Autor, Frank, Literatura

Karl y Anna, Leonhard Frank

¿Qué ocurriría si en un período de guerras estuviéramos esperando a la persona amada y regresara otra haciéndose pasar por ella? ¿Cómo reaccionaría alguien que está esperando, que se teme lo peor, que ve cómo pasan los días, las semanas, los años?

Este es el punto de partida de Karl y Anna, una pequeña novela de apenas cien páginas que plantea la posibilidad de que esto suceda. Puede ser que inicialmente rechacemos la idea, pero el autor va poco a poco poniéndonos en situación.

La cosa es como sigue: Richard se encuentra en el frente. Cada noche, antes de acostarse, le narra a su compañero Karl cómo es su mujer, qué recuerdos tiene de ella y qué momentos han compartido. Día tras día, Karl va imaginándose a Anna, esa mujer a la que nunca ha visto, pero de la que conoce muchas cosas, que personifica el amor verdadero, la espera paciente del marido y la tranquilidad del hogar. Karl ve en Anna el amor platónico, la esperanza de que finalice la guerra y la estabilidad de una rutina.

Finalmente, Karl vuelve a Alemania y decide hacerse pasar por Richard. Utilizando su parecido físico, Karl jura y perjura que es Richard, algo que puede atestiguar con el conocimiento de cada recuerdo, de cada rincón del pasado de Anna.

¿Cuál es la reacción de Anna? Como es lógico, la duda. Ése no es su marido, está muy cambiado… pero claro, viene de la guerra, y lo cierto es que conoce sus recuerdos juntos, sabe mucho de ellos… A fin de cuentas eso es algo que no se puede disimular, ¿verdad?

Anna duda, pero en el fondo conoce la verdad. Mira a ese desconocido y no ve a su marido. Aunque, por otro lado, es cierto que gracias a Karl la vida de Anna vuelve a una situación esperanzadora: tiene un compañero, un amigo, un apoyo, alguien con el que contar. Y quién sabe si Richard seguirá vivo. Si va a regresar.

Es sorprendente cómo esta novela, que se lee en apenas una tarde, consigue hacernos reflexionar tanto, llevando la historia de amor a una frontera: la de la cuestión. No sólo por plantearnos a nosotros mismos qué es lo que haríamos, sino también a cuestionarnos por la propia memoria y las sensaciones, a desconfiar de nuestros sentidos, y a la vez, a reflexionar sobre el miedo y la incertidumbre, sobre la esperanza y la soledad.

Una lectura muy interesante y enriquecedora, que nos hace pararnos y pensar. Reflexionar sobre lo escrito, sobre las sensaciones que plantea, sobre las cuestiones que surgen. Una novela molesta, que a priori tendemos a rechazar por ser lo más racional, lo más lógico. A fin de cuentas lo vemos desde nuestra perspectiva, desde nuestro ordenado mundo en el que una situación tan extrema es ajena a nuestra realidad.

Pero para eso están los libros. Este es un buen ejemplo.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  •  Claus y Lucas, Agota Kristof. Hoy ha sido difícil, es un libro muy distinto…
Pros
  • La reflexión permanente que plantea.
  • Edición muy cuidada.
Contras
  •  Es un libro muy desconocido para lo interesante que resulta. 

Namaste.

Autor, Literatura

Piscina Molitor, la vida swing de Boris Vian, Cailleaux/Bourhis

Desde que supe de la publicación de este cómic, sabía que lo tenía que leer. Ya conocía algo de la vida de Boris Vian, y sentía curiosidad en ver cómo habían plasmado esa complejidad en un cómic.

 

Boris Vian era una persona compleja. Uno de esos hombres renacentistas que vivieron en pleno siglo XX: no sólo escribía, sino que además traducía, era músico e ingeniero, inventor y poeta. Además, sufría de una importante enfermedad del corazón que le acompañó toda su vida.

 

El inicio del cómic coincide con el final: su muerte. Este hilo está presente durante todas las páginas del cómic, en las que podemos ver situaciones muy dispares: desde el cambio de estatus de su familia, al inicio del libro, hasta el juicio al que se somete al autor debido a lo pernicioso de sus escritos.

 

El resultado es un cómic colorista, bohemio, en el que no solamente han tomado forma los silencios, sino donde han sabido dar forma a algo tan personal como la penetrante mirada del francés. Pero, o al menos así me lo ha parecido, es un cómic triste, melancólico, de un intimismo impropio en un cúmulo de dibujos y viñetas. Nos hace posicionarnos en la piel del escritor, en su sufrimiento y dolor internos. Y aunque abundan las escenas con swing, de diversión, alborozo y jazz (no en vano Vian fue un trompetista que influyó en el estilo de jazz francés), no puede uno sino vislumbrar esa chispa de quimera que suponen esos momentos.

 No sé. Quizá sea impresión mía. O quizá sea el swing.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La organización de la trama.

  • Las viñetas: el colorido y los silencios, las miradas y las palabras.

Contras

  • Se acaba demasiado pronto.

Gracias a Editorial Impedimenta.

Namaste.

Autor, Literatura, Steinbeck

De ratones y hombres, Steinbeck

Steinbeck es uno de esos autores que siempre figura en los Planes Infinitos. Es lógico, porque es un escritor indispensable. No hace falta leer mucho de su obra para saberlo, con un libro basta. En mi caso fue La perla la que me abrió los ojos y consiguió atraparme en su fina red de seda. Inevitable era, por tanto, que continuara leyendo su obra. El título era lo de menos.

Como nos tiene habituados, Steinbeck nos traslada al sur de Estados Unidos, a la pobreza de los trabajadores temporales que van buscándose el jornal entre los campos de California. Así conocemos a Lennie y George, una extraña pareja que huye de un rancho y busca trabajo en otro.

Poco sabemos de los protagonistas, pocas descripciones nos ofrece el autor. Sin embargo, aunque las descripciones son someras es muy fácil empatizar con ellos, es muy sencillo el hacerse una imagen mental de cómo son y de lo que buscan.

Steinbeck consigue una de las cosas que considero más complicadas en esto de las novelas: escribir poco y decir mucho. Sólo los buenos, o mejor dicho, los mejores, son capaces de sintetizar tanto, de dar mucha información con una frase o con un diálogo, de conseguir mostrarnos una imagen nítida de una situación o de una personalidad. Él lo hace, y parece que no le resulta difícil. Simplemente necesita media docena de personajes y cien páginas.

De ratones y hombres es una historia de pobreza y de racismo, pero también de amistad y de conmiseración. Una novela corta pero muy directa, en la que no se anda por las ramas, pero que además es interesante y muy profunda. Ofrece una visión de la crueldad, sí, pero también otra muy importante de la compasión y de la solidaridad.

Es una novela dura, precisamente porque es muy humana, porque resulta muy cercana. A fin de cuentas Lennie y George son simplemente dos hombres llenos de esperanzas e ilusiones, pero que están abocados a vivir de sus sueños. Están solos, juntos pero solos. Personajes desdichados con los que compartimos el camino, con quienes tememos del futuro y a los que vemos sufrir. Sueños truncados que, de algún modo, conocemos desde la primera página de la novela.

La desgracia se palpa. El destino se adivina. Y sin embargo, ilusos de nosotros, esperamos un cambio, que haya otro camino, otra salida. Una feliz.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los diálogos y en general la novela entera.
  • El final no se ve venir.
Contras
  • Es necesaria una relectura.

Namaste.

P.D. En mi cuaderno de notas se puede leer, literalmente, “es totalmente lo contrario de Verano en English Creek”. Amén a eso.

IMM

IMM (26)

Llevo un tiempo en el que me he concienciado en comprar lo menos posible. Como os pasa a muchos de vosotros, voy acumulando libros que después no me da tiempo a leer, así que estoy intentando disminuir el número de compras y en su lugar ir leyendo los libros que tengo en la estantería desde hace mucho tiempo. Vamos, que como cualquier propósito que se precie, no lo consigo cumplir del todo pero al menos lo intento.

Los libros que os quería enseñar hoy son los siguientes (pinchar para agrandar):

IMM octubre 2013 (1)
Libros, libros. Fotografía cortesía de @castillodnaipes
  • Elías y los ladrones de magia, Cristina Monteoliva. La primera novela de esta amiga virtual que salió a la luz a través de un crowfunding. Participé como mecenas, y he visto gestar esta novela, parirla y comenzar a expandirse. Es una experiencia que emociona mucho, al final te sientes parte del proyecto. La historia de Elías está, además, llena de magia y de ternura de la que os hablaré más adelante. Más información, aquí.

Los tres siguientes son prestados, en concreto:

  • Karl y Anna, Leonhard Frank: una nouvelle cortita, que se lee del tirón en una tarde, con una historia muy triste. Mi estreno con la editorial Errata Naturae.

De los dos primeros poco os puedo contar, porque no he leído la contraportada. Los tres vienen avalados por Pedro (quien me recomendó en su día El pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein), así que simplemente han pasado a mi lista de libros pendientes.

Los dos siguientes son cortesía de la Editorial Impedimenta:

  • Inocencia, Penelope Fitzgerald. Tras leer La librería y sobre todo el aplastante El inicio de la primavera, la autora forma parte de esos autores base a los que siempre me gusta volver, que nos atrapan con su magia al escribir. Si además viene acompañado de una edición tan bonita como la de Impedimenta, no podía resultarme indiferente.
  • Piscina Molitor, la vida swing de Boris Vian. Cailleaux/ Bourhis. Siguiendo la estela de otras biografías de autores famosos, y tras Virginia Woolf, El chico amarillo de Impedimenta nos ofrece adentrarnos en la vida del autor francés. Nada más enterarme de que la editorial iba a publicar este libro ya lo incluí en mi lista de deseos. Lo poco que sabía de su vida ya daba para mucho, y ahora lo vemos reflejados a través de viñetas.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Conocéis la editorial Errata Naturae? ¿Qué os parecen los cómics sobre la biografía de escritores?

Namaste.

Autor, Goldman, Literatura

La princesa prometida, William Goldman

La princesa prometida es una de esas historias de las que todo el mundo conoce el argumento. Convertida, además, en película de culto, es perfecta para una de estas tardes de otoño en los que aparece la lluvia.

Sin embargo, hasta hace poco sólo tenía fijadas en mi memoria algunas partes de la historia, así que, alentada por los numerosos comentarios positivos tanto de la película como de la novela, me animé a comprarla. Ya que estaba, opté por la versión original, y además tuve la suerte de encontrar la edición del 25 aniversario.

La trama la conocéis de sobra: una historia de aventura, con caballeros y luchas por recuperar el honor, de venganza y, cómo no, de amor. El tipo de trama no presenta nada nuevo, sin embargo, Goldman consigue darle una vuelta al género, a la historia clásica de caballeros y princesas, y lo hace con humor, con un toque de sarcasmo que invita a seguir leyendo, con un tipo de escritura muy ameno, donde inevitablemente se le coge cariño a cada uno de los personajes (excepto a Buttercup, no me digáis). Sin esa chispa, sin esa distinción que le va aportando a cada uno de sus diálogos y de las situaciones absurdas que van ocurriendo, La princesa prometida sería un libro más, otro de tantos. Y sin embargo, esa irreverencia es la que ha conseguido que todo el mundo recuerde frases tan memorables como la de Iñigo Montoya o pasajes tan amenos como los duelos entre el extraño grupo de tres y el misterioso caballero enmascarado.

De hecho, Goldman escoge un libro que ya existía y lo adapta a la actualidad (la historia completa la cuenta Isi aquí). Con lo que a pesar de estar llena de personajes arquetípicos, el resultado es una novela llena de absurdos y situaciones divertidas, pero en la que se sigue apreciando desde donde parte: la novela de caballeros clásica.

En conjunto el resultado es muy ameno, una trama muy fácil de seguir y de continuar de un tirón, diálogos disparatados y recursos recurrentes que, aunque basados en la repetición, consiguen el efecto deseado: la reducción al absurdo.

El país de Florin estaba situado entre Suecia y Alemania. (Aunque esta historia fue anterior a Europa).

En cuanto a la película, y aunque no soy muy partícipe de adaptar cualquier libro a la gran pantalla, el resultado es satisfactorio y entretenido. Como siempre, os recomiendo primero leer el libro.

La verdad es que esperaba que me gustara, pero quizá no tanto. Parece que estamos acostumbrados a la habitual diferencia entretenimiento vs buen estilo, y con este título el autor demuestra que no tienen por qué estar reñidas ambas cosas, que se puede ser original y ameno sin olvidarse del modo de escribir. Una historia para releer, pero también para prestar con los ojos cerrados.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • La versión cinematográfica.

Pros

  • La historia se hace muy amena, tanto que se puede leer del tirón.

  • El estilo del autor calza a la perfección la trama. La portada.

Contras

  • En ocasiones los comentarios de la edición especial me ralentizaban la lectura.

Namaste.

Autor, Literatura, Lustig

Una oración por Kateřina Horovitzová de Arnošt Lustig

Como tantas otras veces, este libro pasó a mi lista del Plan Infinito cuando lo vi reseñando en el blog de Carol. Me ganó su descripción, su preciosa portada y la historia, enmarcada en la época de la Segunda Guerra Mundial.

 

Uno podría pensar que no queda mucho que contar en relación a este período de la historia y el sufrimiento humano patente en esta época. Podríamos caer en la tentación de asumir que ya está todo escrito, que esta novela de menos de doscientas páginas no puede aportar nada nuevo a un tema manido y repetitivo.

Y sin embargo, es posible. Difícil, pero posible. Complicado porque siempre lo es cuando el lector ya conoce el período histórico, sabe qué pasó, cómo y dónde (aunque nunca jamás por qué), cuando ha leído e indagado, cuando no es una historia nueva, cuando la historia no sorprende: sabemos qué hay más allá de la alambrada, qué hay en los trenes de mercancías o qué esconde ese horno que no para de echar humo. Con este tema al autor no le vale recurrir a la lágrima fácil. Porque ya sabemos mucho.

A pesar de que Lustig corre con desventaja, lo consigue. Nos sitúa con un grupo de hombres acaudalados que serán intercambiados por soldados alemanes. Con ellos y con Katerina, la dulce joven que sueña con ser bailarina, y que se encuentra desubicada con este grupo de señores, pero con los que, sin embargo, comparte situación.

El autor nos sitúa en la época y la situación y lo deja fluir: no da muchos detalles, no describe en demasía, sólo deja al lector mirar y entender los diálogos para que sea suficiente. Porque eso es lo verdaderamente importante: que nosotros, desde este lado, tenemos más información que los protagonistas de la historia. Somos testigos silenciosos de lo que va a ocurrir, sabemos, o más bien, tememos, lo que va a pasar a continuación. Lo que son las cosas, podría parecer previsible, dado que lo es, podría resultar aburrido, ya que cuenta algo que de una manera u otra, conocemos. Pero a pesar de todo, uno no puede evitar esa angustia, esa congoja que se aloja en el estómago mientras seguimos con la lectura, un temor que se convierte en miedo, una angustia plagada de conmiseración, de pena.

Me he sorprendido a mí misma con un nudo en el estómago, provocado por los silencios de Lustig. Digo silencios porque aquí es más importante lo que no se cuenta que lo que sí, lo que se omite que la información que aporta.

Es un libro triste, sí, pero sobre todo resulta un libro que parece un mazazo, uno directo a nuestras entrañas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo importante que es manejar el silencio y cómo lo articula el autor. Las sensaciones que desprende su lectura.
  • La edición y su preciosa portada.
Contras
  • Esa congoja. Que no se quita del todo ni cuando ya has terminado la lectura.

Namaste.

Autor, Doig, Literatura

Verano en English Creek, Ivan Doig

Si tuviera que telegrafiar esta novela, me saldría algo como esto:

Montana. Paisaje. Familia McCaskill. Vaca. Monte. Paisaje. El padre es guarda forestal. Oveja. Paisaje. Cotilleo misterioso. Oveja. El hijo se enfada con el padre. Oveja. Paisaje. El hijo se va de casa. Paisaje. Oveja. El otro hermano está triste. Oveja. Paisaje. Comienza el verano. Paisaje. Oveja. Excursión. Miedo del niño porque conoce a un tipo con mala pinta. Oveja. Rodeo. Oveja. Baile. Construcción de una letrina. Oveja. Bosque. Conversación sobre ovejas. Colina. Oveja. Incendio. Paisaje a punto de arder. Una línea de tensión. Oveja que pasaba por ahí. Fiesta para todos. Paisaje. Fin.


Bueno, pero como no cobran las palabras, voy a situaros un poco más.

Doig nos lleva de nuevo a Montana, al interior de un estado dedicado a la agricultura, donde vive una familia, los McCaskill.

A priori, las similitudes con Una temporada para silbar son obvias: tanto el lugar, como el grupo familiar, como muchos temas humildes tratados (cómo conseguir trabajo, cómo ahorrar dinero), todas esas preocupaciones que tenemos la gente normal y corriente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Pues una que parece pequeña: un personaje. Un solo personaje que en la otra novela es un niño aquí es un adolescente. Esa ternura, esa inocencia, ese punto de vista que sólo puede aportar un niño, de la que parte aquélla historia, que le da consistencia a los acontecimientos. Ese punto de unión.

Y sin embargo tenemos esta novela, una historia que se me ha hecho lenta, muy lenta, aburrida, repetitiva, y pesada, sin apenas trama, con abundantes descripciones y con poca miga, provinciana y simplista, que no lleva a ninguna parte y donde no pasa nada.

Porque esa es la verdad: no pasa nada, no hay trama. Lo poco que hay es un recuerdo, algo que en cualquier otra historia sería un detalle, una anécdota que contar en un diálogo cualquiera. Aquí, sin embargo, se estira y se estira, se embadurna con misterio y miedo, se agranda y se vuelve a estirar, creando un monstruo, uno grande: el de las expectativas. Porque sí, señores, no hay peor enemigo de un libro que el de la expectación. Esperamos y esperamos, seguimos avanzando y no pasan más que ovejas y paisajes. Seguimos esperando y vemos que quedan pocas páginas, y al final cuando leemos ese secreto familiar no es más que una burda estupidez, un rumor de patio de vecinas, un detalle insignificante, y NO PUEDE SER QUE LLEVEMOS ESPERANDO 500 PÁGINAS PARA ESTO. Pero eso sucede. Porque después el libro se acaba.

Quizá no se note, porque sé disimular muy bien, pero estoy cabreada. Cansada. Me cabreo cuando veo que pierdo el tiempo leyendo un libro, y este ha sido el caso. Porque en otros casos, cuando no ocurre nada (o bien ocurre poco) me gusta el estilo, me gusta cómo me lleva y me trae el autor. Eso no ocurre aquí porque el estilo de Doig no es especialmente diferente al de muchos otros autores. Pero aquí tenemos simplemente a un señor al que le gusta su tierra, y que pretende enseñarnos cada puto arbusto y cada puta oveja de toda Montana.

A mí me la han colado. Espero que a vosotros no.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los arbustos y los matojos. Y las ovejas.
Contras
  • O estilo o trama. Si la opción no es la primera, ha de pasar algo. No me gustan las historias en las que no ocurre nada, y el estilo de Doig no compensa pasar por ello.
Otras opiniones
  • Isi, a la que le ha gustado mucho (no es de fiar, no le gustó Cien años de soledad) 😉

Namaste.

Literatura, Propuestas

Readathon Septiembre 2013: día 1.

Isi lo ha vuelto a hacer. Si hace ya un tiempo organizó un maratón de lectura con objeto de que avanzáramos en nuestro particular reto de leer libros en inglés, ahora ha decidido repetir la experiencia. Eso sí, incluyendo una novedad: la longitud. Si en el primer readathon sólo había que leer un día, esta vez se prolongará durante todo el fin de semana. Tres días dedicados, en la medida de lo posible, a leer en inglés. Esta entrada sirve como introducción y para contaros qué es lo que voy a leer.

El primero y principal libro que voy a leer es Of mice and men, de John Steinbeck, al que le tengo muchas ganas: por un lado de volver al autor y por otro de leer esta obra en particular.

Como es cortito, confío en que me de tiempo a empezar otro, y aquí es cuando me entran las dudas. Inicialmente había pensado leer The grapes of wrath, pero después he pensado que quizá sea demasiado Steinbeck.

Las otras dos opciones que tengo son: The name of the wind, de Patrick Rothfuss y Catching fire, de Suzanne Collins (segunda parte de The hunger games, ¡que además terminé en el otro Readathon!). Creo que al final sera este último el escogido, entre otras cosas porque así evitaré de enterarme de spoilers, ahora que van a estrenar la película.

Esto es todo por el momento. Espero que me cunda con la lectura porque teniendo en cuenta mis avances con el reto estoy empezando a perder la calma (vamos, que lo de keep calm está bien como recomendación pero a mí no me sirve de nada… ¡me quedan muchos libros para completarlo y queda poco año 2013!)

Volveré con más avances.

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura

Memorias de la casa muerta, Fiódor Dostoievski

Lo confieso: compré este libro por error. Sí, habéis leído bien: por error.

Mi idea era adquirir Memorias del subsuelo, del mismo autor. Pero ya sabéis: dos libros que empiezan por la misma palabra, un maremágnum de libros del autor, no llevar el título anotado… todo eso hizo que al final lo comprara. La verdad es que no me di cuenta de mi error hasta que lo tuve en la lista de pendientes, cuando alguien habló de Memorias del subsuelo y pude comprobar que el título se había cambiado. Claro, yo estaba convencida en que el título se modificó solo.

En fin, a lo que iba. Memorias de la casa muerta es la narración en primera persona del tiempo que pasó Dostoievski en Siberia. Una vez condenado a trabajos forzados, se le traslada al desierto ruso a cumplir su pena.

El inicio del libro se corresponde con su llegada a la estepa, con ese interminable viaje que acaba en una muralla de nieve y piedra. Enfrentado a su cambio de situación, Dostoievski es un extraño, un aristócrata que ha cambiado su condición de adinerado por la de preso. Como tal, es visto por los demás presidiarios con desconfianza, un personaje ajeno a su realidad, un opresor, alguien que había pasado de tener un sirviente que le preparara el té a tener que verse en una situación límite: una cárcel rusa. Ahí es nada.

Ese genio que demuestra en cada una de sus novelas lo aplica, cómo no, a su día a día: en este libro se narra el análisis de cada uno de los que se encontraban a su alrededor, cómo podía diseccionar su mente con sólo fijarse en gestos, miradas o formas de hablar. Es sorprendente la forma en la que para él todos estos aspectos sean meridianos, claros y lógicos, algo tan fácil como describir el color de una fruta. Además, en su narración abundan las descripciones de las tradiciones, costumbres y situaciones que se veían en el campo: cómo la masa social determinaba quién formaba parte del grupo y quién no, algo igual de importante que alimentarse. Y aunque a priori él se encontrara en una situación de desventaja (a fin de cuentas él pasó de leer tranquilamente en el calor de un samovar a tratar de aprender a cortar leña con brutal sistema de destajo) me ha fascinado el modo de pasar esa teoría, ese análisis de cada compañero a la práctica: es decir, no es que sea inteligente y simplemente lo plasme en sus novelas, sino que va más allá. Dostoievski utilizó esa intuición para marcar estrategias, para granjearse amistades, a fin de cuentas para hacer su vida en el campo más llevadera. Digo que me ha fascinado porque es difícil, porque una cosa es la teoría (hablar de otro, plantear hipótesis, razonar argumentos) y otra bien distinta es aplicar todas esas fórmulas a la vida diaria de cada uno, a diseccionar las fortalezas y debilidades de cada cual con el objeto de ser pragmático, de valorar el peso de cada persona en el el propio destino.

Sin embargo, a pesar de las carencias, el frío, la mala alimentación y la soledad, no pierde la esperanza ni el valor, aunque vea mermadas sus fuerzas es capaz de decirse:

¡El hombre sobrevive! El hombre es un ser que se acostumbra a todo; ésa es, pienso su mejor definición.

En el apartado de los peros, tengo uno, y grande: se hace pesado. Sin embargo no creo que se haga lento por la historia que narra, más bien tengo la impresión que es debido a la traducción: la abundancia de frases complejas, la utilización de vocabulario desfasado o la escasa organización de la información son algunos de los puntos que abundan en este libro.

Me quedo con las ganas de traeros aquí un fragmento en el que narra cómo el mayor afecto que recibía era de un perro que vivía entre los barracones, pero no encuentro la página. 😦

En fin, poco más que añadir que no se haya dicho ya, y es que

Dostoievski es el mejor conocer del alma humana de todos los tiempos.

No lo digo yo. Lo dice Stefan Zweig.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Rusos + trabajos forzados = ¿Vida y destino, Vasili Grossman? Supongo, pero como no lo he leído aún…
Pros
  • Ahondar en la personalidad y el carácter de un autor al que conocemos mayoritariamente por sus ficciones.
Contras
  • Hacia la mitad del libro se hace pesado y cuesta seguir.

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

El secreto del mal, Roberto Bolaño

Hoy os traigo el último libro publicado por Anagrama del escritor chileno más rentable de las últimas décadas. Se trata de un compendio de fragmentos correspondientes al que habría de ser un libro de relatos.

 

En los textos y fragmentos encontramos aspectos comunes en la obra del autor, no sólo por la aparición de Arturo Belano, sino por la suspensión en el abismo de cada una de las frases, la deriva que trasmite en cada fragmento o los temas comunes.

Este libro permite encontrarse con una pequeña porción de la prosa de Bolaño, con una mínima parte de su estilo y su carácter a la hora de escribir. Y digo mínima porque es tan pequeña, tan insignificante que incluso se podría despreciar, esto es, son textos a medio hacer, a medio revisar, a medio escribir, islas en un universo de constelaciones, granos de arena que no permiten ver el desierto que conforman las verdaderas obras del autor. Entre otras cosas, por la longitud. Desde mi punto de vista, Bolaño es un autor con el que se conecta cuando se leen muchas páginas, una detrás de otra, más allá de Estrella distante o de cualquiera de sus novelas cortas, con novelas largas, potentes y ambiciosas, como con Los detectives salvajes.

Mi opinión, como lectora enamorada de su prosa, es que El secreto del mal no le hace justicia a este autor. Que cualquier lector que escogiera este libro como el primero para conocer al autor huiría espantado por desconocer la conexión, el hilo conductor, o por tratarse de un compendio de textos que no tienen un fin común. Y no le culparía.

Es cierto que se pueden encontrar frases destacables, descripciones interesantes o fragmentos, pero cualquiera que se parase a pensar un par de minutos podría colegir que se ha publicado este libro para que acudamos a comprarlo tras comprobar que en la portada aparece Roberto Bolaño. Pero en fin, eso lo dejo para los malpensados.

Namaste.