Soy bastante maniática en algunas cosas, tengo que reconocerlo. Tengo mi taza para tomar el té, la taza para el desayuno y la taza para beber algo a media mañana. Miro mal a cualquiera que vaya a usar una de mis tazas para beber algo, a pesar de que tenga otras diez a en el estante. No presto libros antes de leerlos. Al hacer un examen uso el bolígrafo que estaba utilizando en clase, quizá con la vaga esperanza de que el bolígrafo haya retenido algún tipo de información. Corro siempre con la misma música, el mismo álbum del mismo grupo. Cuando escojo un libro ha de ser diametralmente opuesto al que acabo de terminar: si he terminado un libro de un autor austríaco que trata sobre ajedrez he de leer algo de un autor no europeo con temática distinta y con el tono más diferente posible.
Así que escoger esta historia después de Novela de ajedrez era jugar a la ruleta rusa. A fin de cuentas, mi manía de leer lo menos posible las sinopsis no ayuda a tener la información suficiente como para hacerse una idea de lo que nos vamos a encontrar. Si a eso sumamos que muchos de los libros que tengo esperando en la estantería están escritos por centroeuropeos, o transcurren en el siglo XX, la cosa se complica.
Una amiga me recomendó Hacia rutas salvajes hace por lo menos quince años. No exagero. Después se quedó en mi lista, me desentendí de él y no supe que hasta hicieron una película sobre él. Mejor, supongo.
Decidí que fuera el primer libro para estrenar mi Kindle, aprovechando que me iba de viaje.
Hacia rutas salvajes es una historia de no ficción. Primera sorpresa. La historia de investigación del viaje de Christopher McCandless, un muchacho aventurero que murió con 24 años en Alaska. Un suceso trágico sorprendente de un protagonista que cambió su vida de la noche a la mañana para caminar solo por toda Norteamérica, de norte a sur.
La intrahistoria de Hacia rutas salvajes nos cuenta que Krakauer dio con la historia cuando le encargaron escribir sobre la noticia para un periódico. Después, tras reunir información decidió dedicarle más páginas porque consideró que daba para una historia más larga, y le salió este libro.
Visto así, la historia no puede interesarme menos. Las historias de viajes no acaban de gustarme, como no lo hizo Kerouac como no me gustaba ver a Willy Fog. Será otra de mis manías.
Pero como las cosas sólo se saben cuando se prueban, y sabiendo que el tono, el ritmo del hilo conductor y la distribución de la información influye mucho en la percepción del lector, aquí marca la diferencia el autor: Krakauer consigue aligerar el tono de una historia trágica para conseguir que queramos acompañar al joven, y lo hace racionando la información, omitiéndola cuando es necesario y jugando con el elemento temporal.
Es cierto que en ocasiones parece que se repite demasiado, y que en el inicio la sensación es que le está hablando a un lector que ya sabe del tema, así que no pude evitar sentirme algo perdida cuando daba por hecho que ya conocíamos la noticia. Debe de ser complicado escribir de algo que ya se conoce y no resultar aburrido y conseguir mantener el interés del lector. Desde mi punto de vista, siempre es más complicado reestructurar algo que ya tienes que empezar desde cero.
Hecho el balance de la historia en sí, me ha resultado una bocanada de aire fresco, un cambio radical de estilo y temática, una historia de naturaleza y soledad, con psicología del personaje y amor a la tierra, de la búsqueda del individuo pero que no pierde la ligereza y consigue dejarnos pegados a sus páginas. Quizá sea porque a la sorpresa inicial le sigue un punto sobrecogedor y asombroso, que nos hace pensar que no puede ser verdad, pero donde confluye la realidad con el absurdo. El ser humano nunca dejará de sorprendernos.
En conclusión: un acierto totalmente inesperado.
FICHA:
| Te gustará si te gustó |
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| Pros |
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| Contras |
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Namaste.

Sólo necesité leer 
Quizá algunos no habréis leído esta historia, pero aunque nunca nos hayamos acercado a la sinopsis (como era mi caso) sí que sabemos que se trata de una de las novelas más importantes sobre fantasmas, hasta el punto de considerarla como uno de los mejores ejemplos de literatura gótica.
En esta ocasión, para mí era inevitable sentir una especie de vértigo al contemplar tamaña obra: cuantitativamente, dado que se trata de un libro que supera las mil páginas, pero también cualitativamente, por lo complejo que se antoja el mundo de Mann.
Lolito nos cuenta la historia de un joven de 15 años al que su novia le ha sido infiel. Su huida hacia delante para tratar de mitigar el dolor de sentirse engañado pasa por ligar por Internet, ahogarse en cualquier bebida alcohólica y dedicarse al hedonismo más basto.
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Juan Gómez Jurado (Madrid,1977): es escritor y periodista. Su primera novela, El espía de Dios, le plantó en el panorama literario y desde entonces no deja de publicar un bestseller detrás de otro. Ha recibido premios, pero además consigue entusiasmar a lectores, siendo traducido a varios idiomas. Su última novela se titula Cicatriz.