IMM

IMM (20)

En estos días ya otoñales (por fin) apetece más que nunca sentarse a leer un libro. Así que os traigo mis últimas adquisiciones (algunas de las cuales ya han sido reseñados) por si os queréis animar con alguno de ellos:

  • Gabrielle de Bergerac, Henry James. Por si no os llama la atención la preciosa portada de Impedimenta, os diré que atrapa desde la primera línea. En breve os cuento más.
  • Cristianos, Jean Rolin. La crónica periodística centrada en los cristianos de Palestina, que podréis leer en breve. En el nuevo catálogo de Libros del Asteroide publican también otros títulos suyos, como El rapto de Britney Spears y La cerca. La verdad es que tienen muy buena pinta, habrá que ir rascándose los bolsillos.
  • Un mundo aparte, Gustaw Herling-Grudziński. Una historia de la Segunda Guerra Mundial, en concreto centrada en los Gulag que tiene una pinta muy buena. De momento tendrá que esperar un poco, ya que actualmente mi lectura es Claus y Lucas de Agota Kristof y también se centra en esta época, así que intercalaré libros de otra época histórica antes de empezarlo.
  • Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón. Una novela de la que esperaba más, por los buenos comentarios que había leído de él. Mi opinión la tenéis aquí.

Mención aparte merecen las novedades literarias que acaparan las librerías. Muchísimos títulos nuevos, interesantes y muy deseables están deseando que los compremos. Y así seguimos con la lista infinita…

Namaste.

Autor, Literatura

El joven vendedor y el estilo de vida fluido, San Basilio

El joven vendedor y el estilo de vida fluido es la última novela de Fernando San Basilio. En su día acudí a la presentación, pero eso ya los lo conté en otra entrada.

San Basilio nos presenta a Israel, un vendedor que trabaja en una afamada marca de el centro comercial de La Vaguada (Madrid). Para ello utiliza una prosa fresca y ágil, con lo que consigue contar una historia desde el punto de vista del realismo y la cotidianidad.

La vida de Israel cambia cuando comienza a leer El estilo de vida fluido de Archibald Bloomfield y decide cambiar su comportamiento y actitud al adoptar ese estilo de vida fluido que recomienda el autor. A partir de este momento, acompañamos a Isra por un viaje de un solo día que le llevará de un lado a otro, pasando por diversas situaciones.

Lo genial es la ausencia de artificio, la realidad sin exageraciones o maquillajes, de crear situaciones comunes en las que el común de los mortales puede verse involucrado. Si en otras novelas se aprecia claramente que determinados hechos son exagerados, o los diálogos muy forzados, aquí tenemos un claro ejemplo de que, aunque no sea fácil, es posible escribir de un modo realista y a la vez, divertido. Porque durante toda la historia son frecuentes los puntos de humor (ya sean frases, chistes o un modo particularmente gracioso de contar algo).

Este punto no quita para que, de forma sutil se incluyan temas profundos, como el consumismo, la indecisión o la ingenuidad típica de la juventud o una forma muy real (casi palpable, como si nos lo contara un amigo cercano) del modo de tratar de llamar la atención de alguien. Son estos detalles, las pequeñas cosas, las que hacen que este libro se lea de un tirón: una prosa ágil, un período de tiempo de apenas un día (como si del Ulises se tratara) y mucho humor es una combinación perfecta a la hora de enganchar al lector.

Mención aparte merece la edición de Impedimenta: como siempre, muy cuidada, sin ninguna errata, y el prólogo de Mercedes Cebrián, que aúna características que considero indispensables para un buen prólogo: aporta una buena reflexión, es escueto, y no cuenta de más. Pocas veces uno se topa con un prólogo así.

En conclusión, El joven vendedor y el estilo de vida fluido es una novela divertida, peculiar y fresca, que invita a seguir leyendo hasta que se termina. Os invito a que la descubráis en cuanto podáis.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Las buenas intenciones. Max Aub.
Pros
  • La forma sencilla y compleja, a la vez, de retratar la realidad.
  • El humor combinado con el sarcasmo
Contras
  • Pierde empaque al acercarse al final.

 

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (VI): Belén Gopegui

Belén Gopegui (Madrid, 1963): licenciada en Derecho, escritora y articulista, Gopegui es considerada por Francisco Umbral como la mejor autora de su generación. Al hilo del movimiento del 15M publicó Acceso no autorizado (libro que no he leído pero que espera pacientemente su turno en mi estantería) con el que recibió críticas muy positivas. En conjunto, es una autora que muchos recomiendan con fervor, y que algunos desconocemos.

Desde aquí, cualquiera que lo quiera leer que me avise y organizamos una lectura conjunta en un momento.

1- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Estoy leyendo Fresy Cool, de Antonio J. Rodríguez.

Tanto el título como el autor, desconocidos para mí.
Indagando por la web recuerdo haber visto este reportaje de Cámara Abierta, sobre el autor y Luna Miguel, ambos conocidos blogueros (pero no de los de estar por casa, de los cool). Total, que el blog del autor es este. Echando un vistazo a las reseñas de esta novela, no encuentro muy buenas opiniones: os dejo esta y esta.
 ¿Alguno de vosotros lo ha leído?

2.- Un libro que nos recomiendas.

Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios, Editorial horas y Horas.

Otro libro y otro autor que no conozco de nada. En este caso es complicado encontrar información. Si alguien lo ha leído, le agradecería que me informara del tema.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Raymond Williams.

Académico, crítico y novelista, Williams nació en Gales en 1926. Pronto destacó en sus escritos (artículos, libros, ensayos) por su análisis de la realidad de la mano de un basto conocimiento intelectual y político.

De nuevo y desde aquí, muchas gracias a todos los autores que colaboran en esta sección.

Y vosotros, ¿de quién os interesaría conocer sus gustos?

Namaste.

Autor, Literatura, Moore

Watchmen, Alan Moore y Dave Gibbons

Había una vez una lectora sentada en su sofá, que, cansada del libro que tenía entre las manos, decidió hacer zapping en su televisor. Al llegar a un canal de cine se encontró con una extraña película, de título «Watchmen», sobre unos superhéroes un tanto peculiares. Al terminar la película, a la lectora le supo a poco y en ese momento fue cuando se dijo “tengo que leer el cómic”.

El germen fue la película. Las ganas que me quedaron por saber más, por conocer más en profundidad a todos esos personajes que apenas se esbozaban en la película. La oportunidad me la ofreció después Priceminister, una web en la que se puede comprar de todo, y por supuesto libros. Me dieron barra libre para escoger un libro, y sin dudarlo, elegí este. Tenía mis dudas de si cogerlo de segunda mano o de primera, pero al final me decanté por esta segunda opción. Y así de fácil: eliges producto, comprador y en poco tiempo te llega a casa.

Ya con el cómic en la mano me impresionó su tamaño. Su color. La viveza de su rojo. Del amarillo. Lo cuidado de sus páginas. En fin, mi predisposición, como podéis comprobar, era máxima.

A pesar de que conocía la historia, no me aburrí, más bien al contrario: me di cuenta de lo pobre que se queda la película para un argumento tan complejo, por las sensaciones que trata de cada uno de los personajes. Y he aquí el punto culminante: los personajes.

Watchmen, como os adelanté más arriba, habla de superhéroes. De aquéllos típicos-tópicos seres con mallas que se dedican a salvar el mundo mientras conservan su identidad en el anonimato. Hasta ahí nada nuevo. Lo peculiar, lo brillante, viene después. Son personas cansadas de la realidad en la que viven, desesperadas por su frustración, infelices, descontentas. Algunas añoran un pasado que piensan mejor, otras se lamentan del poco futuro que tienen. Son frágiles o impersonales, son muy humanos o de otros mundos. Son los marginados, los raros, y a la vez los que ponen algo de cordura en su mundo.

A través de cada viñeta, cada capítulo, Alan Moore y Dave Gibbons nos acercan a unos personajes complejos, enzarzados en una trama apocalíptica. Pero aquí lo de menos es el desenlace, lo de menos es el villano contra el que tienen que luchar.

Moore y Gibbons atrapan. Y lo hacen con sus dibujos, sus perspectivas y con sus diálogos. Porque el que a día de hoy siga pensando que un cómic es algo simple, para niños, que se lo quite de la cabeza. Primero que vaya a leer Maus y luego que compre Watchmen.

Me ha impactado sobremanera, lo listo que es este Moore. Además, para demostrar su brillantez, se incluye al final del libro un ejemplo de cómo es el complicado proceso de creación de una obra como ésta. La minuciosa imagen que tiene ya en la cabeza Moore de cómo ha de ser cada una de sus viñetas. En ese punto, el lector echa la vista atrás y vuelve a observar la viñeta de la que habla Moore. Y entonces exclama “este tío es un genio”.

Esta opinión se queda corta, parece un escaso reflejo de lo que me ha transmitido el cómic: desasosiego, incomodidad, pesimismo y conmiseración. Uno se pone en sus zapatos enseguida. Es inevitable.

Es un libro que recomendaré hasta quedarme sin voz, prestaré, volveré a prestar e insistiré lo indecible para que todos los que estén en un radio de 5 kilómetros a mi alrededor lo lean.

Así que voy a terminar de escribir y os dejo una cita extraída del libro, que habla por sí sola.

Vivimos nuestras vidas, puesto que no tenemos nada mejor que hacer. Más adelante ya les buscaremos un sentido.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Los superhéroes.
  • Los personajes complejos y la intriga.
Pros
  • Las viñetas, los personajes, la historia.
Contras
  • La edición es un poco cara. Pero es normal, teniendo en cuenta el volumen, calidad y color de sus páginas.

 

 

 

 

Namaste.

Autor, Coe, Literatura

La lluvia antes de caer, Jonathan Coe

20 días han pasado desde mi última actualización del blog. Entono, de nuevo, el mea culpa, porque como desgraciadamente viene siendo habitual, no me faltan temas de los que hablar, sino tiempo para sentarme y publicar.

Dicho esto, os presento una novela que me prestó en su día Pedro, y que leímos conjuntamente algunos miembros del Café Literario.

El punto de partida de esta novela es la muerte. Desde el inicio sabemos que Rosamund ha muerto. Pero no por ello este personaje es menos importante, sino que es el principal, la base de este castillo de naipes, al dejar gran parte de sus memorias grabadas en cintas. Una de sus sobrinas será la encargada de entregar las cintas a Imogen, una misteriosa joven que desde el principio desconocemos qué relación mantuvo con la fallecida.

 Portada de "La lluvia antes de caer"

El modo de contarnos la historia es, pues, la narración en boca de la propia Rosamund de su vida, partiendo de las fotografías que tiene a su alrededor. De esta forma, las imágenes estáticas cobran vida y nos relata todo lo que recuerda de los momentos previos o posteriores a la instantánea. Esta particularidad es uno de los aciertos de Coe: porque nos lanza un jugoso anzuelo, una historia familiar que nos relata a pedazos. Así el autor evita las introducciones largas y pesadas para engancharnos desde la primera página.

Es curioso que, precisamente esos dos pilares de la trama (los personajes de Rosamund y de Imogen) no estén presentes en la acción, es decir, son sombras, personajes pasados o futuros, que están porque vemos su halo (Rosamund, con su voz grabada en unas cintas); o porque sabemos que dichos audios están destinados a Imogen (cuya presencia es continua pero de la que desconocemos su paradero) y que en realidad, vertebran toda la historia.

La forma de narrar la historia y el rasgo de que se trate de una saga familiar consigue que formemos parte de ese entramado y que, junto a Gill, queramos seguir descubriendo cómo termina una historia real como la vida misma, donde se van mezclando los temas: amor, crueldad, ausencia y odio, amistad y conmiseración… todos estos sentimientos se transmiten en cada página, sin exageraciones ni paliativos, simplemente narrando los acontecimientos que se rememoran.

Es cierto que pasada la novedad inicial parece que la historia pierde fuelle por un momento, y para mi gusto deviene en repetitiva, en aburrida. Sinceramente, esperaba más, por los comentarios que había leído, pensaba que me llegaría al fondo, y no ha sido así. Reconozco que no soy amiga de las novelas especialmente sentimentales, y seguramente este punto tiene mucho que ver en mi apreciación de la novela. Pero lo que está claro es La lluvia antes de caer es una novela para recomendar sin dudas, por lo bien que está escrita, lo fresca que resulta su estilo y por la temática que trata gustará a muchos. Una novela equilibrada, muy orientada al gran público y una buena opción para escoger como lectura para este verano.

Me da pena que novelas como ésta no tengan más lectores, habida cuenta de los libros que viven del tirón comercial y de la burda copia que se estila entre editoriales. (Pero esto da para otro post)

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, Josefina Aldecoa.
Pros
  • El inicio, que invita a seguir leyendo.
  • El autor se muestra como alguien inteligente, que sabe qué escribir y cómo ponerlo para que resulte atractivo.
Contras
  • Puede resultar repetitivo.
  • Demasiado sentimental para mi gusto.
Otras opiniones

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (19)

Estas son mis penúltimas adquisiciones. Porque sí, no os había enseñado las compras que hice en la Feria del Libro. Y así se van pasando los meses y estamos en agosto. En fin.

A lo que iba, pasaba por aquí para enseñaros los siguientes libros:

Adquisiciones de mayo
Adquisiciones de mayo
  • Indecentes, Ernesto Ekaizer. Reconozco que quise comprar este libro cuando lo vi en televisión, por lo que seguramente tenga muchísima menos calidad de la que yo espero, pero en fin, como no se sabe hasta que se lee, aproveché el descuento especial con motivo de la Feria del Libro para traérmelo a casa. Como ya os podréis imaginar por el subtítulo del libro, se trata de una breve historia analítica de los aspectos previos a la crisis, en relación con políticas económicas y demás. Espero leerlo pronto porque le tengo ganas.

  • En lugar seguro, Wallace Stegner. A este autor le tengo ganas desde que empecé a leer elogiosas reseñas de sus obras (así en general, no sólo de esta). Así que cuando llegué a la caseta de Libros del Asteroide le pregunté al librero que con cuál debía a empezar a leer a Stegner, y esta fue su recomendación.

  • Lluvia negra, Masuji Ibuse. Apuntado desde que leí la reseña de Carol, era uno de esos libros que uno se harta a buscar y no hay quien lo encuentre. Pateé librerías, y en su mayoría disponen de los últimos asteroides, pero nada de libros tan “antiguos” de la editorial, así que tenía claro que si quería leerlo, tenía que comprarlo y este fue el momento idóneo. Al fin en mis manos.

  • El maestro Juan Martínez que estaba allí, Manuel Chaves Nogales. Claro ejemplo de lo que es un buen librero y de lo que no. La verdad es que no tenía pensado comprar más libros (al menos en esa misma caseta) y cuando el librero me recomendó este libro, poniéndolo por las nubes y además cuando me prometió que si compraba tres me llevaría la bolsa con los autores, me fié y lo compré. Y ahí está.

Es arduo esto de acumular libros que uno se quiere leer y después no tener el tiempo suficiente como para dedicárselo. Sigo con mi crisis lectora: semanas extrañas en las que apenas leo dos páginas al día. Es cuestión de tiempo, ya llegará septiembre, ya… (muahahaha).

Mientras tanto, disfrutad. Nos seguimos leyendo por estos lares.

Namaste.

Autor, Martínez de Pisón

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

En esta época del año, son comunes las ausencias en las actualizaciones de los blogs. Eso ya los sabéis los que seguís más de uno: vacaciones, viajes, o simplemente, ganas de desconectar. Lo mío no es ni lo primero ni lo segundo, quizá un poco de lo tercero. Son varias las entradas que tengo en la recámara, pero por unas causas o por otras (poco tiempo, pocas ganas de sentarse a escribir) acabo dejando el blog para el final. Todo esto es para explicaros por qué no he estado, no sólo es que actualice menos (siendo consciente de que es así), sino que en este mes prácticamente no me he asomado por estos lares. Dicho esto, paso a contaros algo sobre el libro que encabeza estas líneas.

Conocí este libro gracias a Goizeder. En su día, como tantos otros, este título pasó a formar parte de mi libreta donde anoto el Plan Infinito. Por fin, le llegó su momento.

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón
Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

Carreteras secundarias narra el viaje iniciático de un hijo con su padre en la España de los años setenta. Ambos recorrerán la costa mediterránea mediante una de sus pocas posesiones: un Citroën Tiburón, que les llevará de un lugar a otro, sin rumbo fijo, en buscar de algo de dinero de una vida aparentemente normal.

Con apenas dos personajes, Felipe, el hijo, y el pobre diablo del padre, Martínez de Pisón extiende una prosa ágil, donde los capítulos son cortos, apenas de un par de páginas, en los que se afronta el tema de la adolescencia, de las relaciones entre padres e hijos y de la errática transición a la vida adulta.

Podemos distinguir dos partes claras en el desarrollo de la trama: de un lado, la primera mitad del libro, que nos encuentra la historia, donde conocemos el modo de vida de los protagonistas y sus forma de ser. De otro, la segunda mitad: conforme se va acercando el final se concretan determinados temas que se habían tratado con anterioridad, como el orgullo o el miedo al futuro y se comprueba la evolución en el personaje de Felipe, convirtiéndose ya en un adulto. Es esta segunda parte la más seria, la más compleja, pero también más agridulce y cruda que su antecesora. Y esto es porque la máscara que inicialmente veíamos en los personajes, la pantomima o representación que parecía que eran sus vidas, se reduce a la realidad, se quita la máscara y vemos lo que en realidad hay debajo.

Así, el lector podría llegar a pensar, al menos durante la primera mitad de la novela, que se tratan de unos personajes sencillos, simples y planos, casi cómicos, que no se toman en serio ni ellos mismos. Sin embargo, posteriormente nos damos cuenta que esos personajes son claramente redondos y que, además, analizando la parte cómica vemos mucha tristeza velada, mucho sentimiento en el trasfondo.

Al final, lo de menos es el viaje, el lugar al que se llega o desde el que se va. Y lo realmente importante son todas esas cosas que van ocurriendo en el camino. Como en la vida, lo importante no es la meta o el fin, sino lo que va aconteciendo a cada paso del camino.

Aunque en esta segunda parte gana complejidad, tengo que decir que esperaba más. No me ha disgustado, pero no me ha entusiasmado ni la mitad de lo que pensaba que lo haría. Un libro más, que pasará a formar parte de los libros que entretienen pero no de los que calan, de los que llegan hondo. Desgraciadamente, llevo muchos de estos este 2012.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • En el camino, Jack Kerouac.
  • Libros con contenido de relaciones padres-hijos. Ahora mismo no caigo en ninguno.
Pros
  • Lo complejos que se vuelven los personajes en la segunda parte de la novela.
Contras
  • Se hace un poco aburrido.
  • Cae enmedio: está bien escrita pero no despunta por ninguno de sus aspectos.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (V): Eloy Moreno

Eloy Moreno (Castellón, 1976): escritor tenaz y autor de El bolígrafo de gel verde, se autopublicó la novela al comprobar que ninguna de las editoriales se animaba a hacerlo. A través de una importante difusión dio a conocer su libro hasta que Espasa decidió publicarlo en 2011. A partir de ahí, y gracias al boca boca y al acercamiento del autor con lectores y blogueros, su primera novela ha llegado a vender más de 80.000 ejemplares. Un ejemplo del tesón y de las ganas que se le ponen a las cosas.

 

1- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Bueno, en realidad han sido dos, pues me los he estado leyendo a la vez: El Alquimista, de Paulo Coelho, es un libro que tenía pendiente hace mucho tiempo y el fin de semana pasado me lo leí. Y El cielo es azul y la tierra es blanca de Hiromi Kawakami.

Paulo Coelho. Uno de los primeros de mi lista negra. No me gusta su escritura, su tipo de filosofía. No me gusta nada.
Kawakami, un desconocido para mí. El libro es éste. Seguro que Carol nos podrá decir algo al respecto. 🙂

2.- Un libro que nos recomiendas.

El niño 44 de Tom Rob Smith, uno de esos libros que te dejan huella. Un libro duro pero que te hace ver de qué somos capaces los seres humanos, de lo bueno y lo malo.

Es éste, reseñado por César en su día. Rusia, Stalin y comunismo. Siempre me ha gustado esa mezcla. Anotado queda.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Juan José Millás, me encanta los mundos que es capaz de crear. E Isaac Asimov, porque es capaz de mezclar la ciencia ficción con la moral humana.

Millás, un acierto: aúna un estilo ligero con mucha inteligencia, personajes muy humanos con situaciones corrientes. Uno de esos autores que se puede recomendar a cualquier tipo de persona a la que le guste la literatura. Un acierto.
Asimov… (el que no mencionó Javier Sierra en su día), un pendiente, pero al que le tengo profunda pereza. El rey de la ciencia ficción, prolífico y entronizado. ¿Alguien ha leído algo de él?

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Coincidís con Eloy Moreno?

Namaste.

Autor, Literatura

Cuadernos de Hiroshima, Kenzaburo Oé

Este libro fue recomendado por Oesido, que en su blog lo puso por las nubes (Oe, como te has cambiado de dirección de blog no encuentro la entrada original).

Portada de "Cuadernos de Hiroshima", de Kenzaburo OéCuando en cualquier documental sobre la Segunda Guerra Mundial acaban mencionando, de un modo o de otro, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los pilotos estadounidenses encargados de llevar a cabo dicha misión siempre alegan que gracias a las bombas atómicas se habían evitado muchas muertes. Al final esta argumentación es común siempre que les demos la palabra a cualquiera que venga de los Estados Unidos. Es normal, a mi parecer, que dichos soldados puedan tratar de justificar sus actos con un razonamiento tan pobre, algo que parece aprendido de memoria para poder conciliar el sueño cada noche.

Sin embargo, es inevitable plantearse cómo alguien puede creerse tamaña mentira. A veces es mejor omitir un razonamiento, o contestar que se ha actuado por una orden superior que admitir la responsabilidad de la mayor catástrofe de la Humanidad.

No se puede empezar este ensayo sin ponerse, por fin, del lado de los que sufrieron, de parte de todas personas que vivieron en sus carnes este drama y que, por si fuera poco, fueron silenciados en décadas posteriores. Así, Oé, que como el espectador es considerado un extraño (es decir, una persona que no estaba en Hiroshima ese fatídico día de agosto), va poniendo voz a cada uno de los testimonios con los que se topó.

El modo de plantearnos el ensayo es por medio de cuadernos independientes en los que nos cuenta cada uno de sus viajes a la ciudad, que tienen lugar en distintos momentos temporales y donde podrá comprobar cómo los ciudadanos fueron primero silenciados, después incomprendidos y más tarde olvidados.

Oé aprovecha para, además, reflexionar sobre distintos temas, como la dignidad y el sufrimiento, pasando de la teoría a los escalofriantes ejemplos concretos de los vecinos de Hiroshima.

Sin duda este libro no es un libro amable, simpático o sencillo. Es una historia cruda, llena de dolor y que por desgracia es real. Es un libro atemporal, que trata temas perennes, que nos ayuda a comprender de qué es capaz el ser humano, para bien y para mal, cómo saca fuerzas de flaqueza para continuar viviendo. Y digo atemporal porque hoy podemos comprender la magnitud de nuestra historia, pero dentro de treinta años también podremos (y deberemos) echar la vista atrás para conocer los errores del pasado.

En definitiva, es un libro molesto pero necesario. Un ensayo triste, tristísimo, que genera rabia y confusión, odio y lágrimas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Conocer el punto de vista de los japoneses.
Contras
  • Puede más el fondo que la forma.
  • Duro y triste. Y además real.

Namaste.

Autor, Kundera, Literatura

A vueltas con La broma

Andaba yo leyendo La broma, de Milan Kundera, cuando llegué a la página 197 y me encuentro con lo siguiente:

 

  • ¿No estará acostumbrada a tomar la cerveza con ron?
  • Tanto como eso, no -dijo Helena.
  • Pero le gusta el ambiente popular.
  • Sí -dijo-. No soporto los restaurantes distinguidos donde le atienden a uno diez camareros y le sirven diez platos distintos…
  • Claro, no hay nada como una cervecería de esas en las que el camarero no le hace a uno ni caso, con mucho humo y olor a comida. Y sobre todo no hay nada como el aguardiente. Cuando yo estudiaba era mi bebida preferida. No tenía dinero para bebidas más caras.
  • También me gustan las comidas corrientes -dijo-, como el pastel de patatas o las salchichas con cebolla, para mí no hay nada mejor…

 

Ya estoy tan infectado por la desconfianza que cuando alguien me cuenta qué es lo que le gusta o lo que no le gusta, no lo tomo nunca en serio o, mejor dicho, lo entiendo sólo como un testigo acerca de la imagen que pretende mal.

 

Qué razón lleva Kundera, qué común es encontrarse a personas que dicen que les gusta algo porque aparentan ser más interesantes diciendo eso que lo contrario… Porque, a ver, ¿quién no ha encontrado a alguien que le ha dicho que tiene como hobbys leer y en posteriores conversaciones uno acaba sabiendo que realmente sólo lee tres libros en verano? ¿Eso es tener como afición la lectura o es apariencia para quedar bien?

¿Y quién no ha escuchado alguna vez a alguien decir “a mí es que me gusta viajar”? ¡Pues claro que te gusta viajar, majo! ¡A todos nos gusta! ¿Qué tipo de hobby es ese?

Entre las mujeres es muy común escuchar a unas y a otras diciendo que hacen dieta y que van al gimnasio. ¡Está bien visto demostrar que uno se cuida por sí mismo aunque sólo paguen la matrícula y se inflen a donuts!

Parece como el lema mítico de Goebbels: una mentira repetida mil veces se transforma en verdad. Lo peor de este lema no es cuando se trata de engañar al que se tiene enfrente, sino cuando uno trata de engañarse a sí mismo, y en este punto da igual de qué tema se trate. He escuchado a gente justificarse mintiéndose a sí mismas en muchos de los aspectos de la vida, así que la lectura no iba a ser menos.

Si nos atenemos a las pretensiones, el Ulises es la novela que más se lee, que está bien leerlo, igual que a otros muchos autores prácticamente desconocidos. Hay que aparentar que uno va más delante de la mayoría.

Está bien visto leer a Coelho, parece que alguien que compra una de sus novelas se ve a sí mismo como un gran filósofo en potencia. Sin embargo, está mal visto leer a Dan Brown (aunque cuando se editara El código Da Vinci fuera el más vendido)

Qué bien queda decir que se ha leído a Proust, qué culto, qué atractivo. Qué pedante. Y es que nos iría mejor si fuéramos más sinceros. ¿Qué sentido tiene dar una imagen determinada cuando enseguida se ven las lagunas propias de la mentira? Yo ya confesé en su día, así que ahora sólo me queda proclamar que sí, que he empezado Tormenta de espadas.

Namaste.