Autor, Faverón Patriau, Literatura

Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau

No recuerdo bien quién me recomendó esta historia. Lo que sí sé es que fueron varias las personas que mencionaban esta novela como muy recomendable. Tardo en leer, lo sabéis, pero también soy obediente y anoté esta historia de un autor que no conocía pero del que todo el mundo hablaba bien.

A todos ellos, desde aquí, GRACIAS.

Porque vaya, ya sabemos que cuando lees mucho es complicado que te sorprendan, es difícil que un autor contemporáneo presente una propuesta que te encandile sin caer en las copias, las excesivas referencias o en las imitaciones de otros. Y Vivir abajo es uno de esos, de esas joyitas que aparecen muy de vez en cuando y te vuelan la cabeza desde la primera página. Voy a tratar de explicar por qué en esta reseña, pero en cualquier caso aviso: cualquier cosa que diga no le va a hacer justicia.

Vivir abajo (Candaya, 2019) es una historia poliédrica, vertebrada en cinco partes, donde nos acercamos a la misma historia, o a historias adyacentes que comparten los mismos personajes. En su centro George W. Bennett, de quien salen todos los hilos que vertebran la historia.

Comienza la novela con una doble biografía de este personaje, a dos columnas, como si en un periódico se tratase, ahí podemos comprobar las diferencias entre ambas. Desde este primer momento sabemos de este personaje ambiguo, del que se aprecian lagunas en su biografía y algún detalle extraño.

Lo coincidente es que se trata de un controvertido cineasta que ha desaparecido sin dejar rastro, con un pasado errante que iremos conociendo y desglosando a lo largo de sus más de 600 páginas.

Lo único bueno es el monólogo final de un viejo librero al que la policía captura y que le explica a un detective que no entiende por qué tanto alboroto, si vender órganos humanos y vender libros es lo mismo, porque un libro no es otra cosa que un órgano humano, uno que conecta el corazón unas veces con el cerebro y otras veces con el páncreas.

Página 90

La primera parte es un acercamiento a la figura de Bennet, y también la historia del investigador que le sigue los pasos.

La segunda parte, nada que ver, conocemos a Laura Richardson, que conoció a Bennet en el pasado, cuando era un niño y un adolescente, y nos narra su vida además de la vida de su marido, el pasado en la guerra de Yugoslavia.

Volvemos al investigador con la tercera parte, ahondando su búsqueda de Bennet por diversos países de Hispanoamérica.

Creo que el mundo es indescriptible, que algunas partes del mundo las podemos entender pero otras partes no, y las partes que no podemos entender, debemos abolirlas. El problema no es cómo es el mundo: el problema es que el mundo existe incluso en esas cosas que no podemos comprender. Creer que podemos comprenderlo todo es un engaño, una locura, un simple misticismo.

Página 100

La cuarta supone el inicio del final, donde comenzamos a ver cómo se unen los hilos que ha ido generando el autor a lo largo de toda la historia: vemos cómo se unen historias, se resuelven incógnitas, se unen puntos que parecían alejados.

Como veis, las partes son muy diversas entre sí, pero mantienen patrones comunes, tanto de estilo (saltos temporales, cambios de narrador, historias dentro de historias), como de temática: los sótanos y subsuelos, la guerra y la tortura, además de múltiples referencias de arte, tanto de literatura como de cine.

Le dice que no sería raro que haya publicado ese libro y lo haya olvidado o (…) si es normal que un lector recuerde un libro que ha leído hace muchos años, no es menos natural que recuerde un libro que ha de leer dentro de poco.

Página 277

La historia es enorme, soberbia, descomunal, juega contigo y te atrapa, inicia un hilo del que después Faverón se olvida a voluntad para plantearnos otra incógnita, otra historia, otra duda. Lo hace con una fuerza e ímpetu que traspasa, de esas que te obliga a continuar leyendo, siendo imposible soltar las páginas de una historia que se cuela en nuestras horas, en nuestros días, de esas de las que pensamos cuando estamos haciendo otras cosas. Como en el lodo, te metes más y más, te rodea y te inunda, te agobia, te atrapa: es compleja, es dura, no es sencillo lo que plantea, pero es fascinante.

En definitiva, me parece que Vivir abajo es una historia exagerada, mastodóntica, de esas que ya no se escriben por ser arriesgadas, de esas que apenas vemos en el mercado por complejas, pero de la que, me apuesto, de esas que pasan a ser clásicos de la literatura.

Y por supuesto, nada nuevo, ya en el estante el siguiente libro: Minimosca.

De verdad, hacedme caso y leedla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cien años de soledad, Gabriel García Márquez. (Por la estructura)
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa. (Por la temática y la fuerza)
Pros– Inteligente, bien estructurada. Variedad de temas.
– Descomunal, mastodóntica, llamada a ser un clásico del siglo XXI.
Contras– Compleja. Necesita concentración y se lee mejor y si tienes tiempo para no trocear la lectura.

Namaste.

Autor, Literatura, Ozick, Roy

El río sin descanso, Roy y El chal, Ozick

Penúltima entrada hablando de libros de 2024, en este caso de dos muy distintos entre sí de dos autoras muy potentes. ¡Empecemos!

El río sin descanso de Gabrielle Roy (Hoja de Lata, 2023) lo compré por dos cosas: la primera, por la preciosa edición conmemorativa del décimo aniversario de la editorial Hoja de Lata, un libro que (admito) había pasado desapercibido cuando lo publicaron pero que destacó en mi visita a la librería con esta nueva edición. La segunda, una temática y localización de las que no había leído nunca: el pueblo inuit y su estilo de vida.

No conocía a Gabrielle Roy y resulta que es una de esas autoras claves de su país, lectura obligatoria en Canadá y referente como escritora en francés del siglo XX en aquél país.

Lo maravilloso de la lectura, no es nada nuevo, es que nos acerca a lugares y situaciones desconocidas, en este caso para mí es el río Koksoak y sus habitantes, con todo lo que implica, la compleja relación entre hombre blanco e inuit, el cambio para muchos inuits al abandonar su tradicional estilo de vida para acceder a mayor bienestar, presionados por un Gobierno que les anima a alejarse de sus tierras, pero a la vez, la sensación de desprotección y soledad que les genera sentirse al margen, en una sociedad que no entienden bajo unas reglas nuevas.

El estilo de Roy es sencillo, directo pero muy descriptivo, se centra en el paisaje pero también en los sentimientos de un grupo de personas que ven cómo su vida va a cambiar radicalmente. La combinación es equilibrada, bien lograda, sin caer en exageraciones ni en sentimentalismos, con ese toque a clásico que se palpa por el modo que tiene de acercarse a los temas que trata.

El segundo libro que os traigo hoy es El chal de Cynthia Ozick, una novelita corta o relato largo, como lo queráis ver, que tiene con referente a un chal que acompaña a una mujer, Rosa, prisionera en campo de concentración. No diré más, pero con esos datos creo que ya os podéis imaginar el tipo de historia que relata la autora: breve y dura, incómodas, triste y desasosegante.

Desde el primer momento sabemos qué se puede esperar de este tipo de historias, vaticinamos lo que va a suceder y aunque acertemos lo complejo es generar todo lo anterior en una novelita de apenas cien páginas y con tres personajes. Lo hace Ozick con la puntería certera de dar donde duele, de molestar al lector que plácidamente se encuentra en un sillón cómodo de su hogar.

No me ha parecido redonda porque creo que se pierde en consideraciones posteriores cuando la acción se traslada a un momento posterior, donde Rosa rememora la situación, y eso me ha parecido que le hace perder fuerza al resto de la historia. Si bien en conjunto es uno de estos ejemplos de que la buena literatura no necesita grandes fuegos de artificio ni una acción estrepitosa, sino que con buen hacer del autor se puede conseguir una historia que ya les gustaría a muchos de los que se consideran escritores.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (106)

Este año los regalos navideños vienen con un propósito claro: empezar los Episodios Nacionales de Galdós.

  • Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós (Destino, 2005). Edición en 5 tomos, 4 de ellos rondando las mil páginas. 2025 es el momento en el que voy a empezar con este autor al que tenía en la lista negra, y lo haré con sus Episodios. Mi intención es leer los dos primeros, Trafalgar y La corte de Carlos IV. Algunos lectores me comentan que no sería descabellado leer toda la primera serie en un año pero sinceramente no lo veo realista. Veremos cómo se da porque tengo que admitir que me da respeto.
  • Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano (Siglo XXI, edición 50 aniversario, 2023). No sé quién me recomendó este ensayo, pero diría que tras leer Aquellos años del boom, de Xavi Ayén, me he quedado con la necesidad de conocer más a fondo una tierra de la que suelo leer a menudo pero de la que desconozco muchos aspectos claves de su situación. Sé que cada país tiene su idiosincrasia pero espero que este ensayo me dé una idea general sobre el tema.
  • La historia interminable, Michael Ende (Alfaguara, edición ilustrada, 45 años, 2024). Leí este mítico libro hace mucho en una edición de la biblioteca. Ya entonces me prometí la relectura, pero como no tenía un ejemplar propio lo pedí para Reyes y aquí lo tengo, en esta edición por el aniversario
  • Relatos de Kolimá II, Shálamov (Minúscula, 2009). Hace ya bastante leí el primer libro de esta serie y quería continuar, demasiados años después, con la segunda. Este es el momento.

Y a vosotros, ¿qué os han dejado bajo el árbol?

Namaste.

Autor, Literatura, Pessoa

Libro del desasosiego, Fernando Pessoa

Tenía pendiente leer el Libro del desasosiego desde hace mucho tiempo. Figuraba como uno de esos libros que hay que leer, pero como en otras muchas ocasiones, nunca le encontraba hueco.

Este libro aglutina diversos fragmentos que el portugués dejó anotados, sin orden, en un baúl, ordenados posteriormente en la edición por temática. En mi caso, lo he leído con esta edición Acantilado, donde marcan los párrafos que se quedaron a medias mediante símbolos.

El hecho de que sea fragmentario y reflexivo impone una lectura pausada, y así es como durante 2024 he ido leyéndolo de a poco, disfrutando sus reflexiones, comentarios e ideas, y como creo que no se puede añadir mucho más a un libro como este, os voy a dejar citas para que valoréis por vosotros mismos su contenido:

No me indigno, porque la indignación es cosa de los fuertes; no me resigno, porque la resignación es cosa de los nobles; no me callo, porque el silencio es cosa de los grandes. Y yo no soy ni fuerte, ni noble, ni grande.

Página 138

Tengo un cansancio en el alma de mi corazón. Me entristece aquel que nunca fui, y no sé qué especie de saudade es el recuerdo que de él tengo. Caí entre las esperanzas y los vestigios, como todos los ocasos.

Página 204

Cuanto más avanzamos por la vida más nos convencemos de dos verdades que sin embargo se contradicen. La primera es que, ante la realidad de la vida, palidecen todas las ficciones de la literatura y del arte. Proporciona, es cierto, un placer más noble que los que da la vida; sin embargo, son como los sueños, en los que sentimos sentimientos que en la vida no se sienten, y se conjugan formas que en la vida nunca llegan a encontrarse; son, a pesar de todo, sueños de los que se despierta, que no constituyen en recuerdos ni en saudades con los cuales podamos después vivir una segunda vida.

La segunda es que, siendo deseo de toda alma noble recorrer la vida por completo, tener experiencia de todas las cosas, de todos los lugares y de todos los sentimientos vividos, y siendo esto imposible, la vida sólo subjetivamente puede ser vivida por entero, sólo negada puede ser vivida en su sustancia absoluta.

Página 240

Y estas citas y tantísimas otras que he ido marcando os digo que tenían razón, es una de las mejores lecturas del año 2024.

Leedlo. Tomaos vuestro tiempo, espaciadlo, degustadlo. Os encantará. De veras.

Namaste.

Literatura

Propósitos para 2025

Año nuevo significa nuevos propósitos. Como siempre, he hecho una selección de 10 libros de temática variopinta que llevan tiempo en mis estantes y que me gustaría leer en 2025:

  1. Episodios Nacionales: Trafalgar, La corte de Carlos IV, Benito Pérez Galdós.
  2. El pájaro pintado, Jerzy Kosinski.
  3. Odisea, Homero.
  4. Beloved, Toni Morrison.
  5. Corrección, Thomas Bernhard.
  6. Emma, Jane Austen.
  7. Gabriela, clavo y canela, Jorge Amado.
  8. Una carpa bajo el cielo,  Liudmila Ulítskaya.
  9. Pantaleón y las visitadoras, Mario Vargas Llosa.
  10. Gargantúa y Pantagruel, François Rabelais.

Y vosotros, ¿tenéis propósitos para este 2025? ¿Me contáis cuáles?

Os deseo un año lleno de historias inolvidables.

Namaste.

Balance de 2024, Literatura

Balance de 2024 (II): decepciones

Escoger bien implica que esta entrada sea cada vez más corta, de lo cual me alegro infinito.

Así que, sólo un abandono y una gran decepción. He añadido otros dos libros de los que esperaba más pero que por suerte están a años luz de ese pésimo libro del que espero no volver a hablar jamás.

Abandonados

  • Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar. El motivo del abandono no es que no me estuviera gustando el libro (de hecho la parte que he leído se ha quedado marcada de post-its) sino porque veía que no estaba absorbiendo todo lo que me estaba contando la autora y mi lectura fragmentada no ayudaba a que me metiera en una historia compleja que sé que en otra ocasión me encantará.

Decepciones

  • Nuestra parte de noche, Mariana Enríquez. Si tuviera que escoger sólo un libro para esta entrada, sería este. Las decenas de comentarios elogiosos de otros lectores, el boom que ha tenido y el márketing añadido me hizo pensar que esta novela acabaría en la lista de lo mejor, y la verdad que no esperaba que la novela no tuviera por donde cogerse desde el primer momento, por la cantidad de hilos, personajes e historias enrevesadas y a pesar de un inicio potente, una serie de incomprensibles decisiones que acaba generando una novela rocambolesca insufrible de leer. Me sigue sorprendiendo todo lo que se ha montado con esta historia insufrible.
  • El entenado, Juan José Saer. Con este libro he sentido una mezcla de decepción y de rabia, porque empezaba genial, era potente, interesante, entretenido…. hasta que Saer cambia la ambientación y todo lo que destaca de esta novela se tira por la borda. Qué rabia, de no ser por la segunda mitad de esta novela….
  • La plaza del diamante, Mercè Rododera. Lo de este libro es una cuestión mía, porque hay algo en el costumbrismo que me hace arrugar el morro y no conectar con las descripciones y el grisor no me dicen nada, describen pero no conecto, me aburro y pierdo interés.

Y vosotros, ¿habéis acertado este año? ¿Algún abandono y decepción?

Namaste.

Balance de 2024, Literatura

Balance de 2024 (I): lo mejor

Llegamos al final del año y toca hacer recapitulación de lecturas. He leído menos de lo que me habría gustado pero en general estoy bastante contenta con la selección, ya que al fin he podido leer libros que tenía pendiente desde hace mucho y creo que he acertado bastante.

Como siempre, divido lo mejor en dos listas: los que me han gustado mucho y los que sí o sí tenéis que leer en algún momento.

No es fácil decidir entre unos y otros y soy bastante exigente para que acaben en mi categoría de joyas, pero en cualquier caso, de todo lo que he leído, un total, a día de hoy, de 56 libros, esto es lo que me ha gustado más:

Destacados

  • El palacio azul de los ingenieros belgas, Fulgencio Argüelles. El año empezó con esta espectacular historia tanto por lo que cuenta como por la forma de narrar. Un gran descubrimiento.
  • Los árboles, Percival Everett. El autor está en todas las quinielas para diversos premios y en este libro demuestra el por qué: ritmo vertiginoso, humor en una historia dura y real que nos muestra el racismo descarnado de los Estados Unidos… un librazo que no podéis dejar pasar.
  • Sostiene Pereira, Antonio Tabucchi. Un clásico en versión super corta de una historia de esas que sabes que son gran literatura. No sé cómo he dejado tanto tiempo este libro en pendiente con lo entretenido y bien escrito que está.
  • En el lado salvaje, Tiffany McDaniel. La autora me encanta, ya lo sabéis si me seguís desde hace tiempo. Pues seguimos exactamente igual y por eso estoy encantada. McDaniel es cruel y dura pero siempre, siempre, merece la pena leerla.
  • El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez. Qué decir, es García Márquez y aquí saca su mejor cara para narrar una historia vertiginosa de los años del poder de un dictador. Indispensable.
  • Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau. No me gusta añadir libros que no he terminado pero es que desde que comencé esta historia estoy totalmente obnubilada por la novela y por el modo de narrar del peruano. Llevo la mitad y no quería dejar pasar de mencionar esta historia, que me huele a clásico del siglo XXI y que podría haber incluido en el apartado de Joyas.

Joyas

  • Las tempestálidas, Gueorgui Gospódinov. Dejé pasar 2023 sin leer este libro, menos mal que lo he compensado porque me ha parecido absolutamente MARAVILLOSO. Ya tengo otros del autor esperando a la mínima oportunidad. No os lo perdáis.
  • Las almas muertas, Gógol. Poco puedo añadir a lo que comenté en su día en la reseña, sólo animaros a leerlo y a aceraros a un ruso divertido, ameno y sardónico. Al igual que el año pasado terminé encantada con Oblómov este año hago lo propio con esta pedazo de novela.
  • Tiempo de silencio, Luis Martín-Santos. Si de algo ha sido abundante 2024 es de relecturas, porque se me han agolpado dos de los libros que más me marcaron, este es uno. Fantástico. No es perfecto, lo sé, pero sigue siendo igual de fantástico.
  • Libro del desasosiego, Fernando Pessoa. Menudo tratado de vida es este libro. Decenas y decenas de hojas marcadas por reflexiones de todo tipo, desde el tiempo a la soledad o el amor. Os cuento más en la reseña en cuanto ordene las citas. Mientras, anotadlo en vuestra lista de pendientes.
  • El proceso, Franz Kafka. Otra relectura que no ha podiido gustarme más. No sólo por la edición sino por revivir una historia que me ha marcado como lectora y comprobar que tiempo después, sigue siendo capital en mi visión de la literatura.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido las mejores lecturas de este año?

Namaste.

Autor, Horvilleur, Literatura, Merle

La muerte es mi oficio, Merle y Vivir con nuestros muertos, Horvilleur

Hay veces que sin planificarlo libros de una temática similar se acaban agolpando en lecturas consecutivas. Es lo que me ha ocurrido con estas dos que había anotado hacía tiempo y venían recomendados por lectores de confianza.

Por un lado tenemos La muerte es mi oficio, Robert Merle (Sexto Piso, 2022), biografía novelada de Rudolf Höss, nazi convencido y la mente tras la fábrica de matar de Auschwitz. Uno de esos ciudadanos necesarios para una maquinaria nazi necesitada de gente que hiciera lo que se le mandara sin dudar, sólo porque se tratara de una orden.

Acompañamos a Rudolf desde su infancia. Criado en una estricta familia católica, su visión de la vida pasaba por acabar en el seminario, pero tras la negativa de su padre y al creer que su confesor le había traicionado, el plan varía hasta acabar primero en el ejército y más tarde en el Partido.

A partir de ahí, su visión se funde con los intereses de los líderes nazis y debido a su exagerada obediencia acaba siendo el responsable de hacer más eficiente la muerte en el campo de concentración, esto es, agilizar el proceso de aniquilación en un momento en el que no paraban de llegar prisioneros al campo. Para ello, no opone ninguna resistencia para continuar con la macabra labor asignada. Su visión, incluso cuando es detenido y posteriormente juzgado, es que uno ha de hacer lo que se le dice, sin dudar ni parpadear jamás, sea cual sea la orden dada.

La muerte es mi oficio invita a reflexionar, que nunca a comprender, cómo una sociedad como la alemana puedo llegar a un estado de locura tal que montara un sistema de aniquilación sin que nadie se rebelara en ningún momento. Cómo ningún individuo se plantó ante tamaña barbaridad, cómo todos miraron a otro lado.

Posteriormente la lectura me llevó a Vivir con nuestros muertos de Delphine Horvilleur (Libros del Asteroide, 2022), el libro de una rabina que comparte momentos que ha vivido en relación a la gestión a la muerte, tanto de personas que ven próximo su fallecimiento como los familiares y seres queridos y el modo de afrontar y gestionar la muerte.

Por medio de historias diferentes acompañamos a Horvilleur ante distintas visiones, creyentes o no, de las personas que solicitan sus servicios. Conecta la pérdida con la historia bíblica, pero también reflexiona sobre nuestra conexión con los que ya no están y aporta su sabiduría plagada de consuelo y comprensión.

En general no es un libro que cuente nada nuevo o que no sepamos ya, pero sí pone en palabras sensaciones conectándolas con tradiciones pasadas, tamizando cosas que en ocasiones no es difícil explicar, lo cual reconforta y para muchas personas puede ser un libro de referencia que ordene sus pensamientos y sentimientos en torno a la pérdida de un ser querido.

En conclusión, dos enfoques totalmente opuestos unidos por un mismo tema, hilos literarios no planificados que se complementan y hablan entre sí.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (105)

Encaramos el final del año con las últimas compras, algunas novedades pero también varias adquisiciones con las que quería hacerme hace tiempo. ¡Vamos al lío!

  • Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg, (Acantilado). De la autora Leí Léxico familiar hace tiempo y también este mismo libro, pero no lo tenía en casa, por eso quería hacerme con él para su relectura.
  • Beloved, Toni Morrison (Vintage, 2016). Se vino conmigo en mi viaje a Burdeos, llevo tiempo queriendo volver a leer a la Nobel pero no tenía ninguna opción de leer en casa. Este es el título que andaba buscando.
  • Mapa de soledades, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2024). Tengo muy presente al autor de Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire. En esta ocasión nos vamos a la no ficción con un ensayo sobre la soledad. Tiene muy buena pinta.
  • Memorias, Teffi (Libros del Asteroide, 2024). Memorias, Rusia zarista. No necesito más, cada vez me gustan más ambas cosas.
  • Más de un siglo se alarga el día, Chinguiz Aitmátov (Automática, 2024). No sé si fue la portada o la sinopsis la que me atrajo a esta historia en la librería. Un autor de Kirguistán, una procedencia de la que no tenía ningún libro.
  • Un mundo que ganar, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2024). De la saga del playboy Lanny Budd habéis visto por aquí Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Voy con retraso respecto a su lectura y se me ha pasado 2024 sin haber leído otro de la saga. Mal por mí, ahora tengo acumulados varios… de 2025 no pasa que lea uno.
  • ¿Éste es Kafka?, Reiner Stach (Acantilado). De este mismo autor leí en su día la mayúscula biografía de Kafka en 2 tomos, con un resultado desigual que podéis revisar aquí.
  • Fortunata y Jacinta, Benito Pérez-Galdós, (Espasa). Mi malestar con Galdós viene de lejos. En el instituto me hicieron leer Misericordia, que odié, y desde entonces le puse una barrera que pretendo franquear pronto.
  • Pan, Knut Hamsun (Nórdica, 2024). Un noruego que ya habéis visto por aquí con Hambre pero no con Victoria, cuya reseña se me ha quedado pendiente. Nórdica está haciendo un trabajo genial reeditándole y ahí estoy yo para hacerme con toda su obra. Con Hambre no sé qué haré porque tengo otra edición, veremos.
  • Amundsen – Scott: duelo en la Antártida, Javier Cacho (Fórcola, 2024). Hay temas fascinantes, de esos que no puedes apartar la vista para conocer los detalles de lo que ocurrió. De la historia de Amundsen y Scott y su intento por llegar primero al Polo había leído en el pasado un librito sobre el tema, pero es algo tan alucinante, tan increíble, que cuando me topé con este título lo tuve que comprar.

Y con esto hasta el próximo IMM que será el primero de 2025.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado?

Namaste.

Autor, Dunne, Literatura

Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne

La magia de la literatura radica en parte en que no sabes qué te vas a encontrar hasta que lees la historia. En el caso de Una temporada en el purgatorio (Libros del Asteroide ?) sabía que la trama tenía que ver con una familia rica de Estados Unidos, pero el resto, evidentemente se me escapaba.

Me refiero a otra serie de aspectos, más allá de la temática en sí, que afectan a la lectura y que marcan bastante bien cómo se va a desarrollar la lectura en sí: el estilo y el ritmo. En este caso, un estilo dinámico y entretenido.

La historia comienza con la amistad entre dos muchachos: uno hijo de una familia católica numerosa, rico y casi perfecto, Constant, y el otro, nuestro narrador, un chaval humilde que va a rastras de una vida en la que en parte es ajeno. Su amistad se verá influida por una circunstancia que la marca: el asesinato de una muchacha y la acusación posterior de ese hijo modélico, Constant.

Sin embargo los Bradley saben utilizar sus recursos muy bien y consiguen desviar la opinión pública y mantener su familia a salvo de cualquier escándalo.

Mi alma estaba perdida, pero mi futuro, comprado y pagado.

Página 170

Años más tarde, la situación puede dar un vuelco, y de nuevo se cuestiona el papel de Constant en la muerte de la muchacha.

Ambos momentos temporales encuadran una acción dinámica y entretenida de una situación que conocemos en todo momento pero que vemos cambiar, flexibilizar y malear como sólo los poderosos lo saben hacer.

Dunne utiliza un estilo claro, directo, plagado de diálogos de una forma muy cinematográfica para conseguir un efecto dinámico, rápido, muy entretenido perfecto para leer sin respirar.

Lo anterior lo encuadra en una familia con secretos, intereses y conexiones dentro de la sociedad estadounidense del siglo XX donde unos ricos recién llegados tratan de hacerse valer en una sociedad WASP en la que por temas religiosos y económicos resultan vistos como ajenos y advenedizos. Además, radiografía muy bien cómo funciona una sociedad pequeña cuando hay poder para ejercer presión sobre sus miembros.

He disfrutado mucho de la lectura, me venía bien algo más amable o ligero que las historias duras que suelo leer, y esta opción me ha parecido un entretenimiento de buena calidad perfecto para un fin de semana intenso de lecturas o para salir de un bloqueo lector.

FICHA:

Te gustará si te gustó – La película Saltburn.
Pros– Entretenido, muy dinámico.
Contras– Podrían haberse reducido unas 20-30 páginas.

Namaste.