ICHA:

Te gustará si te gustó Oblómov, Iván A. Gonchárov.
Pros– Entretenido, divertido, sarcástico.
– Cómo el autor consigue lo anterior describiendo a la sociedad rusa.
Contras– La segunda parte es menos redonda por la reescritura de la obra.

Namaste.

 

Autor, Handke, Literatura

Desgracia impeorable, Peter Handke

La acumulación y la falta de tiempo me llevan a cosas absurdas: a pesar de haber comprado, nada más haberle otorgado el Nobel, Los avispones, fue este librito el que he acabado leyendo primero.

Lo he hecho de la mano de la biblioteca, usuaria de la que admito, no soy nada frecuente. Me resultan incómodas varias cosas, desde el olor o la edición del título hasta las marcas en lápiz o bolígrafo que algún lector anterior consideró lo suficientemente relevante como para plasmar en un libro que no era de su propiedad.

Mis excepciones para el uso de la biblioteca son, generalmente, dos: los cómics, que suelo leer rápido y el coste / tiempo de lectura me parece que no hace justicia y los libros cortos, exactamente por lo mismo.

Así que Desgracia impeorable se vino conmigo en una espantosa edición de los 70 de la mano de Alianza tres, imagino que relacionada con la actual Alianza. La traducción, como podréis imaginar, deja bastante que desear, pero lo que me interesaba era el resto.

Peter Handke escribió este librito a las pocas semanas del suicido de su madre. Lo que hace es un recorrido de esa pérdida, como hijo que se enfrenta con el dolor y el duelo de la pérdida de un ser querido junto con el intento como escritor de acercase a la situación. Como todos los alemanes, su precisión configura un lenguaje certero y analítico:

«No hay palabras», se dice a menudo en las historias, o bien «no se puede describir», y las más de las veces considero que esto son excusas para la pereza; sin embargo, esta historia tiene que ver realmente con lo que no tiene nombre, con segundos de espanto para los que no hay lenguaje.

Página 39

El resultado es un librito muy corto pero duro, por lo que trata y por cómo están medidas las palabras. Uno de esos libros en los que cada frase duele, donde no sobra nada, donde el peso de cada frase contiene todo un universo de pensamiento y emoción.

Hablo conmigo misma porque ya no puedo decir nada a nadie.

Página 69

No sé cómo serán el resto de sus libros, pero a mí con este me ha convencido sin ninguna duda.

Namaste.

Autor, Camus, Literatura, Saer

El extranjero, Albert Camus y El entenado, Juan José Saer

Comentaba por redes sociales que llevo un tiempo desconcentrada, y que ponerme a leer los libros largos que tengo a medias se me hacía un suplicio. No es nuevo, Internet es una opción más cómoda para el cerebro que ponerse a leer cualquier texto, así que admito lo obvio: yo también he caído en eso de leer dos párrafos y acabar mirando el móvil, así que lo de empezar o continuar un libro largo se me ha hecho tarea imposible durante semanas… La consecuencia ha sido que he cambiado lecturas, adelantado libros más cortos para alternar con los que tengo ahora mismo a medias.

Dos de ellos han sido estos que os traigo hoy: El extranjero, de Albert Camus (Debolsillo, 2021), un clásico que tenía pendiente desde hace mucho, de un autor del que había leído en su día La peste; y El entenado (Rayo Verde, 2022), una novela recomendada por todos que no paraba de ver por redes.

Empecemos por Camus: El extranjero comienza con la muerte de la madre del protagonista, suceso que marcará, por varios motivos, la acción posterior. Más tarde, unos amigos en una jornada playera se transformará en punto de inflexión de su futuro posterior al acabar asesinado a un tipo que amenazaba a su amigo.

Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz.

Página 61

El estilo del francés es directo, seco y descarnado, no se aprecian emociones ni reflexión por ninguno de los sucesos anteriores. El protagonista parece un títere que funciona de forma autómata y sin voluntad en cada uno de los vaivenes, lo cual impacta de forma clara por los duros hechos que le toca vivir.

Sólo me preguntó, con apariencia algo cansada, que si lamentaba mi acción. Lo pensé y dije que, más que lamentarlo de verdad, notaba cierto fastidio.

Personalmente creo que tengo un problema con Camus, porque valoro su buena literatura pero no me llega, no me trasmite nada, todo eso que sé que es voluntad del autor me llega como lectora sin ninguna conexión, y por eso, aunque valoro su propuesta, no es un libro que recomendaré con efusividad jamás.

Pasando a El entenado, Saer nos trae una novela que parece ligera pero no lo es. El protagonista es un grumete enrolado en un barco que llega al río de Plata en la época de la conquista de América, y desde ahí el choque con el pueblo que habita la selva: todos mueren excepto el grumete, que pasará a vivir con los indígenas que le aceptan como uno más.

Su soledad y la adaptación, lo que vio y vivió lo narra un tiempo después. Y eso es justo el problema de la historia, que cuando abandona la tribu el resto de la historia se hace aburrida, plana y carente de interés, algo totalmente prescindible que afecta a la potente primera parte de la historia hasta hacerla caer en picado.

En definitiva, de ambas esperaba mucho más, del primero por lo famoso de la historia, un clásico imprescindible que para yo nunca recomendaré efusivamente, y el segundo, una buena historia opacada por una desigual segunda parte que diluye la potencia y buen hacer de la primera.

Namaste.

Autor, Literatura, Ugresic

Ficcionario americano, Dubravka Ugrešić

Me propuse regresar a la croata tras leer la maravillosa El Museo de la Rendición Incondicional, así que en mi lista de propósitos de 2024 (la segunda, la que no publico, esa que incluye libros que me interesan y que quiero que formen parte de mis lecturas recientes) figuraba su nombre.

Desconocía entonces qué libro leer de ella, porque por mi propensión a la acumulación tenía varias opciones: La edad de la piel, Baba Yagá puso un huevo o El Ministerio del Dolor. Al final me decanté por seguir la lectura en un orden cronológico así que opté por este que os traigo hoy.

Como ya hiciera en El Museo de la Rendición Incondicional, este Ficcionario americano (Impedimenta, 2023) es también un texto fragmentario de sus vivencias como expatriada tras el inicio de la guerra de Yugoslavia. Su choque con la cultura americana, la lejanía del conflicto y la soledad de sentirse ajena en un momento en el que sus compatriotas están muriendo a diario.

Articula el libro como si de un diccionario se tratase, explicando todo eso que a los estadounidenses les parece habitual pero que nos resulta ajenos para los europeos: esa cultura del esfuerzo/dinero o la amistad falsa de quienes tratan de ser amistosos pero quienes no quieren ahondar en cómo o de dónde viene esa persona con la que están hablando. Parte de ese concepto para unirlo con sus anécdotas, experiencias y sensaciones, comparando en muchos casos la diferente visión a ambos lados del Atlántico y añadiendo, por supuesto, su visión desoladora de saber que su país está en guerra, que jamás volverá al país que la vio nacer.

En conjunto se trata de un libro menos perfecto que El Museo de la Rendición Incondicional quizá por su carácter fragmentario, quizá porque se nota que la mayor parte de los textos vienen de su publicación en forma de columnas en el periódico, como consecuencia la independencia entre los temas genera una sensación de falta de unidad y también la sensación de que algunos temas interesan bastante menos que otros.

FICHA:

Te gustará si te gustó El Museo de la Rendición Incondicional, Dubravka Ugrešić.
Pros– Cómo muestra el choque con Estados Unidos desde su visión de expatriada.
Contras– Fragmentario, desigual en algunas partes.

Namaste.

Autor, Literatura, Umbral

Mortal y rosa, Francisco Umbral

Años. Años llevaba este título en mi libreta de pendientes sin que me hubiera acercado jamás a pensar en leerlo. Por no tener ni siquiera lo tenía en físico hasta que lo compré en una visita a Tipos Infames, y por fin, quizá animada por su corta longitud, lo he colado entre lecturas.

Y vaya.

Primero, lo obvio: un prejuicio el creer conocer a Paco Umbral, ese personaje televisivo que aparecía de refilón en la pequeña pantalla. Segundo, el tema: la muerte de su hijo. Y para el final, este experimento que es este libro enigmático, diferente, triste y poético.

Porque Mortal y rosa, algo que yo desconocía, no es una historia de no ficción a lo La hora violeta de Sergio del Molino, ni habla particularmente del duelo, como lo hace Joan Didion con El año del pensamiento mágico, sino que mezcla extraña ficción y no ficción, de diferentes formas, desde el análisis filosófico, el dietario y lo inventado, osea, la mezcla habitual en la cabeza de una persona.

Quizá si hubiera sabido de qué iba el asunto no me habría sorprendido tanto, pero aunque conocía el tema, el modo de contarlo es de una forma tan apabullante, bonita y triste a la vez que no pude dejar de anotar fragmentos y fragmentos conforme iba leyendo:

Un hijo es la propia infancia recuperada, la pieza suelta del rompecabezas. Lo que no viví en mí lo vivo en él, lo que no recuerdo de mí es él. Él es el trozo que me faltaba de mi madre.

Página 145

Porque al final Umbral escribe, desde el dolor y la frustración de la enfermedad, mientras que continua tratando de entender algo, como método de conectar con un hijo que se le escapa entre los dedos, desde la rabia de los hospitales, con la tristeza de la enfermedad y con la rabia de que además sea un niño el enfermo con un fatídico final.

Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman en la oscuridad.

Página 228

Este libro es un ejemplo clamoroso de efecto híbrido entre géneros que a la vez tiene un tono triste y bello en las descripciones, análisis y comentarios. Su propuesta es extraña, arriesgada, y a la vez puede generar rechazo, pero es un libro fascinante, apabullante, que te deja sin aliento desde el comienzo.

Puedo abrir un libro y encontrarme dentro de él, porque uno no es sino la señal de lector puesta entre las páginas de la novela de la propia vida.

Página 81

Como contras diré los más claros: es un tema duro que hay que escoger leer en el momento pertinente, y pierde fuerza en la segunda parte de la historia, pero claro, cómo voy a juzgar un libro por las últimas páginas cuando antes nos ha dejado fragmentos tan tan maravillosos y certeros como el siguiente:

Ojos que imaginan cuando leen, que ven lo que crean con su lectura, que ven incluso lo no visible y le dan precisión plástica a los conceptos, a los pensamientos leídos. Los ojos pastan en el libro y a veces, al cerrar el libro, los ojos se quedan dentro, como hojas frescas, y ando ciego por la vida, sin ojos, sin ver el mundo, porque los ojos siguen mirando lo que han leído, se han enterrado en letra impresa.

Página

Desde aquí, muchas gracias a los que me habéis recomendado este libro una y otra vez. Sin vuestra insistencia no lo habría leído, así que fuera los prejuicios y sigamos leyendo.

Yo he llegado ya donde tenía que llegar. No he llegado a ningún sitio, pero es suficiente.

Página 212

FICHA:

Te gustará si te gustó – Maravillosamente único.
Pros– La mezcla híbrida de temas dentro de ese estilo tan cuidado y maravilloso.
– Multitud de fragmentos destacados.
Contras– Es devastador, hay que medir el momento en el que se lee.

Namaste.

Autor, Kafka, Literatura

El proceso, Franz Kafka

Releer uno de los libros de tu vida es siempre una tarea arriesgada porque pone en entredicho la memoria, ese recuerdo que nos dejó un libro cuando éramos un lector diferente, una persona distinta.

Sin planearlo he leído en este 2024 dos de los libros que más guardo en mi corazoncito lector, Tiempo de silencio de Martín-Santos y este que os traigo hoy, El proceso de Franz Kafka (Nórdica, 2024). Me gustaría decir que no fue la efeméride de ambos la que me motivó a leerlos pero mentiría. Qué mejor hacerlo con una nueva edición para conmemorarlo.

El inicio de El proceso empieza así:

Alguien debía de haber hablado mal de Josef K., puesto que, sin haber hecho nada malo, una mañana lo arrestaron.

Página 13

En una frase ya tenemos todos los elementos característicos de Kafka: un protagonista intercambiable al que se referirá como una inicial, una situación que cambia su rutina al comenzar un proceso contra que le obligará a personarse a un tribunal que no entiende,. El resto lo iremos descubriendo más adelante: un abogado al que desprecia, una situación judicial absurda, estúpida, que comienza con lo que parece un error, o lo que es peor, una broma.

Esto es la ley. ¿Dónde cabría un error?

Página 19

Y es que K. al principio piensa que se trata de una confusión, un error que añade un elemento discordante a su vida pero que podrá resolver enseguida, un malentendido, algo de fácil solución. No sabe lo equivocado que está, lo complicadas que se le pueden poner las cosas, cómo esa situación inicial se va a ir transformando, poco a poco, en un problema que se ramifica y que acabará afectando a cada aspecto de la vida del protagonista.

En general, el procedimiento no solo era secreto para el público, sino también para el acusado. Naturalmente solo en la medida en que esto fuera posible, pero era posible en muy gran medida.

Página 130

El estilo de Kafka es directo, concreto, hasta podríamos decir seco. No se detiene en explicar situaciones que vive K. porque el narrador omnisciente sabe lo mismo que el protagonista: solo lo que ve.

-Interpretas mal los hechos – dijo el sacerdote -. La sentencia no llega de repente, poco a poco el proceso va transformándose en sentencia.

Página 237

Eso es la clave en Kafka: esa desnudez del texto que engarza con la universalidad, con los sentimientos de frustración y parálisis que nos embargan al tratar con entes burocráticos. El proceso muestra un procedimiento reconocible en el cual pasamos las mismas etapas que el protagonista, desde la rabia e ira del inicio, al no poder creer que es lo que es necesario en esa situación, que se van diluyendo hasta transformarse en una aceptación calmada desembocando en una resignación final.

El proceso está por encima del individuo y eso él no lo puede cambiar.

No había nada de heroico en resistirse, en causar dificultades a aquellos señores, en intentar disfrutar ahora, defendiéndose, de la última luz de la vida.

Página 253

Además la sensación de soledad, incluso la redefinición de ésta, el individuo frente al sistema, el análisis de la existencia, ¿qué es uno frente a un sistema que atropella y apisona? ¿Cómo seguir en un mundo en el que cualquier decisión arbitraria puede marcar tu vida para siempre? ¿Quiénes somos frente a «ellos»?

El análisis existencialista, la duda de la lógica propia frente a un sistema organizado para hacer lo que un Ente Superior decide. No me digáis que no es actual.

De ahí el momento genial de transformación del apellido del autor al adjetivo. La transformación de todo lo anterior en una sola palabra. Dar un nuevo sentido a una mezcla de situaciones: lo kafkiano.

Lo miras alrededor y todo, si me apuras es kafkiano: tratar de conseguir hacer un trámite online para el que necesitas un número en papel que te da una persona en una ventanilla a la que se pide cita solo online…

He disfrutado y he sufrido de El proceso tanto como la primera vez, aunque sí, es una novela inacabada y eso implica que no es perfecta y que determinados capítulos se extienden y otros quedan a mitad. No es perfecta pero sí, sigue en mi corazoncito lector, y valga esta reseña, de nuevo, como la primera vez, para animarlos que la leáis. O la releáis, claro.

Namaste.

Autor, Literatura

Respira, Tim Winton

Verano en Australia.

Dos adolescentes disfrutan su nueva amistad entre agua, sal y mucho, mucho tiempo.

El tiempo, el mar y el agua les llevará a la natación, más tarde al buceo, y gracias a un adulto que vive en la zona al surf.

Esa será su obsesión durante los días veraniegos de amistad, verano y agua: aprender a domar unas olas imposibles, controlar una tabla aparentemente inestable, conjurar el equilibrio en el mar. Añadir esa nueva magia recién adquirida con un mundo en el que se adentran, donde todo es posible.

Intenté hacer las cuentas pero ni siquiera sabía los números que debía usar.

Página 230

Porque tras el agua, la sal y las aventuras hay también más cosas: las envidias y los enigmas de ese adulto que les enseña todo cuanto saben, los silencios y las cicatrices.

Respira, Tim Winton (Libros del Asteroide, 2024) es un libro de inicios, una novela de formación veraniega y refrescante que nos traslada a los interminables veranos de otra época, donde todo estaba por descubrir y la energía y la ilusión te salen por los poros.

Aparentemente no hay nada que temer en la vida salvo el temor mismo.

Página 253

Una oda a los veranos eternos llenos de promesas y aventuras, donde la única importancia era disfrutar. Ideal para leer, cómo no, mirando un buen atardecer en la playa,

Gracias a la editorial por el envío.

Te gustará si te gustó Los nombres propios, Marta Jiménez Serrano.
Pros– Refrescante, ligera.
Contras– Refrescante, ligera.
– La parte final pierde fuerza.

Namaste.

Autor, Literatura, McDaniel

En el lado salvaje, Tiffany McDaniel

La publicación de un autor que te gusta es siempre motivo de celebración. Por aquí ha pasado Betty y El verano que lo derritió todo, todas maravillosamente editadas por Hoja de Lata, así que estaba claro que cuando lo vi en el buzón, En el lado salvaje (2024) iba a ser una de mis lecturas veraniegas.

Arc y Cisi son dos gemelas que viven con su madre y su tía en Ohio. Arc está obsesionada con excavar y con encontrar tesoros con sus manos en la tierra. Cisi es una enamorada de las plantas y de los bulbos. La visión particular de su abuela, influencia mágica en sus vidas, les hacen mirar la realidad con otros ojos y transformar lo que ven en algo distinto, más poético, más bonito y asumible para su mirada infantil. Y es que su entorno está plagado de violencia, drogas y pobreza, ausencias y dolor, todo por lo que no tendría que pasar una niña.

Intentaron acabar con su poder porque una mujer que dice más de lo que debe decir y que hace más de lo que debe hacer es una mujer a la que se intenta silenciar y destruir.

Página 57

Esa es la magia de Arc: darle la vuelta al lado y mostrar otra visión de la realidad para sacarle algo bueno a todas las cosas que pasan por delante de sus ojos. Arc lo hace a diario y de esta forma continúan viviendo, soportando una realidad que de otro modo se le habría hecho inasumible.

¿A quién puedes informar de los demonios cuando os demonios son aquellos a los que vas a informar?

Página 123

Desde fuera compartimos sus vidas y sus amistades, el desamparo de una casa en la que la droga y la prostitución es la moneda de cambio, unidos al miedo que se instala en la zona al encontrar un cuerpo de mujer en el río. Ellas, mientras tanto, siguen su camino, haciendo amistades, riendo y disfrutando de las pequeñas cosas que tienen cerca.

Desde fuera el lector aprieta los dientes, cruza los dedos, se queda pegado a unas páginas que no quiere leer, como si al no querer saber desaparecieran las maldades, como si al ignorar lo que ocurre después pudiéramos crear una nueva versión de la vida de Arc y Cisi.

Desde fuera somos más amables, menos duros, les exigimos a las historias una alegría y un final feliz que creemos que nos deben. Quizá porque sabemos que la vida no atiende a razones y pensamos que la ficción sí, que la mano que escribe esa historia puede ser más indulgente, más magnánima, más amable.

Pero no, las historias son como la vida y McDaniel deja claro desde la primera línea cuál es el devenir de las muchachas, pero aún así, de alguna forma, si lo deseamos lo suficiente el destino de Arc y Cisi no esté malogrado, ¿verdad?

Huele a todas las promesas que no hemos cumplido.

Página 342

Tiffany McDaniel es digna heredera de ese sur de Estados Unidos que tanta buena literatura nos ha dado: describe a los desharrapados como Carson McCullers, conecta con la tierra como Steinbeck o Faulkner y siempre, siempre, lo hace con un tono poético, desgarrador y sensible, que evoca magia, tierra y fuerza pero también crueldad y fuego.

Era complicado, era difícil, pensé que ninguna de sus historias volvería a conseguir lo que en su día viví con Betty, pensé que lo de pasar las páginas con rabia y los ojos encharcados se había terminado. Me equivocaba también.

Como Arc. Como Cisi.

FICHA:

Te gustará si te gustó Betty, Tiffany McDaniel.
Pros– El modo de hilar la realidad con la magia, lo duro con lo tierno.
– La profundidad de los personajes.
Contras– Le sobran algunas páginas de la última parte.

Namaste.

Autor, Halfon, Literatura

Tarántula, Eduardo Halfon

Ya comentaba en la reseña de Signor Hoffman (Libros del Asteroide, 2015), que esperaba la publicación de este título que os traigo hoy para seguir leyendo al escritor guatemalteco, bien conocido por aquí, así lo atestiguan El boxeador polaco (2019), Monasterio (2014), Canción, Duelo (2017), Un hijo cualquiera (2022) publicados todos por Libros del Asteroide y Biblioteca bizarra, (Jekyll and Jill, 2018). Por eso en mi visita a la Feria del Libro de Madrid era uno de los títulos con los que me quería hacer.

Siendo el octavo título del escritor, pocas novedades en su propuesta: nos metemos de lleno en su mundo regresando al pasado, en este caso le acompañamos a un particular campamento de verano, mientras conecta esa experiencia con su situación actual.

Yo lo vi o me lo imaginé, que para un niño viene a ser lo mismo.

Página 70

El Halfon adolescente asiste sorprendido a un campamento veraniego que dista mucho de lo que nos imaginamos en ese tipo de experiencias: ¿es esto un campamento organizado como un Lager? Imposible.

Más tarde, el Halfon adulto rememora ese recuerdo cuando se encuentra con alguno de los asistentes al campamento. El resto, un ejercicio de recuerdo y análisis.

Soñé con mi padre (…) Hay sueños que dejan un sabor. Hay sueños que jamás nos abandonan, como si continuásemos dormidos y sonándolos durante el resto de nuestra vida.

Página 134

Tarántula (Libros del Asteroide, 2024) no ha sido una mala lectura porque siempre da paz regresar a los autores que nos gustan, sin embargo no lo recomendaría para iniciarse con el autor ni tampoco me parece la mejor de sus historias, diría que no tiene esa parte intangible, de reflexión familiar y de la comunidad que sí tienen otras de sus historias.

Aún así, siempre lectora de Halfon.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Cualquiera de las historias que menciono arriba.
Pros – El mundo propio que crea Halfon.
Contras – Sus libros se acaban demasiado pronto.

Namaste.