Autor, Eco, Literatura

El péndulo de Foucault, Umberto Eco

Si echo la vista atrás y pienso en alguno de los libros que supusieron un pilar en mi vida como lectora, sin duda este libro se encontraría en ese listado.

el-pendulo-de-foucaultRecuerdo que lo leí hace mucho años, que me quedé alucinada con lo que tenía entre manos y que llegado un punto levanté la vista y me quedé con la mandíbula a punto de desencajarse.

Tiempo después, llegué hasta a cabrearme con Eco cuando leí El cementerio de Praga, pero tras el fallecimiento del italiano y, sobre todo, tras este artículo de la Jot Down que firma Josep Lapidario, consiguió que se me empañaran los ojos y que decidiera que lo iba a releer. (Sí, también aparece en el programa de Convénzeme, pero al pobre no le dejan explicarse).

El momento llegó el año pasado, con la llegada del otoño y aprovechando una lectura conjunta.

Nuestros protagonistas son tres: Causabon, Belbo y Diotavelli. Estudiosos amantes de la historia, comienzan a tirar de un hilo conspiranoico que se les volverá en contra un tiempo después. Un hilo en el que aparecen los templarios, los rosacruces, los judíos y hasta Hitler.

¿Es posible que la realidad no sólo sobrepase a la ficción, sino que la preceda, o más bien se apresure, con adelanto, a reparar los daños que la ficción provocará?

Página 227

El péndulo de Foucault es un laberinto de teorías, referencias históricas y literarias y muchas, muchas curiosidades. Una oda satírica a los libros que se pondrían de moda después, los best-sellers pseudohistóricos, los misterios con protagonistas que buscan el Grial, el arca de Noé o la tumba de algún apóstol. Eco lo toma como punto de partida y lo malea, consiguiendo una magnífica pasta en la que, como buen semiótico, cabe todo. Un despliegue de efectos, flashbacks, conocimientos, historias y anécdotas por parte de un enorme escritor que nos muestra una parte de las cosas que le interesan y que conoce.

Me estaba preguntando quiénes somos nosotros. Nosotros, que pensamos que Hamlet es más real que el portero de nuestra casa. ¿Qué derecho tengo a juzgar a éstos, yo que voy buscando a Madame Bovary para armarle un escándalo?

Página 441

Y es que desde las citas que enmarcan cada capítulo, hasta los recuerdos evocadores de Belbo, pasando por los diálogos, caben multitud de temas, de reflexiones y de referencias históricas, literarias, cinéfilas, filosóficas. Lógicamente, tomándolo como partida, surgen comentarios y polémicas en muchísimas de las cosas que dicen y hacen esos personajes.

A partir de entonces, todo búho vivo me habría parecido muerto, entregado por Salon a aquella esclerótica eternidad. Observé el rostro de aquel embalsamador de faraones bestiales, sus cejas pobladas, sus mejillas grises, y traté de descubrir si era un ser vivo o una obra maestra de su propio arte.

Página 567

Obviamente, en un libro de 800 páginas hay momentos en los que se puede hacer un poco pesado o denso. El mismo autor admitía que las 150 primeras páginas eran una prueba para el lector. La verdad es que lo recordaba mucho más denso. Quizá ahora sabía lo que me esperaba. Mi recomendación es que os toméis vuestro tiempo al leerlo. Veréis cómo en determinados capítulos no queréis dejar de leer. Simplemente dadle un poco de margen.

Volver a leer un libro que nos ha marcado tanto tiempo después es toda una experiencia. Por un lado, la sorpresa de olvidar muchos detalles, de no recordar qué ocurre a continuación, qué fue primero y qué ocurrió después. Sin embargo, conforme avanzaba la familiaridad con personajes, diálogos y las citas que acompañan los capítulos se hacía patente.

Comentar, además, cada fragmento destacado, cada tema polémico que sale a colación, cada opinión que los personajes nos generan no hace más que dar más valor a la historia. Intuir qué es lo que viene y que la otra persona que lee el libro se entusiasme por él, recordar esa misma sensación que uno sintió en la primera lectura… eso lo consiguen los buenos libros.

Y si después de todo el recorrido, de pasar cada página, de acabar con los post-it y de llegar al final uno se pregunta: ¿Ya? Sólo queda añadir: Siempre nos quedará París. Y el Péndulo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El nombre de la rosa, Umberto Eco.
Pros
  • La cantidad de temas que surgen.
  • El estilo de Eco para componer una historia compleja.
Contras
  • El inicio se puede hacer un poco cuesta arriba.

Namaste.

Hustvedt, Literatura

El verano sin hombres, Siri Hustvedt

Tras leer Los ojos vendados, decidí regresar a la autora con El verano sin hombres, una novela que se recomienda bastante (aunque la que tengo anotada en mi libreta sea Todo cuanto amé). Una forma de acercarme a Hustvedt de nuevo con un libro no demasiado largo.

La protagonista es Mia, una poeta que además imparte clases de literatura a adolescentes. Tras 30 años de matrimonio su marido, Boris, le pide una pausa en el matrimonio. Como podréis imaginar, la Pausa era una de sus compañeras de trabajo, francesa para más inri. Comprendida la verdad, Mia explota. Esta es la historia de su proceso.

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En Atenas se instituyó el ostracismo para desembarazarse de ciudadanos sospechosos de haber acumulado demasiado poder. La palabra viene de ostrakon, que significa “fragmento de cerámica”. Escribían los nombres de los condenados sobre un resto de vasija rota. Trozos de palabras. Las tribus patanes de Pakistán desterraban a los renegados enviándolos a una nada polvorienta. Los apaches hacen caso omiso de las viudas. Temen el paroxismo del dolor y cuando ven a alguien que lo sufre optan por hacer como que no existe. Los chimpancés, los leones y los lobos practican diferentes formas de ostracismo mediante las cuales obligan a abandonar el grupo a uno de los suyos, bien porque sea demasiado débil o demasiado escandaloso para ser tolerado por los demás integrantes de la manada. Los científicos consideran este comportamiento un método de control social “innato y también producto de la adaptación”. El chimpancé Lester ambicionaba más poder del que le correspondía dentro de la manada e intentaba aparearse con hembras que no estaban a su alcance. No se daba cuenta de cuál era su lugar dentro del grupo así que acabaron por expulsarle. Sin los demás, murió de hambre. Los investigadores encontraron su cuerpo escuálido bajo un árbol. Los amish lo llaman Meidung. Cuando uno de sus miembros incumple alguna ley se le rechaza. Suspenden todo tipo de contacto con la persona contra la que se vuelven y ésta acaba sumida en la indigencia o en alguna situación peor. Un hombre compró un coche para llevar a su hijo enfermo al médico, a pesar de que los amish tienen prohibido conducir automóviles. Se le declaró anatema. Todos le ignoraban. Los amigos y vecinos de toda la vida hacían como si no le conocieran. Ya no existía para ellos y, por lo tanto, perdió el sentido de su propia identidad. Su actitud cambió, se encerró en sí mismo y le era imposible comer. Empezó a ver borroso y cuando quiso hablarle a su hijo se dio cuenta de que sólo era capaz de susurrar. Buscó un abogado y denunció a los patriarcas. Poco después su hijo murió. Un mes más tarde murió él. También se conoce el término Meidung como “la muerte lenta”.

Páginas 43-45

En temporada de recuperación de Mia, ella acude a los orígenes y reflexiona. Paradójicamente comprende mejor su situación al relacionarse con personas de otras generaciones. De un lado su madre, que vive en una residencia de ancianas un tanto peculiar; y por otro a través de sus alumnas adolescentes. Así, recupera recuerdos y sensaciones de cómo era, pero al mismo tiempo, recibe una lección de optimismo por parte de unas ancianas que no se rinden.

Mi padre nunca fue gritón y Boris tampoco, pero podía haber mucha fuerza en los silencios, a veces demasiada. El silencio te adentra en el misterio de los hombres. ¿Qué sucede en su interior? ¿Por qué no lo expresan? ¿Están contentos, tristes o enfadados? Debemos de tener mucho, mucho cuidado con ellos. Su estado de ánimo es el clima donde vivimos y nosotras necesitamos que siempre haga sol.

Página 88

Lo que tenemos entre manos es una novela brillante, que afronta diversos temas y los disecciona de una forma analítica pero sin perder el punto estilístico que proporciona la buena literatura. Es una novela que pueden ser muchas, que sugiere temas y va cambiando de tono conforme avanzan las semanas. Al igual que Mia, pasamos por las primeras páginas con el punto de enloquecimiento y sorpresa para desembocar en un estado más tranquilo y racional cuando la situación original se ve en perspectiva.

Pero El verano sin hombres va más allá del tema amoroso y afectivo para llegar a reflexionar sobre el individuo, la forma de ver la vida y el propio ser. Es realista y certero.

Qué pena que yo sea de verdad, había dicho Flora. Le hubiera gustado poder entrar en la casita de muñecas y vivir allí con sus peluches. Qué pena que yo no sea un personaje de un libro o de una obra de teatro, no porque las cosas les vayan mejor que a la mayoría de ellos, pero al menos mi historia estaría escrita en otro sitio. Voy a escribirme en otro sitio, pensé, reinventaré la historia desde otra perspectiva.

Página 95

Tengo que admitir que llegado más o menos a la mitad del libro, empecé a pensar que se estaba repitiendo, que faltaba chispa y había perdido la sorpresa del inicio. Después me encontré este párrafo y me tuve que callar:

Pronto, pensaréis, llegaremos a algún cruce o a una bifurcación en el camino. Aparecerá la ACCIÓN. Habrá algo más que la personificación de un pene envejecido y muy querido, algo más que las extravagantes divagaciones de Mia, algo más que presencias y Don Nadies. Algo más que Amigos Imaginarios o muertos o Pausas u hombres que ya están fuera de escena, por Dios Santo, a ver si alguna de esas ancianas o alguna de esas adolescentes poetas o la vecina joven y afable o la endeble versión de un niña de cuatro años que aspira a ser Harpo Marx o incluso el pequeñito Simon HACEN ALGO. Yo os prometo que lo harán. Que algo se está cociendo. ¡Oh, sí! Se está cociendo el caldero de las brujas. Lo sé porque lo he vivido. Pero antes de que lleguemos a este punto, quiero deciros, Amables Lectores que estáis ahí fuera, que si seguís todavía aquí conmigo, en esta página, es decir, si habéis llegado hasta este párrafo, si no me habéis abandonado ni me habéis lanzado a mí, a Mia, volando por los aires hasta el rincón opuesto de la habitación o incluso si lo habéis hecho pero la curiosidad por ver si pasaba algo pronto os ha hecho volver a abrir el libro y seguir leyendo, entonces quiero deciros que mi deseo es extender lo brazos hacia vosotros, tomar vuestra cara entre mis manos y cubriros de besos, muchos besos en las mejillas, la barbilla, la frente y un beso en el puente de la nariz (sobre todas vuestras diferentes formas de nariz), porque soy vuestra, toda vuestra.

Sólo quería que lo supieseis.

Página 112

¡Así que Hustvedt tenía un conejo en la chistera! ¡Dispuesto a sacarlo cuando fuera necesario! El desdoblamiento del narrador, que se dirige directamente al que estamos al otro lado sorprende por imprevisto y nos hace continuar leyendo.

No sólo continuar hasta el final, sino contestarle:

Siri (porque ya es casi como si te conociera):

Prometo no lanzar ninguno de tus libros hacia ningún rincón. Prometo seguir leyéndote, porque es un placer dejarse acariciar por tus palabras.

Sólo quería que lo supieses.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo afronta el asunto: racional, certera y con estilo.
  • El elenco de secundarios que dan pie a tratar otros temas.
Contras
  • Hacia la mitad parece que la historia decae.

Namaste.

Literatura, Strout

Me llamo Lucy Barton, Elizabeth Strout

Lo que me sucede con muchas novedades es que de tanto verlas por redes sociales, librerías y blogs, acabo queriendo leerlas. En este caso fue Oesido el que me comentó si lo había leído, y ahí pasó a mi libreta.

Al poco tiempo, buscando un libro cortito para empezar, pensé que este era una buena opción.

Hacia-rutas-salvajesMe llamo Lucy Barton es la historia de una hija que está hospitalizada y que durante el tiempo de convalecencia conversará con su madre de muchos temas que jamás habían tratado, donde cobran importancia los recuerdos compartidos de un pasado remoto, donde se acercan la una a la otra tras mucho tiempo separadas y donde reflexionan sobre su vida.

Un planteamiento a priori, interesante, una visión unánime de la crítica. Y sin embargo, no.

Quizá no me ha gustado por una mezcla de sensaciones: en primer lugar, el tufillo descarado de la similitud con Lucia Berlin, pero hecha desde la copia, desde la falta de originalidad. Las copias siempre siempre tratan de parecerse al original pero aunque desde fuera podrían asemejarse cuando uno presta atención no es lo mismo. Eso ocurre aquí: un estilo que trata de llegar pero no lo consigue, una prosa que pretende llegar al fondo del asunto pero que se queda en la superficie.

Después, el horror, esa pátina de reflexión sobre la vida, lo importante del tiempo, que tenemos que aprovechar y todo eso que si está bien hecha me gusta y si está hecha de forma torticera me repatea y me enfada. (Llegando a una cadena de bostezo-enfado-bostezo-crujir de mandíbula). Me recuerda a un mal libro de autoayuda.

Quizá la historia en sí no está mal, pero si añadimos las altas expectativas después comentarios como éste, más la sensación de ver la etiqueta de la tienda de los chinos en cada frase, en cada diálogo (quién no ha tenido la sensación de comparación: esto yo lo he visto pero mejor hecho anteriormente), en cada intento de situación manida, que trata de emocionar al lector pero que se queda en una superficialidad cursi que, sinceramente, no va conmigo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es corto y no se tarda mucho en leer.
Contras
  • La sensación de copia y superficialidad según vas leyendo.
  • ¡No he anotado NI UNA SOLA FRASE! Eso dice bastante…

Namaste.

Autor, Literatura, Ravelo

La otra vida de Ned Blackbird, Alexis Ravelo

Alexis Ravelo es uno de los autores que llevaban tiempo anotado en mi agenda, gracias a la aportación de Atram. Cuando me topé con este ejemplar en la biblioteca, no lo dudé y decidí llevármelo a casa, aprovechando que no era una lectura muy larga.Carlos Ascanio es un profesor universitario que llega a una nueva ciudad para trabajar en un puesto vacante. Al alquilar un piso que había sido habitado por una anciana ya fallecida, acabará de sellar su destino.

Con la curiosidad del que quiere conocer más a la antigua inquilina, Carlos comienza a indagar entre los papeles, cartas y otra documentación de la señora que se guarda en uno de los cuartos del su piso alquilado.

la-otra-vida-de-ned-blackbirdPalabras, palabras y más palabras. Las que lee Carlos, las que escribió la antigua inquilina, las que usa y retuerce Ravelo para construir una trama llena de sorpresas y de peligros, de casualidades y causalidades.

El asombro espera al hombre en los lugares más insospechados. Con Carlos Ascanio tuvo una cita en su propia cama.

Página 25

La otra vida de Ned Blackbird es una historia curiosa, que juega con los límites de la realidad, la búsqueda del individuo y la superación de los prejuicios a la hora de valorar el modo de vida de otras personas, todo conectado por un hilo que mantiene un equilibrio inestable entre la vida de Carlos y la de la anciana. Además, abundan las referencias literarias, planteándose un diálogo con el lector que sobrepasa la mera descripción de la trama y de la acción, una especie de juego con el que Ravelo demuestra de qué calibre está hecho.

En estos días entiendo perfectamente cómo debía de sentirse Ascanio en aquellos en los que exploraba los últimos diarios, las últimas cartas. Sé de esa desazón. Ese deseo de saber más. De entender más. Ese olvido de todo lo presente para rebuscar en el pasado. Ese desequilibrio entre lo que uno es y lo que ellos fueron: la merma ineluctable en la propia identidad cuando uno se sumerge en los recuerdos de otro.

Página 147

Y es que en La otra vida de Ned Blackbird todo está medido, la ralentización de la trama, los golpes de efecto y las historias dentro de la historia principal, para desviar la atención de un lector que acaba metiéndose hasta la médula en una historia inteligente, delicada y muy pero que muy bien escrita.

Una de esas historias que cuando llegas a la última línea tienes claro que podrías volverla a leer para no perderse ninguno de los detalles y matices que pasaron por alto en la primera ocasión.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Sintetizar en 200 páginas ese despliegue literario.
  • La inteligencia que demuestra Ravelo al crear la historia.
Contras
  • La sensación de querer volverla a empezar en cuanto la terminas.

Namaste.

Autor, Crace, Literatura

Cosecha, Jim Crace

Hay libros que son como un vergel, un paraíso donde el agua mana de forma abundante, donde los árboles esperan que recojamos sus frutos, donde el olor a primavera nos anima a tener un día plagado de buenos propósitos y grandes anécdotas.

Historias que prometen sonrisas, conversaciones con amigos, diversión, un día soleado con olor a flores frescas. Aunque después la historia se tuerza, como en Picnic en Hanging Rock, de la australiana Joan Lindsay.

cosechaHay otras novelas, otras historias, que desde el primer momento prometen ser un páramo donde sopla fuertemente el viento, donde nos huele a quemado desde el principio. Hay algo en el ambiente que nos hace desconfiar. Las de Steinbeck o las de Faulkner son claros ejemplos.

A pesar del título, la novela que os traigo hoy es un erial. Desde la primera línea sabemos que algo malo va a ocurrir. Tememos por los desconocidos que acaban de llegar a la comunidad agraria. Sospechamos que no va a suceder nada bueno. Sí, hay una cosecha, y qué cosecha.

Apenas se nos aportan los datos justos como para situar de forma concreta la historia tanto en el espacio como en el tiempo, pero Crace no necesita más. Tan sólo describir el tipo de actividades comunes que realizan los vecinos y algo sobre sus relaciones que no deja de ser la típica imagen que tenemos de cualquier comunidad agraria de hace un siglo (el viudo que echa de menos a su esposa, la rivalidad entre ellos, la esperanza por que el tiempo les sea favorable, la euforia al celebrar una fiesta…).

Tampoco necesita recurrir a saltos temporales ni a profusas descripciones del paisaje. Podríamos llegar a pensar que la prosa del británico es tan austera como sus personajes, los hombres y mujeres de otra época acostumbrados a trabajar de sol a sol sin pararse a realizar florituras en su vestimenta o en su peinado. No hay tiempo que perder. La rutina manda.

Así, la situación se mantiene prácticamente igual generación tras generación. La conciencia de saber que la vida del nieto no difiere demasiado de la del abuelo. Se desdibujan las líneas de la personalidad, la comunidad es lo importante. La repetición invariable de las estaciones para obtener el éxito conjunto: una próspera cosecha.

Hasta que unas columnas de humo prometen romper su mundo en dos.

Hay algo en esas líneas y esos trazos, en esos azules y verdes aparentemente fortuitos, que a pesar de su viveza los hace parecer desolados.

Página 146

Desde ese momento, aquella intuición que se mantenía agazapada desde la primera línea, crece y crece hasta convertirse en un monstruo de dos cabezas que promete destruir el mundo que conocen a través de la maniobra más peligrosa que puede existir para la rutina: el cambio.

Los problemas se amontonan y la comunidad se desquebraja. Su seguridad desaparece para dar lugar a la incertidumbre, la desconfianza, la incomprensión.

Una de esas novelas que se agarran al estómago, con un estilo incisivo, directo a lo que se quiere comunicar, sin apenas diálogos y con escasas descripciones. Ese es Jim Crace y no necesita más para meter al lector de lleno en la historia de Cosecha.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dualidad poca información-fuerza del estilo.
  • Impecable edición de Hoja de Lata.

Contras

  • La sensación de nudo en el estómago.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVII): Jon Bilbao

jon_bilbaoJon Bilbao (Asturias, 1972): titulado como Ingeniero de Minas, su primera obra literaria fue en el ámbito del relato, para después saltar a la novela con El hermano de las moscas (2008, Ed. Salto de Página). Desde 2005 ha obtenido numerosos premios que han situado a Bilbao como uno de los nuevos nombres de la literatura española. Su último libro de relatos es Estrómboli (2016, Impedimenta).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Cutter y Bone, de Newton Thornburg. Una historia sobre la sociedad norteamericana tras la guerra de Vietnam de esas que atrapan.

Publicada por Sajalín, Cutter y Bone jamás se había publicado en castellano a pesar de estar escrita en 1976 y haber recibido grandes elogios. Una novela que con opiniones muy entusiastas pero que no me he animado a anotar en mi agenda. El momento va a ser ahora.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Manual para señoras de limpieza, Lucia Berlin. A pesar de la espantosa portada y el título que echa para atrás, un libro muy recomendable.

El libro de Berlin ha aparecido por todos los sitios, páginas, revistas, programas y comentarios, y todo el mundo decía específicamente eso: léelo aunque la portada sea fea, aunque el título sea horroroso, léelo. Pues bien, por fin lo he leído. Me hice con él en la Feria del Libro tras el comentario de Bilbao y tengo muchas ganas de escribir la reseña. Pronto estará disponible.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ramiro Pinilla. Un autor que ganó el Premio Nadal en 1962.

De Pinilla lo único que me suena es Verdes valles, colinas rojas. Falleció en 2014, publicaba con Tusquets y obtuvo el Premio Nadal por la novela Las ciegas hormigas. Fue también finalista del Premio Planeta. Más información aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Jon Bilbao? ¿Habéis leído Cutter y Bone? ¿Os repele la portada del libro de Lucia Berlin? ¿Qué me recomendáis de Ramiro Pinilla?

Sigamos leyendo que las propuestas se nos amontonan.

Namaste.

Autor, Böll, Literatura

El honor perdido de Katharina Blum, Heinrich Böll

Vuelta a la normalidad. Ya estamos en octubre, el calor por fin da un respiro y la rutina vuelve a hacer presencia.

el-honor-perdido-de-katharina-blumEl honor perdido de Katharina Blum es una novela que compré en la Feria del Libro del año pasado y que me empecé a leer recientemente tras empezar un libro tocho de narices. Animada por la opinión unánime de la calidad de la historia y auspiciada por su escasa longitud, este libro era el perfecto para leer en un par de tardes.

Heinrich Böll es uno de los grandes escritores alemanes, representante de la literatura de posguerra y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1972.

La protagonista de la acción es, como ya adelanta el título, Katharina Blum, una cándida joven que asiste a una fiesta. A raíz de este planteamiento, que podría parecer en un primer momento inocuo, surge una trama invisible que se teje con palabras, las de los medios de comunicación y las de la rumorología, para acabar modificando el destino de la mujer.

El autor plantea la novela como una investigación donde lo periodístico y lo policial se dan la mano para tratar de llegar al fondo del asunto en el que nuestra protagonista es mero sujeto pasivo. El qué dirán, las acciones consideradas por la sociedad como éticamente reprochables y los medios de comunicación amarillistas consiguen vilipendiar a una mujer que simplemente ha cometido el deleznable acto de conocer a un tipo que ha cometido varios delitos. La fina línea del secreto se ve traspasada y el ojo del huracán se sitúa en ella, acusada por ser cómplice del delincuente pero también por poner en duda sus relaciones amorosas con hombres y su supuesto turbio pasado.

El honor perdido de Katharina Blum es uno de esos libros en los que nada sobra: cada palabra es necesaria para narrar esta historia, pero al mismo tiempo, donde nada falta, a pesar de no detenerse demasiado en descripciones o en explicar determinadas acciones. Sin embargo, todo está pensado y calculado: por un lado el que sea breve da más dinamismo a la novela, por otro la ausencia de información nos hacen meternos de lleno en la historia que se cuenta. El aparente caos inicial que puede suponer empezar desde la primera línea comentando fuentes e informes, sin ponernos en antecedentes, es el toque de atención que nos da el autor para que estemos atentos.

Se ruega abstenerse de examinar, en busca de fuentes, los informes confidenciales que contiene este capítulo. Se trata de una simple perforación en el dique de un charco secundario, cuyo muro de contención, construido por un aficionado, permite la salida y el flujo antes de que se derrumbe el débil muro en cuestión, y se aflojen todas las tensiones.

Página 63

Y es que el buen hacer de Böll se demuestra en cada línea, controlando las palabras y el ritmo de la acción a su conveniencia. Además de permitirse el lujo, por qué no, de sacar un humor socarrón cuando le viene en gana:

Como vivimos en un país libre y podemos hablar abiertamente por teléfono, ¿qué conversaciones habrá de escuchar el funcionario, posiblemente casto y austero, en la cinta magnetofónica? ¿Qué dice a esto el sindicato de servicios públicos, transporte y circulación? Nos preocupamos de los industriales, los anarquistas y los directores, atracadores y empleados de banco, pero ¿quién se preocupa de nuestro “ejército nacional de las cintas magnetofónicas”? ¿Dónde está el comentario de las Iglesias? Y a la conferencia episcopal de Fulda y al comité central de los católicos alemanes, ¿no se les ocurre nada? ¿Por qué se calla el Papa? ¿Nadie imagina lo que deben escuchar oídos inocentes, desde el flan de caramelo hasta las más crudas groserías? Se convoca a la juventud para la carrera de funcionario. Y ¿a dónde conduce ésta? A manos de unos pervertidos que hablan por teléfono. En este ámbito podría colaborar las Iglesias y los sindicatos. Por lo menos se podría elaborar un programa de formación de espías telefónicos, consistente en unas cintas con clases de historia. Eso no cuesta mucho.

Páginas 106-107

En definitiva, esta novela es el claro ejemplo de que la novela llega a muy distintos niveles y que no todos los libros serios han de ser tochos, aburridos y lentos. Se puede salir de la zona de confort de libros súper ventas con un libro como éste. Para mí, Böll es un todo un descubrimiento. Será el primero pero no el último que lea de él, eso seguro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La atmósfera y el ritmo de la acción que crea el autor.

Contras

  • Algunos nombres alemanes pueden resultar inicialmente, demasiado parecidos.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (III): Antonio Orejudo.

Antonio Orejudo (Madrid, 1963): ensayista, escritor y crítico literario. Saltó a la fama con su novela Ventajas de Antonio Orejudoviajar en tren, con la que logró el XV Premio de Andalucía de Novela. Es habitual colaborador en secciones culturales como Babelia. Es muy activo en twitter. Su dirección: aquí.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Paseos con mi madre, de Pérez Andújar.

Uno de los últimos libros publicados por Tusquets. La verdad es que desconocía al autor hasta que la editorial comenzó a hacer promoción de la novela. Si alguien lo ha leído, que nos deje su opinión. La ficha del libro, aquí.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El amo del corral, de Tristan Egolf.

La primera vez que oigo hablar tanto del título (que me recuerda aquélla canción de los Trotamúsicos: Koki, Koki, Koki, eres el rey del corraaaal) ni del autor, que tiene un nombre extraño.
Indagando por la web me encuentro con que Egolf es comparado con Kennedy Toole y con Steinbeck. El amo del corral recibió buenas críticas en su momento. He leído la sinopsis por ahí y cuenta demasiado, así que no lo reproduciré aquí. Ahora, entre la recomendación de Antonio Orejudo y las buenas opiniones que estoy leyendo, me están entrando ganas de buscarlo. ¿Alguien lo ha leído?

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Don DeLillo.

Órale. ¿Casualidad? Lo digo porque en su día mencioné como parecidos la novela de Orejudo con Punto Omega, de Don DeLillo. Es un autor peculiar, por lo menos en esta novela que nos atañe. Tiene muchos otros libros, así que os animo a que lo descubráis. Este año, además, se estrenará una película basada en una de sus novelas, de nombre Cosmópolis.

Y vosotros, ¿habéis leído a Antonio Orejudo? ¿Y los libros que nos recomienda?

Namaste.

Bazar, Literatura

Decálogo útil a la hora de criticar una entrada de un blog

El 29 de marzo recibo en mi bandeja de entrada del correo, que alguien ha comentado lo siguiente:

estás bien pendejo, quieres taranovelas, si es una gran novela, tu no has podido escribir una critica seria en una slíneas, kerouac loe scribió en alginas semanas, pobre pendejo que eres

La entrada a la que hace referencia es la reseña de En el camino, de Kerouac. (Sí, ese es el comentario original, sin modificar nada).

Lo cierto es que nada más leerlo pensé en borrarlo. Total, este blog es mi casa y a mi casa no me llaman para insultarme.

Pero después pensé que no, que quizá podía contestarle, o ignorarle. Y fijaos cómo son las cosas que al final lo que estoy haciendo es dedicarle un post. ¿No es otorgarle demasiada importancia? Quizá, pero hay días en los que uno aunque no se levante hostilizado le apetece dar caña. Le apetece poner a cada uno donde se merece.

Zack White, hoy te ha tocado a ti.

Para ti, Zack White, mi mejor sonrisaEntrar a criticar a un blog no está mal. Probablemente todos lo hayamos hecho alguna vez (yo, al menos sí). Sin embargo, hay que cumplir unas cuantas normas básicas. No son más que las que dicta el sentido común. Pero como veo que no abunda demasiado, las pongo por escrito:

1.- Respeta la ortografía y la gramática. No es una tontería. No se puede entrar en un blog literario dándoselas de culto sin poner ninguna tilde, mayúscula o sin revisar. Piensa que es el punto más fácil con el que te puedo atacar. Me lo dejas a huevo.

2.- Sé elegante. ¿Quieres insultarme? Me parece bien, pero piensa que puedes enmascararlo con un poco de sarcasmo o de ironía. Te hará parecer más interesante aunque no tengas ni puta idea de lo que estás hablando.

3.- Da argumentos. Si es una gran novela, dime por qué, qué le viste tú que yo no he sido capaz de ver, qué puntos fuertes tiene. En teoría es eso para lo que quieres aportar tu opinión: exponer tu visión de las cosas (en teoría).

4.- No hables coloquialmente. Quizá mi idioma no tenga nada que ver con el tuyo, puedo no entender qué leches significa “taranovela” aunque me lo imagine.

5.- No prejuzgues. Porque yo sí que lo voy a hacer. Ya sé que es lo fácil, pero entiéndeme: de ti sólo sé tu nombre, un correo que probablemente sea falso y tu comentario. Tú dispones de mucha más información, siempre que te preocupes por buscarla. Tienes a tu disposición libros que me encantaron, información sobre de qué hablo, los libros que compro… ¡incluso un apartado en el que especifico algunos datos personales! Así que mi prejuicio es el siguiente: eres un listillo con ínfulas de cultureta, de tener la verdad absoluta, intolerante y corto de ideas, que has leído tres o cuatro novelas y las ensalzas para que se vea que sabes de literatura. Te las das de conocimientos con tu grupo de amigos, aparentas, eres intolerante, simple y maleducado. Lo peor de todo es que, a pesar de ir de abanderado de la cultura no sabes escribir un comentario de tres líneas sin cometer 14 faltas de ortografía diferentes.

6.- (en relación con la 5). ¿Por qué me hablas en masculino? Soy mujer. LO PONE.

7.- Da ejemplo. Me acusas de no haber podido escribir una crítica seria en unas líneas, mientras que tú has publicado un comentario que da, como poco, vergüenza ajena. Haz lo propio. Queda muy mal eso de dar consejos y luego no cumplir con lo que se dice.

8.- Sé consecuente. Argumenta en condiciones. “kerouac loe scribió en alginas semanas” Ah, ¿Qué eso es mejor que estar varios meses en escribir un libro? ¿Por la rentabilidad o qué? Imagino que entonces estará encantado con todas esas novelas producidas en masa, cortadas y pegadas, similares unas de otras, escritas simplemente para que la editorial diga que es de Pepito Pérez (presentador de televisión), que escribe algún otro escritor en la sombra. Tendrás que estar encantado con las novelas que surgen de ideas fútiles, como las de una serie de televisión que se hace conocida. Este es tu mundo, majete. La de la producción en masa de libros como si se tratara de conservas de berberechos. Estás de enhorabuena.

9.- Utiliza sinónimos. No hace falta que me llames “pendejo” varias veces, por útil que sea la palabra. Fíjate en mi: ¡te he llamado de todo y todavía no te he dicho ni imbécil! (todo un récord para mi persona).

10.- Vuelve a leer las respuestas originadas a tu comentario. Mua-ha-ha.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (II): Javier Sierra

Vuelvo (por fin), tras varios días en los que quería publicar. Al fin, aquí está una de las entradas que tengo pendientes. Y en este caso es Javier Sierra el que nos da su opinión. ¡Pasen, lean y opinen, señores!

Javier Sierra (Teruel, 1971): escritor, periodista e investigador, Sierra ha colaborado en programas de televisión y radio, además de colaborar con artículos en revistas especializadas; actualmente interviene en el programa Cuarto Milenio. Probablemente la curiosidad que le ofrecía los objetos de su estudio le llevaron a iniciarse en el mundo de la novela, debutando con La dama azul. Desde esa novela, todo han sido éxitos: La cena secreta se llegó a situar en la lista de los libros más vendidos en Estados Unidos, siendo el primer escritor español en lograr dicha hazaña. Su última novela es El ángel perdido, con la que sigue acaparando éxitos de ventas.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El mapa del tiempo de Felix J. Palma. Quería tenerlo leído antes de asomarme a su nueva obra, El mapa del cielo.

El libro del que todo el mundo está hablando (¿o soy yo, que no para de oír hablar de él?). Es este y parece una novela de puro y duro entretenimiento. Lo cierto es que ha sido recientemente cuando he escuchado el nombre de este autor. Antes no lo conocía ni de oídas. ¿Y vosotros? ¿Habéis leído algo suyo?

2.- Un libro que nos recomiendas.

La búsqueda de la lengua perfecta de Umberto Eco. Un fascinante recorrido por los «locos» que buscaron la lengua primordial de la Humanidad… si es que existió tal cosa.

Eco, un autor muy recomendable (aunque su último libro no me gustara). Escribe bien y sabe de muchas cosas. Es muy interesante leerle.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Hay muchos, pero me quedo con Juan Eslava Galán. Es un todoterreno que todo lo salpica de genialidad.

Lo cierto es que esperaba que mencionara a Isaac Asimov, no me preguntéis por qué (me habría bastado con J.J. Benítez).
A pesar de haber ganado un Premio Nadal, tengo que reconocer que Eslava Galán me suena sólo de oídas. ¿Alguien ha leído algo suyo?

Y vosotros, ¿coincidís con Javier Sierra? ¿Os esperábais algo distinto? ¿Habéis leído a Felix J. Palma? ¿Y a Eslava Galán?

En breve más reseñas, con despelleje incluido.

Namaste.